Capítulo: Fiesta
Bella POV
Mi papá se mostró sorprendido al verme vestido como "Una chica normal", quiso hasta darme su tarjeta de crédito para que me compre más de esa ropa, ya que le dije que fue un regalo de Alice Cullen, mamá se veía simplemente satisfecha en el cambio en mi apariencia.
La gente no paraba de mirarme. ¡Hey! Soy mujer, bien, puedo ponerme, jeans, blusas, y maquillarme, hacerme un peinado bonito, no hay nada de malo.
Todo estará bien, en tres horas esto habrá culminado.
-¿Bella? ¿Estás ahí?- Preguntó Edward moviendo su mano cerca de mi rostro.
Pestañeé varias veces. Le sonreí dulcemente. ¿Le sonreí dulcemente?
-No, creo que estoy por allá- señalé la puerta.
Reímos entre dientes.
-Te vez preciosa- Tomó mi mano e hizo que me diera una vuelta para que me examine. Silbó.
-Muy gracioso-Dije mientras ponía los ojos en blanco.
Comenzó a sonar la canción "enamorados" de Christina Aguilera y Luis Fonsi, me sentí extraña, la gente comenzó a bailar apegada. Me acerqué a Edward obviando uno que otro comentario de personas cercanas. Puse mi cabeza en su hombro, a la vez que mi mano tenía contacto con la suya y la otra reposaba en su hombro. Nos comenzamos a mover al ritmo de la canción.
Como un bello amanecer, tu amor un día llegó
Por ti dejó de llover y el sol de nuevo salió
Iluminando mis noches vacías
Desde que te conocí, todo en mi vida cambió
Supe al mirarte que al fin, se alejaría el dolor
Que para siempre seríamos dos
Enamorados, siempre de manos, eternamente
Si no te hubiera conocido no sé qué hubiera sido de mí, mi amor
Sin tu mirada enamorada no sé si yo podría vivir
Sin el latido de tu corazón
El mundo es más frío
Nada tendría sentido
Si nunca te hubiera, conocido
Oooh, ooh oh ooh, ohh
Toda mi vida soñé con tu llegada, mi amor
Así yo te imaginé, tan bella como una flor
Supe que siempre seríamos dos
Enamorados, siempre de manos, eternamente
Si no te hubiera conocido no sé que hubiera sido de mí
De mí, hubiera sido
Sin tu mirada enamorada no sé si yo podría vivir
Sin el latido de tu corazón
El mundo es más frío
Nada tendría sentido
Si nunca te hubiera
Conocido
Que hubiera sido de mí
Nada tiene sentido
Si no es contigo
No sé
Que hubiera sido de mí
Que hubiera sido
No no, sin tu mirada enamorada no sé
Si yo podría vivir
Sin el latido de tu corazón
Sin ti, el mundo es más frío
Nada tendría sentido si nunca te hubiera conocido
Nada tendría sentido si nunca te hubiera, conocido
Terminó la canción, y yo sintiendo entrañas sensaciones en el abdomen como mariposas. Levanté la vista y Edward sonreía ampliamente. Se fue acercando…hasta que nuestros labios se unieron como si hubieran sido fabricados para estar juntos, cerré los ojos. Mi corazón latía desenfrenado, quería estar eternamente así con él, disfrutándonos... el era muy especial…me hacía sentir especial.
-¡Dios!-gritaron detrás nuestro. Dimos un respingo, dirigí la mirada a donde se había escuchado el grito. Varios de los invitados...no daban crédito a lo que sus ojos veían.
No me había percatado hasta entonces que no habían puesto más música y que andábamos en silencio. Yo seguía tomada de la mano de Edward, no sabía si correr, gritar, llorar…o simplemente sonreír.
-Ustedes…- Susurró Mike
Una lágrima de confusión se derramó por mi rostro.
Quise salir del lugar, pero Edward me apretó la mano más fuerte.
-Yo te acompaño- Inquirió. Sin dar alguna explicación más, subimos a su habitación, al entrar pude escuchar como la música volvía a envolver el ambiente.
Examine el lugar, su habitación era simple, pero muy limpia y ordenada, un estante, una cama y un ropero, todo color blanco, extremadamente pulcro.
Cuando mi mirada se encontró con la suya no pude evitar acercarme a él y volverlo a besar. Las mismas mariposas estomacales irrumpieron en mi interior haciendo que me estremeciera, una corriente eléctrica se deslizaba por cada poro de mi piel. Sus labios eran suaves…dulces, como de seda, amoldables, dando a la fricción una sensación agradable.
-¿Cómo es posible?-pregunté dejando el beso.
-Para el amor no hay nada imposible- Respondió con su perfecta sonrisa.
-Es tan confuso- Repuse a la vez que lo rodeaba con los brazos.
-Para mí, está más claro que el agua-Murmuró besando mi cabello, mientras el también me rodeaba con los bazos.-Simplemente…respondimos a la naturaleza.
La puerta se abrió intempestivamente dejando ver a los papás y los hermanos de Edward, quienes traían una cara de preocupación.
Sonrieron ampliamente al vernos abrazados. Nos soltamos en acto reflejo.
-Chicos-Dijo Esme mientras que los ojos se le llenaban de lágrimas.
-Wow-Exclamó Emmett mientras comenzaba a reír.
-¡Tenemos que ir de compras!- Gritaron las hermanas Cullen al unisono, haciendo que me sonrojo más que antes.- ¡Faldas para Bella, blusas, polos y ropa interior femenina!
Reprimí un jadeo.
-Bella, bienvenida a la familia- Carlisle profirió una sonrisa torcida igual a la que hacía su hijo. Ahora ya sé de donde había sacado esa forma tan seductora de sonreír.
-Gracias-Se me quebró la voz.
-Vamos- Balbuceó Edward jalándome nuevamente del brazo.-Le tengo que gritar al mundo entero que te amo.
No hubo forma de decirle que debía callarse. ¡Estábamos delante de toda familia! Moví la cabeza negando. Cuando bajábamos las escaleras pude apreciar como las miradas sorprendidas caían sobre nosotros.
-¡¿A que no es bonita mi novia?!- Gritó a todo pulmón.
-¿Él?-preguntó una chica rubia señalándome a la vez que se reía a carcajadas.
-La quiero, Tanya, lamentablemente a ti no, supéralo- Le dijo "mi novio" a la muchacha. Esta como respuesta torció el rostro.-Como dijo Pedro Calderón de la Barca: Amor sin locura, no es amor.
Nos alejamos de ella.
-¿El amor es una locura?-pregunté
Asintió.
-Entonces estamos re-esquizofrénicos- susurré. El al instante comenzó reír ante mi ocurrencia. Sus finas facciones me deslumbraron, haciéndome pestañar rápidamente.
-Dicen que los ángeles son las criaturas más bellas del mundo. Entonces debo tener mucha suerte porque he encontrado uno-
En toda la fiesta, solo bailé con Edward, no podía alejarme de él, era como si una fuerza magnética nos hubiera unido para estar siempre juntos.
Cuando dije que iría a mi casa, el muy sobreprotector se ofreció a llevarme. El viaje en auto fue corto. Estacionó su volvo plateado. Se volteó hacia mí para hablarme.
-Le diremos a tus padres lo nuestro-Barboteó dulcemente.
-¡¿Qué?!-Salté en mi asiento asustada.
Pareció pensarlo un momento para luego contestar:
-Es lo debido. ¿Te diste cuenta que en la fiesta no me fijé en "chicos"?-preguntó
-¿Te diste cuenta que en la fiesta no me fijé en "chicas"?-Pregunté imitando su pregunta. Me armé de valor y hablé muy segura.- Vamos a decirles.
Me abrió la puerta en gesto de caballerosidad, yo aún no podía asimilar tantas cosas que estaban pasando…tan repentinas distintas.
Caminamos hasta la puerta, yo la abrí con mi llave.
Mis padres miraban la televisión abrazados. Se sorprendieron al vernos.
-Mamá, papá él es Edward- Tragué en seco –Mi novio.
Abrieron los ojos como platos. Papá se acomodó en su asiento mientras comenzaba a toser, mamá le dio unas palmaditas en la espalda. Luego se incorporaron para saludar a mi acompañante.
-Estoy encantado de conocerlos- Susurró el joven de cabello cobrizo, extendiéndoles la mano, respectivamente a cada uno.
-No…noso…nosotros no…no sabemos cómo…-Mamá comenzó a tartamudear.
-No hace falta que digan algo, solo queríamos darle el aviso, para que no se extrañen cuando la frecuente-. Interrumpió Edward a la vez que me abrazaba por la cintura. Sentí mis piernas como gelatina, como si en cualquier momento pudiera caer al piso. Sonreí mientras bajaba la mirada al piso.
-Uhm, nosotros los dejamos solo- Barboteó Charlie, haciéndole un ademán a Renée para que lo siguiese.
-Listo- le murmuré a Edward.
-A mi bolsillo- Complementó mientras reíamos.
