Cap. 2
Al día siguiente, los mismos soldados del día anterior (sessho, kohaku y Hakudoshi) nos comenzaron a reunir en una especie de plaza, allí comprendí que ese mismo día nos guiarían a la muerte.
Intente advertir a algunas personas, pero no pude. Casi todas las personas que quedaban eran ancianos o niños muy pequeños y no tenían fuerza para escapar de allí o para formar una rebelión.
Camine un poco por las calles vacías. La gente empezaba ya ha reunirse en la plazoleta, arriada por los soldados.
Pasaba por un callejón cuando detuve mi mirada y observe a una chica de pelo azabache y ojos negros. Intentaba esconderse en un viejo sótano, que no se encontraba a la vista.
Me acerque a ella, me miro sorprendida y con confusión.
Sesshomaru pasaba por allí, ella inmediatamente me jalo hacia su escondite, pensando seguramente que Sesshomaru no nos había visto, pero no fue así, él nos vio pero disimulando fingió no ver nada y paso de largo.
Hiuufff- dijo ella con una cara de alivio
Quién eres?? - le pregunte
Soy kagome Higurashi – dijo ella atolondradamente
Soy Lin, te escondes para no ir a ese horrible lugar, donde nos mataran ¿verdad? – comente
Si, pero no sé si sea buena idea quedarnos aquí, aunque es mejor que ir allá – dijo dando un suspiro
mm... parece que estaremos juntas en esto, yo tampoco pienso ir – si, mientras me acomodaba en aquel frió y húmedo lugar
Así parece – me dijo mientras sacaba de un paquete un poco de pan, que compartió con migo.
Me lo obsequio un soldado hace algunos días, ahora es pan duro, pero aun se puede comer – dijo kagome alegremente.
Después de esta breve conversación guardamos silencio, no queríamos ser halladas.
Hakudoshi revisaba el lugar, sentí nervios de solo pensar en que nos descubrirían.
Tenia una sensación de angustia pero pronto es grito y dijo ¡no hay nadie podemos irnos!.
Una ves dicho esto esperamos unos minutos y luego kagome alzo su cabeza y me dijo, perece que ya se han ido.
Ambas un tanto aliviadas salimos de nuestro escondite y recorrimos las ahora vacías y desoladas calles.
No había nadie, todo estaba completamente vació.
Llego la noche y nos refugiamos en nuestro anterior escondite.
Era tarde y kagome yacía dormida. La luz de la luna se apreciaba por algunas rendijas.
De pronto unos pasos se oyeron venir. Me asuste, quien podría ser?, todos se habían ido ya.
Se abrió lentamente la puerta. Ya no aguantaba mas el pánico, quería gritar, el miedo se apoderaba de mí cuando dulcemente apareció el rostro de Sesshomaru, tan bello como siempre.
Vamonos rápido, cuando descubran que no estoy vendrán por mi – dijo rápidamente tomando me de un brazo y despertando a kagome.
Cuando kagome despertó no sabia lo que pasaba pero pronto lo entendió.
Sesshomaru se había quedado acá para protegernos, quien sabe por que y le había dicho a sus compañeros que iría en la parte de atrás del tren (que había partido en la tarde con todas las personas de geto) para vigilarla, pero en realidad se había quedado aquí.
Cuando sus compañeros se dieran cuenta lo vendrían a buscar para matarlo acusándolo de traición.
Todo sucedió tan rápido que apenas pude analizarlo.
Salimos del geto y empezamos a recorrer las calles de la destruida ciudad donde nos encontrábamos.
Todo estaba devastado pero me sentía bien por que Sesshomaru estaba a mi lado. Avanzamos sigilosamente por las calles, por si acaso aun habían soldados por allí,
Estaba amaneciendo y recién estábamos saliendo de la ciudad, hacia unos campos secanos donde su anterior belleza estaba destruida.
Nos acomodamos junto a un árbol para descansar.
Duerman un poco yo vigilare – dijo el muy seductoramente
No pude evitar ponerme roja como un tomate, pero intentando disimular me senté y me acomode a dormir. Cerré los ojos pero aun recordaba su mirada.
Kagome igual se dispuso a dormir, ella estaba cansada.
Instantes después Sesshomaru igual se sentó, no podía pasarse todo el rato hasta que llegara el claro del día parado.
Se acomodó junto a mi. Yo aun no me podía dormir y me empezaba a dar frió. El lo noto y me paso su abrigo. Yo lo mire, le di las gracias.
Sesshomaru no me contesto, observaba el cielo, me daba la impresión de que pensaba en porque estaba haciendo esto.
Acercándome a el apoye mi cabeza en su hombro y abrazando su brazo me dormí.
