RECUERDEN LOS CAPÍTULOS SON REEDITADOS.
DISFRUTEN MUCHO =)
CAPITULO UNO
BENDITA PRIMAVERA
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"El verdor de la primavera nos recuerda que la vida es un llamado a la esperanza"
Abel Pérez Rojas.
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El Hospital se encontraba sumergido en completa calma aparente.
Era un día normal y no habia ninguna emergencia que atender, afortunadamente. Al parecer, después de la Guerra los peligros habían desaparecido; al menos las misiones ya no eran tan peligrosas… era más común encontrar el peligro en una enfermedad cotidiana mal cuidada, que en un ataque de ninjas asesinos perdidos por los bosques.
Por supuesto esto no era tan agradable para algunos shinobis de Konoha.
— ¡No puedo creer que no haya misiones!—exclamó Naruto entrando de golpe a la oficina de la pelirrosa quien dio un brinco sobre su asiento, asustada por la intromisión.
Naruto irrumpió en su consultorio sin permiso, como siempre, y quejándose. Detrás de él, Sasuke caminaba erguido y altivo, con el semblante inexpresivo; pero Sakura lo conocía bastante bien y podía ver que el Uchiha se encontraba irritado por su compañero de Equipo… Después de todo, estaba segura de que Naruto no había parado de quejarse en horas.
—Hasta donde sé, —contestó Sakura levantándose de su asiento y dirigiéndose a uno de los archivadores, sacó un expediente médico que pretendía revisar. — ¡vienes de una misión, Naruto baka!
Naruto se dejó caer sobre la silla frente a Sakura, quien comenzó a revisar nuevamente el expediente de su último paciente; Sasuke se recargó en la ventana para observar a la gente que pasaba por las calles frente al Hospital… estaba muy cansado y realmente anhelaba más que nada llegar a su casa, a su cama y dormir; sin embargo, no pudo evitar rehusarse cuando Naruto le ordeno llegar con Sakura primero.
Los hombres del Equipo Siete no eran lo suficientemente fuertes para rehusarse a Sakura.
Es decir, no era que Sasuke quisiera ver a Sakura, para nada.
Era simple cotidianeidad: antes de una misión debían atravesar una revisión médica hecha por su doctora personal, Sakura. Durante la misión debían reportarse con Sakura y después de la misión debían ir a ver a Sakura…
En realidad, Sasuke no sabía si iban a ver a Sakura para complacerla a ella, o bien para complacerse a si mismos.
Sasuke no sabía.
O tal vez sí, pero pretendía no saberlo.
Y por esa misma pretensión ahí estaba. En el consultorio de la pelirrosa, escuchando las quejas de su mejor amigo y eterno rival; viendo a las personas caminando bajo el atardecer; ignorando el cansancio de sus huesos y su estomago exigiendo ser llenado con algo de comida. Claro, no diría nada de tener hambre porque estaba seguro que en ese momento Naruto lo obligaría a ir a Ichiraku, y definitivamente no quería.
—Acompañar a un viejo a su aldea no es ninguna misión. —refunfuñó Naruto sacando a Sasuke de sus pensamientos. Sakura miró al rubio con cierto reproche y Naruto suspiró. —Nos tomó días porque el señor no quería caminar, pero tampoco dejaba que lo cargáramos… Esas no son misiones, Sakura chan.
—Hn.
"¡Nuestra primer misión juntos después de años!"
Naruto brincaba de alegría.
Sakura sonreía con ternura.
Sasuke tan sólo los miraba con aparente tranquilidad.
Kakashi leía su amado libro naranja y al mismo tiempo agradecía a los cielos haberle dado la oportunidad de proteger a la gente que amaba.
"¡El Equipo Siete es invencible, dattebayo!"
Invencibles…
Habían sobrevivido a la Cuarta Guerra Ninja. Los tres habían estado caminando por los bordes de la muerte durante aquella terrible y gran batalla saliendo victoriosos y triunfadores llevándose tan solo las terribles cicatrices y los recuerdos tan dolorosos de lo que habia sido el pasado para ellos. Un pasado difícil y oscuro que dejaban atrás con el tiempo, después de todo, después de todas las heridas, las traiciones, las lagrimas, la sangre, el sudor, las vidas perdidas, debían liberarse de esas cadenas tan pesadas que los ataban a sus errores del pasado.
Sasuke, principalmente.
No dijo ni una palabra en aquel momento. De vez en cuando se dejaba sumergir en sus recuerdos de los últimos años y de repente se limitaba a escuchar las quejas de Naruto y las risas de Sakura. Naruto le contaba, como siempre y como de costumbre, a detalle lo ocurrido durante la "misión", en algo tenía que estar de acuerdo Sasuke con Naruto, esas no eran misiones… Después de haber vivido y triunfado en la misión de salvar al mundo, ya nada era misión comparado con ello.
"Has matado a gente de Konoha y de otras naciones."
Tsunade lo miraba con profunda seriedad, alrededor de ella se encontraban los demás Kages que de igual manera lo miraban con profundo rencor y reproche, después de todo, también los habia intentado matar a ellos. Pero también, estaba Naruto ahí… a lado de Kakashi y de Sakura.
Y entonces, Sasuke sabía que pasara lo que pasara, ellos siempre iban a estar ahí.
Justo como Itachi siempre había estado ahí.
"Pero salvaste a Naruto, salvaste a Sakura, salvaste a Kakashi y a Konoha. Salvaste al mundo… y salvaste la reputación del clan Uchiha."
Tsunade lo miraba ahora con gravedad… y Sasuke pudo ver en su mirada, muy escondido, casi invisible un brillo de orgullo y alegría.
"Konoha te perdona."
Y en ese momento, Sasuke sabía que habia elegido el camino correcto.
—…Sasuke kun…
Sus ojos negros se encontraron con dos enormes esmeraldas que lo miraban con preocupación.
— ¿Dónde está Naruto? —preguntó. Tan sumergido estaba Sasuke en sus recuerdos, que no notó cuando su compañero rubio abandono el consultorio.
—Acaba de marcharse. —respondió Sakura dando media vuelta y regresando al archivador. —Ha ido a ver a Hinata chan. —hizo una pausa y luego sonrió con picaría. —Creo que se está enamorando perdidamente de ella.
—Hn.
Era la respuesta más común que Sasuke daría a cualquier comentario y Sakura estaba acostumbrada a ese sonido.
—Ha estado enamorada de él durante tanto tiempo… y él es un tonto. ¿Cómo pudo tardar años en darse cuenta de que Hinata estaba ahí, justo frente a él?
Y de repente Sasuke sentía un dejavù y Sakura parecía tan ajena a sus palabras, como si no se diera cuenta de lo que estaba diciendo.
¿Es que no se daba cuenta? ¿En serio?
—…Es bonita, es poderosa, es inteligente. —la voz de Sakura no se apagaba, hablaba con libertad, expresando todo lo que pensaba y eso de alguna manera le hacía sentirse bien, porque sabía que después de tanto tiempo, Sakura volvía a sentirse segura en su presencia.
Confiada.
Libre.
—…Y es la única con la paciencia y bondad suficiente para soportarlo día y noche los siete días de la semana, los 356 dìas del año… en serio, las 24 horas seguidas. —Sakura hizo una pausa y quedó pensativa por unos momentos, Sasuke la miraba con detenimiento tratando de adivinar lo que pensaba pero le era imposible, Sakura se habia vuelto un completo misterio para él.
Y los Uchiha siempre resuelven los misterios.
—… Creo que deberían casarse.
Sasuke frunció el ceño. Podría haber pensado que Sakura bromeaba pero el tono que habia usado era serio y ¿nostálgico?
A veces Sakura actuaba irracionalmente y las cosas que decía no tenían sentido. Era mujer después de todo.
—Tienen 18 años, Sakura. — la voz de Sasuke resonó por primera vez en la habitación. Sus palabras hicieron que Sakura hiciera pucheros.
Esa mujer era terriblemente increíble.
Un mar de emociones en el que Sasuke no podía permitirse ahogarse.
¿De dónde diablos salía este capricho de que Naruto debía casarse? Sasuke podía entender que Hinata fuera la mujer ideal para ese cabeza hueca, y no dudaba que en algún futuro ambos finalmente decidieran unir sus vidas, (Hinata debería pensarlo dos veces), pero ¿ahora? ¿En qué diablos pensaba Sakura?
Y justo en ese momento, Sasuke lo recordó.
"Sakura."
La joven estaba ahí recargada en la ventana de su consultorio mirando la luna acompañada de las estrellas. La luz de la noche caía sobre su rostro iluminando sus ojos esmeraldas.
"Sasuke kun ¿qué haces aquí?"
Pero el Uchiha decidió no responder y Sakura decidió no insistir.
"Mañana es el Festival de Primavera… me gusta la Primavera aunque en realidad me gusta más el invierno y no sè por què."
Sakura hablaba al viento, como siempre. Pero su voz era triste.
Esa noche llegaba la Primavera y Sakura estaba triste.
"Mañana es tu cumpleaños."
La voz de Sasuke era ronca, àspera, oscura… pero la intención de sus palabras era buena. Queria darle a su compañera un motivo para que se alegrara, para que sonriera pues por alguna extraña razón no soportaba ver esa mirada apagada en los ojos de Sakura. No era normal. No estaba bien. No era natural.
Pero la mirada se ensombreció aun más sorprendiendo al único heredero del Clan Uchiha.
Y entonces el pelinegro entendió porque.
"Sakura, dame los resultados de tus estudios."
Sakura lo miró sorprendida y asustada. Aunque la voz de Sasuke era apacible, eso habia sido directamente una orden que ella no quería obedecer pero para la joven kunoichi siempre habia sido difícil ignorar y rebelarse contra el Uchiha.
Sakura se acercò al escritorio y tomando la llave dentro de su bolsillo abrió uno de los cajones, del cual sacò un sobre blanco que permanecia sellado. Le extendiò a Sasuke el sobre y Uchiha la mirò larga y detenidamente.
En ese momento su mirada fría se suavizò al ver a Sakura frente a èl, mordiéndose el labio inferior nerviosa…
Estaba asustada.
Y èl estaba preocupado.
Durante la Cuarta Guerra Mundial Ninja, Sakura habia logrado utilizar el Jutsu de Restauración Divina enseñado por Tsunade; si, habia sido algo sorprendente, increíble e inimaginable. El problema es que no lo habia usado en ella misma como tenía que ser, como le habían enseñado.
La pequeña flor de cerezo habia tenido el valor y el poder suficiente para usar esa técnica en Sasuke, en Naruto y en Kakashi… en los tres al mismo tiempo; lo cual prácticamente la mató.
Tsunade habia advertido a Sakura que el uso de ese jutsu acortaba la vida de las personas que lo usaran… pues bien, por eso Tsunade habia ordenado a Sakura realizarse esos estudios. Sakura no sólo habia logrado usar el jutsu en otras personas; aun ni siquiera podía explicarse ella misma cómo lo habia hecho; habia logrado aplicarlo en tres personas al mismo tiempo…
"No has visto los resultados."
No era una pregunta, más bien era una afirmación que Sakura confirmó haciendo un gesto positivo. Sasuke suspiró, no tenía que preguntar por qué.
"Somos ninjas, Sakura. Nuestro camino estará siempre dirigido a salvar la vida de las personas que nos rodean."
Sakura lo miraba con expectación, encontrando que desde que èl habia regresado a Konoha, no lo habia escuchado hablar tanto; y sus palabras sonaban suaves y firmes.
"El mundo está lleno de peligros y la muerte siempre acecha. Somos ninjas, Sakura" repitió Sasuke penetrándola con la mirada. "Moriremos en batalla."
Y a pesar de que esas palabras eran frías y crudas. Fueron el mejor consuelo que Sakura pudiera encontrar en esa situación.
Y en medio de la noche, en ese momento. Sasuke incendió el sobre que tenía en la mano.
Sakura se abalanzó a sus brazos y lloró.
Fueron lagrimas de tranquilidad, de agradecimiento.
—…además Naruto necesita sentar cabeza. — exclamó Sakura dejándose caer sobre su escritorio. —No puede andar por la vida pensando solo en ramen, necesita responsabilidades… No sé porque Tsunade shishou no le deja más tareas, después de todo debe seguirse preparando para ser Hokague.
Habia miedos que no desaparecían.
Y el miedo de saber que su vida se habia acortado demasiado seguía atormentando a Sakura, inconscientemente.
—Sakura.
— ¿Pasa algo, Sasuke kun?
—No seas molesta. —respondió el pelinegro con una pequeña sonrisa maliciosa en sus labios. Sakura lo miró con enfado. —Naruto no se casará, jamás aceptará responsabilidades y no quiero hablar más del tema. ¿Podemos irnos ya? Tengo hambre.
Tardo unos minutos en reaccionar; parpadeó un par de veces y al regresar a la realidad vio a Sasuke salir del consultorio con aquella postura de indiferencia que le caracterizaba.
A veces, Sasuke Uchiha también podía ser insoportable.
— ¡UCHIHA! ¡¿CÒMO TE ATREVES A HABLARME DE ESA MANERA?!
Y Sakura podía ser una mujer difícil de tratar.
Caminaban en silencio, la noche ya se habia apoderado de Konoha y un cálido viento soplaba anunciando la llegada de la Primavera. Jamás lo diría en voz alta, pero Sasuke adoraba caminar por las tardes paseándose por Konoha.
Y más a lado de tan grata compañía.
— Mañana es el Festival de Primavera.- dijo Sakura rompiendo el silencio. — Me gusta la Primavera aunque en realidad me gusta más…
—El Invierno. —finalizò Sasuke interrumpiéndola. —Lo sè.
—¿Còmo es que lo sabes? —preguntò Sakura con curiosidad.
—Hn.
—Sasuke kun, ¿Cómo es que sabes eso? No recuerdo haberlo dicho antes…
—Hay muchas cosas que no recordaràs haberlas dicho, Sakura. —respondió Sasuke con tono casual.
—¿Eh?
Sasuke sonrio para sus adentros. A veces Sakura era demasiado distraída.
—Hablas demasiado.
— ¡Y tu no hablas nada! —se defendió la joven de cabellos rosas mientras daba un respingo y cruzaba los brazos, fingiendo enfado.
—Mañana es tu cumpleaños.
Y esta vez, Sakura sonrió ampliamente. —¿Iremos juntos al Festival de Primavera otra vez?
Sasuke dudò por unos momentos. En realidad no quería ir al Festival de Primavera, al igual que Shikamaru, pensaba que era demasiado problemàtico, pero una vez más, se encontraba en la imposible situación de decirle "NO" a Sakura.
Serìa aun mas problemático.
—Hn.
"Gracias por acompañarme."
Una vez más, Sasuke podía notar como la luz de la luna bañaba el rostro de Sakura y sus ojos brillaban con más intensidad.
"Hn."
A pesar de haber regresado a Konoha, y a pesar de haber vivido un año ya en la Aldea, Sasuke aun se sentía incomodo. Y asistir al primer evento público le habia sido casi imposible… pero una nueva era habia comenzado y el tenía que comenzar junto con ella.
"Me alegra mucho que estès en casa."
Las palabras de la kunoichi eran sinceras. Sasuke la mirò de reojo y aunque casi invisible, vio una lagrima rodar por su mejilla. Quiso limpiarla, pero no lo hizo.
El Uchiha se sorprendió. La Guerra se habia llevado toda la oscuridad que parecía haber en su corazón y el no se encontraba preparado para enfrentar a la luz. Necesitaba tiempo de adaptación.
Sasuke permaneció impasible. No dijo nada. En realidad no sabìa què decir ni còmo decirlo. Pero en el momento en que Sakura entrelazò su mano con la suya y recargò su cabeza sobre su hombro, supo que no importaban las palabras.
Estaba en casa y era bien recibido.
Desde ese dìa, Sakura y Naruto comenzaron a derretir todas y cada una de sus paredes de hielo.
Itachi le habia regalado una familia libre de odios y rencores.
— Hinata chan, ¿A qué hora quieres que pase por ti, esta tarde? — preguntó Naruto al momento en que se llevaba a la boca, desesperadamente, una ración más de ramen. Hinata se encogió de hombros y un leve sonrojo se dibujó en sus mejillas, su plato de ramen estaba intacto; a diferencia de Naruto ella podía esperar a que todos estuvieran reunidos para empezar a comer. — Quizá debamos llegar temprano al Festival para poder disfrutar de todas las atracciones. — continuó Naruto sin dejar de comer, Hinata sonrió con timidez.
—Me encantaría, Naruto kun.
Tal vez la boda sería más pronto de lo esperado.
Naruto dejó por un momento el plato de ramen, y alzó la vista para encontrarse con la mirada aperlada de la joven heredera Hyuga, era hermosa, sin duda, su pelo largo y negro con destellos azulados y su piel blanca le cautivaban, sobre todo, se sentía más atraído por aquel carmín que cubría sus mejillas; Hinata le miraba con timidez, pero en sus ojos se prendía aquella llama de amor que había estado ahí durante tantos años; Naruto era para muchos un cabeza hueca, pero para ella, era su héroe.
—Quizá puedan dejar sus demostraciones de afecto a un lado por el momento. — la voz monótona y vacía de Sai llamó la atención de Naruto y Hinata, quienes perdiéndose en la mirada del otro, habían cerrado la distancia para acercar sus labios, olvidando que no se hallaban solos. Hinata se sonrojó aun más y Naruto se mostró un tanto molesto por la interrupción. — Me es un poco incómodo presenciar cómo están a punto de compartir saliva…
—No necesitas ser tan explicito ni tan poco romántico Sai. — reprochó Ino, quien, hasta ese momento se hallaba sumergida en una plática con Shikamaru, el cual parecía estar observando la nada. —No hay más hermosa muestra de amor, que un dulce beso que surge impulsivamente en los momentos y lugares menos adecuados o no indicados. — señaló Ino con aire romántico y soñador mientras suspiraba y se recargaba en el hombro de Shikamaru, quien le miraba con aparente indiferencia.
— ¡Que problemática eres mujer! —murmuró Shikamaru mirando a su novia de reojo, sin embargo, por debajo de la mesa, deslizo su mano para entrelazar sus dedos con los de Ino Yamanaka, provocando una sonrisa tonta en los labios de la chica.
—Aun no entiendo porque las hembras necesitan relacionarse amorosamente con los machos y darse demostraciones de afecto. —inquirió Sai. — después de todo, siempre terminan peleándose, o bien, en los libros que me ha prestado Kakashi, la mujer, termina con el corazón roto, o el hombre llora como mujer… Justo como le sucedió a Kiba con aquella hembra de Suna…
—Bueno… las decepciones amorosas ocurren de vez en cuando. — explicó Ino un tanto pensativa. —Pero eso sucede cuando uno no se encuentra a su alma gemela…
¿Existían las almas gemelas?
—Dobe, ¿Por una vez en tu vida, quieres dejar de comer como un cerdo?
La explicación de Ino sobre las decepciones amorosas se vio prontamente finalizada, cuando la voz grave, demandante y sarcástica de Sasuke llamó la atención de todos; estaba harto de escuchar conversaciones tan estúpidas sobre el amor, se sentía muy incomodo y definitivamente deseaba no escuchar hablar de aquellos temas, por ello, no encontró otro comentario más apropiado para desviar de lleno el rumbo de aquella conversación que ya se había desarrollado. Además, ya llevaba mucho tiempo de conocer a Sai, y sabía que las preguntas tontas que el hiciera llevarían a Ino a abarcar temas mucho más incómodos.
Al escuchar su apodo habitual, Naruto levantó la mirada para observar a su eterno rival con fingida molestia; el también conocía demasiado a su amigo como para saber que aquel comentario había sido un simple intento para cambiar el tema de conversación, y en ese momento, Naruto pensó que la mejor forma de molestar a Sasuke era… poniéndolo en evidencia.
—Teme… ¿Es que acaso te incomoda hablar o escuchar sobre el amor? — preguntó el rubio con malicia recibiendo una mirada helada por parte de Sasuke.
—Hn.
— ¿Eso fue un sí o un no? —preguntó Sai.
—Fue un "qué diablos te importa". — contestó el heredero Uchiha con frialdad.
— ¡Vaya! — Exclamó Ino interesada en la plática. — No sabía que hablar de amor te incomodara, Sasuke.
—No me incomoda, simplemente me parece irrelevante.
—No es irrelevante en tu vida. — intervino Naruto con la intención de provocar a Sasuke. — Es un tema que buscas evadir, porque… ¡apuesto todos mis ahorros a que has caído ya víctima del amor!
Y aunque no quería aceptarlo, tampoco podía negarlo.
Hubo un silencio de admiración ante tal declaración. Hasta Shikamaru, se incorporó para observar la expresión del Uchiha: parecía una piedra, una piedra cuyos ojos tenían fuego… un fuego dispuesto a quemar a Naruto.
—…Ni siquiera tienes ahorros, Dobe. —la respuesta de Sasuke rompió la tensión del silencio y del suspenso, mentalmente, el joven Uchiha hizo la anotación de que más tarde haría pagar a Naruto su atrevimiento, ¿apostar que él se había enamorado? ¿De quién? Imposible.
Pero derrotar a Obito y a Madera también en su momento habia parecido imposible.
— ¡Claro! He visto como la miras, como te preocupas por ella, como te comportas cuando estás con ella…— siguió Naruto, cuyas palabras atraían miradas de sorpresa por parte de los que se hallaban reunidos ahí, todos miraban a Sasuke expectativos, sin embargo el se mantenía apacible, reuniendo todas sus fuerzas para no golpear a Naruto, después de todo, iba ser la pobre de Hinata quien estuviera preocupada toda la tarde en el Hospital… — Todo el tiempo estás volteando a todos lados para ver si esta cerca…
Todo el tiempo estaba con ella, de hecho. Pero es que era la única mujer tolerable… y su compañera, parte de su familia, al igual que Naruto y Kakashi.
Bueno, no. Ella era mujer.
— ¿De quién hablas, Naruto? —preguntó Ino. Era inevitable, la rubia de ojos azules quería ser la primera de enterarse de todo, o bien, de confirmar cualquier sospecha que ya se hubiera maquinado en su mente. Pobre Shikamaru, convivir con Ino era realmente un delirio.
— ¡De Sakura chan! ¿De quién más iba a ser?... Ella es…
Un fuerte golpe en la cabeza le golpeo la cabeza impidiéndole continuar.
— ¡¿Por qué diablos hablas de mi, en mi ausencia?!
Y ahí estaba ella otra vez, impidiendo la Quinta Guerra Mundial Ninja.
Una media sonrisa de satisfacción apareció invisiblemente en los labios del Uchiha al ver a Naruto sobándose la cabeza, y a una furiosa Sakura detrás de él, esperando una respuesta.
—Sakura chan, — se quejó el rubio. — Solo estaba contándoles a los demás, que Sasuke estaba enamorado de ti… muy en el fondo.
—Dobe.
La voz de Sasuke era terriblemente amenazadora, pero eso no intimidó a Naruto; sin embargo, la mirada de Sakura, sí que lo hizo… Todos miraban la escena con aquel sentimiento de suspenso; Hinata se temía lo peor: seguramente su novio será atacado por sus dos compañeros de Equipo.
Pero la risa de Sakura, volvió a romper la tensión.
Su risa también era medicinal.
— Sasuke- kun siempre ha estado enamorado de mi aunque no lo acepte. — bromeó la pelirrosa al momento en que se situaba a un lado de Sasuke y le cogía por el brazo, recargándose en su hombro. El pelinegro no se movió, pero tenía el ceño fruncido; con el paso del tiempo habia llegado a desarrollar una extraña relación con Naruto y con Sakura; a estas alturas se permitía mayor contacto físico con ambos, aunque su expresión no cambiara en lo más mínimo.
—Hn.
— ¿Eso fue un sí o un no? — preguntó Sai de manera casi mecánica.
—Feliz Cumpleaños, Sakura. — la voz de Shikamaru habló antes de que Sasuke Uchiha, pudiera responderle groseramente a Sai. El genio, comprendió que si no quería que todo aquello terminara en una problemática pelea de ninjas, era necesario detener la conversación en contra del Uchiha, ahora; después, sería demasiado tarde. Sakura le agradeció a Shikamaru con una pequeña sonrisa.
— ¿Qué tal te ha quedado el kimono que te regalé esta mañana? —preguntó Ino entusiasmada, mientras tomaba en sus manos su tazón de ramen.
—Aun no me lo he probado. — confesó Sakura. — He estado muy ocupada en el Hospital.
—Pero, ¿no estarás ocupada esta noche, verdad? Es el Festival de Primavera, no puedes faltar, ¡dattebayo! —exclamó Naruto.
—Por supuesto que ahí estaré. — dijo Sakura. —Por cierto, me ha encantado el pastel que me prepararon esta mañana…
—De hecho, lo hizo Hinata chan, cocina delicioso. —comentó Naruto provocando un sonrojo en la joven Hyuga.
—No fue nada Sakura, que bueno que te gustó. —comentó Hinata tímidamente.
Aquella tarde, en Ichiraku, las cosas transcurrieron con toda la normalidad posible; Shikamaru, Ino, Sai, Naruto, Hinata y Sasuke habían llegado a aquel lugar con la firme y única intención de festejar un poco a Sakura Haruno, quien vivía su cumpleaños número 18.
Ya habían pasado dos años desde que la Cuarta Guerra Ninja habia llegado a su fin; y las personas iban recuperándose con mayor rapidez de las pérdidas sufridas en aquella batalla; una de las más largas y terribles en toda la historia.
El Equipo Siete, reconocido como el futuro Equipo de los Sannin, habian derrotado a Madara y a Obito… y habían sacado al mundo de la oscuridad en la que se sumergía. Muchas vidas se perdieron, pero muchas más fueron salvadas con el acto heroico del Equipo Siete, quien hasta la muerte luchò por la liberación de los demonios.
Sasuke, Naruto y Kakashi habian luchado incansablemente contra sus oponentes, Sakura habia apoyado en todo… pero cuando sus hombres cayeron en el campo, abatidos y sin fuerzas… muriendo, Sakura hizo lo que nunca nadie habia logrado hacer… rompiendo el sello Yin, repartió su chacra y su vida entre sus tres hombres… y restaurándolos por completo, los devolvió a la batalla justo para que asestaran el ataque final.
Y entonces la Guerra terminò con gritos de triungo y lagrimas de alegría.
La Aldea de Konoha estaba casi totalmente destruida, y muchos cuerpos adornaban las calles; era simplemente una vista terrible; sin embargo, después de ello, la gente estaba segura de que el peligro se habia ido por completo; ahora, una vez más debían trabajar arduamente para reconstruir la Aldea.
El primer evento de trascendencia, ocurrido una semana después en la Aldea, fue el aprisionamiento de Sasuke Uchiha y su equipo Hebi en las celdas de Konoha tras un juicio bastante largo; el Consejo habia ordenado la muerte inmediata de Sasuke y sus compañeros, sin embargo, la misma Hokage, Tsunade se opuso terminantemente y destituyó al Consejo, una de las promesas que se habia hecho a sí misma, era gobernar Konoha con toda la transparencia posible, y ahora que Danzo estaba muerto podía eliminar la Raíz, después de todo, eran ninjas que no trabajaban más que para los intereses de unos cuantos; de la misma manera, Tsunade mandó a juicio a todos aquellos que habían participado secretamente en la matanza del Clan Uchiha, dándole así a Sasuke, un poco de justicia por lo que habia pasado con su familia y volviendo a dar dignidad a dicho Clan ya extinto.
Kakashi, Sakura y Naruto se habían opuesto terminantemente a que el Uchiha fuera condenado; después de todo Konoha aun existía gracias a él. Sin embargo, Tsunade manifestó que era necesario que Sasuke obtuviera un castigo por sus actos, habia traicionado a Konoha después de todo. Seis meses en prisión era bastante justo, así que no hubo mayor oposición por parte del Equipo Siete; en principio Kakashi y Naruto iban a verlo a prisión por lo menos dos veces a la semana, Sakura no fue ni una vez. Naruto mencionó algo parecido a "es tu castigo por dejarla en una banca…".
Si, sorprendentemente Sasuke sabía que merecía eso y mucho más.
Después de haber cumplido los seis meses tras las rejas, el Equipo Hebi fue liberado; Suigetsu partió con Karin bajo la promesa de que no volverían a ser parte de los ninjas desterrados y asesinos, buscaban más bien, una vida de aventura y aparente tranquilidad (cosa que entre ambos era casi imposible), Sasuke estaba casi seguro de que Karin aun no le hubiera perdonado del todo que este habia intentado matarla, sin piedad. Jugo se habia quedado en Konoha ayudando a buscar la cura para algunas enfermedades, él era el origen del sello maldito, así que entre sus venas, los científicos esperaban resolver muchos misterios.
Sasuke habia pasado los siguientes seis meses en un periodo de prueba, realizando misiones de rango D y C, bajo la supervisión de Sakura y Kakashi; fue un tiempo casi interminable para Sasuke debido al aburrimiento que le atacaba todos y cada uno de los días, se preguntaba continuamente si no hubiera sido mejor permanecer como uno de los ninjas más buscados y peligrosos, como desterrado haciendo lo que se le viniera en gana; pero ciertamente, aquella vida no le hubiera permitido compartir el tiempo ni los momentos con personas como Naruto, Sakura o Kakashi, quienes a pesar de todo, seguían ahí, para él.
Pasado un año de permanecer en Konoha, Sasuke se enlistó, junto con Naruto para presentar los exámenes Chunnin; los cuales pasaron casi con los ojos cerrados; y ahora estaban preparándose para enlistarse a las filas de los ninjas jounin, junto con Sakura, cuyo sueño ahora consistía en convertirse en un ANBU médico…
Ahora, habiendo pasado dos años desde la pelea contra Madara, las cosas parecían bastante tranquilas; aquella noche, por segunda ocasión, volvería a celebrarse el Festival de la Primavera, en donde se plantaría una feria y al final un espectáculo lleno de disfraces y colores.
La comida transcurrió tranquila y se escuchaba solamente hablar, animadamente a las chicas, sobre las cosas que encontrarían aquella noche durante el Festival. Sin duda, sería un evento emocionante.
— Entonces, nos vemos esta tarde chicas. — se despidió Ino mientras, del brazo de Shikamaru comenzaba a caminar en dirección contraria a las demás. —¡Y quiero verte con el kimono nuevo, frentona!
— ¡Ino cerda! Claro que me lo pondré. — respondió Sakura fingiendo enfado.
— Hinata chan y yo iremos a casa de Neji, los vemos esta noche, ¡dattebayo! — dijo Naruto mientras caminaba con Hinata de la mano, y con un pequeño ademán se despedía de sus amigos.
— Se ven muy felices juntos, ¿verdad Sasuke kun? — suspiró Sakura mientras observaba como sus amigos se alejaban entre risas y platicas.
—Hn.
— ¿Es eso un sí o un no? —volvió a inquirir Sai.
—Es un lárgate de aquí, que te importa. Piérdete. — gruñó Sasuke.
Sai se encogió de hombros y con un ademán también se despidió de Sakura y de Sasuke mientras se alejaba murmurando "no sabía que dos letras significaban tantas cosas…"
—A veces eres muy grosero. —reprimió Sakura con una mirada seria.
—Y tu muy molesta. — se defendió Sasuke mientras echaba a andar.
— ¿A dónde iras? —preguntó Sakura un tanto confundida.
— ¿Vas camino al hospital, no? Te acompañaré.
Era una orden. Por un momento Sakura se mostró sorprendida y observaba como los pasos despreocupados e indiferentes de Sasuke iban alejándose poco a poco; la pelirrosa sonrió ampliamente y corrió hacia él colgándose de su brazo. Sasuke no se inmutó.
— ¿Me estas consintiendo porque es mi cumpleaños? —sonrió Sakura.
—No tengo nada mejor que hacer.
—Esa fue una respuesta evasiva. — se quejó Sakura.
—Pero fue una respuesta.
Sakura hizo un puchero, parecía niña chiquita siempre que estaba cerca de él. Al principio, su relación era devastadora, Sakura no perdía el momento para recordarle lo basura que habia sido por dejarlos y abandonar Konoha, Sasuke solo escuchaba o pretendía escuchar; la entendía aun cuando ella no lo entendiera a él. Con el paso del tiempo, la relación habia mejorado bastante, Sakura no se comportaba frente a él como una niña boba y enamorada, sino como una… verdadera amiga. La misma actitud que tenía con Naruto, la tenía con Sasuke… y eso, por un momento, no le habia agradado nada al Uchiha, quien culpaba a Konoha de la recuperación de algunos sentimientos "humanos", al parecer, la Aldea podía causar ese efecto: fortalecer lazos.
El camino hacia el hospital transcurrió rápido; quizá era porque Sakura no habia parado de hablar sobre las operaciones que habia asistido durante la mañana; o bien, porque tampoco dejaba de mencionar los miles de cambios que le haría a su departamento. Si, Sakura vivía sola, habia perdido a sus padres durante la invasión de Pein y ahora, era justo igual que Naruto y Sasuke: una huérfana.
—Gracias, Sasuke kun. —sonrió Sakura antes de entrar al Hospital. — Nos vemos esta noche.
—Hn.
Y sin decir nada mas, Sasuke dio media vuelta y comenzó a andar, dispuesto a perderse entre las paredes de la casa de los Uchiha.
— ¡Sakura! — la voz de Shizune apareció detrás de la joven pelirrosa sobresaltándola. No habia ni siquiera cerrado la puerta y ya le estaban buscando. Se volvió para mirar a una carismática compañera que le recibía con una enorme sonrisa. — Espero estés pasando tu cumpleaños de maravilla, Tsunade sama quiere verte.
Sakura le devolvió la sonrisa. — Muchas gracias. ¿Crees que me vaya a dar un enorme regalo? —bromeó la joven kunoichi. Shizune se encogió de hombros.
—Puede ser. — contestó Shizune al momento en que abría la puerta de cristal, justo al ver como una madre llevaba a su pequeño, que sangraba de una mano. — Anda ve, yo me encargo. —se apresuró a decirle a Sakura antes de que ésta tomara el caso del niño en sus manos. Sakura asintió y se dirigió hacia los elevadores.
No tardó mucho en llegar a la oficina de la Directora del Hospital, su maestra y la que habia fungido desde hacía mucho tiempo, un papel maternal con ella; golpeó la puerta pidiendo permiso para entrar e inmediatamente esta se abrió, Sakura entró a la habitación para ver como la mujer de cabellos rubios se hallaba sumergida en montañas de papeles sobre su escritorio, visiblemente cansada. Tsunade alzó la vista, y al ver a Sakura su posición se relajo y sonrió ampliamente, se levantó de su asiento para dirigirse a su joven y bella aprendiz y la estrechó en un fuerte abrazo.
—Feliz cumpleaños, Sakura. — le dijo una vez que se separó de ella.
—Tsunade shishou, muchas gracias. — contesto Sakura con un pequeño sonrojo.
—Espero que el festival sea una perfecta celebración para ti esta noche. —una voz detrás de ella la sobresaltó. Sakura se giró para ver a Shino, alto y completamente tapado, como acostumbraba. A pesar de que no podía verle, Sakura sabía que Shino esbozaba una pequeña sonrisa; aun cuando en ese momento se preguntó que estaría haciendo él en la oficina de Tsunade.
—Bueno, te mande llamar justo por ello. —dijo Tsunade mientras volvía a sentarse en su enorme silla, adivinando los pensamientos de Sakura, y le entregó un sobre.
— ¿Una misión? — preguntó Sakura atónita. Ya llevaba años sin recibir una misión.
Tsunade asintió. — Creo que lo has deseado demasiado, y me permití conseguirte una misión como regalo de cumpleaños.
La idea le emocionaba a Sakura, sin embargo, ella tenía un compromiso con el Hospital, ¿Cómo iba a dejar a sus pacientes?
—Yo, personalmente, me haré cargo de tus pacientes. — informó Tsunade una vez más adivinando los pensamientos de Sakura.
—Pero…— dudó Sakura señalando el montón de papeles sobre el escritorio de Tsunade. —Usted ya tiene mucho trabajo, shishou…
—Bueno, —respondió Tsunade con cierta malicia. — Aun no les he asignado un castigo a Uchiha y a Uzumaki por destrozar la tienda de Ino en su última pelea; no les vendría mal encerrarse en una oficina a revisar papeles.
Sakura rió, ciertamente estaría encantada de ver la cara de ambos al recibir noticia de su castigo. Estaba feliz, necesitaba una misión y justo esta llegaba a sus manos.
—Es una misión de Rango C, pero no debes confiarte, Sakura. Es sencilla, pero laboriosa. —informó Tsunade con gravedad. Sakura asintió con firmeza escuchando las indicaciones. — Deberás viajar al País de la Piedra, como sabrás su líder es un sacerdote y sucede que hay un numero considerable de mujeres que han sido envenenadas.
Sakura frunció el entrecejo. — ¿Han muerto todas?
Tsunade hizo un gesto negativo. — En eso consiste tu misión, Sakura. Encontrar el antídoto y salvarlas. — Eres la mejor mèdico que existe, por eso considero que será bastante fácil para ti y para Aburame, terminar con esto rápido. Las especificaciones están contenidas dentro del pergamino. Creo que un periodo de tres meses es más que suficiente para que regresen con la misión cumplida.
— Si no es que antes. — contestó Shino con altivez.
Tsunade asintió. — Bien, partirán mañana a la hora que crean conveniente.
— Muchas gracias, shishou…
El atardecer estaba dando paso a la noche; se comenzaba a pintar el cielo de un azul oscuro que pronto se volvería casi negro adornado por estrellas; las calles de Konoha estaban llenas de civiles, y también habia ninjas que de un lado a otro paseaban animadamente entablando pláticas alegres. Muchas parejas caminaban tomadas de las manos, sonriendo y demostrándose afecto.
Era, sin duda una ocasión especial para Konoha. Los arboles volvían a vestirse de rosa, cuando las flores de cerezo inundaban las ramas; aun al anochecer podía escucharse el lejano canto de los pájaros que celebraban la llegada de la primavera; la gente parecía no tener ninguna preocupación en aquel momento: predominaba la belleza y armonía en todas partes; habia altas lámparas decorando las calles y un sinfín de listones rojos colgados en los arboles que simbolizaban "el surgimiento del amor"; casi como en todas las tradiciones, se creía que en la primavera los enamorados encontraban los momentos perfectos para demostrarse su amor.
Sakura estaba realmente feliz, Tsunade le habia dado el mejor regalo hasta ahora. Finalmente, volvería a tener una misión, una bastante rara y un tanto fantasmagórica, al parecer, pero una misión, dejo que sus pensamientos divagaran en como seria, realmente nunca habia estado en una misión con Shino, a quien apreciaba, pero le parecía bastante raro… Por un momento, mientras sentía como el agua le bañaba la piel, se preguntó qué dirían Sasuke y Naruto acerca de ello, quizá no les agradaría en absoluto, pero ni que hacerle, aun cuando ellos aun fueran bastante protectores, ella ya no era ninguna niña débil e indefensa…
Salió del baño y comenzó a vestirse, el kimono que le habia regalado Ino era realmente hermoso; los rayos de la luna que comenzaba a alzarse en el cielo anunciaba ya que la noche habia llegado. "Diablos", murmuró Sakura al ver que ya se la habia hecho bastante tarde.
— Llevas más de una hora arreglándote.
La voz de Sasuke, del otro lado de la puerta, la sobresaltó. Por un momento, Sakura pensó en abrirle, pero prefirió a que estuviera completamente lista para hacerlo. No podía creer que Sasuke llevara tanto tiempo esperando, ni siquiera se percató cuando el entro en su casa; por unos instantes agradeció haberle dado a sus compañeros del Equipo Siete, las llaves de su departamento, confiando en que jamás abusarían de su confianza. Sakura sonrió. Habían pasado solamente dos años y finalmente veía a Sasuke como tanto habia deseado: con ellos, tranquilo y como un ser humano con sentimientos.
—Solo diez minutos más. —contestó Sakura apresurándose. —Ya casi termino.
—Hn.
Recargado contra la puerta de su habitación, Sasuke esperaba a Sakura con aparente paciencia, sin embargo, lo cierto era que dentro de él la desesperación comenzaba a tomar forma. No habían sido solo diez minutos más, sino veinte… ¿Qué diablos tomaba tanto tiempo a Sakura? Por milésima vez se reprochaba haber tomado la decisión de asistir al maldito Festival en donde se vería obligado a socializar de alguna o de otra manera, pero si se hubiera quedado en casa, seguramente Sakura, Naruto y hasta Kakashi habrían ido a sacarlo arrastrando de ahí…
La puerta se abrió y los ojos negros de Sasuke captaron la hermosa figura de Sakura, quien aparecía completamente deslumbrante. Rápidamente, Sasuke se obligo a sí mismo a recuperar la compostura que por un instante habia perdido al ver a su compañera tan bella. Un hermoso kimono color verde esmeralda, que contenía grabadas hermosas flores de Sakura contrastaban perfectamente con el cabello y los ojos de la kunoichi. Un bello pasador con forma de mariposa grabado en tono plateado con cristales verdes adornaba el pelo suelto de Sakura, que le llegaba a los hombros, apenas. El brillo en los labios rosas de Sakura incrementaba la tensión formándose en el interior de Sasuke, quien habia quedado sin palabras…
Ante la mirada intensa de Sasuke, Sakura sintió con un color rojo teñía sus mejillas, y ahora agradecía no haber utilizado rubor, pues parecería jitomate.
— ¿No dirás nada? — preguntó Sakura, un tanto estresada por los minutos de silencio que se habían formado.
—Hn. — respondió Sasuke, retomando el control.
— ¿Solo eso? —preguntó Sakura frunciendo el entrecejo, un tanto molesta pero también un poco… decepcionada.
— Te ves…bien—cedió Sasuke un poco, Sakura alzo más una ceja cuestionando un poco su declaración. Sasuke resopló dándose por vencido…—Esta bien, te ves hermosa.
Y ya no me cuesta nada decirlo.
A pesar de que Sasuke ya no le miraba, su voz era bastante fría y su rostro no demostraba ninguna expresión, Sakura sonrió ampliamente.
—Tú también te ves muy bien, Sasuke.
—Hn.
—Está bien, podemos irnos. —dijo Sakura mientras cerraba la puerta de su habitación y se dirigía hacia la puerta de la entrada. Pero una mano la detuvo, Sakura se volvió para mirar a Sasuke quien la observaba con una media sonrisa en los labios, volvía a abrir la puerta de la habitación y guiaba a Sakura hacia adentro.
Frente a él se hallaba Sakura expectante; por unos segundos, Sasuke no sabía lo que hacía ni porque lo hacía, después recordó que Sakura siempre habia sido una de las personas más cercanas a él y ciertamente… le apreciaba, o más que eso, pero no se permitía pensar o sentir lo que debía permanecer reprimido. Los ojos de Sakura se abrieron grandes, sorprendidos al ver cómo, una pequeña cajita de azul marino terciopelo yacía en la mano de Sasuke, extendida.
—Feliz cumpleaños, Sakura.
Una hermosa luna de plata resplandecía hermosa, de la punta baja de la luna colgaba una pequeña piedra esmeralda. Era un dije, precioso…digno de Sakura.
Una lagrima recorría la mejilla de Sakura. Sasuke se sentía complacido…
—Sasuke kun, muchas gracias. —dijo Sakura abrazándole repentinamente… y Sasuke, le devolvió el abrazo.
Habia un calor entre los dos… un calor que Sakura ya habia sentido antes y que ahora, Sasuke se permitía sentirlo.
Sin duda, parecía un nuevo comienzo para aquella noche mágica.
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