Disclaimer: Harry Potter, Draco Malfoy y todos los personajes son propiedad de su autora J.K. Rowling, en cambio, Daniel Raddcliffe y Tom Felton si son míos...Muajajajajajaja (soñar no cuesta nada, xP)

Aquí esta el segundo cap, espero que sea de su agrado... y tenganle paciencia al pobre de Harry... acuérdense que el está relatando esto... xP

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La idea de Ron

Disculpen la interrupción... tuve que dejar mi relato un momento, debido a que Lucius vino a hacerme una pregunta... aún sonrío al recordarla; es que estos chicos tienen cada pregunta que hacer, je,je,je... lo siento, bien, parece que el tiempo nublado y lluvioso no se quitará por el momento; esto hace que me sienta mas a gusto escribiendo. Me fui a la cocina por otro café caliente para seguir contándoles mi relato; cuando al entrar vi a mi hermosa pareja cargando a James y hablando con Lucius muy seriamente... me pareció que le estaba llamando la atención por algo... no pude evitar el preguntarle que era lo que estaba sucediendo.

-¿Pasa algo, Draco? –le pregunté mientras vaciaba algo de café de ese gran invento muggle llamado "cafetera" a mi taza.

-Sí, si pasa algo, Harry –me contestó mi rubio consentido algo molesto.

-¿Qué sucede? –le volví a preguntar, esta vez tocando ese hermoso y pálido rostro cremoso que tanto amo. Ok, lo sé, no puedo evitar el dejar de tocar a Draco, es que aún me parece increíble que éste a mi lado...

-Pasa, Potter, que tu querido hijo Lucius sacó una mandrágora a la fuerza de donde la tenía plantada... y no se espero siquiera a que le terminara de poner las orejeras a James¿te imaginas el chillido horrible que tuvo que aguantar el pobre niño?? –mis ojos fueron directamente a James a quien mi amado Draco cargaba en brazos, ahí estaba, con sus ojitos llorosos.

-¿Se puede saber porqué hiciste eso, Lucius? –le pregunté a mi pequeño hijo que era todo un terremoto; y volteo a verme con esa miradita de cachorrito regañado, con su pelo rubio platinado, tan rebelde como el mío; y sus ojitos verde esmeralda... como los míos. Lucius es más parecido a mí, solo que tiene el hermoso color de cabello de Draco.

-E-es que... –comenzó a hacer pucheritos- ... es que quería... ver... a la mandógara!! –comenzó a llorar.

-No es "mandógara" Lucius, es "mandrágora" –le corrigió Draco, vi como se estaba sonriendo ante aquello.

-Mira, Lucius... –le expliqué- cada vez que quieras sacar a una mandrágora, debes esperar a que las demás personas se hayan cubierto los oídos¿no ves que es muy peligroso su chillido? No lo vuelvas a hacer, Lucius.

-Muy bien... –me miró muy compungido- de todas formas no le pasó nada a James...

-¿Cómo que no? –lo regañó Draco- ¡se desmayó!

-Bueno Draco, solo fue un accidente... estoy seguro que Lucius no lo hizo con mala intención –le trate de calmar.

-Papi... –voltee a ver a James, quien me miraba con sus hermosos ojos plateados... me recordaban tanto a Draco cada vez que lo veía, definitivamente James era más parecido a él, solo que con la ligera diferencia que éste tenía el cabello oscuro como yo, pero eso sí, lacio y perfecto como el de mi adorado rubio.

-Dime James...?

-¿Vas a comer esta tarde con nosotros o vas a seguir escribiendo tus libros?

-¡Claro que no, Jimmy –le sonreí- no podría dejar de comer con mi familia favorita...

-¿Con tu familia favorita, Harry? –me preguntó sonriendo Draco- ¿qué acaso tienes otras?

¡Merlín! Como amo a ese rubio slytherin, en verdad que si... me acerqué y acaricié nuevamente esa aterciopelada mejilla, besándole esos delicados e insinuantes labios –Sí Draco, tengo otra familia con Snape...

-Eres un tonto Harry –me sonrió y me beso también... me encanta hacer desatinar a mi hermoso rubio. Ya habiendo arreglado las cosas con mi familia, me dirigí nuevamente a mi lugar de trabajo, coloqué mi taza con café a un lado de la computadora mientras su dulce aroma me hacía sentir muy bien. Volví mi vista nuevamente hacia el jardín trasero, pude ver como de nuevo, Draco sacaba a nuestros hijos afuera, para seguir su enseñanza de herbología. Él es muy estricto en cuanto a la educación en nuestros pequeños, y aunque aún falten algunos años para lleguen las invitaciones de Hogwarts invitándolos a estudiar en sus instalaciones; pues cuentan con tres años de edad (y déjenme decirles que son muy listos para la edad que tienen) Draco desea que cuando entren, los dos cuenten con un amplio conocimiento acerca de lo que van a aprender... así es, mi amado rubio desea que nuestros hijos sean los mejores magos en todo Hogwarts, aunque yo se que lo serán.

Bien, debo disculparme por estar haciéndolos esperar en cuanto a mi relato... es que, ustedes saben; tenía que resolver los "problemitas" de mi familia... je, je, je... ¡Merlín! Bien, veamos donde me quedé... ¡Ah si! faltaban dos días para Halloween...

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El día estaba ligeramente frío, Hermione hacía su recorrido habitual por los pasillos de Hogwarts, pues ella y Ron eran prefectos de la escuela. Ron había arreglado con Hermione en dejar que ella hiciera su rondín por la tarde, mientras él lo haría por la noche; pues le preocupaba que algo malo le fuera a ocurrir a su novia. Yo no podía culparlo, pues ambos sabíamos que el colegio era algo peligroso con Voldemort ahora vivo. Así es, yo estaba acostado en mi cama, viendo hacia el techo, pensando en lo que sin lugar a dudas tendría que suceder un día... esa maldita guerra en la que tendríamos que pelear.

Ron, sentado en su cama; me observaba desde hacía rato. Acepto que me comenzó a incomodar aquella situación, ya que no me gusta que se me queden viendo así...

-¿Pasa algo, Ron? –le pregunté, no quise sonar rudo ni nada por el estilo, es solo que desde hacía tiempo casi todos los estudiantes me miraban como si fuera una deidad... y eso ya me estaba impacientando... era algo que detestaba.

-Harry... –me dijo aún pensativo- ... ¿no invitaste a Bones a la fiesta de Halloween?

-No Ron, está saliendo con un chico de Hufflepuff...

-Y... ¿Luna?

-Ella es novia de Neville, Ron...

-Sí, tienes razón... –sabía que mi pelirrojo amigo trataba de ayudarme, pues el baile de Halloween sería en dos días y yo aún no tenía pareja. De igual forma, yo había pensado en que no me importaría ir solo, pensaba que solo iría a comer un poco y a tratar de distraerme viendo a los demás.

-Oye Harry... –volvió a interrumpir mis cavilaciones mi inquieto amigo- ... ¿recuerdas que mi padre siempre ha estado interesado en los artefactos muggles?

-Sí, lo recuerdo Ron... –claro, era imposible olvidarme como era que el Sr. Weasley llegaba siempre cargado de radios, libros y demás cosas muggles, que no sabía para que eran pero que las encontraba muy fascinantes.

-Pues... traía una revista muggle, y... ¿sabes Harry? Había algo que... bueno, no sé... pero...

-¿Qué tenía esa revista muggle, Ron? –le pregunté viendo el nerviosismo que tenía al tratar de decirme algo... ya estaba comenzando a intrigarme.

-Pues era un anuncio... de alguien... –trató de explicarse, y digo "trató" porque no entendía a que era lo que se estaba refiriendo.

-¿Sí?

-Sí... mira Harry... –parece que por fin tomo valor para hablarme sin rodeos- era un anuncio acerca de que alguien estaba buscando pareja... ¿me entiendes?

-No... –la verdad no sabía a que se estaba refiriendo mi pelirrojo amigo, vi como tomó aire y se dispuso a explicarme mejor su idea.

-Sí Harry, ese anuncio decía que cierta persona que estaba sola, buscaba pareja mediante su anuncio... ¿me entiendes?

-Sí... sí te entiendo –sonreí, Ron se refería indudablemente a esos anuncios que se publicaban en la sección de encuentros románticos de las revistas. Aún recuerdo como para desaburrirme un poco en casa de mis tíos, le robe a Duddley un ejemplar de una de esas publicaciones, y después de leerla completamente (leí hasta la fecha de impresión, cuántas tiradas se habían hecho de esa revista... en fin, estaba muy aburrido) fue cuando reparé en esa sección donde al parecer, las personas se concertaban citas con desconocidos para fines románticos -... bien Ron, pero eso que tiene que ver?

-Sabes, Harry? –me miró mientras yo veía como sus mejillas se tornaban algo rojas como su pelo- pues.. tal vez no estaría de más intentar publicar un anuncio tuyo en El Profeta...

-¿Un anuncio mío? –lo miré sin entenderlo.

-Sí Harry, mira –me sonrió mientras se sentó a mi lado en la cama- tomas un trozo de pergamino, escribes que tu, Harry Potter, esta buscando una persona "especial" para tu vida, luego lo mandas vía lechuza a El Profeta para que salga publicado y... pues, solo te sientas a esperar... ¿me entiendes?

Ok, en ese instante mis ojos estaban más abiertos de lo normal y mi quijada casi caía al piso viendo como mi "querido" amigo, trataba de que yo, me humillara a mi mismo haciendo tremenda estupidez. Traté de reaccionar y al final lo miré incrédulo –Ron... ¿estas tratando de hacer que publique que soy un solterón buscando pareja?? Y luego, en El Profeta!! El cual leen todos los magos de Londres!!!

-Vamos, cálmate Harry -me sonrió- no pierdes nada intentándolo...

-Sí Ron, desgraciadamente si pierdo algo, y eso es mi cordura y mi poco sentido común que tengo... eso sin mencionar la vergüenza...

-Pero Harry, mucha gente lo hace...!

-Corrección Ron, muchos muggles lo hacen...

-Ándale Harry... te vas a divertir, además¿cómo sabes que así no encontrarás al amor de tu vida? En un descuido y hasta esto resulte excelente para ti... ¡vamos Harry, anímate!

-Merlín... Ron... es que no es tan sencillo.

-Lo es, Harry... solo piénsalo... que tal si haya afuera está tu verdadero amor y tu ni lo sabes?

-Pero Ron... es muy vergonzoso eso que quieres que haga...

-Vamos Harry, va a ser divertido!!

-¿Divertido?... humillante, dirás...

-Ándale Harry... –Ron comenzaba a mirarme con su cara de ruego, con su miradita de perrito atropellado... total, no se si fue por todo el aprecio que le tengo o por que en realidad ya nada me importaba, que accedí a su petición.

-Ya verás que nos vamos a divertir, Harry...

-Claro te vas a divertir a costa mía... –le sonreí. Ron me devolvió la sonrisa y fue corriendo por un trozo de pergamino y una pluma junto con el tintero. Después de unos instantes, los dos estábamos sentados en el piso, dispuestos a escribir el susodicho anuncio. ¡Merlín! Aún me puedo reír al recordar eso... en fin. En el instante en que tirábamos el tercer intento de anuncio, llegó Hermione a la habitación.

-¿Qué hacen? –nos preguntó- ¿están haciendo el escrito que nos encargó el profesor Snape?

-¿Qué? –la miramos muy divertidos- no Hermione, aún no lo hacemos...

-¿Entonces en que están perdiendo el tiempo? –nos preguntó con ese tono de voz mandón como siempre- deberían de ponerse a trabajar en lo que nos encargaron y no gastar el tiempo en... lo que sea que estén haciendo...

-Esto que estamos haciendo, Hermione, es algo muy importante para Harry... –le dijo Ron, mientras me quede pensando... ¿importante para mi? Si yo solo accedí a aquello por Ron y no por otra cosa.

-¿Y que puede ser tan importante para Harry? –le preguntó Hermione, claro, sin dejar de verme con esa miradita... sí, esa misma.

-Es un anuncio que se publicará en El Profeta...

-¿En El Profeta? –preguntó Hermione aún sin comprender que era aquel anuncio que publicaríamos en el diario... ok, yo también estuviera así de sorprendido realmente.

-Sí Hermione –le comentó muy feliz Ron viéndola mientras yo no podía dejar de reír ante la cara emocionada del pelirrojo Weasley- Harry publicará que esta buscando novia...

-¿¿¿Queeeeeé??? –preguntó con una cara de sorpresa, que¡Merlín!... nunca hubiera sabido que Hermione pudiera hacer esa cara... je,je,je,je... bien, en fin; seguiremos con el relato.

-Es una idea de Ron, Hermione –le dije tratando de que comprendiera que aquella atroz idea no era mía, claro que no, si hubiera sido mía definitivamente no sería Harry Potter.

-Bueno, con eso me dices todo, Harry –me dijo mientras miraba a Ron con un gesto de "te voy a ahorcar".

-Hermione... es que no es justo que Harry no tenga pareja...

-¿Y tu eres Cupido, Ron?

-¿Quién es ese?

-Olvídalo Ronald... –le respondió mi amiga mientras volteaba a verme ahora a mí en un gesto de eterna preocupación- Harry... ¿de veras quieres hacer... "eso"?

-Pues... –bien, a este momento yo no sabía que contestar... me sentía atrapado entre la "espada y la pared" como dice ese dicho muggle- ... verás, Hermione; pienso hacerlo por Ron, además, quizá nadie conteste.

-Harry... –me miró con ese gesto que muy bien le conocía desde que entramos a Hogwarts aquel primer año- ... ¿te has puesto a pensar que tu-ya-sabes-quien, seguramente recibe El Profeta también?

-Pues sí... –le contesté sin pensar muy bien la razón de aquella pregunta, pero Ron le dio un completo significado diferente a lo que Hermione tenía en mente en ese momento.

-¿Tu crees que ... ya-sabes-quien... quiera tener una cita con Harry? –le preguntó muy nervioso. Ok, cuando oí ese espantoso comentario de labios de mi mejor amigo... sentí una tremenda ansiedad y un horrible malestar en mi estómago.

-¡Claro que no, Ronald Weasley! –lo regañó mi gran amiga- lo que trato de advertirles es que ... ya-saben-quien seguramente se dará cuenta del anuncio de Harry y vaya a tenderle una trampa... ¿me entienden?

-Sí, te entiendo Hermione –le respondí tratando de tragar mi propia saliva... ¡Merlín! Nunca me puse a pensar en algo así... pero, para mi propia dicha, mi pelirrojo amigo tuvo otra gran idea.

-Espera Harry –me dijo viéndome con una mirada llena de esperanza que me hizo sonreír- ¿porqué no ponemos la dirección de la casa que te dejó Sirius?

-No entiendo Ron¿qué tiene que ver eso?

-Mira Harry, si en el anuncio pones la dirección de Hogwarts, dudo mucho que la directora McGonagall quiera que entre cualquier extraño al colegio, además de que cuenta con innumerables hechizos de protección. En cambio, si escribes la dirección de la casa que te dejo tu padrino, pues... al menos tendrás más acceso a la gente y estoy seguro de que Tonks y Bill te ayudarán a checar a la gente que entre a verte, Harry. Así no correrás ninguna clase de peligro de que algún mortífago o alguien más trate de dañarte, porque Tonks y Bill los inspeccionarán primero.

-Pues no sé Ron... –lo miré dudoso, no sé si sería buena idea arriesgar la vida de ellos y de paso la mía solo por un tonto anuncio personal- ... siento que no vale la pena.

-Harry... por favor... –comenzó a rogarme de nuevo- ... vas a ver que no pasa nada...

Y nuevamente, sin saber porqué me deje llevar por la súplica incesante de mi pelirrojo amigo y por su mirada de borreguito a medio morir. Hermione en cambio, nos miraba a ambos con una mirada de que no nos comprendía, como si fuéramos unos niños pequeños tramando una travesura. Así que para no darles tantas largas al asunto, a los cinco minutos entre los tres escribíamos lo que sería ese anuncio que cambiaría mi vida sin saberlo.

Después de que lo escribimos, lo até a la pata de Hedwig y vi como se fue alejando por la ventana, allá iba mi querida lechuza, volando con la poca dignidad que me quedaba... je,je,je,je... me oí muy trágico, pero les juro que me daba una pena enorme el publicar algo así en el diario El Profeta. Merlín¿lo pueden creer? yo, Harry Potter, buscando novia a través de un periódico... era de dar lástima... no mientan (aunque ahora me río, en serio). Pasaron los días, como ustedes sabrán; Ron siempre llegaba a la habitación con el diario El Profeta en la mano, y se sentaba a mi lado, casi desesperado para buscar haber si ya habían publicado mi anuncio y nada.

Bien, les contaré que llegó Halloween, (yo fui al baile solo, finalmente, después de convencer a Hermione y a Ron de que estaría bien ahí sentado en la mesa comiendo dulces de chocolate y viendo a las parejas bailar. Si se están preguntando si Draco Malfoy también estaría en la fiesta, déjenme decirles que así fue. Ahí estaba mi querido rubio, bailando con Pansy Parkinson...) bien, pues como les decía antes, pasó Halloween, pasó noviembre y el anuncio era fecha que no salía publicado, Ron y yo ya nos habíamos hecho a la idea de que no pasaría nada. Pero un día de diciembre, antes de salir de vacaciones; me llamó la directora McGonagall a su despacho para conversar conmigo acerca de algo que según dijo ella era "realmente importante".

No niego que me dieron unos nervios que casi sentí como los pies no me respondían al caminar... comencé a pensar que tal vez ella deseaba hablarme acerca de Voldemort... de que tal vez ya venía la guerra y yo debía de estar preparado... Merlín, pensé tantas cosas en el camino a su oficina. Me detuve ante la gárgola que bloqueaba el acceso a la puerta, no pude evitar el pensar en Dumbledore... sí, tal vez hizo muchas cosas que no me parecieron bien, como el manejar mi vida desde que quedé huérfano. Pero algo que no me cabía duda, era que lo había hecho por mi bien, y eso, no podía negarlo. Sonreí al recordar su sonrisa y sus ojos azules tras sus gafas de media luna. Reaccioné y dije la contraseña, comenzando a ver como aparecía la escalera que me llevaría ante la vieja oficina con su nuevo ocupante. Subí aquellas escaleras, cada escalón era un pensamiento dedicado a Voldemort., hasta quedar fuera de la puerta del despacho y tocar con el corazón en la mano y pensando lo peor. Su voz me invitó a entrar, la vi sentada en el antiguo lugar de Dumbledore, se me hizo tan extraño ver eso. Me invitó a tomar asiento.

-Harry... solicite hablar contigo por algo muy importante que me llegó desde el día de Halloween a la oficina. Es concerniente a un escrito que tu mandaste al diario El Profeta...

-Y-yo...

-No te preocupes Harry... solo deseaba decirte que el director del diario nos envió una carta preguntándonos si era verdad lo que le había llegado a sus manos... y por eso Harry, es que te pregunto ahora... ¿tu enviaste este anuncio?

-P-pues... sí... –claro, que mas le podría haber dicho, era mi letra, mi firma, era mío... pero claro, el contenido había sido idea de Ron.

-Bien Harry... –me dijo muy contenta, lo cual no entendí porque le emocionaba tanto aquello- ... esperaba que me dijeras eso, por esa misma razón, debo decirte que estuvimos hablando los demás maestros, los aurores, y el jefe de El Profeta acerca de esto Harry y hemos decidido algo... –me miró muy, bueno, realmente emocionada y digo... es que deberían de haber visto esa cara... era algo así como sí le hubieran dicho que Dumbledore había resucitado... sí, era muy extraño aquello... yo solo podía pensar en ... ¿qué es lo que me espera?

-¿D-decidieron algo? –pregunté nervioso.

-Así es Harry –volvió a mirarme con ese brillo en sus ojos... ok, ya me estaba asustando realmente... – hemos decidido que estás vacaciones las pasarás en Grimmauld, en la casa que te heredó tu padrino para que atiendas a las personas que lleguen a comunicarse contigo... será muy emocionante Harry... será algo bueno en medio de estos tiempos duros y difíciles... y no te preocupes de que vaya a suceder algo malo Harry, ahí estarán los aurores para protegerte.

-¿P-para protegerme?

-Así es Potter... así que te voy a pedir que mañana, antes de salir de vacaciones, prepares tu maleta y te alistes para partir hacia Grimmauld Place.

-B-bueno... gracias maestra... supongo...

-No me lo agradezcas Harry... –me sonrió- ... estoy segura que esto será para bien, sobre todo, para bien tuyo, pequeño.

Así fue como empezó todo ese enrollo del anuncio... supe que la maestra McGonagall había dado su autorización, ya que sabía que me encontraba algo decaído por todo lo que había sucedido en ese tiempo. Si se preguntan si estuve solo en la casa rodeado de aurores, no, no fue así. Ron y Hermione me acompañaron en esas vacaciones. Así que llegó navidad y partimos los tres de Hogwarts rodeados de aurores hacia nuestro nuevo destino Grimmauld Place No. 12.

El primer día que estuve ahí, nos sentamos a esperar a que llegaran las supuestas "citas". Sentados en la sala nos veíamos unos a otros mientras los minutos y los segundos se iban yendo realmente lentos. Los aurores estaban plantados fuera de la casa escudriñando a los futuros visitantes que vendrían a pedirme una cita. Merlín... eso sonó muy raro, pero así fue. De pronto tocaron la puerta y apareció una mujer regordeta y algo canosa, recuerdo que tenía una verruga con un pelo pegada en la punta de la nariz. La vi y pensé que tal vez había sido mala idea el publicar ese anuncio.

-Buenos días- saludó muy cortésmente.

-Buenos días- la saludamos los tres muy atentamente.

-¿Quién de ustedes es Harry Potter?- preguntó mientras se acomodaba su enorme falda de terciopelo color naranja por su enorme cadera.

-Y-yo soy... señora...

-¡Mira, pero que lindo estás! –me dijo viniendo hacia mí apretándome las mejillas fuertemente- no dijiste en el anuncio que fueras tan guapo, querido!

-¿Q-qué? –pregunté sin dar crédito a lo que oía¿había venido ella a pedir una cita conmigo?

-Sí querido –me dijo- vengo por lo del anuncio... debo decirte que soy una mujer muy trabajadora, soy muy hogareña... y soy muy buena bruja y madre... eso si, muy buena madre, no por nada he educado a mis siete hijos, todos muy buenos niños, muy decentes, muy buenos... sí, así es. ¿Cuándo te gustaría que saliéramos a cenar? A mí me gustaría salir esta noche, si, esta noche está perfecta para una cena romántica... con la nieve y todo cubierto de blanco... sí, será muy romántica la cena, definitivamente... pero esta casa no me gusta mucho... no... pero bueno, podremos vivir en otra parte...?

-¿Q-qué?

-Señora... –la interrumpió Hermione, en ese momento quise darle las gracias por ser tan oportuna como siempre- ... le agradecemos sinceramente el que haya venido hasta acá, si quiere, déjenos su teléfono y Harry se comunicará con usted lo más pronto posible.

-Y ¿lo hará? –preguntó algo incrédula... y ¡Merlín! tenía razón para creer que eso era una mentira...

-Claro señora...?

-West, Sra. West... –dijo muy ufana.

-Bien Sra. West, le prometemos que Harry le hablará en estos días...

-Gracias... –y sin decir más salió de la casa, llevándose lo que me quedaba de esperanza... Hermione me hizo reaccionar.

-Ron... Harry... –nos miró dudosa- ¿pusieron límite de edad en el anuncio?

-Pues... no, la verdad... no pensamos en eso... –dijo Ron poniéndose tan rojo como su pelo, mientras yo miraba hacia la puerta esperando que ya nadie más entrara.

-Debí suponerlo... claro...

Callamos cuando alguien entró por la puerta... alguien que nunca me esperé que lo hiciera... es más, casi me tallé los ojos para ver si no era un sueño, pero no, definitivamente no lo era. Voltee a ver a Hermione y a Ron y parecían estar en la misma situación que yo... no lo podía creer, ahí, frente a nosotros... vestido como todo chico aristócrata... estaba aquel rubio que más de una vez me dejó sin aliento, ahí, parado frente a mí; estaba Draco Malfoy; sonriéndome tan seductoramente como solía hacerlo... ¡Merlín... dime que es un sueño...! no, no lo es... Draco Malfoy está aquí... en Grimmauld Place... mi casa...

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Lo siento mucho, tuve que cortar la historia hasta este momento debido a que como ustedes sabrán, les prometí a mis hijos y a mi hermoso rubio comer con ellos. Y si, aquí están ya mis dos pequeños angelitos a mi lado, acarreándome para bajar con ellos e ir a comer al comedor. Draco está parado en la puerta, sonriéndome, sabe muy bien que haría cualquier cosa por ellos y es que son mi vida. Guardo mi escrito en la computadora, (que en realidad es muy útil ese artefacto muggle), y tomando de la cintura a mi amado rubio, le doy el más apasionado y húmedo beso demostrándole cuánto lo he extrañado en estas dos horas en las que he estado escribiendo... y salgo de la habitación rodeando la cintura de Draco con mi brazo y mis dos pequeños hijos delante de nosotros, bajando las escaleras muy sonrientes.

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Y bien¿que les pareció¿les gustó? espero que sí¿pensaron que Draco se tardaría más en ira ver a Harry? je,je,je,je,je... pues no, pero no crean que la cosa acaba ahí, ni Harry se esperaba que su amado rubio le llegara tan pronto pero, a veces las cosas no salen como las planeas¿no es así, querido Draco? Muajajajajaajajajajajaja...

Quiero agradecer a Setsuna19, piri-chan.anti-kikio, June, Pan d'thor, carolina, venice dakker, LittleSweet Malfoy Oh, danybenitez, FeFiiiTTah Malfoy Potter, Sarahi, Haruko FL CL y a Hio Ivanov por sus reviews!gracias, los quiero mucho, en serio xP! ya que sus comentarios me animan a seguir escirbiendo ;)...Y por cierto...

¡Espero sus reviews! (y Harry también)