Bus Stop
Marmalade Fever
Tercera Parte
Nota: Harry Potter y todo aquello relacionado con su mundo le pertenece a JK Rowling.
Ese día llovía pero eso no era nada nuevo ¿o sí? Hermione caminaba por la acera, sin paraguas otra vez. No se sorprendió al ver a Malfoy, esperando en la parada, como siempre. Él se volteó, inclinó la cabeza, y acomodó el paraguas para que también la cubriera a ella de la lluvia.
"Buenos días," la saludo en tono casual. Dirigió su mirada a las bolsas que ella cargaba. "¿Qué es todo esto?"
"Oh, nada," replicó ella. "Solo fui de compras, eso es todo."
"¿De compras?" preguntó, sorprendido. "¿En serio? ¿Tu?"
Ella lo miró detenidamente. "¿Qué se supone que significa eso? Todo el mundo va de compras."
"¿Y supongo que tu te incluyes en el rango de 'todo el mundo' Granger?" le preguntó, echándole un vistazo a una de las bolsas. "¿Qué tienes ahí?"
Hermione tosió brevemente. "¿Qué? ¿Quieres saber que compré?"
Él se encogió de hombros. "No es que tenga algo mejor que hacer, sabes," explicó. "Bueno, enséñamelo," añadió, haciendo un gesto con la mano.
Hermione alzó una ceja, pero al final se encogió de hombros. Abrió una de las bolsas de dónde sacó un sweater color borgoña. Malfoy se lo quitó de las manos y comenzó a inspeccionarlo de cerca. "¿Qué?" preguntó Hermione.
"Nada," dijo, al principio. "Es que solo que esto se ve demasiado bien para alguien con problemas con la moda."
Hermione lo miró con reproche. "No sé si tomarlo como un cumplido o un insulto."
"¿Qué más compraste?" le preguntó, metiendo la mano en una de las bolsas y sacando un top color salmón. "Ooh, esto si me gusta."
"Bueno, ni creas que te lo voy a prestar," le advirtió ella, tratando de quitarle el top.
Malfoy levantó una mano. "No tan rápido ¿Fuiste tú la que escogió todo esto?"
Hermione asintió con la cabeza. "Si, ahora devuélvemelo."
"¿Nadie fue a comprar contigo?" preguntó.
Hermione hizo una pausa. "No, mi tía vino conmigo."
Él medio frunció el ceño. "Mmm…dile a tu tía que tiene un gusto excelente," dijo, devolviéndole la prenda y metiendo la mano en otra bolsa para sacar un seductor vestido púrpura.
"Malfoy," entonó ella, mientras él seguía observando la prenda.
"Espera, estoy pensando," le dijo.
"¡Ja!" se burló ella. "¿Tu? ¿Pensando?"
Él sonrió de manera arrogante. "Solo me estaba imaginando como te verías con el vestido puesto," le dijo.
Hermione se sonrojó. "¿Y?"
"Nada mal," le dijo, guiñándole el ojo. Ella se sonrojó aún más.
"Muy bien, ya fue suficiente," dijo, tomando el vestido y metiéndolo en la bolsa.
"No hay nada de qué avergonzarse," dijo, meneado el paraguas en sus manos.
"¿Quién esta avergonzada?" preguntó ella.
"Tu, por supuesto," dijo. Él le sonrió de manera arrogante mientras ella lo miraba detenidamente.
"¿Te acuerdas de que soy una nacida muggle, no?" preguntó.
"¿Y? Eso no cambia la manera en que te ves."
Ella frunció el ceño. "Eres algo degradante para nosotras las mujeres ¿sabes, no?"
Él se echó a reír. "Todo eso por un cumplido. Por favor, Granger, relájate."
Hermione frunció el ceño y cruzó los brazos, mirando hacia la calle. "¿Todavía no ha llegado el autobús?" preguntó ella impacientemente. "No veo la hora de deshacerme de ti."
Malfoy sonrió de manera arrogante. "¿Por qué? ¿Tanto te molesto?"
Hermione se volvió y alzó una ceja. "No voy a justificar esa pregunta con una respuesta."
Su sonrisa se hizo aún más ancha. "Parece que algunas cosas si cambian."
Hermione sonrió ante este comentario. Malfoy metió la mano dentro de su abrigo y sacó una bolsita. "¿Quieres una?" preguntó.
Hermione volteó a ver a la bolsa de pepitas* que él tenía en la mano y meneó la cabeza. "No tengo mucha suerte con las Berttie Bott's".
Malfoy buscó en la bolsa y sacó una color rosado. "Prueba esta," le dijo, dándosela en la mano.
Hermione frunció la nariz, la olfateó para luego tirarla por encima de su hombro. "No, gracias."
Él la miró con la boca abierta. "Esa era de fresa," le dijo.
"¿Y por qué debería creerte?" preguntó ella.
Malfoy frunció el ceño, para luego encogerse de hombros y sonreír de manera arrogante. "No tienes por qué hacerlo, supongo."
"Exactamente. No tengo ninguna razón para confiar en ti," acordó Hermione.
"Sin embargo," continuó Malfoy, "creo que estoy siendo muy amable al compartir mi paraguas contigo. Yo podría fácilmente, no sé, patearte y lanzarte hacia un charco. Y ambos sabemos cuánto amas la suciedad. Después de todo, está en tu sangre," añadió después de un momento, riendo.
Hermione lo contempló boca abierta. "¡No te atreverías!"
Él se encogió de hombros. "Supongo que debes confiar en tus instintos ¿eh?" Buscó en la bolsita sacando una color amarillo. "¿Limón?"
Ella se echó a reír. "Ya he visto ese color ¿sabes?"
La mirada de Malfoy decayó. "Maldición."
Hermione suspiró y le quitó la bolsita de la mano, sacando una de color rosado y metiéndosela en la boca. "Si era de fresa, después de todo."
Malfoy sonrió con arrogancia. "Supongo que debes aprender a confiar en tus instintos en lo que a mí se refiere ¿No crees?"
Hermione asintió con la cabeza. "Ahí está el cincuenta y dos," remarcó ella, señalando el autobús que venía desde el final de la calle. Con un suspiro, se paró en frente de ellos.
"Las damas primero," declaró Malfoy, inclinándose en una fingida reverencia.
Hermione le frunció el ceño, y entró en el autobús, sentándose al lado de un apuesto caballero que dormía en uno de los asientos. Malfoy frunciendo el ceño, se sentó justamente detrás de ella, al lado de una mujer que leía un libro sobre albaricoques. Justo después que el autobús empezara a moverse, Hermione dio un gritito mientras Malfoy empujaba su espalda. Volteó a verlo "¿En qué puedo ayudarlo?"
Malfoy sonrió abiertamente. "Sabes, había un asiento completamente vacío por allá," señaló.
"Yo sé," respondió ella.
Malfoy puso mala cara, "¡Vamos Granger! No me digas que tienes miedo a que tenga piojos, o lo que sea que eso signifique. Te puedo asegurar que estoy en perfecto estado de salud. No como tú. Tu tosiste."
Hermione gimió. "¿Y desde cuando te gusta sentarte a mi lado?"
"Desde ayer," respondió el.
Hermione puso los ojos en blanco. "Antes de eso."
Él trató de pensar. "Recuerdo el querer sentarme a tu lado durante unos exámenes…" dijo, apagado. Luego le guiñó un ojo.
Hermione chasqueó la lengua. "¡Por amor a Dios! Déjame en paz ¿quieres?"
Malfoy pretendió pensar por un momento. "No," dijo. "Creo que no."
Hermione gimió. "De todos los autobuses en Londres…"
"Algo curioso el destino," dijo Malfoy con picardía.
Hermione volvió la cabeza hacia el frente otra vez, pero Malfoy le volvió a dar otro golpecito en el hombro. Su cabeza dio media vuelta. "¿Si?"
"¿Pepitas?" le dijo dándole una color rosado.
"No, gracias," le respondió.
"Como quieras." Él se metió una de las pepitas en la boca, y tan pronto como había cerrado los labios los volvió a abrir, escupiendo la pepita. "¡Ew!"
"¿Qué?" le preguntó.
"Algodón de azúcar…como lo odio."
"No tienes remedio," dijo Hermione, volviendo la cabeza de nuevo hacia el frente. Él pateó su asiento y ella le dirigió una mirada asesina, se cansó y se fue a sentar al asiento vacío que había señalado anteriormente, con él siguiéndole los pasos.
"¿Ahora quien es la que no tiene remedio?" preguntó.
Ella puso los ojos en blanco y esperó a que el autobús llegara a la parada. "¿Sabes que eres fastidioso?" le preguntó.
Malfoy se echó a reír. "Es mi especialidad."
Cuarta Parte
La pequeña viejita revoloteaba por la casa más rápido de lo que Hermione hubiera creído posible. La señora tenia ochenta y siete años, artritis y se veía algo débil. "Bueno," anunció Hermione después de observar a su tía Hattie lanzar una esponja vieja a la papelera igual o mejor que cualquier cazador, "creo que ya me tengo que ir."
Su tía sonrió. "Muy bien querida. Que te vaya bien." Su tía tenía cierta sonrisa en su cara, la cual Hermione no podía descifrar. Ahora estaba más aún confundida que antes, cuando su tía soltó una risita por lo bajo.
"¿De qué me estoy perdiendo?" le preguntó Hermione curiosa, a su pequeña tía.
Su tía pareció considerar sus opciones por un momento. Después de un rato dijo con voz inocente, "Ese caballero con el cual esperas el autobús…es bastante guapo, ¿no crees?"
Hermione estaba sorprendida, y de hecho, quedó tartamudeando por unos buenos tres segundos. "Bueno, estee…" ella prefería no responder.
"Por supuesto querida, si tienes ojos, tienes que haberte dado cuenta," dijo Hattie, con voz inocente cual corderito.
"Como es que…" dijo Hermione, todavía perpleja.
"Oh, es fácil. Te he estado viendo por mi ventana. Es un caballero bastante alto ¿no crees?" algo sobre la actitud de si tía le daba la impresión a Hermione de que le escondía algo.
"Si, es bastante alto," le confirmó Hermione.
"Y ese cabello," continuó. "No veía un rubio como ese desde la muerte de mi querido Harold…Bueno querida, ¡que te vaya bien!" Y con bastante entusiasmo, la pequeña viejita comenzó a empujar a su sobrina hacia la salida.
"Espera un minuto," objetó Hermione.
"¿Si?" preguntó su tía, tan inocente que parecía culpable.
"¿Lo habías visto antes de que yo empezara a visitarte en las mañanas?"
Hattie no respondió de inmediato. "Es un muchacho bastante guapo. Y de seguro es un caballero, por la forma en que te ofrece su paraguas. Y siempre he creído que una mujer de edad debe sentar cabeza."
Hermione, por su vida, no sabía cómo responder a eso, así que simplemente salió por la puerta, todavía bastante sorprendida. Si no se equivocaba, su tía podía estar emparejándola con Malfoy. ¿Qué le sucedía a la gente?
Con pasos bastante inseguros, Hermione comenzó a caminar por la acera bajo la ligera llovizna hacia la parada, donde se encontraba Malfoy, con su paraguas en la mano.
"¿Y cómo te encuentras en este fino día de verano?" pregunto él, moviéndose un poco al lado, para darle lugar bajo su paraguas.
Hermione no contestó inmediatamente. "Bien," dijo, finalmente.
"Oookey," dijo, sonriéndole de manera arrogante. "Ahora es tu turno de preguntarme como estoy. De seguro alguien te inculcó algunos modales."
"¿Cómo estás?" preguntó Hermione a regaña dientes.
"¡No podría estar mejor!" respondió el. Luego le susurró al oído, "Ahora pregúntame porque."
Hermione puso los ojos en blanco. "¿Por qué?"
"¡Por que acabo de lograr que me preguntes como estoy!" respondió, sonriendo.
Hermione se quedó muda por unos instantes. "¿Y como está tu salud mental? ¿Desmayos? ¿Mareos? ¿Ves personas que no están ahí?"
Él se echó a reír. "Oh, Granger, se buena." Colocó una mano en el hombro de Hermione, y ella sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. Malfoy quitó la mano, después de lo que ella sintió como una eternidad. "Entonces, ¿harás algo interesante hoy?" preguntó el.
Hermione suspiró, contenta de tener; al menos, algo de normalidad de vuelta. "No, nada interesante. Solo algunas diligencias y después iré al trabajo."
Él se encogió de hombros. "No hay nada malo con un trabajo decente y honesto."
Hermione levantó una ceja. "¿Estás seguro que no eres un enfermo mental?"
Malfoy bufó de forma incomoda. "Completamente seguro. Gracias por preguntar."
Hizo una pausa. "¿Algún plan para el fin de semana?"
Hermione frunció el ceño. "No… ¿Por qué?"
"Curiosidad, solamente" respondió el. Hermione dejó salir un respiro, sin darse cuenta que lo había estado aguantando. "¿Qué? No pensaras que iba a sugerir que hiciéramos algo juntos ¿verdad?" En vez de de tener una mueca en su cara como Hermione hubiera esperado, el tenía su característica sonrisa arrogante, de manera amigable, casi bromista.
"No, no. Claro que no," contestó ella. Apurada en cambiar de tema, Hermione dijo lo primero que se le vino a la mente. "¿Cuál es tu poema favorito?"
Ahora sí hizo una mueca. "No me gusta mucho la poesía." Él hizo una pausa. "Sabes, podríamos…"
"Mi favorito es Ozymandias, por Percy Bysshe Shelly. Se toma un par de lecturas, pero es…"
"No me interrumpas Granger. No seas grosera," dijo Malfoy. Estaba tratando de lucir enojado, pero en cambio parecía como si tuviese que estornudar.
Hermione hizo una pausa. "¿Qué ibas a decir?"
Él cruzó los brazos, una mano todavía sosteniendo el paraguas, y alzando la nariz. "No creo que te lo vaya a decir ahora."
Hermione trató de hacer un puchero. "Entonces no me interrumpas ¿podrías?"
Él frunció los labios. "Bien. ¿Qué decías acerca de Ozy-whuzits?"
"Ozymandias. Es acerca de una estatua en ruinas." Ella esperó por su respuesta.
"¿Y?" preguntó el.
"La estatua era de Ozymandias. Era un anciano gobernante que se jactaba de todo lo que había construido en su vida. Pero todo…"
"Estaba en ruinas, ya lo dijiste," respondió Malfoy. "¿Hay acaso alguna razón por la cual me dices esto?"
Hermione parecía culpable. "Ehmm, no. No, no exactamente. Solo estaba…"
"¿Hablando sobre tu poema favorito?" preguntó el, mientras ella afirmaba con la cabeza. "Bien. Odio todo ese rollo moral."
Hermione se echó a reír. "Ya me lo imagino."
"Ni siquiera empieces conmigo, Granger," le dijo. "Y no trates de sentarte donde no me pueda sentar contigo tampoco."
"¿Nunca?" preguntó Hermione, bromeando.
Él puso los ojos en blanco. "¿Estás segura que eras la bruja más inteligente de nuestro año?" Uno de los muggles en la fila les frunció el ceño.
Hermione sonrió. "Muy segura."
Mirando al final de la calle, Malfoy sonrió. "Ah, el cincuenta y dos."
"Y dentro de poco me podré deshacer de ti," cantó Hermione.
"Lo dudo," comentó el. Hermione suspiró, rendida.
"Entonces," comenzó él, mientras se montaban en el autobús y se sentaban en la parte de atrás, "¿Cómo está tu tía? ¿Sigue enferma?" A la mención de su tía, especialmente de su parte, hizo que su pulso se acelerara. "Ahm, ¿Granger? ¿Yu-juu?" le dijo, meneándole la mano frente a su cara.
"Bien. Está bien," le respondió, sin ganas de continuar. Malfoy, por otro lado, no lo dejó.
"¿Qué?" Él sonreía como el diablo que era. "Hay algo que te mueres por contarme, estoy seguro. O lo contrario. Una de dos."
Hermione negó con la cabeza. "No, no. No es nada importante."
"¿Es?" preguntó. "¿Hay un 'es'? ¡Mucho mejor!" Estaba radiante. Era obvio que lo estaba disfrutando.
"NO," le ladró ella.
"Si no me dices," comenzó, "¡Te haré cosquillas!" Hermione no dudaba que lo haría.
"Me cambiare de asiento," dijo, levantándose. Él la arrastró de nuevo hacia abajo. Para su horror, decidió dejar la mano en su muñeca. "Bien," dijo ella, dejando salir un suspiro. "Creo que me tía trata de juntarnos."
"¿Juntarnos?" Obviamente no entendía. "¿Cómo es eso posible si ella es muggle?"
Hermione se veía fastidiada. "No de esa manera, idiota. Me refiero…románticamente."
Le tomo un momento digerir la noticia. Luego empezó a reírse como un maniático. Honestamente, ella no podía recordarlo riéndose más en el colegio que en los últimos cuatro días. La gente comenzaba a mirarlos. Y su mano todavía se encontraba sujetando su muñeca. "Ella..." jadeó él, "¿Cómo?"
Hermione se encogió de hombros incómoda. "Tal vez te vio por la ventana en la parada de autobús."
Él continuó riéndose como loco, golpeando su mano libre contra su rodilla con entusiasmo. "Qué bueno," dijo, finalmente tomando control de su respiración. Al final, dejo ir su muñeca, para luego pasar un brazo sobre sus hombros. Ella se sonrojó. "Ahh, Granger mi pequeña noviecita."
En ese mismo instante el autobús llegó a la parada, y Hermione se bajó, sin siquiera mirar atrás.
N/T:*en el inglés original jelly-beans que significaría literalmente 'gomitas' pero en mi libro lo conseguí como 'pepitas' solo un detalle. Gracias a todos los que dejaron reviews y alertas :D. Bien, para aclarar, esta historia no será muy larga, unos cuantos capítulos solamente. La historia fue escrita en el año 2006 y terminada en el 2007. Es una de mis historias favorita y me alegra que les guste.
