Primero de todo, ¡mil perdones! ¡de verdad! He intentado miles de veces acabar el segundo capítulo y poderlo subir cuanto antes, pero entre que no tenia inspiración y he tenido montón de exámenes (¡y sigo teniendo narices!) y un trabajo de recerca, no he podido acabarlo, pero hoy, ¡por fin! ¡ya lo acabé! (que conste que no estoy llorando de la emoción XD) Bueno, en conclusión, ¡LO SIENTO!
Espero que me perdonéis. Cambiando de tema, he hecho algunos cambios:
- ahora pongo el nombre de la persona que está hablando para facilitaros la lectura-
- y luego, las oraciones entre comillas, que son pocas pero hay alguna, son los pensamientos del o los personajes.
Creo que no tengo nada más que deciros. Lo único, espero no tardar otra vez más de un mes para subir el tercer capítulo, supongo que una semana, no más.
Bueno, espero que lo disfrutéis tanto como yo. ^ ^
¡Ah! He tenido una buenísima idea para otro fic, según yo misma claro XD. Claro está que los protagonistas seran Someoka y Fubuki.
¡Bueno, se acabó! Si habéis llegado hasta aquí os lo agradezco mucho, gracias!
Ambos delanteros del Raimon se miraban fijamente el uno al otro. Someoka observaba al pelicrema con impaciencia mientras que Goenji empezó a sudar de manera excesiva. Casi se podía cortar el aire con un cuchillo. Al fin, Someoka fue el primero en romper aquel incómodo silencio.
Someoka: ¿Le ha ocurrido algo a Yuka?- se decidió a preguntar tras el angustioso silencio de su amigo. "¡Porqué narices no dices nada, carai!"
Goenji estaba a unas milésimas de abrir la boca cuando de repente se vieron interrumpidos por una voz que, desgraciadamente, les era muy familiar.
Endo: ¡EH, CHICOS! ¿¡PERO QUÉ HACEIS AHÍ PARADOS! ¡QUE VAMOS A LLEGAR TARDE!
Goenji y Someoka desviaron la mirada hacia su capitán, quién intentaba llamar su atención sacudiendo los brazos como un pulpo cabreado… y lo había conseguido, la gente huía corriendo con solo ver a Endo moviendo los brazos como un loco maníaco suelto por la calle.
Someoka: ¡YA VAMOS!- se apresuró a decir a su capitán para que este dejará de hacer el gilipoll… digo, lo que fuera que estuviera haciendo.
Goenji: …
Someoka: Tsé. Bueno, que le vamos hacer…¬¬
Goenji: …Si.
Someoka: ¡Oye! Arriba esos ánimos ¿si? Ya me lo explicarás más tarde.
Goenji: ¿Eh? Ah, claro…- susurró el pelicrema sin apartar la mirada del suelo.
Someoka: ¡Eh! ¡Vamos!- Someoka rodeó con el brazo a Goenji- ¿No querrás que Endo te vea así, no?
Goenji se quedó observando fijamente al pelirrosa, cosa que le incomodó un poco pero prefirió no decir nada.
Goenji: ¡Tienes razón!- el pelopincho imitó el gesto de Someoka rodeándolo con el brazo- No tengo de qué preocuparme.
Someoka observó satisfecho como Goenji, más animado, sonreía de oreja a oreja. Sin pensárselo dos veces empezó a revolverle el pelo sin importarle lo más mínimo los esfuerzos del otro por librarse de él.
Someoka: ¡Así me gusta! Ahora si eres el Goenji de siempre.
Goenji: Gracias…
Someoka: ¿Eh?- había jurado escuchar a Goenji decir algo pero… lo había oído tan débil que no…
Goenji: Gracias, eres un verdadero amigo.
Someoka: Ah …de nada,… supongo.- el pelirosa se quedó mirandolo de reojo, Goenji estaba muy raro- "Algo gordo le tiene que haber pasado a Yuka para qué esté así".
Goenji: Someoka, deberíamos ir tirando. Endo debe de estar subiéndose por las paredes.
Someoka: ¡JAJAJA! No quiero ni imaginarme la bronca que nos espera.
La mañana siguió con la habitual parsimonia del día hasta la hora del almuerzo.
Someoka no apartaba la mirada del cielo, se encontraba inmerso en sus pensamientos, recostado en la ventana como cada día, pero hoy era diferente, el pelirrosa no hacía más que cerrar los ojos y suspirar sin parar, pero…, había algo más o… mejor dicho, alguien. Goenji no estaba a su lado como todas las mañanas, hablando y riendo sin parar de a saber que cosas.
Y… a todo esto… ¿Dónde estaba Goenji si no estaba con Someoka? El pelicrema se encontraba sentado en su pupitre, inanimado, jurarías que era un maniquí si no fuera por las pocas veces que de repente le daba por dar un puño en la mesa y finalizar con un buen par de insultos mal dichos al aire.
Desde hacia un largo rato Kidou y Kazemaru observaban con preocupación el extraño comportamiento de los dos delanteros del Raimon. ¡Ni que se hubieran intercambiado las personalidades carajo!
Kidou: Esto no puede seguir así.
Kazemaru: ¿Qué sugieres hacer?-preguntó al estratega ansioso por actuar.
Kidou: Tú, ve ha hablar con Someoka, yo iré a razonar con Goenji.
Con paso firme se dirigieron hacia Goenji y Someoka con el objetivo de sacar algo en claro de todo este asunto. Sin embargo, no tardaron en regresar al punto de partida.
Kazemaru: ¿Qué te ha dicho?
Kidou: Me ha venido con la excusa de que está cansado.
Kazemaru: Ajá…
Kidou: ¿Y a ti? ¿Qué te ha contado Someoka?
Kazemaru: Más de lo mismo.
Kidou: Ya veo… Así que no nos dirán nada ¿eh?
El defensa y el centrocampista arrugaron el entrecejo. ¡¿A ver, se puede saber qué mierda les había ocurrido a esos dos?
Por otra parte, Hiroto y Midorikawa, que acababan de llegar a la aula, miraban con curiosidad la escenita que estaban montando sus compañeros de equipo, mientras Goenji no paraba de dar puños a la mesa insultando a una inocente mosca Someoka estaba perdiendo su dignidad a cada suspiro que lanzaba al aire, y por si no fuera poco Kidou y Kazemaru parecían dos jubilados estreñidos en el baño.
Hiroto: …- la cara del pelirojo era un poema. ¿Qué se supone que estaban haciendo?
Midorikawa: Hiroto… ¿Tú, sabes algo?- un tic nervioso apareció en el ojo derecho del mediocampista.
Hiroto: Pues… no la verdad, pero tampoco hemos venido a descubrirlo.- gracias al dios del futbol, Mido-kun lo había devuelto al mundo real.
Midorikawa: ¡Ah, cierto! ¡ Corre, vamos a contárselo!- Hiroto asintió con la cabeza.
Con la energía sobrenatural de siempre el peliverde se fue corriendo hacía la pareja de estreñidos, mientras Hiroto prefirió esperar a contemplar la expresión que harían estos al escuchar la gran e inesperada noticia del día. No tardó en presenciar el careto descomunal de Kidou y Kazemaru, no antes sin presenciar un buen par de tortas bien dadas a ambos por parte de Midorikawa ya que estos no conseguían salir de su trance.
Kidou estaba dispuesto a pedirle explicaciones al peliverde cuando se percató de la presencia de Hiroto, sin dudarlo fue directo hacia él, seguido por Kazemaru y Midorikawa que gesticulaban exageradamente sin apartar la mirada de la capa de Kidou, la cual se agitaba con fuerza golpeándolos en la cara a causa del apresurado paso del estratega.
Kidou: ¿Es cierto lo que me ha contado Midorikawa?- preguntó el estratega impaciente. Raras veces se le veía así.
Hiroto: Si, lo es.- contestó con calma el delantero.
Kazemaru: Pero… ¿Así, de repente? ¿Sin consultarnos nada?
Midorikawa: Ya lo comprobareis esta tarde, en el entrenamiento.
Kazemaru: ¡¿Qué? ¡¿Acaso ya está confirmado? – a cada segundo que pasaba la sorpresa aumentaba cada vez más en el peliazul.
Hiroto: Así parece ser, por lo que me han dicho… - Hiroto aún seguía con suma tranquilidad, como si la situación no le afectara.
Midorikawa: Ya sabéis como es Endo, a veces es imprevisible.
Kidou: Por supuesto, pero hay un límite.
Kazemaru: Bueno, tampoco vamos a arreglar nada discutiendo, ya veremos qué pasa hoy en el entrenamiento.- los demás solo supieron darle la razón, no iban a conseguir nada poniéndose de esa manera.
Midorikawa: Por cierto… ¿Qué les ocurre a ese par?
Los cuatro centraron su atención en Someoka y Goenji, que como cabía esperar seguían igual de raros e irreales.
Hiroto: Cierto, ¿ha ocurrido algo?
Kidou: De momento no lo sabemos, pero dudo que sea algo grave, siendo cómo son, se habrán recuperado para la hora del entrenamiento.
En ese instante, sonó el timbre anunciando el fin del recreo.
Midorikawa: ¡Oh! Vaya chasco.-se quejó el peliverde inflando sus mejillas.
Mmmmm… los otros tres se lo quedaron mirando entrecerrando los ojos. "Mira que llega a ser infantil".
Hiroto: Sí, bueno… hasta luego- el pelirojo se despidió de sus compañeros con la mano mientras arrastraba a Midorikawa hacia fuera del aula estirándolo del brazo.
Después de observar sorprendidos como Hiroto conseguía despegar las manos de Midorikawa de la puerta de la aula mientras este no hacía más que gritar como un poseso, se miraron entre ellos y se dirigieron hacia sus pupitres reprimiendo con dificultad una gran carcajada, pues la condenada profesora de literatura no había tardado ni dos segundos en entrar por la puerta gritando que se callaran, la muy capu… ¡ejem! Dejémoslo.
Sin cambio alguno, sin contar con algún que otro sobresalto en la clase a causa de los inesperados golpes de karate en la mesa de Goenji, el resto del día siguió con normalidad. Y… ¡por fin, se acabaron las clases! Los estudiantes del Raimon cambiaron su apariencia zombi por un sentimiento común y colectivo, la emoción y alegría de ir a sus clubes favoritos, y los del club de fútbol no iban a ser menos, cada día, al acabar las dichosas clases se iban reuniendo poco a poco uniéndose al grupo todos los jugadores y managers del equipo mientras recorrían todo el instituto hasta llegar a la caseta. Como había deducido Kidou, Goenji y Someoka volvían a ser los mismos de siempre y en ese instante estaban encabezando el grupo junto a Max y Handa, hablando animadamente, seguramente estarían comentando la inesperada noticia del día.
Max: ¿Quién creéis que será?- preguntó colocándose delante de los tres caminando hacia atrás sin mirar.
Someoka: Siendo como es Endo…
Handa: Puede ser des de un principiante, hasta un auténtico profesional.
Goenji: Sí, estoy de acuerdo. Endo tiene la capacidad de atraer y caer bien a todo el mundo solo con decir los buenos días.
Someoka: ¡JAJAJA! Típico de él, pero…- de repente Someoka calló sorprendiendo a sus compañeros por tan repentino cambió de actitud.
Goenji: ¿Qué ocurre Someoka?- preguntó preocupado.
Handa y Max solo asintieron mirando fijamente a Someoka esperando una respuesta.
Someoka: Bueno… lo encuentro extraño, nada más. Por mucho que sea Endo, antes de hacer algo acostumbra a consultar a Kidou, pero por lo que veo, esta vez no ha sido así.
Los cuatro se quedaron en silencio, cada uno sacando su propia conclusión de todo este asunto. Y así permanecieron durante todo el camino, sin dirigirse la palabra hasta llegar a la caseta. De repente, alguien salió disparado de la caseta, con balón en mano y una banda naranja en la cabeza, iluminando al resto del equipo con una gran sonrisa.
Tachimukai: Endo…¿Ocurre algo?- el portero formuló la única pregunta que todo el equipo quería saber la respuesta.
Endo: ¡Hola chicos! ¡Entrad dentro, tengo una sorpresa preparada!
Y tal como salió volvió a entrar tan rápido como una centella dejando al equipo con una gran gota detrás de la cabeza. Deberían estar más que acostumbrados a la hiperactividad de Endo, pero…
Tsunami: Yo diría que va un poco fumado. ¿No creéis?- preguntó el defensa con las manos en jarra luciendo una gran sonrisa en la cara.
Touko: ¡No digas eso bestia! ¡Endo es así!- le abocinó en la oreja a Tsunami, por si acaso no le quedaba claro.
Tsunami: Vale, vale. Tranquiiilaaa.
Rika: !Eh, tortolitos! ¡Entrad de una vez! – chilló abrazando a su "cariñin"- ¿Verdad, mi cariñin?
Ichinose: Cla-claro.- contestó mientras miraba a Domon pidiendo misericordia obteniendo solo un encogimiento de hombros con una leve sonrisa por parte de su mejor amigo.
Finalmente entraron los últimos revoltosos que quedaban fuera completando al completo el equipo del Raimon, aunque no hace falta decir que estarían de todo menos cómodos, no cabía ni una aguja.
Ante ellos, se encontraba Endo de pie, orgulloso de sus compañeros al verlos al completo sin pelearse, todos estaban demasiado expectantes por la famosa "sorpresa" como para empezar a pelearse. Al fin el capitán habló.
Endo: Chicos, debo anunciaros algo.
Un silencio absoluto dominaba la sala, no se escuchaban ni sus propias respiraciones ya que las estaban conteniendo de la propia emoción del momento.
Endo: Tenemos con nosotros a un nuevo compañero de equipo. Por favor, pasa.- dijo apartándose y dirigiendo su mirada hacia la puerta que había detrás suyo, provocando el mismo acto reflejo en los demás centrándose únicamente en la puerta.
Con un suave ruido se entreabrió la puerta dejando ver a un chico de estatura mediana, más o menos como Endo. Al principio parecía que no iba a salir pero finalmente se decidió y salió de la habitación plantándose delante del equipo agarrando con fuerza una especie de… ¿Qué era? ¿Una bufanda?
Endo: ¡Bien, chicos! ¡ Os presento a Fubuki Shirou!
Eh... bueno... así acaba el segundo capítulo, no sé si está peor o mejor que el primero, pero lo he hecho con todas mis ganas y esfuerzos. Y ya ha salido Fubuki-kun. (bueno en parte XD)
Ya sabéis: críticas, sugerencias, reviews... ¿me merezco reviews? ¡Lo dudo! XD Soy pésima escribiendo, pero agradezco mucho los comentarios de cristy-chan, Ary Lusifer, Shizuka9322 y Hikuraiken, un enorme besazo de mi parte.
¡Gracias por leer mi historia y hasta el próximo capítulo!
