Disclaimer: La historia pertenece a KiyaRaven y los personajes a Stephenie Meyer.
Capitulo 2. Desayuno y eructos.
BPOV
-¡Idiota!- grité mientras la puerta se cerraba.
Maldito arrogante, insoportable, hermoso idiota…
¿Hermoso?
Oh, cállate.
Levanté las sabanas y olfatee.
Carajo. Si olía a pipi.
Jodete, Charlie.
-¡Es pipi de Charlie!- grité sin que sirviera de nada a la puerta. -¡No mía!-
Si, por que eso lo arregla todo.
Hice a un lado las sabanas y camine con cuidado hacía el baño, metiéndome paso a paso y encendiendo la luz.
Santa madre de todas las cosas bonitas.
El baño era enorme. Una tina grande de spa estaba en la orilla mas lejana, en el lado opuesto estaba la regadera más grande que había visto. El tocador era largo y estaba lleno de una selección de cosas que se veían costosas. Me puse a revisarlos, shampoo de fresa, jabón de lavanda, cepillo y pasta de dientes, desodorante y perfume, rastrillo, loción.
Oficialmente, he muerto e ido al cielo. Un elegante, sexy cielo donde todo huele a días de verano.
Sonreí como loca y levanté los ojos para verme en el espejo. La sonrisa cayó de inmediato.
Dios, no me había dado cuenta de lo mal que me veía.
Mi cabello estaba sucio y apagado, mi clavícula y costillas resaltaban debido a mi falta de comida decente, y una fina capa de mugre me cubría en la mayoría de las partes.
Pero lo peor eran mis ojos, estaban furiosos y duros.
Haber vivido en las calles me había endurecido.
Pensé en todos los eventos que me había llevado a mi patética situación, y a pesar de que pensaba que había hecho todo en mi poder para evitar la humillación de ser el animal en que me había convertido, algo muy dentro de mí sabía que me había rendido. Había aceptado que estaba viviendo la vida que merecía vivir. Me había dejado de importar. Había dejado de creer que yo valía la pena para que alguien se preocupara por mi.
Y ahora aquí estaba yo, arrastrada al regazo del lujo por un insoportable rock star que me veía como un caso callejero de caridad.
Hey se más amable con él. Probablemente te salvo la vida.
¡Oh, no seas tan dramática!
Bueno tu dime, ¿Qué habría pasado si él no hubiera estado ahí mientras estabas inconsciente y sangrando?
Estoy segura que alguien me habría encontrado.
No estés tan segura.
Un pequeño escalofrío recorrió mi espalda cuando entendí. Si el no hubiera estado ahí, tal vez hubiera muerto. Pude haberme desmayado y desangrado hasta morir y les hubiera valido mierda a todos. Me hubieran arrojado como si fuera otro pedazo de basura.
Ladee la cabeza y escuche el suave sonido del piano de la otra habitación.
¿Qué pu…? ¿Esta tocando Garth Brooks?
Suspiré.
Por muy idiota que pensara que era, supongo que tenía que estar agradecida.
Odio estar agradecida. Estar agradecida hace que estés en deuda con alguien. Estar agradecida hace que tengas que intentar ser amable con alguien. Estar agradecida significa dejar entrar a alguien.
Suspire con fuerza.
Estar agradecida esta de la chingada.
Pero también morir sola en un callejón.
Me mire en el espejo otra vez y enderece mi espalda.
La pequeña chispa de auto respeto que pensé se había extinguido hace mucho tiempo cobro vida dentro de mí, sorprendiéndome e incrementando mi nuevo sentido de autodeterminación. Intente imaginar un futuro que no involucrara humillación y supervivencia, uno en el que estuviera feliz, saludable, limpia y en el que yo valía la pena.
Mi corazón se encogió con incomodidad al pensarlo.
¿Era posible? ¿Después de todo este tiempo podría hacerlo? ¿Dejar que alguien me ayudara?
¿Podía ser el pequeño acto de bondad de Cullen ser el pequeño empujón que necesitaba para dejar de lloriquear in mi auto desprecio y arreglar ms mierdas?
Respiré profundo y me miré en el espejo.
-No volverás a las calles- me prometí. –Cuando todo esto termine encontraras una manera de poner tu vida en orden.-
Voy agradecer a Cullen por su amabilidad, intentar de no romperle las bolas… mucho, y cuando mi tiempo aquí termine, voy a empezar todo de nuevo y NUNCA comeré basura de nuevo.
Tome tantas botellitas de olor dulce como podía cargar y me metí a la regadera. Abrí las llaves y me metí en el agua que salía, dejando que lavara mi mugre y suciedad y calmara mi vergüenza.
Se sentía tan bien que comencé a llorar.
Y entonces, por primera vez en meses, comencé a reír.
EPOV
La regadera había estado corriendo desde hace una hora.
Supongo que toque un punto suave con el comentario de la pipi. Que pendejo.
Pase las manos por mi cabello.
¿Qué estaba pensando al traerla aquí? Solo debí haber llamado una ambulancia y dejar que se encargaran de ella.
¿Y entonces por que no lo hiciste?
No lo sé. Supongo que quería… ¿protegerla? No tengo idea de por qué.
Yo se por que, ella no acepto tus pendejadas. Es irritante como la chingada. Y tiene ojos en los que puedes nadar para siempre y morirías feliz.
Si… espera ¿Qué?
Mi dialogo interno fue interrumpido por un golpe en la puerta.
-Servicio al cuarto.-
Abrí la puerta y deje que el carrito entrara.
-En la mesa por favor.-
Me deje caer en la silla y pensé en la extraña chica en el cuarto de a lado. Me había salvado anoche. Me salvó de las gritonas. Prácticamente la había agredido, y aún así no me puso en evidencia. Tenía pelotas, eso es seguro.
Escuché la regadera cerrarse.
Al fin.
El buzz de la secadora de pelo se empezó a escuchar.
Me pregunté que tanto había pasado desde que hubiera tomado una ducha, lavado su cabello o comido una comida decente. El estomago se me contrajo cuando pensé en ella sola en las calles, buscando en sobras de comida como un animal, cargando todo lo que tenía en esa mochila sucia, buscando un lugar para dormir cada noche donde no la violaran o agredieran.
De pronto, estaba enojado, DE VERDAD encabronado, y no sabía por que. Apreté los puños mientras pensaba en ella y en la vida en la que había estado mientras yo estaba destruyendo mi auto respeto como un puto cabrón mimado. Dios, era un pendejo.
-Todo esta listo, Señor Cullen.- dijo el joven mientras sacaba el carrito. Le di una propina mientras cerraba la puerta.
La secadora de cabello se detuvo.
Justo a tiempo.
Bien, Cullen esto es lo que vas a hacer. Te vas a disculpar con ella, le invitaras el desayuno, y vas a mantener tu lengua de forma educada por el resto del puto día.
Camine rápidamente hacía las puertas dobles y casi grito de sorpresa cuando las puertas se abrieron y Bella salió, cayendo en mi pecho. Se hizo para atrás y miró sus pies.
-Oh… hey- murmuró
-Hey- le contesté.
Wow, Cullen, tienes habilidades de conversación increíbles, ¿verdad?
Se me abrió la boca un poco cuando me di cuenta de cómo se veía.
Estaba en vuelta en una bata blanca. Su piel, sin toda la mugre que la cubría, era hermosa, translucida y pálida. Su cabello lacio estaba suave y limpio, y caía alrededor de su cara de una manera que hacía que quisiera tomarlo y enterrar mis manos. Y mi cara.
Sus ojos me vieron desde detrás de sus largas pestañas y un extraña, pero muy placentera descarga de… algo… me paso por todo el cuerpo.
¿Y la forma en la que olía? ¡Oh, dulce madre de las chingaderas!
Oh chico. Cullen estas taaaaaaaaaaaaaaan jodido.
-Lo siento.- dijo suavemente. –No esperaba que estuvieras aquí acechando.-
Fruncí el ceño, en defensiva.
-No estaba acechando.-
-Relájate, hombre.- se rió. –Solo te estaba molestando.-
Metí las manos en mis bolsillos y me encorve, intentando verme cool.
-Ya lo sabía- dije rápidamente, dando un paso hacía atrás e intentando controlar lo que sea que estaba pasando en mi puto cuerpo. –Supongo que para ahora debería estar acostumbrado a que me molestes.-
Oh Dios, soy un idiota.
Habla con ella. Discúlpate. No es como si tuvieras que hablar en otro idioma o curar el cáncer, chingado.
Nos quedamos viendo por unos segundos, el peso de lo que queríamos decir colgando en el aire.
-Mira, Cullen…-
-Hey, Bella…-
Nos callamos y nos reímos cohibidos.
Whoa. Verla reír. Muy nuevo. Muy sexy.
¡Hombre! ¡Concéntrate!
Le hice señas.
-Por favor… tu primero.-
Ella suspiró y se puso un mechón de cabello detrás de la oreja.
-¿Yo primero? Bien…- miró sus pies otra vez. –Cullen, solo quería decir… gracias… ¿sabes? De verdad me salvaste anoche y… um… supongo que estoy… agradecida.-
Se veía como si casi se hubiera ahogado al decir la última palabra, pero cuando levanto los ojos para verme pude darme cuenta que lo que acaba de decirme le había costado un chingo de decir.
-Era lo menos que podía hacer- dije, viendo a todos lados menos a su perfecta cara. –Después de todo me salvaste de las Gritonas.-
-¿Las Gritonas? En serio, ¿es así como llamas a tus fans?- se veía incrédula.
-Bueno, si- hice una mueca. –Son un putero de escandalosas.- ladeo la cabeza y me vio con desconcertada. –Como sea- continúe, -También quería disculparme por mi comentario de hace un rato. Fue grosero e insensible. Así que… lo siento. Que huelas a pipí.-
¿Ves, Cullen? Eso fue fácil. Y ella se esta portando amable.
Se acercó a la silla donde había estado sentado y se dejo caer.
-Tengo que admitirlo, Cullen, no eres nada como yo esperaba.-
Me senté en la silla frente a ella.
-¿Oh, en serio?- dije, perplejo. -¿Y que esperabas?-
Cruzó los brazos frente a su pecho.
-Bueno, tú tienes esta reputación de ser un niño salvaje. Ya sabes, ¿sexo, drogas y rock and roll? Pero por lo que he visto hasta ahora, eres algo… aburrido.-
Y la perra regreso.
Sonreí para mí.
No muerdas el anzuelo, es lo que ella quiere.
-Swan, solo voy a dignificar ese comentario con una respuesta por que tú no me conoces lo suficiente para que comprendas completamente mi genialidad, así déjame aclararte todo esta situación de sexo, drogas y rock and roll- me incliné, y puse los codos en las rodillas. –Sexo. He tenido lo suficiente. Carajo, he tenido mas que suficiente de lo que pudiera satisfacer a cualquier hombre para toda si vida, y he hecho cosas de las que no estoy orgulloso y estoy intentando saber por que coños las hice.- ella levantó una ceja. –Mi terapista cree que mi insaciable… deseo por el sexo es parte de mi personalidad adictiva, de la cual estoy trabajando en controlar. Igual con mi problema con las drogas, es un trabajo en progreso. Con tres viajes a rehabilitación, mi familia esta considerando seriamente en comprarme una residencia permanente ahí, pero como te darás cuenta, soy un cabrón increíblemente terco y nada me encantaría más que decirles que se pudran. He estado limpio por casi seis meses.-
Ella cruzó las piernas e intento reprimir una sonrisa.
-Mi música o mi rock and roll como tan elocuentemente lo pusiste, es algo que hago para mi, no para alguien más. El hecho de que me paguen para hacerlo y que sea una leyenda para millones no era mi intención ni es mi culpa. Sucede que tengo una hermana increíblemente irritante, con una gran personalidad que también es mi representante, y todo es culpa de ella. Y finalmente el comentario de que soy "aburrido" es tan ridículo que da risa. Soy una chingonada, solo pregúntale a las Gritonas.-
Me senté bien y crucé las piernas.
Toma eso, señorita. ¡Fue genial!
Bella se inclinó, imitando mi movimiento de antes.
-Ya veo- dijo simplemente. –Así que haciendo a un lado tus pasadas hazañas, obviamente tu búsqueda por controlar tus…- le dio una mirada a mi entrepierna, -necesidades, ¿te ha convertido en algo así como un apretado cabrón?-
Evadí su provocación con facilidad. Sabía muy bien que no era un apretado, ¿verdad?
Mierda.
-Mira, Swan, se que es lo que intentas hacer y solo para que lo sepas, yo no caigo en la trampa. No me vas a provocar.-
Cruce los brazos sobre mi pecho, esperando parecer en control y varonil.
Se recostó en la silla y descruzó las piernas. Lentamente.
Oh, Jodeme.
Ella sonrió con burla y ciertas partes de mi cuerpo querían saludarla.
-Apuesto que puedo provocarte, Cullen, si de verdad lo intento.-
¡Aborta, idiota! Ella es mejor que tú en esto. ¡Cambia el tema por el amor de Dios!
Me pare rápidamente y señale la mesa.
-Y… ¿desayuno? ¡El desayuno esta aquí! ¿Tienes hambre?-
Inmediatamente, su cara cambio y se veía como el depredador más peligroso del mundo.
-¡Por que putas no lo dijiste antes!- chilló y saltó de la silla con rapidez inhumana. -¡Oh mi Dios!-
Comenzó a meterse todo en la boca de un solo movimiento, hot cakes, ensalada de fruta, huevos, tocino.
Era una las cosas más increíblemente asquerosas y eróticas que había visto en mi vida.
BPOV
Colapse en el sofá después de haber comido mi peso en comida del delicioso desayuno.
Oh Dios, mi estomago va a explotar. Mátenme.
Eructé con fuerza y suspiré de alivio.
Eso esta mejor.
Cullen estaba en el teléfono. Me vio de inmediato cuando mi ruidoso eructo resonó por la habitación. Sonreí con ganas y levanté los pulgares. Rodó los ojos y se veía asqueado.
¿Operación molestar a Cullen? Misión cumplida.
Dios, disfrutaba tanto atormentarlo, no tenía idea de por que. Tal vez por que su cara se ponía roja y fruncía el ceño cuando se enojaba, sus impresionantes cejas se movían como si fueran dos orugas peludas a punto de correr. O tal vez por que sus ojos verdes se oscurecían e intensificaban, haciéndolo ver deliciosamente peligroso.
Oh tal vez por que estas toda caliente por él.
Esta bien. Voy a ignorar mi voz interior.
La conversación se pone cada vez más caliente.
-No, Alice, no quiero ir a Saturday Nihgt Live.- comenzó a caminar de un lado a otro, sus ojos se oscurecieron y un ligero rubor estaba en sus mejillas.
Excelente.
-¿Por qué? Por que no me gusta, ¿esta bien? ¿De verdad piensas que necesito más publicidad después de los últimos doce meses?- refunfuño. –No, no es eso… no seas estúpida Alice. ¡NO le tengo miedo a las Gritonas!-
Tosí con fuerza en desacuerdo.
Me entornó los ojos.
Deje de toser.
-No me dan ganas de hacer apariciones en público- dijo, su voz comenzaba a escucharse un poco histérica. –Mira Alice, me tengo que ir… alguien esta conmigo.-
Me vio rápidamente y entró a la habitación, bajando la voz mientras caminaba.
-Jesús Alice… no, no me la estoy tirando. La ayude la otra noche y necesitaba un lugar donde quedarse, eso es todo… lo sé… lo sé… así no son las cosas… Alice… podrías… ¡ALICE!... ¡no vayas a venir aquí! ¿Alice? ¿ALICE? ¡Miiiiiiierda!-
Azotó el teléfono contra su muslo y dejo caer la cabeza, exhalando y pasando la mano con fuerza sobre su cabello.
-Carajo.-
Se acercó y se dejo caer en el sillón.
-Alice vendrá, ¿eh?- murmuré, eructando bajo para mi misma.
Me di cuenta que el pequeño dolor en mi cabeza que había comenzado durante el desayuno ahora comenzaba a doler de verdad. Intente ignorarlo.
El asintió sin decir nada.
-Hombre, ¿Cómo sabe ella que le tienes fobia a tus fans?-
Me miró rápidamente.
-¿De que coño estas hablando?- dijo enojado, con la mirada irritada.
Me puse de pie lentamente, agarrándome al mismo tiempo mi estomago inflado y mi cabeza adolorida.
-Sabes muy bien de que coños estoy hablando- dije cansadamente. –Es muy obvio que tienes un miedo patológico a los grandes grupos de adolescentes gritonas.-
Se hundió más en el sillón y se apretó el puente de la nariz.
-Estas loca- dijo en voz muy baja.
Eructe de nuevo y me sostuve la cabeza, temiendo que se fuera abrir por las vibraciones.
-Como sea- dije en voz baja también. –Generosamente me has provisto con suficiente carbohidratos para ponerme en un coma diabético, así que no voy a presionarte… por ahora. Pero tendremos esta conversación cuando mi cabeza no este por abrirse por la mitad, y haré que seas mi perra.-
Gemí suavemente y rodé para ponerme de lado.
-¡Mierda, Bella!- exclamó, saltando de su lugar. –Se supone que debí haberte dado analgésicos hace una hora.-
Sacó una pequeña botella de su bolsillo, la destapo y saco dos pastillas. Tomó agua de la mesa y se arrodillo frente a mí.
La cabeza me estaba matando y cerré los ojos con fuerza para intentar bloquearlo.
-Ten, tomate esto.- dijo suavemente.
-No las necesito- gemí, cerrando los ojos e intentando dar la vuelta. –Los analgésicos son para maricones.-
Sentí que me tomó con fuerza con sus brazos. Lo próximo que supe fue que me pellizco la nariz con los dedos. Mis ojos y mi boca se abrieron cuando intente jalar aire, sentí que metió las pastillas en mi boca seguidas de un chorro de agua. Me ahogue un poco y trague antes de que me ahogara de verdad.
Lo mire con ojos asesinos, pero me detuve de inmediato cuando vi la misma mirada en sus ojos.
-No jodas conmigo, Swan- gruño amenazador. –Tal vez hayas engañado a todos con esta rutina de perra dura que tienes, pero a mi no me engañas. ¿Crees que eres una ruda? Los pelos se te pondrían de punta con escuchar todas las pendejadas que he hecho en los últimos años, así que agarras tu actitud y te la metes por donde te quepa. Ahora, mientras estés aquí, bajo mi cuidado, harás lo que se te diga, por que si no lo haces tirare tu lastimoso culo a las calles otra vez antes de que puedas pestañear. ¿Estamos claros?-
La boca se me abrió y la sangre corrió a mi cara.
¿Qué putas acababa de pasar?
Me vio con intensidad por otros segundos antes de que su cara me diera una hermosa sonrisa.
-Solo te estoy jodiendo, Swan- dijo alegre mientras se acostaba de nuevo en el sofá, poniendo un mechón de cabello detrás de mí oreja. –Pero enserio, tomate las putas pastillas cuando te diga. Eres una persona diminuta y podría aplastarte como un bicho si quiero.-
Fue al teléfono para decir a recepción que alguien viniera a recoger los platos del desayuno.
Tome un respiro.
De pronto mi cabeza no era la única parte del cuerpo que me molestaba.
Se que muchas piensan que esto no es tan bueno como RE o SE, pero chicas esto apenas va empezando, pero aún así me da gusto la respuesta que la historia tuvo en su primer capitulo. Como les dije, esta historia no es como la imaginan.
Como llegaron reviews, me puse en chinga a traducir y tara! Aquí esta el nuevo capitulo, así que entre mas comentarios dejen mas me motivo a traducir (que tengo tiempo libre ahora, gracias a Dios) y subo más rápido.
Aplanen el botón de review. Es bueno para el alma.
