Delirio.

-hmm…-se removió lentamente, sintió que era cubierta por algo muy fino que se deslizo por su cuerpo al incorporarse, trato de enfocar claramente hacia algún lugar en específico pero su vista se encontraba muy nublada y su cuerpo muy débil por lo que cayó casi al instante de haberse movido debido a un mareo, su cuerpo rebotó sobre lo que ella dedujo era una especie de cama o colchón, trato de levantarse nuevamente hasta que por fin pudo quedar sentada en el centro de la cama, su largo cabello se desplego por toda su espalda y hombros. Llevo una de sus manos hacia su rostro y la cerro una y otra vez frente a sus ojos no pudiendo distinguir claramente la forma de la misma.- ¿d-donde e-estoy?- se dijo con voz quebrada, no tenía ningún recuerdo claro y el miedo comenzaba a invadirla.

Pudo percibir el sonido de lo que parecía ser una puerta abriéndose, su corazón se aceleró, su cabeza busco por todos lados la entrada del lugar pero solo logro intensificar su mareo y con movimientos torpes se arrinconó sobre la cama hasta topar con lo que supuso era una pared, su espalda se sentía fría y su vista todavía no terminaba de aclararse, una sombra de negro, muchos centímetros más alta que ella desde esa posición se acercó a paso lento hacia donde ella estaba, sintiéndose indefensa y desubicada se resignó a solo abrazar sus piernas y temblar dejando que el miedo entrara y se apoderara de cada una de sus células.

[…]

"-quiero que me ayudes a llegar a ella…-"

Esas habían sido sus palabras exactas después de que se entregara a él aquella noche. No pudo evitar sentirse traicionada por su persona cuando escucho la petición y en esos precisos instantes no sabía que pensar de sí misma. En su interior afloraban una serie de sentimientos que desencadenaban a otro tipo de sensaciones que jamás imagino llegar a tener. Inseguridad, desconfianza, miedo, envidia, eran algunas de las emociones que se arremolinaban para ganar más espacio dentro de ella.

-Ino-san ¿se encuentra bien?- se encontró delante de si una mirada color luna que reflejaba la más pura de las preocupaciones. Sin poder evitarlo se sintió aún más confundida ¿Qué cosa podría conseguir el Uchiha con su amiga que no pudiera conseguir en otro lugar?

-s-sí, estoy bien Hina… solo estaba pensando - sonrió nerviosamente. Por dentro todo su ser se sentía sucio, su mente le recriminaba el haber caído tan bajo por la atracción que sentía por un hombre.

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"-quiero que me ayudes a llegar a ella-después de pronunciar tal declaración junto sus labios con los de la rubia que aún no salía de su shock

d-detente!...-no pudo evitar que su voz se quebrara al interrumpir el contacto, una parte de ella aun lo estaba disfrutando. Se alejó lo más que pudo de él y trato de cubrir su cuerpo con una sábana mientras que sin poder evitarlo las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.

Él se limitó a incorporarse hasta quedar sentado sobre la cama y a observar las acciones de la chica. Ninguno dijo nada por largos minutos que parecieron eternos para ambos.

-eres libre de negarte-hablo abandonando la cama y comenzando a recoger su ropa del suelo -prometo no decirle a nadie lo que paso esta noche aquí-por alguna razón que ella desconocía, el tono de voz que Itachi usaba hacia que su tristeza aumentara, muy dentro de ella quería que le rogara que se quedara. -y prometo que jamás se volverá a repetir puesto que tu "amor" por mí no es tan grande como creí que era…-las últimas palabras y la forma tan despectiva que uso para referirse al amor de ella fueron el detonante para desatar su llanto, Itachi era frio y sumamente despectivo con ella en esos precisos instantes, no quedaba ni un solo rastro del caballero con el que había estado –puedes irte en el momento que quieras- dicho esto se encerró en el baño del departamento dejándola sola en la habitación, lo peor de aquella noche no había sido entregar su cuerpo, lo peor había sido entregar su corazón, su mente y sucumbir a la duda."

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-n-nee… Hina-la rubia detuvo su caminar, su semblante se veía serio y cansado. Unos pasos más adelante su amiga la miraba con preocupación, el haber sido llamada con un tono tan lúgubre ciertamente era extraño viniendo de una persona que irradiaba alegría y energía por todos sus poros -¿Qué es el amor?- el rostro de su amiga se ruborizo al instante, ahora comprendía, aunque fuera a cierta escala el porqué del repentino cambio de su amiga. Ciertamente no imaginaba el grado de gravedad que se escondía detrás de ello.

-¿e-eh?-su rubor no hacía más que aumentar al buscar una forma correcta de explicarle a su amiga lo que para ella era el amor-b-bueno v-veras… el amor e-es… b-bueno como decirlo…e-es algo maravilloso… pero m-más específicamente es…-tomo un respiro para ver el rostro de su amiga en el cual pudo identificar nuevamente esa expresión vaca – ¡que torpe! Es la primera vez que ella me pide un consejo y aun así yo… ¡ah debo de ser una pésima amiga!-se recrimino mentalmente. Desde que tenía memoria Ino había estado cerca de ella en los mejores y en los peores momentos de su vida, comenzando por la muerte de su madre, en cualquier situación la rubia se las ingeniaba para animarla y hacer que su lado optimista aflorara y de alguna manera sentía que debía de regresarle el favor –p-perdón Ino-san, no es algo fácil de explicar, el a-amor tiene diferentes implicaciones y diferentes formas de ser m-mostrado que van desde una caricia o un beso hasta s-situaciones más allá de eso-en este punto el rostro de la pelinegra podría ser confundido con un enorme y maduro tomate- amar a alguien es entregarle toda tu confianza y todo tu aprecio, es sentirte capaz de ser lo que sea y hacer lo que sea si esa p-persona te lo pide, en mi opinión el amor puede lograr cualquier cosa- la Hyuga tenía sus ojos cerrados e inconscientemente jugaba con sus dedos índices mientras daba la explicación, el rubor aun adornaba su rostro y se veía el duro esfuerzo que implicaba para ella dar esa información.

-SER O HACER CUALQUIER COSA…- Ino sintió como aquellas palabras taladraban su ya de por sí perturbada mente y sin intercambiar palabra alguna con la Hyuga abandono el lugar. Necesitaba alejarse de todo y reorientar su mente en la dirección correcta antes de tomar una decisión.

[…]

En ningún momento había dejado de abrazar sus piernas tratando de brindarse a sí misma un poco de protección, su visión estaba ahora más clara pero el miedo no la dejaba explorar su entorno, su mente luchaba fuertemente por recuperar sus recuerdos y entender porque motivos había terminado en esa situación. Se percató de que sus vestimentas habían cambiado, vagamente recordaba estar vestida con el uniforme de su escuela y ahora su cuerpo se encontraba cubierto por un fino vestido blanco.

Escucho la puerta abrirse nuevamente y ahora con la visión más clara pudo distinguir a la persona que entraba con una bandeja de comida en sus manos y una sonrisa en su rostro.

-¿has dejado de temblar? Estaba a punto de encender la calefacción-la voz de aquel hombre se le hacía desconocida, al igual que todo su ser. El hombre era alto y de tez bronceada, a leguas se veía que era unos años más grande que ella puesto que su semblante era más maduro, su cabello era negro y largo pero se encontraba recogido en una coleta baja y vestía un traje que lo hacía ver sumamente elegante, más nada de lo anterior aminoraba el miedo que ese ser infundía en la pequeña Hyuga.

-¿q-que quiere de m-mí?-su voz fue apenas el eco de un susurro más el hombre pudo escucharla claramente, dejo la bandeja sobre la pequeña repisa que se encontraba junto a la cama, hasta ahora su miedo no le había permitido analizar su entorno pero dándole un rápido vistazo se percató de que todo objeto en esa habitación era demasiado elegante y pudo deducir también, bastante caro, aquella era una habitación que bien podría llegar a ser digna de la realeza.

-Protegerte, Hinata-la chica tembló nuevamente al escuchar su nombre salir de los labios de aquel hombre desconocido.-lo único que quiero es que nadie te haga daño.

Pero ella no creyó en sus palabras, pues en esos momentos el único que tenía poder para dañarla era él.

[…]

Las semanas posteriores a su encuentro con Ino se dio cuenta de que aún no podía prescindir de aquella rubia, su plan había quedado en un punto suspensivo al no tener a la chica de su lado. Necesitaba llevar a cabo la última fase de su plan antes de que empezaran las vacaciones, antes de que él se tuviera que ir del país para estudiar en el extranjero.

-maldita sea, necesito que me apoye en esto.-Itachi se encontraba más irritable de lo que normalmente estaba, ninguno de sus compañero se atrevía a acercarse al el por miedo a ser destrozados en el intento.

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"Ino-san, no has contestado mis mensajes y no has venido al instituto, estoy muy preocupada, si en algo puedo ayudarte ten por seguro que estaré ahí. ¿Está bien si nos vemos hoy? Creo que te haría bien salir y distraerte un rato. Te quiere Hinata."

La vibración del celular la saco de su ensimismamiento, hacía semanas que había dejado de ir al instituto, prácticamente después de haber tenido aquella charla con Hinata, se sentía culpable, como si todo lo que le ha pasado hasta ahora no fuera más que su culpa. El afrontamiento que le estaba dando a sus actos tal vez no fuera el correcto, porque de un momento a otro su realidad comenzó a distorsionarse, sentía que debía de agradecerle a Itachi por haber estado con ella, sentía que estaba en deuda por lo que había pasado, sentía que le debía un favor enorme. Porque dentro de su mente, la "verdadera" Ino era muy diferente de la que todos conocían, no tenía realmente motivos para estar alegre y la mayor parte del tiempo no contaba con ganas de hacer nada pero se obligaba a ser lo contrario a lo que pensaba con el único y gran objetivo de "encajar"

-¿Qué debería hacer?-su mente seguía dándole mil vueltas al asunto, amaba a su amiga, era la única persona que no la había traicionado hasta ese entonces, la única que había estado para ella cuando más lo necesitaba pero una parte de ella no podía evitar odiarla, despreciarla por ser ella quien ocupaba un lugar importante en los planes a futuro de su amado.

"no me he sentido bien últimamente, pero me parece bien, te veo a las 3 en el parque"

Sabía que su amiga no tenía la culpa de que alguien como Itachi pusiera sus ojos sobre ella, era una mujer perfecta, fina, recatada y humilde aparte de tener un cuerpo privilegiado. La razón por la que había aceptado era porque necesitaba saber que ella no tenía ningún tipo de interés en él.

"necesito hablar contigo, ven a las 3 al departamento"

Quería verlo, pero al mismo tiempo no quería hacerlo ¿en qué momento ese hombre se había apoderado de todo lo que debía ser suyo? Su mente, su consciencia, su razón, su cuerpo, su voluntad, todo, absolutamente todo en ella estaba a su merced y odiaba eso con toda su alma. Reviso su reloj, eran las 2:35, el departamento de Itachi quedaba a 20 minutos desde su casa, el parque solo a 15. Tomo sus cosas y las metió desordenadamente en la primera bolsa que encontró disponible, se arregló lo más rápido que pudo y salió disparada de su casa.

[…]

Habían pasado varias horas después de que despertara, solo lograba recordarse a sí misma recibiendo un reconocimiento por aprovechamiento escolar, luego una charla con Ino y después… nada. Era muy frustrante porque al darle más vueltas al asunto la morena terminaba con un enorme y severo dolor de cabeza.

"-puedes…-Hinata levanto la vista con mucha cautela, aquel hombre no había dicho nada desde hace varios minutos-puedes pedir lo que quieras, todo lo que órdenes y desees se te será concedido, solo quiero tu bienestar.-termino de hablar. El cuerpo de la chica volvió a temblar, por breves momentos pudo ver los negros ojos del hombre con un brillo bastante peculiar al observarla, le causo inquietud, inseguridad y…miedo.

-por favor…p-por favor déjame h-hablarles- su voz era desesperada y con dejes de angustia reluciendo en cada palabra. Si lo que él le dijo era cierto no perdía nada con intentarlo.

-me temo princesa, que no puedo permitirte eso-dijo con un tono un poco más fuerte pero no por eso menos amable que al inicio, recalcando sobre todo la palabra "princesa"

-p-pero u-usted d-dijo...-su voz era patidifusa, no es como si realmente hubiera creído que la dejaría hacer tal cosa, si bien aún era una "niña" como muchos la consideraban su padre le había advertido en diversas ocasiones lo que debía de hacer en caso de que su vida corriera riesgo, lo primordial era cooperar y evitar el mayor daño físico tanto como le sea posible.

- se lo que dije, pero no es el momento adecuado, tu vida corre peligro. Lo que más me importa es mantenerte a salvo.

Era difícil ver a la pequeña Hyuga perdiendo el control de sus actos y de sus emociones, le había asegurado a aquel hombre que si la dejaba hablar con su padre él pagaría cualquier precio que impusiera más él había asegurado que no le interesaba el dinero y seguía insistiendo en que comunicarse con los suyos no era seguro, supuso que era mentira puesto que al hacer un análisis rápido de la situación no recordaba ninguna advertencia de parte de su padre. Ellos eran ricos, aunque ella jamás había hecho uso de esa riqueza. Sabia los riesgos que implicaba el llevar sobre sus hombros el apellido Hyuga pero era la primera vez que escuchaba que su vida corría peligro."

[…]

"-Ella no es tu amiga ¿no lo entiendes? Ella se ha burlado de ti todo este tiempo ¿has puesto atención a cómo te mira? Te ve con Lastima, siempre te ha visto como una inferior, eso es lo que hacen los Hyuga, ellos creen que por su estatus social pueden tratar a los demás como se les dé la gana.-"

Se sintió furiosa consigo mismo por haber caído en la trampa de la cruel Hyuga, dentro de ella las palabras de Itachi iban rebobinando sus memorias y ahora podía ver claramente, cosas a las que jamás les había dado importancia, pequeños gestos, acciones y palabras que no habían tenido sentido pero que ahora eran más claras que el agua, su supuesta amiga la había utilizado, había jugado con su mente y ella había terminado como su peón, el perrito faldero que siempre acudía cuando lo pedía su ama.

-maldita seas- se dijo a si misma mientras sonreía falsamente hacia el estrado, donde Hinata se encontraba recibiendo un reconocimiento. Ahora comprendía los motivos de las acciones de Itachi, entendía por qué se había acerco más a ella al enterarse de su relación con la Hyuga, quería protegerla, quería alejarla del mal que Hinata representaba y ella había dudado, aunque ahora se adaptaba perfectamente a los planes del Uchiha puesto que se sentía en deuda por haber puesto sus acciones en tela de juicio cuando el solo quería un bien para ella.-felicidades Hina- la abrazo una vez que la morena terminara de bajar del estrado. Sintió su cuerpo arder como si hubiera tenido contacto con algo toxico, y dentro de su mente Hinata era eso en algún sentido. –me gustaría hablar contigo de algo importante.-dijo aun con la sonrisa en el rostro.

Itachi observaba desde lejos las acciones de su cómplice, le había resultado extremadamente fácil llevar a Ino a la aceptación de su falsa teoría, la rubia era una persona con mente débil y autoestima baja lo cual la hacía fácil de manipular. Por ahora solo le quedaba esperar a que la última parte de su plan se viera completada. Ya es hora.-se dijo al ver como la rubia y su princesa salían del campo de visión de la gran multitud que había asistido a la ceremonia de graduación.

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lo último que Hinata recordaba era la sonrisa de Ino, una sonrisa que carecía de sentido, sus labios rosas curvándose dejando escapar una oración que su memoria no lograba reacomodar todavía, la angustia creciente en su pecho al saberse en una situación desconocida y el negro de la inconciencia al quedarse dormida.

-Ino-san…-la preocupación la golpeo nuevamente, su amiga estaba con ella en el momento del secuestro ¿la habrían lastimado? ¿La tendrían también de rehén? Miles de dudas que incrementaban sus dolores de cabeza acudieron ante la sola mención de su amiga. Rogaba a cielo, mar y tierra, a cualquier dios que tuviera a bien escucharla que nadie más aparte de ella se encontrara en esa situación desesperante.

"-desaparece, Hinata Hyuga.-"

La sonrisa de Ino era vacía, aparentemente carente de emociones mas solo ella era consciente de la satisfacción que le daba el haber firmado la "sentencia de muerte" de la pequeña Hyuga.

Pequeñas aclaraciones:

Las palabras subrayadas citan a las fases del síndrome de Estocolmo doméstico, también conocido como síndrome de la mujer maltratada.

Si tienen alguna duda o comentario pueden hacérmelo llegar a través de los reviews.

Agradecimientos especiales a:

Annie

Hiromi katsuki

zoe D. Owen

Invader Zam

Kds

Blacklady Hyuuga

Rociio Uchiha

Fumis

Diana Marcela-Akemi

AntoniaCifer

FlorItachiUchiha

Gracias por leer~~.