(Misty)

Lo primero que reconocí aquella mañana fue el exquisito aroma a sopa que alguna de mis hermanas debía estar preparando. Dí algunas vueltas entre mis calentitas mantas y entreabrí un ojo para comprobar la hora que era.

Pero en cuanto noté la ausencia de los números fluorescentes de mi despertador electrónico empece a notar que algo no iba nada – pero que nada- bien.

Reconocí las mantas que hasta ahora me envolvían de un color grisáceo muy diferente del turquesa al que yo estaba acostumbrada. Como un rayo, me vinieron a la cabeza uno por uno, todos los sucesos ocurridos antes de que se despertara. La lluvia, la cueva, la caída, el jardín y...

Me llevo la mano a la boca.

Ash.

No podía ser que aquel muchacho fuera Ash. Su Ash. El Ash que hacia casi 3 años que no veía.

Pero si no era él, entonces ¿ de quién demonios era la casa en la que se alojaba?. Después de varios minutos de reflexión, pense que lo menos que podía hacer era buscar a aquel joven y agradecerle toda su ayuda.

Sin pensármelo, me levanté de la cama corriendo las mantas de lado. La habitación estaba oscura así que me acerqué a las ventanas y descorrí las cortinas. La tormenta había dejado paso a un día soleado que iluminaba toda la habitación.

El hecho de que hubiera tanta luz me dio fuerzas para continuar.

Salí de la habitación y recorrí una por una las habitaciones sin demasiados resultados de encontrar al muchacho. La casa, tal como parecía desde fuera, era muy espaciosa, pero aún así, había algo dentro de ella que no me gustaba. Quizás que parecía demasiado impersonal comparada con su antigua hacienda, tan coloreada y tan llena de vida.

Decidí buscar por la parte éste antes de decidir subir al segundo piso.

De nuevo, un riquísimo aroma me obligo a abandonar la zona y subir por unos pequeños escalones hasta una modesta cocina medio escondida por unas puertas correderas.

Allí, en medio de los fogones se encontraba el joven con el que se había topado antes de caer desmayada. Antes de dar señal de presencia,me quedé en la comisura de la puerta, observándolo.

Su espalda no era muy ancha y el tono de su piel era de un tostado trigueño. Su pelo, caía desastrósamente revuelto y atado por una pequeña coleta, ya que no le llegaría un poco mas abajo de los hombros, aunque para cocinar era obvio que se lo tendría recogido.

Se acerco sigilosamente hasta que estuvo detrás suya. Un nudo de nervios y de vergüenza se formo en mi garganta y, tímidamente, le di unos cuantos toques en el hombro con el dedo.

-Buenos días.- saludó alegremente.- ¿ Has dormido bien?- El cúmulo de nervios se hacia más y más grande y sabia que me había puesto colorada.

-Euh... Sí.- conteste tímidamente.

-Toma, he hecho este caldo para ti. No soy muy buen cocinero pero seguro que después de lo de ayer estarás hambrienta.- dijo, llevándose una mano detras de la nuca, en un gesto adorable.

-Pues la verdad, es que tengo bastante hambre. Me encantaría tomármelo.

Le dirigí una sonrisa torcida y me indicó el camino hacia el comedor mientras iba a buscar la sopa. Me sente mientras esperaba su vuelta. Desde la cocina podía oír como chocaba la arcilla de los platos al sacarlos del fregadero y como vertía en ellos el caldo. Cuando vino – con mucho cuidado de no derramar nada – se sentó y le paso una cuchara.

Cabizbaja, empecé a beber a sorbos, incomoda por el silencio. Disimuladamente, mire por el rabillo del ojo. Él también parecía tenso por el silencio y hasta podía verle pensar algún tema de conversación que sacar.

De pronto, levanto la cabeza y nuestras miradas se encontraron. Yo me pegue tal susto que sin querer derrame un poco de sopa al mantel.

-¡L..lo siento!. Iré a la cocina a por una bayeta para limpiarlo.- Deseaba salir de aquí lo mas rápido posible. Sentia su mirada clavada en mi ojos, a pesar de que no lo estaba mirando.- En menudo líos te metes tu sola. - pensé.

-¡Espera!.-

Su voz me sorprendió de nuevo. Aunque eso no era nada en comparación con lo que pasó después.

Antes de que me hubiera levantado de la silla él se había puesto -asombrósamente de pie y en frente mio- y me estaba sujetando la mano.

Volvía a sentir su mirada en mí, salvo que esta vez, como añadido, estábamos mas cerca que nunca y me estaba agarrando la muñeca. Sentí el calor de sus dedos correr a través de mi frío brazo. Le miré. Nos miramos. Y mi corazón se paro por unos instantes...

-Misty...- susurró..Su voz me sonó como una caricia. ¿Desde cuándo tenia la voz tan grave? Sus ojos todavía estaban conectados con los míos...- Misty,- repitió - ¿eres tú?

En aquel instante pasaron por mi cabeza todas las veces que había pensado en él durante estos 3 años. Todas las lagrimas y las sonrisas que había sufrido al pensar en él. Todos los besos que yo soñaba con darle.

Y ahora lo tenia cara a cara, como había soñado, sin fantasías ni ilusiones de por medio.

Le observé. Observé la curvatura de sus cejas y el color de sus labios, su frente arrugada y sus mejillas morenas con un pequeño rubor alrededor de la nariz. No eran exactamente las facciones que yo recordaba del antiguo Ash. Estas eran mas maduras y ya no contenían la alegre redondez de un niño de 12 años. Pero, aun así, seguía habiendo en sus ojos un matiz que podría reconocer en cualquier lado del mundo.

Ash.- Mi voz sonó ronca.- Soy yo.

Quizás fuera por aquel ambiente emotivo que nos inundaba o por que había sido demasiado desconcertante para nosotros por que aquel momento el corazón gano sobre la razón. Ambos nos enlazamos en un fuerte abrazo y enterramos la cara en el opuesto.

Sentía los músculos de sus espalda tensarse bajo la yema de mis dedos. La calidez de tu cuerpo creaba un manto alrededor del mio que me hacia complicado ver lo que realmente estaba pasando. Pero en estos momentos realmente no me importaba.

Gire la cabeza hasta apoyar mi oreja en su hombro y me apretuje contra él.

-No sabes cuanto te he echado de menos.

Él solo aumento la presión de sus brazos contra mi cadera.

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El ruido que hacían mis botas al chocar contra el suelo iba al compás de la música de ambiente que salia por los altavoces de aquel pasillo. Se me hacia odioso escuchar aquella música infernal combinada con el monótono papel de las paredes y las lamparas cada cinco metros. Tenia la sensación de estar teniendo un déjà vu continuo. Si seguía así, iba a llegar al despacho del jefe con muy, muy mal humor.

Por suerte, pronto llegue a la puerta del final. Golpee dos veces la puerta y me dispuse a entrar.

No había entrado muchas veces en aquella habitación, pero siempre estaba llena de altas estanterías abarrotadas de libros. El escritorio de roble estaba lleno de mapas, libros, compases y maquinas cartográficas ademas de algunos modernos aparatos que emitían una serie de pitidos cada cierto tiempo.

El jefe estaba con un par de libros en la mano derecha y tomando apretujadas notas en una libreta con la otra. No parecía haberse dado cuenta de que había entrado.

Carraspeé molesto varias veces. Empezaba a dolerme la cabeza.

- Jefe.- empecé, deseoso de irme de allí cuanto antes.-Me ha dicho Roxanne que tienes algo para mí.

No contesto. Solamente me miro como si esperara que dijera algo más. Sus ojos grisáceos parecían cansados tras esas remarcadas arrugas con ojeras.

Después de algunos segundos, simplemente aparto algunos mapas de su escritorio y cogió un aparato, una mezcla de libro y portatil de color negro, entre todos sus archivos.

-Tomaló.- dijo simplemente.- Esta vez procura no fallar.

A pesar de que estábamos casi a un metro de distancia el uno del otro, me tiro aquel trasto con la agilidad y la fuerza impropia de la edad que aparentaba tener. Yo lo atrape con un movimiento, antes de que chocara contra el suelo.

Antes de salir de aquella habitación sentí su fria mirada en mi nuca que dio paso a un pequeño escalofrio.

Una hora después me encontraba de nuevo en mi lujoso apartamento. Deje aquel cacharro encima de una mesa y me dirigí a la cocina en busca de una aspirina para el dolor de cabeza. Después me arrastré hasta la cama y me deje caer encima de ella haciendo un sonoro plof por el peso. Me pasé los indices por la sien esperando que la aspirina empezara a hacer efecto.

Antes de caer dormido tuve un ultimo pensamiento:

Esta vez no fallaré

Continuara...

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Creo que llevo como unos ¿cuantos? ¿5 o 6 meses sin actualizar? Lo siento mucho, la verdad es que siempre acabo dejando tiradas todas mis historias, pero no sé que me dio de continuar esta. A simple vista puede parecer una trama muy simple (típica chico-chica que se enamoran) pero tengo pensado meter algo mas de tenebrismo con las escenas en las que Drake es el protagonista. Poco a poco descubriréis mas cosas sobre él. Espero que también os guste

Quería dar las gracias a todas las personas que me dejaron un review en el capitulo anterior. Sé que ha pasado mucho tiempo desde que publiqué la historia, pero espero que le deis una oportunidad a Reencuentros.

Según como vea, reactualizaré el capitulo 1 para corregir faltas y poner a una Misty menos Mary-Sue, dependerá de cuantos reviews tenga. Espero no tardar tanto en publicar el capitulo 3. Muchas sorpresas seran reveladas, ademas de la muerte (??) de un personaje (No, no es Brock tranquilos XDD). Leed y veréis.

¡Hasta el capitulo 3!

Finn-chan