Capítulo 2
Tres días más tarde
Emma se despierta en mitad de la madrugada sudando después de una pesadilla y se va a tomar un baño. Al salir del baño, se pone una ropa cualquiera e intenta volver a dormirse, sin éxito. Necesitaba descansar, pues tendría que hacer la primera guardia en el hospital.
Emma se gira varias veces en la cama hasta que se da por vencida, mira el reloj y ve que ya era cerca de la hora de levantarse. Se cambia, coge sus cosas y va a correr un poco antes de ir al hospital.
Necesitaba vaciar su mente antes de comenzar el trabajo. Emma llega unos minutos adelantada y va a cambiarse. Antes de comenzar su turno, va a ver cómo está Henry en pediatría y lo encuentra riéndose junto con Regina.
Emma llama antes de entrar. Regina y Henry miran hacia la puerta.
-Puedes entrar, Dra. Swan- Regina le da una débil sonrisa al verla
Emma entra y sonríe
-Solo he venido a comprobar cómo estaba este pequeño guerrero.
-Estoy bien- responde Henry sonriendo –Mamá y mis tías me contaron cómo ayudó a salvarme
-Solo hice lo que estaba a mi alcance, chico- Emma sonríe
-Muchas gracias, Dra. Swan-Henry le da las gracias
-No necesitas agradecerme nada y me puedes llamar Emma- ella sonríe y después mira el reloj –Bueno, tengo que irme. El deber me llama. Cuídate, chico
-Buen servicio, Emma- le desea Regina
-Aprovecha para descansar, Regina-Emma sonríe
-Hasta luego, Emma- Henry le sonríe
Emma le devuelve la sonrisa y se va a comenzar su turno.
Hasta la hora del almuerzo había estado tranquilo, se sienta en una mesa en una esquina y enseguida ve a Zelena acercarse.
-Buenas tardes, Dra. Swan. ¿Cómo está?
-Buenas tardes, Dra. Mills. ¿Estoy bien y usted?
-Estoy bien. Pero llámeme Zelena- dice calmadamente
-Solo Emma, entonces- la rubia sonríe y ve a Regina entrando para almorzar y repara una vez más en la forma en que Robin la mira.
Zelena sigue la mirada de Emma y ríe
-¿Qué ocurre?- pregunta Emma sin entender por qué está riendo
-Nada. Solo la forma en que miras a Robin, pero relaja, no eres la única a la que le cae mal.
-¿Cómo lo sabes?
-Nunca lo he soportado, no sé que vio Regina en él. Menos mal que hizo el favor de romper con él.
-¿De verdad Regina estuvo saliendo con él? Ella se merece a alguien mejor que Robin- Emma dice sin pensar y enseguida se arrepiente de lo que había dicho
-Pues sí, pero es peor que un chicle. Cuando se pega, ya no suelta. Sinceramente, no sé cómo ella aguantó dos años con ese paquete- termina por decir Zelena antes de que Regina se siente con ellas.
-Hola chicas. ¿Sobre qué paquete estás hablando, hermanita?- Regina mira a Zel
-Adivina. Es peor que una garrapata- dice Zel en tono de desdén cuando Robin pasa por su lado.
Regina acaba riendo. Glinda aparece enseguida y se junta a ellas.
-Hola chicas. ¿Hablando mal del garrapata de nuevo?
-Sí- dice Zelena y Regina juntas
-Zelena me estaba contando sobre él- responde Emma calmadamente
Regina mira a Zelena y después a Emma.
-¿No tienes niños a los que cuidar?- dice fríamente Regina en dirección a Zelena
-Te odio, hermanita- Zel le manda un beso volado a Regina
-También te odio, hermanita- dice Regina imitando el tono de Zelena
Glinda y Emma acabaron echándose a reír
-¿Vas a coger días libres esta semana, Regina?- pregunta Emma curiosa
-Sí, tengo que cuidar a mi pequeño príncipe, lo que incluye maratón de Terminator y de Harry Potter- ríe Regina – Su sueño es ser un Cybor brujo y por cierto, creo que le encantaría conocerte mejor
-Será un poco difícil conseguir el físico de Schwarzenegger, pero al menos tengo la pierna- dice Emma echándose a reír
Zel y Glinda se miran perdiéndose en la conversación. Emma se levanta y les muestra la pierna izquierda.
-Ahora entendí el chiste- dice Zelena riendo –Mira que eres burra, Emma
-Lo llevo de la mejor manera posible- Emma sonríe
El busca de Emma suena y ella lo mira
-Tengo que irme, chicas, buen almuerzo y buen descanso, Regina- dice Emma y sale corriendo hacia Urgencias.
Al llegar a Urgencias, va derecha a la cama del paciente, lo examina y hace algunas preguntas al muchacho que lo acompaña.
-¿Qué ha ocurrido?- pregunta comprobando si el abdomen del paciente estaba rígido y ve un hematoma en la zona del bazo.
-Estábamos practicando Artes Marciales y durante una patada que le di, sintió un fuerte dolor y se desmayó- cuenta el muchacho.
Emma mira a la enfermera y le dice que llame a Gold, ya que es cirujano general, y que pida un quirófano. Le pide a la enfermera que se quede con el otro muchacho que estaba algo nervioso.
Ella corre con el paciente hacia el quirófano, encontrando en medio del camino a Gold. Las personas iban abriendo camino por los pasillos y enseguida llegan al quirófano.
Los enfermeros preparan al paciente mientras Emma y Gold se preparan para hacer la intervención. Algunos médicos ya se estaban reuniendo en la galería para asistir la operación.
Los dos terminan y entran en el quirófano, las enfermeras terminan de vestirlos. Emma ya estaba con su toca que llevaba varios logos de bandas de rock, mientras que Gold usaba una sencilla, negra.
-¿Preparados para salvar una vida más?- pregunta Emma al equipo
Todos responde que sí. Ella mira a Gold y comienzan la cirugía.
Gold retira el bazo perforado con la ayuda de Emma, después ella comprueba si había alguna otra cosa fuera de lugar y al mirar el hígado del muchacho, siente algo y al ver lo que era, sus ojos brillan.
-Dr. Gold, ¿le gustaría ver lo que tengo en mis manos?
Él lleva la mano hasta la zona donde estaba Emma y siente algo del tamaño de una pelota de tenis y después hace un análisis visual, que hace que sus ojos también brillen.
-Vamos a cerrarlo, llamamos a la Dra. Lucas y gran trabajo, Dra. Swan.
Los médicos en la galería miraban curiosos para saber lo que habían encontrado que había hecho que sus ojos resplandeciesen.
Retiran todas las gasas, comprueban si algún instrumental se había quedado dentro del paciente y lo cierran. La operación había durado casi cuatro horas.
En cuanto terminan, quitan todos los aparatos, tiran la basura en las papeleras indicadas y vuelven a sus quehaceres.
Emma vuelve a Urgencias y comienza a rellenar sus informes mientras todo estaba tranquilo. En cuanto termina, va a la cafetería a buscar un café. Su cuerpo comenzaba a clamar por un café bien fuerte.
Pide un café extra fuerte sin azúcar y una barrita de cereales y paga. Al darse la vuelta para salir, se encuentra de frente con Regina, sobre la que casi tira el café.
-Definitivamente, tú y el café tenéis algo…sería el segundo en menos de una semana- dice Emma bromeando.
-Pues sí- Regina ríe-Voy a aprovechar mientras Henry duerme para comer algo y tomar un baño, que me tiren el café en la ropa y volver a tomar otro baño- dice bromeando -¿Está movido Urgencias?
-De momento no…Solo aquel caso a la hora del almuerzo que ha supuesto mi primera cirugía, ¿por qué?
-Entonces, ven conmigo, voy a enseñarte un sitio secreto donde suelo descansar cuando puedo en mitad del turno.
Regina prácticamente tira de Emma y la lleva por unos caminos totalmente desconocidos por la rubia hasta llegar a un ala donde había algunas camillas.
Pasan por una de las puertas del vacío pasillo y escuchan algunos gemidos y Regina reconoce enseguida que son de Glinda y Zelena, y se echa a reír.
Después pasan por otra puerta y escuchan más gemidos.
-Por lo visto el personal sabe ocupar bien su tiempo libre-Emma ríe
-No tienes ni idea- dice Regina riendo –Pero entonces, ¿cómo fue la cirugía?
-Tranquila, un luchador de Artes Marciales que se rompió el bazo. Nada del otro mundo- dice Emma sorbiendo el café, y después le ofrece un poco a Regina
Regina lo coge y le da un sorbo, pero enseguida se atraganta.
-Dios mío, ¿cómo puedes?
Emma se ríe de Regina
-Ya he tomado peores
-¿Pero sin azúcar?
-Me gusta así. No me juzgues- Emma le da una sonrisita
Regina la mira pasmada
-Eres un rompecabezas, Dra. Swan- dice Regina y después mira en dirección a su brazo -¿Cómo están los puntos?
-Un rompecabezas para ser descifrado- responde Emma tranquila –Están limpitos, bonitos y todo eso, Dra. Mills. No te preocupes por mí
Se sientan en una camilla cualquiera y se quedan charlando por casi una hora, pero son interrumpidas cuando el busca de Emma suena, ella lo mira para saber qué era.
-Tengo que irme- se levanta
-Está bien, yo voy a volver al cuarto antes de que Henry despierte- Regina se levanta
Emma estira la mano hacia ella. Regina aprieta la mano de Emma y sonríe. Las dos se marchan por caminos opuestos.
-Emma- dice Regina ya distante de la rubia
Emma escucha que Regina la llama y se gira
-¿Sí?
-¿Quieres salir a tomar algo el sábado después del turno?- propone Regina
-Sí- Emma le da una sonrisa ladeada –Hasta el sábado
-Hasta luego
Cada una toma su rumbo.
Al regresar al cuarto del hijo, Henry charlaba con Zelena. Ella se queda en la puerta observándolos. Él lo era todo para ella.
Desde que había adoptado a Henry, su vida había mejorado de una forma que ni ella misma sabía cómo explicar, pero en los últimos años venía sintiendo ese vacío que solía sentir antes de adoptarlo.
Ese vacío que sentía, intentaba llenarlo con el trabajo y Henry, incluso había salido con Robin, más por carencia que por amor. Entonces, a comienzos de semana, mientras se dirigía a trabajar, nota que alguien choca con ella provocando que se derrame su café, pero al intentar localizar quién era el responsable, ve a una rubia corriendo como loca, la acompaña con la mirada hasta entender lo que estaba sucediendo.
En el momento en que mira a aquella rubia totalmente desconocida intentando socorrer al muchacho preso en el taxi, ella corre para ayudar.
Al ver lo que la rubia iba a hacer, siente un pavor invadirla. "¿Quién se piensa esa loca que es para hacer eso?" piensa.
-Eh, ¿qué piensa que está haciendo? ¿Se ha vuelto loca?- intenta no gritarle a la mujer
-Salvándole la vida- la rubia responde mientras hace una traqueotomía de emergencia. Aquello, ciertamente, la había dejado impresionada y creyendo que la rubia era una loca.
Después de llegar al hospital y de que el paciente fuera atendido, tira de la rubia y le va a hacer las curas en su brazo, descubriendo así la identidad de la mujer. Definitivamente creía que Emma estaba loca al rechazar tomar la anestesia para los puntos y se da cuenta de que ni sentía dolor mientras la estaba cosiendo.
Al mirarla, Regina siente algo confuso en su interior, no sabe bien qué es, pero prefiere clasificarlo como amistad o algo del estilo. Nunca había estado con mujeres y probablemente ahora no sería diferente.
Regina la ayuda a localizar los vestuarios y mientras se cambian de ropa, ve la prótesis en lugar de su pierna izquierda, y su curiosidad habla más alto, preguntando sobre lo ocurrido.
Después de que Emma le responde, se siente más curiosa por saber cómo fue su época en el ejército y todo eso, pero se aguanta para no hacerle un interrogatorio, está segura de que con el tiempo Emma le hablaría más sobre ello.
Acompaña a Emma hasta el despacho del Dr. Gold y se despide de ella. Mientras se marcha, siente como si por primera vez fuera totalmente feliz.
El resto del día había sido tranquilo, solo había marcado la visita de un par de mujeres a las que le habían hecho una mastectomía y querían reconstruirse el pecho.
Ella vivía escuchando que su trabajo era puramente cuestión de estética, pero Regina sabía que no era eso. Su trabajo envolvía algo mucho más importante que la apariencia: la autoestima del paciente, sobre todo de mujeres como las del grupo que iba a atender o pacientes que habían sufrido quemaduras graves, y ver el resultado de su trabajo en personas que lo deseaban tanto era mucho mejor que un abultado cheque en su cuenta bancaria a final de mes.
A final de aquel lunes, finalmente iría a casa para estar con su hijo y descansar. Se cambiaba mientras pensaba en cómo iba a ayudar a su hijo con los deberes.
Estaba casi terminando de vestirse cuando ve a Emma entrar con cara de quien no traía buenas noticias y aquello la hace preocuparse. En cuanto Emma cierra la puerta, pregunta
-¿Todo bien, Emma?
-Espero que sí. Tenemos que hablar
Cuando ella escucha esa frase, "tenemos que hablar" es porque realmente era serio. Por más que no conociera bien a Emma, sabía que era algo que tenía que ver con ella.
-¿Qué ha pasado, Emma?- ya estaba preocupada y seria, con cara de pocos amigos
-Tu hijo ha entrado en urgencias hace un momento. Ha sido atropellado mientras cruzaba la calle. Al llamar a tu hermana, me dijo quién era.
Al escuchar aquello, Regina comienza a sentirse mal y se sienta en el banco cercano, mira a Emma sin creerse lo que había escuchado. Su pequeño príncipe, su pequeño amor que había traído de nuevo la luz a su vida estaba con su vida en peligro en aquel momento. Siente que Emma agarra su mano y escucha lo que tenía que decirle
-Ha tenido que entrar en quirófano por culpa de la presión intracraneal. Dentro de poco la Dra. Glinda te da más información.
Al saber lo de la operación, se le encoge el pecho, pero por algún motivo se sentía más calmada con el toque de Emma. Espera a que Emma termine su turno, se cambie y van a la sala de espera.
Se queda todo el tiempo agarrando la mano de Emma mientras esperaba noticias, por lo menos Henry estaba en las buenas manos de Glinda. Sabía que la cuñada haría todo lo posible por salvar a su hijo.
Cuando Glinda aparece para dar las buenas noticias, le da las gracias a las dos y sale corriendo a ver al hijo.
Ya hacía tres días que Henry estaba ingresado en observación y hasta aquel momento no había visto a Emma. Por algún motivo desconocido, sentía que aquel vacío en su pecho estaba resurgiendo. Era algo extraño, solo había trabajado con Emma un día.
Cuando escucha que alguien llama a la puerta, se gira y se siente mejor al ver a Emma allí de pie y le dice que entre.
Cuando Emma sale del cuarto, Henry prácticamente cae en el sueño y aprovecha para dormir, despertándose solamente a la hora del almuerzo.
En cuanto regresa al cuarto de Henry, lo ve despierto y se pone a jugar al Uno con el hijo.
-¿Mamá?
-Sí, hijo
-¿Por qué no le pides a Emma salir? Parece que está sola y parece que tú eres una de las pocas personas que conoce
Henry era muy bueno en discernir si una persona tenía a alguien o no, si estaban bien o no, y cosas parecidas. Amaba ayudar a la gente para que estuvieran felices. Definitivamente era un niño maravilloso.
Al escuchar aquello, por algún motivo, Regina siente su rostro enrojecerse, pero mantiene una expresión imparcial, sin demostrar lo que sentía. Mira hacia las cartas y después habla
-Solo somos compañeras de trabajo, hijo
-Humm, ya…- dice Henry casi en un tono inaudible, pero Regina lo escucha.
Regina se comía la cabeza para entender de dónde había sacado Henry esa astucia. Ella sonríe y tira su mano.
Se quedan jugando durante un buen rato hasta que Henry se queda dormido de nuevo.
Regina se levanta y va a buscar a Zelena y Glinda, pero no encuentra a ninguna de las dos, así que decide ir a la cafetería a comprar un té y al ver a Emma, sonríe y desiste del té. Se queda muy cerca de ella, atrás, esperando que se gire.
Cuando la rubia se da la vuelta, casi tira su café encima de ella.
-Definitivamente, tú y el café tenéis algo…sería el segundo en menos de una semana- dice Emma bromeando
-Pues sí- Regina ríe - Voy a aprovechar mientras Henry duerme para comer algo y tomar un baño, que me tiren el café en la ropa y volver a tomar otro baño- dice bromeando -¿Está movido Urgencias?
-De momento no…Solo aquel caso a la hora del almuerzo que ha supuesto mi primera cirugía, ¿por qué?
-Entonces, ven conmigo, voy a enseñarte un sitio secreto donde suelo descansar cuando puede en mitad del turno.
Al llegar a su sitio secreto del hospital, Regina descubre dónde estaban Zelena y Glinda, y ríe
Se da cuenta de la mirada de Emma y después escuchan otros gemidos cercanos y ella escucha el comentario de Emma.
La sugerencia de Henry martilleaba en su cabeza. Se sientan y ve que Emma le ofrece de su café, al cogerlo y dar un sorbo, siente el gusto extremadamente fuerte y sin azúcar y acaba atragantándose. ¿Cómo Emma podía tomarse aquello?
Las dos se quedan charlando sobre cosas aleatorias como sus gustos en música, comida, películas y libros. Y descubren que ambas tenían cosas en común.
La conversación es interrumpida por el sonido del busca de Emma, que mira para ver qué era y se levanta teniendo que marcharse.
Ella se despide de Emma y toma el camino contrario, pero a la mitad se para y prácticamente grita
-Emma- dice intentando no gritar
Ve a la rubia girarse y responderle
-¿Sí?
-¿Quieres salir a tomar algo el sábado después del turno?- la invita
-Sí- percibe la sonrisa de lado formarse en los labios de Emma y sonríe discretamente –Hasta el sábado
-Hasta luego
Ella se gira y regresa al cuarto de Henry y lo encuentra conversando con Zelena. Ella espera y se queda observándolo unos minutos hasta que finalmente entra en la habitación.
-¡Mamá, ya puedo volver a casa!- dice Henry animado
Regina sonríe y recoge las cosas de Henry, le da una muda de ropa para que se la ponga en el baño.
En cuanto él entra en el baño, ella percibe la mirada de Zelena.
-Henry me ha dicho que te ha sugerido que invites a Emma a salir. ¿Y? ¿Lo has hecho? Parece buena persona, os vais a llevar bien- comenta Zel
-Sí, lo he hecho. El sábado cuando termine aquí, estate lista con Glinda- avisa Regina
Zelena sonríe y besa la mejilla de la hermana.
-Está bien, mandona- ríe Zelena
Henry regresa ya cambiado y mira a las dos.
-¿Creo que no necesito darte recomendaciones, no muchachito?
-No- Henry sonríe –Mamá, ¿podemos ir a despedirnos de Emma?
-Mejor no, hijo…Acabo de pasar por Urgencias y estaba ocupada, quizás después la llame para que te vea en casa. ¿Está bien?
-Está bien, mamá- Henry responde tranquilo. Sabía que Emma podría estar muy ocupada salvando otra vida.
Se despiden de Zelena y cuando estaban saliendo del cuarto se encuentran a Glinda y también se despiden de ella.
En el momento en que pasan por uno de los pasillos que daban acceso a los quirófanos, ella escucha a alguien pidiendo paso. Se pega a la pared con Henry y ve una camilla pasar con Emma encima haciendo un masaje cardiaco al paciente. Ella mira a Henry y los ojos de él están brillando de lo impresionado que está ante la escena.
-Mamá, quiero ser igual que Emma- dice impresionado
En cuanto la camilla pasa, echa andar con Henry para salir del hospital.
-Tienes que estudiar mucho, hijo, pero si es lo que deseas, tienes todo mi apoyo.
Ella ve la sonrisa de Henry abrirse de oreja a oreja y aquello hincha su pecho de cariño. Se marcha a casa con él.
Sé que este capítulo ha resultado algo repetitivo, pero el autor ha querido mostrarnos las sensaciones de Regina ante lo vivido con Emma.
