Hola a todos, hoy me dio un ataque de inspiración así que les dejo un pequeño cap.

Todos los personajes le pertenecen a S solo juego con ellos.


Porque cada día es especial, si lo sabemos aprovechar. No nos afanemos, cada día tiene sus propias preocupaciones. Solo tratemos de ser felices.

Luego de esa memorable primera vez, las cosas solo fueron mejorando cada día más.

Hoy llevamos cuatro años juntos. Sí justo hoy era nuestro "aniversario". Me levanté aquella mañana entre sus brazos, me estiré de manera discreta ya que no quería despertarlo, se veía tan pacifico cuando dormía, así que me tomé un momento para contemplarlo. Mi mirada cayó directamente a sus labios, perfectos, rellenos de una manera que solo te invitaba a besarlos. Pasé con cuidado y delicadeza mi dedo índice sobre ellos, Jacob se removió un poco pero continuó durmiendo.

Tomé el brazo que reposaba sobre mi cintura y con cuidado me levanté de la cama, estiré mi camisón de dormir y aproveché para desperezarme con todas las de ley, haciendo que un ronroneo como de gato saliera de mis labios.

Me duché y vestí con mi uniforme del hospital, hoy tenía turno, debía pasar todo el día en el hospital en el área de pediatría y terminaba a altas horas de la noche. Lastimosamente no podía pasar con Jacob el día de nuestro aniversario, pero le recompensaría con un delicioso desayuno y talvez en la noche algo más.

Terminé de vestirme, maquillarme de forma natural y hacerme una coleta alta ya que mi cabello había amanecido un poco rebelde. Pasé hacia la habitación y vi que mi hermoso novio aún seguía durmiendo, pero se había acomodado para quedar boca abajo en la cama. Me acerqué y me hinqué sobre la alfombra para quedar a la altura de su rostro, tomé sus mejillas y deposite muchos besos pequeñitos haciendo que se despertara con una enorme sonrisa.

-Buenos días, dormilón.- dije con una enorme sonrisa mientras seguía dándole besitos por todo su rostro.

-Mmmmmm, amor mío, buenos días, dame unos 3 meses y me levanto preciosa.- bromeó e intentó darse la vuelta y taparse el cuerpo con las sabanas, pero le detuve y con un movimiento rápido me tomó de la cintura y me jaló hacia la cama para caer sobre su pecho.

-Jacob!- me reía y acomodé mi cabeza en su pecho.

-Buenos días, preciosa.- dijo ya totalmente levantado y depositó un beso en la coronilla de mi cabeza.- Feliz aniversario.-

Alcé mi rostro y lo bese castamente en los labios.-Feliz aniversario dormilón, ya es hora de levantar ese hermoso trasero que tienes y arreglarte para el trabajo.-

Sí Jacob luego de la graduación empezó a trabajar en la empresa de su padre. Con los años logró tan magnífico trabajo que su padre lo nombró vicepresidente de la empresa. Jacob amaba el negocio familiar, y poco a poco salió adelante ganándose las cosas a pulso.

Jacob se levantó y se dirigió hacia el baño, mientras lo hacía no podía para de verlo y suspirar como colegiala enamorada. Caminé hacia la cocina y comencé a preparar pancakes, jugo de naranja, fruta picada, huevos con tocino (los favoritos de Jacob) y café, mi droga personal.

-Un desayuno de rey para el amor de mi vida.- dije cuando entró a la cocina y vio un pequeño banquete sobre la mesa de la cocina. Corrí hacia mi novio ya bañado, vestido con un traje Armani color azul marino y recién rasurado, a besarlo.

El desayuno pasó entre risitas, besos y mientras Jacob revisaba las noticias de la bolsa de valores, yo leía algunos artículos nuevos de medicina. A las 9 de la mañana cada cual tomó su auto, Jacob con destino a su empresa y yo al hospital.

Aún no me graduaba, pero no faltaba mucho, me encontraba ya haciendo mis prácticas de último año en el Hospital de Santa Bárbara y amaba ese lugar. El área de pediatría era un sueño hecho realidad, los niños eran lo más tierno del planeta y me encantaba atenderlos, pero al igual de ser mi sueño, es ocasiones era una pesadilla. Trabajar con niños pequeños también tiene un lado doloroso, como cuando Cara, una niñita de 6 años fue diagnosticada de leucemia y pude ver cómo su vida se escapaba de mis manos, sin poder hacer nada, me sentí impotente y tras su muerte varios meses después no podía sentirme en paz, todas las noches lloraba en la cama, mientras Jacob me consolaba. Es en cierta forma difícil ser médico, pero no lo cambiaría por nada.

La mañana en el hospital pasó tranquilamente, sin novedades y a la hora del almuerzo fui junto con Alice, mi mejor amiga hacia la cafetería. Tomamos cada quien nuestros almuerzos y nos sentamos en una pequeña mesa.

-Bella, no olvides que mañana en la noche, quedamos con Rosalie para ayudarle con los preparativos para su boda, en su casa.- Me recordó.

Rosalie era otra de mis mejores amigas, una rubia toda despampanante, el sueño de todo chico, pero con el defecto de tener boca de camionero y en ciertas ocasiones ser una perra total con quien le caía mal, definitivamente la adoraba. Mi amiga estaba a punto de dar el gran paso con el enorme oso de Emmett, un hombre que parecía medir más de dos metros, un cuerpo muy bien ejercitado y aunque su tamaño imponía, era la persona más amigable y dulce del mundo, todo un niño atrapado en el cuerpo de hombre. Eran una pareja adorable, excepto cuando se subían de tono y terminaban haciendo locuras juntos, muchas veces en las salidas entre amigos Alice y yo tuvimos que apartarnos de tantas cosas sucias que se susurraban en el oído y tantos toqueteos que tenían.

Pero en fin, Rosalie y Emmett decidieron dar el gran paso y en una semana se iban a casar. Rosalie por supuesto que nos eligió a Alice y a mí como damas de honor y desde ese entonces todo ha sido un pequeño caos, entre la recepción, la decoración, los vestidos y más ayudamos a nuestra amiga a planear la boda. Ya solo faltaban ciertos detalles para dar por terminada nuestra misión en la planeación de "la boda perfecta".

-Claro Alice, a penas termines el turno en emergencias me llamas para salir juntas a la casa de Rosalie.-

-Ok, Bella, entonces nos vemos en la noche al terminar todo, tengo que ir corriendo ya que el Doctor Vulturi me arrancará la cabeza si llego tarde, disfruta tu almuerzo.- se levantó, tomó sus cosas y salió corriendo.

Respiré profundamente y después de terminar mi almuerzo me dirigí de nuevo hacia el área de pediatría. Al contrario de la mañana, la tarde estuvo repleta de trabajo.

Varias horas después me senté agotada y me dispuse a llamar a Alice ya que mi turno había acabado. Saqué mi celular y vi que tenía un mensaje de Jacob, así que lo abrí.

Sé que la novia más hermosa del mundo estará t

rabajando arduamente, pero no quiero que olvide que la amo.

Pd: hoy noche te lo demostraré con acciones que realmente

te gustarán. Te extraño.

-Jacob

Sonreí, realmente Jacob era todo un amor. Nuestra relación iba avanzando cada vez más y más, había algunos días en que ambos estábamos realmente ocupados por nuestros trabajos pero siempre encontrábamos tiempo para ponernos al día, haciendo el amor, teniendo pequeñas citas y hasta sentándonos en la sala a ver películas como los viejos tiempos.

Empecé a teclear en mi celular.

Espero que esas "acciones" que planeas sean del todo placenteras

ya que necesito que me saques todo el estrés que tengo.

También te extraño. No olvides que hoy iré a casa de Rosalie

para terminar con los detalles de la boda. Te amo.

-Bella.

Miré mi reloj de muñeca y vi que eran ya las 7 de la noche así que llamé a Alice y quedamos en vernos en el parqueadero en 10 minutos. Nos encontramos y nos fuimos juntas en mi auto hacia la casa de nuestra amiga.

Al llegar nos recibió un Emmett un poco muy despeinado y una Rosalie muy sonrojada, a lo cual caímos en cuenta que interrumpimos algo que estaba por empezar entre esos dos. Tomamos un poco de café y galletas mientras ojeábamos los catálogos de las florerías para la decoración, hablamos sobre la música de la recepción y Rosalie nos comentó sobre el lugar de su luna de miel.

Luego de 3 horas, siendo ya las 10 de la noche llegué a nuestro departamento y me encontré con Jacob en su estudio leyendo algunos contratos de la empresa. Cenamos y luego entre bromas y coqueteos terminamos haciendo el amor.

Jacob paseaba sus dedos sobre mi espalda desnuda después de una maravillosa segunda sesión de sexo y yo tan relajada como nunca empezaba a caer en la inconsciencia cuando Jacob habló.

-¿Te confieso algo amor?-

-mhmmm?- gemí en su pecho preguntando sobre lo que quería confesarme.

-me tiene un poco preocupado la despedida de soltera de Rosalie, no es por ser desconfiado ni nada, solo que no sé qué tienen en mente ustedes chicas locas.- dijo parte en broma, parte serio.

Era Rosalie, y Jacob la conocía perfectamente, sabía que quería hacer una despedida de soltera inolvidable.

-Amor no tienes nada de qué preocuparte, solo será una noche de baile y cocteles, no creo que hayan strippers, y si los hay, sabes perfectamente que solo tengo ojos para ti.- le aseguré tratando de quitarle la preocupación.

-¿Y si algún hombre ligero de ropas logra captar la atención de mi hermosa novia?- dijo mirándome directamente a los ojos.

-Amor, sabes que solo te amo a ti y a nadie más.- le prometí con un casto beso en los labios.

-¿Me lo juras amor, jamás dejarás que nadie te robe de mi lado?.-

-Jamás Jacob, solo serás tú toda mi vida.- y así sellamos nuestra promesa volviendo a fundir nuestros cuerpos en uno solo.

...

Todo en ese entonces era más fácil, más natural. Extraño tanto esos momentos, en los que podía dormir en paz en sus brazos, sin sentirme culpable, sin sentir que todo lo que hago es incorrecto, sin pensar en él, en la persona que hizo que rompiera todas mis promesas y me hundiera en el vacío. Pronto sabrán de él.


Bueeeeeeno, pues les traigo un nuevo cap, un poco corto pero no se preocupen, subiré otro muy pronto. Si se preguntan por ese misterioso él pues pronto sabrán de él, no se apuren jeje.

No se olviden de dejar algún comentario u opinión. ;3

Les mando un abrazo.

Sam.

Pd: si se preguntan por mi anterior historia "Entre tus brazos, el amor y la guerra" pues he estado pensando en nuevas ideas así que pronto subiré un nuevo capítulo. Tenganme un poco de paciencia. :)