"Memorias"
By: Yoana-Capricornio
Disclaimer: Death Note y todos sus personajes son propiedad de los maestros Tsugumi Ohba y Takeshi Obata. El anime es de MadHouse.
Autor: Yoana-Capricornio ó Yoana Lawliet.
Fandom: Death Note
Claim: [Personaje] L
Tabla: Básica
No.: #2 "Lluvia"
Título: "Bajo la lluvia"
Género: Angustia/Drama.
Resumen:Parecía que le estaban reprochando por no llorar, pero lo que no entienden es que no era necesario. Total, ellos ya no estaban.
Aclaraciones: Gracias a Chise Lawliet por su grandiosa opinión. Le agradezco que se haya tomado el tiempo de comentar. Espero que salga lo más IC. Estoy pensando en poner a BB en los fics. No sé, depende de cómo vayan las cosas. Y disculpen por las faltas de ortografía del capítulo anterior, espero no se repitan.
Dedicado a:Araceli, que ya cumplió ¡Felicidades!
Varios días pasaron desde que Watari lo llevó al orfanato Wammy's House. Todo era muy diferente a lo que había pensado. Él se imaginó niños por doquier, jugando, gritando y llevando una vida "normal". Por alguna razón, ellos se veían felices aunque también estaban algunas excepciones, que lo incluían a él, a L Lawliet. Pero la diferencia que encontró fue que todos eran muy inteligentes, demasiado para unos simples niños. En un instante comprendió que la casa de Wammy no era un orfanato normal, era uno para niños superdotados. Tal vez por eso fue llevado ahí.
Desde que el señor Watari lo presentó a todos, fue el centro de la atención de todos. Cada grupo de amigos hablaba sobre él. Para suerte de él, no tenía que socializar con nadie ni ellos estaban obligados a dirigirle la palabra. Pero no por eso dejaban de hablar de él, "Míralo, parece un vagabundo", "él era el hijo de unos de los empresarios más importantes de la cuidad". Por suerte su padre era conocido con un seudónimo, pues su seguridad estaba en riesgo.
Se pasaba el tiempo solo, jamás le gustó socializar. Creía que tener amigos era una pérdida de tiempo. Nadie se preocupó por tener una amistad con Elle, ¿por qué se preocuparía él entonces?
El día era gris, como los que suele tener Londres en temporadas frías, todas las personas del orfanato estaban adentro. Algunos niños jugaban, otros leían o estudiaban, no variaba la rutina si el clima tenía cambios bruscos. El pequeño L caminaba por los pasillos del edificio antiguo. Con su típica postura encorvada y las manos en los bolsillos. Tenía puesto una playera blanca y unos jeans azules, la ropa se miraba gastada y parecía que eran dos tallas más grandes de su medida.
Uno que otro niño se le quedaba mirando de una manera extraña, inspeccionándolo de arriba abajo y murmurando cosas como: "Vaya ropa la que usa", "míralo, se nota que es muy raro."
No le importaba lo mas mínimo lo que decían de él, no pensaba hacerse amigo de nadie, los lazos emocionales entre personas eran inútiles – según él – y sólo servían para encariñarse con personas vacías. Pero L todavía no conocía a un amigo de verdad.
Mientras caminaba por los pasillos, unas dos niñas se le acercaron, Lawliet no les prestó atención y siguió su camino. Pero una pequeña mano tomándolo de la playera blanca lo detuvo. Giró la cabeza y vio a las niñas cargando libros, miro detenidamente a cada una, ninguna decía nada y no iba a estar parado ahí sin hacer nada. Ella seguía con su mano en su playera y fue la que habló primero.
- Este… hola, veo que eres nuevo. - Mencionó aquella de cabellos negros.
- Sí, ¿y eso importa en? - Su voz no mostraba ninguna emoción.
- Pues mis amigas y yo quisiéramos saber más sobre ti.- Dijo otra niña de cabellos rubios. - Por favor-. Se acercó un poco a Lawliet.
- Creo que no es necesario decirles absolutamente nada y no estoy interesado en decirles mi vida.
- Vaya, los rumores son ciertos, eres un antisocial. Por lo que sabemos tus padres murieron en un accidente automovilístico.- Elle miraba a la ventana que estaba cerca de ahí y no le puso atención a ellas.
- Debió ser muy doloroso para ti. Debiste haber llorado mucho.- El tono triste de la pelinegra fue sincero. -Yo lloré mucho cuando mamá murió de un infarto.
Elle se quedó pensativo. Ahora que lo pensaba bien, cuando sus padres murieron no derramó ni una sola lágrima. ¿Sería acaso que no amaba demasiado a sus padres como para no haber llorado su muerte?
No respondió a lo dicho por aquellas entrometidas, el silencio se hizo presente, pero la rubia puso un gesto de asombro.
- ¡No puedo creerlo! No haz llorado la muerte de tus padres, ¿pero qué clase de persona eres? - Una sonrisa socarrona se formó en su rostro.
Lawliet se zafó del agarre y caminó en dirección contraria, tenía que pensar en todo lo sucedido y en las palabras de aquellas niñas.
- ¡Oye, espera!- Gritó cuando Elle se alejaba.- ¿Ves lo que hiciste? Lo haz ofendido.- Mencionó con un deje de indignación. La rubia sólo se encogió de hombros.
Con el frío y las nubes grises que cubrían el cielo, el pelinegro se sentó bajo un árbol muy escondido a la vista de todos. Lo había descubierto cuando rondaba el lugar. Se sentó en cunclillas y abrazó sus piernas. La mirada se perdió en lo infinito del cielo.
Su inteligencia era superior a la de esas dos, incluso deducía que era superior a todos los niños de Wammy's House por lo que el señor Roger y Watari le dijeron. Desde pequeño, él no era un ser sociable. Muchos decían que era un niño sin sentimientos. Nadie daba el primer paso, la iniciativa de entablar una amistad con él, pero al fin y al cabo, Lawliet no los necesitaba, jamás los necesito y nunca los necesitará. ¡Diablos! Ahora se daba cuenta del vacío que dejaron al morir, ellos eran los únicos que lo entendían. No necesitaba palabras para expresar el gran amor que tenía a sus papás. No dejó que sus emociones salieran a flote, en su corazón reprimía cualquier sentimiento que en cualquier momento todo acumularía y estallaría en mil pedazos.
Un ruido ensordecedor se oyó en el lugar, un trueno. Lawliet levantó la mirada y una gota de agua cayó en su nariz. Arrugó un poco el rostro y gesto tierno se formó en Elle.
La lluvia empezó a caer pero el pelinegro seguía ahí, en la intemperie. No le importó que se empapara, no se movió ni un centímetro, total, nadie se preocupaba por él.
L escuchó unos pasos que se aproximaban a él. No le dio importancia y lo ignoró. Las gotas dejaron de caer, pero sobre él. Era raro, pues se escuchaba la lluvia todavía. Dirigió la mirada y vio a Watari parado enfrente de Lawliet, con un paraguas un poco grande como para cubrirlos del mal tiempo en la ciudad.
-Estaba muy preocupado por ti. Te he estado buscando todo este tiempo. Pero lo bueno es que ya te encontré. Anda, ponte esto.- Le dio una pequeña manta roja.- Pensando en tus padres, ¿verdad?- Lawliet asintió.
Elle se levantó lentamente, se cubrió con la manta roja, y sólo siguió a Watari. Mirar la cara cansada de ese señor cano le traía a L recuerdos. Desde que lo conoció frente a la tumba de sus padres le inspiró cierta confianza.
No sabía porque, pero se sintió un poco desahogado. Es como si la lluvia se hubiera llevado un poco de sus sentimientos reprimidos. No lloró, no tuvo por que hacerlo. Total, ellos ya no están aquí. Se prometió a sí mismo que no volvería a pensar en ello, pues ya no quería que los accesorios emocionales acabaran con él.
Deja que la lluvia se lleve tus problemas.
Sí, no es el mejor fanfic, pero me gustó. Se me dificulta un poco plasmar a un L de niño, pero a medida que avanzaré aprenderé. El detective es un personaje tan complejo. Saludos y gracias por leer.
Yoana.
