Días antes…
Era una mañana como otra en la ciudad de Rio de Janeiro, la luz del Sol iluminaba cada rincón de la ciudad y de la selva del Amazonas. Una brisa de aire fresco traspasaba todo el lugar de lado a lado, con una tranquilidad muy notable. Cada ser viviente, tanto de la ciudad como de la selva, despertaba al sentir el calor generado por el Sol, y comenzaban a salir de donde se escondían para empezar con sus actividades diarias.
En una parte de la selva que se encontraba cerca de la ciudad, había un árbol que contenía un elemento muy visible que lo diferenciaba de entre todos los árboles en los alrededores, un nido hecho con materiales que claramente eran de origen humano. Esa estructura, que estaba dividida en diferentes secciones, contaba con 4 diferentes hoyos que servían como entrada a cada una de las diferentes habitaciones del mismo nido. Estas entradas, si se ve de frente el nido, estaban ubicadas en el siguiente orden: una se encontraba en la parte izquierda, otra en la parte superior, otra en la derecha y otra en la parte central.
Las 3 primeras entradas tenían un tamaño pequeño y de esas 3, la que estaba en la izquierda tenía un señalamiento circular de No Estacionarse que tapaba la entrada a esa parte del nido, y la del centro era un poco más grande que los otros.
Cuando la luz del Sol comenzó a iluminar el nido, del hoyo central salió, de una forma un poco lenta, un guacamayo de color azul. Cuando salió, abrió sus ojos que eran de un color cercano al marrón. Parpadeo un poco para que su vista se pudiera integrar a la luz del exterior, y cuando aclaró su vista, pudo ver el cielo que estaba teñido de un color anaranjado y al Sol que estaba del mismo color. Estos tipos de amanecer eran una de las cosas que le encantaba ver.
Cuando estaba a punto de dar el siguiente paso hacia el exterior, escuchó un pequeño sonido que provenía del lugar de donde salió. Volteó y vio a una hermosa guacamaya de color celeste, que salía del nido casi de la misma forma como él salió.
Cuando ella levantó la mirada, abrió sus ojos que eran de un color celeste muy iluminado y vio a su pareja que estaba parada sobre la plataforma que daba hacia la entrada del hoyo central.
-Buenos días, Blu.- dijo la chica cuyo nombre era Perla.
-Buenos días, Perla. ¿Cómo dormiste?- preguntó tiernamente a Perla mientras se le acercaba y le daba el primer beso del día.
-Muy bien, gracias a ti.- dijo ella después de que terminaron el beso –Te quiero decir, que lo que pasó anoche… lo que hiciste por mí, fue maravilloso. Te lo agradezco.- dijo mientras apoyaba su cabeza en el pecho de Blu.
-No tienes por qué agradecerme. Después de todo… fue idea de ambos.- dijo Blu mientras acariciaba la frente de Perla.
-Sí, tienes toda la razón.- admitió Perla.
-Pero una cosa es cierta. Debemos estar agradecidos de que los niños se quedaron dormidos temprano. Según yo recuerdo, eso nunca pasó antes.- dijo Blu.
-Eso sí, se podría considerar como un… un… no sé con qué palabra describirlo.- dijo Perla.
-¿Un milagro?- sugirió Blu.
-Sí, un milagro. Un milagro que nos ayudó a disfrutar la mejor noche durante estos días.- dijo Perla, recordando lo que pasó "esa noche"- Solo… hay que rogar… que ese milagro ocurra de nuevo esta noche.- dijo Perla de una forma muy seductora.
-¿De nuevo? ¿Para qué?- preguntó Blu.
-Bueno, para pasar otra noche "juntos".- dijo Perla, de una forma muy picara.
-Pero… si siempre estamos juntos.- dijo tontamente Blu.
-No, tontito. Me refiero a que esta noche hay que estar REALMENTE JUNTOS otra vez.- dijo Perla, mientras pasaba su pico por el rostro de Blu de una manera muy suave.
-Pero… pero… es que… emmm… ¿no crees que está haciendo mucho calor aquí?- dijo Blu, mientras fingía abanicarse con sus alas, pero en realidad estaba nervioso y trataba de zafarse de esa situación tan incómoda.
-Ohhh, Blu. ¿Alguna vez te dije que te ves tan lindo cuando te pones nervioso?- dijo Perla.
-Emmm… no. Mira, ¿no crees que estás llevando ese beneficio a un punto un tanto extremo?- preguntó Blu- Además, dudo mucho que los niños se queden dormidos tan temprano como ayer.-
-Bueno, lo siento. No quería presionarte a hacer esto en contra de tu voluntad. Solo… quería… estar unida contigo otra vez, porque cuando pasa eso, es la experiencia más maravillosa que se puede experimentar. Si tú no quieres, lo entenderé.- dijo ella un poco desanimada y con todas sus ilusiones hechas añicos.
-Oye,- decía Blu mientras le levantaba rostro de Perla con su ala- dije que estabas llevando esto al extremo, pero no dije que no podíamos.-
-¿En serio?- preguntó Perla esperanzada.
-Si… en serio.- dijo Blu con seguridad.
Perla se alegró, lo abrazó y lo comenzó a besar.
-¡Muchas, muchas, muchas gracias Blu!- exclamó con una sonrisa.
-Pero, solo hay una cosa que debemos hacer.- dijo Blu.
-¿Y qué es?- preguntó Perla.
-Esperar hasta la noche y ver si los niños se duermen temprano.- dijo.
-Ah, es cierto. Pero te apuesto a que ellos se dormirán como la vez anterior. Digo, lo que podríamos hacer es llevarlos a muchos lados y que se diviertan, luego cuando ya sea tarde, ellos estarán cansados y se quedarán dormidos sin ningún problema. ¿Qué te parece?- sugirió Perla, con la duda si a Blu le parece bien.
-Para ser sincero, creo que es una buena idea, pero la cuestión es, ¿A dónde los llevaremos?- preguntó Blu.
-Eso lo iremos arreglando sobre la marcha. Se nos irá ocurriendo donde los llevaremos por así decirlo.- dijo Perla.
-De acuerdo, eso es una buena idea.- admitió Blu.
-Sí, lo sé.- dijo Perla muy orgullosa.
-Bueno, hay que ir despertando a los niños. Tenemos que ir a casa de Linda a desayunar.- dijo Blu.
-Oye, Blu. Mira, sé que tú tienes un gran aprecio hacia los humanos, pero no podemos permitir que nuestra vida se base en la subsistencia con ellos. Estamos en libertad y la prueba de que somos libres seria que nosotros fuéramos más independientes de ellos. Si dependemos de los humanos, no estamos en libertad. ¿Entiendes?- dijo Perla.
-Bien, pero sé que tú consideras la dependencia a los humanos como cautiverio, pero debes considerar de que si no dependemos de ellos, sería un poco más difícil encontrar comida por nuestra cuenta. Además, ¿no has pensado qué fue lo que tocó esas frutas antes que nosotros?- dijo usando su lógica de lo que él considera como realidad.
-De acuerdo.- dijo Perla de mala gana- Pero tengo una idea.-
-Y… ¿Cuál es?- preguntó Blu.
-Mira, tú ve despertando a los niños, y mientras lo haces saldré a volar por cerca de la selva. Tú vas a ir contando el tiempo que me tome en ir, y debo volver en 20 minutos o menos. Volveré con una sola, porque a ellos les encanta lo que preparas en esa casa. Cuando vuelva me dices el tiempo que me tomó, y si vuelvo antes del tiempo marcado, te demostraré que buscar comida en la selva no es tan tardado como dices.- propuso Perla.
-Ummm… Y… ¿Qué pasará si no vuelves antes del tiempo marcado?- preguntó Blu mientras sonreía maliciosamente.
-Pues… demostrará que subsistir de los humanos es más rápido que el método común.- dijo Perla.
-Y… ¿Qué otra cosa gano además de eso?- dijo mientras la miraba con sus ojos entrecerrados.
-Y… ahhh… Tú harás lo que tú quieras el día de hoy.- dijo Perla, suspirando, -¿Trato hecho?-
-Ummm… sí, trato hecho.- dijo Blu, y en vez de la tradicional sacudida de alas para sellar el trato, se dieron un tierno beso para que la apuesta iniciara.
Perla extendió sus alas y comenzó a buscar la fruta para ganar.
Mientras tanto con Blu, se apresuró para levantar a sus hijos de su lugar de descanso.
Mientras los despertaba, se dijo a sí mismo –Voy a ganar esta pequeña apuesta y te demostraré que convivir con humanos puede suponer una ventaja para subsistir.-
Mientras tanto con Perla:
Ella había comenzado a volar por las cercanías de la ciudad y de la selva, en busca de una fruta que le haría ganar la apuesta que había hecho con Blu. Si ganaba, le demostraría a Blu que buscar alimento no es tan difícil como él decía, pero si perdía, quien sabe qué es lo que haría Blu.
Mientras volaba, comenzó a pensar- A ver, a ver, a ver. Tiene que haber algún lugar de la selva donde haya fruta.- pensó en algún lugar y luego dijo -¡Un momento! Ya me acordé de uno. Tengo esta apuesta ganada.-
Se dirigió hacia ese lugar pero fue interrumpida por un sonido ensordecedor que venía de la ciudad, era tan fuerte que se hacía notar aún con todo el ruido de la ciudad.
Se detuvo por un momento en la rama de un árbol cercano y comenzó a fijar la vista para encontrar el origen de ese sonido. No le tomó mucho encontrar el origen, y se percató que provenía de diversos vehículos con una apariencia extraña, que hacían una pequeña pero muy notable movilización hacia el interior de la zona urbana en una sola fila recta.
-Ummm… Nunca vi vehículos como esos aquí en Rio, de hecho creo que no son de Rio. Bueno, será mejor que continúe con mi viaje, resolveré esto luego con Blu.- dijo, luego levantó vuelo y continuó por su camino.
Voló por toda la selva pero no encontraba ese lugar que recordaba.
-¿Dónde está? Tiene que estar por aquí.- dijo desesperada.
Buscó, buscó y buscó pero nunca lo encontró. Sabía que ese lugar estaba lleno de frutas pero no lo encontraba en ninguna parte.
-Bueno, me rindo. Si no logro encontrarlo, estoy perdiendo un tiempo que para mí es valioso. No quería llegar a esto pero tendré que hacer una pequeña trampa en la apuesta.- dijo.
Se dirigió rápidamente a la ciudad, ya que su trampa o más bien "alternativa" era un puesto de frutas que se encontraba en la ciudad.
Ella sabía que al momento de ir a ese puesto, estaba de alguna forma, recurriendo a los humanos pero lo hacía porque tenía el tiempo medido.
Llegó al puesto, se detuvo encima del techo de una casa que estaba cerca y cuando elegía cuál fruta tomar, vio una que tenía un aspecto peculiar, así que cuando ya la tenía fija, levantó vuelo y se dirigió a ese puesto para tomarla con rapidez sin que el dueño se enterara.
Afortunadamente, cuando la tomó, el dueño estaba volteado hablando con alguien más y no se le dificultó mucho en tomarla.
Cuando la agarró, se regresó al techo donde estaba y examinó de forma visual a la extraña fruta.
Era dura, de un color café y cabía exactamente, en lo que se consideraría como, en la palma de su pata.
-Sí que es extraña, pero tiene que ser buena. Si está en un puesto, tiene que ser alguna clase de fruta.- dijo- Ahora que ya lo tengo, debo volver para ganar antes de que sea tarde.-
Le había tomado 15 minutos en obtener la fruta, contando el tiempo de viaje, más el tiempo que se detuvo y en conseguir la fruta del puesto.
Le faltaban 5 minutos y debía llegar rápido al punto de inicio antes que su tiempo acabara.
Fin del capítulo 2
-¿Logrará Perla ganar la apuesta o Blu ganará?
-¿Qué es lo que habrá ocasionado esa movilización? (obviamente ya lo saben XD)
-¿Descubrirá Blu que Perla hizo trampa?
Todas estas dudas serán aclaradas en los próximos capítulos, sigan leyendo
Y dejen su comentario para saber su opinión, para que de ese modo me ayuden a mejorar mi historia si es necesario.
Los saluda desde la selva de México
BluSpix
