Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
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2. Ninjas Come Flan.
Amaba a sus hijos, en verdad que si, daría su vida por ellos. Pero él no era precisamente la mejor opción para cuidar niños. No hacía las mismas cosas que su esposa, no jugaba a las muñecas, no cantaba canciones, no hacía comidas "especiales" (esas donde un huevo tiene cara feliz o un hotcake tiene forma de avión) y no daba abrazos o besos.
Para él era un gran logro hacer que su hijo de año y medio se durmiera, el pequeño se había acostumbrado a ser dormido con una melodía y obviamente, no iba a tararear nada. Ahora solo debía tratar con su hija de 5 años.
No es que fuese la primer vez que se quedaba solo con los pequeños, pero si era la primera que eran tantas horas. Su esposa se había ido temprano y volvería hasta entrada la tarde. No le culpaba por dejarle a cargo, él fue quien la animó a realizar una especialidad, le dijo que podía con los niños.
Entró a la sala y su hija jugaba en la tableta. Le sorprendía la cara de concentración que tenía.
—Sakura, la tarea.
—No tengo.— respondió mientras cortaba fruta con una "katana" que era su dedo.
—Tu madre dijo que debías recortar cosas moradas, grises y verdes, para pegarlas en tu cuaderno.
La niña hizo un gracioso puchero y dejó la tableta a un lado, se levantó para tomar su mochila y mientras sacaba su libreta, puso expresión de asombro.
—¿Escuchaste eso?— preguntó a su padre.
—No.
—¡Escucha!— dijo fuerte, sus ojos miel miraban a todas partes, como buscado algo.— ¡Allí de nuevo! ¿No lo escuchas?
—Has la tarea.— esa hija suya haría cualquier cosa por posponer sus deberes.— Vamos a mi estudio, yo trabajo y tu haces lo tuyo.
—¡Pero hay ninjas en la casa!
—La tarea, ahora.— ordenó firmemente.
...
Sesshoumaru revisaba las especificaciones del plano para un restaurante para no haber pasado nada por alto. Sakura cantaba mientras recortaba de revistas los objetos pedidos, para pegarlos en su libreta; no tardó mucho en terminar, esas revistas de maquillaje tenían gran variedad de colores.
—¿Dónde vas?— preguntó Sesshoumaru a su hija cuando la vio intentando escabullirse.
—A ver tele, ya termine.
—Muéstrame tu libreta.— mejor asegurarse.
—¿Ya puedo ir?— estaba impaciente, su padre se tardaba mucho en revisar su libreta.
—No cierres la puerta, quiero verte desde aquí.
Sakura asintió y fue directo al sofá, el sonido de las caricaturas no tardó en escucharse.
Sesshoumaru corregía unos detalles del plano en la computadora, vio la hora y se percató que su hija llevaba casi una hora sin dar guerra. Miró a la sala y podía ver sus coletas sobresalir del sofá. Siguió trabajando por media hora más cuando las palabras de Rin retumbaron en su mente.
Preocúpate si esta muy cayada.
No veía sus coletas, temiendo que estuviese haciendo de las suyas, guardó su trabajo y fue a la sala.
—Sakura.— llamó.
—Aquí estoy.— dijo la niña al subir sus piernas al respaldo, su padre no la había visto porque estaba acostada.
—¿Quieres un sándwich?— estaba aliviado.
—Sin mayonesa, primero aguacate, luego jamón, luego dos de jitomate, luego el queso, luego un poco de alga, luego otro jamón, pones más jitomate, luego otro queso y terminas con más alga.— decía "cantando".
Sesshoumaru casi tenía un tic en el ojo, ¿En verdad esperaba que recordase todo eso? Solo entendió que sin mayonesa ¿Y una hoja de alga?, ¿De dónde había sacado esos gustos? Sin importarle que los ingredientes fuesen en el orden indicado, fue a la cocina a preparar la comida y al abrir el refrigerador vio que no estaban los flanes que compraron el día anterior.
Tal vez Rin se los llevo, pensó.
Terminó de hacer los sándwiches y al tirar la basura al cesto, se dio cuenta que allí estaban algunos vasos de flan. Suspiró con cansancio ¿Cómo no sé dio cuenta cuando su hija fue a asaltar el refrigerador?
—¿Quién se comió los flanes?
—¡¿Ya no hay flanes?!— dijo con falsa sorpresa.— ¡No es posible!
Era increíble que fingiera demencia, tenía la boca llena de caramelo.
—Fueron los ninjas.— dijo en tono de alguien que descubre al culpable.— Te dije que escuche ruidos y no me creíste.
—Yo no vi y ni escuche nada.
—¡Son muy buenos ¿Verdad?!
—Sakura.— llamó en advertencia, bajo el sofá se veían otros vasos.
—¡Fueron ellos, quieren incrimitarme!
—Tu madre no va a creer que fueron ninjas.— debía admitir que para su edad, era muy lista.
—No me dará postre en semanas.— dijo ahora dramáticamente.
—¿Se los comieron porque tenían hambre?
—¡Mucha!
—¿Y por qué no fueron con sus padres para que les hicieran comida o se hicieron un pan con mermelada?
—Porque no hay mermelada de frambuesa y quieren ser ninjas grandes.
—Tantos flanes no son buenos.
—Pero saben rico, no puedes culparlos.
—Voy a ver a tu hermano.— dijo al escuchar los balbuceos por el monitor.— Come.— le dio el plato con sándwich y un vaso de agua.
Sesshoumaru no tardó en volver con su hijo, se sentó junto a su hija, intentaba comer su sándwich mientras le daba a Ryusei su mamila con jugo y Sakura miraba nuevamente "Encantada".
—Papá, no está en el orden que dije, yo dije "Sin mayonesa, primero aguacate, luego jamón, luego dos de..."
—Sakura.— le cortó.— Come.
—Por esta te lo paso, solo porque estas aprendiendo y aun así sabe rico.
¡Kami! ¿De qué lado de la familia sacó esa personalidad?
Menos de tres horas para que Rin volviese y su martirio con los musicales terminase.
—Mamá se enojará, eran para la escuela.— soltó de pronto al momento que veía los vasos vacíos.
—Ya le explicarás lo que pasó.
Sesshoumaru observaba a su niña, estaba toda decaída y ni le prestaba atención a la película. No podía creer lo que iba a hacer. ¡Era increíble que se ablandase por unos ojitos de cachorro! ¡Él era respetado por todos! ¡No se dejaba manipular por nadie! Pero llegó esa pequeña y cambió más de lo que cambió por Rin.
—Recoge la basura.— dijo al levantarse e ir a su estudio acompañado por Ryusei.
Al volver, los vasos no estaban y Sakura ya había apagado la televisión.
—¿Dónde dejaste la basura?
—Junto al bote, ya no entraba.
—Póntela.— le pasó su chamarra amarilla.— Vamos a la tienda.
—¿A qué?
—A comprar flanes, pero los ninjas deben prometer que no se los comerán todos en un solo día. No, deben prometer que no más de uno al día.— eso era mucho mejor, lo anterior tenía "lagunas legales", podía dejar solo uno y técnicamente cumplía con su promesa.
Sakura sonrió, se apresuró a ponerse su chamarra, vio a su padre ir a la cocina y volver con una bolsa negra. Salieron de la casa y Sesshoumaru depositó la bolsa en el contenedor de afuera, adiós evidencia.
Una vez que Sakura y Ryusei estuvieron bien sujetos en sus sillas del coche, Sesshoumaru pasó a tomar su lugar.
—Papá.— llamó Sakura, solo recibió un sonido como respuesta.— Le tienes miedo a mamá ¿Verdad? También te regañará por no vigilar bien a los ninjas.— dijo con una sonrisa traviesa que su padre vio desde el retrovisor.
Esa niña le iba a volver loco. ¿Qué había hecho en su vida pasada? Pero lo que más le alteraba, era que ella tenía razón.
08/02/2017
Hasta aquí otra mini historia.
Aclaro que me inspiré en una experiencia que público un usuario en twitter.
En la anterior historia me han puesto que se parece mucho a otra y si tienen el link, pásenmelo. Que yo la desconozco, y sería bueno leerla.
Si me llegó a basar o inspirar en algo, lo pongo. Ya ven que en este mundo aplica lo de "Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia".
Sin más por ahora, me despido por el momento. Espero les gustase.
