-Como hizo eso!!!- dice asustado otro de los miembros de las fuerzas especiales de Konoha, también presente en ese momento. –Solo me moví un poco- Dice sarcásticamente la extraña figura.

-¿Saben?- Dijo el visitante, tan duramente que asusto a los ANBU – Me han convencido, vamos a ver a esa… Tsunade- Luego en su rostro se dibujo una sonrisa tan maquiavélica que a todos los presentes se les erizo el cabello.

Mientras, en la residencia del Hokage sucedía algo bastante frecuente en los últimos días. Una mujer rubia se encontraba durmiendo sobre un escritorio atestado de papeles, pergaminos y carpetas. Ella dormía placidamente, lo cual no le agradaba nada a la pelirosada que intentaba despertarla…

-Tsunade-sama- Dijo esta – Shisune me dejo dicho que no la podía dejar descansar hasta que firmara los papeles de la alianza con la aldea de la lluvia…- Justo en ese momento, entra un extraño sujeto, con una mascara con forma de perro, de color blanco con líneas rojas que la cruzan. – Tsunade –sama, algo extraño esta sucediendo- Tsunade pareció reaccionar ante la presencia de esta figura, pues se irguió en su asiento y dijo muy seria – ¿Que es lo que sucede?- Pero con una mirada que decía – (Si no es importante te muelo a golpes!)-. Ante esto, el miembro de la policía especial de Konoha se asusto un poco. – Sucede que un extraño tipo, con una capucha ha entrado a la aldea hace algunos minutos, parece ser un ninja y es muy ágil, logramos convencerlo de presentarse ante usted, en este momento lo escoltan 4 de nuestros miembros- Tsunade se había despertado ya totalmente, se quedo pensando un rato y dijo - ¿Qué ha hecho ese hombre desde que entro a la aldea?-, - Ha hablado con el vigía de la puerta, parece ser que se ha enterado allí de la muerte de Sandaime- Contesto el Personaje ANBU.

Tsunade parecía un poco tensa ante aquella perspectiva. ¿Aquel extraño seria amigable o seria un enemigo peligroso? Estos pensamientos le abrumaban la cabeza hasta que se oyeron golpes en la puerta.

-Adelante- Dijo la Hokage. A esta señal, la puerta se abrió y se vio allí un extraño grupo conformado por 4 individuos vestidos de la misma manera que el que había estado en ese mismo cuarto hace tan solo unos minutos. Pero los acompañaba la extraña figura encapuchada que se hallaba en la puerta sur de Konoha.

A un movimiento de la mano, los ANBU dejaron allí a su escolta, dejándolo solo con la Hokage y la pelirrosa. – Muy bien, dinos quien eres y que haces en la aldea- Interrogo vivamente la vos de la godaime. – Vengo de paso- contesto el extraño – Y en cuanto a quien soy, pues la verdad no esperaba que me reconocieran, pero le apuesto a que si le digo quien soy, me recordaría al instante- Continuo con una sonrisa torcida que se entrevió a través de las sombras producidas por su capuchón.

-No me venga con ambigüedades y dígame quien es usted!- Replico furiosa la rubia. –Mi nombre y mi apellido los desconozco- Reitero el extraño –pero me han bautizado de muchas maneras en mis viajes- Aunque no lo quisiese demostrar, la Hokage se estaba entusiasmando con aquel misterio, era adicta a los acertijos. Precisamente, temiendo esto por parte de su maestra, la Pelirrosa hablo. -¿Se va a identificar algún día con nosotras o tendré que sacárselo a la fuerza?- Amenazo la chiquilla goleando la mesa.

-Relájate, para allá voy- Comento la sombra. – En algunos continentes me llaman "La sombra", en algunas naciones me conocen como "el heraldo de la desesperanza". Pero si no me equivoco, aquí solo se me conoce por uno de mis actos…- La compañera de Tsunade estaba ya mas que harta. – Ahora vas a ver que te pasa por darte tantas vueltas- Dijo esta, y acto seguido se abalanzó contra el encapuchado.

Un segundo después, la capucha estaba planeando en el aire y el extraño tenia atrapada a la joven, haciéndole una llave con un brazo, mientras que con el otro sujetaba fuertemente el colgante que casi se le desprende del cuello por la velocidad con la que su dueño se había movido.

La rubia estaba por caer desmayada. – Tu eres…!!!-