Hola bueno aqui les traigo el segundo cap y gracias a:

anyi-tan

IcePrincess1218

Mariposa-Infernal

Por sus reviews

Y a las que me dejaron alertas de historia favorita, sin olvidar a los que leen sin dejar comentarios

Declaimer Bleach y sus personajes no me pertenecen, son de tite kubo

Cap. 2. Tal vez sea el destino

Karin se encontraba a muy tempranas horas de la mañana, en la cocina, buscando furtivamente en el refrigerador las sobras del estofado de la noche anterior. Cuando por fin dio con la sartén, la saco, se sirvió un poco en un plato, lo metió en el microondas y ajusto el tiempo para el recalentado. Se recargo contra el fregadero y masajeo sus sienes, ya había transcurrido alrededor de una semana desde su salida del reformatorio y la fiesta de bienvenida. Pero hace pocos días una idea, descabellada y suicida, se había formado en su mente.

Y era precisamente la de regresar al instituto. Ella sabía que tenía que volver tarde o temprano, pero debido al suceso del año pasado, dudaba, pero no era porque le diese miedo o algo, más bien era el hecho de que, varios de los integrantes de su familia se opondrían, por no decir todos, más sus amigos. Tenía que tomar una decisión y pronto, porque estaban a mediados de noviembre. El pitido del microondas, la saco de sus pensamientos, indicándole que ya podía sacar su desayuno de este.

-¿Qué debo hacer?- se cuestiono así misma en un susurro, clavándole el tenedor a la jugosa carne de su plato.

….

Después de desayunar, la morocha subió con sumo cuidado las escaleras, pues los demás integrantes de la familia, aun dormían plácidamente en sus camas, pero eso era de esperarse, siendo las 4:30 de la madrugada. Y si se preguntan qué rayos hacia ella, despierta a esa hora, las respuestas eran dos, la primera, se había acostumbrado a levantarse a esa hora durante un año entero, por que en aquel lugar, si no te levantabas temprano se acababa el agua y no podías bañarte hasta el siguiente, y la segunda, había tenido de nuevo la pesadilla de la semana pasada, pero con mas detalles y duración. Entro en la puerta con el numero 15 y se quito la pijama, saldría un rato de la casa, se coloco los jeans de color negro, una jersey azul claro y sobre esta una sudadera delgada, color verde oscuro.

Dejo una nota pegada en el refrigerador, avisando de su salida. Al salir de casa y aun sin rastros del sol, se percato de que el cielo estaba nublado, ya que ni una estrella se miraba y se veía bastante oscuro; emprendió paso en dirección desconocida.

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El chico de ojos turquesa, se había levantado bastante temprano, teniendo una extraña sensación en el pecho. Se acomodo la cazadora blanca, con detalles negros en el gorro y botones, que llevaba sobre una remera gris de ¾ y termino de abrochar el cinturón a sus jeans azul marino. Bajo las escaleras hasta llegar a una cocina de diseño occidental y colores amenos. De una gaveta saco un tazón y una caja de cereal, sirviéndose un poco en el primero; se sirvió un vaso de leche y comenzó a desayunar. Al meter la primera cucharada a su boca, dirigió por instinto su mirada al reloj en la pared, eran la 4:40; demasiado temprano para estar despierto en vacaciones.

-¨ ¿será insomnio?¨- se pregunto mentalmente, devorando rápidamente su desayuno.

Al salir del apartamento, situado en uno de los condominios más lujos del centro de karakura; comenzó a caminar sin rumbo fijo, dándose cuenta, aun con la ausencia de luz solar, de lo nublado que estaba el cielo, pero decidió no darle mucha importancia. Se subió la capucha para prevenir, una improvista llovizna.

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Ya habían pasado alrededor de dos horas desde que la pelinegra salió de casa y un poco cansada de caminar, se sentó en uno de los bancos del parque, al que había llegado sin darse cuenta. Miro con gesto sereno, como algunas personas salían a trotar, ya sea solas, con sus parejas o mascotas. Karin soltó una carcajada, cuando un enorme gran danés, salió corriendo al ver un gato, llevándose a rastras a su dueño.

-pochi, no corras- gritaba el delgado y debilucho hombre, de cabellera marrón, soltando la correa.

La morena, divertida, seguía con la vista, los intentos del hombrecillo, por atrapar al animal, y hubiera continuado viendo de no ser, porque un idiota tapo su cuadro de visión, era alto y de espalda ancha, llevaba puesta una cazadora blanca, con la capucha de color negro, sobre la cabeza. Se levanto con rapidez; pues quería saber cómo terminaría la historia, y se acerco al sujeto, le toco el hombro, para decirle que se quitara de en medio.

-oye tu….- pero cuando el joven se giraba, unos ladridos se escucharon cerca de ellos, muy cerca. El enorme animal de 80 kilos, en un intento de escapar de su amo, salto sobre la espalda del chico, tal fue la fuerza del empuje, que ambos jóvenes terminaron en el suelo, uno sobre el otro- tsk… que daño

-eh!... Karin- con los bruscos movimientos de la caída, la capucha se le había caído al joven, dejando su cabellera blanca al descubierto.

-to…Toshiro- exclamo realmente sorprendida la morena, durante un breve lapso de tiempo, ambos se quedaron callados, mirándose fijamente a los ojos; con unas sonrisas, que en otro momento los dos estarían de acuerdo en que eran verdaderamente estúpidas. Y entonces en un acto inconsciente, el ojiturquesa, acercaba cada vez más su rostro al de la morocha. Preguntándose cómo sería si la besara. Y ella pensaba, en como demonios no se había dado cuenta de que el albino, realmente era muy atractivo

-lo siento mucho, muchachos- se disculpo avergonzado el hombre, sacándolos a ambos de sus pensamientos. Se separaron abruptamente, un poco acalorados y sonrojados

-no hay problema- dijeron al unisonó. Toshiro se reprendía mentalmente, que demonios le pasaba, porque quería besar a Karin, una chica a la que solo había visto una vez y hace varios días, realmente estaba loco.

-pochi, no se salta así sobre la gente- regaño al gran danés el cual solo bajo la cabeza, aullando agudamente, como diciendo ¨lo siento¨. El hombre y pochi se despidieron de ambos- ¿no crees que ambos se ven realmente bien juntos?- le pregunto el pelicafé al perro, el cual movió la cola enérgicamente

Y volviendo con Karin y Toshiro, ambos ya se habían levantado del suelo y miraban en direcciones contrarias sin saber que decir.

-a caso siempre se nos va a hacer costumbre, encontrarnos así- rio la pelinegra, atreviéndose a mirarlo con una sonrisa, surcado sus labios

-espero que no, sino me llenare de moretones-le correspondió con otra sonrisa, el ojiturquesa de verdad estaba fascinado, era realmente extraño, que una chica desconocida, le sacase sonrisas tan espontaneas. Que muy difícilmente podían lograr sus amigos más cercanos.

-oh cierto- exclamo-¿Qué haces aquí tan temprano?- la morocha comenzó a caminar seguida del peliblanco

-no lose, esta mañana-le comento Toshiro, metiendo sus manos a los bolsillos del pantalón- bueno no se podría decir mañana porque ni siquiera había amanecido, me desperté con ánimos de salir a caminar y mira termine encontrándome contigo

- yo también me desperté antes del amanecer, porque no podía dormir bien, y no sé , ni como acabe viniendo aquí- Karin se rasco la cabeza con confusión, de verdad ni siquiera sabía cómo había llegado a ese parque; solo había vagado por las calles.

-puede que, haya sido una coincidencia- acoto el peliblanco con voz pasiva

-o tal vez sea el destino- murmuro la pelinegra, con una media sonrisa-el que nos trajo a ambos- y el chico alcanzo a oír esto último. En su rostro se formo una mueca de entre felicidad y seriedad, detuvo su andar y miro fijo a la morena. Destino, no era precisamente la palabra favorita del ojiturquesa.

-ya lo creo-pronuncio con semblante serio y una fantasmal sonrisa en sus labios, porque gracias a la chica, había recordado algo no muy grato de su pasado.

-¿sabes? No te queda lo serio-le comento la morena haciendo una mueca de burla. Pues había notado, que el peliblanco se había puesto muy serio, cuando dijo la palabra, destino- te vez más viejo, que con el cabello blanco

-así pues, naci con este color de cabello y tu, cuando haces muecas, pareces una chiquilla de primaria-refuto él, frunciendo el ceño y acercándose a ella; olvidando por completo, aquel recuerdo amargo

-mira quien lo dice, niño de primaria-vocifero, enojada, por el comentario anterior, acercándose ella un paso.

-no que me veía más viejo- gruño sarcástico y el volvió a acercarse otro paso

.pero hablando así pareces un niño, enano y de primaria- Karin elevo un poco su tono, pero sin gritar, haciendo énfasis en las últimas palabras y acercándose más.

-pero si hasta soy media cabeza más alto que tu- le dijo con voz irónica, elevando la mano y haciendo notoria la diferencia de estatura, sus cuerpos se encontraba a tan solo unos cuantos centímetros y sus miradas, chocaban, como si de espadas se tratase, se podría decir que salían chispas. Ambos se miraron intensamente, tratando de que el otro se rindiera, sin logarlo ninguno de los dos.

-no vas a darte por vencida- mascullo el chico entre dientes, enojándose aun mas, joder, porque no se rendía de una buena vez esa chiquilla.

-hazlo tu primero- le contesto de igual forma, mierda, la voluntad de este chico era grande, la morocha frunció más el ceño, no iba a perder y menos contra él, que había demostrado el mismo calibre de voluntad y carácter que ella. La lucha de miradas siguió igual de intensa.

-ahhhh!-gritaron ambos frustrados, al ver la negativa del otro a ceder y voltearon en direcciones separadas. Karin dio la media vuelta y comenzó a alejarse; dejando a un consternado Toshiro, que la miro cruzar la calle, con los labios entreabiertos

-hey a dónde demonios crees que vas, Karin- le grito el ojiturquesa, cruzándose la calle corriendo.

-me voy, no lo ves- le gruño molesta, que demonios le pasaba a este chico, gritando a media calle.

-ahh- Toshiro se sobo el puente de la nariz- está bien, lo siento- joder, ni siquiera con su padre cedía, pero lo hacía con esta desconocida, definitivamente su cerebro, no le funcionaba bien ese día.

-ah- la morena sonrió con burla, ella había ganado, ante la perpleja mirada del alvino- yo gane- Toshiro no se lo creía, esa chiquilla lo había engañado

-me engañaste- dijo entre dientes resoplando, cual caballo enojado

-supéralo- y en silencio, el peliblanco juro algún día devolvérsela. Y de pronto un rugido se escucho provenir del estomago del ojiturquesa, la pelinegra se giro y lo miro con una ceja en alto, este avergonzado y levemente sonrojado volteo la cara hacia la calle-

-que- dijo con el ceño fruncido y los labios en línea recta- tengo hambre

-que acaso no desayunaste-inquirió la pelinegra, tratando en vano de contener las risas.

-no me molestes, era demasiado temprano como para comer algo más que cereal y leche-gruño cerrando los ojos y frunciendo aun más el ceño.-

-Ven vamos, a almorzar, porque a mí también me está entrando hambre – le invito ella tendiéndole la mano, como si fuera un niño pequeño

-está bien- murmuro él cuando de nueva cuenta, su estomago rugió- conozco un lugar cerca de aquí

Fueron hasta un restaurante familiar, que se encontraba cerca de donde ellos, los dos entraron, y la camarera, vestida con un uniforme de una sola pieza color naranja pálido mas el delantal; los condujo hasta una de las mesas del centro

-¿qué es lo que van a ordenar?- interrogo la joven señora, sacando una libretita, Toshiro tomo el menú, le echo un vistazo rápido y lo dejo de nuevo sobre la mesa

-dos especiales y… ¿dos cafés con leche?- pregunto observando a la morena, que ojeaba el menú, preguntándose qué habría en el especial y que al escuchar la voz del peliblanco, lo miro y asintió. La señora lo anoto y se fue para hacer el pedido del joven.

-dime. ¿Porque has pedido dos especiales?- pregunto ella cerrando el menú

-porque ya he venido antes aquí, y créeme que lo único que te acabarías, es el especial- le dijo, con una media sonrisa

-¿porque? Acaso, la comida sabe mal o que- pregunto la pelinegra con desconcierto

-no, tienen buen sazón, pero las porciones…-acoto el ojiturquesa, moviendo ligeramente la cabeza, en forma de señal para que mirara el platillo, que un hombre engullía a duras penas, ya que la proporción del plato, era enorme, dos pechugas, de pollo, con buen tamaño, acompañado de un enorme plato de arroz frito y una ensalada de frutos rojos. La morena sintió un poco de asco y pena por el pobre hombre.

Poco después.

-aquí están sus ordenes- la mesera les entrego dos platos de tamaño mediano, con tres panqueque cada uno y acompañados de huevos revuelto con jamón, también les dejo los cafés y los complementos para los panqueques, como eran la mantequilla y la miel de maple.

-que aproveche- dijeron ambos, una vez que la señora se fue y comenzaron a comer.

-Oye Toshiro- le llamo la morena, cuando este le daba un sorbo a su café y con la mirada la invito a continuar-¿qué edad tienes?

-16, pero porque lo preguntas- le contesto algo confundido

-no se supone que deberías estar en el instituto- hablo en voz baja

-si, pero es día de asueto, además supongo que tu también tienes 16 -ella asintió- también deberías estar en instituto, dime ¿a cuál asistes?

-iba al de karakura pero…-se cayó unos momentos- por ciertas razones debí continuar mis estudios en… otra parte

-yo asisto al instituto de karakura, como es que nunca te vi- dijo pensativo

-¿cuándo ingresaste?- le pregunto la pelinegra

-en febrero del curso anterior- le respondió

-yo deje de ir en diciembre, del mismo, así que es normal- pronuncio con tristeza, una que le calo en el fondo del alma al ojiturquesa, pero notando, el torturado semblante de la chica, sabía que no debía preguntar, pero lo hizo.

-¿Por qué?- pregunto él automáticamente sin pensar

-la verdad yo…- la pelinegra no quería hablarle de eso o perdería al único amigo de su edad que había hecho después de tanto tiempo

-bueno, cuando quieras hablar de por qué lo dejaste, aquí estaré- Karin lo miro perpleja, este chico de verdad la sorprendía, él podía perfectamente leerle el pensamiento, y cuando estaba junto a él, parecía como si todo lo referente a hace un año se le olvidara por completo, al menos hasta ese momento, en que cayó en cuenta que el albino, también era un estudiante de la preparatoria en que ella…., dios acababa de percatarse que probablemente el sabría sobre eso, de pronto sintió ganas de devolver la mitad del platillo, que ya se había comido, trago gordo y su corazón comenzó a palpitar desbocadamente. Jamás en su vida, ni siquiera en el reformatorio, había sentido tanto miedo y angustia, como el de pensar que el sabría la verdad.

-….-dudosa bajo el tenedor y miro los ojos del chico, este la observaba, un tanto preocupado, puesto que el ambiente se había vuelto repentinamente tenso-tu….sabes….-comenzó a hablar pero el nudo que se formo en su garganta, volvió su voz un susurro apagado. De pronto se escucho un estridente sonido, proveniente del móvil en el bolsillo de la chica.

Karin lo saco y contesto sin mirar el remitente.

-bueno- del otro lado se escucho un grito de ¨cállense, de una maldita vez, ya contesto¨

-Karin, te escapase, ¿cierto? ¿dónde demonios estas?- gruñola voz de su hermano

-no me escape, deje una nota diciendo que saldría- le contesto frunciendo el ceño

-aquí no hay ninguna una nota- le espeto molesto

-revisaste el refrigerador- la morena se sobo el puente de la nariz

-en el refrigerador no ha—de pronto se cayó-estúpido viejo no miraste el refrigerador- grito cerca del auricular, casi dejando sorda a la morena.

-bien, voy a colgar llegare en un rato mas- alejo el aparato, cuando escucho los gritos del pelinaranja

-no te atrevas, Karin, lo haces y va— la morocha corto la llamada, sin dejar que Ichigo terminara su sermón, suspiro aliviada y agradeció internamente, la estupidez de su padre y la llamada de su hermano, pues la habían salvado

-¿te escapaste de casa?- le pregunto el ojiturquesa con una expresión un tanto divertida

-no, solo que a veces mi papa es un tonto-suspiro la morocha resignada, ante la innata estupidez de su padre- y mi hermano sigue sus pasos

-bueno vamos a terminar con esto para que puedas irte- el peliblanco se llevo un trozo de panque a la boca.

Después de almorzar ambos salieron del local, comenzaron a pasear por las calles de la ciudad, cabe decir que iban muy juntos y sus manos rosaban, Karin se había olvidado por completo, de la atmosfera tan tensa que se había formado hace rato y se dedicaba a observar las tiendas y a las personas que caminaban por la calle. Mientras Toshiro, no podía sacarse de la cabeza a la morena y a cada rato tenia la urgencia de mirarla de reojo; repentinamente se vieron envueltos en un mar de gente y por inercia la morocha le tomo de la mano haciendo que el ojiturquesa se sonrojara levemente ¨qué demonios, me estaré enfermando¨, pensó tocándose la frente y frunciendo el ceño.

-Toshiro, vamos para allá- la voz de Karin lo saco de sus pensamientos, observo que esta le señalaba una plaza comercial. Llegaron hasta esta y comenzaron a caminar frente a los locales.

Varios transeúntes ajenos a nuestra ¨pareja¨, sonreían a mirarlos, pues consideraban que ambos debían estar saliendo desde hace mucho, pues estaban tomados de la mano y cuando la pelinegra hacia un comentario, el peliblanco le sonreía a pesar de tener una expresión seria, cuando la chica se distraía. De un momento a otro el bolsillo de la chamarra del peliblanco comenzó a emitir un ring toné. El ojiturquesa saco el móvil y lo contesto aun sin soltar a la morena

-bueno…ah hola Mashiro-san- dijo con cortesía-

-Toshiro-kun, siento molestarte pero podrías venir, shintani no se siente bien- el albino soltó la mano de Karin.

-¿qué es lo que tiene?- pregunto repentinamente serio, por otro lado la pelinegra saco su móvil para verificar la hora y dejar que Toshiro atendiera lo que lo tenía tan preocupado .

-tiene un fiebre muy, muy alta, se queja mucho al respirar, no sabemos qué hacer, el doctor aun no llega y ya no se qué hacer Toshiro-kun, kensei no ha llegado-casi lloriqueo la voz, el peliblanco suspiro y frunció aun más el ceño.

-bien, voy para allá-contesto, colgando y girándose, al mismo tiempo la morena también se giro y ambos chocaron, tirando al suelo sus celulares.

-oh, diablos- murmuro la morena, al agacharse se percato de que ambos eran del mismo modelo y color-eh, ¿Cuál es el mío?-susurro, puso los ojos en blanco y tomo el primero que vio. Toshiro agarro el otro y se levanto.

-tengo que irme-aviso el ojiturquesa –nos vemos Karin-se despidió.

-nos vemos luego- y ambos se fueron.

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En la noche Karin se tumbo sobre la cama y se puso una toalla en la cara, estaba mojada, después de todo acababa de bañarse, cerro los ojos y de pronto un ring toné desconocido para la morena, fue emitido por su celular, curiosa lo agarro.

-¿sí?- contesto.

-Karin hay un problema-declaro la voz al otro lado de la línea.

-To... ¿Toshiro?-pregunto confundida.

-al parecer, tenemos el celular equivocado- en el rostro de la pelinegra se formo una pequeña sonrisa.

-eso parece-murmuro.

-ah, ¿podemos vernos mañana?- pregunto con cansancio.-dime donde vives e ire mañana por la mañana-dijo, Karin se levanto.

-¿tienes un papel?-inquirió.

-Karin- llamo después de haber anotado la dirección

-Hm-dijo a modo de contestación.

-deberías pensar en regresar al instituto- sugirió, al parecer el albino no había olvidado la plática de esa mañana, para sorpresa de la pelinegra.

-si ya lo creo- dijo al aire- hasta mañana Toshiro- se despidió

-hasta mañana- y ambos colgaron.

CONTINUARA….

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Espero que les haya gustado hasta la próxima