Amor Cautivo


Capítulo 2


Las seis en punto en el aeropuerto y Claire Redfield esperaba impaciente a su compañero de misión. Sabía que sería difícil y complicado, pero según las órdenes de Chris era que se hicieran pasar como una pareja que va en busca de vacaciones a Rusia. Tenían que infiltrase secretamente con documentos falsos y hacer su trabajo sin levantar sospechas y acabar con el virus de una vez por todas.

Por un momento pensó en lo increíblemente malvado que podía ser tan solo una persona ¿Qué clase de odio podían tener esas personas como para aferrarse a destruir el mundo? Las guerras biológicas cada vez se volvían más normales, cambiaban los cañones y las bombas por enfermedades extrañas que acababan con la vida de todos y lo peor es que de una forma muy cruel, convirtiéndolos en aquellas criaturas mutantes.

Lo que leyó en el informe le dio escalofríos, resucitar a los muertos mediante la ciencia parecía sacado de una película de horror. Manipular los cadáveres para destruir a los vivos. Un verdadero apocalipsis.

Claire miraba el suelo pensativa cuando sintió una mano sobre su hombro.

— ¿Lista? –escuchó decir a la voz masculina que apenas ayer conoció.

Dio un brinco e inmediatamente las mejillas se le tiñeron color rojo. Aquel capitán tenía un cuerpo bien formado y su voz tan precisa y sensual le hacía que la cabeza le diera vueltas. Su tono era firme como el de su hermano, parecía de aspecto serio y exigente pero con aquella media sonrisa que brindaba parecía un ser más alegre.

— Yo siempre estoy lista- contestó la pelirroja tomando su maleta mientras se adelantaba.

El capitán David soltó una pequeña risa mientras se tocaba la barbilla y negaba con la cabeza. "Toda una Redfield" pensó en el comentario que Chris le había hecho. En verdad era obstinada y tenía esa actitud donde intentaba mostrarse firme.

Le siguió el paso a unos cuantos metros detrás de ella. No pudo evitar mirar aquel contorno de sus caderas y su esbelta figura. Aquella cintura que dejaba mostrar con su corta playera y esos jeans pegados a su cuerpo. En la milicia al ser unos novatos apenas, Chris y él compartían todo, Recordaba que el Redfield no dejaba de hablar de su pequeña hermana y esa necesidad de cuidar siempre de ella. Enarcó una ceja y supo que por muy amigos que fuesen, Chris no le podría perdonar fijarse en esa "para nada pequeña" de su hermana. Volvió a sonreír "A ver qué es lo que sucede" pensó. A lo mejor regresando de aquella misión le podía invitar un café.

Abordaron el avión sin preámbulos y sacando sus mini laptops comenzaron a planear su estrategia.

— Iremos directamente a Moscú donde nos hospedaremos en un hotel- dijo David señalando en la pantalla la imagen satelital con las ubicaciones exactas.

— ¿Y dónde se supone que comenzaremos la investigación?-dijo Claire mientras enarcaba una ceja.

David la miró de reojo y tecleó unas palabras para sacar otro archivo lleno de información.

— Se dice que en las estaciones del subterráneo justo debajo del capitolio ruso se encuentran túneles secretos que llevan a antiguas bases militares desde finales del siglo XIX donde tenían controles para lanzar misiles. Según los reportes, los pasadizos habían sido construidos por meros asuntos gubernamentales, se cree que fueron utilizados hasta por bandidos y que varios túneles te llevan hasta Ucrania. Hay inmensos lugares que te conducen desde minas hasta búnkers— David miró a Claire fijamente. — Honestamente nos costará un poco dar con su escondite y sobre todo el hecho de tener que lidiar con el gobierno ruso. Aunque actualmente muchas de las estructuras subterráneas están clasificadas como confidenciales y por tanto está prohibido acceder a ellas, suponemos que es buen lugar donde comenzar.

— Liarnos en lo prohibido ¿no?-contestó Claire mostrando una sonrisa.

— Se te ven agallas, Redfield.

— Apenas nos estamos conociendo, acostúmbrate—. Dicho esto Claire giró el rostro para mirar por la ventanilla del avión mientras sonreía de medio lado y cerraba los ojos. Tenía que descansar para aquella extraña misión en la que se encontraba y sobre todo tenía que quitar la vista de aquellos ojos castaños que la hacían sonrojar y perder el ritmo normal de su corazón.

El capitán Fillister conocía casi a la perfección la actitud de los Redfield y por lo visto iba a salir mucho más testaruda que el hermano mayor. Se recargó en su asiento y soltó un suspiro, esperaba que esta misión no fuese demasiado peligrosa y que simplemente no significara nada. Lo mejor era dormir un poco, ya en Rusia comenzaría el verdadero trabajo.


Un par de horas tan sólo transcurrieron cuando llegaron a Moscú. Desde el momento en el que pisaron el aeropuerto fingieron ser la pareja más feliz. Claire se aferraba al gran brazo de David mientras caminaban hasta un taxi que los esperaba. Conversaron de cosas triviales en el camino hacia el hotel, en público es como iban a ser las cosas y actuarían de la mejor forma, debían cuidar cada detalle de sus actitudes y sus palabras frente a todos. Porque en aquel gran país, todos eran sospechosos.

Al entrar a la habitación notaron lo incómodo de la situación. Una sola cama matrimonial para la "feliz pareja".

— Creí que eran camas separadas. —Comentó Claire mientras se ponía nerviosa.

— Creo que si somos una "pareja" lo mínimo era tener una habitación así como todo el mundo lo haría si se va de "luna de miel"—dijo David rolando los ojos y colocando sus maletas en la cama. — ¿Comenzamos a trabajar?— .El capitán enarcó una ceja mientras observaba la postura de Claire aún nerviosa.

—Sabes que dormiré en el suelo, nuestra prioridad es la misión no si te sientes incómoda por dormir en la misma cama…

Las palabras de David despertaron a Claire de un fuerte trance, le había hablado como si no le importara y era verdad. Tenían una misión realmente importante y ella preocupadísima por el espacio que tendrían que compartir.

Ambos sacaron el equipo necesario de sus maletas y según las indicaciones de Chris debajo de la cama les esperaban unas cuantas maletas llenas de armas y munición. Claire sonrió al observar su rifle favorito y escopeta. Su hermano sí que había tenido ese lindo detalle de recordar precisamente en lo que ella era buena. Un par de cuchillos afilados y bastante munición.

Después de admirar y acomodar sus armas, ambos estaban concentrados en sus respectivas pantallas, intercambiando comentarios para la estrategia que aplicarían esa misma noche.

Al parecer las cosas resultarían más difíciles de lo esperado. No sólo tenían que lidiar con el laberinto de acueductos para dar con la base militar donde estaban experimentando, sino con los militares que custodiaban cada túnel.

—Creo que el gobierno ruso está detrás de todo esto…. —dijo David mientras se tocaba la barbilla.

—Algo me dice que debemos tener cuidado…

Claire se levantó de su asiento y tomó algunas cosas de su maleta. —Me daré una ducha…—dijo mientras caminaba hacia el baño y cerraba la puerta.

Por más que el capitán Fillister hubiese querido concentrarse, sus pensamientos iban entorno a la joven Redfield. Se maldijo por estar pensando de esa forma en su compañera de misión y más aún faltando a la amistad que tenía con Chris. Se levantó de su lugar y acomodó varias cosas de su maleta para vestirse con jeans y una camisa.

Mientras preparaba sus armas miraba de reojo hacia la puerta del baño ¿Por qué tenía que ser tan jodidamente atractiva? Sacudió la cabeza queriendo quitar aquellos pensamientos y continuó haciendo su trabajo.

Después de una larga hora Claire estuvo lista y salió completamente vestida; un pantalón ajustado color negro, botas del mismo color y una blusa color blanco ajustada. David quitó los ojos de su ordenador para posarse sobre la figura de Claire, quedó como un completo imbécil mientras por poco la baba se le caía. La pelirroja notó aquello y carraspeó mientras tomaba su escopeta y la recargaba.

—Más vale que cuides esos ojos Fillister.

David carraspeó y volvió su mirada a su computadora, haciendo caso omiso de las palabras de la mujer. Esperaba salir de esa misión sin tener la necesidad de besarla o tomarla de aquella esbelta figura. Pensaba que lo que Claire le estaba provocando en tan sólo un par de horas era algo físico, porque en realidad no la conocía del todo. Sonrió de medio lado mientras continuaba posando la vista en su computadora, de alguna manera la pelirroja iba a caer a sus pies o mejor dicho bajo su cuerpo. Con todo y el pesar de su ex compañero de milicia y amigo Chris Redfield.

Bajaron de su habitación listos para iniciar con su búsqueda. Estaban armados con cuchillos solamente ya que iban a inspeccionar y volverían a descansar para después poder adentrarse en aquel túnel secreto.

Como una pareja de recién casados, David mantenía agarrada de la cintura a Claire mientras ella lo abrazaba y sonreían a cualquier que pasara. A pesar de su fingido cariño, cualquiera hubiera pensado que realmente estaban casados.

Después de varias señas lograron llegar hasta el famoso metro de Moscú. Se adentraron y no pudieron evitar el asombro en sus ojos. No por nada tenía la reputación de los mejores trenes subterráneos en Europa, si no es que era definitivamente el mejor.

Abordaron el metro mientras se miraban cómplices. Al avanzar las estaciones cada uno presto atención a cada milímetro de los túneles. Notaron que había ciertos conductos que yacían tapados por cintas amarillas prohibiendo el paso y algunas otras con grandes barricadas de tubos de acero oxidado.

Fingieron haber estado perdidos mientras caminaban tomados de las manos preguntando a los guías turísticos por la ubicación de cosas sin relevancia para ellos, simplemente era por el afán de despistar. Volvieron en el mismo tren hasta Moscú y al bajar supieron que es lo que harían mañana por la noche.

David se adelantó mientras Claire miraba hacia el vagón del cual se habían bajado. Estaba lleno de gente y no podía reconocer bien aquellos ojos grisáceos que la miraban. Parecía que desde algún rincón de entre las personas yacía una figura que la observaba. Sintió escalofríos al pensar que quizá alguien los había descubierto, pero no pudo dejar de mirar aquellos ojos que le parecían extrañamente familiares. Segundos después notó que David permanecía mirando hacia la dirección que ella y con un fuerte apretón en su mano la hizo reaccionar.

—Es mejor que nos vayamos… —. Le dijo mientras la instaba a caminar.

Claire por su parte no pudo evitar sentir cierta curiosidad e inquietud ¿Leon? ¿Podría ser que él estuviera ahí también? La garganta se le secó y el corazón se le agitó de tan solo imaginarlo, hace tanto tiempo que no lo veía y encontrárselo ahí debía ser una locura. Definitivamente no, él había dicho que se había retirado por un tiempo para ir en búsqueda de su amor frustrado. Sintió una ira enchinarle la piel y cerró los ojos con fuerza ¡Maldito! ¿Cómo ella podía haberse enamorado de alguien que sólo la veía como una pequeña hermana? Como una niña. Sin querer apretó demasiado fuerte la mano de David mientras él ni siquiera se inmutó en sentir un poco de dolor, en cambio él solo la miro de reojo preguntándose qué era lo que había visto y por qué la mantenía así de molesta.

— ¿Sucede algo? —. Preguntó de repente.

Claire agachó la mirada y por un momento tuvo la necesidad de echarse a sus brazos para ser consolada. De un momento a otro la imagen de Piers mientras la amaba le llegó a la mente provocando que los ojos se le llenaran de lágrimas. Él había sido el único hombre que la amó en todos los aspectos, recordaba su semblante tierno al hablarle y su manera de expresarse en cuanto a sus sentimientos hacia ella ¿Iba a poder ser feliz? Quizá lo único que importaba ahora era la amenaza inminente de otro posible virus que podría destruir el mundo. Era egoísta de su parte ponerse a pensar en su felicidad cuando la vida de millones de personas volvían a correr peligro.

No sabía qué decir pero sin duda pudo notar aquella mirada llena de melancolía por parte de la Redfield. Apretó su mano con fuerza mientras caminaban por las calles hacia el hotel y no dejaba de mirarla de reojo. A pesar que no le había respondido a su pregunta supo que lo más probable era que hubiese visto a alguien que posiblemente significó mucho para ella. Sintió deseos de poder estrangular a cualquier tipo que le pudiese hacer daño, no por que estuviera sintiendo algo más por Claire que el simple deseo que le ardía en las entrañas, si no por el hecho de que romperle el corazón a una mujer no era lo suyo y menos de un buen hombre; si bien sabía que su comportamiento con Claire no era precisamente de un "buen hombre" sabía que era algo inexplicable y que tarde o temprano lo averiguaría, siempre y cuando ella compartiera la misma idea, pero ¿Cómo lo iba a averiguar?

Permanecieron callados hasta llegar al hotel y Claire fue la primera en entrar a la habitación. Abrió su maleta y tomó un pantalón holgado y una playera que le quedaba enorme que usualmente usaba de pijama. Entró al baño y se cambió con parsimonia mientras soltaba suspiros dirigidos al pasado.

Al salir observó a David que sacaba un par de cobijas debajo de la cama para acomodar el lugar donde dormiría en el suelo.

Claire se sonrojó al mirarlo sin playera y con un pantalón de pijama color negro. Le temblaron las piernas al observar cada detalle a la perfección de su fornido cuerpo. Se sintió diminuta y expuesta con aquellas ropas holgadas dejando todo a la imaginación debajo de la gruesa tela y se llevó una mano a la boca para calmarse.

— Pareciera que vas a vomitar… ¿Te encuentras bien?—. David frunció el ceño y a Claire le pareció el hombre más sexy del planeta con aquella acción.

La mujer negó con la cabeza y se acercó hasta un lado de la cama. Se recostó y rápidamente se tapó con las cobijas dándole la espalda al capitán Fillister.

El hombre no pudo evitar soltar una risita que incomodó a Claire. Ahora más que nunca sabía que ponía a temblar cada centímetro del cuerpo de la pelirroja, se sentó en el suelo y acomodando sus cobijas se recostó mientras cerraba los ojos aún con su sonrisa.

—Buenas noches "querida" —le dijo mientras podía jurar adivinar la expresión de Claire.

La mujer sintió un hormigueo en el centro de su abdomen ¿Qué se sentiría tener aquel fornido cuerpo sobre ella? Besándola, acariciándola ¿Sería tierno? O quizá sería un poco rudo, tal vez….

Cerró los ojos con fuerza ante la dirección de sus pensamientos, se maldijo por no concentrarse en lo que realmente debía hacer. Por un momento le vino a la mente aquel incidente en Hardville donde se reencontró con Leon y sus pensamientos a pesar de tener que cuidar a la pequeña Rani, no dejaban de rondar ante el nombre de su ex compañero en Raccoon City y en esa creciente excitación que sentía al verlo. En aquel momento cosas más importantes sucedían pero eso no quitaba los pocos segundos que pensaba en el sabor inexistente de los labios de Leon sobre los suyos.

Suspiró una vez más por los sueños que no pasarían a más que eso y se dispuso a dormir sin antes poder pensar en aquel capitán que yacía en el suelo. Algo de él le atraía como un imán, por un momento intentó comparar a Leon con David; y aunque el capitán Fillister se mostrara un poco más expresivo y dedicara más sonrisas que el semblante duro de su ex compañero, sabía que los sentimientos que la inundaban hacia esos dos hombres eran totalmente diferentes, Leon tenía su corazón por completo y David parecía provocarle cosquilleos en la entrepierna y un extraño sudor en la espalda ¿Qué iba a hacer?

A pesar de que Leon provocara la misma sensación húmeda en ella, David tenía un toque de completa rudeza que la incitaba a lanzarse encima de él. Por el hombre de ojos grises y cabello rubio sentía amor y esa necesidad de que la amara y en cambio el capitán la hacía querer aventurarse en aguas desconocidas, sensaciones extrañas y quizá malas, no lo sabía y es que ¿Debía averiguarlo o se quedaría esperando toda la vida a Leon?

Gran dilema.

Se rindió ante el pesado sueño mientras volvía a poner su mente en blanco. Habían cosas más importantes que pensar que en sus necesidades carnales.


Al despertar ninguno de los dos se dirigió la palabra. Claire se encerró en el baño para darse una ducha rápida y se cambió. Después que salió, David se metió agradeciendo que por fin le dejara el baño libre y se dio un baño. Al estar listos bajaron a desayunar y comenzaron a platicar sobre el hotel, sobre el servicio y de algunas personas que yacían alrededor de ellos.

Olvidaron por completo el incidente de la noche para poder dar paso a su fingido papel de matrimonio perfecto y sonreír a todo el mundo. Lo que sucedió en el día fue tan solo un par de salidas más a la ciudad para poder indagar en cada detalle, sobre las historias de los túneles y de vez en cuando paseándose para admirar la arquitectura.

La noche cayó y después de una cena deliciosa y un par de miradas lúdicas por parte de David, hicieron que a Claire le pareciera la hora más larga de su vida. Al subir a su habitación se armaron de su equipo y armas listos para salir a media noche. Ambos vestidos de negro se dirigieron un par de miradas cómplices para llevar a cabo su plan.

En el transcurso del día descubrieron que había tan sólo un túnel que era abierto en plan "turístico" pero que no pasaba más allá de un simple pasadizo de estación a estación. Decidieron que sería un buen inicio entrar por aquel lugar y escabullirse entre los otros túneles.

Salieron sigilosos por el ascensor de empleados y posteriormente por la salida de mantenimiento justo detrás del hotel. David sacó su PDA y la ubicación de una de las coladeras llevaba justo a la estación del metro de Moscú.

Al adentrarse Claire no pudo evitar la repulsión en su rostro por el olor y las ratas que corrían entre sus pies. Nada de eso la asustaba, si ya había luchado contra cadáveres ¿Qué mínimo susto le harían unas ratas de alcantarilla? Siguieron su paso al menos un kilómetro más para dar con un extraño túnel demasiado grande que era iluminado por lámparas blanquecinas.

— Este debe ser el turístico…—mencionó Claire mientras notaba de uno de los lados del túnel las escaleras de bombero que los conducían hacia una de las estaciones del metro.

David hizo una seña de que lo siguiera mientras con paso sigiloso y petardos somníferos en la mano, se dirigía atento a la presencia de alguno de los guardias. Minutos después escucharon un chiflido que se dirigía a ellos y en algunas barandillas tiradas en el suelo demasiado grandes, se refugiaron para no ser vistos.

Notaron la presencia de un guardia que se dirigía al lugar por donde ellos habían entrado. Una vez que avanzó y se perdió entre la oscuridad, pudieron salir de su escondite mientras seguían caminando. Casi llegando a la mitad del túnel se encontraba otro que mantenía las cintas amarillas de seguridad. Entraron con precaución y un olor a cerrado y a moho impregnaba el ambiente llenando por completo sus fosas nasales.

Ambos compañeros se miraron y después asintieron para juntos seguir. En ese lugar reinaba el silencio y parecía como si entraras a una dimensión nueva.

Sus pasos resonaban en el pálido brillo de las linternas que se estremecían con el rugido de los vagones del metro que pasaban cerca, en algún lugar. Claire tuvo sintió más miedo que el que pudo sentir en Raccoon City y tragando saliva siguió caminando.

A su paso observaron como dos túneles más se abrían a los costados y se quedaron con la fuerte preocupación de no saber por dónde avanzar. Se quedaron quietos mientras que en silencio trataban de llegar a una solución hasta que escucharon un fuerte disparo proveniente de su lado izquierdo. Ambos corrieron a ver lo sucedido y alguna corriente de agua que pasaba por en medio dejó ver a un cuerpo en descomposición pero que gemía.

—Aquel canto de los muertos— .Susurró Claire mientras lo veía perderse en el fondo.

Corrieron hasta el fondo de este y se abría paso un túnel en forma horizontal hacia ellos. Quedaron en medio cuando escucharon una voz masculina.

— ¡Abajo! —Gritó aquella voz.

David tomó a Claire de la cintura y la llevó hacia un lado tirándose en el suelo mientras ella caía sobre él. Giraron el rostro y vieron a un zombi más caer mientras el agua se lo llevaba. Sus respiraciones se agitaron y ambos se miraron. La pelirroja se sentía nerviosa al notar que la mano del capitán Fillister seguía posada sobre su cintura desnuda. Él por su parte la seguía mirando mientras parecía no creer lo que estaba viendo en sus ojos. Deseo.

— ¿Claire? — Escuchó decir a la voz masculina que antes habían escuchado.

La muchacha se quedó perpleja al escuchar la voz de su ex compañero. De un brinco se levantó y lo miró con sorpresa. David se levantó con pesar mientras observaba la singular escena.

Leon venía completamente solo.

— ¿Pero qué haces aquí? —Preguntó Leon mientras miraba a ambos miembros de la B.S.A.A.

Cuando la pelirroja iba a decir algo, David se le adelantó: —David Fillister, capitán de la sede en Antártida de la B.S.A.A y Claire Redfie… —Antes de que pudiera terminar Leon lo miró con esa frialdad que lo caracterizaba.

—Sé quién es ella…

Claire y Leon se miraron por eternos segundos, después él giró su mirada a David.

—Leon S. Kennedy, agente de la D.S.O. —Ahora fue el turno de David para mirarlo asesino e ignorándolo por completo se dirigió a Claire.

— ¿Claire? —Preguntó de momento.

A pesar del shock que había sufrido no sabía si su corazón latía desbocado por haber permanecido tan cerca del cuerpo de David o por su inesperado reencuentro con el dueño de su corazón.

Claire carraspeó y miró a los agentes.

— Creí que te habías tomado unas vacaciones —. Comenzó a decir la muchacha.

—Ahora estoy de regreso, supongo que por el mismo asunto que tú.

La mirada grisáceo llena de frialdad la atiborró de espanto ¿Por qué se comportaba así con ella? Notó que David y Leon se miraban desafiantes y los puños de ambos estaban más que coléricos.

—Pues si venimos a lo mismo, podemos seguir haciendo esto juntos —Murmuró la pelirroja de repente, intentando romper la tensión.

Notó que a ninguno le pareció la idea pero al final asintieron y continuaron su camino.

— ¿Qué es lo que sabes Leon? —dijo Claire.

El rubio se encogió de hombros e hizo una mueca: —Nada más que el gobierno ruso ahora está de acuerdo con estos experimentos. Al parecer eso de conquistar el mundo no ha pasado de moda.

— ¿Quieres decir que Rusia quiere gobernar el mundo? —Esta vez fue David quien hizo la pregunta. Leon solo asintió y le restó importancia.

—A estas alturas, no me sorprende —Murmuró Leon.

— ¿Y qué me dices de los zombis que encontraste Leon? Parecían muy a la antigua, no como los últimos experimentos y menos con los que se supone que quieren "inventar".

Leon miró a Claire de lado.

—Los encontramos en algunos de los túneles, venían en esta dirección—dijo señalando otro tipo de túnel, un poco más chico que los otros. —Creo que nos pueden llevar a donde queremos.

Los cuatro entraron con sigilo mientras notaron algunos de los peligros del mundo subterráneo. Habían profundos agujeros, cables de alta tensión, raíles electrificados y los propios vagones del metro abandonados.

—Creo que supieron bien donde esconderse —dijo Leon.

Mientras avanzaban tenían cuidado de pisar bien y sobre todo estar atentos de su alrededor por si salían más de esas criaturas. Claire se adelantó un poco a los demás y de alguno de los vagones abandonados salió un zombi pero que con una fuerza increíble que se abalanzó ante ella.

Los reflejos de Claire la hicieron voltear y al sentir el pesado cuerpo del zombi caer sobre ella, hizo que en un rápido movimiento lo girara para ser ella quien se posara sobre él rompiéndole el cuello con las manos. Rápido, sin una gota de sudor.

Leon y David se quedaron con la boca abierta, ninguno de los dos tuvo tiempo siquiera de disparar a la cabeza del engendro. Observaron como Claire se levantaba y se acomodaba un mechón de cabello que caía por su frente y les sonrío.

Su estupefacción les quedó corta cuando detrás de ella corrió un zombi bastante extraño, era robusto y media al menos dos metros, jamás habían visto algo así y al intentar reaccionar de su estado de shock, nuevamente la pelirroja les había ganado en cuando a tiempo ya que se agachó y pudo tumbarlo al suelo sacando dos cuchillos y tirando con perfecta puntería y destreza a ambos ojos de la mutación.

Los hombres se quedaron como estatuas al mirarla una vez mostrando todas sus cualidades. A David le punzó la entrepierna al saber que esa mujer no solo era hermosa sino que tenía un talento innato que la hacía una perfecta mezcla de seducción y peligro.

Leon por su parte sintió que el corazón le latía con fuerza al observar que aquella mujer no era la muchacha que conoció hace años en Raccoon City. Pudo jurar que las piernas le temblaron al mirarla con esa playera color negro ajustado dejando ver su cintura y sus pantalones ajustados. Definitivamente lo había dejado impresionado y sobre todo celoso por ver como aquel capitán y ella se miraron cuando cayeron al suelo y la forma en la que este la mantenía de la cintura, acariciándola. Él la había conocido primero y sentía la rabia al no poder permanecer más tiempo con ella, era su amiga, tenía un cariño inmenso hacia ella ¿Pero él de qué se podía quejar? Si bien sabía que Ada Wong lo había llevado a la perdición, olvidándose de todos, de esa chica pelirroja, de su trabajo y hasta de él mismo. Por eso había vuelto, para recuperar un poco de lo que era él y el destino le ponía nuevamente a Claire ¿Sería una señal?

— ¿Se quedarán mirando todo el día?

La voz de Claire despertó de su trance a los hombres. Se dedicaron una mirada de desprecio entre los dos y siguieron a la joven.

—Este último era bastante peculiar ¿Serán sus nuevas creaciones? —dijo Claire mientras seguían su camino.

—Algo me dice que nos esperan cosas peores… —musitó Leon.

Caminaron tan sólo unos cincuenta metros más cuando notaron una entrada que era custodiada por agentes federales y se escondieron detrás de un vagón abandonado.

—Mierda, no los podemos matar… —El rubio miraba hacia los guardias con una mueca.

—Creo que Claire nos hará los honores—. David le dedicó una media sonrisa a la mujer mientras le entregaba sus tranquilizadores.

La muchacha le dedicó una sonrisa enorme mientras reía por lo bajo. Los tomó de su mano y cargó su francotirador. Por alguna de las ventanillas viejas y rotas de donde se encontraban apuntó y miró a ambos hombres para después sonreírles con picardía.

— ¿Diez puntos en la vena correcta del cuello?

Leon frunció el cejo y David se rio bajito.

—Cinco puntos si no das exactamente en el blanco y cero si definitivamente eres pésima—.Le contestó Fillister mientras se cruzaba de brazos manteniendo su sonrisa blanquecina.

Por un momento Leon sintió que la ira le volvía al cuerpo al ver como se observaban tan lúdicos. Ella y él se conocían de más tiempo, seguro que apenas y se habían conocido o al menos el poco tiempo que Claire tenía en la B.S.A.A. que por buenas fuentes se había enterado y le cayó con demasiada sorpresa.

Después de sonrisas dedicadas entre David y la pelirroja, esta se dispuso a acomodarse sobre la ventanilla lista para dar a su objetivo.

Dio una bocanada de aire y en menos de tres segundos ambos guardias habían caído en el pesado sueño que el tranquilizante les brindó.

Leon parecía no poder acostumbrarse a la destreza que tenía Claire, tiró a uno y después a otro en unos segundos sin siquiera darles tiempo de reaccionar o percatarse de la caída del otro.

Claire sonrió al mirar de reojo la expresión de Leon. Se sintió magnífica al saber que ni Ada podría comparársele ahora y al parecer el joven de mirada grisácea lo estaba notando.

Entre risas Claire y David se levantaron para dirigirse a los guardias y el capitán sin duda se quedó perplejo. Había dado justo en la vena yugular que conectaba al corazón para hacer de este un proceso más deprisa a la aplicación de morfina.

Leon que venía detrás de ellos tampoco pudo dejar de lado su asombro al saber el perfecto tino de Claire.

— ¡Ay, por Dios santo! ¿Se asombrarán de todo lo que esta chica va a hacer?

La voz femenina conocida de sobra por Leon los alertó y giraron hacia atrás para encontrarse con su figura saliendo de entre las sombras.

—Ni que fuera para tanto—mencionó la mujer cruzándose de brazos pero sin duda con un tono de envidia.

Claire sintió que el estómago le ardía e iba a encaminarse a donde ella cuando la mano de David la detuvo.

Leon una vez más se quedaba sin palabras ante la presencia de aquella mujer.

—Ada… —susurró Leon con tristeza.

— Hace tiempo que no nos veíamos Leon —dijo la oriental. — ¿Esta vez si quieres acabar lo que comenzamos?

A la pelirroja casi se le cae la quijada de lo que acaba de escuchar, inmediatamente se zafó del agarre de David y lanzó un cuchillo en su dirección. Ada reaccionó rápidamente pero eso no evitó que el cuchillo le rozara la mejilla dejando un hilo de sangre correr.

—Nada mal para alguien como tú…

Esta vez iba a correr donde ella cuando esta vez la mano de Leon fue la que la detuvo. Miró con infinita tristeza a Claire y ella lo abofeteó.

—Siempre eres igual de imbécil... —dijo Claire apartándose de su lado.

Caminó donde estaba David y le instó a caminar hacia la entrada donde se dirigían perdiéndose de su vista.

Leon se quedó mirando el suelo con melancolía. Sabía que Claire tenía razón y era un verdadero idiota al intentar defender a Ada cada vez que la veía. En china peleó contra el hermano mayor de la pelirroja y ahora ella. No podía sentirse la persona más idiota del planeta, por perderla, por tratarla así a la única persona que siempre estuvo a su lado.

—Que conmovedor, la estúpida de Redfield mostrando celos—dijo Ada entre risas.

Por primera vez en sus años de estar prendado de aquella mujer vestida de rojo, sintió deseos de matarla por la forma de expresarse en cuanto a Claire. Siempre era la misma situación, al grado de ponerse en contra de sus mismos compañeros, haciendo que sus vidas corrieran peligro y daba la casualidad que en cualquier intento de ataque bioterrorista, estaba ella detrás de todo.

Alzó la mirada y observó como ella mantenía esa expresión altanera, quizá sabiendo de antemano que Leon siempre iba a caer a sus pies cada que se le antojara a ella aparecer.

Tomó su actitud seria y sacando su magnum en un rápido movimiento apuntó hacia ella y soltó un disparo.

Continuará...


Perdonen la tardanzaXD espero les haya gustado este capítulo, mil millones de gracias por sus reviews, prometo no decepcionarlas…

En cuanto al fic me costó muchísimo tomar decisiones en cuanto a las escenas, las cambiaba y demás porque desde el sábado hubiese estado listo. Pero aquí está y ojalá los atrape la historia.

Los datos sobre los túneles rusos son verídicos e intento que realmente vivan las situaciones para que se den una idea. Me gustó esa realidad para poder mezclar un poco de misterio por los experimentos y demás.

Con respecto a David Fillister quiero decirles que me estoy enamorando de él jajaja y como cada quien tiene su propia idea de cómo es, seguro que saben que es bastante sexy *u* Pero como esto es un cleon, marqué la diferencia entre lo que siente Leon por Claire y David por Claire. Tampoco quiero que sufra ese capitán sensual XD Por eso es que su relación con Claire es más pasional :P

Ya verán, en cuanto a Ada, no me gusta hablar de ella ¬¬ pero la tengo que poner porque es la culpable del desamor que sufre Claire xD así que espero sus lindísimos comentarios y de verdad gracias a todas chicas :´)

Saga, thevampirealexiel, , MariangelaGuzman, Vidian, Camii y alguien que no me dejó su nombre :C pero que fue la primera en leer este fic y dejarme comentario. MILES DE BESOS Y ABRAZOS Y CHOCOLATES para todas :3 xD