Los personajes de HTTYD pertenecen a DreamWorks, lo único que me pertenece a mí es el tiempo que invierto para escribir esto… y los soundtracks de la película en mi celular XD

Disfruten… :)

Huevos

Después de que el joven vikingo llamado Hipo derribara al Furia Nocturna con un lanzador automático de boleadoras, la vida de ambos dio un giro que jamás se hubieran imaginado. El chico, bien podría haberlo matado cuando tuvo la oportunidad, cuando lo tuvo indefenso, atado, inmovilizado frente a él….pero no lo hizo. No quiso matarlo. El dragón estaba aterrado, sabía de lo que esas criaturas eran capaces, lo había experimentado, había experimentado seguidas perdidas por parte de los humanos. Se dio cuenta entonces, que prefería que lo matara, prefería morir allí, así como estaba, ya no tenía nada que perder, lo había perdido todo, le había quitado todo. Su padre, jamás lo conoció. Su madre, había sido asesinada. Sus hermanos, también habían muerto. Él estaba solo y quería morir para al menos ver si podía encontrarse con ellos. Se entregó a la muerte, con miedo, pero se entregó. Cerró los ojos y dejó caer la cabeza, esperando que la daga le atravesara el pecho…nada de eso sucedió. Por lo contrario, con esa daga el joven humano comenzó a cortar las cuerdas que lo inmovilizaban; lo hizo porque era muy consciente del miedo que el reptil tenía, y era el mismo miedo que tenía él. Entonces, cuando estuvo libre, se abalanzó sobre el humano. No quería matarlo, no podía matarlo después de que le había perdonado la vida de esa manera; solo le dio un pequeño susto. Rugió a todo pulmón en la cara de Hipo, y salió disparado hacia otra dirección. El "pequeño susto" que le dio, hizo que se desmallara, y se quedara así por un tiempo.

En fin, de vuelta con lo importante, sus vidas dieron un giro de 180° ¿Por qué? Bueno, su relación no fue la mejor al principio, ya que casi se matan mutuamente, pero ese chico fue mucho mejor persona de lo que el dragón se hubiera imaginado. Cuando quiso salir volando, cayó al suelo porque no podía maniobrar en el aire. El motivo: una de las aletas que hacía de timón en su cola, se había ido; ese era el dolor que le había atravesado cuando caía en picada la noche anterior.

Este vikingo (que de vikingo no tenía nada) se dispuso a hacer volar a ese dragón otra vez. Al principio debió llamar su atención, luego ganarse su confianza. Eso bastó para poder convivir, secretamente, con el dragón. Le hizo la parte que le faltaba de la cola, y comenzó a buscar maneras de hacer que su prótesis funcionara. Tras muchos intentos fallidos, logró crear un sistema de pedales para controlar la cola artificial del Furia Nocturna, pero para que funcionara debían volar juntos. Practicaban todos los días, hasta que se convirtió en un hábito, además el tiempo que pasaba con Chimuelo (que así llamó al dragón porque parecía que no tenía dientes) le servía para aprender algunas cosas sobre los dragones que después usaría en la Arena para entrenar… pero esa ya es otra historia.

Ambos se hicieron buenos amigos, y pusieron fin a la guerra de 300 años entre vikingos y dragones tras matar a Muerte Roja, hace ya 2 años (que dicho combate le costó media pierna a Hipo). Los humanos y los dragones vivían en paz, a excepción de algún dragón salvaje que pronto era entrenado.

Ahora, el dúo inseparable, estaba volando, como de costumbre, en la mañana. Los pocos rayos de Sol no llegaban a calentar, todavía, la fría mañana en Berk; así era todos los días. Nadie ponía límites cuando volaban, era la mayor sensación de libertad que podrían sentir. Se dirigieron hacía el bosque, volando con cada vez mayor velocidad entre los árboles. Entonces, de la nada, comenzaron a venir fuertes ráfagas de viento. No podían mantener el curso con la forma en que el aire los azotaba, fue cuando una gran ráfaga mando a Chimuelo contra un árbol, haciendo que callera junto con su jinete.

Cayeron dentro de un valle en el medio del bosque, en el mismo donde se habían conocido hacía ya 2 años. El Furia Nocturna quedó recostado de su lado izquierdo, para luego enderezarse.

-Auch…- se quejó el chico sobándose el brazo izquierdo que había recibido el mayor impacto por el golpe- ¿Estás bien amigo?- preguntó a su dragón, él contestó dándole una lamida en la cara. El muchacho trató de pararse, pero su prótesis metálica, que le sustituía la mitad de la pierna izquierda, no se movía del pedal de la montura de Chimuelo.

Forcejeó, garró su pierna con ambas manos y tiró para ver si se movía. Entonces hechó un vistazo para saber qué había pasado.

-Perfecto- suspiró con fastidio. La fuerza de la caída había hecho que el metal del estribo se trabara con el de la prótesis.- Chimuelo…- dijo al dragón; este pensó que ya se había bajado de la montura entonces se dispuso a ponerse de pie- Por favor no te levan…..- no pudo terminar la frase porque el Furia se levantó sobre sus 4 patas, haciendo que su jinete se golpeara la cabeza contra el suelo y quedara "colgando" de un pie- ….tes.- terminó.

El reptil no pudo evitar sonreír ante eso, luego se hechó a reír entre dientes.

-Jaja, muy gracioso…- dijo Hipo con sarcasmo- Ven te voy a quitar esto…- el dragón se acercó un poco más para que su jinete le quitara la montura y quedara suelto, mientras él trataba de liberar su "pie" del pedal. Chimuelo se alejó un poco del chico para que no se sintiera "presionado". En eso, comenzó a sentir un olor, un olor muy familiar pero que no recordaba tan bien. Se levantó del piso, donde se había echado un rato a ver los intentos fallidos de su jinete por sacar su pie postizo del estribo, y siguió el olor.

Su nariz lo guio a una gran roca llena de plantas y enmohecida por debajo. Miró detrás de esta y vio algo que jamás pensó que encontraría, o que volvería a ver.

-¡Listo! ¡Ya está!- exclamó como un triunfo el joven vikingo tras liberar a su prótesis del pedal de Chimuelo. Los brazos le dolían un poco después de hacer fuerza con una herramienta, de las que siempre llevaba en una bolsa de la montura, para destrabar las piezas de metal. Se puso de pie y movió los hombros un poco, entonces notó lo que hacía su dragón. No estaba muy seguro de lo que estaba haciendo, así que se acercó a él.- Chimuelo, ¿qué hay amigo?- preguntó asomándose para ver mejor.

El Furia Nocturna estaba inmovilizado. Hipo levantó más la cabeza para poder ver lo mismo que él. Vio cascarones. Pedazos de huevos. Algunos violetas y otros negros. El resto más grande era medio huevo, donde se veía el cambió de color del violeta al negro.

-Wow…- dijo acercándose a los restos, Chimuelo no se movió, y no le quitó la mirada de encima a los cascarones- ¿De qué dragón serán?- preguntó Hipo en voz baja, después de analizarlos por un momento; no había visto ese tipo de huevo nunca, no sabía de qué dragón podrían ser.

Agarró la mayor cantidad de cascarones que pudo, las partes más grandes, y los sacó de detrás de la piedra.

-Chimuelo, Chimuelo, ¡Chimuelo!- finalmente gritó, sacando de la especie de transe en el que estaba su dragón- Ven amigo…debemos irnos…- el reptil se acercó para que Hipo le pusiera nuevamente la montura y salieran de allí de vuelta a Berk.

A la tarde, Hipo se reunió con Patapez para mostrarle los cascarones que había encontrado…. que Chimuelo había encontrado de hecho. Al dragón no le gustó mucho cómo manipulaban los trozos de huevo, y gruñó a Patapez en más de una ocasión mientras mostraba sus dientes.

-¿Qué es lo que tiene en contra mía?- preguntó ya asustado con el comportamiento del Furia Nocturna.

-Chimuelo tranquilo…- le repetía Hipo- No sé qué tiene hoy, esta mañana se quedó paralizado y ahora no para de gruñir….- tras sus palabras el dragón gruñó con fastidio.

Los chicos siguieron conversando por un rato, hasta que el comportamiento de Chimuelo cansó y asustó a ambos, entonces Hipo decidió irse.

-Bueno Patapez, te veré luego…ahora voy a ver qué hago con él….- dijo levantándose de la silla donde estaba sentado.

-Está bien…- dijo mientras Hipo le daba la espalda y comenzaba a caminar hacía su dragón.- Ummm, Hipo…- finalmente llamó, haciendo que el muchacho volteara- ¿Me dejarías un cascarón para…verlo mejor?- preguntó con algo de duda en su voz. El Furia Nocturna se puso tenso otra vez y le clavó los ojos encima a Patapez.

-Claro…- contestó él sin problema, sacó uno de los cascarones de adentro de una bolsa y se lo entregó. Ante su contestación, Chimuelo se sobresaltó aún más y un gruñido profundo resonó en su pecho. Patapez agradeció el gesto de Hipo, pero se incomodó por la mirada acusadora del dragón negro.

"TE CUIDADO CHICO"

Pensó mirando a Patapez, mientras su jinete se subía a su lomo. Cuando estuvo listo salieron. Fueron a la casa de Hipo, como de costumbre, donde el chico siguió analizando los huevos.

-Esto es extraño….- dijo, haciendo que el dragón se pusiera de pie y caminara a su lado- Nunca había visto huevos así, o parecidos… ¿de qué clase de dragón serán?- dijo Hipo.

Chimuelo se acercó más al escritorio donde su jinete había dejado los cascarones. Sujetó uno con la boca. Hipo lo miró confundido.

-¿Qué haces?- preguntó.

El Furia comenzó a emitir muchos gruñidos que el vikingo no sabía cómo interpretar.

-¿Qué...? Chimuelo, no sé qué quieres decirme…- le quitó el huevo de la boca, mientras el dragón seguía gruñendo. Como deseaba hablar, nunca había tenido tantas ganas de hablar como ahora. Hipo le dio la espalda y siguió analizando meticulosamente el trozo de huevo. Chimuelo estaba desesperado por poder explicarle, entonces rugió a todo pulmón para llamar su atención- ¡Chimuelo! ¿¡Qué quieres!?-

Él volvió a arrebatarle el cascarón y a emitir más gruñidos. Lo dejó en el piso y lo señaló con la nariz.

-¿Los huevos?- preguntó el chico. Chimuelo asintió, luego pareció pensar por un momento. Abrió las alas, pero no tanto para no tirar una repisa, sacó los dientes y se puso en posición de ataque.- Ummmmm….- el cerebro le trabaja sin parar, no entendía nada. El Furia Nocturna rodó los ojos y repitió todo- Son…..de dragón ¿cierto?- Chimuelo asintió triunfante.- ¿Pero de qué dragón?- preguntó impaciente. El reptil negro comenzó a agitar su cola en el aire.- ¿Tú lo sabes?- bueno, esa no era la pregunta que se esperaba pero de todas formas asintió.- ¿De qué dragón son?- preguntó con cada vez más intriga. Chimuelo volvió a agitar su cola en el aire. -¿Son de Furia Nocturna?-

"¡POR FIN!"

Pensó el dragón mientras sonreía triunfal y asentía dando saltitos.

-¡Estupendo!- se emocionó Hipo- ¿Por qué no me lo dijiste antes?- la sonrisa de la cara de Chimuelo desapareció.

"OH, POR FAVOR, NO PUEDE SER EN SERIO HERMANO"

-Bueno, pero ¿cómo lo sabes? ¿son tuyos?- preguntón lo último con tono como si quisiera fastidiar al dragón. Chimuelo lo miró entrecerrando los ojos- Está bien, está bien…- dijo sonriendo- Ahora en serio, ¿cómo lo sabes?- el dragón bajó las orejas, no sabía cómo explicarle- ¿Sabes desde cuándo estaban allí?- preguntó. Chimuelo asintió con algo de amargura, no pensó que tendría que "hablar" de eso con Hipo- ¿Tu estuviste allí?- eran preguntas que se cruzaban por su mente y no podía evitar preguntarlas.

Chimuelo asintió nuevamente con más amargura que antes. El chico decidió dejar de hacerle esas preguntas, ya que perecían poner mal al dragón.

. . .

Al otro día cosas "extrañas" comenzaron a pasar. A la mañana, en lugar de que Chimuelo despertara a su jinete, incluso antes del amanecer, para ir a volar, esta vez fue Hipo el que lo despertó. El dragón estaba emocionado, como siempre, pero algo en su comportamiento estaba fuera de lo normal. Su emoción no duró mucho, mientras estaban en el aire volaba en línea recta, no hacía las típicas caídas en picada, sino más lentas y no de cabeza; sólo hacía alguna acrobacia cuando Hipo se lo pedía o cambiaba de posición la cola protética obligándolo a girar o cambiar el rumbo.

Cuando llegaron a la casa de Hipo, Chimuelo no comió nada, y solía comer una canasta de pescado entera en la mañana. Durante el resto del día, el dragón no se veía muy animado, por lo que su jinete prefirió quedarse con él por cualquier cosa que pudiera llegar a tener o pasarle. No quiso comer en todo el día, ni salir a volar o ir con los otros dragones. Nada. Estaba….deprimido. Sí, esa era la palabra adecuada, Chimuelo estaba deprimido, podía notarse en sus ojos. A Hipo no le gustaba nada la actitud de su dragón; le estaba preocupando.

-Chimuelo, por favor, salgamos….no puedes estar todo el día en esa manta, no me gusta verte así…- le dijo por milésima vez en el día. El Furia no contestó, en cierta forma lo ignoró.- Vamos amigo, no voy a dejar de molestarte hasta que te muevas de allí y muestres signos vida…- dijo firmemente cruzándose los brazos. Chimuelo se dio cuenta de que su mal estado estaba afectando también a su jinete, y no quería eso para él.

Se puso de pie con algo de mala gana, cosa que el chico festejó como un gran triunfo. Llamó a su padre un par de veces para avisarle que saldría, pero Estoico no estaba en la casa. Dejó de intentar y ambos salieron. Se subió a la espalda de su dragón y salieron directo al cielo.

-Chimuelo, vamos con Gothi….- dijo con un tono de voz que parecía un pedido más que una orden. El dragón no comprendía las intenciones del chico, pero le hizo caso y en cuestión de minutos estaban frente a la casa de la sabia anciana.

Golpeó la puerta y la mujer apareció del otro lado.

-Buenas tardes Hipo- saludó.

-Buenas tardes Gothi- contestó.

-Dime, ¿qué te ha traído por aquí?- preguntó. El dragón detrás de Hipo se estaba haciendo la misma pregunta.

-Chimuelo se ha estado comportando extraño hoy….- frente a eso el dragón le dio una mirada de consternación, que el joven de espaldas no podía ver- …y me preguntaba si usted podría ayudarme.

-Tal vez….- dijo para después asomarse a mirar al dragón.- Pasa- dijo después de unos momentos analizando a Chimuelo con la mirada. El muchacho obedeció y entró a la casa seguido por su dragón.- ¿Y qué es lo que has notado extraño en él?

-Ayer estuvo algo….agresivo….- al decir eso el dragón se sobresaltó, levantando las orejas y abriendo bien grandes los ojos mientras dejaba de mirar a sus alrededores. Gothi asintió mientras seguía caminando dentro de la casa- Le gruñó mucho a Patapez, y antes se había quedado paralizado por unos momentos delante de… unos huevos de dragón…- explicó. La anciana volvió a asentir como si tomara nota mental de cada cosa que el muchacho le decía.

-¿Huevos?- preguntó la mujer- ¿De qué dragón?- dijo mientras llegaba a una mesa y se sentaba en una silla; le hizo un gesto a Hipo para que se sentara también.

-De….Furia Nocturna- dijo tras echar una mirada al dragón detrás de él para verificar que no causara ningún daño en la casa llena de objetos que le podrían llamar la atención fácilmente.

-Ya veo- susurró Gothi mientras asentía.

-Y él estuvo dentro de uno de los huevos…- dijo con algo de duda. La anciana abrió un poco los ojos como si ese dato le hubiese interesado mucho más que los otros.

-Ya veo… ¿y cómo sabes todo eso?- preguntó con cierta intriga.

-Bueno, le pregunté de qué dragón eran e hizo algo de mímica hasta que lo entendí, luego le pregunté cómo lo sabía y si él había estado en el huevo…- Gothi volvió a asentir- Después de eso lo noté algo cambiado, pero no le di importancia…-

Chimuelo estaba unos metros detrás de él, echado en el piso a modo de descanso, escuchaba desinteresado la conversación que estaban teniendo los 2 humanos.

-Esta mañana, yo lo desperté para salir a volar, y ha estado actuando muy raro todo el día…- le dio una mirada de preocupación que el dragón no vio.

-¿Raro en qué sentido? ¿Qué has notado fuera de lo común?- preguntó la anciana.

-No comió nada, y eso que él es de comer mucho pescado de un bocado, y luego estuvo echado todo el día, no quería levantarse o salir a volar, o estar con los otros dragones…- volvió a echar una mirada preocupada al Furia Nocturna descansando a unos metros detrás de él- Lo noté…deprimido.- agregó.

Gothi escuchaba detenidamente lo que el joven le explicaba. Se quedó pensando unos momentos antes de hablar otra vez.

-¿Y en qué crees que yo podría ayudarte Hipo? Ayudar a Chimuelo…- preguntó pensativa.

-Bueno….me gustaría saber si usted tiene alguna información o sabe algo sobre…. los Furia Nocturna…..si se ha "sabido" algo de ellos desde antes que Chimuelo- pidió con algo de duda, pero dentro suyo estaba muy seguro de sí mismo. Gothi era muy anciana y muy sabia, había vivido en Berk durante muchos años y sabía cosas que probablemente el resto desconocía.

La mujer hizo memoria por un momento, en realidad trataba de organizar su mente de los recuerdos que estaba teniendo.

-Los ataques de dragones han sido constantes durante 300 años…- comenzó- …yo no soy tan vieja…- eso hizo a Hipo reír entre dientes- ….pero he presenciado suficientes a lo largo de mis años… Los de Furia Nocturna eran muy poco frecuentes, uno cada años, y ni siquiera se sabía si era un dragón…- contó. Hipo escuchaba atentamente todo lo que la anciana decía- Lo único que se veía eran bolas de fuego violeta salir de la oscuridad, tras unas cuantas, varias casas quedaban en ruinas, y al otro día faltaban peces u ovejas. Los ataques siempre eran durante la noche, y casi siempre mientras otros dragones estaban atacando….- hizo una pausa, tratando de organizar la serie de sucesos que podía recordar- ¿Sabes por qué se los apodó Furia Nocturna?

-Tengo una idea.- dijo Hipo.- Pero me gustaría saberlo con detalle…

-Bueno, fue después de un ataque durante la noche. Todos creían que cientos de dragones nos habían rodeado, no podíamos ver nada, solo se escuchaban sus rugidos, cada vez más cerca…

-¿Gothi?- llamó el chico apenado por interrumpirla.

-¿Sí?

-Siento interrumpir pero, ¿hace cuántos años sucedió todo eso?- era una de esas preguntas que una vez que pasaban por su mente no podía evitar preguntarlas. La anciana pensó por unos momentos, sacando algunas cuentas.

-Hace unos…6 años.- dijo al fin. Hipo asintió en agradecimiento y para indicarle a la anciana que continuara. El número de años llamó la atención de Chimuelo y mucho más por el hecho que estaba narrando la mujer, paró las orejas para escuchar mejor lo que diría después- Como decía, no se podía ver nada, entonces bolas de fuego violeta comenzaron a salir de la oscuridad…- el Furia Nocturna recostado en el piso levantó la cabeza, eso le llamó mucho la atención, entonces un recuerdo lo golpeó; estaba volando junto con sus hermanos, habían "rodeado" Berk y estaban rugiendo para causar miedo, luego comenzaron a atacar- ….al otro día faltaban muchas canastas de pescado.- la voz de Gothi lo devolvió, pero luego el recuerdo de él y sus hermanos rotando turnos para robar comida, llegó a su mente.

¿Era de ellos de quienes estaba hablando la anciana o era solo una coincidencia?

Hipo tenía un leve recuerdo de eso, pero pensaba que habían sido apodados "Furia Nocturna" de hace más tiempo.

-Mucho tiempo después…- continuó Gothi- Estaba habiendo un ataque de Nadders y Cremallerus…-

"SÍ QUE RECUERDA TODO CON LUJO DE DETALLES"

Pensaron el dragón y el joven, admirando la memoria de la anciana.

-….hubo una pequeña explosión violeta, yo la vi desde aquí…- la casa de Gothi estaba ubicada en una pequeña colina, relativamente alejada de la aldea, desde donde se podía ver casi todo- …pero nadie pareció notarla.-

Chimuelo recordó vagamente lo que dijo Gothi, el ataque de los otros dragones y ese tiro, pero solo era un recuerdo borroso en su mente.

-Luego un terrible rugido rasgó la noche….estaba lleno de dolor…- contó con un sentimiento indescifrable en la voz. Hipo no recordaba nada de eso, porque no lo había oído, ni siquiera había estado fuera, había estado, como todas las veces, en la herrería con Bocón, afilando hachas y espadas.

Ahora un recuerdo que esperaba jamás volver a tener que recordar golpeó tan fuerte la memoria de Chimuelo que lo obligó a ponerse de pie. Ese rugido desgarrador hizo eco en su mente, y la imagen de su hermana cayendo al mar y él atajándola le rondaron la memoria por un tiempo.

-El otro día, una lanza envuelta en fuego violeta cayó del cielo…-

Otro recuerdo. Este fue mucho más fuerte. La lanza, su hermana, la sangre, la muerte, la tristeza, la furia, todo se abombó en su cabeza. La respiración se tornó dificultosa para el dragón, las lágrimas amenazaban con salir.

-Después de eso, Chimuelo nos atacó y tu lograste atraparlo….- terminó- No se sabe nada más desde entonces….-Hipo pensó por un momento, entonces las fuertes respiraciones de su dragón lo devolvieron a la realidad. Le dio una mirada angustiada,

-Muchas gracias Gothi, de verdad me ayudó mucho.- dijo algo acelerado y salió seguido por Chimuelo.

. . .

A la noche, el dragón tuvo sueños extraños que pensó jamás tendría. Más que sueños eran recuerdos. Todo pasó a un ritmo sumamente acelerado por su mente, desde que salió del huevo y vio a su familia, la perfecta vida que llevaba con ellos, la muerte de su madre que lo cambió todo, los ataques a Berk, la muerte de su hermana y la pérdida de su hermano. Todo invadió su mente de una manera brusca que convertía esos recuerdos en pesadillas. Los rugidos de su mente retumbaban en su memoria, sobre todo el desgarrador rugido de su hermana cuando la lanza se enterró en su piel. Todo se repercutía en su mente, llegándole a provocar jaqueca. Las imágenes se repetían una, y otra, y otra, y otra vez, no podía escapar de los recuerdos.

-¡Chimuelo!- finalmente Hipo gritó.

Despertó a su dragón del agitado sueño en el que estaba atrapado. Había llegado a gritar su nombre, pero el animal ni se inmutaba, seguía moviéndose agresivamente mientras su mente divagaba sobre su pasado. Era casi como un humano teniendo un mal sueño del que no se podía escapar.

-¿Estás bien amigo?- preguntó con una gran preocupación iluminando sus ojos verdes. Al Furia le costó incorporarse, estaba algo confundido y atontado por las "pesadillas" que acababa de tener. Miró hacia todas direcciones con algo de somnolencia, pero no se le escapó la mirada de angustia de su jinete. Le contestó dándole un lengüetazo en la cara.- Me asustaste.- confesó el muchacho relajando su mirada- ¿Quieres ir a volar Chimuelo?- preguntó con algo de entusiasmó.

Claro que quería ir a volar. El día anterior no había estado de ánimos. Pero hoy tenía pensado hacer otra cosa, era tiempo de contarle todo a Hipo, solo que no sabía cómo. Entonces divisó los cascarones, que habían encontrado 2 días atrás, sobre el escritorio.

. . .

-¡Chimuelo! ¿¡A dónde vamos!?- preguntó el chico por millonésima vez mientras iba montado en su dragón, que se adentraba cada vez más en el bosque. Como todas las anteriores, Chimuelo hizo caso omiso del vikingo y siguió su curso.

Mientras más adentro en el bosque, más tupidas eran las copas de los árboles, y más difícil les era maniobrar.

-Auch…- exclamó Hipo cuando se golpeó duro el rostro contra una rama- ¡Dragón malo! ¡Da la vuelta ahora!- Chimuelo, cansado de los intentos del chico por saber a dónde iban, le golpeó la cara con una oreja- Auch… ¡está bien!-

Luego de varios minutos, el vuelo comenzó a tornarse cada vez más dificultoso, y Chimuelo iba cada vez más rápido, haciendo que más ramas se estrellaran cada vez más fuerte contra el rostro de Hipo. Gritó cuando el dragón se tiró en picada contra el suelo, pero en lugar de estrellarse aterrizó graciosamente sobre sus 4 patas.

Cuando su jinete se bajó, caminó hasta una parte donde había muy poco pasto, era una especie de cuadrado de tierra. Depositó sobre la tierra el cascaron que llevaba en el hocico. Miró con triste la tierra bajo sus patas. Hipo se dio cuenta de que allí debía haber algo enterrado, entonces se acercó.

-¿Qué hay aquí?- preguntó en voz algo baja, pero que el dragón llegó a escuchar, y trató de aproximarse para desenterrar lo que hubiera allí abajo.

Lo que ocurrió luego lo sorprendió: Chimuelo sacó los dientes y se puso a gruñirle muy fuerte.

-¿Chimuelo? ¿Qué tienes amigo?- preguntó tratando de acercarse otra vez, pero el dragón reaccionó de la misma manera, tal vez peor- Tranquilo muchacho… ¿qué es lo que hay allí?- preguntó finalmente, mientras retrocedía medio paso por si acaso.

El Furia contrajo los dientes otra vez y relajó un poco el cuerpo. Volvió a mirar bajo sus patas. No sabía si hacerlo. No, debía hacerlo. Comenzó a escarbar. Escarbaba en una zona muy pequeña, primero lentamente y luego fue ganando velocidad. Hipo observaba lo que el dragón hacía, algo confundido pero también intrigado. Entonces dejó de cavar, fue perdiendo velocidad hasta que dio con lo que quería. Le sorprendió la manera de conservarse, al menos esa parte, durante tanto tiempo. Miró con tristeza lo que había desenterrado.

El chico se acercó con cautela por si el dragón volvía a reaccionar enojado. Nada de eso pasó. Se acercó un poco más seguro de sí mismo y miró lo que Chimuelo había sacado a la luz. El dragón puso una pata junto a la que había dentro del pozo, para demostrar que eran iguales. Eso impresionó al chico: había un Furia Nocturna enterrado allí. Muchas preguntas cruzaron por su mente, ¿cómo sabía Chimuelo de eso? ¿conocía ese dragón? ¿por qué lo llevó allí? Antes de que pudiera formularlas en voz alta, notó la cara del reptil a su lado. Sus ojos reflejaban tristeza, una tristeza muy profunda, y le pareció verle los ojos empañados, algo que pensó jamás vería en un dragón.

-¿Lo conocías?- preguntó suavemente mientras se sentaba a su lado. El reptil asintió con nada de entusiasmo. Hipo movió un poco la vista, y vio uno de los cascarones que habían encontrado. Entonces se dio cuenta- ¿Era de tu familia?-

Familia

Esa palabra hizo eco en la mente del dragón. Su verdadera familia había sido destruida, él era lo más cercano a una familia que tenía.

Asintió.

Hubo un largo silencio hasta que el vikingo se dispuso a hablar otra vez.

-¿Era…. tu madre?- preguntó con duda y algo de tristeza en la voz.

Madre

Otra palabra que repercutió en su mente. Ojalá hubiese tenido a su madre por más tiempo, apenas si la conocía, en cierta forma. Su muerte lo tomó realmente por sorpresa, y a sus hermanos también, tuvieron que aprender a valerse por sí mismos de un día para otro. Ella tuvo una de las peores muertes que podría tener un dragón, no muerte, sino lo que hicieron con ella después.

Negó.

-¿Tu padre?- no entendía por qué seguía preguntando, sabía muy bien el estado de ánimo por el que estaba pasando su dragón, pero tenía la inquietud de saber qué miembro de su familia era.

Nunca conoció a su padre, así que esa palabra no lo afectó tanto.

Negó.

-¿Un hermano?-

Ahora la palabra hermano le resonó en la cabeza. El hermano que le quedaba había muerto, no sabía cómo, pues la última vez que lo vio fue en medio de la noche y en una terrible tormenta. Convivió muchos años con ese hermano, al que perdió en un momento.

Negó.

Se estaba quedando sin opciones. No era su madre, no era su padre, ni su hermano. ¿Qué más podrías haber sido?

-¿Una hermana?- quizás era una chica.

Hermana. Hermana. Hermana.

Lo voz de Hipo retumbó en su memoria, y en su alma. Nunca se hubiera imaginado tener que tratar ese tema con alguien, era algo que, simplemente, le había roto el corazón. La muerte de su hermana era algo que lo perseguiría por siempre, no había manera de olvidarlo, si ignorarlo, pero jamás olvidarlo. Ver cómo murió y saber en qué circunstancias murió lo afectaba aún más, aunque muy adentro de su ser, sabía que no podría salvarse y se sentía tan impotente.

Asintió.

Sentía que la cabeza le pesaba cuando lo hizo. Fue más un cabezazo que una señal de aprobación. No aguanto más y dejó que las lágrimas corrieran libres por su escamoso rostro. No había nada de malo en llorar, y mucho menos si se lloraba le pérdida de alguien querido. Se hechó sobre la tumba.

Hipo no sabía cómo reaccionar, o qué decir. Veía el sufrimiento de su amigo y no sabía qué hacer.

-Lo siento mucho Chimuelo…- dijo en un tono de voz muy bajo mientras agachaba la cabeza. El Furia estiró la cabeza para lamerle la cara. El chico se rio entre dientes, con gracia y asco, y se secó la baba de dragón de la cara con la manga de la remera- Y… ¿cómo fue que pasó?- preguntó. Se pateó internamente, y aún más cuando vio la expresión de Chimuelo. El rostro del animal reflejaba tristeza, sorpresa y confusión.

Lo pensó un momento hasta que tuvo una idea de cómo explicarle. Se puso de pie y arrancó una rama de un árbol, luego cambió de perfil, levantó el ala izquierda y simuló clavarse el palo.

-¿Se clavó una rama?- preguntó confundido.

"OH VAMOS, PUEDES HACER MÁS QUE ESO. ¿EN DÓNDE ESTÁ TU INTELIGENCIA AMIGO?"

Pensó el dragón. Negó levemente con la cabeza y dejó el palo delante de él. ¿Cómo explicarle y cómo hacer que Hipo utilizara la cabeza un poco? Se acercó a él y comenzó a darle golpecitos con la punta del hocico y a olfatear dentro de su chaleco, como si buscara algo en especial. El chico comenzó a reír.

-No, ¡Chimuelo! Me dan cosquillas…- se reía mientras el dragón seguía buscando, entonces cayó al piso la daga y el cuaderno que Hipo siempre llevaba en su cinturón.

La sonrisa de su rostro desapareció cuando vio que Chimuelo agarraba el cuchillo con la boca y lo colocaba en un extremo del palo que había dejado en el piso.

-¿Un lanza?- preguntó con mucha seriedad.

Asintió.

Luego levantó el ala izquierda y señaló con la nariz el lugar donde la lanza se había enterrado, poniéndole fin a su hermana. El muchacho suspiró pesadamente.

-Lo siento mucho amigo…- repitió.

Después de un largo silencio, Chimuelo comenzó a tapar nuevamente la pata de su hermana. Antes de que Hipo se subiera al lomo del dragón para irse, una pregunta más se formuló en su mente.

-¿Por qué te pusiste así en casa de Gothi? ¿De ustedes estaba hablando?- preguntó tratando de mirarlo a la cara.

Asintió.

Esta vez fue una asentida normal, como si nunca hubieran tocado el tema. Decidido a no hacerle más preguntas, Hipo su subió al dragón y juntos volvieron a la aldea.

. . .

Una explosión se escuchó a la lejos. Luego otra, y otra, y otra. Los profundos sonidos en la noche despertaron al Furia Nocturna durmiendo en el piso cerca de la cama de su jinete. El rugido que vino después de las explosiones lo despertó aún más. Reconocería esas explosiones y esos rugidos en cualquier lado.

Se levantó y caminó al lado de la cama donde Hipo dormía. Unos leves empujones y suaves rugidos bastaron para que despertara. Abrió los ojos con mucha somnolencia y hechó una mirada a su alrededor, apenas si podía distinguir al dragón junto a cama moviendo la cola; lo único que veía era un par de ojos verdes amarillentos en la oscuridad de su habitación.

-Chimuelo, ¿qué quieres? Ni siquiera ha amanecido….- dijo con un bostezo que se atravesó a media frase. No necesitó respuesta de su parte, ya que un nuevo rugido resonó en la silenciosa noche.- ¿Quieres ir?- preguntó con un tono desanimado.

El reptil asintió con una leve sonrisa.

-No, iremos mañana… déjame dormir.- pidió más dormido que despierto mientras se volteaba y tapaba entero con las sábanas. Chimuelo gruñó con algo de fastidio, agarró las sábanas y las tiró hacia abajo, destapando completamente a Hipo- Ugh, está bien…- cedió de mala gana mientras se sentaba en la cama.

Unos minutos después, Hipo y Chimuelo caminaban sigilosamente por la casa para no despertar a Estoico. Accidentalmente, el dragón tiró un balde con la cola, que revotó haciendo más estruendo del que les hubiera gustado. Ambos se tensaron en el momento, y su corazón casi se detuvo cuando escucharon los pasos de Estoico dentro de la habitación. Chimuelo cubrió a su jinete con un ala y cerró los ojos pero volverse completamente invisible. Pronto, los pasos de Estoico volvieron a resonar, pero esta vez en la dirección contraria. Suspiraron aliviados y siguieron su camino hacia afuera.

Una vez en el exterior, otra explosión lejana llegó a los oídos de ambos, y un leve humo violeta se vio sobre los árboles del bosque. Intercambiaron miradas, el dragón estaba más que emocionado por ir a ver, mientras que el chico no le gustaba mucho la idea. Con resignación se montó en el Furia Nocturna y salieron rumbo al bosque.

Mientras más se adentraban, más humo violeta los rodeaba, haciendo más difícil la visibilidad. Chimuelo siguió un rugido, que al parecer estaba cerca. Llegaron a una parte del bosque que ninguno de los 2 reconocía muy bien. El rugido, esta vez más despacio, volvió a resonar en la noche. La nube de humo comenzó a desvanecerse, mientras Hipo bajaba del lomo de Chimuelo. Entonces, una figura apareció en el medio de donde estaba la nube, una figura de un dragón, oscura, un poco más grande que Chimuelo, pero con la misma morfología….un Furia Nocturna.

El dragón desconocido levantó la cabeza y les dio una mirada de muerte, como si hubiese sabido de antemano que ellos estarían allí. Fijó su vista en Chimuelo, su mirada era enfadada y amenazante, mientras que la del dragón de Hipo reflejaba pánico. El dragón más grande comenzó a acercarse cada vez más a Chimuelo, y lo aprisionó contra una roca; su reacción quizás era por defender territorio. Se dispuso a atacar al más pequeño, pero no lo hizo, por lo contrario, comenzó a olfatearlo. Ni dragón ni jinete comprendían las intenciones del mayor Furia Nocturna, pero Chimuelo comprendió, o al menos una parte, cuando el dragón le dio una mirada de felicidad y una gran sonrisa. Al pequeño dragón se acercó para olfatear furtivamente al mayor, entonces lo comprendió todo. Ese olor, esa actitud, ese tamaño…..ese era su hermano.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de ambos dragones, mientras ponían la cabeza en la espalda del otro a modo de abrazo y emitían pequeños rugidos amistosos.

"¡ESTÁ VIVO!"

Era todo lo que podían pensar mientras se reencontraban. Pensaron que aquella noche, el otro había muerto.

-Chimuelo, ¿quién es…..- pero la frase quedó en el aire, cuando el dragón más grande se abalanzó contra Hipo, aprisionándolo contra la misma roca en la que había acorralado a Chimuelo. Lo miró con furia, nunca había estado tan cerca de un vikingo, y lo aprovecharía para vengar a todos quienes esas criaturas le habían arrebatado. Pero cuando se preparó para escupir una bola de plasma directo a su cara, su hermano se tiró sobre él, haciendo que soltara a su jinete.

Chimuelo emitió una serie de rugidos que el joven vikingo no entendía en lo más mínimo, mientras mantenía al dragón contra el suelo. Finalmente lo dejó levantarse. Este se acercó a Hipo, le dio una leve olfateada y una lamida en la cara como aprobación.

-Es igual a ti.- dijo el chico a su dragón, conteniendo las arcadas. Se limpió la baba de terrible olor a pescado, con la manga de la remera- Y, ¿quién es? ¿es de tu familia?- preguntó a Chimuelo.

Asintió.

-¿Es tu madre, padre…hermano?- comenzó a dar opciones. El dragón asintió a la última- Esto es genial…- dijo mientras se acercaba a acariciar al dragón mayor- ….otro Furia Nocturna.- este reaccionó igual que su hermano, cuando Hipo comenzó a rascarle bajo la barbilla y tras las orejas- ¿Y cómo es que nunca te había visto?- preguntó más para sí que para el dragón que se retorcía de gusto con las rascadas.

El Furia, de pronto, se alejó de Hipo y caminó cerca de unas grandes rocas, donde acababan de encontrarlo. El sonido que solo él escuchó comenzó a oírse más fuerte, suficiente para que Hipo lo escuchara. El dragón sacó de detrás de las rocas…. ¿otra roca? Al parecer eso era lo que provocaba el sonido. La roca se movía cada vez más, hasta que explotó. Entonces se dio cuenta de que la "roca" era un huevo.

Una nube de gas violeta y polvo quedó en suspensión un momento, hasta que se disolvió y quedó al descubierto una pequeña figura oscura de ojos verdes-amarillos; un bebé de Furia Nocturna.

-Awww.

-Awww.-

Esa segunda voz a su lado, hizo saltar a Hipo cayendo al piso. Chimuelo lo atajó con la cola, mientras la chica rubia, a quién pertenecía la segunda voz, se doblaba de risa.

-¿Te asusté?- preguntó entre risas, mientras el dragón ayuda a su jinete a ponerse de pie.

-No, para nada Astrid…- dijo TRATANDO de sonar natural. Espera un momento…- ¿Astrid?- luego vio que el hermano de Chimuelo estaba peligrosamente cerca de la chica, mirándola amenazante- Astrid…- dijo en tono alarmado mirando a sus espaldas.

-Creo que ya sabes mi nombre…- dijo con sarcasmo acercándose medio paso para ayudarlo a terminarse de ponerse de pie. Se detuvo en el momento en el que sintió una respiración y un resoplido en su nuca, moviéndole el cabello.

Apretó su hacha con más fuerza y se dio la vuelta.

-Oh, Chimuelo….- dijo con una leve sonrisa, relajando su cuerpo- ….me asustaste.

-Ummmmm, Astrid….- llamó Hipo unos metros detrás de ella. Volteó para darse cuenta de que Chimuelo estaba junto al chico. Su expresión relajada se transformó en una de pánico.

Volteó otra vez al dragón de mirada amenazante. Dio unos pasos atrás con evidente miedo. Ahora que lo miraba mejor, ¿cómo pudo confundirlo con Chimuelo? Este dragón era más grande que el que conocía, no tenía la montura, y se le notaban algunas cicatrices en la cara y las patas.

-Hipo…- dijo con algo de pánico mientras retrocedía cada vez más.

-Tranquila, tranquilo, tranquila….- dijo interponiéndose entre Astrid y el dragón y mirando a ambos.

-¿Quién es?- preguntó algo histérica la vikinga, mientras se aferraba con más fuerza al hacha en su mano derecha.

-Es…bueno….- dijo con nerviosismo, pasándose una mano por el cabello- Es… el hermano de… Chimuelo.- contestó finalmente. La expresión de Astrid no cambió, todo lo contrario, estaba más alarmada.- Astrid, ¿qué tienes?-

-¿Y ellos quiénes son?- peguntó señalando a la oscuridad. Hipo volteó para ver muchos pares de ojos mirándolos. Algunos ojos se abrían para mirar lo que estaba sucediendo. Eran ojos verdes amarillentos, azules verdosos y turquesas.

-Está bien, no sé contestar eso.- dijo mientras quedaban más cerca, mirando a la gran cantidad de ojos de distintos colores que los miraban. Chimuelo, se acercó a ellos, su expresión era completamente natural. Sin duda se sentía….como en casa. Finalmente estaba entre más de su especie.

Otro huevo reventó, y otro Furia Nocturna salió de adentro.

-Nunca había visto a un…. Chimuelito- dijo Hipo acercándose más al dragón bebé. Como ninguno de los adultos protestó, lo tomó entre sus brazos.

Nunca pensó que vería a un Furia Nocturna bebé, y menos que podría sostenerlo, aunque no fue por mucho ya que el pequeño pesaba más de lo que le hubiese gustado. Lo puso en el piso, y comenzó a respirar un poco más pesado por el esfuerzo de cargar a ese dragón.

-¿Por qué tendrán sus bebés aquí?- preguntó Astrid extrañada mientras miraba como, al bebé que Hipo dejó en el piso, se le acercaban más.

-Bueno, Chimuelo y sus hermanos nacieron aquí…- dijo entrecortado el muchacho.

-¿Y cómo sabes eso?- preguntó con tono regañón, mientras lo miraba extrañada.

-Es una larga historia.- contestó sin más.

-Así que, ¿él hermano de Chimuelo?- dijo la vikinga después de un tiempo en silencio. Se acercó al mayor de los dragones, para comprobar que era igual de amistoso que su hermano- ¿Y cómo nunca lo habíamos visto? O cualquiera de ellos…- preguntó acariciando al dragón y haciendo señas a los otros.

-Deben venir de otra parte…- contestó acariciando a uno de los bebés- Por cierto Astrid, ¿qué estás haciendo aquí?- preguntó cuándo la duda volvió a caer sobre él.

-Bueno, escuché las explosiones…- comenzó a contar alejándose un poco del dragón- ….y cuando miré por la ventana te vi a ti y a Chimuelo, así que decidí seguirlos.- dijo con el tono más seguro e indiferente.

-¿Y viniste sola?-

"QUE PREGUNTA ESTÚPIDA, CLARO QUE VINO SOLA"

-De hecho no.- contestó, haciendo sorprender a Hipo. La chica chifló, y un Nadder salió de entre los matorrales y la oscuridad.- Ya dije mi parte, ahora te toca a ti, ¿qué estás haciendo aquí?- preguntó mientras comenzaba a acariciar a Torméntula.

-Bueno, Chimuelo me trajo de hecho…- comenzó a contar- Quería venir a ver lo que sea que hayan sido esas explosiones, y nos encontramos con esto…- terminó extendiendo un poco los brazos.

. . .

Todos los presentes perdieron la noción del tiempo. Cuando quisieron acordar, el Sol se estaba asomando por el oeste, y los pájaros y Terribles Terrores habían comenzado a cantar. Con la luz, los 2 vikingos pudieron distinguir la cantidad de dragones que había frente a ellos; habían unas 10 crías (nacidas esa misma noche) unos 7 Furia Nocturna de ojos verdes, y otros 8 de ojos azules y turquesa.

Los dragones estaban por irse, pero Chimuelo fue junto a su hermano y comenzó a emitir muchos gruñidos. Para cualquiera, los dos Furia Nocturna estaban por matarse, pero en realidad estaban conversando. Finalmente, la charla terminó y los 2 hermanos volvieron a "abrazarse". Los pequeños dragones que estaban trepados en Hipo y Astrid como si fuesen árboles, salieron volando de encima de ellos y llegaron al lado de sus respectivas madres. Luego el líder (el hermano de Chimuelo), dio una última mirada de afecto a su hermano y a los 2 humanos, y el grupo alzó vuelo.

Bueno, en definitiva, esto es lo más largo que he escrito…

Hola fanfictioneros!

No había tenido pensado escribir este segundo capítulo, pero phoenix-bird-blu me dio una idea para hacerlo, así que acá está X)

Perdón si fue muy largo, es que no tenía ganas de dividirlo en 2 capítulos, prefería hacer todo de un tirón. Ahora, estoy SEGURA, de que no voy a hacer otro capítulo….

YA SE ENTERARON DE SEGUNDO TRAILER!? Yo lo acabo de ver y tengo cada vez más ganas de ver HTTYD 2 (entendí poco porque está en inglés, pero aun así!) Espero poder llegar a Junio, porque ya me estoy muriendo de ganas de verla XD XD

En fin…

Gracias por sus geniales review y por poner esta historia en sus favoritos, es muy alentador.

Díganme qué les pareció este segundo y sorpresivo capítulo ;) con un review. Espero que hayan disfrutado de esta historia casi tanto como yo disfruté escribirla…

NOS LEEMOS!

PD: ya sé que Gothi no puede hablar y que su casa no queda en una colina, solo que: quería que la comunicación con Hipo fuera más "activa", y no sabía cómo describir la verdadera casa donde vive X)