Bueno les dejo la conti, me encantó que le diesen una oportunidad y para dar a entender:

Sassori tiene 27 años
Deidara posee 13 años
Kisame tiene 17 años
Konan cumplio los 24 años
Pein lleva 27 años
Zestu indefinido
Kakuzu indefinido
Itachi tiene 12 años
Hidan posee 16 años
Y Sakura tiene 7 años

Por los dudas Tobi no ha entrado aun a akatsuki


Prueba


Se puede una cueva casi totalmente a oscuras, exceptuando unas pequeñas antorchas que sólo daban la suficiente luz como para no tropezar un pie con el otro. En el centro estaban 9 personas sentadas alrededor de una gran mesa rectangular. Se hallaban organizados de manera que cada compañero estaba al lado del suyo, y que el único en la esquina era el líder del lugar.

Alguien golpeó la mesa con el puño como si una severa discusión fuera llevada a cabo, su compañero le amenazó con la mirada y el mismo volvió a sentarse insultando entre dientes al tal Kakuzumalparido.

-Yo digo que será un problema -dijo con desdén una marioneta negra y grande. Varios asintieron de acuerdo y la marioneta decidió que había dicho lo suficiente.

-Se lo debemos, -replicó un niño a su lado-, quién sabe qué nos hubiera pasado si no nos hubiera encontrado -contradijo el rubio que parecía no haber pasado aún por la adolescencia.

Nadie tomó mucho peso a sus palabras igual, no creyendo que nada hubiera pasado si ella no les encontraba.

No eran tan indefensos.

-Opino que se vaya, sólo dará más gastos -dijo por primera vez el muñeco, que parecía tener un semblante de avaricia.

Gruñó con los brazos cruzados y pensó en las monedas que habría que gastar en la comida y estancia de una nueva persona. Inconcebible, inaceptable, gruñó para sí mismo.

-Podríamos entrenarla/ la mocosa no es de mi agrado -dijo continuamente la planta la cual parecía tener doble personalidad.

Un ojo parpadeó después del otro y más de uno miró a otro lado asqueados de la planta.

-Me parece bien que se quede -respondió la única mujer del lugar con una cara libre de sentimientos. Le era indiferente la vida de la chica, muriera o no, no afectaría sus planes a largo plazo.

A su lado asintieron pero igual respondió.

-Esa mocosa se debe ganar el derecho de poder quedarse -agregóel "tiburón" que tenía una extraña piel azul con branquias.

Todos esos comentarios eran escuchados por el rostro invasivo del cabello anaranjado, examinando cada uno de ellos junto con sus beneficios y desventajas.

Un nuevo aliado. Una nueva responsabilidad.

-Esa maldita mocosa sólo nos traerá problemas, debería dársela de ofrenda a Jashin-sama y así permitirle servir de algo con su muerte -opinó de nuevo el de cabellos platinos.

-No se dieron cuenta... -expresó el azabache, que dejó un silencio espectral tras hablar ya que no era conocido por pronunciar palabras al menos de que no fuera necesario.

Suspiró al ver que tendría que hablar a estas personas que tan poco le importaban y casi se arrepintió de haber abierto la boca en primer lugar.

-Esa niña mínimo deberá haber estado caminando por días, no había comido y estaba herida, además, por lo que nos dijo sus padres eran renegados. Por lo cual al menos puedo deducir que debe tener buena resistencia, y que debe saber defenderse al estar completamente sola.

Todos se quedaron meditado sus palabras, y ocho pares de ojos voltearon a ver al que hasta este momento no había dirigido una sola palabra al instante.

El líder abrió los ojos, ya habían decidido.

-He llegado a la conclusión que se podrá quedar, pero deberá demostrar que se merece nuestra hospitalidad. Kisame, como fuiste tú quien lo expresó le darás pelea en dos horas para demostrar de qué está hecha. Si no lo logra será asesinada al conocer la ubicación de unas de nuestras guaridas. No muestres compasión, una carga no nos serviría de nada. -Anunció a lo cual nadie se atrevió a hablar; tenía razón, si ella era débil tendría que morir.

...

-Estoy aburrida... -suspiró la niña.

Ella había estado en una habitación, sin nada más que una cama y un escritorio desde hacía unas horas cuando el de las ojeras inmensas la había dejado ahí diciendo un seco "espera aquí". En todo el sentido de la palabra, estaba aburrida.

Pero bueno, este lugar era acogedor y le daba el tiempo para pensar en cómo había llegado hasta ahí. Recordaba perfectamente las palabras de sus padres, pero no podía haberlo evitado, sabía que si hubiera sido ella en la misma situación hubiera deseado que alguien le ayudara.

Extrañamente sus heridas habían desaparecido casi por completo; lentamente un manto de chacra azulado-rojizo la cubrió, permitiéndose aumentar sus sentidos, por lo cual pudo oír como alguien se acercaba a ella.

Rápidamente se acostó en la cama y esperó unos minutos cuando se abrió la puerta, mostrando a una mujer acompañada por el azabache y el rubio, recordaba que cuando los había ayudado en el bosque, había dudado de si era un hombre o una mujer todo el tiempo. Su vista pasó por ellos y se enfocó esencialmente en el poseedor de una frialdad nata, y vio, vio el dolor de la soledad, sintió la tristeza de no tener a nadie, pero a lo único que le dio importancia fue a un rayo de esperanza, de la cual quería saber de dónde provenía.

Quería saberlo, necesitaba saberlo.

-Es hora que pruebes de que estás hecha -dijo a la mujer sacándola de sus pensamientos-. Pelearás por tu vida.

-¿Otra vez?- preguntó desanimada y así sorprendiendo a los presentes, ya que de todas las cosas que se esperaran que respondiera, no estaba entre las opciones la indiferencia.

Sin hacer más ruido los siguió, en su mente intentando descifrar hasta qué nivel de fuerza debería usar...

Su estómago gruñó de repente y recordó que llevaba un buen rato sin comer.

... Y también deberé pensar de dónde sacare mi próxima comida, pensó frunciendo el ceño con seriedad.


Una sonrisa sádica adornaba el rostro de Kisame, el cual veía a la pequeña niña esperando la señal para atacar, y así poder divertirse un rato. Por alguna razón la chica había decidido para la batalla ponerse unos cueros en cada brazo que traía en su bolso, nadie comentó nada ni quiso saber de ellos.

Se hallaban todos en medio del bosque; a unos cuantos metros de distancia había un lago, y todo estaba planeado para que nadie interfiriera por accidente la batalla. La niña y el pez humanoide estaban separados observándose detenidamente, analizándose mutuamente, a la espera de la señal de inicio por parte del líder del lugar.

Parpadeó y en su mente corroboró que no hubiera ningún extranjero cerca del área de pelea.

Asintió: -Ya.

En un instante el tiburón estaba enfrente de la pequeña con la espada en alto; pero para su sorpresa no había nadie ahí al momento del choque.

Extrañado la buscó con la mirada. Y al final le encontró por la señal de chacra escondida tras un árbol estando en una extraña posición a su parecer.

-Ya casi, ya casi, ya casi... -murmuraba concentrada Sakura. Lentamente una concentración de chacra de color azulado metálico se formaba en los cueros, causando que se formasen sables alargados y brillantes, su consistencia parecía inestable pero a la vez peligrosa.

Samaheda se agitó con excitación y Kisame supo que debería mantener su distancia con esas dagas.

-Creo que estás desesperado por comenzar —comentó la chica viéndolo con una sonrisa inocente en el rostro, pero que dada la situación confundió por completo a su oponente.

*Esta no debe ser su primera vez luchando a muerte* pensó frunciendo el ceño *O tal vez los otros no supieron aclararle la situación* dedujo también.

Suiton bakusui shouha [gran ola explosiva]!- gritó Kisame para crear una gran ola de agua dirigida hacia la chica, ella por extraño que pareciera no se movió de su sitio, sino que comenzó a hacer sellos de manos rápidamente.

-Fuuton no Raiton jutsu: thunder wind! [jutsu: viento eléctrico]- juntó sus espadas rápidamente en forma de equis "X", para luego de estas salir una ráfaga de viento la cual tenía rayos pequeños de electricidad color azulado, los cuales al tocar el agua hicieron una corriente que llegó directamente hasta Kisame dejándolo todo electrocutado. Aturdido como estaba no esperó que detrás de la ráfaga de viento apareciera Sakura, la cual lo golpeó de lleno provocando que diera unos pasos para atrás.

Estando tan cerca como estaban no dio de otra que pelear con sus armas, provocando el choque de las mismas a cada rato y pequeños choques de chacra por parte de ambos. De vez en cuando dependieron del taijutsu, más que todo por el temor de Kisame hacia los sables de la niña, que se veían muy irregulares y con poca concentración de chacra.

*Son buenos: sí, pero le falta control para mantenerlos* pensó detallándolos con cuidado.

Kisame la golpeaba con los brazos y puños y ella lanzaba patadas cada vez que podía. Un puñetazo ya había golpeado en ella y la sangre de su rostro se deslizaba debajo de su ojo morado.

Si esto sigue así moriré, pensó lanzando otra patada que él detuvo con su codo, él tiene más chacra y resistencia que yo, de forma analítica no tengo ninguna ventaja en esta pelea si se vuelve a largo plazo... creo que mejor cambio de estrategia.

Todos observaban detenidamente la pelea la cual se había puesto muy interesante. A causa de un mal movimiento Kisame logró golpear de lleno a Sakura, la cual salió volando por los aires a una distancia considerable del impacto.

-Lástima, justo cuando creí que podía apostar -se lamentó Deidara a lo que Kakuzu maldijo internamente al Hoshigaki.

El mayor creyendo que tenía la batalla ganada se acercó victorioso al bulto del piso que era la niña y con la Samehada se preparó para dar el golpe final. La alzó sobre su cabeza y apenas estuvo por tocar el cuerpo de la pequeña se oyó el choque de metales, provocando su asombro al verla consciente, reteniendo la Samehada con sus dos katanas, y con una sonrisa en sus labios.

Ella amplió la sonrisa y expulsó todo su chacra restante en sus armas, provocando que viajasen hasta el Akatsuki por medio de la conexión, y aturdido por el choque no pudo evitar ser barrido por la pierna de ella, provocando como efecto que este cayera en el lago y cual festival de navidad se prendiese debido al elemento del rayo aún en su cuerpo.

-Ja ja ja —rió viendo como el hombre seguía sufriendo los efectos secundarios del jutsu. Sin malicia, sólo divertida.

Los demás Akatsukis no podían evitar sentirse a los menos un poco sorprendidos por el poder de la chica. Nada más por el simple hecho de a su corta edad poder controlar dos elementos la hacían de tener en cuenta. Pero había muchos huecos en su ataque y de haber ido en serio no habría durado nada contra Kisame.

Ella fue hacia los personajes caminando tranquilamente, aunque después de un rato se dieron cuenta de adónde iba exactamente, a Itachi Uchiha.

-Quisiera saber si lo hice bien -le pidió la niña al estar frente suyo, este sólo se limitó a asentir de manera monótona a lo cual la reacción de la niña fue sonreírle agradecida-. Gracias, eres muy frío pero te ves amable, me agradas ¿quieres ser mi amigo?, aunque pensándolo bien dudo que aceptes, ¿así que al menos me podrías decir tu nombre?

Itachi parpadeó, habiendo escuchado las palabras salir atropelladamente de la boca de la pequeña.

-Itachi Uchiha —dijo, no comprendiendo del todo el comportamiento de la chica. ¿No sería más obvio que fuera donde Konan que era mujer en vez de él?

Ella sonrió ampliamente, mostrando un hueco vacío donde un diente debería haberse caído durante la pelea, Deidara rió por lo fea que se veía con el hueco en el diente, la cara morateada, la sangre bajando por su ropa y el cabello despeinado en una maraña. Todo, en conjunto con una sonrisa más grande que cualquiera de ellos había utilizado en años.

-Espero no haberte molestado Itachi-kun, pero gracias por la batalla, fue corta pero divertida. -Hizo una reverencia y un ademán a marcharse, pero apenas se volteó pudo ver el rostro de Kisame todo empapado, con algunos moretones en el rostro y viéndose desde lejos que no estaba muy contento que se dijera.

-Mocosa —gruñó al quedar frente a ella.

-Dígame.

- ¡Debes enseñarme a hacer eso! -dijo animada mente provocando un tic nervioso mental (porque como cualquier Uchiha nunca mostraba sus emociones a los demás), en el que se suponía que era su compañero.

-Por supuesto que sí Sharky -este como repuesta puso los ojos como puntitos y la miró incrédulo por su nuevo apodo que no era muy varonil que se dijera, pero se repuso para ver al pelinaranjado.

Todos tenían su vista puesta en el de muchas perforaciones en el rostro, el cual parecía estar pensando la situación desde los pros a los contras de la decisión.

Supuso que no corrían el riesgo de ser traicionados, y que si la criaban como una hija, sería más fiel que la mayoría de los seguidores de la guarida. Permitiéndole usarla para misiones secretas y confidenciales. Dudó por si ella tendría alguna conexión con alguien exterior a ellos, pero lo rechazó sabiendo que podrían matar a quien fuera que exigiera por ella (fuera padre, madre o amigos) sin que ella se enterara.

Sería perfecto, serían sus únicos aliados.

-He decidido que te quedarás -dijo con seriedad.

Una risa salió del empapado Akatsuki, que no pudo evitar poner una mano sobre la cabeza de la chica despeinando la por completo y mojando la en el proceso. Ella sonrió pero igual trató de alejarlo. Tal vez no entendía mucho a que se referían con "quedarse" pensaron algunos.

-... Serás entrenada por Kisame en taijutsu, Konan te explicará las informaciones generales sobre el chacra y su control, Itachi en gengutsu, Deidara ataques a larga distancia, Sasori a corta y venenos, Hidan en tortura, Kakuzo mejorará tu chacra elemental, Zestu rastreo, conocimientos médicos y yo me encargaré de las invocaciones.

Todos escuchaban atentamente sus palabras sin derecho a quejarse, sabían que debían convertirla en un shinobi perfecto si querían usarla en sus planes.

Pain asintió al ver que nadie le contradecía.

-Se alternarán cada seis meses en ese orden, por último, esto no es una guardería -miró a la niña-. Si comienzas a ser más una carga que un beneficio te mataremos, no tienes el derecho de opinar y si quieres culpar a alguien cúlpate a ti misma por habernos ayudado en primer lugar.

Y con eso se fue, dejando un ambiente tenso y callado, el cual sólo Kisame se atrevió a romper.

-Hey mocosa- llamando la atención de la niña-. Mañana a la salida del sol aquí y otra cosa... ¿Cómo te llamas? -esa pregunta aunque ridícula, les hizo ver a todos que aún no le habían preguntado ni siquiera su nombre.

Ella se vio emocionada y habló sonriente.

-Me llamo Sakura Haruno -dijocon una cara muy feliz ya que jamás alguien había querido saber su nombre antes, haciendo este la primera vez que alguien lo hacía.

Estaba tan feliz que podría gritar se decidió sonriente.

Algunos se dieron cuenta de ello pero no comentaron nada al respecto.

-Pues desde ahora Sakura, conocerás el dolor -dijo al tiempo que reía diabólica mente, provocando un suspiro de exasperación por parte de algunos del grupo.

-Tranquilo, que él y yo somos viejos conocidos- le respondió con tal frialdad que confundió a todos los presentes provocando que se preguntaran:

¿Quién eras, Sakura Haruno?


Espero que les haya gustado

Última vez editado: 17/04/2015

Bye...