A la semana del suceso...

Se dirigió a la biblioteca, apesadumbrado y con los párpados decaídos en estupor. Los pies le pesaban como una carga innecesaria que su mismo cuerpo le imponía; el cuerpo entero significaba una terrible carga adicional a su extrema preocupación originada por su mente trastornada.

Iba a leer como todos los días solía hacerlo, casi como un hábito. Entró portando ese rostro quieto, que no determinaba exactamente de qué humor estaba en ese momento, pero no le importaba si nadie podia descifrar su estado de ánimo para esos días.

Tomó un libro cualquiera donde salía ese nombre que tanto añoraba ver y pronunciar desde su voz: Oda Ritsu. El nombre que se hallaba debajo de su propio nombre.

Se dispuso a leer unas cuantas páginas, pero el propósito de leer aquel libro radicaba en poder apreciar el nombre de su novio escrito por su puño y letra.

Era una letra muy fina y bien trazada en el papelito amarillo. Para los demás estudiantes no significaba nada mas que solo un simple nombre, pero para el, significaba algo mucho más para llenar su vacío.

Oda Ritsu…

Repetía ese nombre en su mente, esperando invocarlo y que apareciera por la puerta de entrada en algún momento inoportuno, con las mejillas rojas de verle y sus enormes ojos verdes dirigidos solamente a él.


-Se-Se-Senpai!- Esa voz inconfundible lo sonsacó de su caminata directa a su casa. Se giró con el corazón echo un vuelco de ansias, aquella voz que tanto anhelaba oír sonó como melodías para sus oídos. -Se-senpai!- Habló más fuerte, tomándolo de la solapa del uniforme de forma delicada, a la vez que directa.

Las mejillas de Ritsu se encendieron, sus cabellos castaños brillaban a la luz del sol como unos trozos cobrizos colocados en la extensión de una pintura paisajista.

-Por qué no hablas venido a la escuela?- Inquirió Masamune, frunciendo el ceño. Tanta preocupación para que solo pudiera pronunciar "Senpai". Él quería respuestas y no lo dejaría escapar hasta que aclararan el supuesto malentendido que había entre ellos. -Si piensas que hay un malentendido entre nosotros, quiero suponer que vienes a hablarlo conmigo, no es así?-

El silencio de Ritsu era evidente, pero eso no detuvo que Masamune siguiera hablando.

-Fue absurdo de tu parte haberte marchado de mi casa de esa manera- Prosiguió en tono frustrado. -Llevas una semana ausente en la escuela y te apareces como si nada! Ritsu no seas injusto conmigo- Sentenció, cogiendo el borde de la mano de Oda que parecía que se colapsarla de la vergüenza en cualquier momento. -No tienes idea de cuan preocupado estaba por ti, pensé que te habías cansado de mi o que me odiabas porque no conteste tu pregunta, pero- Se detuvo en breve, para dejar en claro lo siguiente. -Qué no es obvio que estamos saliendo?-

El ojiverde se quedó petrificado como una estatua de marfil, pestañeando incrédulo para lo que Masamune fueron siglos; su silencio significaba que maquinaba ideas extrañas, conclusiones precipitadas y sus deducciones no siempre eran las correctas.

Si Masamune no dejaba las cosas en claro, lo perdería en ese instante.

-Ritsu…- Pronunció su nombre suavizando su mirada, tomando suavemente las manos del chico que no paraba de embestirlo con la mirada trémula. Parecía tan frágil que con un golpe se rompería en miles de pedacitos diminutos en el pavimento de la calle en la que estaban parados.

-No… te estabas bu-burlando de mi?- Habló tembloroso, apretando los ojos con fuerza.

-Por supuesto que no- Respondió a la defensiva.

-Pero, te reíste- Repuso entreabriendo los ojos como si tuviera miedo de verlo a la cara.

Las piezas del rompecabezas comenzaban por encajar en la mente de Masamune y se imaginaba para dónde depararían las precipitadas conclusiones de Ritsu; si no lo conociera lo suficiente, diría que ese chico no entendía nada. De no ser así, no le tuviera paciencia para decirle lo siguiente:

-Me reí porque no creí que preguntaras eso a los extremos que hemos llegado- Contestó claro, tomando entre ambas manos el rostro encendido del chico, sintiendo el calor y la suavidad de su piel al juntarse con la suya. Tierno, eso es lo que era. -Es obvio que estamos saliendo- Lo miró fijamente, presionando para que este lo mirara directamente sin temor.

Los ojos cristalizados del chico brillaban como focos de luz, las pequeñas lágrimas acumuladas en los ojos de Ritsu enternecieron a Masamume que las limpió con la solapa de su traje.

Ese chico sacó sus propias conclusiones basados en su comportamiento, no en sus sentimientos. De verás se había equivocado en pensar eso de su persona.

-Ritsu…-

-Se-se-senpai! yo…- Sus lágrimas caían lentamente pasando por sus mejillas, sus cabellos castaños se movían con la intensidad del viento dispuestos a ser acariciados por las manos gentiles de Masamune. -Te quiero, Senpai-

Sí, eso lo sabía mejor que nadie en este mundo.

-Te quiero, Ritsu- Le susurró en el oído sintiéndolo estremecer en sus manos, algo que lo conmovió mucho. -No vuelvas a desaparecer de ese modo nunca-

-No lo haré, Senpai- Dijo agarrándolo de las solapas del chico con fuerza, como si necesitaba agarrarse de algo antes de desplomarse en el suelo.

-Prométeme que no lo harás- Posó sus manos sobre los hombros de este, que temblaba frente a él.

Inhaló fuerte antes de decir:

-Lo prometo, Senpai- Le tendió una pequeña sonrisa combinada con sus lágrimas y las mejillas encendidas. No pudo haber visto una mejor expresión echa por Ritsu, sería una imagen que se grabaría por el resto de su vida. Y así, la espera de diez años no existió entre ellos porque se mantuvieron unidos. Sí se peleaban y se alejaban como toda pareja, pero siempre había comunicación entre los dos, de modo que los corazones jamás se rompieron.

Todo a causa del Efecto Doppler que reinaba sobre su relación haciendo imposible la separación entre ellos, porque estaban unidos a él.

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PD. Que les ha parecido? Este es mi primer intento de esta historia, porque surgió como un impulso precipitado, así que la historia no está meditada ni planeada, solo fue echa por mero impulso, como lo dije anteriormente.
Si les ha gustado, que bueno, y si no, fue mi primer intento.