Disclaimer: Las CLAMP son dueñas de los personajes. Es un mundo alternativo basado en el ova tokyo revelations. Es un fic yaoi, sino te gusta, entonces retrocede y busca otra cosa de tú agrado ^^. Más adelante contiene escenas fuertes, estás advertido.

"Último recuerdo"
Saigo no kioku.

Para Kamui, que siempre me ha apoyado en todo y ha estado ahí como una verdadera hermana mayor.

Un momento,
la eternidad,
el comienzo,
el lejano final...

Saigo no kajitsu

- Capítulo II -

Subaru estaba inmóvil y acorralado por el cuerpo de Seishirou-san. Tan sólo unos centímetros separaban sus rostros mientras sus alientos comenzaban a mezclarse. El veterinario sostenía la barbilla del ojiverde delicadamente, preparándose para posar sus labios sobre él.

Te amo…

Las palabras hacían eco en la cabeza de Subaru. Unas de tantas que siempre escuchaba de él y la principal que deseaba evitar. Un juego que no estaba seguro de participar…

El timbre de la contestadora sonó, despertando del trance al ojiverde. Subaru retrocedió, buscando distancia para terminar con aquello. Tardó unos segundos en reaccionar, volteó hacia la contestadora que seguía dando el mensaje. El reloj que se posaba encima del aparato marcaba ya pasadas de las cinco. Seishirou sólo observaba.

-¡P-perdón!, ¡me tengo que ir! –contestó exaltado el ojiverde.

-Te llevo –respondió el ojimiel levantándose de su asiento tranquilamente como si nada hubiese pasado.

-¡N-no, está bien! No hay problema… -Subaru evadió la mirada, aún sonrojado.

- Pero ya es demasiado tarde, si Hokuto se enterara me mataría. –comentó Seishirou mientras se cambiaba la bata para disponerse a poner el saco. –Son órdenes de tu hermana…

El ojiverde ya no respondió. El veterinario le pasó su chaqueta y sombrero disponiéndose a salir. Desconectó varios aparatos y cerró la puerta con llave tras de sí. Subaru esperaba frente a la puerta del copiloto de su carro. El rostro del menor se mostraba bajo y pensativo pero Seishirou no mencionó comentario alguno. Sólo observaba, calculando cada acción.

Ambos subieron al carro sin dirigirse palabra. Una vez se puso en marcha, el ojiverde recargó su cabeza sobre la ventana perdiendo su mirada y pensamientos sobre la vista de la ciudad. Las calles comenzaban a tornarse oscuras y los faros se encontraban ya encendidos. El cuerpo de Subaru estaba inquieto. Giró inconscientemente, dando la espalda al ojimiel. En su interior, el ojiverde recapacitaba todo sobre lo sucedido y una confusión mayor empezaba a invadirle.

¿Realmente era un simple juego…?

Estando tan cerca, siendo partícipe de aquél acto… la frase del veterinario seguía resonando en su mente. No podía evitarlo y no era la primera vez. Su constante insistencia cada vez lo orillaba a preguntárselo en serio pero nunca había llegado tan lejos. Su corazón seguía acelerado. Subaru acercó sus dedos a sus labios y en un instante abrió en su interior la más recógnita posibilidad.

Y, ¿si fuera cierto…?

Pero antes que se diera cuenta, sus ojos se fueron cerrando lentamente conforme las luces de la ciudad lo arrullaban. Quedando completamente dormido….

"Cuando dejes pasar la última oportunidad ¿qué harás querido Subaru…?"

Un movimiento inusual despertó el ojiverde. Sus pies dejaron de tocar tierra firme y otros brazos sostenían su espalda y cadera, levantándolo del suelo.

-¡Se… Seishirou-san! ¡¿Qué haces?

Seishirou cargaba al ojiverde entre sus brazos como una doncella. Se encontraban estacionados frente al edificio departamental donde él vivía. Las calles se mostraban oscuras y la luna se podía observar en lo alto. Seishirou sonreía.

-Sólo llevo a mi amado hasta sus aposentos.

-¡N-no hace falta! Puedo solo… -Subaru se sonrojó. El ojiverde intentó zafarse pero el veterinario no accedió.

-Está bien, Hokuto me pidió que te llevara hasta tu puerta -contestó tranquilamente, entrando al edificio departamental.

-¡Seishirou-san, alguien puede vernos! –El ojiverde entraba en pánico. Era su primera vez en esta clase de situaciones.

-¿Y que hay de malo en eso? –El ojimiel puso cara de inocente. –Sería bueno que se fueran haciendo a la idea. –Contestó soltando una breve carcajada. Subaru no pudo evitar el sonrojarse más.

Para cuando llegaron a la puerta de su departamento, el menor intentó zafarse nuevamente. Sin embargo, Seishirou lo seguía sosteniendo en brazos y no mostraba intención alguna de bajarlo todavía.

-Etto… tengo que abrir la puerta. –Contestó el ojiverde casi en un alivio.

-No es necesario… - El veterinario mostró unas llaves, disponiéndose a abrir la puerta.

-¡¿D-de dónde las sacaste? -Seishirou sonrió enigmáticamente.

-Las tomé de tu chaqueta mientras dormías plácidamente.

El veterinario abrió la puerta. Las habitaciones se encontraban oscuras y la luz que se filtraba por las cortinas era escasa. Sin embargo, éste no hizo ademán de prender alguna lámpara, cerró la puerta y se desplazó hacia la habitación de Subaru -aún con él en brazos- sin ningún inconveniente por la falta de luz.

-¿Sei… shirou-san? –Subaru preguntó concertado. Su corazón se había acelerado y la actitud del veterinario le comenzaba a preocupar. El ojimiel no respondió.

El mayor colocó al menor sobre su cama y sin despegar su mirada de él colocó sus manos a la altura de los hombros del ojiverde. Su pecho comenzó a ascender y descender más rápidamente. Seishirou volvió a tomar su barbilla y acercó su rostro, mencionando en un sólo aliento:

-Te amo…

Ahí estaban esas palabras. Las pupilas de Subaru se dilataron, volviendo a quedar inmóvil. Seishirou no vaciló, notando la oportunidad que se abría paso. Acercó más su rostro, depositando sus labios sobre los del ojiverde, robando su aliento.

Silencio. Las gotas de la primera lluvia de verano empezaban a caer intentando recrear un sonido melódico y armonioso. Sin embargo, lo único que alcanzaba a escuchar el ojiverde era su pulso. Seishirou movió sus labios, ejerciendo más presión sobre los suyos y haciendo contacto ambos pechos. El instante se convirtió en una eternidad, Subaru no distinguía si los sonidos de su respiración y latidos eran sólo suyos… o pertenecían al ojimiel.

Si de verdad me amara…

Si me dejara llevar por este sentimiento…

Seishirou movió su rodilla, colocándola entre sus piernas. Con una mano sujetaba la nuca del ojiverde atrayéndolo hacia él. La mano que sujetaba su barbilla, descendió lentamente hasta su pecho. Sus labios se despegaron para tomar aire de nuevo. Ambas miradas se encontraban perdidas, uno en el otro.

¿Qué… quedará de mí?

Subaru se encontraba en trance. Su cuerpo dejó de oponer resistencia. Un breve quejido salió de sus labios mientras su pecho ascendía y descendía. Pero como si el ojimiel hubiese leído sus pensamientos, volvió a tomarlo entre sus labios, dejándole sin ninguna opción o escapatoria. El ojiverde sólo cerró los ojos. Seishirou siguió acariciando el cuerpo de Subaru, bajando desde su pecho hasta su cintura. El ojiverde se estremeció en un instante como si su cuerpo le dijera lo contrario a sus sentimientos. El ojimiel se dio cuenta, deleitándose con lo que le sucedía al menor. La mano con la que le sostenía la nuca se desplazó lentamente por su espalda, levantando al ojiverde de la cama. Fueron finalmente los pensamientos de Subaru lo que eliminó la resistencia de su cuerpo.

Si no queda nada, entonces…

Tómame completamente.

Los labios del ojiverde soltaron un gemido al sentir la mano del ojimiel desplazarse desde su cintura hasta su miembro. Subaru se sujetó a la espalda de Seishirou mientras sentía su cuerpo derretirse. El ojimiel se detuvo momentáneamente para despojar de las prendas al menor con la misma mano. Subaru se agitaba más con cada movimiento del veterinario. Éste acercó sus labios a su oído susurrándole:

-Subaru-kun… te amo.

El ojiverde soltó un gemido más fuerte. Sus ojos se humedecieron sin explicarse bien el porqué. Seishirou acercó más su cuerpo uniendo sus labios nuevamente. La lluvia comenzó a arreciar dando constantes golpeteos sobre el cristal. La noche transcurrió lentamente, mientras sus cuerpos se fundían; sin jamás percatarse de las lágrimas deslizarse hasta la almohada al final de aquella ocasión…

Notas de las Blood Twins

Subaru: ¡Wa! ¡Al fin el 2º cap terminado! ¡Estoy muy feliz! Tanto tiempo sin escribir y subir algo, la escuela es la escuela x3 pero afortunadamente ya son vacaciones :P! Espero todos ustedes estén muy bien y disfruten de este capítulo. Comentarios de cualquier tipo son bienvenidos ;)

Nuevamente agradezco mil a Kamui por la edición de este cap. Y como siempre por el gran apoyo a pesar de tener sus propios proyectos. De verdad ¡Gracias! w

Kamui: Un placer siempre poder ayudar poco o mucho a mi uke. Definitivamente nunca me agradará ver a éstos dos juntos… Aunque cabe felicitar a Subaru por su esfuerzo. Muchas felicidades, haz progresado mucho.

Gracias a todos los lectores anónimos y a los que dejan review.