¡Hello cute people!

I'm back ~

Creo que me estoy enamorando de esté fandom, regreso muy seguido xD

¿Universo alterno? ¡Yes! (Byakuran cásate conmigo)

¿Fem!Tsuna? Por supuesto que sí

¿Comedia? Lo dudo...

¿Pairing? Cada quien es libre de shipear lo que quiera :3


DISCLAMER: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece, es obra y propiedad de Akira Amano-sama, yo solo tome a los personajes prestados, historia sin fines de lucro, bla, bla ,bla. Ideas originales.


The Thorns Of The Rose

.

«Thorn two»

.

.

Porque la venganza se sirve fría

.

.

.

By Pc

.

.

.

.

.

.

&.

La puerta se abrió estrepitosamente revelando una oscura y alargada sombra.

La sala, anteriormente callada, se sumió en el más tenso y terrible silencio. El aura oscura de los ocupantes no se comparo en lo más mínimo con la sed de sangre que aquella figura liberaba con cada paso que avanzaba, dejando detrás de si la promesa de mucho dolor y sufrimiento, algo mucho peor que la muerte.

Gokudera no se molesto en dirigirle la palabra ni mucho menos, estaba demasiado ocupado recriminándose a si mismo su incompetencia e impotencia, soltando pequeños y casi inaudibles susurros y gruñidos que bien podrían pasar como gemidos de dolor. Ni siquiera Ryohei o Yamamoto eran capaces de dar palabras de aliento ni de soltar bromas que aligeraran el ambiente, en su lugar se mostraban terriblemente serios, con la mirada clavada en algún punto de la habitación; Sasagawa apretaba los puños revelando su frustración mientras Yamamoto acariciaba distraídamente la empuñadura de su katana, que en ese momento descansaba a un lado suyo. Chrome lucia aun más sombría que Mukuro y Hibari juntos, cada uno en la esquina contraria, en completo silencio y con una abrumadora aura que gritaba a todos «peligro». Lambo trataba de contener su llanto y mocos, pero los espasmos que sacudían sus pequeños hombros eran muestra de que estaba fallando rotundamente. La alta y elegante figura paso de todos ellos como si no existieran y abrió la siguiente puerta sin delicadeza. Giotto lo miro por una fracción de segundo con ira, pero su expresión se suavizo tan pronto regreso la mirada hacia la persona en la cama, a quien le sujetaba la mano como si estuviera hecha del cristal más fino.

Reborn se acercó al pie de la cama, su mirada afilada cayó sobre la pequeña figura que descansaba sobre las sabanas. En una situación común y corriente patearía la base de madera lo suficientemente fuerte para hacerla saltar del susto, pero esta no era una de esas ocasiones. Esta vez dame-Tsuna no chillaría sorprendida y tampoco le reclamaría la agresiva forma de llamar su atención; ella ni siquiera tenía fuerzas para mantenerse despierta y mucho menos estaba en condiciones para iniciar una confrontación; su piel era pálida y el sudor perlaba su frente, el cuerpo le temblaba y su cara expresaba un dolor agonizante. Reborn le dirigió una mirada oscura a Shamal, pero el sacudió la cabeza en negativa, incluso Bianchi con su vasto conocimiento lucia preocupada.

—Aun no logramos determinar que veneno utilizaron —suspiró—, o si es un coctel de varios de ellos.

Giotto frunció el ceño, si en dado caso resultaba ser lo último hacer el antídoto seria un arduo trabajo. Shamal solo había logrado disminuir los padecimientos de Tsuna un mínimo, más no curarla. Si las cosas seguían así Tsuna, ella podría...

¡No! ¡No podía morir!

¡No podía abandonarles!

Sus Guardianes no se lo perdonarían, la familia no se lo perdonaría, él no se lo perdonaría.

Fuuta estaría devastado y creería que fue su culpa. El pobre niño ya tenía suficiente con saber que estaba en ese estado por salvarle. Tsuna era importante para todos ellos, si llegara a desaparecer como los arcoíris después de la lluvia terminarían destrozados; su status y posición en Vongola eran títulos irrelevantes, estos no le daban mayor o menor valor, quien era y lo que representaba era lo que todos ellos valoraban.

Los presentes parecieron haber llegado a la misma conclusión, porque el silencio que dómino la habitación no era para nada tranquilizador. Los ojos de Reborn se perdieron bajo la sombra de su fedora a la vez que su mandíbula se apretó fuertemente. La sed de sangre se desato furiosamente intimidando a los otros.

—¿Quién? —demando con voz gélida, profunda.

Giotto fue quien respondió, su digna y dominante aura de jefe haciendo contraste con el aura asesina del ex Arcobaleno

—Fueron subordinados de la Famiglia Flamel, intentaron secuestrar a Fuuta —prosiguió con rostro férreo, sus ojos duros y de tinte anaranjado, ardiendo con fría furia —. La orden era deshacerse de él si no lograban su cometido. Tsuna lo salvo, pero fue herida

El recuerdo del pequeño niño llorando angustiado y aterrado aun estaba fresco en su mente, al igual que los gritos de agonizante dolor de Tsuna. Si Ryohei no le hubiera dado los primeros auxilios seguramente el corazón se le hubiera detenido; sus manos cobijaron protectoramente la mano femenina, la cual estaba hirviendo y temblando mientras el rostro de su pequeña prima formaba muecas de sufrimiento, revolviéndose entre las cobijas con desespero.

Reborn no necesito más palabras, ni siquiera una orden.

Sabía lo que tenía que hacer, aun cuando el jefe Vongola no se lo dijera.

—o—

—No somos lo suficientemente buenos para proteger a Tsuna —soltó de la nada Yamamoto, llamando la atención de los demás guardianes.

Para sorpresa de todos, Gokudera no salto rabioso a la batalla verbal, sino fue Ryohei quien —después de un prolongado silencio— habló

—No entiendo lo que estás diciendo

Yamamoto pareció vacilar ante las profundas miradas de sus amigos, pero la voz ronca de Gokudera se alzo antes de que pudiera contestar

—Él tiene razón —dijo notablemente enfadado, no con ellos ni con Tsuna, sino consigo mismo. Había fallado como mano derecha, no había podido protegerla. —, Hime-sama no estaría luchando por su vida si nosotros la hubiéramos protegido adecuadamente.

Aun cuando eran palabras, aquello les golpeo profundamente al igual que la cruda realidad.

El orgullo de Mukuro y de Hibari se resquebrajo un poco, aun cuando no lo admitieran; Chrome se encogió en su sitio con los ojos aguados y Lambo berreo con más ganas al saberse culpable de la condición de su Tsune-nee. El rostro tranquilo y apacible de Yamamoto se oscureció con la sombra de la culpa y la tristeza y el cuerpo de Ryohei se tensó visiblemente, conteniendo lo que amenazaba con desbordarse en su interior. Gokudera apretó los dientes y los puños controlándose a sí mismo.

No habían podido proteger a su amado cielo, a aquel quien los aceptaba y quería tal cual eran. No importaba que tan sobreprotectores, explosivos, psicópatas o ruidosos eran, su cielo siempre los recibía con los brazos abiertos. Pero ahora esa calidez corría el riesgo de desaparecer con un último respiro.

No merecían el titulo de Guardianes cuando ni siquiera podían proteger lo que más querían.

La puerta se abrió nuevamente revelando la alta figura de Reborn, quien los miro por primera vez en todo el día. Decir que los Guardianes de CEDEF lucían miserables era el eufemismo del año.

—¿Cómo se encuentra? —suplicó Chrome con voz temblorosa. Giotto les había negado el acceso, o al menos hasta que hubieran estabilizado a Tsuna, pero aquello era peor que la tortura china. La ansiedad los comía vivos, lento pero seguro.

Reborn no respondió y eso solo provoco que la Guardiana se llevara las manos a la boca mientras lagrimas gruesas descendían por sus mejillas.

—¿A dónde te diriges Arcobaleno? —interrogó sombríamente Mukuro al verlo avanzar hacia la salida.

—Tengo asuntos que resolver —respondió con voz oscura.

Algo (probablemente su instinto sanguinario) le decía que el hombre tomaría cartas en el asunto, y cuando aquello sucedía significaba el infierno sobre la tierra. Una sonrisa de maligna diversión se extendió en el rostro del ilusionista, la vida volvió a él y la sed de sangre que generalmente le rodeaba se intensifico notablemente.

—Iré contigo, kufufufu~

—Hn —Hibari dio un paso hacia adelante, las tonfas en las manos y su instinto animal deseoso de sangre.

—Yo también —secundo Ryohei en voz alta

—Quien lastimo a Tsuna-nee debe morir —apoyo Lambo corriendo hacia el grupo con granadas en mano, pero Yamamoto le obstruyo el paso.

—Ma, ma, ma, alguien debe quedarse con Tsuna, no podemos ir todos —dijo dándole una sonrisa alegre, Shigure kintoki en su espalda, listo para partir.

—No puedo creer que diga esto, pero el friki del baseball tiene razón —rezongo Hayato sintiendo que algo en el universo estaba muy, muy mal.

—Yo me quedare con Boss —murmuró Chrome tomando a Lambo entre sus brazos —, esta vez nadie le hará daño —aseguró con firmeza.

Reborn inclino la fedora sobre su rostro ocultando una misteriosa sonrisa. Dame-Tsuna había elegido bien a sus Guardianes.

—o—

El hombre boqueo desesperado tratando de llenar sus pulmones con aire, pero el agarre en su cuello era tal que la simple tarea resultaba tremenda y casi imposible. Sus oscuros ojos miraron con terror al hombre que lo sometía con tanta facilidad y visible desdén, completamente ajeno al infierno que los rodeaba. La mansión de la familia ardía en la lejanía, y llamas de muchos colores volaban por el jardín en una batalla sin cuartel.

Los gritos, gruñidos y el crepitar de las llamas lo acompañaron unos largos y terribles segundos cuando se enfrento con esos ojos que eran profundos pozos negros; de no ser porque no tenía nada en la vejiga se hubiera orinado en los pantalones ante semejante instinto asesino que exudaba el elegante hombre en traje.

—N-no l-l-lo sé-e —exhaló trabajosamente.

El hombre hizo una mueca y lo soltó, pero antes de que siquiera celebrara el haber escapado de la muerte fue golpeado fuertemente en el estomago, dejándole algunos metros lejos e inconsciente. Reborn retomo su camino a través del campo de batalla en busca de alguien que le pudiera dar la información que buscaba, pero era difícil cuando los Guardines de Tsuna masacraban a todo aquel que se les cruzaba.

Las llamas de Gokudera encontraron su destino a unos metros a su derecha, donde un grupo de la Famiglia Flamel salió volando ante la fuerza del impacto. Algunos otros eran mordidos hasta la muerte con tal saña que Tsuna pegaría el grito del cielo si estuviera ahí, y no solo por Hibari. Mukuro reía complacido ante la visión de sus víctimas, quienes gritaban aterrados y se arañaban el rostro con intención de sacarse los ojos. Reborn ignoró la suave brisa que provoco Yamamoto al pasar demasiado cerca, Shigure kintoki en alto y montones de enemigos en el suelo con cortes profundos, Ryohei tampoco se quedaba atrás, las vendas en sus puños estaban teñidas de un color oscuro, casi tanto como las armas de sus compañeros.

El ex Arcobaleno llegó hasta donde el jefe de la Famiglia Flamel deshaciéndose de los pocos subordinados que le custodiaban y con rostro impasible le apunto con su arma. El hombre temblaba y sudaba como puerco en el matadero. Sabia quien era él y lo que le haría, todos en el mundo de la mafia conocían a Reborn.

—Y-yo pued-do darte una m-mejor paga —chilló sacando de su saco un fajo gordo de billetes —, ¡puedo darte todo lo que desees! Dinero, mujeres, alcohol, armas —continuó sonriente al ver que los ojos de Reborn brillaron ante sus palabras.

Pensó que ya había librado la muerte cuando un dolor lacerante y abrazador se acentuó en su pierna, haciéndolo caer. Jadeo horrorizado cuando la mancha de sangre se extendió por su ropa. Le había disparado.

—Cállate —gruño el de patillas rizadas, su mirada oscura era aterradora.

El jefe de la Famiglia Flamel retrocedió arrastrándose cuando Reborn se acercó a él, metió la mano en su saco y revelo un revolver. Sonrió victorioso cuando el asesino se detuvo.

—Si te acercas te volaré los sesos —amenazo quitándole el seguro al arma — ¿quién te mando pedazo de mierda? —exigió haciendo una mueca despectiva

Reborn le miro fijamente sin responderle provocando que la mano del hombre temblara de ira.

—¡Responde! —ladró, pero Reborn le ignoró.

Avanzó un paso hacia adelante y cuando dio el segundo su objetivo disparo. La pistola estalló y el hombre gritó del dolor. Su mano ahora era una masa sangrienta donde apenas se podían distinguir los dedos.

—A-Ahh ¡Agghhhhh!

Reborn apoyo la boca de su arma en la frente del jefe de los Flamel y con voz oscura y demandante dijo

—Dame el antídoto

—o—

Cuando Tsunayumi despertó lo primero que vio fue un montón de ojos mirándole con alivio.

Se sintió algo desorientada cuando los niños se le tiraron a abrazarle, llorando acerca de no volver a verla, pero su perplejidad aumento en gran medida cuando sus amigos los imitaron.

Giotto a su lado parecía no caber de la felicidad y por alguna razón que desconocía le tenía sujeta la mano.

—¡La pequeña dama está bien! —escucho decir a Asari cuando salió de la habitación.

—¿C-chicos? —llamó aun sin entender porque Gokudera estaba a punto de llorar y Yamamoto parecía el mismo sol (verlo a la cara era difícil).

Hibari permanecía apoyado en la pared y con la mirada disgustada, pero aun dentro de la habitación llena de gente, incluso Ryohei gritaba más fuerte perforándoles los oídos. Chrome era consolada por Mukuro, quien también se mostraba algo conforme ¿con qué? Quién sabe. Lambo y Fuuta se peleaban su regazo, ambos con mocos y lágrimas manchando la sabana. A Tsuna no le importo, en su lugar acaricio las cabezas de ambos niños haciéndolos llorar con más ganas.

La cama se sacudió repentinamente casi haciéndola caer. Elevó la mirada encontrándose con los oscuros ojos de Reborn, quien le sonreía malévolamente

—¡Reborn! —chilló enfadada. Aquello le recordaba las horribles mañanas en las que él la despertaba para iniciar con su entrenamiento espartano.

—Dame-Tsuna siempre será Dame-Tsuna —se mofó dando media vuelta para salir de la habitación.

...

..

.

—¡Reborn-san! —llamó Haru cuando se cruzo con ella en el pasillo. A su lado estaba Kyoko, quien le saludo con un asentimiento —, sus zapatos están sucios, desu —señalo observando una mancha oscura en la punta de los elegantes y pulcros zapatos italianos.

—No es nada Haru, solo algo de suciedad —respondió dando una mirada de desdén a la mancha que anteriormente era de color rojo.

Reborn rechazo el pañuelo que Kyoko le ofreció antes de seguir su camino, después de todo, se desharía de los zapatos tal cual hizo con la persona que se los mancho.


Well ~

Supongo que esto salio de mi turbulenta mente de improviso, como casi todos mis escritos. No sé, me alivia escribirlo y a la vez me entristece. Si todos tuviéramos personas como tiene Tsuna tal vez nadie tuviera que sufrir o salir herido, algo así.

Dejando mi estado sensible de lado

¿Qué les pareció? xD

Al principio pensaba hacer un tributo a Fuuta y a los niños, pero Reborn se apoderó del capitulo, jajaja. No soy buena manejando este tipo de situaciones, pero creo que quedo decente.

Me preguntó quien sera el próximo en debutar :3

¿Sugerencias?

Muchas gracias por leer ;u; me hacen una personita feliz ;P

Nos leemos luego

Pc fuera.

Paz :v

.

¿Un review?

.