AVISO: En este capítulo se hace pequeñas alusiones al capítulo extra de Akatsuki no Yona que fue publicado el día 25 de enero llamado "Cuídate". En realidad los posibles spoilers que aparecen sobre este extra no son reales, por motivos que entenderéis una vez que leáis el fanfic, pero si habéis leído este extra os podríais imaginar las escenas en las que están inspirados los falsos spoilers que aparecen. En conclusión, creo que aunque leáis el fanfic antes de haber visto este extra no tiene por qué ocasionaros problemas de spoilers, porque los que aparecen son mínimos o falsos; pero de todos modos aquí tenéis el aviso, así que si seguís leyendo es bajo vuestra propia responsabilidad.

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Capítulo 2: Detrás de las cámaras.

Unos minutos antes, Yona y Yun iban de camino a la zona de camerinos.

-Muchas gracias Yona, vas a ser mi salvación – le agradeció el muchacho nuevamente para luego suspirar pesadamente -. Y pensar que terminaría enredado por Kusanagi-sensei para ser su mensajero. ¿Cómo se supone que le diré a Lili que debe venir a trabajar en su día libre? Eso me pasa por ser tonto e ir a interesarme al oír el revuelo…

-Eso es porque eres muy buena persona, Yun – le alagó la chica dirigiéndole una brillante sonrisa por encima del hombro para luego introducirse en su camerino personal.

Yun se sonrojó furiosamente y comenzó a tartamudear nervioso:

-Pero… ¿qué… dices…? Yo solo… ¡Ah! ¡Qué molestia! – espetó finalmente, ganándose una risita de Yona que se escuchó proveniente de dentro, pero se contuvo para no entrar a replicarla.

Al menos todavía tenía el suficiente tacto como para no irrumpir sin permiso en el espacio personal de una señorita, no como el resto de bestias que no tenían ni pizca de sentido común.

-No lo encuentro – le dijo la chica, pareciendo meditabunda y ligeramente preocupada cuando salió un par de minutos después -. Tal vez me lo haya olvidado en la zona común…

-Pues vayamos a comprobarlo, a prisa – la instó Yun emprendiendo ya el camino hacia allí apresuradamente -. Si nos retrasamos demasiado Kusanagi-sensei se enojará.

-Cierto – concordó la chica siguiéndole el ritmo.

En seguida llegaron frente a la puerta de la sala común de descanso para todos los actores. Estaba cerrada, algo fuera de lo habitual, pero en medio de sus prisas ninguno de los dos le dio demasiada importancia e irrumpieron dentro sin previo aviso, solo para quedar paralizados por la escena que quedó frente a ellos.

Kija y Jae-ha estaban ambos en ropa interior, por motivos desconocidos. Pero eso no era lo peor. Kija estaba subido a horcajadas sobre la espalda de Jae-ha en una postura extraña mientras este se esforzaba por mantener el equilibrio.

-Ten cuidado en dónde me tocas Kija-kun – se quejó el dragón verde.

-No seas tan quejica, ni que fueras tan delicado – le respondió Kija desestimando su petición.

-Tal vez si no me clavaras siempre tus afiladas garras en mis lugares más sensibles – le echó en cara.

-Sabes que no se puede evitar, así que solo acéptalo como un hombre.

-Si no fueras tan atractivo y fuera en contra de mis ideales de belleza dañar tu hermoso cuerpo ya te abría arrojado al suelo, Kija-kun.

-Los dos sabemos que no lo dices en serio.

-¡¿Se puede saber qué demonios está pasando aquí?! – exclamó Yun, finalmente acertando a salir de su desconcierto para poner ahora una expresión de cabreo.

Los dos hombres, que habían permanecido ignorantes de que tenían testigos, se sorprendieron tanto al verse descubiertos que Jae-ha terminó perdiendo su precario equilibrio cayendo al suelo con Kija encima en una postura no muy decente.

-Yun-kun, Yona-chan. ¿Qué hacéis aquí? – inquirió Jae-ha, más confundido que avergonzado por su natural personalidad descarada a pesar de encontrarse casi desnudo con Kija encima.

Sin embargo Kija parecía estaba totalmente sonrojado y parecía un manojo de nervios mientras trataba de levantarse inútilmente y tan solo consiguiendo que su posición pareciera cada vez más indecorosa.

-¡No es lo que parece! – acertó a gritar el dragón blanco, sintiéndose expuesto e impotente al no poder salir de su situación -. ¡Solo estábamos ensayando el…!

-Silencio, no quiero saber más – espetó Yun, apartando la mirada de ellos, renunciando a tratar de comprender la situación. Después de todo tampoco tenían tiempo que perder y él bastante tenía con ser su niñera en el guión como para serlo también fuera de él.

El muchacho enseguida avistó el teléfono móvil de Yona y se limitó a cogerlo para luego girarse hacia la chica dispuesto a marcharse.

-Lo tengo Yona, ya podemos ir… - se quedó sin palabras cuando vio que el rostro de Yona también estaba totalmente sonrojado, aunque ella no estaba mirando a Kija y Jae-ha sino un libreto que según la portada era el guión de su próximo trabajo, el capítulo extra "Cuídate" que saldría publicado el próximo 25 de enero y que comenzarían a rodar al día siguiente. Sin embargo el muchacho volvió a renunciar a averiguar qué problema tenía exactamente con eso porque ya habían perdido suficiente tiempo -. Deja eso – la ordenó a la vez que la quitaba el libreto de las manos y lo arrojaba descuidadamente por ahí para luego agarrarla de la mano y tirar de ella -. Kusanagi-sensei nos está esperando.

-Yun, espera. Deja que expli… - trató de hablar Kija nuevamente.

-He dicho que no quiero saberlo. Haced lo que os dé la gana par de degenerados, pero la próxima vez en un lugar privado – espetó Yun despectivamente, llevándose a la aún conmocionada Yona a rastras y cerrando la puerta con un portazo al salir.

Mientras Kija parecía estar experimentando una muerte cerebral, Jae-ha se fijo en la portada del libreto que había estado leyendo Yona y hubo algo que llamó su atención. Se apresuro en coger su propio libreto, confirmando lo que ya sospechaba, para luego reírse descaradamente.

-Kija-kun, creo que el anciano nos la ha vuelto a jugar.

Efectivamente, en la portada del libreto del guión había un pequeño añadido escrito con bolígrafo y letra descuidada: "Editado y corregido por Zeno XD"

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-Misión completada con éxito, Zeno-san – exclamó Mizari felizmente, irrumpiendo sin molestarse en llamar en el camerino privado del nombrado.

El rubio apartó la mirada de la montaña de dulces que había estado devorando y le preguntó:

-¿Ha salido todo de acuerdo al plan?

-Paso por paso – aseguró Mizari, claramente satisfecho, para luego sacar una pequeña cámara de video digital -. Y me he asegurado de gravarlo todo tal y como me solicitó.

-Perfecto, Zeno también ha conseguido hacerse con la reacción de la señorita al encontrarse con el señor. No ha tenido precio – le dijo soltando una carcajada a la vez que le enseñaba su propia cámara -. Luego lo editaremos y haremos copias de seguridad. Con esto tendré material para chantajes para una buena temporada.

-Tan brillante como siempre, Zeno-san – le alagó Mizari mientras aplaudía infantilmente -. Ahora, mi recompensa…

-No te preocupes, lo tengo en mente – le aseguró el rubio interrumpiéndole -. Luego te daré lo prometido, por ahora toma esto – le dijo a la vez que le extendía una chocolatina.

-Siempre tan generoso Zeno-san – le volvió a alagar a la vez que aceptaba ese primer premio felizmente -. Juntos seremos un equipo imparable.

-Brindemos por ello – le dijo Zeno extendiéndole esta vez un refresco que volvió a aceptar gustoso.

Ambos brindaron compartiendo una sonrisa traviesa y bebieron un largo trago de la bebida.

-Entonces, ¿ahora deberíamos encargarnos de la solicitud que nos hizo Soo-Won-san? – inquirió Mizari cuando terminó de comer.

-No hay prisa, no hay prisa. Déjalo estar por ahora – le respondió Zeno despreocupadamente mientras seguía comiendo.

Mizari parpadeó sorprendido y frunció el ceño levemente contrariado.

-Disculpe mi ignorancia, Zeno-san, pero… ¿Si no lo hacemos no estará Soo-Won-san en problemas cuando regrese? – inquirió ladeando la cabeza confundido.

-Exactamente – concordó Zeno tranquilamente, para luego dirigirle una sonrisa ladina -. Y cuanto más desesperado esté por conseguirlo, más nos ofrecerá a cambio – señaló como si se tratara de una obviedad.

Mizari jadeó levemente impactado, pero luego asintió entusiasmado en conformidad.

-¡Brillante! ¡Es usted brillante Zeno-san! – le alagó efusivamente mientras aplaudía.

-Gracias, gracias – reiteró Zeno de forma infantil para luego meterse un puñado de patatas fritas sabor barbacoa que acaba de abrir en la boca.

Mizari se le quedó mirándole engullir una cosa tras otra sin control ni medida durante unos minutos.

-Por cierto, Zeno-san – habló finalmente -. Hay algo que he querido preguntarle desde hace un tiempo –. El rubio le instó a continuar con un leve asentimiento porque tenía a boca llena -. ¿Cómo es posible que nunca engorde nada si está todo el tiempo comiendo?

Después de esa pregunta Zeno se quedó paralizado en el sitio y le miró de reojo con una expresión indescifrable. Mizari entró en pánico ante su reacción y se apresuró en añadir:

-Disculpe mi indiscreción, Zeno-san. Eso no es algo que sea de mi incumbencia, ¿verdad? Solo olvide lo que he dicho.

Sin embargo el rubio siguió mirándole de reojo durante unos segundos, haciendo que Mizari comenzara a sudar frío temiendo haber cometido un error fatal. El rubio finalmente habló con tono serio y misterioso:

-¿Y si te dijera que no engordaré sin importar cuánto coma porque soy el verdadero Ouryuu y mi cuerpo es inmutable?

Después de esa pregunta se formó un pesado silencio entre ellos, mientras Mizari miraba la expresión seria del rubio indeciso, sin saber si se trataba de una broma y debería reírse o cómo debería reaccionar. Pero poco después salió de su dilema cuando fue el mismo Zeno el que estalló en carcajadas y él se apresuro en unirse a él aliviado.

-Tendrías que haber visto tu cara – se burló el rubio claramente divertido -. ¿Realmente te estabas planteando esa posibilidad?

-Bueno, usted estaba siendo tan serio que por un momento me hizo dudar – admitió Mizari, rascándose la cabeza avergonzado.

-A pesar de esa cara de loco sanguinario que sabes poner en realidad eres un crédulo inocente, tan lindo – se mofó Zeno.

-Ya es suficiente. Tenga piedad de mi Zeno-san – le suplicó Mizari haciendo un exagerado puchero infantil.

-Está bien, está bien – accedió el rubio, aunque todavía se estaba riendo entre dientes, y retomando su comida como si nada.

Fue en ese momento que Mizari se percato de que en realidad no le había respondido a su pregunta, solo se había evadido hábilmente cambiando a un tema tonto que no tenía nada que ver. Algo tan loco como que Zeno pudiera ser el verdadero Ouryuu era… Sin embargo ahora se percato que aunque se había mofado de él por casi creerle tan fácilmente en realidad tampoco lo había negado… Sería posible que…

-¿Me permitiría cortarle, Zeno-san? – inquirió Mizari, antes de detenerse incluso a pensárselo.

Zeno volvió a paralizarse y dirigirle una mirada indescifrable, y cuando el mismo Mizari se dio cuenta de lo que acababa de decir se sintió totalmente azorado y se apresuro en hacer gestos de negación con los brazos:

-Lo siento, lo siento. Olvide nuevamente lo que acabo de decir, no sé que se me ha pasado por la cabeza yo…

Sin embargo sus apresuradas escusas fueron interrumpidas por unas nuevas carcajadas del rubio.

-No deberías esforzarte tanto en el trabajo, Mizari-kun. No es sano. El personaje se te ha terminado subiendo a la cabeza – le dijo el rubio despreocupadamente.

-Sí, cierto – concordó Mizari aceptando gustoso esa explicación.

-Relájate y solo come, come – le animó Zeno señalando su montón de comida -. Solo por hoy te dejaré elegir lo que prefieras.

-¿En serio? Gracias, Zeno-san – le agradeció ilusionado mientras miraba las opciones indeciso sobre qué debería coger ya que era una rara concesión por su parte, pero tampoco quería demorarse mucho y darle a su alocado compañero la oportunidad de arrepentirse.

Sin embargo Mizari se descubrió mirando las manos del rubio en su lugar, con esa piel de apariencia frágil e impecable. Tampoco sería tan sospechoso si le cortara con algún envoltorio por "accidente" para despejar sus dudas, ¿verdad? Sin embargo sacudió la cabeza, obligándose a dejar de lado ese pensamiento, para finalmente decidirse por una piruleta de fresa.

-Buena elección – le alegó el rubio a la vez que cogía una piruleta también para él, aunque la suya de limón.

A pesar de todo, Mizari no pudo evitar seguir analizando cada movimiento del rubio con sospecha.

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-¡Corten! – gritó Kusanagi-sensei, obviamente cabreada -. ¿Se puede saber qué te pasa Yona? Es la tercera vez que repetimos la misma escena. ¡Deja de estar con la cabeza en las nubes! ¡No nos sobra el tiempo! – la reprendió duramente.

-Lo siento – se disculpó la chica con la mirada gacha y claramente azorada.

Kusanagi suspiró pesadamente, pero no la dijo más y se limitó a girarse hacia el resto del equipo.

-Rodaremos la toma desde el principio otra vez. Preparaos – ordenó para luego volver a su asiento habitual detrás de las cámaras.

-¿Se puede saber qué te pasa, Yona? – la preguntó Hak acercándose a la chica obviamente preocupado -. Estás rara desde que fuiste con Yun a los camerinos. ¿Ha pasado algo?

La chica negó efusivamente con la cabeza, a la vez que obviamente evitaba encararle ocultando sus ojos bajo su flequillo. Aun así el hombre podría jurar que estaba totalmente sonrojada por lo rojas que tenía sus aún visibles orejas.

-No es nada, no te preocupes. Solo estoy un poco cansada – se excusó la chica débilmente -. La próxima vez lo haré bien.

Hak alzó una ceja escéptico, pero decidió no insistir y simplemente suspiró resignado para prepararse él también para la nueva toma.

Yona mientras tanto se esforzó por tranquilizarse y frenar los acelerados latidos de su corazón, pero no conseguía hacerlo porque las líneas del guión del próximo extra que había alcanzado a leer antes por casualidad no dejaban de darla vueltas en la mente como un cartel luminoso que no podía ignorar:

"Hak tranquilizó a Yona con un apasionado beso."

Yona se estremeció a la vez que volvía a gritar internamente. ¡¿Qué tenía Kusanagi-sensei en la cabeza?! ¡¿Cómo se suponía que hiciera algo así de repente al día siguiente?! ¿No la podría haber avisado con un poco más de antelación para tener tiempo para prepararse mentalmente? Sin embargo estaba tan avergonzada que no podía reunir el valor para reclamárselo. Era una actriz profesional, tenía que ser madura, sabía que este momento llegaría algún día, era algo que figuraba en su contrato, pero… ¡Tan repentino! ¡Ah! ¡¿Qué debería hacer?!

-¡Ya estoy aquí! – habló Lili a voz en grito irrumpiendo en el estudio de grabación apresuradamente mientras jadeaba.

-¡Ya era hora! – espetó Kusanagi levantándose para ir hacia ella con la clara intención de reprenderla -. ¡¿Se puede saber por qué has tardado tan…

-¡LILI! – gritó Yona interrumpiéndola sin pensárselo dos veces, llegando hasta la recién llegada a velocidad record con lágrimas en los ojos y mirándola como si se tratara de una aparición divina -. ¡Llegas justo a tiempo amiga! ¡Te necesito! – declaró para luego proceder a arrastrarla nuevamente fuera mientras la otra se lo permitía sin oponer resistencia en medio de su confusión.

Todos se quedaron sin palabras desconcertados por el repentino estallido de la protagonista y vieron como la puerta se volvía a cerrar con un fuerte golpe detrás de las dos chicas. Después de unos segundos de anonadado silencio, Min-Soo se atrevió a preguntar a pesar de que se temía su reacción:

-¿Qué deberíamos hacer, Kusanagi-sensei?

Sin embargo la autora se limitó a suspirar resignada y regresar a su asiento tranquilamente para sorpresa de todos.

-Dejémoslas solas unos minutos – habló Kusanagi -. A lo mejor Lili consigue que Yona finalmente se tranquilice, la pase lo que la pase, y podamos rodar de una vez en paz…

-¡¿QUÉ?! – se escuchó que gritaba Lili desde el pasillo.

-O a lo mejor solo conseguimos que Lili también se altere – tuvo que admitir Kusanagi después de eso suspirando hastiada -. Pero tendremos que arriesgarnos, porque a este paso no conseguiremos terminar… Ah, ¡adolescentes! – espetó como si ese fuera el motivo de todos sus males.

En medio del revuelo nadie se percato de que había tres camarógrafos ausentes, uno de ellos se encontraba atrincherado oculto tras una esquina del pasillo exterior filmando desde lejos a las dos alteradas adolescentes que ahora estaban hablando en cuchicheos.

-¿Se puede saber qué estás haciendo, Shuten? Grabar a la gente sin permiso es una falta de respeto – le reprendió Guen a su espalda.

-¡Silencio! – espetó el hombre de pelo verde en un susurro lanzándole una mirada fulminante -. Si no te gusta lo que hago, solo lárgate y déjame en paz. No te metas en mis asuntos.

-Solo dinos por qué lo estás haciendo – intervino Abi también a su espalda -. Si Kusanagi-sensei se entera…

-Apostaría una pierna a que ese idiota de Zeno es el que está detrás de toda esta conmoción de alguna manera. Toda esta loca situación lleva su firma. Así que, ¿sabéis lo que me pagaría el idiota por esto? – le interrumpió Shuten, lanzándoles una breve mirada por encima del hombro para mostrarles una sonrisa traviesa -. No se vosotros, pero a mi me vendría bien una paga extra.

Guen bufó indignado para luego comenzar a reprenderle:

-Mercadear con información personal de nuestros compañeros es… ¡¿Qué estás haciendo, Abi?!

-Tratar de acercarme más para poder gravar bien el sonido, por supuesto – le dijo como si se tratara de una obviedad, mostrándole un pequeño micro para escabullirse ocultándose en las sombras del pasillo para acercarse a las chicas sigilosamente antes de que Guen pudiera detenerle.

-Bien pensado, Abi-chan – le alagó Shuten por su parte para luego reírse entre dientes -. Luego nos repartiremos los beneficios.

-Haced lo que queráis – espetó Guen cabreado para luego marcharse. No se atrevería a delatar a sus propios hermanos, pero tampoco quería ser cómplice de sus tejemanejes.

-Solo no vengas lloriqueando luego a nosotros cuando no llegues a fin de mes con tu mísero sueldo – le advirtió Shuten mordazmente.

-Tú eres el único que tiene ese problema por no saber administrar el dinero y gastártelo todo en licor y mujeres – le echó en cara el peliblanco.

-Prefiero vivir la vida plenamente a hacerlo encogido y amargado como tú – le replicó.

Guen ya no se molestó en responderle y simplemente gruñó molesto y volvió con los demás, pensando ya qué escusa podría dar para la ausencia de los otros dos.

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Hak sintió su móvil vibrar con una notificación. Como parecía que el rodaje había quedado en pausa indefinida por el asunto de Yona y Lili decidió entretenerse mirando qué era.

Se trataba de una nueva publicación de Soo-Won en las redes sociales.

Dudó sobre si debería comprobar qué era o no, no sabía si le convendría saberlo o mejor permanecer en la ignorancia, pero como estaba aburrido finalmente ganó su curiosidad y entró en la aplicación.

Se trataba de una foto. Se podía ver a Soo-Won con un revelador bañador recostado en una tumbona en una playa. Por su pose claramente estaba tratando de parecer sexy para la cámara, pero lo que más destacaba e hizo que Hak tuviera que contener una risita a su pesar fue la brillante corona de Rey de Kouka que portaba orgullosamente en la cabeza, que quién sabe cómo habría conseguido sacar de la siempre vigilada zona de vestuario, aunque seguramente sobornando a alguien.

-Este Soo-Won nunca aprende…

-¡Ahhhh! ¡Le despido! ¡Esta vez juro que le despediré! ¡Por muy sexy que luzca con su esculpido pecho bronceado por el sol y la corona le echaré a patadas!

Hak se apresuró en guardar su teléfono haciéndose el ignorante, mientras Kusanagi-sensei seguía maldiciendo tras obviamente haber visto también la descarada foto.

Así continuó un día más en el loco rodaje de Akatsuki no Yona.

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Hasta aquí este loco fanfic. Se me ha quedado alguna pequeña idea más en el tintero, pero no quería pecar de marear demasiado la perdiz. Además de que la sexy foto de Soo-Won con bañador y corona me parecía un perfecto punto y final XD Si os habéis quedado con ganas de verla podéis hacerlo en… vuestra imaginación *insertar risa maquiavélica aquí* (Los dioses dragones me van a terminar castigando por mala XD)

Espero que no os haya molestado demasiado el hecho de que pusiera a algunos personajes un tanto OCC, sobre todo a Mizari y Zeno. Sin embargo llevo tanto tiempo leyendo a gente opinar que Mizari podría no ser tan malo que me sentí tentada a crear una situación en la que estos dos pudieran interactuar como buenos amigos, aunque para eso he tenido que terminar haciendo a Mizari más "dócil" y a Zeno un poco más… ¿malicioso? Ni yo misma sé cómo definirlo.

Queda la duda de si todos ellos son las reencarnaciones de los personajes que ahora ellos mismos están interpretando y si Zeno es realmente el auténtico Ouryuu o no. Eso lo dejo nuevamente a vuestra imaginación y a gusto del lector, porque en realidad ni yo misma lo sé XD

Por cierto, ¿a alguien más le gustaría que Zeno realmente hiciera algún alocado "retoque" en la historia de Kunanagi-sensei como los que ha hecho de broma en este fanfic? Por lo menos estoy segura de que muchos fans que están tirándose de los pelos esperando un beso entre Hak y Yona se lo agradecerían, y también muchas fujoshis XDD

En fin, ya lo dejo aquí que esto ya se está pasando un poco de loco.

Nos vemos en alguno de mis próximos fanfics o traducciones.