Songfic: Life Starts Now (Three Days Grace)
Beyblade no me pertenece…
~ [ o ] ~ analepsis
-o- cambio de escenario
-oO08( La Vida Comienza Ahora )80Oo-
Por Kiray Himawari
I've watched the weight of your world come down
And now its your chance to move on
Change the way you've lived for so long
You find the strength you've had inside all along.
Capítulo II Fortaleza
En su mirada buscaban alguna explicación al aparato en el que ahora estaba sentado. ¿A caso era lo que creían? ¿Su amigo había perdido la movilidad de sus piernas? Era una mentira, ¿cierto?
Kai admiraba la gran fuerza de su abuelo. El hecho de no llevarse bien, no era suficiente motivo para no admirar las cualidades del viejo. Era fuerte a pesar de sus sesenta y cinco años de edad, eso no podía negarlo. Si bien Kai no era pesado, sí representaría una molestia para ser cargado por un hombre de la tercera edad, sin embargo Voltaire no era un hombre común y, al igual que su nieto, gozaba de una fuerza extraordinaria, no por nada exigía tanto a su nieto.
El bicolor sonrió para sí, hacía tanto tiempo que no sentía una amargura mezclada con esa sensación de felicidad; había ganado una familia, aunque sólo se tratara de su abuelo, sin embargo había perdido su salud. Un sentimiento extraño le estrujó el corazón, necesitaría de todo su coraje para salir de esa situación.
Voltaire había sentido cierto estremecimiento en su nieto, sabía que no quería hablar del tema, después de todo ¿quién es feliz de saber que ha perdido la movilidad de sus piernas? La mayoría de las personas pueden vivir con ello, al principio hay una negación y enojo obvios, pero para su nieto no era negación ni era enojo, se trataba de decepción y frustración.
~ [ o ] ~
Justo cuando despertó de su estado de coma, Kai sentía la necesidad de salir de allí corriendo, no le gustaban los hospitales, en realidad a nadie de su familia, el hecho era que aunque intentó ponerse en pie le fue imposible. Con temor miró a las personas que lo rodearon en ese momento, entre ellos se encontraba su abuelo.
La peor parte de ese día fue cuando el médico dijo las palabras que cambiaron su vida: "Has perdido la movilidad de tus piernas…" el doctor había continuado hablando, pero lo cierto era que no le importaba lo demás. Había intentado levantarse inútilmente mientras la frustración y la agonía se reflejaban en sus facciones…
— ¡Debes calmarte, Kai! — gritó fríamente su abuelo.
En ese momento el bicolor dejó de forcejear con las enfermeras y los médicos allí dentro.
— ¡¿Quieres que me calme? — gritó el muchacho — ¡¿Quieres que me calme después de saber que no sirvo para nada? ¡¿Quieres que me calme ahora que soy una cosa inútil para ti? —
Voltaire se tensó inmediatamente, ¿su nieto había dicho cosa inútil? El viejo no entendía mucho de lo que su nieto decía, jamás pasó por su cabeza el concepto que Kai tenía de él, el Gran Voltaire. Miró en esos ojos rojizos todo lo que su nieto intentaba gritar con palabras, el dolor, el resentimiento y el odio hacia sí mismo, Kai se odiaba por no ser útil para su abuelo.
Y es que no había más motivo para que Voltaire lo tuviera a su lado. Desde que quedó bajo la custodia del viejo, Kai había pasado a ser una herramienta, una cosa que sirve para algo mientras tenga lo necesario para hacerlo. Los entrenamientos en la abadía, el entregarle a Black Dranzer en las manos para conquistar al mundo, las aburridas reuniones de trabajo a las que era obligado a asistir, la responsabilidad de cuidar del dinero como un fiel perro guardián… Kai no era otra más que una cosa, una pieza, en el mundo de Voltaire.
Hubo la necesidad de sedarlo… Aunque Voltaire hubiera preferido que lo sedaran a él mismo para no tener que pensar en las acciones que había cometido contra el chico desde que llegó a su lado. Voltaire se sintió culpable…
~ [ o ] ~
En sus mentes intentaban negar lo que estaban viendo, su amigo no podía estar pasando por eso, ¡no era justo! ¿Por qué a alguien que ha sufrido a lo largo de su miserable existencia tiene que jodérsele el futuro?
— Es temporal… — escucharon articular al bicolor mientras se acomodaba en esa silla de ruedas. Su voz había sido calmada, aunque en el fondo temblaba como nunca.
Los allí presentes no entendieron muy bien sus únicas dos palabras en esos momentos. No lo entendieron y no lo entenderían en ese momento porque no pasó mucho tiempo antes de sentir la mirada furiosa de Voltaire sobre ellos. Si bien eran llamados amigos por Kai, el viejo no tenía motivos para hacerlo, así que su mirada fue suficiente para que una de las empleadas domésticas, que había entrado con él y que se había quedado parada en la entrada esperando instrucciones, les hiciera una invitación a la salida.
Los chicos estuvieron a punto de protestar, pero notaron que Kai y Voltaire ya iban unos pasos adelante, encaminándose hacia uno de los pasillos de esa gran mansión.
— El médico está esperando al joven Kai… — fue la única explicación que la empleada pudo darles al escuchar todas las quejas.
Caminaron por el mismo sendero que los había llevado hasta su amigo, así fue como se fueron perdiendo paso a paso.
-o-
Estaban en el despacho de Kai de la segunda planta, lugar que le había sido designado para recibir sus lecciones y trabajos acerca de los movimientos de la empresa. Había una pequeña sala dentro del despacho, era en colores oscuros, realmente el bicolor jamás se había detenido a pensar en ello, era lo que menos le importaba.
El médico estaba allí sentado, esperando a que su paciente diera una respuesta a lo que acaba de proponerle. Sabía que no era sencillo de responder, después de todo no siempre pones tu vida en una única elección, porque para Kai era perder su vida y su todo en esa simple decisión.
Miró en los ojos de su abuelo algo que le diera la respuesta que necesitaba para continuar adelante, lo quería ahora, pero…
— Esperaré… —
Su respuesta sorprendió a su abuelo, no había ninguna garantía en lo que el médico le había dicho, sin embargo el deseo de sobrevivir era más grande, su nieto era joven y merecía vivir un poco más y de una mejor manera, fortaleza, era lo único que necesitaba.
La decisión estaba tomada. Kai esperaría para esa cirugía, sabía bien que no había garantía de nada, pero era una esperanza para ser útil.
-o-
Llegaron al dojo, sus caras largas denotaban el sentimiento devastador, habían ido para bromear y hacer enojar a su amigo, pero nunca pensaron que la vida se encargaría de ello de esa manera. La tarde pasó de una manera lenta y sofocante. En sus cabezas se formaban la idea de ver a un chico que siempre había lucido fuerte y orgulloso reduciéndose a alguien con una discapacidad, pero ¿qué había querido decir con temporal?
Todo había sido tan repentino que no les había dado tiempo de preguntar por lo que había pronunciado. Su optimismo les permitió formar una teoría, su amigo estaría bien, su estado es temporal, ellos necesitaban creer que eso era temporal. Todos, pero en especial Kai, merecían ser felices y la salud debía volver al cuerpo de su amigo para que éste pudiera ser feliz.
-o-
Hilary había recibido la llamada de parte de Ray, el chico le había comunicado sobre el accidente que había sufrido Kai, ya que Hilary no había tenido la oportunidad de acompañarlos cuando descubrieron lo ocurrido, ella no había estado de acuerdo en molestar a Kai de esa manera, él era del tipo temperamental por lo cual no había querido probar ese tipo de suerte, aunque ahora hubiera deseado estar allí para que el bicolor supiera que contaba con ella.
Justo en esos momentos se preparaba para visitar a su amigo. No quiso informar a los otros, pues no sabía si la iban a recibir siquiera y el hecho de ir sola quizá le garantizaba una entrada con menos dificultades, porque estaba segura que el abuelo de Kai ya había tomado cartas en el asunto.
-o-
Se aproximó a la mansión que se suponía pertenecía al abuelo del bicolor, había estado indecisa entre presentarse y no, pero la realidad es que estaba totalmente preocupada. No es que ellos fueran los grandes amigos, sino que lo verdadero era que Hilary siempre había recibido el apoyo de Kai en todo momento, ya sea para alguna explicación consistente en tres o cien palabras o bien para protegerla del peligro, era tiempo de mostrarle que ella también podía ser un apoyo para él, así que tomó la resolución de llegar hasta donde se encontraba el oficial de la entrada.
El hombre echó un vistazo y permitió el ingreso de la chica, después de todo era la única que no seguía tachada de la lista de visitas. Insegura inició su trayecto hacia la entrada principal, tocó el timbre con nerviosismo y la misma mujer que invitó a pasar a los chicos atendió al llamado. Le indicó la dirección a seguir, iban sin más a la habitación del bicolor, las órdenes recibidas por la mujer eran guiar directo a una jovencita hasta la alcoba del joven Kai y así lo hacía.
Estaba muy nerviosa, no sabía si había tenido un poco de suerte o el destino era la que la ayudaba, pero estaba agradecida por poder realizar su visita sin contratiempos.
La mujer tocó la tercera puerta del segundo piso de lado izquierdo, se escuchó de fondo una voz conocida para Hilary. La mujer abrió y dejó al descubierto a su amigo sentado en la cama aún con vendajes en la cabeza. Luchó por no soltar un sollozo por la impresión, únicamente atinó taparse la boca para evitar el gesto que incomodara al bicolor.
Frente a ella estaba Kai con los ojos bien abiertos de la impresión de verla allí, se suponía que no quería visitas de nadie, no quería ver a nadie… Hilary escuchó articular el nombre de Sumiko, era obvio que pertenecía a la mujer que le había conducido hasta allí.
No hubo demasiadas palabras, un "largo" fue suficiente para alejar a Sumiko de allí. Hilary se había asustado ante el tono empleado por Kai porque realmente había sido furioso. En cuanto estuvieron a solas Hilary comenzó…
— Kai yo… —
— ¿Qué haces aquí? —
-oO080Oo-
¡Gracias de antemano por sus lecturas!
Agradecimientos a: bladz-liska, sky d, Utau Hoshina y Gabe Logan por obsequiarme un review en el capítulo pasado.
Dudas, quejas, sugerencias, comentarios, ideas, etc., ¡Bienvenidos!
