Capítulo 2.

El día en que ella conoció a Taro Misaki, el sol brilló con más fuerza que nunca... Claro que esto no es cierto, el sol siempre brilla de la misma forma todos los días, es solo que los seres humanos no se percatan de ello.

Alexandra era una chica afortunada, podría decirse. Había quedado huérfana de muy niña, y un par de generosos y amables japoneses se ofrecieron a adoptarla y a darle un buen hogar... Alexandra se marchó a la casa de esos japoneses sin imaginarse que ellos eran millonarios y que podían darle todo lo que ella no había tenido en años... Más aun, los japoneses tenían ya cuatro hijos, tres hombres y una mujer, los cuales resultaron ser verdaderos hermanos para Alexandra... Aunque quizás el que más se decidió a protegerla fue el tercero de esos hermanos, el menor de los hombres. Ese muchacho prometió cuidar a Alex tanto o sino es que más que su propia hermana, ya que la chica había pasado ya por muchas penurias y a él no se le hacía justo que siguiera sufriendo más... Así pues, se estableció entre Alexandra y los cuatro hijos una estrecha relación que habrían de hacerle olvidar todos sus anteriores problemas...

Sin embargo, iba a ser el propio hermano quien le causara a Alex un dolor muy grande, aunque sin querer... Ese hermano tenía un amigo, un gran amigo de la infancia, el cual Alex conoció una vez que ella visitó a su hermano en Alemania. El amigo era recién llegado de Francia, y desde que Alex lo vio sintió una especie de cosquilleo en el estómago, que no había sido causado por la mala comida del avión...

Misaki, te presento a mi hermana.- dijo el hermano a su amigo.- Alexandra, recién llegada.

Igual que yo.- el muchacho de cabello claro sonrió.- Mucho gusto, yo soy Taro Misaki.

¿Eres amigo de mi hermano?.- quiso saber Alex, al tiempo que estrechaba la mano que el joven le ofrecía.

Y de los más leales.- rió Taro.- Tan leal que me sacrificaría para invitar a pasear a su hermana mientras él entrena.

Mira tú, que acomedido.- gruñó el hermano.

Alex rió. Pronto descubriría que Taro Misaki era un muchacho alegre y muy simpático, alguien de quien cualquier persona podría prendarse en seguida...

Alex, despierta.- pidió Mark.- Ya estamos por aterrizar en Tokio.

Ya veo.- Alex se removió en su asiento, un tanto extrañada de que hubiese estado soñando con eso en esos momentos.

A través de la ventanilla comenzaron a verse los primeros edificios de la ciudad. Alex suspiró.

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Genzo estaba cada vez más desconcertado. Después de dos horas de estar en presencia de Sakai y su prometida, estaba firmemente convencido de que no había dos personas en el mundo que tuvieran tan pocas cosas en común como lo eran Koji Jefferson Sakai y Lily Del Valle. Genzo ya conocía a Sakai de años, sabía que era extrovertido, alocado, todo un conquistador, y por lo que se había dado cuenta, Lily era más bien reservada y un tanto seria. Quizás lo único que tenían en común era que los dos tenían modales refinados y era evidente que ambos provenían de familias igual de refinadas. Pero aun así, Genzo no se podía imaginar a dos personas menos aptas para vivir juntas por el resto de sus días.

¿Y cómo fue que ustedes quedaron eh...?.- Genzo no sabía si preguntar o no.

¿Comprometidos?.- completó Lily.- Bueno, pues fue algo de lo más raro...

Como ya te había dicho, la madre de Lily, la enfermera Emily Salazar, era muy amiga de mi madre.- explicó Sakai.- Las dos se conocieron en Europa cuando ambas eran solteras y pues... No sé en que momento ambas hicieron el trato loco de que si en algún momento ellas tenían un hijo y una hija iban a hacer que se casaran para que las familias se unieran.

Ideas que se le ocurren a mi madre.- suspiró Lily.- El caso es que hace ya... ¿Cuántos años han pasado, Koji?

Creo que unos dos.- respondió Sakai.

Bueno, pues hace dos años mi madre se enteró de que su gran amiga había muerto.- continuó Lily.- Y pues después de hablar con el padre de Koji, amos llegaron a la conclusión de que estaría muy bien que, en memoria de la madre de Koji, él y yo nos casáramos.

Y me supongo que ninguno de los dos les preguntó si estaban de acuerdo.- supuso Genzo.

Exactamente.- suspiró Koji.- Obvio es que al principio despotriqué e intenté hacer de todo para romper el compromiso.

El cual no pudiste romper.- completó Genzo.

Eso mismo.- asintió Sakai.- Así que yo fingí que no estaba comprometido y seguí haciendo mi vida normal...

Genzo dio un respingo. Sakai no estaba siendo nada discreto, ya que hablaba de su "vida normal", la cual consistía en conquistar a cuanta mujer hermosa que se le pusiera enfrente. Y como que mencionar eso en presencia de la mujer que iba a ser su esposa no le daba muchos puntos a Sakai...

Y fue en una de sus aventuras cuando él cayó en mi hospital, hace más o menos siete meses.- continuó Lily, sorprendiendo a Genzo.

Hasta ese momento, ni Lily ni yo nos habíamos visto antes.- dijo Sakai.- Fue obra del destino el que fuera ella la doctora a quien le tocara atender mi caso.

Y fue después de varios intercambios de palabras, nos dimos cuenta de que estábamos comprometidos.- rió Sakai.- Así pues, decidimos empezar a conocernos mejor.

Hasta ese momento, yo ni me había preocupado por el "esposo" que mi madre me había conseguido.- comentó Lily, cruzando las piernas.- Pero fue ese día cuando supe que estaba en mi destino y que no podía evitarlo.

Y decidieron conocerse mejor... .- comentó Genzo, quien estaba cada vez más fascinado con la extraña historia.

Sí, y a pesar de que descubrimos que no tenemos muchas cosas en común, me di cuenta de que no sería tan malo el estar con Lily.- Sakai apretó la mano de su novia.

Gracias por el cumplido.- rió ella.- En fin, yo no sé exactamente en qué punto los dos aceptamos este matrimonio arreglado...

Genzo no conocía a Lily, pero sí conocía a Sakai y no comprendía cómo era que él hubiese terminado por aceptar un matrimonio arreglado, algo que resultaba ser una trampa mortal para un mujeriego como él. Solo había una posible explicación...

¿Quiere otra taza de café, Genzo?.- invitó Lily.

Se lo agradecería.- Genzo aceptó, más por la oportunidad de poder hablar con Sakai a solas que por la bebida.

Lily sonrió y se levantó para irse a la cocina. Genzo aprovechó la oportunidad.

Muy bien, dime cuál es la trampa.- pidió él.

¿Cuál trampa?.- cuestionó Sakai.

Sí, el por qué aceptaste casarte tan fácilmente.- insistió Genzo.- Te conozco, y sé que seguirías haciendo todo lo posible para romper ese compromiso, así que si no lo hiciste es porque tienes una buena razón.

Me descubriste.- suspiró Sakai.- La verdad, es que tengo que confesarte algo, amigo...

Genzo se esperaba todo, hasta el hecho de que Lily Del Valle fuera millonaria o una cazatalentos del Real Madrid que buscaba a un nuevo portero, pero lo que Sakai le dijo fue mil veces más sorprendente que eso...

Estoy enamorado.- confesó Sakai.- No sé como pasó, pero me he enamorado...

No te la creo.- murmuró Genzo.- ¿Te has enamorado? ¿Me estás hablando en serio? ¡Pero si ella y tú no tienen nada en común!

Eso lo sé mejor que nadie.- suspiró Sakai.- Pero... Si tan solo la conocieras más a fondo... Es tan... Especial...

Lily regresó en ese momento con una jarra de café recién horneado y unas galletas. Ella sirvió el café y le ofreció a Genzo las galletas. Él noto que la bebida olía delicioso y tenía un sabor dulce y suave.

Lily le agrega al café un poco de canela.- comentó Sakai, cuando notó que Genzo saboreó el café.

Nunca había probado algo así, es muy bueno.- comentó Genzo, al tiempo que probaba una galleta.- ¡Válgame! ¿Dónde compró estas galletas?

Yo misma las horneé.- sonrió Lily.- ¿Le gustan?

Están deliciosas.- Genzo planeaba comerse el lote completo.

Sí, definitivamente Lily Del Valle era una mujer con muchas cualidades, pero aun así Genzo no lograba comprender que alguien tan diferente como Sakai se hubiera enamorado de ella...

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Taro Misaki recibió el pase que le hizo su compañero de equipo y se lanzó a correr a la portería en el justo momento en que el entrenador pitaba el final.

Suficiente por hoy, Misaki.- dijo el entrenador.- Mañana continuaremos.

Misaki tomó el balón y comenzó a caminar hacia la orilla del campo. La asistente del entrenador le lanzó una toalla y él se secó el sudor.

Jugaste bien, Taro.- sonrió la chica.

Gracias, Erika.- dijo Misaki.

Te hice un poco de jugo de naranja.- dijo Erika, dándole a Taro un bote.

Gracias, Erika.- repitió Taro.

La chica parecía un perrito faldero queriendo agradar a Misaki, aunque él apenas y notaba tanto esfuerzo por parte de ella.

¿Saldremos hoy?.- preguntó Erika.

No lo sé.- respondió Misaki.- Quizás esté muy cansado.

No hemos salido en varios días.- musitó Erika.- Extraño pasear contigo cerca de la Torre Eiffel...

Nunca hemos paseado cerca de la Torre Eiffel.- contradijo Taro.

Precisamente por eso.- insistió Erika.- Quisiera que contempláramos juntos algún día el ocaso desde lo alto de la Torre Eiffel. ¡Sería tan romántico!

Quizás después, Erika, hoy no.- Taro echó a andar hacia las regaderas.

Nunca, nunca, contemplaré el ocaso desde aquí con otra persona que no sea contigo...

El agua caía sobre la espalda musculosa de Taro, al tiempo que él cerraba los ojos. Siempre que alguien le mencionaba la Torre Eiffel, él recordaba a su primer amor... Claro, esto resultaba un tanto molesto para alguien que vivía en París...

No sé por qué tuviste que engañarme... Yo te quería tanto...

A la salida del campamento, Erika ya estaba esperando a Taro. Él frunció el entrecejo, quería mucho a su novia pero e podía resultar un tanto asfixiante el que ella estuviera siempre sobre él.

¿Vamos a comer?.- preguntó Erika.- Me muero de hambre.

Este... Erika, la verdad es que hoy voy a ir a ver a mi padre.- dijo Misaki.

Puedo ir contigo a ver a mi suegro.- sonrió ella.

Si no te molesta, preferiría ir yo solo, va a presentarme a una amiga suya y pues no quisiera que hubiese demasiadas personas desconocidas.- mintió Taro.

¿Entonces nos vemos...?

mañana.- respondió Taro, dándole un beso a su novia en la mejilla.- Cuídate, Erika.

Y sin dejar que ella dijera nada más, Taro se marchó a toda prisa y enfiló rumbo a casa de su padre, ya que Erika sería capaz de seguirlo. Él todavía no comprendía cómo era que llevaran más de cuatro años siendo novios... Taro no tardó en llegar al departamento de su padre, ubicado a pocas cuadras de la Torre Eiffel...

"Me lleva...".

Ichiro Misaki recibió a su hijo sin sorpresa. Ya estaba acostumbrado a recibir sus visitas sorpresa.

¿Cómo has estado, papá?.- preguntó Taro, sonriente.

No me quejo.- sonrió el señor Misaki.- ¿Vienes escapando de Erika?

Más o menos.- suspiró Taro.- Ya no sé que hacer con ella, la quiero, pero resulta ser un tanto... Asfixiante...

Así es el amor, hijo.- rió Ichiro.- ¿Qué tal va el entrenamiento?

Bien, supongo.- Taro se dejó caer en un sillón.- Aunque en días como hoy, quisiera cambiar de aires...

Ichiro no dijo nada. Él conocía la historia de su hijo y aunque no estaba de acuerdo con su decisión, eso había sido cosa de él y de nadie más...

Voy a viajar a Japón en un par de días.- comentó Ichiro, después de un rato.- ¿Quieres venir conmigo?

¿A Japón?.- a Misaki le llamó la atención.- ¿A qué irás?

A la inauguración de una galería que abrirán allá en honor a mis pinturas.- explicó Ichiro.- Tengo un boleto extra.

¿Y Mariane?.- quiso saber Taro.

Desgraciadamente no va a poder ir.- suspiró Ichiro.- Tiene trabajo pendiente.

Y por eso me invitas a mí.- Taro fingió sentirse molesto.

Bueno, se presentó la oportunidad.- rió Ichiro.

Taro también rió, al tiempo que pensaba que no tenía nada que perder yendo a Japón. Cambiaría de aires y se distraería un rato, además de que había escuchado que Genzo estaba ahí y bien podía reunirse con él. Así pues, Taro aceptó ir a Japón con su padre.

El sitio en donde lo estaba esperando su pasado, y su futuro...

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El día de la conferencia de prensa, los nuevos jugadores de la selección japonesa estaban nerviosos y ansiosos, con excepción de Sakai, el cual como siempre se veía de lo mas orgulloso y seguro de sí mismo. Genzo estaba sentado en medio de los reporteros, esperando.

¿Está ocupado este asiento?.- preguntó una suave voz femenina.

Genzo volteó y miró a Lily parada junto a él, enfundada en un traje sastre gris perla y con el cabello recogido y bien peinado. Una pañoleta de seda coral adornaba los hombros de la chica. Como siempre, Lily lucía perfecta y hermosa.

"La viva imagen de una dama, que además es doctora", pensó Genzo, mirándola de arriba abajo.

No, siéntese, por favor.- pidió Genzo, levantándose.

Gracias.- Lily sonrió y tomo asiento.

La conferencia comenzó poco después. El entrenador Fukishima comenzó diciendo que esperaban que los nuevos jugadores se acoplaran rápidamente para poder hacer un gran equipo. después de responder las preguntas clásicas sobre si esperaban llegar lejos en el campeonato o si solo pensaban participar, Sakai pidió la palabra.

Solo quiero hacer una declaración.- comenzó Sakai, muy serio.- Sé que a muchos les va a sorprender pero quiero decirles que acabando el campeonato me voy a casar.

Silencio total. Los reporteros se quedaron impávidos. Lily y Genzo estaban con la boca abierta.

Lo dijo.- murmuró Lily.- Lo dijo.

Ya había dicho que iba a hacerlo.- murmuró Genzo.

Pero no creí que lo fuera a cumplir.- musitó Lily.- ¡Qué escándalo se va a hacer!

Y voy a casarme.- continuó Sakai, aprovechando el silencio repentino.- Con la doctora más bella de todas, la señorita Lily Del Valle, aquí presente.

Todas las cámaras y los reporteros voltearon a verla. Lily casi se deshace ante tanta presión. Genzo se dio cuenta de que era necesario reparar el daño que había hecho Sakai, como siempre lo hacía...

Notas:

Ya saben que todos los personajes de Captain Tsubasa y de Hungry Heart son creación de y pertenecen a Yoichi Takahashi.