Varios años después del inicio de nuestra historia… después de que la primera amenaza fuera vencida, encontramos a la joven y brillante Bulma Briefs viviendo el dilema de su vida, que la involucró en la búsqueda de las Esferas del Dragón a las cuales había pensado pedirles un deseo propio… al hombre de sus sueños, y el que creyó encontrar en un amigo cercano… Yamcha. Por lo mismo ya no vio necesario pedirle nada a Shen Long. ¡Qué equivocada estuvo!
Parte dos: Trunks.
Lugar: Capsule Corp.
Bulma había terminado con Yamcha. Un largo noviazgo de más de una década no podría convertirse en matrimonio. El joven luchador se involucró en tanto asuntos, incluidas algunas aventurillas, dos o tres según le confesó, aunque sospechaba que habían sido varias más; pero el colmo fue la última, en donde lo atrapó con las manos en la masa. La tal Marón, la que anduvo con Krilin un tiempo y que había tenido el descaro de llamarla "anciana". Esa fue la gota que derramó el vaso.
La joven científica también había tenido sus salidas con otros conocidos dentro del mundo en el cual desarrollaba su profesión, pero nunca le llegó a poner el cuerno. Esta vez se dio cuenta al fin de que no había remedio por más que le buscara… Yamcha y ella estuvieron juntos pero en realidad nunca fueron el uno para la otra. El amor, si alguna vez pudo llamarse amor, era más cuestión de cariño de hermanos o costumbre. Lo dejó libre para seguir sus aventuras, y ella también lo era… ahora, a buscar por su cuenta. Aun así le había dolido un poco, pero la vida sigue. No era la misma adolescente que pensó pedir un novio en un deseo… es una joven mujer y debe encontrar al hombre ideal por su cuenta.
De eso hacía unos tres meses más o menos, un tiempo después de que el joven del futuro les hablara acerca de los androides. Yamcha se concentró en entrenar, en ponerle el cuerno por última vez y en despotricar su coraje contra… Vegeta, el último hombre en el que Bulma Briefs se fijaría.
Vegeta, el altanero y arrogante Príncipe de los Saiyajins, que llegó a la Tierra queriendo destruirla, ahora estaba temporalmente de su lado en contra de los androides… únicamente para después eliminar a Kakarotto de su camino a la gloria de ser el Súper Saiyajin legendario. El guerrero del espacio pensaba que esa mujer era una tonta por tener un novio tan estúpido que no servía más que para quitarle el tiempo. El extraterrestre se quedó en Capsule por el amable ofrecimiento de la joven científica, y se había convertido en un huésped de lo más exigente y el blanco de los cotilleos e insinuaciones de la señora Briefs, madre de la chica, que veía en el noble alienígena un prospecto para su hija… o de perdis una cita para ella (¡qué loca!). Por eso Yamcha le había retado unas cuantas veces ante lo que pensaba una rivalidad por la peli azul, lo que hizo que Vegeta no lo bajara de demente al creer que él, el Príncipe de los Saiyajins, se rebajaría a tanto por una hembra vulgar y corriente como la loca señorita Briefs… ni que estuviera urgido.
Aunque en el fondo, y sin saber muy bien la razón, había sentido cierta atracción hacia la hermosa muchacha, pues, aparte de ser inteligente y amable cuando se lo proponía, había sido la única capaz de plantársele enfrente y contrariarlo por algo… sin siquiera un rasguño, como se ganaría cualquier otro que osara importunarlo de esa forma. Y, además, la joven hembra no estaba nada mal para sus gustos de macho, con esas curvas tan bien puestas en su lugar correspondiente y que no dudaba en lucir. Claro, tenía que ser muy discreto para no descubrirse; por eso a veces era demasiado duro y grosero con la chica.
En cuanto Yamcha se retiró de la vida de Bulma… Vegeta trataría de ser el que llenara el vacío. De todos modos él también necesitaba de alguien que lo comprendiera, que supiera buscar adentro de su ser todos aquellos sentimientos escondidos… por no mostrar debilidad ante nadie, por la dura y cruel vida al lado de Freeza, por la cruel ironía del destino al alejarlo de su planeta, por perder su reinado y sus dominios, por ser vencido por un guerrero inferior… porque ya no le quedaba nada, únicamente el orgullo de ser el último de su noble estirpe. Pero nunca aceptaría abiertamente ayuda de los otros, no quería la lástima de aquellos a los que odiaba… sólo por ella, por nadie más, cambiaría lo que alguna vez creyó sería su vida.
¡Qué calor! — dijo Bulma saliendo del laboratorio con algunos papeles bajo el brazo — ¡Debo tomar un buen baño!
El día había estado sofocante como pocas veces, pues estaban en pleno verano. Hasta el Príncipe entrenó un poco menos que de costumbre, no se había adaptado del todo al clima terrestre. Meditaba dentro de la cámara de gravedad cuando la vio pasar. El laboratorio de ella se encontraba cerca. La joven peli azul traía ropa ligera para contrarrestar el ambiente sofocante: una blusita de tirantes algo holgada en fresca tela de algodón transparente y un short relativamente corto. Algo bueno que ver, pero que no ayuda a enfriarse. "Mujer exhibicionista" se dijo mentalmente y se quedó otro poco más de tiempo adentro de su lugar favorito en la casa… después de la cocina.
Bulma, cariño, — la llamó su mamá — tu padre y yo saldremos hacia la ciudad del Este… regresamos mañana en la noche.
Si mamá, papá me contó lo del proyecto. — contestó al entrar en la cocina, después de llevar los planos al estudio — No se apuren, estaré bien.
Lo se cariño… — sonrió su madre — estarás bien acompañada.
¡Mamá! — se atragantó con el sorbo de agua que tomaba — ¡No digas eso!
¿Qué tiene de malo? — le preguntó como si fuera lo más normal del mundo — El joven Vegeta es guapo y soltero sin compromisos… además los dos son adultos.
La chica suspiró. En el fondo su madre tenía razón, pero no pensaba dársela para no inflar más el ego de por si alzado del odioso macaco, que se sentía superior a todos. Sí él lo supiera… hasta se burlaría más de ella.
Mamá… las cosas no son lo que tú crees. — dijo en tono resignado, algo triste tal vez — Vegeta es tan… especial… — volvió a suspirar — no es como Yamcha, Gokú o alguien conocido… no es mi tipo y ni siquiera nos gustamos.
Bueno cariño, — le dijo su mamá sin quitar la sonrisa complaciente que siempre luce — si no lo intentas no vas a saberlo.
El Dr. Briefs entró tan tranquilo como siempre, llevando a su querida mascota al hombro.
Me parece que el joven Vegeta acabó su entrenamiento de hoy. — dijo dirigiéndose a su hija — No ha de tardar en pedir de comer. — luego vio a su esposa — Querida, vamos ya o se hará más tarde. Nos vemos hija — abrazó a su heredera.
Cuídense y no se preocupen por nada. — ella lo besó cariñosamente en la mejilla — Adiós mamá — se despidió de igual manera de su progenitora.
Tú también hija… y pon en práctica mis consejos — la dulce señora le "guiñó" un ojito.
La pobre chica sonrió un poco ruborizada… "¿Qué pensará papá de esto?" se dijo internamente.
Bien mamá, ya veremos que pasa — contestó como para no dejar.
El matrimonio se retiró y la chica empezó a preparar la cena para el hombre engreído… el cual se apersonó en la cocina aproximadamente a los cinco minutos, sin camiseta y con el short de entrenamiento más pegado por estar mojado de sudor. Bulma lo miró de reojo y trató de hacerse la indiferente.
Que bueno que llegaste Vegeta, — le saludó en tono cordial mientras colocaba una gran charola de carne en el horno — en cinco minutos estará listo — y empezó a calentar la sopa y buscar los platos.
Eso debería estar listo desde que llegué. — le soltó un tanto arrogante — Hace un buen rato se fueron los viejos, ¿por qué no esta servido?
No quería verlo de frente pero eso era intolerable. Lo miró retadoramente colocando las manos en sus anchas caderas.
¿Acaso crees que sólo vivo para complacerte? — le dijo con énfasis — Tengo otras ocupaciones.
Eso no me importa. — contestó con ese tono grosero, cruzado de brazos — Me tienes en tu casa, atiéndeme bien como lo que soy.
Pues te esperas si quieres tragar. — se volteó muy ofendida para mover la sopa — Idiota… — murmuró entre dientes.
El Príncipe se sonrió de lado… era divertido verla molesta y agitada, tratando de ponerse a su nivel. No le quitó la vista de encima para no perder detalle de sus movimientos, especialmente con ese short tan sugerente. Aún así no pudo guardarse otra ironía.
Que mal servicio… — dijo en tono burlón — Si sigues así mejor voy a cenar frío… es más, tal vez me vaya a otro lado a cenar.
Bulma terminó de acomodar los platos y lo encaró nuevamente, lanzando chispas por sus pupilas azules y con el tono de su piel ligeramente enrojecido de rabia.
¡Por ahí hubieras empezado, simio tercermudista! — tenía deseos de tirarle la vajilla en la cara — ¡Si no te la quieres comer no te la comas, pero no me lo vuelves a hacer!
Pensaba salir de la cocina sintiendo ganas de darle un buen bofetón… sabiendo que no tendría ningún efecto sobre un tipo duro como él, al contrario, capaz y se rompe la mano. Pero Vegeta la agarró del brazo antes de que pudiera escapar, y le dijo con mucha calma, como pocas veces, empleando un tono que podría sonar… ¿seductor?
No te dije que no iba a comer. — la miró fijamente atrayéndola un poco, sin brusquedad — Sírveme de una buena vez y después… te largas a donde quieras.
Bulma se sintió un tanto nerviosa por estar cerca del hombre mono semidesnudo que la miraba de forma un poco extraña. "¿Por qué se comporta alguna veces tan diferente… un tanto amable?... ¡Me va a volver loca!" pensó tratando de apartarse… sin éxito.
Eee… — tartamudeó tantito sin poder sostener la mirada azul en las negras pupilas del Saiyajin — esta bien… te sirvo y voy a bañarme.
Así me gusta… ¿ves que fácil es obedecer? — la soltó sin cambiar la mueca de diversión.
La joven no replicó… prefirió huir de él y rápidamente se fue a su cuarto en cuanto terminó su encargo. Cerró con seguro y empezó a desvestirse.
¡Qué vergüenza! — se dijo a sí misma — ¿Por qué últimamente me pasa esto con él? ¡Si es tan odioso!... ¡Qué calor!
Se metió a la ducha y dejó que el agua fría corriera para tratar de refrescar su cuerpo y sus pensamientos. La noche había caído ya y la luna llena surgía tras el horizonte.
El Príncipe cenó tan opíparamente como acostumbraba y también se fue a bañar. Aun conservaba esa mirada pervertida e intimidante, señal de que se sintió en su elemento… dominar a la fémina era tan agradable para su ego masculino. Sin embargo también había sentido algo raro que le hacía cosquillas en el estómago, unas ganas locas de… el calor le estaba afectando. Se bañó rápidamente y se asomó al balcón de su cuarto para tomar el fresco de la noche. Sus negras pupilas se fijaron en el astro dominante en el cielo nocturno, aquel que buscó desesperadamente el día que arribó a la Tierra. No había duda, era una de las más bellas y potentes lunas llenas de las que tenía conocimiento. Fue una buena idea que los terrestres, tan sentimentales, la desearan de regreso. Y sucedió algo que hace tiempo no le sucedía desde que perdió la cola. Sus instintos salvajes salieron a flote, aunque supo controlarlos y centrar su atención en lo que deseaba hacer hace tiempo… así que fue para allá.
Bulma también miraba la luna mientras muchas cosas daban vueltas en su cabeza. Admitía que Vegeta había llegado a gustarle aun antes de concluir su noviazgo con Yamcha… ese arrogante gorila tenía algo especial, que hasta su propia madre había deseado una cita con él. Ahora, sin su antiguo novio, podría conocerlo más a fondo; pero el guerrero era de lo más cerrado y no expresaba sentir nada especial por nadie… menos por ella. Aunque algunas veces notó que el Príncipe la miraba de una manera diferente, como hace un rato. Y eso la tenía pensando y pensando, apoyada en su balcón, vestida con una sencilla, fresca y corta batita de algodón azul cielo, sin nada más abajo que su diminuta prenda interior.
¿Qué será? — suspiró — Es toda una caja de sorpresas. — cerró tantito los ojos — Me gustaría conocerte mejor Vegeta.
Súbitamente la puerta fue abierta estrepitosamente. La joven volvió la vista sobresaltada y lo vio… con una expresión un poco más macabra que antes.
Ve… Vegeta, ¿querías algo? — tartamudeó sin ánimo de acercársele.
Sí. — dijo el maniaco simio caminando hacia ella, llevando puesto sólo la prenda por debajo de la cintura — Te quiero a ti.
¿Perdón? — se espantó más y, en el cuanto el Príncipe se le plantó cerca en un santiamén, quiso apartarse — ¿A qué te refieres con eso? — dijo asustada.
No te hagas mujer… — la aferró un poco brusco por la cintura, reduciendo la separación entre ambos — tú también lo quieres, mi instinto no me engaña… y tus hormonas tampoco. — cambió un poco la expresión, mirándola de forma apasionada — Eres tan hermosa bajo la luz de la luna — le habló seductoramente acercándose lentamente a su rostro.
Ve… Vegeta… — la pobre muchacha percibió un escalofrío placentero al sentir una suave caricia del guerrero por su espalda, con una ternura inusual y un tacto tan delicado, como si fuera otro hombre, como si fuera alguien que de verdad no quería lastimarla, como si no fuera cruel y sin sentimientos, como si la quisiera — yo… no se… — cerró los ojitos dejándose llevar por sus propios impulsos, abrazándolo por el cuello y soltando un pequeño suspiro cargado de ternura.
¡Shh! Cállate, hablas mucho — y la besó con tanta pasión, confesándole sin palabras que él también estaba prendado de ella… y que nunca le haría daño porque le ha dado otro sentido a su vida, haciéndola especial.
Lo demás… es historia. Sin especificar por cuanto tiempo fueron amantes a escondidas, hasta el día en que algo tuvo que surgir, muestra visible de su unión: Trunks.
Nota de la autora: Me gustó darle un toque un poco romántico, pues siento que en el fondo Vegeta pudo expresarle a Bulma lo que sentía por ella, de otra forma no la creo tan masoquista como para admitir ser usada como mero entretenimiento sexual (personalmente yo no lo sería, me quiero mucho)… sería prostituirse sin paga jajaja, por algo vivieron juntos muchos años. Esos fics que los separan por otra mujer no me agradan del todo… no pudo haber otra mujer con la paciencia necesaria para aguantar el carácter altanero y agresivo del Príncipe Saiyajin, y sacar a flote ese lado un tanto "humano" que tenía en su interior. Todavía tengo otras partes, arigato y sayo por todo.
P.D. Me late que el nombre de Trunks (una deformación japonesa del inglés) surgió en un momento parecido… Vegeta en "calzoncitos"… ¡uyyyy!
