Capítulo 2: "Musei"
- Quien eres? – Pero no hubo respuesta. El joven pelirrojo se acercó a Mirai y la miró con curiosidad. Luego, sonrió levemente, pero aún así, seguía sin responder. Una vez más, Mirai preguntó. – Cómo te llamas? – Y esta vez, el chico, en lugar de simplemente responder, le llevó los dedos a los labios a la chica realizando una señal de silencio y nuevamente agarró su flauta y tocó. La música era hermosa, pero la joven Sarutobi ni tampoco Konohamaru, quien se sentía curioso por lo que veía, entendían porque el muchacho no hablaba. – Eres…. mudo, verdad? – El chico cesó su melodía y miró una vez más a la hija de Asuma, y con un leve movimiento, asintió. – Será posible que… te llamas Musei? – Como respuesta, el chico sonrió y le dio un tierno beso en los labios a Mirai, dejándola paralizada. Después, volvió a tocar la flauta con la única diferencia, que esta vez Mirai podía escuchar su "voz" a través de la música.
- "Eres hermosa" – Y con estas "palabras", Musei desapareció.
- Esto… fue extraño – La perplejidad de Konohamaru no era para menos. Acababa de ver un chico que además de no decir una sola palabra, besó a su prima. – Mirai, estás bien?
- De maravilla… - No solo sorprendió a su primo sino también lo hizo con sí misma. De pronto encontró su ahora ardiente rostro de color rojo, y su corazón palpitaba al mismo ritmo que la música que el joven entonaba. Tardó un buen par de minutos en regresar a la normalidad pero finalmente recobró su postura y continuó su camino a casa.
…
Mansión Hokage…
- Esto… es real? – Naruto sudaba. Definitavemente algo muy grave tenía que estar pasando para poner nervioso a uno de los ninjas más poderosos de la historia del mundo shinobi.
- Me temo que al parecer sí. – Kakashi se levantó de su asiento y dirigió su mirada a través del ventanal de su oficina. – Por precaución, le hemos sellado la voz pero aún así tenemos que averiguar cómo funciona ese jutsu.
- Morir solo por escucharlo hablar…. No puede ser una habilidad normal.
- Aunque el chico no lo ha hecho a propósito, el Jounin anterior que puse a cargo de su equipo utilizó un jutsu para forzarlo a hablar, sin mi permiso, claro, ya que sabía de antemano que nadie nunca lo había oído decir palabra alguna y los exámenes médicos que se le realizaron cuando llegó a la aldea confirmaron que no padecía de ningún problema en sus cuerdas vocales. El Jounin murió a los 6 minutos, el tiempo justo para alcanzar a decirme que él le advirtió que moriría por haberlo escuchado.
- Kakashi Sensei, te puedo pedir un favor? – Naruto, como rara vez hacía, se colocó en una pose pensativa y dijo tras mirar a los ojos a su maestro. – No haga público lo de chico.
Kakashi no se sorprendió. Se imaginaba muy bien que se lo pediría. Si la gente de Konoha se enteraba, se alarmarían, y el miedo podría obligarlos a marginar al chico como alguna vez sucedió con él.
- No lo haré, tranquilo, pero necesito ponerte a cargo de este equipo. Sé que me habías dicho que no querías responsabilizarte de ningún equipo Genin teniendo ahora dos niños que son tú prioridad. Me lo dijiste la primera vez que te lo ofrecí y lo entendí, así que no te voy a forzar a aceptar. Si quieres recha…
- Lo haré. – Naruto miró fijamente a su antiguo maestro. – No puedo simplemente ignorar algo así. Ya me las arreglaré para estar con Hinata y nuestros hijos el mayor tiempo posible. – y el ninja rubio, sonrió. – Y no te preocupes, unas palabras no serán suficientes para acabar conmigo!
….
Casa de Naruto y Hinata…
- Yukiga mai ochiru yozora – Definitvamente Hinata tiene una voz hermosa. Cuando canta, el mundo entero se detiene. A veces incluso pareciera que fuera capaz de sacar lo más bello de cada persona solo con su voz, y es que a veces, solo hace falta cantar con el corazón para sacar la pureza del alma. - Futari yori soi miageta…
- Mami canta hermoso. – a Himawari le gustaba mucho escuchar las tonadas de su madre. Sus grandes ojos azules brillaron intensamente mientras la veía colgar la ropa lavada mientras lo hacía. A su lado, Boruto se habia quedado dormido en el pasto del patio donde se encontraban, y al parecer, soñaba con algo bonito pues su sonrisa tan parecida a la de su padre se dejaba ver en todo su esplendor.
- Hinata Onechan.- La mayor de las hermanas Hyuga detuvo su canción al escuchar a Hanabi entrar. Sin embargo, no entró sola. A su lado había un jovencito de aproximadamente 12 años de edad. Su cabello era largo hasta la cintura de color violeta claro y sus ojos eran tan blancos como los de Hinata y Hanabi. – Ah, bienvenido Haruhi. Estás listo? El chico se quedó contemplando a Hinata con admiración y una dulzura extraña, pero tenía la conciencia suficiente para responderle la pregunta.
- Claro que sí, Hinata Sama. – Tan pronto como Haruhi respondió a la vez que hacía una reverencia, alguien más entró al patio de la residencia, esta vez, un hombre mayor que también compartía el particular rasgo de los ojos que tienen Hinata, Hanabi y Haruhi.
- Abuelitoooo! – Inmediatamente, la pequeña Himawari se levantó y como pudo llegó corriendo hasta donde se encontraba ese hombre, quien era nada más ni nada menos que Hiashi Hyuga, el padre de las hermanas presentes. Este, como respuesta, la cargó entre sus brazos mientras le sonreía levemente, y además le dio un tierno besito en la frente.
- A partir de hoy dejo a Haruhi y a Haruka en tus manos, Hinata. Este en particular es un chico prodigio de nuestro clan y espero que con tu ayuda, alcance el máximo potencial de nuestro linaje.
- De acuerdo padre, pero, y Haruka?
- Mi hermana está enferma… otra vez. – Haruhi puso cara de fastido. Cómo destestaba que su gemela fuera tan delicada. Sin embargo, Hinata comenzó a creer que habían otras razones de porque Hiashi decidió poner a dos gemelos Hyuga bajo su tutela, sobre todo al notar la expresión de su padre cuando los veía. Su mirada se tornó triste de repente.
- Padre? Ocurre algo? – Sin poder evitarlo, la peliazul preguntó.
- Estaba pensando en… no, no es nada. – Negó con la cabeza y se dirigió hacia Boruto. – Llevaré a mi nieto dentro para que duerma. Como quedamos, te dejo a Haruhi, y cuando Haruka se recupere, también te la traeré.
No sabía decir por qué, pero Hinata estaba segura de una cosa. Su padre le estaba ocultando algo.
….
Musei estaba pensando. Quizás en una canción, quizás en su nueva vida como Genin, o quizás en… Mirai. Lo único claro era que se encontraba en la copa de un árbol perdido en sus pensamientos. Al menos, claro, hasta que un hiperactivo grito lo devolvió a la realidad para encontrarse con uno de sus compañeros de la Academia. Era un niño extraño, pero no por su apariencia física, la cual es bastante normal: cabello corto alborotado de color negro y ojos verdes. Él era raro por vestir una especie de traje color verde plegado al cuerpo. Por supuesto, no era la primera vez que lo veía. Los chicos del "Tai Dojo", una pequeña escuela que enseñaba Taijutsu, lo vestían.
- EY KENSHI! – El escándalo era claro, pero a este joven no parecía importarle. Tras gritarle a alguien, lo señalo, revelando que se trataba de otro compañero de Academia de Musei y Mirai, uno mejor vestido que el otro. Era un chico de cabello largo, rubio y lacio que llevaba recogido en una coleta alta, y sus ojos eran marrones. Lo más resaltante de su vestimenta estilo samurái eran un par de katanas que llevaba en la espalda. – Te reto a un combate! – El niño resopló, y mientras se daba la vuelta para seguir su camino, le dijo.
- Ryou, por que no dejas de insistir? El Taijutsu nunca superará al Kenjutsu ni tu "Tai Dojo" superará jamás al "Ken Dojo". – Tras la conclusión de la Cuarta Guerra Ninja, un Dojo fue fundado: El "Tai Dojo" a cargo de Rock Lee, que se especializaba en el uso de los puños y patadas para combatir. En otras palabras, Taijutsu. Muchos años más tarde sin embargo, se abrió el "Ken Dojo" a manos de Karui, una kunoichi originaria de la Aldea de Kumo, la cual entrenaba a sus estudiantes en el uso de las espadas, también conocido como Kenjutsu. Este se hizo popular muy rápidamente, y hoy en día, ambas escuelas son rivales.
- Eso nunca! Y te lo voy a demostrar! – Y sin esperar un solo segundo, Ryou se lanzó al ataque. Siempre era igual, casi parecía que lo que tenía con Kenshi era algo personal. Este, preparándose para contrarrestar, se llevó su mano derecha hacia la empuñadura de una de sus katanas, mientras que realizaba medio símbolo de lucha con la izquierda. – Y también te robaré el corazón de todas las chicas, jijiji! – lo último hizo que Kenshi suspirara. Que culpa tenía el de ser tan atractivo y de que el otro sea un idiota pervertido? Sin embargo, ninguno llegó a completar su ataque y contrataque respectivamente, una música de flauta comenzó a sonar. Era una nana, una canción de cuna, algo que hizo que ambos se relajasen al instante. – Eh? Tengo sueño? – y el ninja de vestimenta verde cayó dormido.
- Un Genjutsu? Liberar! – Al instante Kenshi dejó de sentirse cansado y miró hacia la dirección donde sonaba la flauta, el responsable había sido Musei. – Tu, por qué hiciste eso? – Pero no recibió respuesta alguna. Musei simplemente señalo hacia Ryou y luego hacia el chico rubio para luego negar con su cabeza. – Querías detenernos? "Este chico estaba en nuestra clase. Había olvidado que es mudo". – Ante la pregunta, recibió una seña de afirmación como respuesta. – Vale, supongo que tengo que darte las gracias, aunque no necesitaba ayuda para noquear a este tonto. – Musei solo sonrió y se fue.
….
Casa de Kurenai…
- Ya llegamos, mamá! – Finalmente, Mirai habia llegado a su hogar con la impresión de que el día había sido más largo de lo esperado.
- Ah, bienvenida Mirai, te esperaba. – En ese momento entra Konohamaru. – Konohamaru, viniste temprano.
- Bueno, no tenía nada más que hacer hoy además de cuidar un rato de Boruto.
- Eh? Me esperabas? Pero si te dije que iría a la reunión informativa en la Academia, que al final se pospuso pero no importa. Cómo supiste que regresaría temprano?
- Shikamaru vino de visita. – La mirada de Mirai brilló. El discípulo del difunto Asuma venía a verla de vez en cuando y la había ayudado bastante con respecto a la Academia. – Pero ya se fue. – Y la Genin borró su sonrisa de su rostro e hizo un puchero.
- Pensé que me esperaría. Sobre que hablaron, mami?
- "La curiosidad mató al gato" Mirai, seguramente hablaron de cosas de adultos que una niñita no podría… - Gracias a su boca, Konohamaru estuvo a punto de morir a manos de su prima por segunda vez en el día.
- Ya te enterarás mañana, hija. Descuida. – Kurenai observó la escena muy divertida y sonrió, como siempre hacia cada vez que los primos Sarutobi peleaban.
- Mañana? Vendrá mañana? Pero estaré en la Academia. Será que ira allá? – Mirai preguntó tan rápido que Konohamaru se mareó. Definitivamente había que hacer algo con la impaciencia de esa chica. Las preguntas e inquietudes de la joven Genin no cesaron por unos eternos 15 minutos, sin embargo, había algo que la inquietaba casi tanto como el día siguiente: Musei. Quien era ese chico? Que secretos guardaba? Por qué no podía hablar? Esas varias preguntas también se las hizo Mirai.
….
En la noche…
Las lechuzas rompían el silencio de la hermosa noche de Luna llena. En un parque en algún lugar de Konoha se encontraba sentado un muchacho pelirrojo. Él no hablaba, pues condenado estaba al silencio eterno pero aun así, parecía ser feliz. De su bolsa sacó su flauta, la que lo acompañaba a doquier, y entonces tocó una tonada preciosa sobre la naturaleza. Esta increíblemente parecía responderle pues unos metros más adelante del joven, la rama de un árbol comenzó a moverse sola. Se estiró hacia abajo, buscando algo, hasta que finalmente, lo encontró. Un pequeño pajarito caído del nido fue levantando por la misma rama de la planta, hasta dejarlo justo en su hogar, a salvo. Luego, el árbol regresó a su posición inicial y la música se detuvo.
Musei solía hacer esto muy a menudo. Ya que no podía hablar, no tenía ningún amigo que pudiera sentirse cómodo con él. No todo el mundo comprendía sus señas. Sin embargo, esa chica, Mirai, no solo había sido la primera persona que se había atraído por su música, sino que tampoco lo había mirado con lástima o se volteó al descubrir que no podía hablar. Así que le dio el don de escucharlo a través de sus tonadas. Quizás, algún día, podría revelarle a la hija de Asuma, su más grande secreto.
En contra de lo que Musei pensaba, si había alguien más que comprendía perfectamente su sentir, y esa persona se encontraba en ese mismo parque observándolo atentamente. Ese hombre supo descifrar perfectamente la mirada solitaria y triste del joven, y supo entonces que, sea lo que sea que Musei no pueda revelar con su voz, lo estaba dañando emocionalmente.
- No es muy tarde para que estés aquí solo? – Sin pensarlo dos veces, Naruto se acercó al chico. Quizás no podría entender lo que dijera, pero al menos tenía que darle algún consuelo emocional. – Musei se sorprendió. Lo que menos esperaba en ese momento era que el famoso Naruto Uzumaki se le acercara e intentara hablar con él. – No sé cómo debe sentirse no poder decir lo que piensas, pero seguro no debe ser fácil. Puedo ver tu dolor en tu mirada, Musei. – Ahora si el pelirrojo se quedó paralizado. Había descifrado su conflicto emocional solo con verlo. – Bueno, que dices? Te acompaño hasta tu casa? – Y Naruto recibió un asentimiento como respuesta.
El día había sido largo, pero como siempre, cada día tenía que terminar, y con el regreso del Sol, una nueva aventura debía empezar.
…..
Academia Ninja…
- Así que, ya ha llegado la hora. – Shino Aburame se encontraba al frente del salón de clases, al mediodía. La espera había sido larga pero finalmente, había llegado el momento de que los nuevos Genin comenzaran su viaje. El aula estaba repleta de niños de más o menos la misma edad, pero, al final del día, solo 9 de ellos serían oficialmente Genin. Antes de comenzar con su discurso, Shino miró hacia un lado de la habitación donde una pequeña tos se escapó de los labios de una chica cuyos ojos eran blancos como la nieve. – Aún sigues enferma, Haruka?
- Un poco, Aburame Sensei, pero no es nada grave. – Más sin embargo, otra tos indicaba lo contrario.
- Puede darse prisa? Tengo sueño. – En el otro extremo del salón se encontraba un joven de aspecto salvaje, recostado como si se encontrase en su cama, bostezando y desperezándose como todo un felino. Shino no le contestó, pero si comenzó a dar instrucciones.
- A partir de hoy, a todos se les ha asignado una banda shinobi, esto es porque pasaron la prueba de graduación. – Toda la clase suspiró. Esto sería largo. – Los Genin recién graduados son divididos en equipos de 3 miembros dirigidos por un Jounin, un ninja de alto nivel, esto es porque al ser novatos, lo normal es que necesiten instrucciones para poder desarrollar sus habilidades. Dado que muy pocos en esta clase poseen habilidades especiales, los equipos en su mayoría se decidieron a base de la personalidad. – Observó a cada uno y prosiguió. – Bien, ahora les diré cuáles son los equipos. Atentos. – Agarró un papel de su escritorio y comenzó a nombrar. – Equipo 1: Haruka Hyuga, Takeshi Isao, y Musei. – La chica Hyuga volvió a toser una vez mas provocando que el chico dormilón se incomodase un poco por el equipo que le había tocado, mientras que Musei se entristeció un poco al darse cuenta de que no compartía equipo con Mirai. – Equipo 5: Ryou Li, Kenshi Ryusei y Uma Tai. – Ryou gritó como un demente de la emoción ya que tendría más posibilidades de derrotar a Kenshi estando en su equipo, mientras que este no realizó un solo gesto. Mientras tanto, Uma, una niña de cabello castaño oscuro y ojos azules se quedó mirando a ambos chicos con una expresión divertida. – Y finalmente, equipo 10: Mirai Sarutobi, Haruhi Hyuga y Zakuo Ite. – Inmediatamente Mirai buscó con la mirada a sus nuevos compañeros con gran emoción. Haruhi no hizo ningún gesto que diera a entender su agrado o desagrado al contrario que Zakuo, un niño de cabello corto revuelto y castaño claro que empezó a observarlos detenidamente a Haruhi y a ella sin importarle que ellos se dieran cuenta. Mirai inmediatamente se sintió acosada y pensó que habia encontrado a alguien tan curioso como ella. – Y eso fue todo. Ahora esperarán aquí a que sus maestros se presenten a reclamarlos. Pueden hacer lo que quieran, si trajeron almuerzo, cómanlo, si quieren…
- Ya entendimos Aburame Sensei!
Una nueva historia comienza, y el destino de Mirai y sus compañeros se encontraban en manos de sus futuros maestros. Quienes serán?
….
Notas de la autora:
A fin comprendo a Kishimoto. Inventar tantos personajes no fue nada fácil.
Voy a dejar escrito los colores de cabello de ojos:
Haruhi y Haruka Hyuga: Cabello: Violeta claro. Ojos: Blancos.
Musei: Cabello: Rojo. Ojos: Naranjas.
Takeshi: Cabello: Naranja. Ojos: negros.
Ryou: Cabello: Negro. Ojos: Verdes.
Kenshi: Cabello: Rubio. Ojos: Marrones.
Uma: Cabello: Castaño Oscuro. Ojos: Azules.
Zakuo: Cabello: Castaño Claro. Ojos: Verdes.
La canción que canta Hinata es una de Nana Mizuki llamada "Shin Ai"
