Life, Love, and Everything in Between
Autora: SweetMercy
Traductora : Alisevv
Pareja: SS/HP
Advertencias: La historia es Slash, osea relación chico/chico y contiene Mpreg
Disclaimer: Todos son de Rowling, con lo mal que los trata
La versión original la pueden encontrar en :
/s/2963229/1/LifeLoveandEverythinginBetween
Life, Love, and Everything in Between
Vida, amor, y todo entremedio
Capítulo 2/15
La estación para estar alegre
Severus despertó al día siguiente para encontrar su habitación templada por el sol que entraba a través de las grandes ventanas a cada lado de su cama. Había olvidado cerrar las cortinas la noche anterior y su habitación estaba ahora brillando con la luz gris del frío sol invernal. Gruñó y liberó su mano de debajo de la almohada para correrla a través de su largo y enredado cabello negro antes de rodar hacia un lado y echar un vistazo. Su reloj le mostró las doce y trece minutos del mediodía.
—Mierda— maldijo, retirando las cobijas que lo cubrían.
Todos los de la casa ya debían de estar abajo, preguntándose por qué Snape, por primera vez en años, se había quedado dormido. Bueno, eso no era completamente cierto. Él se levantaba tarde durante las vacaciones de Navidad y verano, pero esto era más de lo que el llamaría 'levantarse muy tarde'. Y aunque eran las vacaciones navideñas, se encontraba en Grimmauld Place con el resto de la encantadora pequeña pandilla, y odiaba quedarse dormido en presencia de otras personas. Le hacía parecer humano
Rápidamente, se desnudó y se vistió con unos pantalones limpios, antes de arreglarse el cabello frente al espejo y dirigirse hacia la planta baja. El pasamanos de las escaleras estaba cubierto de brillantes cintas en rojo y oro, que según el idiota de Black eran festivas, pero que a Severus le hacían pensar en Gryffindor, y al pie de las escaleras, al lado de la puerta principal, estaba un enorme y centelleante árbol de Navidad. Muchos regalos, cuidadosamente envueltos en papeles de brillantes colores, se posaban debajo de sus ramas, aguardando el Día de Navidad.
La Navidad no era algo que a Severus le gustara celebrar; conmemorar el nacimiento de alguien que había existido un montón de años antes y hacer regalos a los que amabas… no tenía ningún sentido. Y pensaba lo mismo sobre el Año Nuevo (era simplemente otro día… ¡Gran cosa!), el Día de San Valentín (¿por qué demonios las parejas necesitaban su propio día?), Pascua (una excusa para comer todo el chocolate que pudieran manejar mientras celebraban la muerte y resurrección de la misma persona que había nacido en Navidad), y Halloween (¡ni siquiera se originaba en Halloween!)
Con una última mirada desdeñosa al árbol de Navidad, alisó su túnica y entró en la cocina, fingiendo que todo estaba normal, lo que acentuó al ignorarlos a todos, y se sirvió un vaso de jugo de naranja, pues una taza de café hubiera confirmado a todos que acababa de despertar. Se sentó en un extremo de la mesa y levantó con pereza un ejemplar de El Profeta.
—Te perdiste el desayuno— comentó Remus Lupin, sin levantar la mirada. Estaba sentado en el otro extremo de la mesa, estudiando unas hojas de pergamino, probablemente más asuntos de La Orden.
—Estaba ocupado— contestó Severus, sin apartar la vista del periódico.
—Iba a ir a despertarte pero…
—Estaba ocupado, Lupin, no dormido— gruñó.
—Yo sólo decía— alzó una ceja—. Pensaba que podrías querer comer algo, es todo.
—Cuando tenga hambre, comeré— contestó cortante, y sólo después que la corta conversación terminó, se dio cuenta que llevaba un rato mirando fijamente una foto a todo color de Harry Potter. El titular La Profecía de Potter resaltó ante él.
Su corazón saltó un latido.
¡Seguramente no habían descubierto lo que decía la Profecía! Y seguramente serían lo bastante inteligentes como para guardar esa información si lo hubieran hecho, ¿no?
Sus ojos revisaron con rapidez el artículo y pequeñas frases saltaron hacia él, tranquilizándolo. De acuerdo con lo que decían, parecía ser sólo otro intento de especular sobre lo que decía la Profecía. 'Expertos dijeron…' 'Miembros del Departamento de Misterios piensan que…'
Con una última mirada a la foto, pasó la página y continuó su búsqueda de noticias 'reales'. Cuando éstas fallaron, lanzó el periódico sobre la mesa de madera. Sirius frunció algunas hojas de pergamino de manera muy ruidosa. Dumbledore, alegremente, golpeteó los dedos sobre la mesa. Severus suspiró pesadamente.
—¿Todo bien?— preguntó Remus, mirando su taza de chocolate caliente.
—Estoy bien— ladró en respuesta—. ¿Es que no hay nada que hacer en este maldito lugar?
—Bien— dijo Remus, ligeramente desconcertado—. ¿Podrías ir a caminar?— sugirió—. O si tienes compras de último minuto que hacer, ahí está siempre el Callejón Diagon.
—¿Por qué tendría que hacer alguna compra de último minuto?— comentó con desprecio—. Confío en que no estés esperando que te regale algo.
Remus abrió la boca para replicar pero Sirius sacudió la cabeza. Remus suspiró y regresó sus ojos al pergamino frente a él, sabiendo que era inútil decir nada mas. Severus apartó la vista del hombre.
Él había, de hecho, realizado todas sus compras de Navidad; sólo porque odiara las fiestas no quería decir que no tuviera nadie a quien regalarle. Siempre compraba algo para Lucius Malfoy, algunos compañeros mortífagos, y antiguos amigos de la familia.
Luego estaba Dumbledore. El viejo director era como un padre para él y Severus sabía que Dumbledore veía su relación de la misma forma. Él había sido la figura paterna del joven desde el primer día que Severus había puesto sus pies en Hogwarts, así que siempre se hacía el propósito de comprar un regalo para él, para mostrarle su aprecio (sí, Severus era capaz de mostrar aprecio). Y, ocasionalmente, también enviaba algo pequeño a Minerva McGonagall. Pero eso era todo. Severus nunca tuvo intención de enviar nada a su familia real, pues no había tenido contacto con un solo miembro de su familia directa desde que había terminado la escuela y no le importaban ni un poquito. Ni siquiera sabía si seguían vivos y, para ser honesto, no le importaba. No conservaba recuerdos felices de su vida antes de Hogwarts.
Harry tampoco tenía ningún recuerdo feliz de su vida antes de Hogwarts
Severus desechó sus pensamientos y miró alrededor de la cocina. Dumbledore seguía feliz, tamborileando con sus largos y enjoyados dedos sobre la mesa, tarareando para si mismo. Sirius estaba inmerso en lo que fuera que Remus estuviera leyendo, lanzándole ocasionales miradas a Severus. El reloj sobre el fregadero marcaba las doce y treinta.
—Voy a caminar— anunció a la mesa, y sin esperar respuesta salió a grandes zancadas de la cocina.
ºººººººº
El aire invernal azotaba y arañaba el rostro y manos de Severus mientras caminaba a través de los terrenos del parque cubierto de nieve. El frío y gris cielo de la tarde era claro y no había ninguna nube a la vista. A pesar de la hora, las heladas calles parecían estar desiertas y sólo podía ser escuchado el sonido distante de camiones en la carretera principal. Metió sus manos en los bolsillos y bajó la cabeza.
Era la clase de atmósfera a la que estaba acostumbrado para Navidad; para él no resultaba extraña la soledad. Y estaba acostumbrado a estar en el frío.
A lo que no estaba acostumbrado, sin embargo, era a que cierto joven mago entrara y saliera de sus pensamientos. Entrar cuando Harry estaba en la ducha… bien, eso no había ayudado a su actual estado de ánimo.
La verdad era, y odiaba admitirlo, que Potter y su exquisito cuerpo ya lo venían distrayendo desde hacía algún tiempo. Desde que Potter había regresado de las vacaciones de verano para comenzar su séptimo año en la prestigiosa escuela de magia, Severus se había encontrado pensando en el muchacho cada vez con más frecuencia, de un modo en que los profesores jamás deberían pensar sobre sus alumnos
Lo primero que lo había llevado a este estado era la falta de… acción … que había estado teniendo los últimos años. Desde que el Señor Oscuro había regresado, había dejado en suspenso la 'pobre excusa de vida sexual' que tenía, para concentrarse más completamente en el asunto que tenía entre manos. Sospechaba que, sencillamente, su cuerpo se estaba rebelando contra su mente, demandando atención. Y como su cuerpo sentía ese deseo de ser… tomado… lo había hecho más vulnerable, ¡que horrible palabra!, a lo encantos de Potter, que aunque había pretendido con todas sus fuerzas que no existían, ahí estaban y eran fuertes. Sencillamente, no podía ignorar el hecho de que había crecido para convertirse en alguien endemoniadamente atractivo; y el incidente el día anterior en el baño lo había confirmado en demasía.
Cierto, Potter aún lo fastidiaba jodidamente, pero Severus estaba encontrando más fácil convivir con la presencia del muchacho. Por ejemplo, cuando Potter empezara a dar guerra en clases, Severus simplemente se distraería admirando secretamente su apariencia, memorizando como las débiles líneas de su cara juvenil cambiaban de acuerdo a su humor. Y luego se recordaría a si mismo que él estaba al frente de una clase llena de adolescentes y que no era momento de estar detallando a uno de sus estudiantes.
Y luego recordaría que era un profesor y no debería estar detallando a uno de sus estudiantes, y sanseacabó.
Y después de eso se enojaría consigo mismo por mirar a Potter de esa manera, pero para el momento en que estuviera listo para gritarle por la razón que fuera, la clase estaría por terminar o algún otro estudiante necesitaría su ayuda.
Después de que su casi diaria rutina de clases terminara, regresaría cual tromba a su habitación en las mazmorras y se maldeciría (verbal, no mágicamente), por mirar a Potter de esa forma. Luego recordaría por qué, exactamente, estaba mirando a Potter así y murmuraría algo sobre que necesitaba follar. Luego se preguntaría por qué no había follado en años, contestándose que había estado concentrado en el Lado Oscuro y su papel de espía, y maldeciría de algún modo antes de regresar a su salón a enseñar la siguiente lección.
Era un círculo vicioso.
Pero nada de eso significaba que tuviera sentimientos decentes hacia Potter. Como ya había dicho, sólo quería sexo, y el chico, sin importar lo que pensara sobre él, tenía un lindo cuerpo. Era así de simple. O eso era lo que pensaba hasta que lo había visto desnudo. ¿Podía ser posible que tuviera… sentimientos… por Harry Potter?
—Imposible— murmuró, enojado consigo mismo. Pero antes que pudiera seguir considerando el asunto, su mano se levantó para aferrar su antebrazo y apretó los dientes, respirando con fuerza. El Señor Oscuro lo estaba llamando.
Aclarando sus pensamientos para sacar a Potter de su cabeza, suspiró, se abrazó a si mismo, y se apareció.
ºººººººº
Harry se sentó en la orilla de su cama, mirando como Ron y Ginny revisaban una caja de grageas Bertie Botts. El viento silbaba afuera, golpeteando las ventanas en sus marcos. La emisora WWN había anunciado esa mañana que una tormenta se encaminaba de manera constante hacia el sur de Inglaterra y que durante toda la tarde podrían esperarse ventiscas aulladoras, algo que disgustaba profundamente a Harry, ya que había esperado poder escapar de los confines de la vieja casa de Londres por un rato.
Harry y Ron habían decidido regresar a Grimmauld Place por las fiestas. Esto, por muy trivial que pudiera parecer, había representado una fuente de tensión para el joven de cabello negro. Por una parte, era su último año como estudiante y con ello, su última oportunidad para pasar las Navidades en Hogwarts. El castillo siempre lucía tan mágico en esa época, y las decoraciones nunca dejaban de poner una sonrisa en su rostro. Pero, por otra parte, muy bien podía ser la última oportunidad de Harry para pasar Navidad con Sirius. Vale, no es que estuviera siendo pesimista sino simplemente realista. Pronto la guerra golpearía el punto de desempate y sería el tiempo de que enfrentara a su destino, y no sabía si sobreviviría o no. Éste había sido el factor decisivo para que eligiera venir a la casa de Londres.
Pero algo que no había tomado en consideración era Snape. No había contado con que su desagradable profesor pasara las vacaciones en Grimmauld Place con el resto, pero resultó que Dumbledore, siempre el buen samaritano, había invitado al hombre y a si mismo, dejando a MsGonagall a cargo de la escuela.
Ahora, normalmente Harry hubiera estado tranquilo con esto, ya era un adulto maduro y ciertamente no iba a permitir que ciertos asuntos estropearan su tiempo con Sirius, especialmente cuando el hombre últimamente había disminuido la aplicación de castigos en la escuela. Pero desde que las vacaciones de Navidad habían comenzado, Harry había tenido que lidiar con el temperamento de Snape continuamente. ¡El hombre nunca estaba feliz! Todos los días encontraba algo de que quejarse; enloquecía cuando los ocupantes de la casa hacían mucho ruido, de la misma manera como enloquecía cuando los mismos ocupantes no hacían ningún ruido. ¡Él era simplemente tan difícil, Dios!
Harry suspiró y giró la mirada hacia la ventana, observando las ramas de los árboles desnudos balancearse en el viento. Había tratado de no permitir que Snape lo molestara, al fin y al cabo él no lo valía realmente, ¿cierto? Si el hombre tenía problemas, ¡y ciertamente los tenía!, ¿por qué había de importarle eso a Harry?
Su mente se perdió nuevamente en el recuerdo de la noche anterior y se encogió, descansando su cabeza contra el frío panel de vidrio que cerraba la ventana.
La pasada noche, Harry había tomado una ducha antes de ir a dormir. Snape había estado de un humor venenoso todo el día, ladrándole a todo el mundo que lo estaban molestando o que se salieran de su camino. Pero en él momento que él había entrado mientras salía de la ducha, había cambiado. Por una vez, Harry había sido testigo de un Snape boquiabierto. El brusco profesor se había quedado ahí, inmóvil y ruborizado, ante la vista de un Harry desnudo y, sin error, el joven había visto el modo en que sus ojos se habían movido sobre su cuerpo. Snape había murmurado una excusa apresurada y Harry, a pesar de sentirse algo mortificado por haber sido atrapado desnudo por su más odiado profesor, había disfrutado realmente al observar cuan avergonzado se había puesto el hombre. Ése era un ángulo de Snape que nunca había visto. Que interesante…
Se escuchó el sordo retumbar de un trueno en el exterior y Harry levantó la vista y la fijo de nuevo a través de la ventana. La lluvia había empezado a caer con fuerza a medida que la tormenta se acercaba. Mas temprano, se había preguntado si Voldemort habría tenido algo que ver con el tiempo, dado que era raro que Londres se viera azotado por una tormenta de la magnitud que había anunciado WWN. Habían pronosticado truenos y relámpagos, fuertes lluvias y vientos, huracanes y ventiscas. A Harry, simplemente no le parecía que aquello fuera causado por la Madre Naturaleza; estaba convencido que en ello estaba implicado el Lado Oscuro.
Suspiró de nuevo y se estiró sobre la cama. No se suponía que los adolescentes normales se preocuparan por el Lado Oscuro, por ser asesinados en batalla, por tratar de salvar al mundo. Pero él no era normal. Para empezar, era el famoso Harry Potter, y no había necesidad de explicar lo que todo eso involucraba, ¿cierto? Era del conocimiento general a lo ancho del mundo lo que el nombre 'Harry Potter' significaba y lo que representaba.
Pero recientemente, se había encontrado preocupándose por otras cosas. Cosas que no eran del tipo 'Harry Potter', pero que aún así, de alguna forma, seguían haciéndole sentir un tanto intruso. Empezaba a sentirse confundido acerca de su sexualidad.
Le gustaban las mujeres. O al menos pensaba que le gustaban las mujeres. Pero en los últimos meses, se había pillado a si mismo observando a los hombres. Eso no podía ser correcto, ¿cierto? Por semanas, había sofocado sus hormonas. Era un chico de diecisiete años viviendo en un internado, estaba obligado a sentir algún grado de curiosidad hacia su mismo sexo. Probablemente sólo era una etapa.
Pero mientras se sentaba ahí, reflexionando sobre eso, se preguntaba si alguno de los otros chicos de su dormitorio se habría sentido igual en algún momento. ¿Se habrían dado cuenta que tenían sentimientos que no deberían estar ahí? ¿Lo habían superado? ¿Transcurrió como sólo una etapa? ¿Era simplemente parte del crecimiento y comprensión de quienes eran? ¿Experimentaron alguna clase de repulsión ante la idea de entablar una relación con alguien del mismo…?
—¡Ey!
Una almohada golpeó un lado del rostro de Harry y él alzó la vista. Ron estaba observándolo con una expresión divertida. Ginny ya no estaba en la habitación.
—¿Terminaste tu ensueño diario?
—¿Disculpa?— murmuró Harry, enderezándose hasta quedar sentado—. ¿Me decías algo?
—Nop, no en realidad— contestó Ron—. Sólo me estaba preguntando qué te apetecía hacer más tarde. Me voy en dos días, ¿recuerdas?
Hasta el momento, Harry, Ron y Ginny habían estado pasando las vacaciones juntos, Hermione había ido a casa con su familia. Pero Ron y Ginny pronto partirían. Iban a viajar a Francia, a reunirse con la familia de Fleur y el resto de los Weasley.
—Sí— suspiró—. No sé qué hacer, la verdad. ¿Si quieres puedo ayudarte a empacar?
—Compañero, faltan dos días enteros hasta que tenga que hacer eso. ¿No quieres hacer otra cosa?
—En realidad, no hay mucho que hacer, ¿o sí?— replicó, su mente en otro lugar—. Y la Orden no va a dejarnos salir, especialmente con esto…— señaló con la cabeza hacia la ventana.
—Sip…No es justo, mantenerte confinado dentro como si fueras una especie de…
—Ron— lo interrumpió Harry—. ¿Puedo preguntarte algo?
—Claro— contestó, rodando a un lado y mirando a Harry—. ¿De qué se trata?
—Es bastante personal, así que si no quieres contestar no tienes que hacerlo.
—¿Qué pasa? ¿Todo está bien? No es alguna enfermedad, ¿cierto? ¿Allí abajo?
—¿Qué? ¡No!— Harry sacudió la cabeza y Ron lució ligeramente aliviado.
—¡Entonces qué?— indagó.
—¿Alguna vez has… quiero decir, si es una fase por la que todos los chicos atraviesan… Bien, tú has tenido ciertos sentimientos… bueno, no sentimientos como tal, más bien atracción hacia otros, ya sabes, chicos?
Por un momento, Ron permaneció en silencio, su rostro pálido. Finalmente habló:
—Harry, ¿estás tratando de decirme que eres gay?
—No— replicó, incorporándose—. No soy gay; o al menos no creo serlo… Pero recientemente he descubierto cierta clase de… atracción hacia los hombres… y pensaba que quizás sólo fuera una etapa por la que todos atravesamos o algo así… ¿Tú has sentido algo como eso?
—No— sacudió la cabeza—. No, de verdad. Siempre me han gustado las chicas; los hombres son sólo hombres, ¿no? Como nosotros. Tienen los mismos pedacitos y todo eso, así que realmente no hay nada que mirar pues ya sabes como luce todo…
—¿Entonces nunca te has encontrado mirando a otro chico?
—No puedo decir que lo haya hecho— contestó.
—¿Y nunca te has preguntado cómo sería hacerlo con otro chico?
—¡Ey, Harry, eso es asqueroso!— dijo, arrugando la cara—. No estoy contra ellos ni nada de eso, los gays quiero decir, ¿pero por qué iba a querer imaginarme a mi mismo con otro hombre?
—No sé— murmuró Harry—. ¿En caso de que tuvieras curiosidad o algo?
—Harry, compañero, créeme, soy hetero y estoy feliz siendo hetero— examinó a su amigo—. ¿Por qué? ¿Tú sientes curiosidad?
—En cierto modo— admitió—. Reconozco un chico guapo cuando lo veo…
—También yo, pero eso no quiere decir que desee su polla en mi trasero.
—No me refiero a tener sexo. Sólo besarse y esas cosas…
—Amigo, si quieres un consejo, estás hablando con el tipo equivocado. Sabes que te ayudaría si pudiera, pero con esto… Honestamente, no puedo, lo siento.
—No importa— murmuró Harry—. Espero que sea sólo una etapa o algo así.
—Harry, cuando dices que te has sentido atraido por hombres recientemente, ¿a quién te refieres exactamente?
—A nadie en particular— murmuró, levantándose—. Sólo a los hombres en general.
—Sabes— sugirió Ron, luego de unos momentos pensando—, quizás deberías hablar con Sirius y Remus sobre esto.
—Sí— suspiró—. Sí, quizás eso ayudará. ¿Pero tú no conoces a nadie hetero que sienta estas cosas?
—Bueno, no es algo de lo que la gente vaya hablando por ahí, ¿no?
—Supongo que tienes razón— replicó—. Gracias por tu… ¡argggg!
Su mano se disparó hacia la cicatriz de su frente, pero tan pronto como el dolor llegó, desapareció, dejando una desagradable sensación de hormigueo.
—¿Qué ocurre? ¿Pensaba que supuestamente ya no dolía?
—Lo hace a veces— dijo Harry, frotándose la cicatriz—. Creo que a veces Voldemort olvida proteger sus pensamientos y yo percíbo un destello de ellos o algo así. No es grave.
—¿Seguro?— Ron lo miró preocupado.
—Positivo— afirmó Harry—. Probablemente es sólo una reunión o algo. Sé que convocó una reunión temprano; escuché que Dumbledore decía a los demás que Snape le había enviado un mensaje. Pero estoy bien.
—¿Seguro?— preguntó de nuevo, y Harry sonrió ante la preocupación de su amigo.
—Sí— aseguró—. Si fuera algo malo, o pudiera decir lo que va pasar, serías la primera persona a quien se lo diría.
—Sí, bien…— murmuró—. Todos nos preocupamos por ti, compañero, ¿sabes? Es mortalmente espeluznante como él puede entrar en tu mente y llenar…
—¿Quieres algo espeluznante?— Harry sonrió, cambiando de tema—. ¿Sabes quien entró cuando yo estaba saliendo de la ducha ayer? ¡Snape!
Continuará……
Hola a todos
Millones de gracias por el apoyo que han dado al primer capítulo de la historia, espero que el segundo también les guste. Gracias especialmente a:
Lupita Snape, Black Imago y Lady Asuki
por sus lindos comentarios.
Un beso enorme a todos
Alisevv
