Jeje aqui el segundo capitulo lamento la demora para los que vieron la historia, gracias de verdad a los que deajron review. Y si Royai1313esto es raro demasiado y veras que mantuve algo de lo original XDD y sin mas dejo este cortito cap


Los días pasaron relativamente normal, entre ellos meras conversaciones de cortesía, no sabía como describirlo pero al estar en el mismo ambiente que ella, le provocaba cierta comodidad, aún si el silencio reinaba entre ellos. Por otro lado, su capacidad para aprender los principios de la alquimia, era eficiente aunque lenta, un día en particular pensando en ello, se preguntó como era que su maestro lo haya aceptado así de fácil, solo le hizo una pregunta y con eso bastó para que lo aceptara… algún día le preguntaría.

-Mustang-san- la voz de ella lo sacó de sus pensamientos- discúlpeme pero podría acompañarme al mercado.

-A-Ah si claro en un momento- respondió el algo sobresaltado.

-Lamento haberlo molestado con sus estudios- dijo la rubia con cierta culpa en sus palabras.

-No, no es problema, es lo mínimo que puedo hacer- le replicó con una leve sonrisa en su rostro, sin embargo cada vez que le sonreía a ella tenía la sensación de que ella desviaba la mirada, quizás solo estaba sobre pensando todo.

-Gracias…

El camino al mercado fue silencioso, como siempre, sin embargo este silencio estaba lleno de tensión, tanto que llegaba a incomodar a cualquiera, Roy tratando de iniciar una conversación le preguntó:

-¿Y qué compraremos en el mercado?- No sabía porque pero le resultaba difícil encontrar un tema para hablar con ella, en cambio con otras personas podía hablar abiertamente, había algo en esa joven que lo hacía preferir el silencio, por alguna razón no quería parecer un tonto frente a la rubia.

-Solo algunas verduras y algo de carne- respondió ella sin realmente estar consciente de lo que decía.

-¿Sucede algo, Riza-chan? Te veo algo distraída.

-Oh, no es nada Mustang-san.

-Si asi lo dices…

Y nuevamente ese incomodo silencio, en un desesperado intento por reavivar la conversación, Roy no encontró nada mejor que hablar del clima… claramente esto de conversar con Riza le estaba costando un mundo.

-El clima esta agradable ¿No crees?

-Eso creo… si esta bien- replicó ella de nuevo distraída.

-¿Segura que no sucede nada?

-La verdad es que si sucede algo, debo pedirle un favor Mustang-san

- Claro… Dime

-Prométame que no hará nada indebido en el mercado.

-¿Ah? No entiendo bien a que te refieres…

- Solo prométalo, por favor

-Ok, esta bien prometo que no hare nada indebido en el mercado, aunque sigo sin entender que significa.

-Muchas gracias, Mustang-san, creo que pronto entenderá- la última frase, al parecer de Mustang, cargada de preocupación y tristeza.

El resto del camino, aunque corto, fue igual de asfixiante con el silencio sepulcral del ambiente, esta vez Roy prefirió dejar la conversación ahí, notando la renuencia de Riza a hablar. Al entrar al mercado el ambiente se puso aun más tenso, definitivamente tenía un mal presentimiento. Y asi fue, inmediatamente las miradas de la gente posándose en Riza, ella solo continuaba caminando un poco más rápido y con la cabeza levemente gacha, llegaron a un puesto casi ubicado al final, donde una señora- casi más una anciana- atendía dicho puesto, al ver a Riza y él inmediatamente una sonrisa se dibujo en sus labios.

-Ah pequeña Riza es bueno verte- Decía la mujer con dulzura- ¿Podría saberse quién es este apuesto joven, mmm…?

-A-Ah y-yo…- trató de decir Roy evidentemente avergonzado por la selección de palabras de aquella mujer.

- Él es aprendiz de alquimista de mi padre- respondió Riza en lugar de Roy.

- M-Mi nombre es Roy Mustang, encantado de conocerla- replicaba un poco más calmado.

-Oh mi nombre es Eleanor Peazer…mmm así que los rumores eran ciertos, y yo que pensaba que eras el novio de Riza-chan- La cara de ambos jóvenes se tiñeron de rubor en su totalidad, inmediatamente mirando al lado contrario de cada uno.

-Eso n-no es-es…- Trato de decir Riza siendo incapaz de articular correctamente la frase por mucho que quisiera, la vergüenza del momento se rehusaba a desaparecer.

-C-C-Clar-ro que no… esto, yo, ella- Trataba con igual dificultad de negar la suposición de la mujer, realmente el comentario lo había sorprendido de sobremanera, jamás imagino que alguien pudiera creer que ella y él tuvieran algo más que la relación hija-del-maestro/aprendiz-del-padre-de-ella.

-Jajaja está bien, no es necesario que se transformen en tomates…¿Y bien que llevaran?

-Lo de siempre Eleanor-san… Ah! y tres manzanas, por favor- dijo Riza severamente más calmada.

-Bien aquí tienen, tengan cuidado al regresar, y Riza-chan por favor no les hagas caso.

-¿Hacer caso?- pregunto en un tono bajo de voz, aunque no obtuvo respuesta.

-Sí, Eleanor-san, tendremos cuidado al regresar, hasta pronto.

Adiós Eleanor-san, fue un gusto conocerla.

-Oh el gusto es mío Roy-kun- respondió enérgicamente mientras guiñaba su ojo.

Mientras volvían a la casa de Riza, Roy pudo notar que ella estaba sonriendo, no era la gran sonrisa, pero aún así era una, un calido sentimiento lo invadió por dentro, su línea de pensamiento fue interrumpida por un grupo de unos cinco chicos, dos de ellos mujeres.

-Miren, pero si es la pequeña Riza- decía el mayor de todos.

-Y bien parece que un joven lo esta acompañando- dijo una de las chicas.

-No creen que sería una pena si la hija del alquimista tuviera que volver a comprar esas manzanas que lleva ahí.

-Sí, si lo sería jijiji.

-Danos esas manzanas Hawkeye.

-No…- replicó Riza firmemente.

-¡¿Ah?! así que no nos las quieres dar, bueno tendremos que quitártelas en ese caso. En ese momento una de las chicas se abalanzó sobre Riza haciéndola perder el equilibrio y soltar la bolsa de papel la cual contenía las manzanas, Roy entró en deseperación y cayó en la cuenta de que se refería Riza con la promesa y la señora Eleanor con la advertencia. Mirando como Riza recogía la bolsa olvidándose de las manzanas, se apresuró a recogerlas, sin embargo una voz le advirtió.

-Oye, chico bonito, no interfieras.

-Lo lamento, no me puedo quedar de brazos cruzados, menos aún si le hicieron daño a Riza.

-Mustang-san en verdad yo estoy perfectamente, por favor solo vámonos- decía Riza con la preocupación del presentimiento de que algo malo pasaría.

-Ya la escuchaste, ahora suelta las manzanas- dijo irritado uno de los chicos.

-Como dije lo lamento, pero no puedo entregarles las manzanas, si las quieren, vengan- replico con una sonrisa arrogante en el rostro.

Y no supo en que momento todo se había tornado en una pelea de a tres contra él solo, le dolía aún mas que los golpes, el saber que no había podido mantener su promesa con Riza… no podía dejar de pensar en ello.