Capítulo 2

Cada decisión es un camino diferente.

Aura estaba muy contenta por estar en Inglaterra, y poco a poco fue dejando de lado el miedo de que pudiera encontrarse peor en casa de su padre. Las únicas clases que había tenido hasta el momento eran de pociones y no era muy buena pero su padre insistía en que necesitaba práctica. A Aura le hubiera encantado practicar más, ya que empezaba a gustarle esto de la magia, pero su papá estaba cada vez más ocupado con otros asuntos y ella no quería ser un problema más.

Y era así como se sentía últimamente. Así que durante las primeras semanas que estuvo allí trató de estar tranquila y ayudar a limpiar y cocinar. Si su papá tenía algún problema o no encontraba algo, consultaba a Aura y eso la hacía sentir necesaria. A Aura le encantaba sentir que estaba haciendo algo para ayudar, y casi ni se dio cuenta cuando llegó el mes de diciembre. Parecía que había estado solo unos días allí.

Los últimos días Aura apenas podía hablar con su padre, pero sentía que no era necesario hacerlo ya que nunca había estado más cerca de el y se sentía muy feliz. Sin embargo, Aura se puso a pensar que había algo que no la dejaba tranquila. Y era, que aunque estaba feliz, se sentía sola. En su antigua casa podría no haber sido tan feliz pero nunca estaba sola. Al verse pensando eso se culpó ya que estaba siendo muy exigente.

Era muy temprano en la mañana y Aura estaba aún dormida cuando su padre entró a su habitación. Trató de despertarla pero Aura seguía dormida. Empezó a moverla, a decirle que despertara, pero nada.

Se fue de la habitación y volvió después de un rato. Aura, por supuesto, seguía dormida. Matthew tiró un frasco pequeño al suelo, que se rompió e hizo un ruido muy fuerte, como si algo más grande que el frasco hubiera estallado.

Aura se despertó en seguida y se levantó de la cama.

-¡¿Qué fue eso!

- La única forma de despertarte.

- ¿Tu los hiciste? – Aura pasó de enojada a interesada, al darse cuenta de que después de algunos días estaba hablando con su papá.

- Sí. Si quieres te puedo dar algunos.

- Sí, ¿vamos?

- Eh, espera un poco. Tengo que hablar contigo de algo.

Aura se puso algo nerviosa. Su padre sonaba serio. Se sentaron los dos en la cama y su papá empezó a hablar.

- Aura.

- ¿Si?

- Has notado que no he tenido mucho tiempo libre, ¿cierto?

- Bueno, un poco, pero…

- Lo que pasa es que… - parecía que a Matthew le costaba decir esto - ¿Te gusta Londres?

- ¡Sí! ¡Claro que sí! –dijo Aura tratando de exagerar un poco en caso de que su padre quisiera que volviera.

- Mira, he estado hablando con algunas personas y resulta que puede ser que nos vayamos a otro país.

- ¿Qué? ¡Pero si acabo de llegar! ¿Es seguro?

- No, claro que no.

- ¿Es por trabajo?

- Sí, algo así.

- ¿Qué tiene que ver ser profesor de pociones con viajar a otros países?

- Supongo que no mucho, pero te acabo de decir que tiene que ver con trabajo, no con mi trabajo actual, el hecho de ser profesor.

- Lo siento – Aura sintió como que no había tratado de entender a su padre muy bien.

- Sé que te debe molestar esto, ya que llegaste hace un mes, pero por eso es tu decisión.

- ¿Mi decisión? Papá, es tu trabajo…

- Lo sé. Pero tú eres mi hija, y te debo todo el tiempo que no hemos estado juntos. Tú eliges si nos vamos o nos quedamos.

Matthew se levantó y estaba cruzando la puerta cuando Aura lo detuvo.

-¿Papá? ¿Era necesario despertarme para decirme eso?

Lo que menos quería Aura en ese momento era irse de Londres. Aunque se sentía sola a veces, sentía que estaba más feliz que nunca y le encantaba vivir allí con su padre. Sin embargo, su papá no le hubiera dado a elegir y eso significaba que no era algo tan importante como para que se tuvieran que ir si o sí. Pero quizás ese nuevo trabajo le gustara más, y ganara más dinero. Era muy difícil para Aura decidirlo, pero pensó que lo mejor para su padre era irse y lo mejor para ella era quedarse. Aunque eso signifique no estar juntos. El la llamaría y volvería en unos meses así que no es como si no lo volviera a ver. Además últimamente ni hablaban, no habría mucha diferencia entre eso y lo que sería si se separan. Aunque sabía que esa no era una de las opciones que le dio su padre y estaba siendo egoísta. Aunque, después de pensarlo un poco se dio cuenta de que sería más egoísta hacer que se quedaran los dos.

Había estado pensado en lo mismo durante toda esa tarde.

Su padre estaba en su habitación, escribiendo algo, cuando Aura llegó. Él se volteó para verla y dejó de escribir. Con la mirada entendió que quería decirle algo. Aura parecía nerviosa.

- Papá…

- ¿Ya lo decidiste?

- Sí. Pero…

- Bueno, ¿y qué vamos a hacer?

- Eso te iba a decir.

- Ah, claro. Continúa.

- Mira, tú me diste dos opciones. Irnos o quedarnos. Y yo estuve pensando que quizás ninguna de ellas sea la indicada.

- ¿A qué te refieres? ¿Quieres volver…?

- No. No es eso. Es que a mi me gusta mucho Londres, y estoy contenta aquí. Y creo que si nos vamos a otro país nos vamos a estar viendo menos que acá.

- Bueno, es posible, quizás tenga más trabajo. Pero ¿A dónde quieres llegar?

- Bueno, vas a volver en unos meses, ¿cierto?

- Sí, aún no se cuando, pero vamos a volver en unos meses.

- Bueno, no sé si "volvamos" en unos meses. Lo que quiero decir, es que podrías irte tú y yo quedarme. Seguiríamos comunicándonos y además volverías y…

- No puedo dejarte sola en una ciudad que a penas conoces.

Aura no había pensado en eso, pero quiso seguir insistiendo.

- Sí, ya lo sé, pero…

- Además había planeado lo de tus clases.

- Pero aún así podría tenerlas. Papá, no creo que necesites preocuparte de alguien más mientras estés allá. Y supongo que no te estaría ayudando mucho, ¿no crees que sería lo mejor?

- En realidad, no lo sé. Tengo que pensarlo.

- Papá, por favor piénsalo.

- Bueno, lo voy a hacer. Ahora vete a dormir que es tarde.

Aura pensó que era una excusa para terminar la conversación ya que eran las ocho de la noche, pero le hizo caso a su padre y se fue a dormir.

Durante la semana siguiente, Matthew parecía mucho más ocupado que antes. Aura esperaba que esto se debiera a que estaba buscando un lugar en el que se pudiera quedar. La verdad, su papá no pareció muy entusiasmado con la idea. Pero Aura sí lo estaba, aunque como siempre, no se había puesto a pensar en las consecuencias de separarse de su padre. Él tenía razón cuando dijo que era una ciudad que a penas conocía, pero a Aura la idea no le parecía mala.

- Está decidido – le dijo su padre una mañana -. Vamos a hacer lo que dijiste.

- ¿Qué? – Aura se sorprendió -. ¿En serio?

- Sí, ya arreglé todo.

- ¡Papá, gracias!

Su padre se rió y ambos se miraron.

- ¿Con quién me voy a quedar? ¿Voy a vivir aquí? ¿Sabes cuándo vas a volver?

- No, no vas a vivir aquí. Vas a vivir con un amigo en su departamento. Y no sé cuándo voy a volver, pero cuando lo haga vamos a vivir juntos. ¿Te parece bien?

- Sí, está bien. ¿Qué va a pasar con las clases?

- Le expliqué todo y dijo que podía llamar a algunos profesores.

- Ah, bien.

- Bueno, nos vamos mañana así que empieza a empacar. Mañana yo me tengo que ir a la mañana así que te voy a dejar en el departamento y luego yo me voy.

- Gracias por todo, papá.

- Discúlpame. Ya sé que un buen padre no te dejaría sola en una ciudad con un desconocido, y menos ahora que va a ser Navidad.

- No te preocupes, yo elegí quedarme. Además nosotras no celebrábamos Navidad.

- Aura – su papá parecía muy satisfecho -. Gracias por entender, voy a tratar de volver lo más rápido posible.

Aura asintió. Estaba emocionada, pero creía que su papá se sentía culpable.

- Papá, voy a estar bien.