A lot of time has passed since the day I died...

I was given a power I could not handle...

I caused pain and destruction...

But then the worst happens...

I survived.


-Pues... no ha estado tan mal... – Dice Rainbow saliendo del castillo. – Al menos no fue como cuando con Applejack me dejó colgada de un árbol aquella vez... – Recuerda un tanto pensativa. – En fin, Iré a buscar a Pinkie antes de que Twilight se... digo, antes que le pase algo. – Se auto corrige y levanta vuelo.

...

Mientras tanto Rarity, guía al pobre ex vendedor de ropa dudosa a Carrusel boutique llevando todas las cajas y bolsas de mercancías sobre su lomo. Ambos entran a la tienda, dejan la mercancía pirata en el salón y suben hasta la habitación de huéspedes, es decir, la de Sweetie Belle.

-Este es la habitación donde mi hermana se queda cuando viene de visita, ahora mismo anda por ahí pero puedes quedarte aquí tranquilamente mientras reunimos el dinero que necesitas. Pero eso sí, vas a trabajar para mí, que con todos esos ponis, seguro necesitaré un par de pezuñas extras. – Dice Rarity entrando a su tienda/casa seguida del poni terrestre.

-Por su puesto. Lo que necesites, aquí estoy. – Dice servicialmente el poni recordándole un poco a Spike a nuestra querida unicornio.

-Bien, confío en ti. No hagas que me arrepienta.- Le dice seria pero amigablemente al poni.

-No me atrevería. –

-Por cierto, ¿Cuál es tu nombre? aún no lo sé. –

-Oh, disculpa, mi nombre es: Failed Bid. –

"Ole y ole con ese nombre jajajajaja, los padres se lo han currao". Hombre, no te burles que el weón la está pasando mu mal, "bueno, bueno, ya". Además tú sabes que ellos no tienen idea de inglés, "bueno ¿Y por qué hablan español?", no hablan español, ¡todo esto está traducido con magia arcana milenaria legendaria traductora de idiomas! Si no, no entenderíamos ni madres de lo que dicen. "Ah, ta weno pues".

-Bien, Bid, te dejo aquí un momento. Yo voy abajo a hacer una cosa. – Dice cordialmente la unicornio y sale de la habitación yéndose abajo, donde es emboscada por su entrometida hermana.

-Oye ya sé que no puedes estar más de una semana sin novio ¡Pero no los metas a mi habitación! – Reclama un exaltada Sweetie belle.

-Shhh, no grites. –

-¿Ah? –

-Ese es el tipo que vendía copias de mis vestidos. –

-Pues ya veo cuanto lo odias, que en vez de meterle el miedo, lo has metido en casa. Por no decir otra cosa. –

-Que mal pensada eres. Te dije que no te juntaras con Rainbow. –

-Rainbow no tiene nada que ver... –

-¿Ah sí? ¿Entonces quién te está ensuciando la mente, eh, hermanita? –

-... E-ese no es el punto, ¿por qué trajiste a ese aquí? –

Rarity suspira y mira hacia atrás para fijarse que el otro no está allí. Entonces se lleva a su hermana a la cocina.

-Es que al parecer una mafia de prestamistas lo están extorsionando para que venda cosas por toda Equestria, esto porque les debe mucho dinero, y solo se puede quedar con un diez porciento de lo que gana, y claro, es imposible para él reunir los dieciocho mil bits que debe si siempre lo están metiendo preso y quitándole la mercancía, que luego por cierto le cobran y ala, a empezar otra vez con la deuda más alta. – Le susurra a su hermana.

-Ya, ¿y tú te tragaste todo eso? Porque vamos, suena a radio novela. –

-Claro que no le creí nada, ¿con quién crees que estás hablando? –

-¿Entonces? –

-Lo traje aquí porque así mínimo puedo evitar que siga vendiendo; y de paso lo tengo trabajando para mí. –

-Claro, ¿y si nos roba y se va qué? –

-Si se intenta pasar de listo, lo denuncio y fin de la historia. –

-¿Y si resulta ser cierta la historia? ¿No nos estaríamos metiendo en un lio? Que nos pueden quemar la tienda. –

-Oye, la tienda es mía, querida. –

-Es igual. –

-Bueno mira, no sé, si resulta ser cierta, pues ya les pagamos a los mafiosos cuando aparezcan y si algo sale mal, pues ya nos las arreglaremos, le decimos a Twilight o algo. –

-No sé yo, a mí me parece que desde que Twilight es princesa, todas ustedes están abusando mucho de ella, excepto Flutter, ella sí que sabe valerse por sí misma. –

-Nada de eso, yo a Twilight la quiero mucho y no la uso como amenaza nunca. –

-Yo no he dicho eso. –

-Cállate o le digo a Twilight. Ven ayúdame a organizar todo, que ahora sí vamos a vender. –

-Hahh, está bien, pero... que no toque mis cosas. – Dice a regañadientes la hermana menor de Rarity saliendo de la cocina en dirección a la sala.

-A saber que tendrás ahí... – Susurra Rarity en un tono suficientemente alto como para que su hermana la escuche.

Entonces ambas se disponen a acomodar un poco toda la zona de la tienda con el fin de abrir lo más pronto posible al público.

Por otro lado Rainbow había conseguido dar con Pinkie mientras esta inflaba globos en su habitación en el Sugarcube Corner y logró convencerla de irse con ella a la sesión de fotos que tenía con Applejack y su nuevo socio.

Ambas llegan al puesto de manzanas de Applejack donde se encuentran con Applebloom.

-Woh, alguien que se acerca, que novedad. – Dice sorprendida la poni pelirroja en tono de broma al ver al par de amigas llegar.

-Jeje, hola, chica, ¿cómo estás? – Pregunta amigablemente la peliarcoiris.

-Hola Bloomie. – Saluda alegremente la pelirrosa saltarina.

-Estoy bien, bueno, dentro de lo que se puede, ya sabes, mi hermana echó por tierra las reservas familiares de manzanas, nadie nos compra nada, no me ha dejado irme con Scoot y Sweetie Belle porque "tenía que cuidar el carro", ¿de qué?, no sé. Bueno estas alturas creo que si lo dejo aquí sólo y regreso mañana, seguro seguirá todo en orden, es más, apuesto a que amanecería con dinero en el mostrador en plan limosna. – Dice la aburrida Applebloom recostándose perezosamente del mostrador.

-Oye, al menos tienes buena vista. – Le comenta Rainbow refiriéndose a los tenderos de por ahí.

-M'ehhh... al rato te aburres de verlos. – Dice algo desanimada la poni terrestre llevándose el casco a la mejilla y apoyándose en el mostrador.

-Pues entonces ve a por ellos. – Anima la pegaso celeste a la joven Applebloom mientras le guiña un ojo.

-Rainbow deja de corromper a mi hermana, ¿quieres? – Dice Applejack apareciendo en la escena caminando lentamente hacia el puesto de manzanas.

-Es mi sobrina honoraria; además una aburrida ya es suficiente en la familia. – Dice la pegaso celeste con aires de superioridad.

-Ah, ¿que soy aburrida? – Pregunta la rubia acercándose a su amiga la bocazas.

-Pues sí, ja. – Responde la osada Rainbow provocando a la Applejack sacándole la lengua en su cara.

-Te voy a... –

-Ay si, ¿qué me vas a hacer? ¿Me hablarás sobre finanzas, o sobre la historia de las manzanas? – Pregunta burlonamente la pegaso celeste a su amiga para después mirarla retadoramente.

-Applejack, ya estoy aquí, disculpa la tardanza, es que tuve un problema en el departamento, tuve que mudarme y... en fin, ya estoy aquí. Podemos irnos. – Dice Sunshine llegando a la escena antes de que Applejack pusiese en su sitio a la insolente pegaso.

-Te salvó la campana. – Le susurra la peliarcoiris a la rubia.

-No me ha salvado, me ha interrumpido. – Corrige Applejack en el mismo tono que su amiga.

-Cómo tú digas, yipicayei. – Replica burlonamente la pegaso imitando el acento sureño de su amiga, quien enseguida le da una colleja bien dada. - ¡Oye! – Exclama sorprendida y algo adolorida.

-Bueno. – Dice Applejack yéndose hacia Sunshine como si nada con una sonrisa. – Detrás de ti. – Añade la rubia señalándole al poni del sombrero que la guíe a ella y a sus amigas. – Ah, Hola Pinkie, perdón por no saludarte antes. Ah por cierto, Sunshine, Pinkie también nos acompañará, no te importa, ¿cierto? –

-¿Ella... es Pinkie pie? – Pregunta asombrado el poni del sombrero al ver a la poni rosa a un lado de Rainbow. – Discúlpame, señorita Pie, mi nombre es Sunshine. – Dice amablemente acercándose y haciendo una reverencia con su sombrero ante una asustada Pinkie que no sabe bien que hacer o decir.

-... – Pinkie duda sobre si decir algo o no, y parece quedarse muda por momentos, cualquiera dice que le da una ataque por verlo, pero todos sabemos por qué le pasa eso. Tiene miedo del extranjero. – Hola. – Dice finalmente con una voz un poco formal, cosa que el dúo dinámico no es capaz de creer. – Mucho gusto. – Concreta asintiendo con la cabeza y esbozando una tímida sonrisa.

-Igualmente. Será un placer que nos acompañe. – Dice cordialmente a la pobre poni rosa que ya me está empezando a dar algo de penita.

Enseguida todos se ponen en marcha.

-Oe-o-o-Oye, ¿y-y yo qué? – Pregunta Applebloom desde el puesto de manzanas.

-Tú cuida el fuerte. – Le ordena Applejack a su hermana menor.

-Aaaghr, ¿no puedo ir con ustedes? –

-No, tienes que quedarte aquí y vender lo que puedas... –

-Pero si nadie viene. –

-Pues mejor, más tiempo para que pienses en tus cosas, a mí me servían de mucho esas horas de reflexión. –

-Aburriiidaa~ - Susurró Rainbow Dash a espaldas de su amiga, quien se dio cuenta y le bufó enojada.

-¿Hermana, cuando me vas a dejar de tratar como a una niña? –

-Cuando... pastelillo, vámonos. – Dice la rubia virándose y haciendo que el grupo avance y se aleje lentamente del puesto de manzanas.

-Pero-¿Qué?, ¡¿Qué henos significa eso?! ¡Applejack! ¡Aaaaqqq! – Grita para sus adentros frustrada y se empieza a retorcer en el mostrador muerta de aburrimiento.

Sunshine deja pasar el momento sin nada que decir y voltea a ver a Pinkie, quien anda un tanto nerviosa y no se atreve a mirarlo mucho, pero este le sonríe amablemente mostrando los dientes, a lo que la poni rosa le responde sonriendo a duras penas con una cara de asustadiza que Fluttershy se queda pendeja.

-Por cierto. – Le susurra Applejack a Rainbow Dash más atrás del par que va adelante. – Hablé con Twilight, así que no intentes deshacerte de Pinkie. Te tengo vigilada. –

-Uy que miedo. – Dice burlonamente la pegaso.

-Rainbow, esto es serio. –

-Lo sé, ¿pero cómo crees que me intentaré deshacer de ella? Es mi amiga, no quiero que vaya a prisión. –

-Mira, por fin empiezas a sonar algo responsable. – Le dice Applejack a su amiga la que se está pensando guardar el dinero que gane y gastarlo en cualquier cosa en lugar de usarlo para pagar lo que le debe al banco y recuperar su casa.

-Gracias. – Dice la pegaso con todo el morro.

...

Por otro lado, encontramos a nuestro ágil, fuerte, inteligente y escamoso héroe, siendo rechazado por el jefe de otro establecimiento.

-¿Es porque soy dragón, verdad? – Pregunta un tanto enfadado nuestro morado reptiliano.

-Por última vez, no le estoy discriminando por su especie, estoy diciéndole que no necesito más empleados, ahora si es tan amable, puede retirarse. – Dice ya cansado el poni terrestre al que Spike está molestando para que le de trabajo.

-Bien. Me iré, pero cuando necesite empleados, y me llame... quizás acepte. – Dice haciéndose el digno y luego sale de la carpintería.

-Un dragón... trabajando con cosas hechas de madera... – Dice para sí mismo el poni de la tienda mientras se dispone a atender a los clientes.

Afuera de la tienda, encontramos a nuestro héroe molesto por otro rechazo laboral.

-No puedo entender cómo es que nadie me necesita, digo, soy Spike, creí que mi reputación me serviría, quiero decir, mi currículum con Twilight debería haberme traído un trabajo en un destello. – Se dice a sí mismo un tanto sorprendido de su mala suerte mirando el periódico donde ya ha tachado casi todas las ofertas de trabajo. – Esto tampoco es que esté bien, todos los empleos disponibles que quedan piden pegasos y unicornios, no sé si deba ir, digo, no puedo volar y mis garras no se comparan a la precisión de la magia de un unicornio calificado. – Continúa hablando sólo mientras sin darse cuenta entra en el mercado. – Tal vez debería ir con flut... ahí va, ¿Dónde estoy? – Se pregunta confundido al verse en medio del mercado lleno de ponis.

El dragón se dedica a mirar a los lados con cara de pwned intentando averiguar en qué parte del pueblo se encuentra.

-A ver, vengo de allá... – Dice señalando a sus espaldas. – Allá está el ayuntamiento. – Señala con su dedo al edificio que sobresale a lo lejos.

-¡Spike! – Grita Applebloom desde el puesto de manzanas apenas siendo escuchada por el dragón a través del mercado lleno de ruidos y voces. - ¡Spike, Spike, Spike, Spike! – Exclama repetidas veces para llamar la atención de nuestro héroe, quien luego de unos segundos por fin voltea a verla entre la multitud que pasa frente a ella.

-¡Coces! Es el mercadillo, no fastidies. – Dice el sorprendido dragón mientras se decide a abrirse paso para llegar hasta el puesto de Applebloom. – Holaa. – Saluda el picos a su amiga.

-Hola Spike, ¿cómo estás? – Pregunta alegremente la joven poni pelirroja.

-Pues... más o menos, ¿y tú? –

-Igual. – Responde la poni mientras se recuesta del mostrador.

-Jeje, ¿y qué te pasa? –

-Es que Applejack me obliga a cuidar el puesto de manzanas mientras ella está con su novio tirándole fotos a Dash. – Explica Applebloom aburrida dejando a cuadros al pobre Dragón.

-¿Applejack tiene novio? ¿Y le tiran fotos a Rainbow? –

-Es una cosa de publicidad o algo así. ¿No ves que esto está desierto? – Dice la pelirroja refiriéndose al puesto de manzanas. – Nadie nos presta atención. – Añade desanimada.

-Ah, bueno pero eso se arregla fácil. Le pintas aquí: "Postres de los Apple" o algo así, si tu familia es muy famosa; seguro no las reconocen porque... ya sabes que Applejack es así de... que pasa desapercibida, vamos. -

-Si es que lo de mi hermana es algo serio. Tiene invisibilitis crónica o algo. En fin, y... bueno algo parecido a lo que dices es lo que quiere hacer Applejack aquí con su novio. Supongo que es cuestión de tiempo. De todas formas yo ya me había dado cuenta de eso, pero ya sabes cómo es mi hermana de cabezota. – Dice Applebloom con cierto rencor hacia la rubia que la dejó encadenada a un trozo de madera con ruedas.

-Jeje, ya veo. – Dice agraciado escuchando a la joven potra quejarse de su hermana.

-¿Y tú qué tal? ¿Cómo se siente vivir solo? –

-Pues... es genial, sólo que... no he encontrado trabajo, y mira que he buscado por todo el pueblo, lo que queda son trabajos para pegasos y yo sin alas. En los de unicornio podría apañarme con mis garras, pero a cada sitio que fui me rebotaron. –

-Hummm, bueno, esto me sabe muy mal, pero podrías ir por ahí y ver si alguno de estos necesita ayuda. – Dice Applebloom señalando al resto de puestos del mercado.

-Y tú, ¿no necesitas ayuda? –

-Aquí sobro hasta yo. –

-Jajajaja, bien. Yo... ya veré por ahí. Hasta luego Applebloom, gracias por el consejo. – Dice el dragón y se aleja del puesto para caminar entre la multitud echándole un ojo a las demás tiendas del mercado.

-Adiós Spike. Bueno, ahora a volver a posición suspendida mientras nadie aparece. – Dice la Applebloom reposando su cabeza sobre su casco y mirando hacia el vacío.

-Espera un momento. Iré con Rarity, seguro tiene tantos ponis en su tienda que necesita a alguien más que los atienda. Además, es la excusa perfecta para verla. – Se dice a sí mismo el joven y enamorado dragón

...

Por otro lado, nuestra top model...

-Vamos, Rainbow, bonita, enamórame..., así, ahora molesta..., alegre..., emocionada..., sorprendida..., seria..., heroica..., me gusta, me gusta, eres perfecta. – Le dice el (desgraciao) fotógrafo a la pegaso quien disfruta posando y haciendo caras a la cámara siendo alagada continuamente por el hijo de su madre rodeada de luces.

-O... oye, ¿Por qué tantas fotos, si sólo vamos a hacer algunos anuncios y así? – Le pregunta Applejack a Sunshine a un lado de la "escena".

-Lo que pasa es que luego de la sesión, debemos escoger cual es la o las foto que usaremos para la publicidad; entonces conviene tomar muchas. – Le responde el poni del sombrero a la rubia.

-Ya, pero es que... –

-Sí. Espera un momento... – Dice el empresario acercándose al fotógrafo.

-¡Así así, joder como estás, pareces profesional! – Le dice el fotógrafo a la sobreactuada pegaso celeste.

-Ehjem, Craft, permíteme recordarte que todas las fotos nos pertenecen a mí y a Applejack. – Le susurra.

-Bueno esto ya está, pasen un pastel o alguna manzana para seguir con las fotos para el resto de anuncios. – Dice el poni bajando la cámara como si nada mientras Sunshine retrocede hasta donde está Applejack.

-Je, disculpa, algunos miembros del equipo son fans de Rainbow Dash; ahora mismo están disimulando pero... –

-No, si lo entiendo. – Dice Applejack con una risa fingida.

-Oye, Sunshine, ¿Cómo la conseguiste? – Pregunta un poni terrestre acercándose a Sunshine.

-...Fue muy duro pero... –

-Dile que debo hablar con ella después, no pienso dejar que se me escape. – Le dice el poni y se va con una sonrisa.

-Ehjejeje... – Ríe nervioso el poni del sombrero mientras Applejack se queda un poco descolocada.

Sunshine voltea y la rubia lo mira alzando una ceja.

-Es... un amigo, que me va a asesorar con el tema de la publicidad aquí en Ponyville. Es un poco salido, pero... es buena gente, no te preocupes. Me haré el loco. – Explica el poni del sombrero a su mosqueada socia.

-Ya...- Dice la rubia mientras a Rainbow le dan unas manzanas.

Por otro lado Pinkie está dándole conversación a la de los refrigerios, que parecía buena gente.

...

Mientras tanto Twilight en el castillo...

-¿Hola? ¿Celestia? – Dice la alegre alicornio morada saliendo de su ducha real e intentando contactar con su comadre la princesa alfa.

-... – Se escucha un silencio del otro lado de la llamada, lo que extraña a Twilight.

-¿Celestia? – Vuelve a decir un tanto confundida y luego de unos segundos se corta la llamada.

La morada frunce el ceño al sentirse ignorada por la alfa. Enseguida decide hacer un segundo intento.

-Oye, Cely, que perdón por lo del otro día, ¿vale? Que... me lié y... de verdad no quería que Spike quemara las cortinas, si es que cuando Rainbow me contradice, yo..., mira que le dije Spike no es un lanzallamas cuando bebe alcohol, pero ella... bueno, sí, esa vez me equivoqué, pero... no es para tanto, si esas cortinas iban ya eran viejas, yo le digo a Rarity que... –

-Un segundo, disculpen, ya regreso. Es un momento. Ahí tienen unos bombones por si quieren. – Dice Celestia desde su lado de la llamada y se oye una puerta cerrarse. – Twilight, estoy en una reunión muy importante, ¿se puede saber qué es lo que quieres? –

-Ehmm... ¿Perdón por lo de las cortinas? –

-¿Qué cortinas? ¿Twilight te tomaste la pastilla que te di para el estrés? –

-Ehhh, se me pasó;... de todas formas no creo que sea buena idea tomar pastillas, se supone que este es mi día a día, acabaré pastillera perdida. –

-Es por tu bien, mientras te acostumbras; son como... ruedas entrenadoras. –

-Sí, iguales... –

-Bueno ya, dime que quieres. –

-Ah, claro, oye, que..., estoy organizando una cena de Heart's Warming Eve, si tu Luna viniesen sería genial... ya sabes... –

-Twilight... tengo, no, tengo no, tenemos que dar un discurso, estar presentes en la obra, y organizar la celebración aquí en el palacio, no podemos salir de Canterlot durante la noche. –

-Ay si, la princesa atrapada en la torre. –

-Twilight... –

-Ah; No puedo creer que con la edad que tienes no puedas salir de noche. –

-¡¿Cómo te atreves...?! –

-Oh claro, igual la abuela deba ir a dormir temprano. –

-... –

-Bueno, le diré a luna, ya que ella si puede salir. –

-¡... A que voy! –

-A que no. –

-¡Estaré allí, sólo dime la hora y el sitio! –

-En mi castillo a las diez. –

-¡Que tonta eres! lo hubieses dicho antes, puedo ir perfectamente. Después el discurso vamos para allá. –

-Jajajaja, claro que vas a poder venir, lo organicé todo muy bien, ¿Con quién crees que estás hablando? –

-Como sea, de todas formas debes venir a Canterlot, no pierdas demasiado tiempo organizando la cena, recuerda que tienes responsabilidades más importantes. –

-Créeme, lo sé. –

-La pastilla. –

-¡No quiero pastillas! –

-Que sí, tonta. –

-Adiós. – Dice Twilight haciendo pucheros y luego se va a... vaya... si ni tiene que vestirse, que tontería lo de la toalla ¿no?, pero... igual la lleva puesta. – Bien, ahora... – Dice Twilight entrando a la cocina a por un bocadillo.

En eso llega un guardia.

-Princesa, alguien la está buscando. – Dice el poni entrando a la cocina. - ¡Princesa! – Exclama avergonzado y se cubre la mirada con un casco. - ¡Disculpe, no sabía! –

-Ehhh, claro... iré a ver quién es, gracias. – Dice Twilight un tanto extrañada por la reacción del guardia.

Se saca la toalla, la deja colgada en una silla y se va hasta la entrada del castillo.

-Twilight. – Dice con voz profunda Flash Sentry haciendo su dramática aparición mirando a Twilight a sus ojos ante la puerta del castillo.

Puerta que Twilight cierra rápidamente con su magia para luego irse de regreso a la cocina.

-¿Qué estaba haciendo…? Ah, claro, tengo que prepararme para ir ahora con los ingenieros de la universidad. –

-¡Twilight! ¡Por favor! ¡Tenemos que hablar! – Exclama desesperado el poni naranja de melena azul siendo ignorado por la alicornio morada.

La señorita Sparkle continúa avanzando por el castillo mientras Flash la llama para que regrese.

Finalmente se rinde y suspira.

-Macho, la has cagado. – Le dice uno de los guardias de la puerta.

-Te has puesto muy pesao, te has puesto muy pesao, ¿Qué quieres que te diga? – Le dice el otro guardia.

-Bah, déjenme en paz. – Dice el desanimado poni naranja y se va.

...

-Es una máquina. – Dice Rarity desde el mostrador mirando como Failed Bid se encarga de antender a casi todos los clientes a la vez.

-Este se mete algo... con esa pinta, seguro alguna droga lleva encima. – Dice la extremadamente cansada Sweetie Belle a un lado de su hermana.

-¿Ves lo volcado que está con la boutique? ¿Aún crees que sea un mentiroso? –

-No me fío, míralo como va, y ni siquiera le estás pagando. Algo trama. –

-Me dijo que le devolví las ganas de vivir; ¿te das cuenta Sweetie? ¡Salvé a un condenado a muerte! –

-Sí, y te va a costar: dieciocho mil bits, y espera que la mafia no le mate igual. Eso si es que hay mafia. –

-Como te gusta pensar mal de la gente... –

-Tuve una buena maestra. –

-Te dije que no pasaras mucho tiempo con Rainbow. –

-No me refiero a ella, y de todas formas ¿Qué tienen en su contra? –

-Ehh, nada. Es solo que... –

-Ehmm, ¿Rarity? – Pregunta un héroe escamoso entrando por la puerta de la boutique.

-¿En qué puedo ayudarle? – Le pregunta amablemente Bid a Spike.

-No, gracias. Sólo vine a hablar con Rarity. – Responde este cordialmente y continúa caminando luego de que el poni asintiera y le diera paso.

El dragón se abre paso entre la pequeña multitud de ponis que van de aquí para allá mirando vestidos y trajes por toda la boutique. Sorprendentemente la mayoría estaban siendo atendidos por el poni verde y el resto por la pobre y sobreexplotada Sweetie Belle.

-Spike, querido. ¿Cómo tú por aquí? Twilight me contó que te independizaste, bueno, no del todo, ¿lograste alquilar ese sitio que te dijo Pinkie? – Dice la liada unicornio mientras hace mil procesos a la vez.

-Si, yo... –

-Estupendo, ¿necesitas trabajo? Tengo una bacante, veo que Sweetie ha intentado escapar varias veces pero cada vez que se acerca a la puerta para irse la atrapa un cliente. –

-Bueno, sí, pero... –

-Perfecto, comienza ya; Pero oye, es temporal mientras se normaliza la cantidad de ponis que vienen, o bueno, ya veré, tú trabaja. –

-¿Quién es ese? – Pregunta el dragón sin miramientos y señalando con el "pulgar" al Bid.

-Larga historia, te la cuento después. –

-...Rari... –

-Mira, un cliente, ¡corre antes de que se valla! –

-Vale, vale. – Dice Spike mosqueado por la presencia del poni verde y accediendo dudoso a trabajar junto a él.

-Hah... her... hermana, me muero, sálvameeee... – Dice Sweetie Belle echándose a los cascos de su hermana.

-Sweetie, querida, no seas infantil, levántate. –

-Pero, estoy muy cansada, llevo dos horas aquí metida yendo de aquí para allá cargando vestidos para ponis indecisos que ven diez colores donde solo hay uno; yo creo, que se enchufan algo. –

-Nunca había habido tantos ponis aquí dentro por tanto tiempo. –

-Si es que fue ese tío que has metido aquí, que cuando no hacía nada, salió y trajo un montón de ponis con él. –

-¿Ves como si va enserio? –

-Lo creeré cuando lo vea. –

-Continúa trabajando. –

-Pero... –

-¿Quieres la habitación o no? –

-¿Qué habitación? Si has metido a un extraño allí. –

-Será temporal... –

-Más te vale, si no, me largo. –

-¿A dónde? –

-¡Con Rainbow, al puente! –

-Que dramática eres. –

-... – La pobre hermana menor de Rarity se cabrea pero se calla y se aleja lentamente.

Le arroja una mirada a Spike, quien se la devuelve, Sweetie le señala al poni verde con un leve movimiento de cabeza y Spike responde asintiendo lentamente.

...

Y mientras Sweetie Belle sigue siendo explotada por su hermana, quien aparentemente dejó de prestarle la habitación y ahora se la renta a cambio de trabajo, cae la tarde y nuestra top model sale de la sesión de fotos y se despide de su amiga la rubia para irse junto a la pelirroja camino a la casa de esta última para que no se meta en problemas. Por su parte nuestra empresaria favorita se va hasta la granja siendo acompañada por su socio, quien se ha empeñado en ir con ella para tratar algún que otro tema sobre el proyecto que tienen en común.

-Sobre todo recuerda que cada error no es más que una oportunidad de mejorar. – Le dice Sunshine a Applejack mientras se acercan a lo que es la entrada de la granja.

-Eso suena bien, ¿pero no crees que eso convierte a cada triunfo, en una oportunidad de fallar? – Responde agraciada la rubia.

-Bueno... si, o eso creo, no me líes, Applejack. –

-Jajajaja, vale, vale, entiendo tu punto. –

-Oye, estaba pensando, ¿crees que podríamos hacer una especie de sorteo o venta de entradas para hacer un tour por la granja? –

-Hmmm. Podría ser... si lo hacemos como un concurso, donde los ponis deban comprar nuestros productos... –

-Subirían las ventas por las nubes... –

-Sii... –

-Ahí, ahí te he visto, Applejack, ahí te he visto. –

-Jajajaja. –

-La cosa es... –

-Las ganas que tengan los ponis de venir a un tour por la granja. –

-No no, créeme que podría funcionar, tu granja es muy famosa, y además los ponis adoran ver como se fabrican o de donde vienen los productos que tanto les gustan. –

-Jeje, bueno, luego veremos. ¿Sí?, quiero descansar un rato a ver si proceso toda la información. – Dice la rubia que hasta esta mañana ni se pensaba que iba a tener que hacer un intensivo sobre administración. Aunque se le nota un poco más cambiada, nada más mira como habla.

-Lo entiendo. Nos vemos mañana, pasaré por el puesto de manzanas a primera hora. –

-Está bien, adiós. – Dice Applejack sin saber bien como despedirse hasta que se dieron las pezuñas y continuaron sus caminos por separado.

La rubia sonríe de espaldas al poni del sombrero sintiendo que se ha quitado un gran peso de encima y además está por aventurarse en un proyecto que le traerá a ella y a su familia grandes beneficios. Vamos, que la había hecho de puta madre.

-¡Me cago en...! – Exclama frustradamente la joven Applebloom trayendo a cuestas los dos puestos de manzanas atados a carretas llenas de los postres que han sobrado el día de hoy. - ¡Estoy harta! ¡Mu-Harta de Harta de que... de... estoy tan harta que que... que... que llego al cielo! ¡Aaaaargh! ¡Vais a morir todos! ¡Matar genteee... aaaaarrghhh! – Grita a todo pulmón la pelirroja del moño aparentemente súper cabreada con el mundo.

-Hola Applebloom. – Le saluda amablemente Sunshine pasando a su lado y siguiendo de largo.

-Arrrrgh. – Le gruñe a modo de respuesta haciendo que el del sombrero se ría un poco y luego continúa llevando las cosas hasta la entrada de la granja mientras su hermana apenas se percata de sus gritos sociópatas.

-Applebloom, querida... – Dice Applejack acercándose a su cabreada hermanita.

-Lo que faltaba, eres otra Rarity... – Le responde la pelirroja con cierto rencor arrastrando las cosas y pasando de ella.

-Oh vamos, no exageres. –

-¡Me has tenido diez horas ahí como un letrero de no pisen el césped! O sea, con nula importancia para la sociedad. –

-Applebloom no seas infantil, deja de quejarte. –

-Lo dicho. Eres otra Rarity. – Reitera la del moño y continúa llevando las cosas hasta la granja.

Applejack suspira y decide ayudar a su hermanita a remolcar los puestos de manzanas acercándolos al granero.

-Ya está, ¿lo ves? –

-Claro, que fácil; como no has tenido que cargar todo eso desde el pueblo tu sola... mira, ya, me voy a dormir, ¿qué hora es? –

-Son cerca de las cinco, creo. –

-Pues me voy a bañar, y saldré un rato con las chicas si no te molesta. – Corrige Applebloom aún cabreada con cierto sarcasmo porque obviamente le valía verga si molestaba o no a la rubia esclavizadora.

-Claro, pero, oye, mañana tenemos una cena con Twilight, así que... –

-Sí, sí, yo vacío mi agenda tranquila. – Dice la pelirroja y se va por ahí.

-Vale. – Dice felizmente la rubia sin ser afectada por la mala onda que expulsa su hermanita por los poros.

En eso se acerca Granny Smith, la abuela favorita de todos. Porque no es que haya muchas abuelas en la serie la verdad... salvo por celes-sadfbjasbuqbwefh.

-Applejack. – Dice la agradable poni abuelita de pelaje verde y crin blanca, acercándose a su nieta la rubia de ojos verdes.

-Ah, ¡hola abuela! – Exclama alegremente Applejack dándole un abrazo a su abuela.

-Jajaja... hija, te puedo preguntar... ¿Quién era ese poni tan guapo que te trajo a casa? –

-Ehh, no es lo que tú piensas, abuela. Es... bueno, iba a ser una sorpresa pero... –

-¡¿Por fin me vas a dar nietos?! –

-¡No!, es mi socio, abuela. Me está ayudando a mejorar el puesto de manzanas para vender más y no perder ehh... clientes. –

-... ¿Tu... tu qué? –

-Mi socio. Bueno, eh, no te lo iba a decir así, pero... me gaste la mitad de la reserva de manzanas para venderlo todo estos días pero no salió bien y casi se pierde todo pero él y yo hicimos un trato y me ayudará a manejar los negocios aquí de... la granja. –

-¡¿Qué?! – Exclama la abuela boquiabierta sin dar crédito a lo que acababa de oír. - ¡¿Hiciste negocios con un miembro ajeno a la familia sin preguntarme?! –

-Ala, ala... espera... – Entonces Applejack traga saliva al darse cuenta de que, en efecto, eso había hecho. – Ups. -

...

Por otro lado de la granja, en la pequeña casa del árbol de las, podríamos decir, ex cutiemark cruzaders, se encuentran... otro tipo de ex's, frente a un mostrador con un pequeño grifo de sidra detrás del cual está el fortachón Big Mac, el hermano mayor de Applejack, sirviendo un tarro de la sustancia anteriormente dicha.

Delante de él, se encuentra un pequeño grupo de ponis macho, quienes en algún momento de su vida, no hace demasiado tiempo, sufrieron una... digamos perdida, de la cual no se recuperan aún. El primero de ellos, Soarin, un joven pegaso de pelaje color azul pálido y crin azul grisáceo oscuro, miembro insignia de los wonderbolts, ex ídolo de nuestra querida top model, y uno de los solteros más codiciados del grupo élite de pegasos anteriormente mencionado. El segundo, Pokey Pierce , Unicornio de pelaje azul claro y crin blanca y azul plata, no se tienen muchos datos de él, porque es un don nadie.

-Eeehhh... – Saluda desanimadamente nuestro cuarto integrante del club; Flash Sentry, guardia real de Canterlot, fiel servidor de las princesas Celestia y Luna.

-Eeeehhh. – Responden el saludo los otros tres tipos del "bar improvisado".

El recién llegado toma asiento junto a sus compatriotas del dolor, sus compañeros de guerra contra la soledad, sus compadres, juntos forman el súper escuadrón del "joder, si es que fui gilipollas", aunque en realidad falta un miembro. Big Mac en modo automático le sirve un tarro de sidra al recién llegado y el ambiente se queda en silencio un rato con todos con la mirada baja clavada directamente en el mostrador.

-... –

-... –

-... –

-... –

-... ¿Y las cartas...? – Pregunta Flash volteando a ver al unicornio azulado.

-Se me han quedado. – Responde este un sin despegar su vista el mostrador.

-Joeh. – Susurra el poni naranjo decepcionado y todo vuelve a estar en silencio.

-... –

-... –

-... –

-... –

-... –

-¡Bueno ya, coño, que alguien diga algo! – Exclama Soarin hasta los cojones del silencio incómodo.

-¡No es justo! – Exclama Pokey Pierce.

-Otra vez..., si alguien va a decir algo que diga algo nuevo, por favor. – Pide Big Mac.

-Si es que me dijeron: "La única manera de saber si un melón está bueno es abriéndolo", y yo... yo... yo ni siquiera pude tocar el melón. – Se lamenta con un tono un tanto agudo el pobre y desconcertado unicornio.

-Hombree, yo es que lo toqué, lo abrí, pensé que estaba malo, intenté cerrarlo, y... pues se me cayó al suelo... y se embarró todo de mierda y... ya no puedo ni verlo. – Dice Soarin.

-Yo intenté comerlo sin abrirlo... – Dice Flash Sentry.

-Pues yo... yo... Nope. – Dice Big Mac. – De todas manera el record lo tiene Soarin. –

-No me lo recuerden. –

-Macho, es que la tenías a huevo. Cómo se te ocurre, a quien se le ocurré-¿A ti se te ocurre? – Le pregunta Flash a Pierce.

-No... –

-¿Ves cómo eres pringao? –

-Mira quien fue a hablar, el que insistió tanto que al final lo mandaron a la verga. – Le dice Soarin al naranjo.

-Hombre, por lo menos yo si sabía lo que sentía. –

-Oye no te burles de él que el mismo problema lo he tenido yo. – Defiende Pierce al pobre wonderbolt.

-¿Que dices? Si a ti lo que te pasó fue que te metieron en el establo más rápido de lo que vuela Rainbow. –

-¡Me cago en tu tía, chaval! –

-Perdón, perdón, no tenía que nombrarla. –

-Haz fallado a la regla número dos del consejo del árbol, sabes cuál es la penitencia. – Dice Big Mac.

-No, por favor, no lo hagas... – Ruega el guardia real al campirano, quien coloca una foto de Twilight en el muro detrás de él. – Aaaarkgh. –

-Pues sí, pero no fue mi culpa, o sea, yo... me cago en... la amiga de Pinkie, coño... –

-Oye, el acaba de... –

-No, no, recuerda que no vale cuando uno mismo es el que la nombra. –

-Macho, no podías evitar que Pinkie te metiera al establo luego de liarte con su amiga. –

-Oye el... –

-No, no, ya Pierce ha sacado el tema, entonces no hay sanción porque el ya empezó a hablar de ella. – Explica Big Mac a Flash Sentry.

-Que no me lié con ella, solo se me lanzó encima y Pinkie pensó que... y ella no... y yo tampoco... pero yo quería... pero ella no me... y... –

-Ahhh cierto, ella pensó que tú te habías liado con su amiga, y ella, bueno..., primero, no le importó un carajo, y segundo, dio por extinguida la posibilidad de sentir algo por ti ya que estuviste con su amiga y ella no le haría eso de salir con su ex. –

-Otra más. – Dice Big Mac colocando otra foto de Twilight en el muro.

-Pe-pe-pero ¿por qué? –

-Por contar la historia, como si el pobre ya no tuviera suficiente, vas y se la recuerdas con puro detalle. –

-No, no, o sea... si lo que más me molesta es que no tuve la oportunidad de conocer a Pinkie en ese sentido, es decir, nunca toqué el melón para preguntarme si estaba o no bueno. Ahora vivo con esta incertidumbre dentro, y es que... ni siquiera se enteró de de... de nada... –

-Pues yo... yo vivo preguntándome que habría pasado, si tan sólo no la hubiese cagado. – Dice Soarin.

-Venga, brindemos por esa frase. – Dice Big Mac alzando su pezuña.

-¡Salud! –Exclaman todos al unísono alzando sus tarros de sidra y bebiendo de ellos.

-¿Por cierto, alguien ha visto a Spike? – Pregunta Flash Sentry.

-Heeehhh. – Saluda nuestro querido héroe reptiliano no-iluminati entrando por la puerta de la casa club.

-¡Iiiiihhh! – Responden todos al unísono el saludo del dragón.

-¿Cómo están? ¿Jodidos o jodidos? – Pregunta Spike agraciado mientras toma el tarro de sidra que le ofrece Big Mac.

-No estamos tan mal. – Dice Soarin.

-¿Enserio? Están todo el día en la vieja casa club de Applebloom y sus amigas bebiendo sidra y lamentándose de que... –

-A ver qué pasó ahora, a ver. – Pregunta Big Mac.

-Rarity se ha encontrado a otro. –

-Ufff... – Dicen todos al unísono.

-Y se lo ha metido a vivir en casa. –

-Uffff... –

-Y la está ayudando con la tienda. –

-Tsss... macho, dala por perdida, fue una buena partida de todas formas. – Dice Soarin dándole todo su apoyo a Spike.

-Se perdió esa platica. – Añade Pokey Pierce haciendo lo mismo que Soarin.

-Si está bueno, definitivamente cagaste. – Comenta Flash Sentry dándole esperanzas al dragón.

-Eeyup. – Afirma Big Mac.

-No es para tanto, ¿o sí? – Pregunta Spike un tanto preocupado.

-Macho, si se lo quiere trincar, se lo va a trincar, ella es muy... –

-¿Muy qué? –

-Muy linda. – Dice Soarin completando su frase.

-Ah, vale. –

-Tiene razón, si ella quiere tema, dudo que él se lo niegue. – Dice Flash Sentry.

Entonces Spike se bebe todo el tarro de sidra de golpe quedándose con cara de trauma.

-Ya, ya, tranquilo. Al menos... bueno, me dijeron que ahora vives sólo. – Dice Big Mac.

-Bueno sí, ya encontré un... una habitación en la pensión Filly. –

-Joder. ¿Ese sitio, enserio? –

-Sí, ¿qué tiene? –

-Bueno, mientras no te maten o roben mientras duermes, está bastante bien. –

-Yo creo que estabas mejor con Twilight. – Comenta Soarin luego de beber un poco de sidra.

-¡Ajá, ajá! – Exclama Flash Sentry.

-No, oye, no, no lo hice apropósito. –

-No hay excepciones. – Dice Big Mac mientras coloca una foto de Rainbow Dash en el muro.

-Eso no es justo, las fotos de Rainbow son más sexys que todas las demás. –

-¿No les parece que esto está mal? – Pregunta Spike. – Es decir, deberíamos hacer otra cosa que estar todo el día... aquí. –

-Spike, estás de un nómada últimamente... – Comenta Soarin.

-Eeyup. -

-Sí, tiene razón, todo el día queriendo salir de un sitio. – Dice Flash Sentry.

-¿Cuándo estés afuera qué vas a hacer? ¿Ir al espacio? – Pregunta sarcásticamente Pokey Pierce.

-A vale, entonces nos quedamos aquí a llorar. Ay que pena que he perdido al amor de mi vida, waaa, waaaaa... con lo buena que estaba y yo hice el imbécil, el quedao y el gilipollas. – Dice Spike finjiendo cínicamente el llanto y luego señalando a Flash Sentry, Pokey Pierce y a Soarin respectivamente.

En ese momento Big Mac coloca una foto de Rarity haciendo ojitos a la cámara.

-Spike, sabes que estamos en medio de un bosque de manzanos... –

-Tú te mudaste a un barrio marginal... -

-Y nadie podría enterarse de nada. ¿Cierto? –

-Eeyup. –

-Vengaaa que es una bromaaa... no se enojen. En todo caso yo ya estoy vacunado contra esas cosas. –

-Normal, lo llevan ignorando tanto tiempo... y encima la tía se buscó a otro. Lo que estás es resignado a que nunca encontrarás una novia. – Dijo Soarin y Big Mac puso una foto de Rainbow sacando la lengua en plan juguetona. – Esa foto la tomé yo... – Susurra el pobre pegaso bajando la cabeza y cerrando los ojos con fuerza.

-Spike tiene razón, salgamos de aquí, que dentro de nada Big Mac llenará la pared de fotos y esto parecerá más un grupo de psicópatas o asesinos en serie que de... ehh... ¿qué somos? – Pregunta Flash Sentry poniéndose de pie un tanto confundido.

-¿Y a dónde vamos? – Preguntó Pokey Pierce al guardia real.

-Pues no sé, se supone que tú eres el de las fiestas, venga, espabila. –

-No creas que tú que tengo muchas ganas de hacer una fiesta ahora. –

-¡Vamooos, animense! Vamos a... a... ¡a buscar sitio! – Exclama Spike agitando a Soarin.

-Que pereza... – Responde este haciendo como que se cae del sueño.

-Vaya wonderbolt, por culpa de ponis como tú se perdió la guerra. –

-¿Qué guerra? –

-¡Todas! –

-Vale, vale, voy a ir... pero sólo para que te calles. A ver cuánto duras. –

-Bueno, está bien, me apunto. Alguien tiene que aportar un poco de cordura. – Dice Big Mac recogiendo las fotos del muro. – Ahora, veo muy tonto ir a pagar bebidas a un sitio teniendo aquí de a gratis. – Añade cargándose el barril de sidra en su lomo.

-Tráete eso, hombre, que no creo que no nos dejen entrar con él. – Dice el pegaso tacaño.

-Hombre, un poquito de clase, por favor. ¿Cómo vamos a ir a un antro acarreando nuestro propio barril de sidra? – Dice Pierce.

-¿Qué tiene? – Pregunta el wonderbolt a la par que todos voltean a ver al unicornio.

-... –

-... –

-¡Bueno venga, lo llevamos! Y si alguien nos dice algo le damos una paliza. – Reafirma el unicornio azulado.

-¡Awebo! –

-¡Carajo! –

-¡No joda! –

-¡Y a las ex's que les den! –

-¡Salud! – Exclaman al unísono.

-¡Vamos! -

-Woh woh woh, esperen. – Dice Flash Sentry al ver el cielo.

-¿Qué pasa ahora? – Preguntan todos.

-¿No es como muy temprano para salir? –

-No, que va, cenamos algo y luego damos unas vueltas por el pueblo. – Dice Soarin.

-Hmmmm...Dale pues. -

Y se arrancan, los cabrones, eufóricos y todo. Bueno, un poco entonados ya, porque llevaban un rato bebiendo, pero en fin...

...

Mientras, Rainbow y Pinkie se dirigen hacia el Sugarcube Corner luego de quedarse un rato charlando en la cafetería Hoofy Coffee.

-Vamos a ver, Pinkie, hacer amigos nuevos está bien, pero lo que no puedes hacer es perseguir como loca a cada poni nuevo que veas, porque eso... pues agobia y da miedo. – Le dice la pegaso con un peinado estilizado, portando una bufanda de plumas y unas gafas de sol a su amiga la poni rosa común y corriente mientras camina como si estuviese en una pasarela.

Anda que ha tardado en subírsele a la cabeza todo el tema de la top model.

-Lo entiendo, Rainbow, me lo han dicho muchas veces hoy. – Dice Pinkie un tanto cansada por tanto consejo para no acabar en la cárcel.

-Vale. –

-Estoy intentando hacer una fiesta esta noche para dar la bienvenida a todos juntos, pero nadie quiere venir... – Explica un tanto confundida y se acerca a un poni extraño. – Oye, amigo, ¿quieres pasar un buen rato esta noche en mi casa? – Pregunta la poni rosa al extraño mientras Rainbow pone cara de "pawned".

El extraño confundido se queda mirando a Pinkie un momento y luego le echa un vistazo por encima a la carrocería.

-Bueno... – Dice como quien no quiere la cosa.

-Ehjejeje, ¿nos disculpa? – Dice Rainbow acercándose a la escena y llevándose a Pinkie lejos del poni. – Sigue caminando. – Le ordena a su amiga.

-Pero Rainbow él dijo que... – Dice la poni rosa intentando voltear a ver al extraño.

-¡Shhh! – Sisea la pegaso volteándole la cabeza a su amiga y halándola para que avance.

Una vez que Rainbow creyó estar suficientemente lejos, se detuvo.

-¡No digas cosas como esas a un desconocido! – Exclama la fashion pegaso.

-¡Agh! al final no voy a poder hablar con nadie. – Dice la Pinkie algo molesta sentándose de golpe y cruzando las pezuñas.

-Puedes hablar con quién quieras pero... oh Celestia... Twilight te odio... – Susurra para sí misma la pegaso. - Mira, si quieres podemos irnos de fiesta esta noche, ¿te parece?, conocemos algunos ponis, tomamos unas copas, bailamos, nos divertimos, yo invito. – Propone amablemente la pegaso intentando convencer a su amiga.

-¿Y los ponis que invité para la fiesta en el Sugarcube...? –

-No importa, me dijiste que no venía nadie, aunque da igual, de todas formas ponles una notita en la puerta. –

-Hmmm, bueno, está bien, iré contigo. – Accede Pinkie a la propuesta de su amiga la top model.

-Genial, venga, vamos a Sugarcube Corne... ah, pero si ya llegamos. – Dice la pegaso dándose cuenta de que el local de postres está frente a ella. – Bueno, iré a casa a cambiarme y te buscaré un poco más tarde, ¿Vale? –

-Okydoky. –

-¡Bien! ¡Nos vemos! – Exclama Rainbow Dash y sale disparada en dirección a la casa de Fluttershy.

-¡Hasta luego Dashie! – Se despide la poni rosa mientras ve como su amiga se va volando.

En cuanto esta desaparece de su vista, Pinkie pone una cara de preocupación para después darse la vuelta y entrar al Sugarcube Corner.

...

Segundos después en la casa de Fluttershy.

-Shy, estoy en casa. – Dice Rainbow con tono fresa entrando por la puerta en plan estrella con su bufanda y sus gafas de sol y desfilando hasta la cocina.

-... ¿Rainbow? – Pregunta la pegaso amarilla al asomarse con su gorro de chef desde la cocina para recibir a su amiga y encontrarse con la antepasada.

-La misma. – Dice la peli arcoíris sacudiendo su cabello. - ¿Qué hay para cenar? – Pregunta mientras se dispone a entrar en la cocina para tomar agua de la nevera.

-Pues... no me compliqué mucho, sólo una ensalada simple de... –

-Hahh, mejor. Tengo que mantener mi figura. Aunque claro, mi cuerpo está blindado contra las calorías. Por eso nunca sudo y siempre estoy fresca. – Dice la pegaso que... no puede ser más de pueblo porque...

-Ehmm... bueno, por partes. No hay muchas calorías y grasas "inservibles" en lo que comemos, somos... herbívoros, y... las calorías no se refieren al calor, que por otro lado a todos nos afecta, pero claro, si te la pasas volando a toda velocidad... y en todo caso el sudor cuando no es mucho lo absorbe tu pelaje, aunque... –

-Bueno ya está. El punto es que no engorde. – Dice Rainbow pasando de escuchar la explicación científica de Flutter y yéndose hacia el sofá. – Cuando esté lista la cena, llámame. –

-¿Lista? Pero si es una ensalada que no... ¿Rainbow, estás bien? –

-Claro que lo estoy, ¿por qué lo dices? –

-Bueno... además de que llevas gafas de sol estando bajo techo, y de noche; estás actuando muy extraño. ... ¿Bebiste algo raro? –

-Hablando de beber, esta noche Pinkie, tú y yo nos vamos de copas, ¡Esta noche triunfamos! ¡Pago yo todo! –

-Sí, has bebido algo raro. Yo ahora te traigo la ensalada si quieres, te sirvo un vasito de leche y a la camita a pasar el colocón. –

-¡Que no he tomado nada! Bueno, creo que un poco esta tarde, pero...hummm... – Dice Rainbow mientras se sienta en el sofá a pensar.

-Espera un segundo. De donde sacaste esas gafas, y esa bufanda y... –

-Fluttershy, relájate, estás muy tensa. Vámonos de fiesta que yo pago. –

-Ajá, ¿y me dices de dónde vas a sacar el dinero? –

-Pues... –

-¿Conseguiste trabajo? –

-Ehh, no, aún no, yo dije que pagaba, no que ponía el dinero. –

-¿O sea que pretendes que pague yo? –

-No, no, tú no pagas, pago yo. –

-Pero yo te doy el dinero. –

-Pero pago yo. –

-Rainbow... –

-Flutters... –

-No. –

-Que sí, tonta, así consigues padre para el bebé. Aunque yo que tú, pensaría en trincar a Big Mac, después de todo aparte de bueno está forrado. Es un braguetazo en toda regla. –

-Rainbow te dije que no tocaras el tema. –

-Pero Flutter, si es por tu bien, así te diviertes; deja atrás los errores del pasado que si los llevas cargando mucho tiempo acabarán agotándote y no podrás afrontar el futuro. –

-Eso lo has sacado de la radio. –

-¿Vas a venir? -

-Rainbow, ¿qué pinto yo en una discoteca? –

-Pues... me sujetas la copa mientras yo... –

-... –

-Es mentira, tonta, ven, que con Pinkie todo es alegría. –

-Ah, cierto que va Pinkie... – Dice la pegaso amarilla preocupada y luego de un momento suspira. – Entonces sí voy. – Accede haciendo que Rainbow alce una ceja extrañada.

-Hmmm ¿Por qué cambiaste de opinión? –

-No voy a dejarte sola con Pinkie, y menos con alcohol cerca que ya sé lo que pasa. Hablé con Twilight esta tarde. –

-Joder con la princesita, como le gusta meterse en todo... –

-Rainbow, Twilight sólo está preocupándose por Pinkie, cosa que por otro lado deberías estar haciendo tú, ya que es tu culpa que ella esté metida en todo este lío. –

-¿Por qué todo lo que pasa tiene que ser culpa mía? Por qué no Applejack, ella me sirvió la... –

-Rainbow recuerdo haberte pillado intentando beber del barril de sidra cuando iba de camino al baño. –

-¡Acordamos que no le dirías a nadie! –

-¡Si no le dije a nadie! –

-Más te vale, no quiero que nadie se entere que tengo un problema... –

-¿Uno solo? –

-¿Vas a empezar? ¿Qué tal el niño? –

-... –

-... -

-...; Está bien, traeré la cena, pero antes dime de donde sacaste eso que traes puesto. –

-¿Qué? ¿Esto?, es mío, lo tenía guardado y lo saqué antes de salir. –

-¿tuyo?, Pero si tú nunca vistes así. –

-¿Qué dices?, tú me conoces, yo siempre visto con estilo. – Dice orgullosamente la estrellita mientras se va contoneándose hasta las escaleras. – Voy a ducharme, luego bajo a comer. – Concluye antes de subir por las escaleras.

-... ¿Bien? –

-¡Te amo amiga, eres la mejor! – Dice la pegaso celeste desde el segundo piso.

-Gr-gracias. – Dice Fluttershy un tanto avergonzada por el cumplido de Rainbow.

La top model se mete a la habitación de huéspedes, tranca la puerta y se saca la bufanda dejando al descubierto un montón de billetes atados a su nuca. Gira el cuello y con su casco logra sacar un billete liberando la presión sobre los demás y dejándolos caer, quedándose con una cuerda alrededor de su cuello la cual rompe pisando el lazo sobresaliente donde antes estaban los billetes haciendo fuerza a pesar del dolor en el cuello hasta liberarse.

-Uff... Por esto no sirvo para esas obras donde asfixian a los ponis, ja, yo sería la única que sobreviviría. – Habla sola la loca mientras se dispone a recoger el dinero del suelo. – ¡Sería la prota!, pero claro, quien quiere a un protagonista que es inmortal, le quitaría toda la emoción, aunque... – Continúa hablando sola mientras cuenta el dinero.

-¡Rainbow! – Exclama la pegaso amarilla desde abajo sin enterarse de nada.

-¡Dime!... - Responde cínicamente la peli arcoíris como si nada pasase. - Doscientos, trescientos... –

-¿Cuánto dinero debería llevar? Tampoco planeo gastar demasiado. –

-¡Con doscientos nos apañamos!, seiscientos, setecientos... –

-¡Ala, ¿no te parece demasiado?! –

-¡Fluttershy no seas tacaña, la pobre Pinkie lo está pasando muy mal!... Novecientos, y Mil, perfecto. – Susurra emocionada para sí misma al terminar de contar el dinero.

-Está bien, pero cuando consigas trabajo me regresas la mitad de lo que gastemos. –

-Tranquila, te lo devolveré todo apenas gane mi primer sueldo. – Dice la inescrupulosa pegaso celeste mientras guarda toda la pasta debajo del colchón.

Bueno, mirémoslo de este modo, la honesta es Applejack.

-Joder, mil bits, y mañana tengo otra sesión de fotos, mil más-¡dos mil, los clavo! Jijijijiji...-hah, ya, tranquilidad. Uff, estoy más atacada que cuando me di el lote por primera vez con... joder, ya lo he estropeado, que tonta. Me voy a duchar. – Se dice a sí misma cambiando de felicidad a enojo de un momento para otro para luego dirigirse afuera de la habitación para buscar el baño.

Nada, Rainbow va a lo suyo. Lo que más me jode no es que se esté pasando de verga, no, lo que me jode es que la pobre Flutter sea la que está pagando, literalmente, por sus mamadas. Pero bueno...

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.

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... Continuará.


Próxima semana: Un Nuevo Impulso.

Lamento un chingo, mi ausencia. Y de nada sirve explicaros demasiado (eso ya lo haré en el capitulo nuevo del impulsus), lo único que puedo hacer ahora es dedicarme a publicar constantemente. para compensaros. Gran parte de lo que iba a ser la segunda parte de este fic la tengo escrita y por revisar; la iré subiendo poco a poco, pero ya os digo, he vuelto.