Capitulo dos:
Tantas eran las preguntas que no paraban de pasearse por mi mente que no podía encontrar ni una sola explicación lógica para ese beso. Es cierto que Len simepre había sido muy sobreprotector conmigo, desde que eramos pequeños, pero... ¡No! No podía ser que de la noche a la mañana aparezca así por que sí y me bese. Mi cabeza buscaba la más mínima excusa para darle lógica a los hechos. Quizás... lo hiciera para ver si le gustan las chicas. Eso tendría un poco de sentido lógico. ¿A quién besaría sino? ¿A Miku? ¡Por Dios, no! ¡A Miku no! De solo imaginarlo me puse hecha una furia. Pero... ¿por qué? ¿Por qué reaccionaba así a la idea de ver a mi hermano con otra chica? Ya ha estado con muchas... No como pareja, pero siempre le ha cogido mucho cariño a todas... En fin...como sea. ¿Por qué me habría elegido a mí en el caso de que quisiera averiguar si le gustaban las chicas o, por el contrario, los chicos? Oh, bueno... estaba claro. Soy su hermana, la única que, quizás, no se enojaría. Pero en el fondo sí que estaba enojada. Me robó un beso. Pero no uno cualquiera. ¡Mi primer beso! Suspiré y agarré un cojín. Comencé a golpearme con él en la cabeza mientras pensaba: ''Deja de darle vueltas, Rin. ¡Deja de pensar en eso!'', pero unos toques suaves en la puerta me interrumpieron.
No respondí. No quería hablar con nadie. ¿O sí? No sabía ni lo que quería.
-Rin, ¿puedo pasar?- preguntó la voz de Len desde el otro lado de la puerta.
-¡C-Claro que no!- grité enfadada.
-¿Por qué no? Recuerda que también es mi cuarto.
Ahí llevaba razón. Compartíamos la habitación y eso era una ''norma'' que cumplíamos severamente. Pero este caso era distinto. No quería verle. No, a pesar de todas aquellas preguntas sin responder, no quería escucharle ni siquiera. Estuvo a punto de abrir la puerta, pero me percaté a tiempo y me abalancé sobre ella, evitando que él la abriese.
-¡He dicho que no puedes pasar!- le grité enojada mientras empujaba la puerta para mantenerla cerrada.
-Rin, ¡deja de comportarte como una niña pequeña!
¿N-Niña pequeña?La verdad es que sí. Comprendí que llevaba un tiempo comportándome como tal. Pero aún así no quería que entrase. La puerta cedió y quedó cerrada. ¿Se habría ido? Supuse que sí, así que mis fuerzas disminuyeron y solté el pomo. Suspiré y miré hacia abajo.
-Al fin se fue...- murmuré después de unos segundos.
-¿Eso crees? -respondió Len desde el otro lado de la puerta, justo antes de abrirla de golpe y abalanzarse sobre mí.
Ambos nos quedamos tirados en el suelo, y yo debajo suya.
-Vete...- dije toda sonrojada. Parecía un tomate en ese mismo momento.
-No quiero irme. He venido a hablar.
-¡Entonces quitate de encima!- grité mientras le apartaba y me sentaba en el suelo.
-Está bien, tranquilizate...- puso sus manos en mis hombros. ¿Por qué quería hablar? Quiero decir, debería ser yo la que fuera a hablar con él, a pedirle una explicación y que me contara por qué diantres había hecho eso... Pero no.
-Como sea...- me levanté del suelo y me senté en la cama. Él hizo lo mismo pero antes, cerró la puerta. Prosiguió sentándose a mi lado, mirándome atentamente a los ojos. Esos ojos azules penetraban en los míos, parecía que quería entrar dentro de mí con esa mirada decidida pero acojedora y ya familiar para mí.
-Escucha, Rin..- No le dejé terminar.
-¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué me besaste? ¿Por qué, Len...? ¿Por qué?- Insistí casi sollozando.
-Solo escucha...- comenzó- Parece mentira que no lo hayas notado antes...-suspiró.
-¿Notar qué?
-Que yo te quiero.- respondió el rubio decidido.
-¡Eso ya lo sé!
-¡No, no lo sabes! Argh... ¿es que a caso no lo entiendes? Yo no te quiero como mi hermana. Te quiero como algo más allá de los límites de la sangre. Yo... te amo- terminó.
Sus palabras parecían salir solas, como agua recorriendo un manantial de de manera limpia y clara, a la vez que decidida. Mientras tanto yo no podía creer lo que estaba escuchando. Mi propio hermano acababa de confesar que me amaba...
-No estarás bromeando...¿verdad?- pregunté incrédula.
-¿Crees que bromearía con algo así?
-Quién sabe...- me encogí de hombros, algo más tranquila.
-Pues ya te digo que no. ¿No vas a creer a tu propio hermano?
-Claro que...- pensé durante unos segundos. ¿Debía creerle? al fin y al cabo... Len siempre fue muy bueno con las bromas. Quizás solo estaba jugando conmigo-... no lo sé- afirmé.
-¿Cómo que no lo sabes? Te estoy diciendo que te amo, ¿y tú no sabes ni si quiera qué responder? Estoy preparado para todo, incluso para ser rechazado.
Es cierto, me estaba abriendo su corazón. Pero el simple hecho de pensar que él era mi hermano ponía las cosas extrañas para mí. Eso no estaba bien. Los hermanos nacen para ser hermanos y nada más... ¿no? Por otro lado, me puse a pensar en cómo reaccioné cuando pensé en lo de Miku. Me había enojado... ¿eso eran celos?
-Y bien... sigues sin responder, por lo que veo.
-¿E-eh? Esto... lo siento, Len. Es que... no tengo nada claro... Déjame pensarlo, ¿sí?
-Puedo ayudarte a tener las cosas mas claras...-murmuró mientras me tumbaba en la cama.
-¿Q-qué haces?- pregunté asustada. Sus ojos reflejaban ansia, parecía que me iban a comer con solo mirarme. Su rostro se aproximaba a mi lentamente y yo cerré mis ojos fuertemente cuando de repente lo noté...
Un beso en la nariz, nada más. Solo una risa divertida.
-Era broma, tonta. Claro que te dejaré pensarlo.- Se levantó y caminó hacia la puerta de la habitación. Cuando salió cerró la puerta.
''¡Idiota!... ¡Idiota, idiota, idiota, idiota!'' Me grité a mí misma. Había esperado más que un beso en la nariz. Encima se rió de mí... Un momento... ¡eso es! ¿Por qué había esperado algo más que eso? ¿Es que acaso... él también me gusta? ¿O sólo lo quería experimentar? Me levanté de la cama, confusa una vez más. Debía averiguar qué sentía realmente por mi hermano. ¿Era amor? ¿Simplemente... deseo? ¡No soportaba la idea de no haber llegado hasta... 'ahí' en ese momento! Lo había deseado. A pesar de estar asustada, quería haber llegado a algo más con Len. En ese momento tuve una idea y esta vez, no le dejaría escapar. Finalmente, comprobaría qué quería de mi hermano, aunque no estaba muy segura de si lo que quería hacer estaba bien del todo; pero era lo que más deseaba.
