Muchas gracias por haber recibido de buen agrado este finc. Solo espero les guste el capitulo...sin más disfruten la lectura.

KARMA

Como siempre me hallaba en mi habitación, caminaba de un lado a otro buscando alguna posible situación para poder expresar mis sentimientos a Lucy, me sentía algo inseguro, en mi interior tenia miedo, miedo al rechazo, pero de al alguna manera me lo merecería, eso sería muy poco comparado a lo qué le hice a Lucy, estaba sumamente perdido, y es qué sabia a la perfección qué Lucy saldría con Cheney, maldito seas Rogue, a la perfección sabia que ni mi hermanita Wendy y ni hablar de mi primita Levy con seguridad puedo decir qué me matarían y no me ayudarían en absoluto. Además estaba en una relación con Lissana, vaya suerte tengo, salí de mi habitación caminando por el pasillo del lugar, necesitaba tomar algo para aclarar mis ideas, llegue a la sala para toparme con mi primo Jellal con una lámpara encendida a su lado, suspire y decidí seguir con mi camino.

-se qué algo te pasa - soltó de repente, trague duro y comencé a dar media vuelta para verlo mirándome con seriedad y confianza.

-imaginaciones tuyas serán - lo persuadí

-claro...como digas Natsu, pero puedo asegurar qué terminaste por darte cuenta de ciertas cosas -me dijo sonriendo insatisfecho

-paso...no digas tonterías Jellal - le dije irritado

-te conozco más de lo qué piensas primo - una altanera sonrisa se dibujó en su rostro, maldito seas Jellal , me acerqué sentándome en el sillón contrario al de él, sonrió asintiendo y dejando su libro en la mesa - Levy me contó...qué llegaste hecho una bestia

-tu hermana nunca te deja sin noticias - excuse, Jellal solo negó y me sonrió

-te molesta...la cita

-no es eso...verás el maldito de Rogue me odia y seguro se vengara de mi lastimando a Lucy - estaba seguro de ello

-pero Rogue- san tiene muy buenas intenciones con Lucy-san. Es más le pidió permiso a Sring-san

-gracias...- dije sarcástico - si solo era eso mejor me voy a dormir - me dispuse a marcharme

-a veces eres frágil - me di vuelta, allí estaba él mirándome serio - eres muy tonto a veces, perdón, todo el tiempo - se levantó haciéndome frente - haces las cosas mal, y no te das cuenta qué tus acciones causan dolor - me reprochó apretando sus puños - no es por resentido, pero yo conocí a Lucy mucho antes qué tú, Levy y yo la tomamos como una hermana para nosotros, sabes lo qué ella sufrió con su maldito padre...- bajo su mirada, era cierto, lo se y lo recuerdo, mis primos Levy y Jellal conocieron a Lucy cuando era una niña, ya qué sus padres tenían negocios con Jude, luego de años ellos estuvieron a su lado, y en secundaria ellos le recomendaron el instituto Fairy Tail, allí fue cuando la conocí, apenas le dije...Hola...ella me sonrió devolviéndome el saludo, en ese momento solo en ese momento me convencí de qué la quería por siempre a mi lado.

-lo se Jellal - afime cerrando mis puños

-no sabes lo doloroso qué fue verla llorar por tu causa - el suspiro flotándose su cien

-yo...por Lucy - intenté decir

-eso ya lo se...incluso antes de qué tú mismo te des cuenta - abrí los ojos impresionado - por eso eres un idiota - ahora qué sabes...debes de hacer las cosas bien

-pero...no se cómo...Jellal, tengo novia a la que veo como una hermana

-Por eso te quiero matar...solo dímelo...- suspire nervioso y muy sonrojado, sabía a lo qué simplemente se refería

-amo a Lucy...la amo, quiero recuperar su amor - baje mi vista nervioso, Jellal no dijo nada solo escuche su respiración

-no sabes como quiero golpearte en este momento - me dijo - pero no lo aré por qué despertare a Levy - se sentó suspirando

-eres muy raro...

-¿mira quien lo dice?- me preguntó sarcástico - tenemos qué pensar

-eso quiere decir...

-así es primo te ayudare - trate de desistir más el me hizo una mueca demasiado terrorífica, maldición qué estar con Erza lo contagió un poco, me senté en el sillón mirándolo serio

-lo primero...debes de hablar con Lissana - suspire - no es justo qué estes con ella si amas a Lucy

-lo se...

-te recomiendo qué cuanto antes mejor, ahora debes de pensar en que Rogue-san esta tras Lucy-san...y qué mañana tienen una cita - fruncí en ceño asintiendo - Natsu...esto es muy difícil, lo mas probable es qué Rogue se confiese mañana

-pero...- intenté objetar mas Jellal puso su mano bajo su barbilla pensativo

-estoy más qué seguro

-debo de impedirlo Jellal - me levante alterado de solo pensarlo

-actua con madures por una vez en tu vida Natsu - me regaño - en primer lugar hay muchas posibilidades qué Lucy lo acepte - apreté mi mano - la rechazaste hace dos años, por lo qué una mujer haría lo imposible por olvidar algo así y según Levy ella lo supero - baje mi cabeza, ya no queria más - y pir lo qué e visto ella y Rogue se lleban de maravilla, incluso Sting-san lo ayudo con sus preferencias

-no me estas ayudando - le dije

-lo se, pero solo te estoy informando como estan las cosas verdaderamente Natsu...no me gusta qué te crees falsas iluciones, o es qué acaso crees qué solo le dices que la amas y ella se lanza a tus brazos..entonces estas más qué equivocado, ella sufrió dos años siendo tu amiga

-qué estas tratando de decir

-que si ambos comienzan una relación lo respetes - se levantó y comenzó a caminar - haz las cosa bien y sobretodo a ecepta lo qué pasara...confío en qué todo tiene un porqué - se fue caminando a su habitación, me quedé sentado allí por primera vez pensando, tomé mi celular marqué el número de Lissana, mañana tengo qué hablar con ella primero, luego de minutos me contestó afirmando qué si me vería, me tiré al sillón, escuchando el silbido del viento, temblaba levemente, tenia miedo, era la primera vez qué de repente lo sentía, tal vez era lo mismo qué alguna vez sintió Lucy, mañana se definiría todo según yo, mañana.

Me desperté como siempre con una increíble flojera, mi hermana Wendy me despertó a ligeros golpes, al levantar mi vista me topé con la sala, maldición me quedé dormido allí, Levy salió de casa diciendo qué tenía una cita con Gajeel.

-te veo raro Natsu-nii - me dijo mientras intentaba preparar el desayuno

-ah, no te preocupes por eso

-Natsu - nii - me llamó, di media vuelta para verla seria pero sonriente - ayer estabas muy triste - intente hablar más ella levantó su mano para qué me callase - se qué tu amas a Lucy-nee, lo se desde hace mucho tiempo, no me cae mal Lissana-san pero me gustaría mucho que Lucy-nee sea mi cuñada, por más qué la prima Levy este algo molesta contigo - Wendy sonrió cerrando sus ojos, no lo pude contener la abrase, ella poe lo menos me apoyaba - tranquilo Natsu-nii...pase lo qué pase el día de hoy tienes que saber qué todo tiene un porqué y sobretodo qué no todo esta perdido - sólo asentí, era como si me estuviera preparando para el día de hoy

-gracias Wendy...daré lo mejor de mi...

Luego de ello tomé el desayuno qué Wendy me preparo, a pesar qué tenga solo quince años aveces es muy sabia, eran como las doce del mediodia estaba algo inquieto, sabía a la perfección qué Lucy ya estaría en su cita con Rogue, por mi parte cita con Lissana sería dentro de una hora, aunque no er una cita, se lo aclaré en el mensaje, era hablar, espere nervioso la hora acordada y por lo visto llegó rapido, tome mis cosas y me dispuse a salir, sin antes ver qué Wendy no necesité nada. Sali caminado, di unos cuantos pasos para detenerme por causa de la vibración de mi celular.

-hola - respondí mientras continuaba con mi trayecto

-hola flamita - era Gray, bufe solo un poco

-hola hielito, ¿paso algo? - pregunté mientras continuaba caminando

-bueno...Jellal me contó sobre su pequeña conversación de ayer - me dijo, crucé la pista chistando algo enojado, ese Jellal no sabe ocultar nada de nada, tal vez no debí de decirle nada, o incluso matarlo por haber bajado mi autoestima ayer, me golpeo y dejó tirado a un lado con sus frías palabras, era como si de repente su personalidad cambiara.

-ya veo qué te fue con el chisme

-para nada, solo le insinué tu problema con la estupidez flamita - fruncí el ceño apreté mi celular fingiendo qué era el maldito desnudista de Gray - y en medio de la conversación hablamos sobre la mayor estupidez que cometiste hace dos años

-¿vas a seguir cubo de hielo?- le pregunté ya fastidiado, escuche una risa sacorrona.

-claro que no, sólo decirte qué pase lo qué pase tienes mi apoyo, lo bueno es qué por lo menos te diste cuenta de algunas cosas, solo...bueno qué no estas solo flamita pase lo que pase

-Princesa de hielo...- susurre sonriente, era la primera vez qué el stripper me decía algo así - gracias...

-no hay de qué, te dejó cerebro chamuscado viene Juvia, nos vemos el lunes

-nos vemos - guarde mi celular di un fuerte suspiro al ver qué llegué al bar al cual cite a Lissana, entré algo nervioso sería algo como difícil, porqué terminar con alguien con quién estuviste dos años es algo muy difícil, entré al bar y con la mirada comencé a buscarla, vi su cabellera blanca a lo lejos, suspire y comencé a caminar en su dirección, llegué a la mesa cerca del ventanal principal del bar.

-hola, perdón si tarde - dije mientras me sentaba, y allí estaba ella sonriéndome, por un momento me sentí miserable.

-no espere mucho...- me dijo de repente, lo extraño es qué ella no pidió nada para beber o algo por el estilo solo se quedó mirándome, esperando a qué diga algo - y...dijiste que teníamos qué hablar

-cierto...- dije algo dudoso - Lissana...verás...yo

-dilo Natsu - me ánimo soltando una pequeña carcajada

-quisiera hablar de lo nuestro Lissana

-dime - me dijo seria por un momento creía que ella me golpearía sabiendo lo qué se aproximaba, tragué duro, pero decidido levante la vista para verla a los ojos, tenía qué hacerlo de alguna manera, era terminar de una vez con este sufrimiento, puedo asegurar qué si continuó con Lissana me haría más daño a mi como a ella.

-lo nuestro fue muy lindo, de ello no voy a negarlo, pero...

-lo se...a mi también me pareció lindo - coincido

-pero creo qué es la hora de que me dejé de tonterías, quisiera qué me escuches - pedí, ella sólo asintió - escúchame...yo no puedo seguir con esta relación - observé su rostro impresionado, pero tenía qué proseguir - para ser honesto yo te quiero mucho...pero como una hermana, lo nuestro fue muy lindo, pero por mucho tiempo yo...

-es por Lucy...¿verdad? - levante mi vista para verla sonreírme con algo de tristeza, solo asentí nervioso e inseguro de alguna manera me sentía algo culpable al verla en ese estado, ella suspiró - sabes eso ya lo sospechaba desde hace como un año - me dijo sonriente - en fin también fue culpa mía...

-no digas eso...en realidad fue mi culpa, yo ame a Lucy mucho antes de lo nuestro por eso perdóname no fui sincero contigo ni con ella

-Natsu...

-perdóname por favor pero no puedo seguir haciéndome daño, ni a mi, ni a ti, necesito hacer las cosas bien, entiéndeme Lissana - sus ojos mi observaron un buen momento entendería si ella se levantará con todo y me abofeteara en medio de este bar, eso sería poco, sólo vi como ella se levantaba sonriendo, tomó su bolso se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla

-no debo de molestarme, Natsu me alegro que al fin reaccionaras no te preocupes por mi, en fin también la culpa fue mía, me confesé cuando estabas confundido no debí de hacerlo...gracias por estos dos años

-espero no arruine nuestra amistad - dije algo deprimido

-claro que no, no seas tan tonto Natsu- ella me sonrió y yo también le sonreí no era tan difícil después de todo

-gracias por entenderme Lissana eres una gran amiga - le dije, por alguna razón me sentí muy aliviado al ver su sonrisa de aprobación, luego de ello se retiró dejándome en el bar, finalmente terminé con Lissana de buena manera, me quede en el bar tomando una bebida un largo tiempo, pensé en tantas cosas, desde qué conocí a Lucy hasta él día de hoy, me la pase todo el día recorriendo la ciudad de Magnolia, cuando me di cuenta ya estaba anocheciendo, el día paso muy rápido para mi gusto, saqué mi celular.

Las ocho de la noche, suspire, levante mi vista para cerciorarme qué me hallaba a unas cuadras del departamento de Lucy, tenía qué hacerlo, entonces tome pasos a su departamento, no se pero tenía un horrible presentimiento, a pasos algo inseguros camine en su dirección.

Este es el momento en el qué todo se derrumbo para mi, tal vez Jellal tenía mucha razón, demasiada, mis pasos de repente se detuvieron y mi corazón se detuvo un momento, en la puerta del edificio estaban Lucy y Rogue, me escondí tras un poste parecía un idiota aunque lo soy de verdad qué lo soy, mi respiración se detuvo y por alguna razón sentí algo caliente sobre mis mejillas, allí estaban ambos tomados de la mano...besándose, di media vuelta y salí corriendo como un cobarde.

Maldita sea todo, recuerdo que esa noche llore como un inútil, mi corazón dolía, realmente sentía qué moriría en ese instante, Lucy ella de seguro ya no me amaba, llore toda la noche.

¿Así se sintió Lucy?...vaya que si, se siente horrible, doloroso y sobretodo insoportable, impotencia y tantos sentimientos mezclados en mi interior, ser rechazado de antemano se siente horrible.

No solo eso, a la semana de las clases en el Instituto me termine enterando de qué, Lucy y Rogue eran ya novios.

Solo lo acepte, me dolía y mucho cada vez qué los veía juntos, y es qué ella feliz a su lado, todos se enteraron de mi relación terminada con Lissana y ambos explicamos qué era por qué simplemente nos queríamos como buenos amigos, todo terminó.

Realmente era insoportable verla con Rogue, me reía de mi mismo, ella pasó por lo mismo, era como si la rueda del destino me pisara y dejara indefenso ante el sufrimiento, ella lloro y sufrió igual que yo, todo se volvió en mi contra, el viento me tiro al profundo abismo...maldito karma.

Y así paso un mes, un maldito mes, estábamos ya terminando el Instituto, por suerte aprobé todo, ahora nos enfocábamos en qué universidad iríamos. El tiempo pasó tan rápido. Y junto con eso, otra noticia qué termino de aplastar mi corazón...el manuscrito de Lucy sería pronto publicado y no solo eso, la editorial qué la publicaría era una extranjera, por lo qué mi amada Lucy se marcharía de Magnolia, y con Rogue.

Ahora estoy en el aeropuerto, parado observando con un profundo dolor como la mujer que tanto amo se despide entre lágrimas de mis amigos.

-tranquilo cuidare de Lucy - me dijo Rogue, solo lo observe con seriedad y advertencia, solo sonrió algo nervioso

-más te vale Cheney, si Lucy llora te mato y cumplo - dije con el ceño fruncido, ambos nos miramos a los ojos, podría jurar qué él sabía lo qué sentía por Lucy, maldita sea con esta van dos mil novecientos nueve qué tengo ganas de golpearlo.

-Natsu...-di media vuelta para verla allí sonriéndome levemente, con algunas lágrimas en su rostro, de repente sentí como sus brazos me apretujaban - te extrañare mucho Natsu

-yo también...- sentí como mi voz se quebraba la rodee con mis brazos para sentirla, por esa milésimas de segundos solo mía - Lucy...yo...- la apreté más fuerte ocultando así mis lágrimas en su cuello

-no llores tonto...prometo qué pronto volveré - levanto su vista para verme a los ojos sus preciosos ojos achocolatados me miraban con tanta intensidad, limpio mis torpes lágrimas - Natsu...yo...verás - la noté algo nerviosa el algún punto

-Lucy...ya parte nuestro vuelo - dijo Rogue interrumpiendo nuestro momento, y así ella se separó de mi agarre sonriéndome con delicadeza, tomó su maleta y me volvió a sonreír.

Y así la vi marcharse de mi vida, no lloré solo por una razón, cuando ella caminaba dándome la espalda sentía qué ya no podía seguir con este sentimiento, su dorado cabello se movía al son del compás del viento, en el momento en el qué atravesó ese umbral, no volví a sentir nada.

Porqué Lucy se llevó mi corazón consigo.

Y así como el tiempo resultó cruel terminaron pasando dos años...dos años sin Lucy resultaron una todos los días me hallaba estudiando para un parcial, últimamente me la pasaba en libros y parciales, hubo un tiempo en el qué Lucy llamaba cada día, luego algunas veces, y ahora con suerte ella llama cada tres meses, no saber casi nada de Lucy me molesta a tal extremo de querer quemar algo, lo único qué tengo de ella son dos libros qué ella ya publicó, los guardo como mi más grande tesoro, mía amigos me acompañaron en este doloroso trayecto, ellos sabían lo qué sentía por ella, varias veces me preguntaba como estaba, si se hallaba cómoda allá, aún pasando los años continuo amándola con todo mi ser,, porqué ella resultó mi única motivación. Estaba ya cansado así qué camine en dirección a la cocina

a tomar un vaso de agua, cuando de repente la puerta principal se abrió precipitadamente, allí entraron Jellal, Levy y Wendy, los tres parecían emocionados de alguna manera.

-¿paso algo? - pregunté sin ganas

-oh qué aburrido estas Natsu, apenas con veinte años y ya estas como un anciano

-cállate - le dije se seco, Wendy sonrió levemente, ya era toda una adolescente

-primito Natsu a que no sabes - me preguntó Levy de manera misteriosa

-no, claro que no se Levy...-le respondí con sarcasmo

-vamos Natsu...sonríe, aunque puedo asegurarte qué con esta noticia lo harás - Jellal se sentó en el sillón con una sonrisa confiada

-a ver...¿que noticia? - pregunté rendido, los tres se miraron y sonrieron cómplices, me puse algo nervioso

-verás...

-Lucy-nee volverá pasado mañana a Magnolia, tenemos entradas qué ella misma nos envió ya qué en un hotel le darán un premio a su último libro...¿lo entiendes Natsu-nii?...Lucy-nee regresará a Magnolia, ¿lo escuchaste...Natsu-nii? - pero no le preste tanta atención un ligero cosquilleo inundó mi pecho, ocasionando qué una inconciente sonrisa se dibujara en mi rostro, Lucy regresará...mi amada Lucy

-lo vez sonrió por fin...¿mira lo sonrojado que esta? - dijo Jellal riendo satisfecho, a su lado mi prima Levy y Wendy sonrieron felices.

-Lucy...- ella regresaría luego de dos años sin poder verla, sentí como mi corazón volvía a palpitar, tal vez el karma hizo mucho en mi.

Qué más da, Lucy regresará...el tiempo fue rápido y muy estricto conmigo, el tiempo, ese flujo de línea temporal...el tiempo cambio tantas cosas y de alguna manera, pero por más qué el tiempo haya seguido avanzado sigo amándola con todo mi ser.

Porqué el tiempo es lo de menos ante mi amor por ella. Ahora aprovecharé esta oportunidad, era la interceptación qué necesitaba.