Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen.
Esta historia puede contener Vocabulario y escenas fuertes en varios ámbitos
No todo sale de mi imaginación, por lo que es posible que me inspire en diálogos o escenas de otros lugares
No soy escritora, esto es por pura diversión, a cualquier duda o crítica con respeto, estoy abierta.
Capítulo 2
De nuevo aquellos ojos verdes, felinos y penetrantes. De nuevo aquella mirada fija y misteriosa que a Leon habían cautivado hacía ya tanto tiempo atrás.
El rubio no pudo dejar de mirar a la espía durante aquellos eternos segundos, siendo a su vez contemplado por ella, aunque desde luego no de la misma forma.
Había pasado tantos años desde la última vez en la que se vieron, que Leon no sabía por donde empezar; Sólo sabía que si ella estaba allí era porque algo no marchaba bien.
No pudo evitar que un escalofrío lo recorriera al encontrar aquella certeza en su cabeza y en el rostro de la asiática, que continuaba ofreciéndole una sonrisa a media asta.
-Hace 8 años que no nos vemos, supongo que si estás aquí no es por hacer una visita de cortesía. –Comenzó el agente, haciendo que Ada riera levemente al hallar aquel deje de rencor en su voz después del tiempo transcurrido.
-Veo que aún continuas frustrado por el pasado, pero ya no tiene sentido que te sientas así. Ahora tienes una familia.
-Nunca entenderé tu falta de respuestas, eso es todo, Ada. Lo poco que pudo haber entre nosotros acabó hace ya mucho, pero eso no significa que no te aprecie y me alegre de ver que estás bien.
La mujer desvió la mirada, continuando con rostro impasible y una sonrisilla misteriosa, para volver a hablar cambiando de tema, ocultando que no todo era tan bueno en su vida.
-Tienes razón, Leon. No estoy aquí por cortesía, ni para crearte problemas con la señora Kennedy. Se avecinan grandes problemas, y venía a avisarte.
El rubio apretó la mandíbula manteniendo la mirada a la mujer, controlando su temor.
-¿Qué sabes? –Espetó, apuntándola con la barbilla.
-No mucho, sólo que el bio-terrorismo no acabó con Simmons. Ha estado en stand by, y alguien poderoso de este país sigue trabajando en ello, supongo que para nada bueno, como de costumbre.
-Eso es imposible... ¿Quién? Umbrella acabó. En Estados Unidos se destruyó todo lo relacionado con la manipulación biológica y viral. Hubo una gran investigación durante años.
-Sí, es cierto, pero alguien está continuando con esa mierda en el Sudeste Asiático de forma muy discreta, y está dentro de tu gobierno, es lo único que sé.
-¿Para quién trabajas? ¿Por qué sabes esto? –Preguntó a bocajarro con el ceño fruncido mientras asimilaba aquellos datos con pavor.
-Estoy con los rusos desde hace tres años. Desde que se desencadenó esta gran crisis y las guerras en las calles las relaciones internacionales se han ido deteriorando mucho. Rusia teme un enfrentamiento a gran escala, una nueva guerra mundial mucha más sádica que las del pasado, por eso empezaron a espiar a tu gobierno y descubrieron que pese a la imagen que pretenden dar; Se están preparando para algo más que defenderse.
-No lo entiendo... Trabajo con el presidente, lo protejo y sé de sus ideas para con la nación y el resto de países. Él no está detrás, ni nadie que lo rodee.
-Las personas pueden ser grandes actores, y más si se dedican a la política. Seguiré investigando. Sólo quería alertarte para que descubras quién es el responsable y así podamos evitar más masacres.
-Gracias, mantenme informado si descubres algo. –Dijo Leon tras unos segundos, volviendo a la tierra de nuevo, apartando sus cavilaciones.
-Lo mismo digo. Es crucial que esto se resuelva con la máxima discreción para no alertar al culpable, ni crear alarma social a escala mundial.
-Desde luego, puede que adelantara su plan si eso ocurriera.
-Exacto, y supongo que sería muy difícil para tu hijo tener que abandonar esta vida, y para ti verlo sufrir con el horror de años atrás; Por cierto, felicita a Amy de mi parte.
Ada sonrió pícaramente, para después abandonar el lugar con su paso elegante y despreocupado mientras Leon se quedaba admirándola unos segundos, cerrando la puerta al perderla de vista.
El agente se adentró despacio en su casa con semblante serio y pensativo, caminando con lentitud sin dejar de darle vueltas al asunto, sintiéndose traicionado al conocer la noticia de que uno de esos hombres y mujeres a los que protegía con su vida era un estafador que no buscaba la paz, sino el poder y la sangre.
Antes de cruzar el umbral de la puerta y adentrarse en el salón, el rubio cambió de expresión tratando de apartar las preocupaciones, sintiendo un pinchazo en el pecho al vislumbrar la alegría de sus amigos y familia que duraría poco al conocer la verdad, que tarde o temprano aparecería sin remedio ante todos ellos.
Horas después, rozando la madrugada, la casa de los Kennedy volvió a sumirse en la tranquilidad que contrastaba con el sentimiento de Leon, aún compungido e inquieto mientras con un suspiro de decepción, sentado en la cama, programaba la alarma de su móvil para levantarse al día siguiente. Al escuchar que Amy se adentraba en el cuarto, el hombre depositó el teléfono en la mesilla de noche y trató de fingir que nada ocurría.
-Tu hijo me ha dicho que pretendes enseñarle a pelear. Creía que ya habíamos hablado de eso, Leon. Es pequeño aún para todo eso, la violencia no... –Amy calló al vislumbrar que su marido estaba ausente, con lo que se sentó a su lado, volviendo a hablar, está vez de forma seria. -¿Qué ocurre, Leon? Te he observado esta tarde, estás distraído desde que saliste fuera ¿Qué te pasa?
El rubio la miró a los ojos unos segundos, levantándose después con nerviosismo, midiendo las palabras para no alterar a la morena.
-Esta tarde vino Ada. Fue ella quien llamó.
-¿Ada? ¿Qué quiere después de este tiempo? –Preguntó con evidente incertidumbre y recelo, haciendo que el agente inspirara y soltase la verdad acto seguido.
-Ha averiguado que alguien del gobierno está metido en asuntos de bio-terrorismo, experimentos y esas mierdas que debían estar prohibidas de una puta vez. Quería advertirme para que investigue por mi cuenta y así localizar al que está detrás.
-Joder... ¿Está segura de eso?
-Sí, no se atrevería a decirlo si no fuera así. Tengo que pillar a ese mal nacido o todo podría irse al garete de nuevo. Ada trabajará en el asunto, pero necesita mi ayuda.
-Oye, Leon, soy la primera que quiere evitar cualquier cosa relacionada con eso, pero para el carro. Ahora tienes un hijo, ¿recuerdas? No puedes jugar a ser el héroe. Los héroes mueren y tú ya has tenido demasiada suerte en ese aspecto.
-¿Y pretendes que no haga nada?
-No, claro que no, pero pide ayuda. No seas imprudente.
-No podemos, Amy. Esto debe ser secreto, una investigación independiente y discreta, o todo podría estallar.
-Mejor que te estalle a ti sólo, ¿no? Así si te descubren sólo estará tu cuerpo sobre la mesa del forense con un balazo en la cabeza. Eso sería estupendo ¿Por qué eres tan egoísta? ¡Piensa en Alex, piensa en mí! –Le reprochó alterada, ya en pie, encarando al rubio que tragó saliva meditando sus palabras para que ella entendiera. No quería discutir, no esa noche.
-Es lo único que hago, Amy. Cada día al despertarme doy gracias porque todo tiene sentido por fin, por teneros a los dos. Pero esto tengo que hacerlo sólo. No soy estúpido, y sé que tengo una gran responsabilidad ahora, por favor, entiéndelo. Sabes que en esto consiste mi trabajo.
La morena suspiró resignada a la par que derrotada, sentándose en la cama con enfado, ya no sólo por Leon, sino por la crueldad del destino que de nuevo los enfrentaba al infierno.
-Cuando te conocí y me enamoré de ti ya sabía que esto sería muy difícil, pero no me imaginaba el profundo miedo que despertaría el verte a punto de morir, Como con Wesker, o el ver como te golpeaban salvajemente, como el tío de la farmacéutica tapadera... Saber que corres peligro a diario es horrible, y ya he vivido la sensación de verdad, la parálisis por el terror. No puedo imaginar un mundo sin ti, Leon, y con los años ese miedo sólo ha crecido. No quiero sentir que puedo perderte nunca más, no puedo.
Leon suspiró ante la sinceridad y la pena de la enfermera, sentándose a su lado para abrazarla con fuerza contra su duro pecho. Segundos después deshizo el abrazo, haciendo que le mirara.
-Sé bien de qué me hablas, y por eso me duele tanto que insinúes que soy egoísta y no voy a protegerme bien. Amy, yo también estuve a punto de verte morir, conozco ese pánico, pero precisamente si queremos evitar sentirlo de nuevo hay que hacer esto; No hay otro remedio.
La morena se abrazó a sí misma rodeando su cintura, presionando con fuerza el lugar donde la horrible cicatriz le recordaba aquel episodio, haciéndola temblar y sentirse culpable al haber insultado de esa forma tan insensible a su marido.
Claro que sabía que pensaba en ellos y los quería. Sabía que él era tremendamente experimentado y prudente, pero su corazón seguía reclamando a su cerebro que ese hombre era su marido, el amor de su vida al que no quería perder.
-Lo siento, Leon. Sé que no eres egoísta y valoro mucho tu sinceridad. Pero por favor, ten mucho cuidado, no te arriesgues... Dios, no sabes lo que me está costando decir esto –Sonrió con tristeza–. Siento que te estoy dando vía libre hacia el matadero.
-Me ofende que pienses que he perdido tantas facultades. –Bromeó él con una leve sonrisa, haciendo que ella posara sus ojos en los azules de él, sin poder evitar sonreír.
-Sé que a pesar de estar a las puertas de la vejez eres todavía muy útil, Kennedy.
Él ensanchó su sonrisa ante el comentario, prosiguiendo con la broma.
-Me lo tomaré como un cumplido, y voy a demostrarte que este casi anciano puede hacer cosas todavía que te sorprenderán; Como en nuestros tiempos mozos.
El hombre sonrió de forma seductora, para después besar con pasión a Amy, recostándola en la cama mientras se posicionaba sobre ella, dispuesto a olvidar todo lo malo en aquella noche.
¡Gracias a todo el que lo lea!
