¡Hola a todos! Bueno, por lo visto mis ausencias me han hecho perder de algunas cosillas por ahí, pero por lo bueno es que tendré tiempo para leer algunas actualizaciones pendientes y tratar de actualizar algunas de las historias :).
Esta segunda parte está contada desde el punto de vista de Kenny, quien al parecer está muy sorprendido de la huida de Butters al igual que los demás... Y da puerta a una tercera y última parte, la cual subiré en el transcurso de la siguiente semana.
¡Un abrazo y disfruten de este corto capítulo!
Vicka.
II.
Butters me colgó.
Así de simple y así de sencillo me colgó. No podía creer lo que había pasado; digo, yo tampoco soy un santo, pero me sorprendió mucho que Butters me haya cortado la llamada así no más porque sí. Sin embargo, lo que más me sorprendió fue enterarme por su medio que él estaba en North Park. ¿Qué demonios hace él en North Park?, ¿quién está allá?, ¿alguna novia acaso?
Volví la mirada hacia los señores Stotch, quienes estaban completamente angustiados, y les dije:
- Butters está bien. Está en North Park.
- ¡¿North Park?! – exclamó la señora Stotch.
- ¿North Park? – añadió el señor Stotch extrañado – Uhmmm…
- ¿Tiene algún amigo allá, señor Stotch? – pregunté.
- No… Y Butters tampoco, según sabemos Linda y yo.
Eso sí que me pareció más extraño.
Si Butters no tenía a nadie esperándole en North Park, ¿por qué se fue allá? Por mi parte, dudo mucho que haya sido por Lexus, su amiga; ella, según me había dicho, estaría ausente durante un par de meses en lo que operaban a su madre. Sólo por ese detalle, ella quedó completamente descartada.
Entré al salón.
Todos los que estaban presentes se voltearon a verme; en sus miradas me lanzaban la misma pregunta que me lanzaron los Stotch: ¿Sabes dónde estará Butters? Con tan sólo sentarme, varios, incluyendo mis amigos, se acercaron para lanzarme varias preguntas.
- ¿Alguna noticia sobre Butters, Kenny? – inquirió Wendy.
- No – respondí -. Sólo sabemos que podría estar en North Park.
- ¡¿North Park?! – exclamó Kyle.
- ¿Será que Lexus regresó? – añadió Clyde.
- Lo dudo mucho – repliqué -. No hace mucho que ella se había ido a Vancouver para la operación de su mamá.
- Eso es cierto – añadió Trent Boyett, el bravucón y, paradójicamente, el primo de Butters.
- ¿Qué ayer no era día en que tenías qué cuidarlo, cabrón? – inquirió el culón de Cartman.
- Era, tiempo pasado. Iba a ir, pero mi madre me había pedido otro favor, por lo que tuve que avisar a mis tíos que no iba a poder ir.
- Sí, claro…
- ¿Qué quisiste decir con eso, gordo de mierda? – preguntó Trent en un tono amenazador.
- N-n-nada – contestó Cartman muy nervioso.
- Pues parecía ser que estabas sugiriendo que yo le hice algo a mi primo.
- Ten en cuenta la reputación que te cargas, Boyett – intervino Craig-. El gordo por eso te respondió así.
- Lo sé, pero tampoco soy tan hijo de puta como para hacerle daño.
Mientras todos empezaban a discutir sobre lo que le habría sucedido a Butters, mi cabeza empezó a dar vueltas.
No había duda al respecto de que Butters había huido, aunque no sé a dónde. Y si huyó, no fue exactamente a North Park, sino a otro lugar. Quizá lo hizo porque estaba cansado de estar viviendo en el mismo lugar y con la misma gente que todos los días lo traían cuan pendejo en su barrio.
Butters, donde quiera que estés… Buena suerte con tu aventura de ahí afuera…
