SUMMARY: Las personas eran crueles, agresivas, indiferentes. Rukia Kuchiki no encajaba en ese mundo. Pero hubo un tiempo que sintió que había encontrado un lugar en él. Y ese lugar creyó que era al lado de Ichigo Kurosaki. Sin embargo, resultó dañada, y esas heridas aun no cicatrizaban.

Parejas: Ichigo y Rukia, Grimmjow y Rukia.


CAPITULO 2

No creo que esta sea una buena idea. – Murmuró el pequeño de 9 años, viendo como su acompañante terminaba de subir por la escalera del segundo piso y caminaba hasta sentarse en medio del techo de su casa.

Era de noche, sus abuelos habían salido a hacer las compras al supermercado y les habían advertido quedarse quietos en la sala. Si hacían alguna travesura, esta vez su castigo sería no más helado como postre.

E Ichigo amaba el helado.

La niña lo miró hastiada, y cruzándose de brazos, le chilló.

-Ya Ichigo! ¡Lo vienes diciendo 20 veces! ¡Ahora trae tu trasero cobarde aquí! – Apuntó hacia el espacio vacío al lado suyo.

Deberíamos estar cuidando a Yuzu y Karin. Los abuelos se enojarán. – Rebatió enfadado.

La niña rodó los ojos.

No lo harán porque cuando lleguen nos encontrarán viendo T.V en la sala. Además, las gemelas tienen un sueño tan pesado que ni notaran nuestra ausencia. ¡Vamos confía en mí! – Lucía tan contenta y confiada que al final Ichigo se encontró, como siempre, cediendo y caminando, resignado, hacia donde ella estaba.

¿Qué hacemos aquí? – Le preguntó luego de sentarse a su lado.

La pequeña solamente le sonrió y sus ojos se clavaron en el cielo, y él se la quedó mirando porque era la primera vez que la veía sonreír de esa manera.

¿No es impresionante? – La voz de Rukia, que sonaba muy emocionada, lo sacó de su ensueño, devolviéndole de un golpe a la realidad.

¿Qué cosa?

Y la niña señaló hacia arriba.

Las estrellas

¿Ah?

Son hermosas…

El pequeño se mantuvo callado, observando las estrellas que tanto amaba su amiga.

El abuelo Ginrei – continuó – me dijo que las estrellas son todas las mamás que se fueron al cielo y que ahora velan por el sueño de sus hijos todas las noches. Por eso, me gusta subir al techo y mirarlas. Sé que una de ellas es mi mamá y está cuidándome. No me ha olvidado.

Ichigo entornó los ojos, sorprendido. Pero de pronto, su semblante cambió a uno serio al entender el significado detrás de esas palabras.

Quieres decir que eso pasara con mi mamá? – preguntó con la voz apagada.

La pequeña quiso decir que no, que Masaki-san se recuperaría y volvería a jugar a las escondidas con ellos, pero no lo hizo porque ambos sabían que eso no sucedería luego que escucharon a escondidas la conversación entre el padre de Ichigo y los doctores.

Si

¿Y si… mamá cuando vaya al cielo nos olvide a Karin, Yuzu y a mí y no se convierta en estrella? – Estaba al borde de las lágrimas por la posibilidad que eso ocurriera. Él no era de mostrar abiertamente sus emociones, pero todo tenía un límite.

¡No, eso no pasará! – Le contestó de inmediato la menor cogiéndolo de ambas manos. Lo siguiente que ocurrió dejó en shock al pequeño.

El sentir los labios de Rukia sobre su frente causaron una sensación de paz y tranquilidad que recorrió su cuerpo y llegó a lo más profundo de su alma.

Yo te prometo que tu mamá cuando vaya al cielo será una estrella y siempre, siempre estará contigo y tus hermanas todas las noches. – Le aseguró regalándole ese tipo de sonrisas que ella solo le dedicaba a él.

Quizás fue ese gesto en aquella tranquila noche estrellada el detonante para el cambio de sentimientos en uno de ellos.

Temblaba.

Rukia caminaba apresurada por el pasillo rumbo hacia su departamento. Le duele todo el cuerpo, siente que a cada paso que da respirar se vuelve más complicado.

¿Por qué la puerta de su apartamento se ve tan difícil de alcanzar?

Cuando finalmente llega a su objetivo, se tarda en entrar puesto que la llave se le resbalaba a cada rato.

Se alivia al cerciorarse que no hay nadie. Ríe. Por supuesto que no habría alguien allí esperándola. Siempre había sido así.

Mientras va avanzando hacia su habitación, una serie de recuerdos invaden su mente.

El sonido del tren en marcha.

La niña corriendo por el andén intentando alcanzar un imposible.

Una promesa

"…volveré"

Oscuridad

"Esto es lo que te mereces…!"

El choque de las olas del mar contra las piedras.

El olor a Hospital

Unos fríos ojos violáceos.

"…Ni para eso eres útil."

Oscuridad

– BASTA! – Grito llevándose ambas manos a la cabeza y sacudiéndola de un lado a otro, queriendo borrar esas imágenes.

Su visión se tornaba borrosa.

Oscuridad

Sentía sus piernas como una torre de naipes tambaleante, a punto de derribarse. En cuanto entró a su habitación, buscó desesperadamente en su ropero algo.

Sin embargo, ese algo no lo encontró.

Sus piernas flaquearon hasta que las rodillas tocaron el suelo. Estaba a punto de colapsar, a entrar de nuevo por ese trance, a dejarse llevar de nuevo por esas dolorosas imágenes en su cabeza...

Fue entonces que recordó. Solo había una cosa que podía salvarla.

Volvió a reincorporarse como pudo, apoyándose en la pared más cercana. Se acercó a su velador y abrió uno de los cajones.

Sacó un viejo MP4 con su auriculares. Se los puso y reprodujo la primera canción en la lista.

Al mismo tiempo que la armoniosa voz comenzaba, Rukia vuelve a aspirar de forma regular. La música recorre cada parte de su cuerpo hasta dejar una sensación cálida en su corazón.

La acariciaba y calmaba.

Su voz era la única que podía sacarla de la oscuridad.

Se acurrucó en su cama, rodeando sus rodillas flexionadas con sus brazos para luego esconder la cabeza dentro de estos. Estuvo en esa posición por varias horas hasta que el aparato produjo un sonido avisándole que ya debía cargarlo.

La luz que se filtraba por la ventana dejó de verse dando pase a la noche.

Rukia se levantó y puso a cargar el Mp4 . Volvió a echarse en su cama de boca arriba en su cama con los brazos extendidos. En cuanto cerró los ojos, la imagen de ese joven, en el cementerio, inevitablemente surgió en su cabeza.

Más calmada, se puso a pensar en lo ocurrido hace horas…

Ichigo Kurosaki había regresado…y se veía tan distinto. Bien, obviamente su rostro infantil había cambiado a uno más maduro. Ya no tenía 14 años, sin embargos sus ojos lucían tan fríos que por eso al principio pensó que era alguien más.

"¿Nos conocemos?"

"Y el idiota no me reconoció"

¡¿Cómo se atrevía él a olvidarla?! ¡¿A ella?!

Rukia no había cambiado tanto. Físicamente hablando, claro. Apenas había crecido un par de centímetros y su contextura seguía como la de una escoba ándate. El único cambio "notable" era que ya no llevaba su cabello largo hasta la cintura, ahora lo tenía corto… tan corto que, con un par de polos holgados y vaqueros, podría pasar desapercibida como un chico.

Pero… volviendo al tema principal. ¡Ella no había cambiado mucho! Y él estúpido tuvo el descaro de preguntarle: "¿Nos conocemos?"

"Te conozco desde la cuna, idiota"

En ese instante ella sintió una mezcla de ira, tristeza, furia. Mucha furia. Todas esas emociones luchaban dentro de ella y la confundían.

"¿Qué debo hacer ahora?"

Rukia jamás creyó que debía prepararse para enfrentarlo de nuevo por que simplemente aceptó que él no volvería.

Justo cuando había decidido darle una oportunidad a la amistad de Inoue-san, a dejar atrás ese pasado, a cicatrizar esas heridas, Ichigo reaparece frente a sus ojos luego de 2 años, recordándole que por algo esas heridas estaban ahí y no debían desaparecer.

La razón por la que decidió alejarse de todos y no terminar herida de nuevo...

La razón de su soledad…

– ¡Maldita sea! – Exclamó frustrada, golpeando su almohada sobre su rostro.

Se irguió y esta vez caminó hacia el pequeño balcón de su habitación.

"Necesito un poco de aire."

Luego de apoyarse sobre la vieja baranda de metal, sus ojos se perdieron en el estrellado cielo de Karakura. Y entonces recordó….

Todas las noches Ichigo y ella se escapaban a escondidas al techo de la casa del primero para poder observar de cerca las estrellas del cielo. Ambos se echaban boca arriba, con las manos sobre el pecho y trataban de adivinar cuál de todas esas estrellas era la madre del otro.

Sonrió, inconscientemente, al rememorar que una de esas noches, sus abuelos los descubrieron y los bajaron de las orejas. Tardó una semana para que las orejas de los dos volvieran a su color natural.

Pero valió la pena. Ambos siempre se lo decían orgullosos.

Todo siempre había valido la pena con Ichigo.

"Y lo arruinó."

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Ichigo rompió la promesa.

Ichigo la abandonó.

Ichigo la olvidó.

Y aquí estaba, jodidamente sola, con el corazón roto y a punto de llorar como nunca antes lo había hecho. Pero no lo hace porque unos sollozos cerca de ella, la exaltan.

Buscó por todos lados el origen de ese llanto, pero no vio a nadie en los balcones continuos. Iba a dejarlo pasar cuando esa persona comenzó de nuevo a llorar y con más intensidad. Esta vez, descubrió que esa persona se encontraba en el balcón de al lado. No lo puede ver por qué seguramente estaba sentado en el suelo.

– Vaya, hoy hay alguien más miserable que yo. – Se dijo y entonces se encogió de hombros. – Hoy esa persona llorará también por la mierda de vida que tengo.

Y regresó a su cuarto.

Tarde

Hoy va a llegar tarde al instituto.

Rukia terminó de ponerse los zapatos y corrió a la cocina para coger un pan y guardarlo en su maleta. Lo comería a escondidas durante la clase de Historia. El profe era un aciano que apenas se daba cuenta de la existencia de los de la primera fila.

Justo cuando estaba a punto de salir, se percató que algo le faltaba… ¡Las llaves!

"Maldita sea. Maldita sea."

Se demoró 15 minutos en encontrarlas porque no entendía como rayos aparecieron detrás del retrete.

"Esto te pasa por jugar Pokémon Luna hasta la madrugada"

Se regañaba mientras echaba seguro a la puerta y salía disparada al ascensor. Como no había podido conciliar el sueño, acabó jugando en su nintendo 3ds hasta casi el amanecer. Solo había dormido una hora y realmente no le apetecía ir al instituto. No obstante, la joven no estaba con humor para recibir otro grito de su padre por faltar a clases.

Apretó el botón como si su vida se fuese en ello y no se dio cuenta que alguien se había puesto al lado suyo.

– Wow! Me compadezco del botón

Rukia detuvo lo que estaba haciendo y giró su cabeza lentamente luego de escuchar esa voz.

"¡Santa mierda!"

¡ ¿Qué hacia Grimmjow Jaegerjaquez a su costado esperando al ascensor?!

Esperen…

¡¿Qué hacia Grimmjow Jaegerjaquez en el edificio donde vive?!

"Debe ser un sueño… No, una pesadilla."

Una muy horrible pesadilla.

– ¿No vas a entrar? – Le preguntó Grimmjow quien ya estaba dentro del ascensor.

"No es una pesadilla…Está sucediendo."

– Si – Mantuvo un gesto impasible, incluso cuando su mente confabulaba ideas de escape que implicaban ovnis y los hombres de negro. Entró y se puso en el extremo opuesto a donde él se encontraba. Colocó su maleta delante de ella como si fuera un escudo que la protegería en caso que Grimmjow decidiera atacarla.

Recién iban en el quinto piso y Rukia ya quería huir despavorida.

"Déjate de estupideces, Rukia Kuchiki" Se dijo a sí misma, dándose una bofetada mental.

Lo miró de reojo y no esperó verlo tan… indiferente. Estupendo todo iba a la perfección. Él ha vuelto a ignorar su presencia como siempre.

De un momento a otro, encontró interesante contar los piercings que llevaba en las orejas. Iba por el número 10 cuando la voz de Grimmjow la sacudió.

– ¿Qué tanto miras mis orejas? ¿Te causan alguna gracia? – La última pregunta la formuló con un tono amenazante que Rukia pegó un brinco del susto e inmediatamente negó con la cabeza.

Al advertir que la mirada gélida del tipo no cambiaba, agregó:

– ¡T-Tus orejas son tan hermosas que me des-deslumbran!

Oh mierda.

Grave error.

Las miradas de ambos se encontraron y al instante siguiente Grimmjow se revolcaba de risa en el suelo.

– Diablos! Es la frase de ligue más patética que me han dicho – Decía entre risas

Rukia se sintió ofendida y murmuró:

– Prefiero ser alga antes que salir contigo.

Pero Grimmjow alcanzó a oírla y frunció el entrecejo.

Silencio.

"Santa mierda"

– Oye! Tú… ¿Vamos al mismo instituto? – Se fijó que ella llevaba la misma insignia que él en la chompa.

"Oh no. Si le digo que sí, le daré vía libre para que me encuentre con facilidad y torture por haber preferido ser alga antes que salir con él.'

Y por su seguridad, Rukia respondió:

– Nope.

Grimmjow no le creyó.

– Pero si lucen iguales – pensó en voz alta a la vez que se acercaba más a ella hasta que invadió su espacio personal y quedaron muy cerca.

Demasiado cerca.

Rukia tuvo un ataque de pánico y cuando el chico estaba a punto de, supuso, propinarle un puñetazo, ella se adelantó y le golpeó su cara con la maleta.

"Oh no. La cagué"

¡Había golpeado a Grimmjow Jaegerjaquez en la cara! ¡En su horrible cara!

No iba a salir viva de esta.

Se la llevaría al infierno.

Pero, al parecer los Dioses se compadecieron de su pobre alma porque las puertas del ascensor se abrieron indicando que ya estaban en el primer piso.

Rukia no lo pensó dos veces y salió corriendo lejos de Lucifer.

– Tiene cinco puntos menos en su trabajo por llegar media hora tarde, ¿Señorita…?

– Kuchiki

El anciano apuntó el apellido en su libreta y ella fue a sentarse en su pupitre. Dejó caer su cabeza sobre la carpeta y gimió. Mientras el maestro continuaba hablando sobre alguna experiencia de su padre en la Segunda Guerra Mundial, Rukia se tomó una pequeña siesta.

Y soñó con fresas, algas y piercings.

Se despertó al escuchar al profesor discutir con alguien.

– ¡Joven Jaegerjaquez es la última vez que entra a mi clase dos horas después!

– Lo que diga anciano.

– ¡¿Anciano?! Le exijo más respeto.

Grimmjow disimulando una risa ahogada caminó hacia su carpeta. Nell, quien se sentaba delante de él, se volteó y le dijo algo señalándole sus mejillas hinchadas y él solo se encogió de hombros y fijó sus ojos en la ventana.

– Continuemos con la clase. – Exigió el anciano intentando inútilmente recuperar la poca concentración de la clase.

Rukia sintió un poco de pena por el anciano.

"Me recuerda al abuelo"

Así que guiada más por un sentimiento de empatía decidió prestar atención a lo que hablaba no sin antes lanzarle una mirada de odio a Grimmjow.

"¡Bastardo grosero! ¡Que ten por atrás como te gusta!"

Lo que no esperó fue que sus miradas se cruzaran.

Palideció.

¡Ahora no solo Grimmjow sabía que iban al mismo instituto, sino a la misma clase!

El chico, cambió de un sorprendido semblante a uno de burla. Sus labios se curvaron y pronunciaron un mudo y fanfarrón: Chica-alga y luego se señaló sus heridas mejillas.

Rukia quería morir en ese momento.

"Alguien degüélleme, por favor"

Fue entonces que rompieron contacto visual cuando la directora apareció en medio del aula.

– Directora, buenos días. – Le saludó el maestro poniéndose de pie.

– Buenos días – Respondió a secas la mujer.

"Tan simpática como siempre"

– ¿A qué se debe su visita?

La directora Jaegerjaquez era igual de insípida que la leche cortada.

– Vine a presentarles a su nuevo compañero. Cómo solo han pasado dos meses desde el inicio de clases, acepté la solicitud del joven para ser parte del alumnado. Espero que lo reciban de la mejor manera. – Esta vez su vista cayó en la figura de cierto joven de cabellera celeste quien había vuelto a tomar la postura de mirar por la ventana. – Bien, pase señor Kurosaki.

"¿Qué?"

Tenía que ser una broma.

Una J-O-D-I-D-A broma.

Ichigo entró al salón de clases, vistiendo el mismo uniforme que ella! ¡Su mismo uniforme!

– Les presento a su nuevo compañero, Ichigo Kurosaki. ¿Quieres decir algo? – Le interrogó por mero protocolo y él se negó. – Bien, te deseo suerte. – Y dicho y hecho, salió rápidamente del lugar.

– Supongo que te sentarás en… – el anciano observó detenidamente el aula y Rukia por fin reaccionó.

¡¿Qué hacia Ichigo Kurosaki en su aula?!

Esperen…

¡ ¿Qué hacia Ichigo Kurosaki vistiendo su mismo uniforme?!

Y esperen de nuevo…

¡¿Por qué Ichigo Kurosaki estaba avanzando hacia ella?!

Rukia se desesperó al no saber dónde mirar (o esconderse). Definitivamente, no estaba preparada para confrontarlo por segunda vez. Demonios, de nuevo temblaba y le faltaba la respiración.

"Tranquilízate. Tranquilízate. Tranquilízate." Se repitió varias veces mentalmente y terminó tarareando esa canción en voz baja.

Cuando sintió que ese trance había terminado, notó que Ichigo ya se había sentado al lado suyo.

"Pero, ¿Por qué…?!"

La pregunta sin acabar se respondió luego que se percatara que el único sitio vacío que había en el lugar era precisamente la carpeta de al lado…

Y ahora la ocupaba Ichigo, por supuesto.

Y la ignoraba, de nuevo, por supuesto.

Si le hubieran dicho esta mañana que hoy Grimmjow Jaegerjaquez notaría su existencia e Ichigo Kurosaki sería su compañero de carpeta, Rukia se hubiera reído con gozo en sus caras y los llamaría mentirosos y seguiría jugando en su 3ds.

Pero ahora aquí estaba, como todos los días, en la azotea del edificio, aterrada de encontrarse con Grimmjow y que Ichigo descubra que es su compañera de carpeta.

– ¿Moriré al instante si me lanzo de aquí? – Se preguntó apoyada en la barandilla de la azotea y mirando hacia abajo. Había varios estudiantes jugando fútbol en el patio. Si se tiraba, definitivamente se tornaría el centro de atención de la escuela por varios años.

"Me volveré una leyenda urbana…. Ok, tirarse de la azotea es mala idea."

– ¿Kuchiki-san?

La dulce voz de Inoue Orihime la sacó de sus pensamientos y la obligó a voltear.

Vaya, tampoco esperaba encontrar a Inoue-san junto a Ichigo quien la volvía observar como un bicho raro.

Le quiso gritar a la chica que se alejara de ese tipo. Él era malo. Muy malo. Pero no lo hizo por qué sabía que ella no era la indicada para decirle eso cuando el día anterior la había tratado de una forma cruel.

"Agh, malditos remordimientos."

– H-Hola. – Fue lo único que salió de sus labios.

– Le estaba enseñando toda la escuela a Kurosaki-kun y él quiso conocer este lugar también. – Le explicó sonriente como siempre. Claro, su tarea de delegada del aula. Y por supuesto, no había odio en su mirada,

¡Nadita de nada!

"Deberías odiarme, tonta."

Le molestaba que Inoue-san fuese tan…Inoue-san

– ¿Tú eres la chica del cementerio, ¿no?

La pregunta de Ichigo la pescó desprevenida. ¡¿Todavía no la recordaba?!

"Idiota. Idiota. Idiota"

Seguro estaba fingiendo. Y por eso mismo se armó de valor y le repuso con indiferencia.

– No sé de qué me hablas.

"Dos también pueden jugar a actuar como desconocidos, Ichigo"

Y ella se había vuelto experta en esconderse detrás de una máscara.

El muchacho frunció el ceño.

– Eh…– Inoue, de pronto, se sintió un poco incómoda en ese tenso ambiente. – ¿…Ustedes dos ya se conocían?

"¡Sí Inoue, desde los malditos pañales nos conocemos!"

– Nope.

– Sí

Orihime los miró a ambos, confundida.

– Ayer te conocí en el cementerio, ¿No lo recuerdas…?

– Rukia. Se llama Rukia – Le indicó Inoue y fue ahí donde Ichigo se quedó estático. La sorpresa se reflejaba lentamente en sus ojos.

– ¿Rukia…?

La susodicha, como siempre, salió huyendo del lugar.

Rukia permaneció las siguientes horas, escondida en el gimnasio. Poco le importaba si la escuela llamaba a su padre avisándole que su hija se saltó de las clases.

"Que se joda mi padre."

No deseaba pasar un minuto más cerca de Ichigo, fingiendo que todo estaba bien. Que nada había pasado en estos últimos años.

No quería verlo.

Nunca más.

La joven se encontraba ahora sentada en un rincón del sitio, acompañada de la música de su MP4. Sus ojos estaban clavados en cierto balón de volley que estaba al otro extremo de su sitio.

Quería ir hacia ella y cogerla.

Levantar sus alas.

Y volar.

Se rio amargamente ante esas tontas ideas.

– Hey! ¡Hay alguien aquí! – Habló alguien abriendo la puerta del gimnasio.

Rukia se sobresaltó.

Se quitó los auriculares y se levantó al instante.

Tatsuki Arisawa, la capitana del equipo femenino de volley, estaba ahí de pie, observándola con intriga.

– Hola. Eh…vamos a usar el gimnasio para la practicas el club.

– Claro. – Asintió. Seguro las clases ya habían acabado. – Me retiro.

– Kuchiki espera! – Tatsuki se puso frente a ella en unas cuantas zancadas.

Rukia maldijo sus piernas cortas.

– ¿…Cómo sabes mi apellido?

– Inoue últimamente habla mucho de ti. – Resopló con cierto fastidio. – …Dice que eres una persona muy interesante.

La más baja parpadeó sorprendida. ¿Ella interesante? Si era igual de apática que la directora.

– Inoue-san es rara – Susurró.

– Dímelo a mí. La llevo conociendo desde la secundaria y no deja de sorprenderme con sus ocurrencias. Cuando estábamos en …

Rukia en cierto punto dejó de escucharla. Estaba cada vez más confundida. ¿Por qué de repente Tatsuki Arisawa estaba entablando una conversación con ella? Aunque en realidad era un monologo de ella, porque la Kuchiki se había quedado callada sin responderle nada.

– Tatsuki! – Nelliel Tu Odelschwanck había entrado al recinto, interrumpiendo a la de cabellos azules. La recién llegada ya vestía su polo, shorts y rodilleras. – ¿Qué haces?

– Ah, eres tú.

– ¿Qué hay con ese "ah, eres tú"?! ¡Tenle un poco más de respeto a la AS de Hueco Mundo!

– Solo eres la settler. La as seria en realidad Menoly-san. De todas maneras, soy la capitana y mayor que tu así que quien debería mostrar respeto eres tú. – La provocó con gesto ladino.

– ¡Tu…!

La más pequeña de las 3 aprovecho la discusión para escabullirse hacia la salida, pero cuando ya estaba cerca de la meta, la voz de Tatsuki la detuvo.

– Oye Kuchiki

– ¿Sí? – Preguntó sin voltear.

– Puedes pasarme ese balón que está a tu derecha? ¿Por favor?

Era el balón que había estado observando por varias horas.

Soltó un largo suspiro y avanzó hacia el objeto.

"No es nada del otro mundo. Solo lánzalo y ya" pensaba mientras recogía el balón. Sintió nostalgia al momento que lo tocó. ¿Hace cuánto no tenía en sus manos una pelota de volley?

–¿…Kuchiki?

Rukia se había quedado ensimismada con la vista fija en el balón.

– Oi…

La voz de Arisawa finalmente la sacó de sus cavilaciones e inmediatamente giró hacia la mayor.

Por unos instantes, se elevó un poco. Sus pies a punto de despegarse del suelo.

Fuente entonces que cayó en la cuenta de lo que había estado a punto de hacer y atinó a lanzar, sin medir su fuerza, la pelota a la capitana y salió huyendo del lugar.

"Yo ya no tengo alas"

Le habían sido arrancadas hace 2 años.

– ¿Quién es ella? – Hablo Nell luego que esa enana saliera despavorida del gimnasio.

Tatsuki sonriendo de oreja a oreja y sobándose el abdomen por el fuerte impacto que recibió, dijo:

– Rukia Kuchiki. Nuestra próxima adquisición.

"Diablos"

No le apetecía para nada salir de casa aquella tarde, mucho menos para ir a cenar en la casa de los Kurosaki.

Sí, una cena con los Kurosaki.

Debió suponer que tarde o temprano sucedería eso. Ichigo había regresado así que por lógica los demás miembros de la familia también.

Realmente no quería verlos. De alguna forma ellos también pertenecían a ese pasado que tanto le costaba enterrar.

No obstante, ellos no tenían la culpa de lo que había pasado entre Ichigo y ella. Seguramente, no tenían idea alguna de lo sucedido y seguían creyendo que eran los mismos de siempre.

Y eso era una mentira.

Ambos habían cambiado.

Cuando encontró un sobre pequeño en su tapiz, pensó que era una carta del anticuado de su padre diciéndole que esta vez la vería en 5 años o tal vez vales de consumo del restaurante al que siempre su hermano y ella pedían comida. Obviamente, no cruzó por su cabeza que sería una invitación, escrita por Yuzu Kurosaki, para ir a cenar a su casa esta noche…

Al principio, estaba decidida a no ir. Lo único que deseaba era estar encerrada en su cuarto pateando traseros a otros entrenadores Pokemon con su hermosa Primarina.

Pero mientras pasaban las horas, se resignó a lo inevitable.

Luego de arribar a la residencia Kurosaki, no pudo evitar mirar la casa de al frente. Seguía igual de descuidada y vacía.

Vacía.

Lo mejor era apresurarse a tocar el timbre antes que cambiara de idea. Pasó unos cuantos segundos y la puerta se abrió.

– ¡RUKIA-CHAN! – Fue recibida por el abrazo de oso de Isshin Kurosaki. Había olvidado lo efusivo que era el padre de Ichigo…

– ¡Papá la estás ahogando! – Yuzu Kurosaki apareció detrás de ellos con las manos en la cintura, dispuesta a regañarlo.

Vaya… Yuzu había crecido bastante desde la última vez que se vieron. Y eso sucedió cuando ella tenía 14 y la otra 9.

– Gomen, gomen – Isshin la soltó y esta vez acabó entre los brazos de Yuzu. También había olvidado que de tal palo tal astilla.

Empezó a sentir que le faltaba aire.

– Ya! Yuzu tú también la estás ahogando! – Esa voz era de Karin Kurosaki, no había dudas.

– ¡Karin-chan!

Cuando de nuevo fue liberada, se dio la vuelta hacia ella y ...

Esperaba todo menos encontrar a Karin apoyada en muletas y con una mirada tan…triste.

– ¿…Que te pasó?

Nadie respondió, solo miradas incómodas que Rukia no supo descifrar

– Oh, so-solo sufrió un pequeño accidente. – Tartamudeó con una sonrisa el viejo Isshin.

– Espero que te recuperes pronto. – Musitó.

– Gracias

– ¿…Y cuando volvieron? – En verdad ella no tenía ganas de preguntar eso, pero por educación tuvo que hacerlo.

– Hace una semana. – Respondió el viejo Isshin. – No pensamos que nos tomaría tanto tiempo en volver a arreglar la casa y dejarla presentable. Por eso recién nos comunicamos contigo hoy, Rukia-chan.

– Ah

– Me gusta tu nuevo corte Rukia-chan!

– Gracias.

Mientras Isshin continuaba hablando, ella se dedicó a echar un vistazo al interior de la casa. Todo estaba tan distinto. Muy extraño. Se sentía totalmente ajena a aquella casa que había sido su segundo hogar por varios años.

Sin entender el porqué, sintió un gran alivio al ver aquel enorme piano a mitad de la sala, junto a la ventana del patio trasero. Aquel piano pertenecía al abuelo Morita y este le enseñó a su nieto a tocar tan bien que al final como dice el dicho "El alumno superó al maestro"

Rukia siempre sintió envidia de lo talentoso que era Ichigo, contrario a su caso que a la primera terminó volando un teclado del piano de su abuelo y este le prohibió estar cerca al instrumento o acabaría en un convento.

Fue entonces que se dio cuenta que alguien más estaba ausente.

– ¿Y el abuelo Morita?

La tensión subió por los cuerpos de los Kurosaki. Unas finas lágrimas bajaron por el rostro de Yuzu, Karin desvió la mirada e Isshin solo suspiró.

– Está muerto.

El corazón de Rukia saltó a su garganta

– ¿Qué? – Chilló demasiada aturdida por la presencia de Ichigo, parado a mitad de las escaleras, para siquiera comenzar a analizar las palabras del recién llegado.

– Mi abuelo Morita está muerto.


RIP Abuelo Morita :'(

RIP mi USB :'v

Hola mis queridos lectores 3 Me he demorado un poco en subir este capítulo porque mi amado USB se malogróy entré en pánico porque ahí tengo literal TODOS mis fanfics. Felizmente una amiga me ayudó a recuperar los archivos, menos este capítulo ptmr jaja (Estaba bien dañado el word T-T) Así que tuve que volver a escribir todo de nuevo :'v (Ya saben, cuiden sus USB)

Ahora a responder sus reviews 3

- Guest: ¡Gracias! Trataré de no demorarme en la próxima actualización

- Frany Fanny Tsuki : Wow! ¡Hola Nessie a los años! Qué lindo volver a encontrarme con otros autores IR TwT. Y sip, yo también he querido alejarme del fandom. De por si el manga iba de mal en peor y el final lo remató. Pero lo que me mantiene es el amor al Ichiruki y que este sigue siendo más popular y querido que los canon xD Grimmjow ama ver el dolor en otros y con nuestra taicho... mejor no te spoileo xD Ya lo sabrás en los siguiente capítulos. En cuanto a Orihime, tendrá su propio drama y desarrollo (¡Aprende Kubo!) ¡MUJER OBVIAMENTE HABRA SHIYORI! (Son la OTP ya canon en todos mis fics jaja) Aun no sé si lo terminare en grimmruki o ichiruki, pero quiero darle momentos únicos a ambos ships en esta historia. ¡Con respecto a BLOOD TIES, lo estoy editando todo de nuevo y agregándole mas cosillas y ANGST! Gracias por el apoyo 3

- Andre: Gracias :) En el próximo capitulo se sabrá que ocurrió con Ichigo :)

- Rocio751: Muchas Gracias! XD

En cuanto el capítulo de hoy, ya se dieron cuenta que a nuestra Rukia le afectó bastante el reencuentro con Ichigo. Y este como si nada. Como le escribí líneas arriba a un seguidor, en el próximo capitulo se sabrá el porqué de la actitud de la fresa. Las heridas del pasado de Rukia se irán descubriendo poco a poco. Pero ya sabemos que el "abandono" de Ichigo es una de ellas. (Y quizás la que desencadeno las demás)

Y pos... eso es todo. Ya tengo el cap 3, solo falta arreglar unos detalles.

Nos leemos pronto.

Bye 3