El que no tiene celos, no está enamorado.
¡Que lo disfrutes!
L.C.A
Cap. II
"Y de esta manera es como la sed de poder puede transformar a unos, a todo un país e incluso poner a tu propia familia en contra. Todo con tal de sentirse la cima de la pirámide que se imponen ante todos nosotros"
—Juudaime. —El castaño levanto su cabeza del libro que estaba leyendo, para observar a su guardián de la tormenta que había abierto la puerta de su oficina y lo miraba con cierto tono rojizo en su rostro que no pudo identificar.
—Oh, Gokudera-kun. —Tsuna sonrió alegremente. A pesar de vivir en la misma mansión las veces que podía hablar con uno de sus amigos eran pocas y que no fueran necesariamente del trabajo. —Buen día, siento no haberte respondido, estaba leyendo una historia. —Tsuna cerró su libro y lo guardo en uno de los cajones de su escritorio.
—No se preocupe Juudaime, el desayuno está listo. —Dijo el peli gris que observaba con un extraño brillo en sus ojos al cielo.
—¿Te encuentras bien? —Tsuna se levantó de su lugar y se acercó a la tormenta quien lo observo confundido. —¿Tienes fiebre? —Pero justo antes de que el castañito pudiera tocar su rostro él se apartó rápidamente.
—L-Lo siento Juudaime. —Gokudera hizo una reverencia. —Pero tengo un asunto que atender, con su permiso. —Y sin esperar respuesta del cielito el peli gris salió corriendo lejos del alcance del castaño.
Tsuna algo confundido y preocupado por la extraña forma de actuar de su guardián decidió bajar y ver si alguien sabía algo respecto a eso. Así que ordenando un poco su oficia salió en búsqueda de sus demás guardianes.
Hace apenas un día que había ocurrido los atentados alrededor del mundo, y las preocupaciones de todos no lograban mejorar. Sus guardianes estaban preocupados por su familia en Namimori, pero en esos momento debían esperar y asegurar el perímetro. Además de que había salido una gran amenaza para los Arcobalenos, y ahora Nono junto con sus guardianes debían empezar a mover sus cartas.
Todo se había tornado muy extraño, en menos de nada se suponía que sería la sucesión de él para convertirse oficialmente en el décimo Vongola, pero ahora no sabía ni que pensar, porque estaba seguro que ni él, ni Nono arriesgarían la vida de tantas personas en un mismo lugar, además de haber sido marcados como objetivos.
—¡Yo, Tsuna! —El castaño salió de sus pensamientos, observando como de una de las habitaciones del frente había salido su guardián de la lluvia con su no tan usual sonrisa alegre.
—Oh, Yamamoto-kun. —Tsuna sonrió mientras se acercaba a él. —¿Cómo te encuentras? —Preguntó ya sabiendo cómo se debía sentir su guardián. El más alto frunció un poco el ceño, pero después sonrió nuevamente.
—Estoy bien. —Él suspiro. —No debí alterarme mucho, lo siento Tsuna. —Se disculpó con una sonrisa. —Sé que Papá estará bien, pues él sabe defenderse, me enseño todo lo que se. —El castaño le devolvió la sonrisa.
—No te preocupes, estoy seguro que lo está. —Tsuna golpeo amistosamente su hombro. —Por cierto Yamamoto-kun. —Dijo él acordándose de algo. —¿Has visto a Gokudera-kun? —El moreno lo vio confundido.
—¿A Gokudera? No lo he visto desde anoche. —Respondió despreocupado. —¿Por qué?
—Hace un momento vino a mi oficina, y parecía un poco enfermo. —Eso que dijo Tsuna sí que llamo la atención de la lluvia, quien cambio su rostro despreocupado a uno serio. —No me dijo mucho, pero en verdad me preocupa.
—¿Hacia dónde se fue? —Pregunto con cierto tono autoritario Yamamoto, Tsuna lo observo confundido. —Si está enfermo sabes que no querrá preocuparte, es mejor buscarlo y descubrirlo nosotros mismos. —Dijo con una sonrisa calmando al castaño, quien asintió entendiendo al moreno, pero aun extrañándose de la extrema preocupación de él por el peli gris.
—Se marchó hacia la salida de atrás. —Solo tuvo que decir aquello para que Yamamoto comenzara a caminar rápidamente hacia el lugar indicado. Tsuna rápidamente comenzó a intentar seguirle el paso. —¡Y-Yamamoto-kun, espera! —Intentaba llamar su atención el castaño, pero para la lluvia solo tenía como objetivo encontrar a la tormenta y verificar que estuviera bien. Sabía que Gokudera a veces podía ser muy impulsivo, y por lo recientemente sucedido podía serlo peor. —¡Yamamoto-ku…! —Tsuna se estrelló contra la espalda del moreno, pues él había parado en menos de nada y Tsuna, al ir corriendo prácticamente no se había fijado cuando freno su paso. —¿Qué ocurre? —Pregunto alejándose de su guardián, pero al ver su rostro observo que miraba con los ojos ligeramente abiertos, y con un toque algo siniestro. Tsuna se extrañó al ver esa mirada en su guardián más calmado, casi nunca perdía su calma ni en las peleas mas difíciles.
—¿Qué hace Gokudera aquí? —Pregunto en un susurro la lluvia observando aun al frente. Tsuna confundido observo al mismo lugar, sorprendiéndose de lo que veía.
Gokudera se encontraba hablando, y por los movimientos que hacia se veía nervioso, y su rostro sonrojado lo confirmo. Pero lo que más confundió al castaño era la persona con la cual el peli gris estaba hablando.
—¿Reborn? —Pregunto observando como el Arcobaleno observaba simplemente a Gokudera mientras este hablaba. —¿Qué están haciendo? —Pregunto sintiendo cierto ardor en su pecho.
—No lo sé. —Respondió simplemente Yamamoto sin dejar de ver la escena. Afortunadamente ellos estaban lo bastante lejos como para no ser vistos. —¿Gokudera no te dijo nada? —Pregunto con cierta molestia el moreno, Tsuna solo negó.
—¿De qué crees que estén hablando? —Pregunto Tsuna curioso por saberlo, no sabía porque motivo pero sentía que debía saberlo, y parar de alguna forma aquello.
—Sea lo que sea, no debe ser nada bueno. —Dijo desconfiado Yamamoto, y con cierta molestia al ver las expresiones avergonzadas del peli gris mientras hablaba con el ex bebé.
—Tal vez deberíamos preguntarles. —Tsuna queriendo deshacerse de ese molesto sentimiento comenzó a caminar en dirección a su tutor y su guardián. Yamamoto al ver sus intenciones entro en pánico.
—¡Detente Tsuna! —En un desesperado movimiento por evitar ser descubiertos, Yamamoto se arrojó encima de Tsuna, causando que los dos cayesen sobre un arbusto e inevitablemente causando un sonido que llamo la atención de los otros dos que se encontraban hablando.
—¡Yamamo…! —Tsuna quien estaba debajo del más alto fue interrumpido cuando el moreno tapo su boca mientras se agachaba y pegaba más al castaño, intentando no ser visto.
—No hagas ni un ruido, no queremos ser descubiertos. —Yamamoto no quiera que Gokudera lo viera de aquella forma con su querido decimo, pues aquella pose tan comprometedora en la que se encontraba no ayudaba mucho, y podría ser malinterpretada por cualquiera.
—¿Por qué lo dices? —Pregunto inocentemente el castaño bajo él observándolo curioso con sus enormes ojos castaños. Bueno, todos menos Tsuna. Yamamoto no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta de la cercanía que tenía con su cielo, pero justo antes de decir algo logro oír unos pasos que se acercaban sigilosamente.
—Reborn-san ¿Está seguro de que no fue un animal? —Esa sin duda fue la voz de Gokudera.
—Cierra la boca. —Dijo simplemente el Arcobaleno.
Yamamoto se puso nervioso, los pasos se escuchaban cada vez más cerca. No quería ser descubierto de esa forma por ellos, menos por Gokudera, no quería que malinterpretara la situación. Además presentía que si Reborn los descubría no sería nada bueno para él, y terminaría con el cuerpo agujerado por balas.
—Yamamoto-kun, debemos decirles la verdad. —Sugirió Tsuna en voz baja sintiendo los pasos de su tutor.
—Si hacemos eso Gokudera y Reborn me asesinaran. —Respondió él algo nervioso.
—¿Por qué lo harían? No estamos haciendo nada malo. —Yamamoto no podía evitar pensar que Tsuna era demasiado inocente, pues a pesar de que él estuviese entre sus piernas, y rozando casi sus frentes Tsuna no podía ver nada más que eso.
Los pasos se acercaban más, y Yamamoto más tenso se ponía. Reborn entrecerró sus ojos apretando su arma, mientras analizaba el lugar de donde provino aquel ruido. Él no era un idiota, sabía que alguien estaba espiándolos, pues había logrado sentir la presencia de alguien antes, a pesar de que este desconocido la ocultaba muy bien. Y justo antes de acercarse un poco más y ver las piernas de Yamamoto su celular sonó.
—¿Qué sucede? —Tsuna no pudo evitar sonrojarse al oír la masculina voz de su tutor, desde lo que sucedió el día anterior no había podido olvidar la cercanía que tuvo con él durante unos momentos, y ahora que lo recordaba no podía evitar avergonzarse. Aun así, se sorprendió al oír que Reborn no respondía de mala manera, por lo cual tuvo una idea de quién era el que estaba al otro lado de la línea. —Entiendo, voy para allá. —Y sin decir más, corto.
—¿Quién era Reborn-san? —Pregunto Gokudera curioso.
—Era Nono, hay algo que debe informarnos. —Sin decir nada más el pelinegro comenzó a caminar hacia el gran salón, alejándose del escondite del cielo y la lluvia, mientras la tormenta lo seguía de cerca.
Al oír que no había nadie cerca Yamamoto soltó un pesado suspiro y se levantó, para después ofrecerle la mano a Tsuna, quien la acepto siendo ayudado a levantarse.
—Eso estuvo muy cerca. —Dijo divertido Yamamoto una vez estuvieron de pie. Tsuna lo miro un poco serio durante unos segundos, cosa que extraño al moreno. —¿Qué sucede Tsuna?
—¿Crees que Reborn este ayudando a Gokudera-kun si está enfermo? —Pregunto bajito el castaño, Yamamoto parpadeo un par de veces no entendiendo lo suficiente. —Tal vez lo esté cuidando mientras se mejora, pero es extraño porque él jamás me cuido a mí de esa manera. —Dijo más para él que para Yamamoto, quien después de entender a que se refería no pudo evitar soltar una sonora carcajada. —¿D-De que te ríes? —Pregunto algo avergonzado.
—Ahora todo tiene sentido, estas celoso Tsuna. —Yamamoto siguió riendo, mientras el castaño hacia un tierno puchero.
—¡Y-Yo no estoy celoso! —Exclamo algo enojado y sonrojado, Yamamoto dejo de reír y lo miro seriamente. Tsuna fue quitando su rostro de enojo dejando uno de confusión. —¿Qué es estar celoso? —Pregunto confundido, Yamamoto volvió a reír mucho más fuerte que antes, llamando la atención de unas personas que caminaban alrededor de la mansión y los veian extrañados.
—Ay Tsuna, vas a matarme algún día. —Yamamoto limpio unas lágrimas que salieron de sus ojos por tanto reír.
—Ya dime Yamamoto-kun. —Exigió el castañito. Yamamoto se enterneció con su rostro enojado.
—Te lo diré, no te preocupes. —Yamamoto se acercó a Tsuna y lo abrazo por los hombros, comenzando a caminar con él.—Mientras vamos caminando para no llegar tarde al desayuno. —Ellos siguieron caminando juntos hasta llegar al interior de la mansión. —Estar celoso es… —Yamamoto quería reír ahí mismo, pero no quería enojar más a su cielo. Era verdad que él ya se había dado cuenta desde mucho antes del enorme cariño que el castaño tenía por su tutor, pero Yamamoto solo lo veía como eso, nada más fuera de ello. Pero después de que la maldición en sus cuerpos fuera rota fue una gran sorpresa, y más al ver que el cariño del castaño era diferente a lo que pensaba. Se alegraba mucho, y más porque se divertía observando los grandes dilemas del castaño al no entender muy bien que era todo aquello que comenzaba a florecer en su pecho al ver a su tutor. Había veces en las que dudaba sobre eso y se ponía triste, y eso los preocupo bastante a ellos, por lo cual entre todos tomaron la decisión de llamar a la única persona capaz de aclarar las dudas del castaño, Nana. Y vaya que había funcionado, el castaño tenía ahora más en claro lo que sentía y debía hacer, y él estaría dispuesto a ayudarlo. —Cuando no te gusta que la persona a la que más quieres le dé su atención a alguien que no seas tú. —Tsuna lo observo algo confundido.
—¿Su atención? —Pregunto aun sin entenderlo muy bien. Yamamoto asintió.
—¿Qué sentiste al ver a Reborn cuidando de Gokudera? —Tsuna lo pensó un momento.
—Sentí una picazón en mi pecho. —Esto lo dijo poniendo su mano en su corazón, Yamamoto no podía con tanta lindura. —¿Esos son celos? —Pregunto apretando levemente su mano.
—Así es, esa molestia son los celos que sientes al ver a Reborn con alguien que no seas tú. —Aclaro alegre la lluvia.
—¿Y cómo elimino los celos? —Si Tsuna fuera un poco más observador y no tan inocente hubiera visto la sonrisa macabra que se formó por segundos en el rostro de Yamamoto y las oscuras intenciones que nacían en su ser.
—Muy fácil. —Yamamoto paro su paso junto con Tsuna, pues había llegado a la entrada del salón principal, donde sería el desayuno. —Cada vez que sientas celos, tienes que… —Yamamoto se acercó a su oído y le susurro la respuesta, Tsuna solo asentía entendiendo todo, pero justo antes de poder seguir la gran puerta fue abierta, mostrando a un peli gris quien se sorprendió al ver a la lluvia y a su cielo bastante cerca, cosa que le molesto.
—¡Friki del béisbol, ¿Qué le haces a Juudaime?! —Aquel grito de la tormenta llamo la atención de todos en el lugar, causando que todos observaran a Yamamoto y a Tsuna, quienes se separaron sonriendo como si nada hubiese sucedido.
—¡Yo, Gokudera! —Saludo extrañamente alegre y con cierto sonrojo la lluvia, Gokudera al notar esto solo pudo apretar más los dientes malinterpretando para quien iba dirigido el sonrojo.
—Bastardo… ¿Qué hacías con Juudaime? —Pregunto amenazante mientras se acercaba y lo tomaba del cuello de la camisa, Yamamoto no dejo de sonreír en ningún momento.
—G-Gokudera-kun, no es nada solo estaba hablando con Yamamoto. —Intento calmarlo Tsuna mientras se acercaba.
—Vamos Gokudera, no te preocupes. —Dijo Yamamoto divertido por la situación.
—¿De qué hablabas con Juudaime? —Demando saber Gokudera, quien seguía molesto por alguna razón que no podía comprender.
—¿Tanto quieres saber? —Yamamoto suspiro divertido y tomando las muñecas de Gokudera se soltó de su agarre y acerco su rostro al de él, causando un ligero sonrojo en la tormenta. —Te lo diré cuando tú me digas de que estabas hablando con Reborn. —Gokudera abrió sus ojos sorprendido y se sonrojo aún más. Yamamoto estaba sorprendido, no sabía que él podía llegar a ser así de manipulador.
Tsuna los observaba nervioso, pero al sentir un escalofrió recorriendo su cuerpo giro su vista, encontrándose con los fríos ojos negros de su tutor que lo miraba con cierto enojo que no pudo descifrar. Pero entonces recordó todo lo que le dijo su mamá, y lo que hablo ahora con Yamamoto, por lo cual aun teniendo algo de nervios levanto su rostro y con toda la alegría que pudo le sonrió a Reborn, fue una sonrisa tan hermosa y cálida que tomo desprevenido al hitman, quien sintiéndose incomodo por la calidez con la que sonreía giro su cabeza y dejo de mirar al castaño, quien se entristeció un poco por eso.
—Ustedes tres tomen su lugar, la reunión va a comenzar. —Hablo Nono desde su lugar, los tres se sorprendieron y algo avergonzados asintieron y fueron a sus lugares. Yamamoto se sentó al lado de Ryohei, y Gokudera al ver que no había más lugares se sentó al lado de Yamamoto. Mientras Tsuna al ser el décimo debía tomar su lugar al lado del Nono, y para su gran suerte a su lado estaba Reborn.
El castaño le sonrió a su abuelo, quien le devolvió la sonrisa, y después miro a su otro lado viendo como el pelinegro miraba al frente, ignorando su presencia. A pesar de todo sonrió al ver que podía verlo más seguido que antes.
—Muy bien, lamento interrumpir el desayuno de todos pero hay algo muy importante que debemos aclarar. —Comenzó a decir Nono con seriedad. —Hemos averiguado que el ataque planeado de ayer fue hecho relacionando varios puntos. —Nono miro a Coyote, quien asintió y saco un mapa en donde se veían los puntos atacados. —Cada uno de esos puntos representa la ubicación de un Arcobaleno. —Varios abrieron sus ojos sorprendidos.
—¿A que se refiere Nono-sama? —Pregunto Gokudera.
—Me refiero a que sea quien sea que planeo esto sabía exactamente donde atacar. —Nono observo a su nieto, y después al hitman quien se mantenía pensativo. —Cada uno de estos puntos es frecuentado por un Arcobaleno varias veces en el año, por lo cual este ataque fue una manera de decirnos que saben todos y cada uno de nuestros movimientos. —Termino de decir mientras cerraba sus ojos levemente.
—¿Pero cómo es eso posible? —Pregunto Tsuna.
—Parece que nos han estado observando desde un largo tiempo. —Respondió Coyote, Nono asintió. —Han dejado en todos los puntos el mismo mensaje, quieren a los Arcobalenos.
—La pregunta sería ¿Por qué a los Arcobalenos? —Siguió Nono. —Pero pensándolo mejor lo que deben querer realmente son los pacificadores. —Tsuna observo levemente a su tutor, quien mantenía una mirada fuera de este mundo, cosa que le extraño. —Como sabrán, los Arcobalenos son las personas más importantes de este mundo, por lo cual no podemos permitir que estos enemigos acerquen sus manos a ellos. —Nono observo a todos uno por uno. —Es por eso que nos hemos puesto en contacto con todos los Arcobalenos, y se ha llegado a un acuerdo. —Tsuna lo observaba algo temeroso, su intuición le advertía que no sería algo que le agradase.
—Se ha decidido que todas las familias tendrán que unirse y cooperar. —Siguió Coyote.
—Y cada familia se va a enfrentar a una gran responsabilidad. —Continuo Ganauche.
—Cada familia va a tener a su cuidado a un Arcobaleno. —Finalizo Nono. —Al cual se deberá proteger con su vida. —La décima generación lo vio bastante sorprendido.
—A-Abuelo, ¿No es algo muy extremo? —Pregunto tímido Tsuna.
—Estamos hablando del destino del mundo Tsunayoshi-kun. —Nono le sonrió dulcemente a Tsuna. —Si los Arcobalenos desaparecen. Nosotros también. —Tsuna lo observo nervioso, él tenía razón. —Es mejor prevenir, si este enemigo conoce nuestras ubicaciones lo mejor será no andarnos con juegos. —Nono saco una lista de su bolsillo. —Ya me he contactado con todas las familias, unas aún faltan por confirmar pero es seguro que todas quieran cooperar. —Nono aclaro su garganta. —Tenemos principalmente a nosotros, la familia Vongola. —Todos enfocaron toda su atención a lo que diría Nono. —Seremos los encargados de cuidar al Arcobaleno del Sol, Reborn. —Todos enfocaron al nombrado, quien tan solo apretó sus puños, Tsuna tuvo mal presentimiento. —La siguiente familia es Cavallone, quienes serán los encargados de cuidar al Arcobaleno del rayo, Verde. —Los demás asintieron. —La siguiente familia es Simon, quienes serán los encargados de cuidar al Arcobaleno de la nube, Skull. —Tsuna se sorprendió al oír la familia de su amigo Enma. —La siguiente familia es Millefiore, quienes se encargaran de cuidar al Arcobaleno del cielo, Yuni. —Eso relajo in poco más a Tsuna y los demás. Ellos eran muy fuertes, podrían proteger a Yuni sin problemas. —Los siguientes no son una familia necesariamente, pero si son un grupo poderoso de Vongola. —Eso extraño a algunos. —Varia será el encargado de cuidar al Arcobaleno de la niebla, Viper.
—¡¿Varia también?! —Pregunto sorprendido Tsuna, Nono asintió.
—Necesitamos toda la ayuda posible, por lo cual ellos aceptaron trabajar con nosotros. —Nono volvió a observar su lista. —Como no tenemos mucha información sobre las demás familia se ha decidido que los Arcobalenos restantes sean repartidos en las familias ya nombradas. Por lo cual el Arcobaleno de la tormenta, Fon también quedara con Varia.
—¿No sería mejor con una familia? —Pregunto Yamamoto.
—Creo que conoces a Varia Yamamoto-kun, no son cualquier grupo cuerdo que conozcas. —Dijo divertido Nono. —Ahora, el Arcobaleno de la lluvia quedara con el CEDEF. Quienes además cuentan con nuestra ayuda y la de Varia. —Nono guardo su lista. —Eso sería todo por ahora. La idea sería mantener cerca a todos los Arcoblaneos mientras se logra atrapar al enemigo, pero es algo imposible ya que si atacan todos estarían en peligro. —Nono saco una especie de comunicador de su bolsillo. —Esto nos permitirá estar comunicados con o sin señal, es un aporte de Irie-kun y Spanner-kun.
—¿Ya hablaste con todos los Arcobalenos abuelo? —Pregunto Tsuna aun nervioso por algo.
—Si… pero no logre convencer a todos, por lo cual necesite de la ayuda de Yuni-chan. —Aclaro Nono. —Ahora que recuerdo, necesitare un favor de la décima generación. —Todos observaron a Nono expectantes por lo que diría. —Necesito que brinden su ayuda a las demás familias que cuidaran a los Arcobalenos, no serán todos pero si algunos. —Ellos abrieron sus ojos algo sorprendidos. —Hibari-kun. —El nombrado quien se hallaba de pie alejado del lugar lo observo neutral. —¿Podrías ayudar a Dino-kun con Verde? —La nube no dijo nada, tan solo cerró sus ojos, lo cual fue suficiente para Nono. —¿Ryohei-kun, podrías ayudar a Varia?
—¡Los ayudare y protegeré al extremo! —Grito eufórico el guardián del sol., Nono sonrió por su energía.
—Mukuro-kun. —El de ojos bicolor miro con su sonrisa burlona al noveno. —¿Podrías ayudar a Millefiore? —Tsuna logro notar como su guardián se tensaba levemente, pero fue casi tan imperceptible que no sabía si fue real o no.
—Kufufufu~ Claro Nono. —Respondió con su típica sonrisa.
—Muy bien, los demás que son Tsunayoshi-kun, Yamamoto-kun, Gokudera-kun y Lambo-kun se quedaran en esta mansión para ayudar a cuidar a los Arcobalenos que vendrán. —Ellos asintieron. —Entonces eso será todo por ahora, mañana vendrán las familias, y los Arcobalenos para dar un último aviso. —Ahora si pueden desayunar tranquilos. —Sin más que decir Nono tomo sus cosas y se retiró junto con sus guardianes, dejando tan solo a la décima generación.
Hibari al observar que no habría nada más importante se dispuso a irse del lugar lleno de herbívoros molestos. Pero una burlona voz lo detuvo.
—Kufufufu~ parece que Alondra-kun tendrá que convertirse en la niñera del idiota jefe Cavallone. —Dijo burlón Mukuro con todas las intenciones de enfadar a Hibari. La nube giro levemente su rostro mostrando una mirada asesina que los helo a casi todos, pues Mukuro sonrió aún más. —Oh, verdad que la niñera será el Cavallone, y el crio será otro.
—¿Qué dijiste, maldito herbívoro piña? —Hibari saco sus tonfas y comenzó a acercarse nuevamente a la mesa para darle su merecido el herbívoro frutal. Mukuro al oír semejante apodo entrecerró sus ojos. —Si vamos a hablar sobre niñeras parece que el Herbívoro maniaco de los dulces te usará para su diversión. —Dijo divertido Hibari, con una sonrisa que demostraba el enojo que tenia.
—¿Quieres luchar Alondra-kun? —Mukuro se levantó de su lugar, invocando su tridente.
—Te morderé hasta la muerte, maldita piña. —Hibari se acercó rápidamente dispuesto a golpear a Mukuro, pero el interpuso su tridente en medio frenando las tonfas de Hibari. Ambos se observaban con una sonrisa siniestra.
—¡Que el mejor gane, al extremo! —Grito Ryohei saltando de su lugar y llegando cerca del enfrentamiento de estos dos.
—¡Malditos idiotas, ¿no ven que perturban la calma de Juudaime?! —Gokudera saco sus dinamitas y se dispuso a saltar de su lugar, pero un par de brazos en sus hombros los detuvieron.
—Cálmate Gokudera, si entras ahí no saldrás vivo. —Dijo sonriente Yamamoto sosteniendo fuertemente a Gokudera de los hombros.
—¡Suéltame friki del béisbol! —Gokudera comenzó a forcejear, y Yamamoto lo abrazo impidiendo que escapara.
—Oh no, no lo harás. —Y comenzó a reír divertido apretando a Gokudera contra sí mismo, mientras Gokudera luchaba por respirar mientras se sonrojaba por la cercanía.
—C-Chicos, por favor. —Tsuna observaba temeroso a todos sus guardianes, pues a excepción de ellos Lambo dormía plácidamente sobre la mesa después de terminar su desayuno con unas cuantas migajas pegadas al rostro. Y los demás podría destruir todo el lugar en menos de nada.
—Tch, quédate quieto maldito herbívoro. —Hibari intentaba golpear a Mukuro, pero él utilizaba sus ilusiones para transportar de lugar a lugar.
—Kufufufu~ si lo hiciera me matarías, así que… no. —Hibari volvió a atacar con más rapidez, y Mukuro volvió a desaparecer, y apareció en el techo.
—Maldito… aprende a respetar a tus superiores. —Hibari saco su caja arma.
—Dímelo cuando dejes de ser un enano y no me llegues ni al hombro. —Un silencio se formó después de que dijera eso. Todos observaron pálidos como un aura oscura comenzaba a formarse alrededor del guardián de la nube. —Oh, lo siento. ¿Acaso ofendí tu orgullo? —Pregunto sarcástico mientras reía.
—¡Eso es tener agallas al extremo! —Grito divertido Ryohei.
—Eso es ser muy imbécil. —Dijo Gokudera aun en los brazos de Yamamoto.
—¡Nos veremos en el cielo! —Dijo alegre y divertido Yamamoto despidiéndolo con una mano.
—Más bien en el infierno. —Susurro algo temeroso Gokudera al ver como Hibari sacaba una gran cantidad de llamas de la nube de su anillo, dispuesto a usarlas en su caja de arma.
—¡C-Chicos, ya basta! —Tsuna se levantó de su lugar dispuesto a parar aquello, mas todos los ignoraron. —¡Hibari-san no lo hagas, moriremos! —Grito desesperado Tsuna. Hibari ignorándolo obviamente introdujo el anillo en su caja de arma. —¡HIIIIIIIIEEE! —Grito el castaño tapando su rostro, esperando lo que venía.
Pero solo se logró escuchar un disparo.
Tsuna al ver que aún seguía respirando abrió sus ojos, viendo la dirección de dónde provino del disparo, encontrando a unos noqueados Hibari y Mukuro. Y después de ver más allá pudo ver a su tutor con su arma en mano.
—Oh ya se murieron. —Dijo Ryohei en voz baja. —¡ESO FUE MUY EXTREMO! —Grito tan fuerte que varias copas de cristal se quebraron junto con los tímpanos de otros.
—¡Reborn ¿los mataste?! —Pregunto preocupado el cielo con las manos en su cabeza.
—No seas idiota, Dame-Tsuna. Solo los dormí levemente. —Respondió divertido el pelinegro. —Sera mejor que limpien este desastre si no quieren terminar como ellos y realmente morir. —Dijo con voz siniestra, mientras observaba las mesas destruidas, decoraciones y porcelanas destrozadas.
—¡Hai! —Respondieron Yamamoto, Gokudera y Ryohei mientras empezaban a mover los cuerpos de los otros guardianes.
—Y tú, Dame-Tsuna. —El castaño se tensó al oír su voz, se notaba muy molesto. —Aprende a controlar a tus guardianes si no quieres morir pronto por ellos. —Sin más que decir él comenzó a caminar a paso lento hacia la salida.
Tsuna solo pudo quedarse como un idiota observando la elegancia que demostraba el pelinegro a cada paso. Sin duda alguna Reborn lo sorprendía cada día más. ¿Cuántas cosas se había perdido de él debido a la maldición? Muchas quizás, pero ahora podía apreciarlas mucho mejor. Aun así aún estaba algo extrañado, Reborn hace unos minutos cuando Nono se hallaba en el lugar actuaba muy extraño, no miraba a Nono directamente, y su mirada parecía nostálgica. Él no es de los que se distrae fácilmente, por lo que seguramente hay algo que le preocupa. Y si hay algo que le preocupe a Reborn, el mejor Hitman del mundo debía ser algo extremadamente serio como para causar eso en él.
—¡Reborn-san! —Tsuna salió de su pequeño trance, observando como Gokudera dejaba un momento sus quehaceres y se alejaba de unos extrañados Yamamoto y Ryohei y corría hacia donde estaba Reborn, quien al oír su nombre paro y giro con el ceño levemente fruncido. Tsuna no pudo evitar volver a sentir aquel ardor en su pecho, era nuevamente visitado por los celos. Y era debido a que Gokudera hablaba algo que no lograba oír mientras sonreía de manera alegre hacia su tutor.
Ese molesto sentimiento comenzaba a molestarlo mucho, lo detestaba. Detestaba sentirlo, porque de alguna forma su corazón se sentía… triste. No sabía porque, Reborn siempre estuvo a su lado, incluso en los entrenamientos que le hacía a sus guardianes jamás lo sintió. Entonces… ¿Por qué ahora? ¿Qué había de diferente ahora a aquella época? Él aún sigue a su lado, no es como si Gokudera fuera a quitárselo.
¿O si…?
No. Definitivamente no. Gokudera no era esa clase de persona. Quizás solo están hablando de los Aliens que Gokudera tanto ama, entonces él no tendría por qué sentir eso. Pero entonces ¡¿Por qué aún sigue sintiendo como su pecho arde al verlos hablando juntos?!
No lo entendía, no entendía porque se sentía de aquella manera solo por Reborn, Yamamoto le dijo que era por la persona que más quería, pero entonces ¿por qué jamás sintió eso por su mamá? ¿Acaso el cariño que le tiene a su mamá y a Reborn no es el mismo? Esos sentimientos solo logran confundirlo más y más, y con ese molesto ardor solo puede pensar en cosas sin sentido.
Quizás Mukuro puso algo en su bebida y por ello siente aquello. Eso es, le preguntara cuando despierte de su trance.
Pero por ahora no quería seguir aguantando aquello, por lo cual lo mejor sería actuar. Y según la única manera que sabe para deshacerse de ello es el consejo que le dijo Yamamoto. Lo probaría, después de todo confiaba en su guardián de la lluvia, nunca diría algo solo para molestarlo.
¿Qué puede salir mal?
Una vez aclarados la mayoría de sus pensamientos Tsuna observo a su guardián y a su tutor, y con paso firme comenzó a acercarse. Aquellos dos no se habían dado cuenta de que el cielito se estaba acercando, pues estaban muy entretenidos en su conversación. Tsuna siguió acercándose, y Yamamoto quien lo veía desde otra esquina sonrió.
—Reborn-san, es en serio. No planeo hacer eso. —Replico Gokudera algo sonrojado.
—No te estoy obligando, puedes rechazar la oferta pero tendrás que atenerte a las consecuencias. —Respondió el pelinegro con voz severa. —Además… —Antes de seguir hablando el hitman sintió como halaban se la manga de su traje. Extrañado giro su cabeza para ver una mata de cabellos castaños desordenados, y un poco más abajo el rostro sonrojado de su Dame alumno. —Dame-Tsuna. —Dijo no tan sorprendido.
—Juudaime… —Dijo sorprendido Gokudera de ver a su querido decimo. —¿Sucede algo?
Tsuna abrió su boquita para decir algo, pero la volvió a cerrar. Luego de prepararse mentalmente carraspeo un poco y miro directamente a los ojos azabaches de su tutor, sin mirar nada más, concentrándose solo en esas hermosas joyas obsidiana.
—R-Reborn… —Comenzó a decir algo nervioso. —Yo no quiero morir tan pronto. —El pelinegro levanto una ceja confundido. —Pero no me dejas opción. —Tsuna apretó aún más su agarre sobre la manga del mayor.
—¿A qué te refieres, Dame-Tsuna? —Pregunto sin entender a donde quería llegar el castaño, además de algo incómodo por tener esos enormes ojos avellanas mirándolo directamente.
Tsuna comenzó una cuenta regresiva en su mente.
—Y-Yo… —Uno.
—¿Tu, que? —Pregunto impaciente por saber que quería y alejar su mirada, no le gustaba para nada aquella calidez que emanaba del castaño.
—Yo… —Tsuna miro a Yamamoto, quien le sonrió en forma de apoyo, así que volvió a mirar a los ojos a Reborn, esta vez totalmente decidido. —Yo estoy celoso. —Dos.
Un silencio incomodo se formó después de que dijera aquello, la cara de Gokudera era digna de una foto, pero sin duda la de Reborn lo era más. Si no fuera un momento tan incómodo Tsuna hasta se hubiera reído, pues la cara de su tutor por primera vez mostraba una expresión diferente a la coqueta, y siniestra que llevaba siempre. Reborn sin duda alguna, no se esperaba esa respuesta.
—¿Tu estas celoso…? —Tres.
Y sin dejarlo terminar, Tsuna con todas sus fuerzas atrajo el brazo de Reborn hacia él, causando que el pelinegro (quien estaba totalmente desprevenido y con la guardia baja) se agachara a su altura, y para la gran sorpresa de todos, y más que nada del hitman, Tsuna se había acercado y había plantado un beso en su mejilla.
Si el que Mukuro le dijera enano a Hibari los sorprendió, el que Tsuna besara a Reborn en la mejilla les causo un infarto.
Todos abrieron sus bocas sorprendidos, hasta Lambo quien se había despertado al haber tanto silencio para nada normal con sus ruidosos amigos. Mientras Yamamoto aguantaba las ganas de no reír, no pensaba que Tsuna en verdad fuera capaz.
Tsuna no podía creerlo, había funcionado. ¡El ardor en su pecho había desaparecido! Y ahora una embriagante calidez abundaba en su interior, no sabía que besar a Reborn fuera tan gratificante.
Reborn pues… jamás se vio venir aquello, por lo cual se encontraba en shock, sintiendo aquella pequeña muestra de afecto que sin duda alguna alboroto todo su ser, sus pensamientos, y sus emociones. ¿Qué estaba pasando? Aun no podía reaccionar del todo.
Tsuna lentamente separo sus labios de la mejilla de Reborn, y con una hermosa sonrisa, y un tierno sonrojo lo observo.
—Espero ponerme celoso más seguido. —Dijo el castaño aun sin entender en totalidad que era estar celoso.
Reborn solo lo observaba con sus ojos más abiertos de lo normal. ¿Qué mierda acaba de pasar? ¿Qué era aquello que estaba sintiendo?
De repente la puerta se abrió.
—Lo siento, olvide mi teléfono. —Nono entro con una sonrisa, pero al observar el destruido lugar, a todos con sus bocas abiertas y a su nieto sonriendo tiernamente a su amigo Reborn quien estaba con una cara de confusión total, su cara imito la de los demás. —¿Qué sucedió aquí? —Pregunto mirando a su nieto y a su amigo.
—¡Oh, abuelo! —Tsuna se alejó de Reborn siendo advertido por su intuición. —¿Necesitas ayuda para organizar la reunión de mañana? ¡Yo te ayudo! —Y sin esperar respuesta comenzó a llevarse a Nono hasta la salida. —¡Tengo mucho que contarte! —Dijo con un rostro de felicidad extrema, Nono no pudo resistirse a esa carita.
—De acuerdo Tsunayoshi-kun, vamos a mi despacho. —Y sonriendo igualmente se fue junto a su nieto, dejando atrás a todo el caos que se formaría en menos de nada.
Una vez ellos se fueron, Reborn pudo reaccionar nuevamente, y un aura aterradora comenzo a formarse a su alrededor. Gokuera tuvo un mal presentimiento.
—¿R-Reborn-san, está bien? —Pregunto temeroso de la respuesta, Reborn sonrió, cosa que asusto a Gokudera.
—Más que nunca. —Respondió el pelinegro comenzando a caminar hacia la salida. —Esto no se quedara así. Me las pagaras, Dame-Tsuna. —Fue lo último que lograron oír los guardianes antes de que desapareciera por la salida. Desde ahora, temían por la integridad física de su cielo.
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—¿Y cómo elimino los celos? —Si Tsuna fuera un poco más observador y no tan inocente hubiera visto la sonrisa macabra que se formó por segundos en el rostro de Yamamoto y las oscuras intenciones que nacían en su ser.
—Muy fácil. —Yamamoto paro su paso junto con Tsuna, pues había llegado a la entrada del salón principal, donde sería el desayuno. —Cada vez que sientas celos, tienes que darle un beso a Reborn. De esta manera los celos se irán, pero tiene que ser con mucho cariño, esa es la cura. —Yamamoto se acercó a su oído y le susurro la respuesta, Tsuna solo asentía entendiendo todo, pero justo antes de poder seguir la gran puerta fue abierta, mostrando a un peli gris quien se sorprendió al ver a la lluvia y a su cielo bastante cerca, cosa que le molesto.
—¡Friki del béisbol, ¿Qué le haces a Juudaime?! —Aquel grito de la tormenta llamo la atención de todos en el lugar, causando que todos observaran a Yamamoto y a Tsuna, quienes se separaron sonriendo como si nada hubiese sucedido.
Sin duda las cosas comenzarían a cambiar desde ahora.
Hola!
Ha pasado un tiempo, espero que aun siga alguien leyendo este Fic.
Lamento la tardanza, algunos problemillas.
Ahora me permito aclarar algo de este Fic: En esta historia nuestro lindo Tsuna será quien deberá (por decirlo de alguna manera) enamorar a Reborn. No es que él no tenga sentimientos por Tsuna, pero es algo que aclarare más adelante. Pero seamos sinceros. ¿Quién no se enamoraría de Tsuna?
¿Qué tal te ha parecido el capítulo? ¿Qué opinas de la trama de la historia en General? Por favor, deja tu opinión.
Ahora unas respuestirijillas:
Anaquuino: Es algo raro en este Fic, pero supongo más adelante se aclarara, lamento la tardanza. ¡Gracias por tu Review!
Destiny Mercedes: No me mates aun, lamento no actualizar mis otros Fics, pero el tiempo que tengo es poco por ahora, por eso escribo no tan seguido y un fic en específico. Yo también amo a Tsu-kun, espero sea de tu agrado el cap. ¡Gracias por tu Review! :D
Ablamen: ¡Gracias por tu Review! Me alegra que te guste, y espero este cap te guste de igual manera. Espero alcance tus expectativas. :)
Espero te haya gustado, nos veremos en el próximo capítulo.
;)
