Capítulo II: La Coraza

Pero la conexión sólo duro unos segundos, los necesarios para que Draco y Hermione pudieran entender los últimos acontecimientos. Fue Draco el que rompió la conexión, no quería que nadie conociese sus secretos y había sentido que ella había llegado a lo más profundo de su alma, o por lo menos lo había intentado. Miró primero la habitación intentando vaciar su mente de todo sentimiento. Por su parte Hermione, se rehusó a mirarlo, pero no pudo quedarse callada y dijo:

- ¿Quién se esconde detrás de todo ese odio y dolor, Malfoy? Y salió del cuarto bajando las escaleras a toda prisa. Abajo podían estar preocupados, ya había pasado más de una hora desde que silenciosamente se acercase al segundo encapuchado.

Al bajar, se encontró con Harry de frente con una mirada que claramente le pedía una explicación de su paradero durante la ultima hora y pico.

- Harry, estaba pensando...-Hermione sólo tenía en mente la misión que deberían emprender Ron, Harry y ella, pero quizás habría un cuarto integrante y quizá no podrían emprenderla juntos, sus caminos deberían separarse

- Intenta avisar cuando salgas- Lupin se levantó de la silla donde estaba sentado, su tono por primera vez sonaba bastante molesto

- Es que no salí...-pero sus palabras fueron cerradas, dejando a los presentes sin forma de replicar

- Estaba conmigo- dijo una fría voz que venía de la espalda de Hermione, aquella voz le provocó a la joven un escalofrió, sintiendo en cada milímetro de su piel como se iba acercando a ella.

- Malfoy ¿Qué haces aquí?- Ron se abalanzo hacia el pero McGonagal le impidió que llegase a su objetivo

-Supongo que eso y ha debido de quedar claro ya. ¿O Severus no os lo ha explicado todavía?- dijo con su característica voz de superioridad.

- Lo hizo, pero no nos explicó ningún motivo por el que tu debieras estar con ella a solas.- Dijo una vez mas Ron intentando golpear a Draco de nuevo.

- Weasley, dónde yo estoy no es de tu incumbencia.- Sabía que no estaba en su territorio y el ambiente se lo hacía notar, pero no iba a consentir que nadie le volviera a dirigir la vida, no al menos que el lo eligiera.

Hermione por su parte se mantenía parada muy cerca de Draco sin mirarlo, su mente estaba bloqueada y no lograba reflexionar acerca de ningún hecho en particular, lo único que escuchaba era la voz de él que entraba en su mente y que permanecía por largos e interminables segundos haciendo eco por su cerebro.

- Draco, Ron.- Dijo Lupin-Voldemort no esperará que ustedes terminen de discutir para seguir asesinando a inocentes, en este momento lo está haciendo sin contemplación alguna

- Remus si me permites hablar- Dijo el Sr. Weasley que desde el comienzo de la conversación se había mostrado lejano al igual que muchos de los presentes- Draco en este momento corre peligro al igual que Severus, hay que protegerlos.

- Si, Arthur, lo mejor sería que analizáramos todas y cada una de la alternativas de seguridad para protegerlos a ellos y a toda la orden, lo que me tiene preocupado es el matrimonio de Bill, ese seria un momento perfecto para atacar.

- No crees que seria mejor llamar a Molly, Fleur y Ginny, para que viniesen aquí, estaría mas seguras.-Dijo Tonks que se encontraba a un costado de Lupin. Su apariencia no había cambiado mucho, si bien había recuperado sus dotes de metamorfomaga, el cansancio era evidente al igual que los demás miembros de la Orden.

- Tonks, ellas se encuentran resguardadas por más de una decena de aurores ¿Crees realmente que les podría pasar algo?- Lupin se acercó tomándole con cariño su rostro. Últimamente todos sin excepción estaban en peligro.

Harry al escuchar el nombre de Ginny, se estremeció. Hacia ya semanas que la evitaba y pensaba continuar de la misma forma. Lo cierto es que le hacía daño, le afectaba el separarse de ella teniendo en cuenta que por primera vez en mucho tiempo sentía eso llamado amor por una chica, y la historia le había enseñado de mala manera a no tomarle cariño a nadie, ya había pasado con Sirius y después con Dumbledore y ahora no soportaría una nueva pérdida mucho menos si se trataba de Ginny. Por otra parte no era menos profundo su temor a perder a sus amigos, aún más cuando estos habían decidido seguirlo en su misión tras los horcruxes.

- Tonks, creo que era necesario que las tres saliesen, más aún cuando estamos a menos de una semana del matrimonio de Bill, tenían muchas cosas que organizar- Puntualizó Hermione quitándole importancia. Su semblante durante las últimas semanas se había tornado más serio de lo acostumbrado, la muerte de sus padres influyó quizás en eso.

- Alguien dijo Bill- La puerta se abrió y dejó ver a una feliz pero ojerosa Fleur en compañía de Ginny y Molly.

- Santo Dios- Molly profirió un grito de espanto al ver a Malfoy, pero aún más cuando de entre las sombras apareció Snape.

- Pero ¿Qué ha ocurrido aquí? Os habéis vuelto locos….- la Señora Weasley comenzaba con sus preguntas cundo fue interrumpida por su marido.

- Creo Molly, que debemos hablar acerca de ellos y de lo que esta pasando

- Arthur ¿Te sientes bien?- Dijo la Señora Weasley sin acercarse demasiado a su esposo y con la mano izquierda haciendo ademán para apartar a Fleur y Ginny- o quizás estas bajo la maldición Imperius

- Molly haz las preguntas si tienes dudas- finalizó el Señor Weasley

La Señora Weasley por su parte se puso totalmente roja, no estaba dispuesta a pasar vergüenza frente a los miembros de la Orden

Ginny miró a Harry y éste le devolvió la mirada, para ellos se hizo el silencio en la sala que se oponía a la conversación que mantenían los demás. Harry hizo un gesto parecido a una sonrisa y Ginny se la devolvió, los dos se sonrojaron y bajaron la mirada.

-Molly querida, disculpa- una Señora de avanzada edad caminaba hacía ella- pero creo que ya todos sabemos que aquí no hay nadie bajo la maldición Imperius y lo de Severus es un tema bastante extenso que contar. Ahora lo importante es la boda de Hill y Fleur- Molly sonrió- y el cambio de lugar de la Orden

Desde la muerte de Sirius la Orden estuvo condenada al continuo peregrinar de sede en sede, pero el último año habían considerado que era lo mejor, cada vez que ellos cambiaban de lugar, ocurría un ataque de mortífagos en su antiguo hogar, lo que les había hecho sospechar en más de una ocasión de un infiltrado entre sus filas. En el último momento habían decidido quedarse por unos días en Grimauld Place mientras preparaban el traslado a un lugar muggle cerca de Oxford donde asentarían temporalmente la base de la Orden.

Tienes razón Augusta- La Señora Longbottom asistía de forma continuada a las reuniones de la Orden, la razón el peligro que a su parecer corría Neville asistiendo sólo, quizás ella tampoco podría soportar otra pérdida.

- Bueno- Hermione había cortado el silencio y comenzado a hablar- tenemos un esquema de los próximos pasos a seguir, ¿No es así?- dijo mirando a un joven Auror que se encontraba también en la sala.

- Si lo tenemos preparado- el joven lo extendió sobre la mesa e indicó unos extraños círculos que tenían movimiento- Harry al ver esa simbología se acordó con algo de nostalgia del Mapa del Merodeador que aun mantenía bajo su posesión, aunque éste sólo cumpliese su función en los terrenos de Hogwarts.

- El Matrimonio de Fleur es él Sábado que viene- Tonks hablaba con voz rápida- hemos decidido que Harry, Ginny, Ron, Luna y los Gemelos formen un grupo seguidos por 6 aurores que los escoltarán en todo momento, por su parte consideramos que el mismo peligro que corre Harry lo corre Draco, quién irá en el otro grupo con Hermione, Neville, Remus y Charlie. Yo por mi parte acompañaré a Harry. Para finalizar Augusta, Molly, Fleur, Bill y Arthur deben mantenerse alerta pues también es importante la seguridad de la familia de Fleur, en éste grupo sería oportuno que incluyésemos a Percy y Snape, algo más neutral, pues creo que lo mejor es que vosotros estéis resguardados por una escolta permanente de también 6 aurores. ¿Alguna duda?

- Sólo una- Draco que había permanecido callado por un buen rato hablo con una frialdad que a cada momento se acentuaba más en él- ¿Se supone que estos grupos, especialmente el que formo con Granger- escupió el apellido de Hermione como si ese apellido fuese una ofensa hacia su persona.- serán sólo por el matrimonio del Sábado, no?- finalizó

- Malfoy- Harry tomó aire y continuo.- Aunque Snape nos haya contado toda la historia que aun intentamos creer…- Harry sabía que decía la verdad ya que en una oportunidad Hermione había defendido la inocencia de ambos pero era necesario bajarle los aires de superioridad al chico- tú permanecerás bajo extrema vigilancia y a la primera muestra de que recaes en las Artes Oscuras, no lo dudes un segundo no lo contarás dos veces- dijo esto mirando a Malfoy a los ojos.- Por lo tato no estas en posición de exigir nada.

- Contestare a esa duda porque creo que es importante recalcarlo. Bajo ningún pretexto nadie se separara de sus grupos, nunca.- puntualizo Tonks.

Draco no volvió a hablar, sabía que no inspiraba confianza y que de una u otra forma debía estar agradecido por seguir allí con vida.

- Bueno no se hable más del tema, a recoger, nos marchamos en dos horas, aprovecharemos la oscuridad- a nadie le pareció importar la rapidez con que debían hacerlo, estaban acostumbrados, la guerra no dejaba descanso ninguno. Dijo Lupin.

- Yo, pensaba ir al valle de Godric la próxima semana, quiero ver la casa que tenían mis padres y bueno...-Harry no alcanzó a terminar la oración

- ¿Quieres visitar a tus padres en la tumba verdad? - Minerva lo miraba con aire maternal

- Si Profesora, desde hace tiempo tengo eso en mente.

- Lo mejor sería que fueses con el Señor Weasley y la Señorita Granger. Pero también sería conveniente que fuese Malfoy. Has pensado Harry- la Profesora desde hace un tiempo y posterior a la muerte de Dumbledore, había empezado a acercarse más a la Orden, sabía de sus movimientos y sobre todo conocía bastantes estrategias útiles- que lo mejor sería ir con otra identidad o en su defecto encapuchados, no sería bueno que fuesen vistos, aunque un buen grupo de aurores deberían escoltaros.

Lupin entró en la sala llevando un extenso pergamino en una mano y comenzó decidido a hablar.

- En virtud de que sólo quedan 3 días para el matrimonio, lo mejor es que nos traslademos a la Madriguera, a Oxford lo podremos hacer la semana que viene. En este momento una escolta de más de 20 aurores llegarán a buscarnos.

El camino fue tenso, los coches en que se trasladaron eran muy parecidos a los que en sexto fueron a dejar a los chicos a la estación de King Cross.

En uno de los coches no iban nadie más que Harry, Hermione, Ron y Ginny, esto dio pie a que pudiesen hablar con absoluta confianza sobre lo que harían la próxima semana.

- McGonagall me aconsejó que fuésemos con Malfoy- Harry sentía que sus amigos eran una gran compañía y apoyo en todo momento y eso ayudaba en gran parte a no sentirse tan solo, pero por otro lado estaba Ginny y la difícil situación. Los sueños habían desaparecido, desde que Voldemort se dio cuenta de que sus planes estaban siendo revelados a quién menos quería. Pero aun seguía sintiendo que todo aquello le venia grande, el quería ser alguien normal, alguien que pudiese estar con sus seres queridos sin miedo a perderlos, alguien que pudiese estar con Ginny, y cuando estaba a su lado aquellos pensamientos se agolpaban y no le dejaban pensar con claridad.

- Sabes, lo que me extraña es que ella te lo haya dicho, si te pones a pensar los mortífagos están detrás de Malfoy y Snape, entonces es un peligro que lo pongan con nosotros- Ron se notaba preocupado y tenia razones para estarlo.

- No lo creo así Ron, es complicado que lo cuente pero he tenido sueños extraños desde la muerte de mis padres- Hermione hablaba con voz apagada

- Sueños, ¿Sueños como cuáles?- preguntaba Ginny

- Todo era muy raro, me acuerdo de uno en particular, lo extraño es que no lo soñé el día del asesinato si no cuando estaba con Malfoy

- Pero...- Ron no entendía mucho

- Recuerdo a Dumbledore, me hablaba de una nueva misión y de Malfoy, el me debía ayudar, también me explicaba que por unos minutos estuve muerta, que a mi también me habían matado pero que ese no debía haber sido mi momento y que por eso me habían devuelto a la vida, por mi, por ti Harry y por la misión.

- ¿Hermione, acaso insinúas que resucitaste?- pregunto Harry.

- Lo afirmo- contesto tajante.

- Pero tú...-Ron volvía a hablar- también nos contaste que comenzaste a experimentar otros poderes después de la muerte de tus padres, ¿no es así?

- Eso también es cierto, últimamente se han estado desarrollando con mas rapidez, también se han manifestado mas a menudo. Solo se que estoy aquí por algo, por una misión, los Dioses me han devuelto a la vida para ayudarte.- dijo mirando a Harry.- Y me han dado nuevas y poderosas armas.

- ¿Sabéis chicos?-Ginny pareció dudar antes de dirigirles la palabra e interrumpir la conversación- sé que queréis ir en busca de los horcruxes, pero también creo que deberíamos luchar todos juntos, Luna, Neville, yo somos de gran ayuda, recordar como os ayudamos en quinto en el Departamento de Misterios y ahora lo que más necesitamos, lo que mas necesitáis es nuestra ayuda. No intentéis apartarnos.

Harry pareció dudar un momento, pero después en su interior reconoció que Ginny tenía razón, en quinto fueron ellos precisamente quienes sin grandes poderes ni armas se enfrentaron a los mortífagos y sin dudarlo arriesgaron sus vidas. Estaba siendo más egoísta de lo que pensaba. La Señora Weasley le había contado que cuando se estaba en peligro como lo habían estado ellos hace casi 17 años, la gente hacía las cosas sin pensar incluso se casaban, como lo iba hacer Bill en ésta ocasión, y todo era porque nadie tenía asegurada su vida y porque realmente no se sabía si a la mañana siguiente uno se despertaría con vida.

- Tienes razón, hay muchas cosas que debemos planear en pocos días- Harry evitó la mirada de Ginny

- Pero creo que si comenzamos a buscar los horcruxes, lo mejor sería que tuviésemos nuestra propia sede, tengo la impresión que por bastante tiempo no volveremos a ver a muchos de la Orden- Ron pronunció las últimas palabras cabizbajo. Eso era evidente desde hace mucho tiempo y quizás ya llegaba la hora de enfrentarlo

El trayecto en coche no duro mucho y el camino hacia Madriguera se hizo corto. Al entrar, se dieron cuenta que la que en años había sido una verdadera casa para Harry, había cambiado, la ubicación de las cosas era diferente, especialmente el número de habitaciones había aumentado.

- ¡Vaya! Pensé que habría cambios, pero no tantos…- Ron miraba extrañado la que siempre fue su casa

Percy entro con aire altivo, llevando una serie de Pergaminos.

- ¡Hola!- saludo al grupo, mientras se acercaba en el instante en que lo hacía, a Hermione se le vino a la cabeza el momento en el que él renegó de sus padres y apoyo a Funge hasta el final, desinformando y enajenando, poniendo en peligro a la población mágica, para mantenerla en absoluto control, sin embargo el tiempo dio la razón a quiénes estaban y pensaban de la misma forma que Dumbledore lo hacía.

- Percy puedes venir- se escucho la voz de un auror que debía de estar en otra habitación de la casa.

- Bueno he de irme, luego debo hablar de algo muy importante con vosotros.- A nadie le dio tiempo a cruzar ni una sola palabra con Percy. Tal como había llegado, se fue.

Ese día transcurrió con tranquilidad y definitivamente era eso, lo que no dejaba tranquilo a muchos, un día sin ataques de Voldemort sólo presagiaba algo terrible al día siguiente o en los que venían y eso afectaba mucho los nervios de Fleur. Hermione por su parte intentó evitar cualquier tipo de conversación. Durante todo el día las reuniones no dejaron de sucederse. En muchas de ellas trazaban nuevos planes y en otras cambiaban lo que anteriormente se había acordado.

- ¿Por qué crees que debemos ir pasado mañana, el día después de la boda todos al Ministerio?- pregunto curioso Ron

- Yo tampoco lo entiendo Ron y si te soy sincero me inquieta- Harry no podía ni sospechar se escondía detrás de esto. Solo hacia una hora que Lupin había comunicado que en los días antes y después del matrimonio se evitara todo movimiento fuera de la Madriguera, pero solo una hora después volvió a comunicar a los presentes que era urgente que al día siguiente de la boda todos acudieran al ministerio a las 8 de la mañana.

El Señor Weasley miraba con cierto aire de desasosiego el crepitar del fuego en la chimenea, cuando Hermione decidió ir a su dormitorio. En cuanto recostó la cabeza en la almohada se sumergió en un sueño inquietante y muy vivido.

Caminaba por una calle, todo estaba oscuro y difícilmente se podía distinguir algo, la luminaria parecía haber sido apagada. Al caminar notó un pequeño aire de familiaridad y se confirmo al llegar frente a su casa. A un costado y entre los matorrales se podía observar un tumulto acercándose, encapuchados corrían con premura hasta la puerta trasera de la casa, ella se adelantó, parecía que fuese invisible a los ojos de ellos. Se asomó a una de las ventanas que daba hacía la sala de estar, donde pudo verse a si misma cenando acompañada de su madre y su padre. Los ojos de la joven comenzaron a ponerse vidrioso, esos habían sido los últimos momentos junto a sus padres antes de su muerte. Todo pasó muy rápido, cinco encapuchados entraron en la casa, y comenzaron con una ola de maldiciones, esquivó un avada sin embargo un cruciatus alcanzo su cuerpo y después decenas de maldiciones que hacían que la tortura fuese insoportable. Hermione podía verse a sí misma sufriendo y a sus padres que yacían muertos a su lado, atravesó la ventana, pero cuando llego hasta ellos supo que en realidad nada ya podía hacerse. Los mortifagos desaparecieron, todos excepto uno de lo encapuchados, que corrió hacia el cuerpo de la Hermione que estaba tirada en la alfombra, agotando los últimos minutos de su corta existencia. El encapuchado tomo la mano de la joven entre las suyas.

- Ojalá te hubiese odiado de verdad así no tendría por que esconder lo que siento por ti bajo esta coraza - dijo esto mientras se quitaba la capucha que cubría su cabeza y dejaba ver su pelo platinado.- Lo siento Hermione, siento no poder haber hecho nada por ti, se que soy un cobarde.- las palabras del joven Malfoy eran pronunciadas con ira, ira hacia los que le habían hecho aquello a la joven que tenia ahora entre sus brazos.- Si soy un cobarde. Pero que otra cosa podía hacer, sin saberlo me dieron a elegir, o tu o mi madre. Lo siento Hermione, los siento mucho, espero que en la otra vida seas todo lo feliz que te mereces.

Nada mas terminar de hablar, la Hermione de la visión dejo de respirar, su corazón se paro y su vida ceso para siempre, ¿o no?

La Hermione real despertó también en eso mismo instante.