Cuando llego a casa, me pongo a estudiar matemáticas pero hoy no consigo concentrarme. Empiezo haciendo dibujitos en el borde del cuaderno donde, de momento, solo hay un título:
Las ecuaciones diferenciales.
Mañana tengo un examen precisamente sobre eso.
Tacho el título. En su lugar escribo:
A Bella le gusta Jacob. ¿Qué hacer?
Opciones:
Decírselo a Jacob
Tacho esta opción enseguida. Soy un tío legal. No puedo hacerle eso a Bella. Escribo la segunda opción:
Hacer que Jacob se dé cuenta de lo maravillosa que es Bella y se enamore de ella.
Eso haría feliz a Bella pero a mí me convertiría en desgraciado. Como no tengo vocación de mártir, tacho finalmente la opción nº dos. Me queda sólo una tercera posibilidad.
Intentar que Bella se fije en mí y olvide a Jacob.
LOL. Es la opción perfecta. El problema es que no tengo ni idea de cómo hacerlo. Quiero decir, ¿Cómo consigue uno que una chica se fije en él? No. No una chica cualquiera sino "la chica".
Escribo en mi libreta:
Hacer pesas para tener musculitos como Jacob.
Ir al gimnasio para lo mismo.
Los puntos uno y dos quedan descartadas por imposibles. Nunca podría competir con Jacob. Además ¿A Bella le gusta Jacob por eso? ¿Por qué le gusta Jacob? Personalmente no encuentro ninguna razón lógica.
Comprarse una moto (De 250 cc a poder ser).
Mejor un coche (si es descapotable ganas puntos en todas partes, pero no en Forks porque llueve mucho)
Puntos tres y cuatro: económicamente inviables, aunque trabajara durante dos años para el rácano padre de Mike Newton.
Invitarla a un partido de fútbol.
A Bella no le gusta el fútbol.
Dedicarle el próximo gol que marque.
Igual lo encontraría romántico, si estuviera viendo el partido, pero no viene nunca a vernos jugar.
Hacer el payaso para que se ría.
Podría funcionar. Le gusta que le haga reír. Marco el punto con rotulador fluorescente.
Sacar buenas notas
Ridículo, lo sé, pero estoy escribiendo todo lo que se me ocurre.
Llevar zapatillas molonas, a poder ser de marca.
Lo mismo con los vaqueros y las camisetas.
Miro mis zapatillas. Yo creo que están pasables pero mamá me dijo el otro día que están destrozadas y que a ver cuándo me compro otras.
Abro el armario y los cajones. Una, dos, tres camisetas en condiciones. Unos vaqueros un poco deshilachados pero están de moda, creo.
Pongo un interrogante en rojo y al lado escribo: "Es una tortura pero tendré que ir de compras con Alice".
Alice es mi hermana.
Comprar dos entradas para un concierto de los Jonas Brothers ¿Le gustan?
Hum. Debo averiguar la música que le gusta. ¿Alice lo sabrá?
Conseguirle una fotografía firmada de Robert Pattinson (eso debe contar mogollón. ¿Si la firmo yo, colaría?).
¿Le gusta Robert Pattinson? Hablaré con Alice. Espero que no le guste. Lo del vampiro es ya humillante para cualquier tío que se precie. Creo que lo del autógrafo falso no cuela. La firma auténtica es difícil. ¿Foto? Preguntar a Alice. No, se reirá de mí y pensará que soy gay. ¿Y el pelo a lo Robert Pattinson, funcionaría? No. Me niego, ni por Bella soy capaz de hacer algo así.
Bueno, pues estoy casi como al principio. Es deprimente. Después de una hora sin estudiar matemáticas he llegado a la conclusión de que debo hacerla reír (algo que ya sabía). Lo demás, o es inútil o es inviable o es una tortura.
Me paso la tarde pintando las hojas de mi cuaderno de muñequitos que se ahorcan y se tiran por los acantilados hasta que, por fin, decido enfocar el problema de otra manera:
Cosas que le gustan a mi chica:
La comida italiana.
Reírse de mi pelo y de la moto de Jacob.
Mi sonrisa.
Leer. Jane Austen, sobre todo.
La película de Romeo y Julieta de Franco Zeffirelli.
Cocinar para su padre. De no ser por ella, el jefe Swan se moriría de hambre.
Tomar el sol e ir a la playa de La Push. Pasear por el bosque.
Quiere ir a la universidad.
Hum. Si quiere estudiar una carrera quizás necesite mi inestimable apoyo en matemáticas para poder aprobar el curso. Le he oído quejarse de lo difícil que es entender al profesor Simpson.
Vuelvo a echar un vistazo a toda la lista.
Interesante. En mi cabeza empieza a formarse un plan. Cierro la libreta. Tacho el título "Matemáticas" y en su lugar escribo:
"Como enamorar a tu mejor amiga".
Pongo las manos detrás de la cabeza, apoyo la espalda en el respaldo de la silla y me estiro hacia atrás. Sonrío satisfecho. Por desgracia, mi momento feliz es interrumpido por Alice, que grita desde el pasillo:
-¡Edward! Mamá dice que bajes a cenar.
Alice entra sin llamar y apenas tengo tiempo de esconder la libreta.
-¿Ya te sabes el examen de matemáticas? Hoy he visto a Simpson en la cafetería. Estaba de muy mal humor y le ha echado una bronca terrible a Tyler así que… Tiembla, hermanito. Mañana el examen será de esos que marcan época. Oye, ¿qué estás escondiendo?
Tendré que poner la libreta bajo siete llaves para que Alice no la encuentre. Si lo hace, estoy muerto.
