Este es el segundo capi… espero les guste.


Bella Pov.

-Maldición Edward, por que mierda estas desnudo en medio del salón?- pregunte intentando estar mas tranquila y olvidar que mi almohada, mi amada almohada, estaba aún cubriendo sus "partes" dejando todo lo demás al descubierto.

Edward solo se encogió de hombros despreocupado pero pude ver que sus ojos se dirigían un segundo hacia las habitaciones.

-Nada, tenia…calor?- entrecerré mis ojos mirándolo con mas atención y ahora si pude ver con claridad que sus ojos se desviaban hacia el pasillo o mas concreto hacia su habitación.

¿Que mierda?...

-A si… calor en febrero?- dije lentamente mientras retrocedía hacia el pasillo. Estábamos en California, siempre hacia calor aun en estas fechas pero nunca tanto para que el estuviera desnudo, además llevábamos mas de dos años viviendo aquí y nunca lo había hecho.

-¿Si?-sonreí ampliamente. Él nunca podía mentirme, hizo el ademan de salir de detrás del sofá por lo que me lance pasillo arriba derecho hacia la segunda puerta, la primera era la mía y la de la pared de enfrente era le baño, mas allá al final del pasillo estaba una tercera habitación que ocupábamos de estudio con un gran escritorio y una pequeña mesa de luz en la que Edward trabajaba para sus clases de arquitectura.

-¡Bella, no entres¡- exclamo siguiéndome, él era mucho mas rápido que yo pero yo tenia la ventaja de estar mas cerca… y vestida.

De un golpe abrí la puerta de su habitación y desee no haberlo echo, ¿ maldita sea, no me podía quedar con la curiosidad?.

-¡Ahh ahora si me quedo ciega¡-Grite mientras retrocedía con las manos cubriendo mis ojos chocando con el torso desnudo de mi amigo, di otro grito ahogado y lo rodee rápidamente hacia la cocina que estaba frente al salón.

-Te dije que no entraras- canturrio mientras yo me servía un baso de agua.

-¡Grandísimo idiota, tenemos un acuerdo¡-le respondí. Acuerdo de que decía expresamente que no se tenía sexo en el departamento, acuerdo que se estaba rompiendo claramente con su novia desnuda encima de la cama.

Me estremecí al ver de nuevo la imagen de Tanya acostada sin ropa y con los ojos dilatados al verme abrir la puerta.

Maldito calentón, por esto mismo que habíamos establecido ese acuerdo.

Ver o escuchar al amigo de toda mi vida teniendo sexo?… No gracias.

Me bebí el vaso completo de un solo golpe deseando que fuera cualquier cosa menos agua, de hecho, algo con unos cuarenta o cincuenta grados más estaría bien.

-Lo siento Bella-fulmine con la mirada a la rubia a medio vestir que estaba parada tímidamente en el umbral de la cocina- Edward dijo que hoy volverías mas tarde… y bueno, tu sabes decirle que no a Edward es…

- ¡Asco, asco!… No me interesa Tanya- Hice un mueca levantando una mano para acallar la marea de palabras que salía de su boca.

Infierno… hoy sin duda estaba en el infierno.

-Si claro, lo siento- salió rápidamente por el pasillo y me voltee a lavar el vaso y dejarlo en su lugar, escuche la puerta cerrarse y sentí como una de las sillas de la isla de la cocina era arrastrada.

-Estas muy enojada?-pregunto tímidamente, me gire considerando lanzarle el vaso que aun estaba al alcance de mi mano-si lo estas-se respondió el mismo y se paso las manos por el cabello. Solo llevaba puesto unos jean que colgaban precariamente de sus caderas mostrando los huesos de estas y su pecho aun estaba desnudo-Lo siento, no pensé que llegarías tan pronto-se levanto de golpe mientras levantaba las manos para detener el golpe que le propine con un cucharon.

-Eres un verdadero descarado, es irrelevante a que hora llegue-soltó una risita y me quito mi arma dejándola rápidamente en la mesa para tomar mis manos que seguían golpeando donde alcanzaban- Hicimos ese trato por una razón Edward, justo esta, a cabo de verte desnudo a ti a tu novia-me estremecí intentando de no reproducir esos recuerdos, dios sabia que era lo ultimo que quería en mi cerebro.

-Esta bien, lo siento, pero dudo que estés así solo por verme ligero de ropa-movió sus cejas de arriba a abajo y me abrazo-sabes que no es la primera vez-intente alejarme pero su agarre se hizo mas fuerte- Y lo de Tanya… bueno, no viste nada que tu no tengas-rodé los ojos y me relaje contra su pecho ignorando que estuviera desnudo.

Como si yo tuviera las curvas de esa casi modelo de pasarela; metro setenta y cinco, piernas kilométricas, cintura estrecha y delineado abdomen, pechos firmes y con el volumen preciso, si claro, lo mismo que yo. Pero en escancia, casi, y muy probablemente el tenia razón

- Que es lo que realmente te sucede?- lo abrase y escondí mi cabeza en su pecho, sus manos cálidas me cepillaron el cabello y la espalda hasta que me decidí a hablar.

-Hoy ha sido un día con pasaje directo al infierno-dije con un gemido, Edward soltó una risita suave y me encamino por nuestro departamento.

Era perfecto, tenia tres habitaciones, un salón con una Gran sofá de cuero, una televisión pantalla plana en frente, una mesita de café de color oscuro, que combinaba con el color negro del sofá y un ventanal a un costado con vista a de todo el campus de la universidad de California que tenia una lindas cortinas que ahora se balanceaban con una suave brisa de febrero.

Nos sentamos en el sofá, como dije era grande, estaba echo a medida para nosotros dos.

-Quieres ser mas especifica?- subí mis piernas al sofá dejándolas debajo de mi y me recosté en su hombro.

-Bien. Hoy ha sido un maldito y largo día con un pasaje al infierno- Lo sentí moverse por las carcajadas y sus brazos me rodearon por los hombros- Jacob término conmigo-susurre cuando se calmo.

-Él lo hizo?-pregunto con una ceja levantada mirándome desde su posición.

-Bueno… algo así-su ceja se elevo mas arriba y yo lo golpeé en el pecho- el punto es que otra vez me quede sola.

-Pensé que el punto de tu aberración al compromiso era que te gustaba estar sola-Gruñí mientras me pasaba la mano por el cabello frustrada.

-No… digo si… ahh no lo se- Edward me miro por primera vez con seriedad.

-Estas tan afectada por que estabas enamorada de Jacob?-lo mire un segundo a los ojos viendo como el verde intenso estaba intentando entra en mi mente como siempre. Lo considere un segundo seriamente.

-No. No estaba enamorada de Jacob. La verdad es que estoy enojada conmigo misma. Que hay de malo en mi?- Edward se recostó en el sofá llevándome con el.

-No creo que tengas nada malo-sonrío burlonamente- al menos no siempre-susurre un insulto que lo hizo sonreír- lo único que necesitas es encontrar al hombre que te despierte el deseo de querer estar en una relación formal, nada mas.

-La psicóloga aquí soy yo Cullen, Tu quédate con tus maquetas-Edward soltó una carcajada y se estiro para tomar el control del televisor.

-Pensándolo bien, primero tienes que estar loca para entender a otros locos, así que si tiene que haber algo extraño en ti-sonrío de costado y yo le entrecerré mis ojos molesta-eso es verdaderamente perturbador Swan. Voyerista y con fobia al compromiso, extraña- lo golpee en la nuca y le quite el control de las manos mientras él se doblaba de risa.

-Maldito. Además por que te pregunto a ti? Tu eres el ultimo que puede aconsejarme sobre relaciones-Edward formo una expresión falsamente herida en su rostro.

-Espera, yo no soy el que acaba de mandar al diablo a su pareja justo antes de san Valentín-lo mire con horror y dirigí una mirada rápida al calendario que estaba puesto en una esquina de la habitación- al menos pudiste esperar hasta que pasara o no?-el tenia razón, estábamos solo a dos días de san Valentín y la conversación de hace un momento con Jacob se torno en mi mente terriblemente cruel.

-Oh dios soy una persona horrible-me tape el rostro con las manos con el eco de la risita de Edward de fondo.

-Si lo eres-asintió enérgicamente- El pobre Jacob probablemente tenia toda una cita romántica preparada-dijo con dramatismo.

-¡Edward¡-exclame preocupada de que tuviera razón.

-Estoy bromeando-me consoló mientras me envolvía en sus brazos nuevamente- y no eres horrible, solo un poco extraña-Y dale con que soy extraña.

-Cállate Cullen-murmure- eres mi mejor amigo así que tu lo eres mas por saber como soy y seguir conmigo.

Edward soltó una risotada abrazándome fuerte.

-Y no quisiera que fuera de otra forma-su sinceridad me conmovió y lo abrace por la cintura-quien mas me perdonaría haber tomado su almohada favorita terriblemente costosa y arruinarla-gemí al recordar mi pobre almohada mancillada.

-Dios, no lo menciones, no quiero saber que hacías con ella en el salón.

-Te comprare otra, sinceramente creo que querrás botarla-levante mi cabeza mirándolo temerosa.

-Por qué?-Edward negó con la cabeza-tan malo es-asintió-te iras al infierno-solte entre dientes.

Soltó otra carcajada ms fuerte mientras sus ojos brillaban con malicia.

-Debes saber que fue muy divertido usarla, al ser terapéutica y todo eso fue de mucha ayuda, mi cuello y otras partes de mi cuerpo te lo agradecen.

-Maldito seas Cullen- gruñí mientras le daba un golpe en el abdomen desnudo, que por supuesto no le hizo nada. Estúpidos y firmes abdominales.

Edward Cullen. Era mi mejor amigo desde que tenia uso de razón, Charlie y Renne, mis padres, eran amigos de universidad con Carlisle y Esme, los padres de Edward, y nos habíamos criado juntos, habíamos pasado todo junto, alegrías penas, logros y fracasos. Yo había estado cuando Edward había cambiado y se había convertido de normal a deseable por todas las mujeres del instituto… y uno que otro hombre, provocándole más de un problema, y él había estado para mi cuando mi cuerpo se había desarrollado convirtiéndome en el punto de mira de las alborotadas hormonas de los hombres poco caballerosos.

Amores, desilusiones, cumpleaños, funerales, pérdidas y encuentros, todo, todo lo habíamos pasado juntos, apoyándonos, ayudándonos.

Éramos amigos, hermanos, compañeros. No recordaba, desde los diez años un día en que estuviéramos separados, y cuando nos toco la difícil decisión de elegir universidad habíamos estado como si nos fueran a fusilar, parecíamos zombis que deambulaban por los pasillos y cada día se ponía peor.

Hasta que en el último mes, luego de llantos, por mi parte, y gruñidos y mal humor por parte de Edward, nuestros padres encontraron la solución comprándonos un departamento e inscribiéndonos en la misma ciudad. Edward estudiaría Arquitectura y yo Psicología.

Esme escogió los muebles, Renne eligió los colores, Charlie se aseguro de que fuera seguro y Carlisle de que estuviéramos bien ubicados en caso de emergencias, y con eso nos mandaron e instalaron en donde ahora llevábamos poco mas de dos años viviendo y siendo felices al no estar separados.

Aun así, al mirar de reojo mi almohada, almohada favorita de doscientos dólares, estar tirada en el suelo, vulnerada y ensuciada con manchas de dudosa procedencia, me daban ganas de estrangular a ese maravilloso amigo.

-Por favor dime que es la primera vez que haces algo así con mis cosas-rogué por que Edward soltara algo en su defensa, pero mis ilusiones se fueron al infierno al ver como afianzaba su agarre y apretaba sus labios esquivando mi mirada.

Si…el día de hoy sin duda se estaba convirtiendo en un día largo, largo y muy perturbador.


Que tal?

de apoco se ira desarrollando la historia espero les guste…