4 de Enero de 1980
Querido Harry,
Si llegaras a quedar en mi casa, hay un punto que siempre tienes que recordar y que es complicada en ocasiones para los leones: Lealtad. A veces cuando eres valiente te vuelves atrabancado y la emoción del momento puede hacerte cometer algunos errores a menos que tengas bien definida la dirección de tu lealtad. La mía está contigo, con tu madre y con tus tíos. Para efectos prácticos, está con mi familia y con la Orden. Espero que cuando estés grande ya no la necesitemos.
Vas a toparte con todo tipo de gente, hay quienes se creen superiores y logran marginar a un pedazo de nuestro mundo pero quiero estar seguro de que tu no discriminarás, ni siquiera preguntarás el status de la sangre de quienes te rodean, todos somos hermanos sin importar si por ejemplo tu mejor amigo sea un desterrado o un hombre lobo, eso no tiene nada que ver. ¿Me explico? Cuando estés grande te darás cuenta que tu madre por ejemplo tiene familia muggle y no por eso deja de ser la mejor bruja que he conocido. Nunca discrimines por la sangre mi pequeño, no lo hagas y estoy seguro de que irás por buen camino.
Flashback
La luna llena estaba por iniciar, el joven Lupin daba vueltas como loco en la habitación. James y Sirius lo observaban sin decir ni una palabra y Peter simplemente leía una vez más la lectura de transformaciones, por más que lo intentaba no comprendía nada. Resignado, Remus dio un golpe en la pared, justo al lado de la ventana y se fue a la cama, dejando a sus compañeros de cuarto algo sacados de onda.
Y entonces la almohada acarició sus mejillas, la sensación fría y suave era más de lo que podía esperar como respuesta a sus deseos de que alguien le consolara y el recuerdo de sus padres, ya borroso por los años le sacó una lagrima. Abrazó la almohada y se hundió sin llorar más en su soledad.
Un almohadazo en la espalda lo sacó de su mundo gris. Se incorporó para ver quién había sido el idiota que lo había sacado de concentración y se encontró con Sirius y James que se señalaban mutuamente acusándose uno al otro. Peter, en un momento de relajar la situación, le arrojó otra almohada a Remus y una más a Sirius.
Remus se quedó viendo la escena, Sirius había tomado una almohada y embestido a Peter a quien golpeaba juguetonamente mientras James corría a hacerle una llave al mismo Sirius. A pesar de todo, eran niños y él también así que no lo pensó tanto y se le lanzó a James, quien supuso aventó la primera almohada. Pasaron algunos minutos de pelea intensa hasta que quedaron Remus y Sirius tirados en la cama de Peter, James recargado en la misma pero en el suelo y Peter en la alfombra descansando.
No hicieron falta muchas palabras, dejaron de llamarse por su apellido para usar nombres de pila (aunque Sirius ya le decía así a James).
-Señor Lupin, el profesor Dumbledore quiere verlo en su despacho.- La profesora McGonagall dijo antes de que todos los alumnos salieran del aula. Remus sólo asintió. Esa noche era una antes de su maldición. Lo llevarían a conocer el procedimiento de seguridad por la noche, así que supuso que por eso quería verlo.
-¿Te metiste en problemas? - Sirius sonriendo le puso la mano en el hombro.
-No más en los que te has metido tu - Lo miró con ironía.
-Pero apenas van dos semanas, ni me ha dado tiempo de... - Sirius dejó de hablar cuando vio como la taza de Peter corría con patas de conejo por el pasillo. - ¡Vamos a ayudarlo!
Antes de que Remus pudiera decir algo, James a quien no había visto llegar y Sirius lo jalaban para perseguir a la cosa peluda que Peter trataba de capturar.
No hace falta decir que a su paso destruyeron dos armaduras de la edad media y que un grupo de alumnas de primero de Hufflepuff fueron perturbadas al explotar a lo que la maestra McGonagall llamó "La peor transformación de la historia": Una taza con patas de conejo y cola de ratón. Bastante asqueroso a la vista y más al explotar.
Mientras los cuatro chicos salían del despacho de su jefa de casa con menos 5 puntos cada uno, el profesor Dumbledore apareció asomándose desde la escalera y llamó a Remus quien espantado se fue directo a él sin decir nada. ¿Y si se arrepentía? No era un mal muchacho, aunque fue divertido sabía que estaba mal destruir propiedad escolar, quizás el profesor estaba decepcionado, ni un mes y ya causaba inconvenientes.
-Buenos días Remus.- Le saludó con mucha tranquilidad.
-Buenos días profesor.
-Veo que te has divertido un poco - Sonriendo le puso la mano en el hombro. - ¿Te hicieron llegar mi mensaje?
-Claro, iba a verlo en seguida pero...
-En lo personal considero prioridad establecer lazos de amistad y deshacer al colegio de esa cosa que el señor Pettigrew transformó. - Remus lo miró extrañado, al parecer no pensaba regañarlo.
-¿Para qué quería verme señor?
-Precisamente para eso, quería ver como ibas haciendo amigos. - Dumbledore notó su confusión y agregó - Verás, tus transformaciones son un peligro como ya lo habíamos hablado pero ya en la noche verás lo que arreglamos para ti. Sin embargo, hay un asunto del que nunca hablamos, tu estado emocional. Sé que eres un chico muy maduro para tu edad pero quería recordarte que tienes solo once años, aunque sientas que tu infancia fue arrebatada me gustaría que aprovecharas este espacio seguro para vivir con un poco más de alegría, como un niño normal. - Dumbledore se había detenido y miraba directo a los ojos de Remus quien no supo que decir, sólo sonrió tímidamente.
-Pues, los chicos son buenos, aunque algo traviesos para mí.
-Descuida, te falta un poco de eso - Le guiñó un ojo y se dirigió a las escaleras - Te esperará la profesora McGonagall en el campo de Quidditch a las 8 y recuerda, hacer lazos es fundamental. Por cierto, 10 puntos para Gryffindor por deshacerse de ese pequeño monstruo.
-Claro - Al final había resultado bien, sólo habían perdido 10 puntos y no pensaban reconsiderar que él estudiara ahí.
Con un semblante un poco menos estresado se reencontró con sus amigos, tal vez sí le faltaba ser un niño y esa era su oportunidad.
Esa noche, la profesora McGonagall lo acompañó con el profesor Slughorn que le mostró la forma correcta de tomar una poción especialmente para él. Haría que el efecto de "hombre lobo" fuera menos intenso pero debía estar solo al tomarla. Después, el guardabosque Hagrid le mostró la nueva adquisición de la escuela:
Un sauce boxeador, conectado directamente con una casa vieja y equipada para que pudiera pasar la noche ahí. Por la mañana Hagrid iría por él y lo regresaría a la enfermería del colegio donde podría dormir tanto como quisiera. Finalmente una visita al despacho de Dumbledore donde se acordó que los días de luna llena no tendría faltas en clase con ningún profesor y ninguno de ellos diría nada ni a los alumnos ni entre ellos, aceptarían darle los exámenes, tareas y practicas por adelantado para que no se atrasara y Remus se comprometía a entregarlos en fecha máxima a final del mes sin que interfiriera con las clases que tomara normalmente ni adelantar a sus compañeros con las respuestas. Durante todo ese tiempo, McGonagall lo acompañó e hizo la función de madre pues si alguien estaba tan preocupado como Dumbledore sobre la integridad del mismo Remus, era ella. Viuda y sin hijos, mucho del amor que sentía lo dedicaba a sus sobrinos y de vez en cuando a algunos alumnos como Remus.
El día llegó, por la noche se alistó y sin decir nada a sus amigos se fue directo al campo de Quidditch.
-Gracias profesora - Remus le sonrió tímidamente mientras repasaba mentalmente las instrucciones.
-No es nada señor Lupin, ahora tenga cuidado cuando pase por el sauce. Me quedaré aquí por si... - Le acomodo la túnica. - Ahora vaya, Hagrid estará con usted por la mañana.
Y los meses pasaron y la rutina no parecía tan mala, a veces, cuando era ya de madrugada y la luna perdía afecto sobre la tierra, Remus perdía el efecto y esperaba despierto a Hagrid, acurrucado en una vieja cama húmeda y fría. En esos momentos, sentía profunda soledad, deseos de no seguir viviendo, pero entonces llegaba el guardabosque. Si estaba despierto, le preguntaba cómo había pasado la noche, Remus sólo sonreía amablemente a la pregunta y se ponía de pie para ir caminando por el estrecho túnel.
Por otro lado, las noches más intensas lo dejaban agotado, entre el dolor de la transformación contenida y la mezcla de emociones humanas, quedaba tendido en medio del lugar, en la madera que rechinaba cuando respiraba. Si Hagrid lo encontraba así, esperaba a que terminara la transformación por completo, luego lo tomaba en sus brazos y lo llevaba a la enfermería donde el niño se despertaba sin tener conciencia de cómo había llegado ahí pero agradecido con Hagrid por lo que hacía por él.
Así, durante el primer año, Remus desaparecía una vez al mes. Sus amigos aprendieron que no podía decirles y no se esforzaron por preguntar, se veía más feliz sin hablar de ese asunto, aún así, cada mes a partir de enero le mandaban una caja de grajeas de todos los sabores en la enfermería. Era su forma de decirle que no estaba solo aunque no tuvieran idea de qué era lo que estaba pasando.
Lily había encontrado algo que nunca había tenido: amigas. Se llevaba de maravilla con ellas y de alguna forma cubrían la necesidad de ver a su hermana y hablar con alguien. Para entonces se había percatado de varias cosas. La primera era que esos chicos de su misma casa eran una bola de inmaduros, siempre estaban gritando y rompiendo cosas e interferían con sus estudios, no le agradaban. Sin embargo, parecía que ninguno de ellos encajaba en ese grupo por separado. Peter, ese chico gordito, siempre que estaba solo hablaba consigo mismo y nunca con nadie más. Muy callado y a decir verdad, no era muy hábil pues siempre estaba tropezándose y estampándose con las paredes.
Si veía a Sirius solo, era sonriente y realmente muy caballeroso, demasiado. No sabía mucho de los linajes de las familias mágicas así que investigó un poco, entonces entendió que Sirius era así porque deseaba ser todo lo contrario a su familia, la que daba miedo era su prima, un año más grande que él y ya se notaba que estaba completamente loca. Tal vez Sirius no era mala persona. De James no tenía una idea muy clara, era caballeroso, atento, amable y siempre le abría la puerta a todas las niñas, tal vez demasiado coqueto. Si no fuera porque molestaron a su amigo hasta podría llevarse bien con ellos. El que más le llamaba la atención era ese chico, Remus Lupin. Tenía excelentes notas, siempre estaba callado y se lo encontraba con frecuencia en la biblioteca. Su mirada siempre era triste si no iba acompañado, por eso le llamaba la atención. Al estar con los otros niños parecía uno más, en solitario destilaba tristeza, o por lo menos eso le parecía a ella, que lo atribuyó a que era un chico "enfermizo". Si sus cuentas no fallaban, una vez al mes se la pasaba en la enfermería. Cuando se lo encontraba en la biblioteca, podía observarlo mejor. Su rostro, aunque infantil, estaba lleno de cicatrices pequeñas y una más grande en la frente y en la mejilla derecha. Para tener once ya tenía ojeras y un par de arrugas en la comisura de los ojos, su figura no era delgada sino esquelética y realmente era alto, al punto de rebasar a todos por una cabeza, algo que a Lily llegaba a intimidarle si llegaba por atrás a bajarle un libro, luego sonreía amablemente y se retiraba. 'Qué chico más extraño' pensaba y volvía a sus deberes.
Al estar en la misma casa, sólo pensó en llevarse lo más pacíficamente posible con ese cuarteto, aunque a veces los miraba con desprecio no podía evitar reír con algunas de sus ocurrencias para después pasar a tener algo parecido a una amistad con el chico enfermizo. Ella le prestaba sus notas de vez en cuando y lo ayudaba a entender algunas cosas siempre y cuando los otros tres no estuvieran ni remotamente cerca. Buenos colegas sería el término más exacto.
Flashback
Mi padre, tu abuelo, me enseñó que todos los seres vivos somos iguales, de la tierra venimos y en la tierra morimos. Eso es algo que me hubiera gustado entender mejor y más chico pero no lo hice hasta haber cometido algunos errores, espero que tú sí lo entiendas.
Te quiere, papá.
Me llegó algo de trabajo así que cuando no tengo nada que hacer sigo escribiendo.
n.n Por pura diversión y curiosidad de saber qué pasó en esa época.
Saludos a mi follower :D
