La mañana en el santuario llegó despidiendo un aire frío en aquel lugar, en el coliseo ya casi en ruinas varios hombres daban gritos, para que así liberaran sus cosmos y ardieran en la pelea de entrenamiento, lejos de allí, en una colina alta, un joven maestro se encontraba trabajando con su pupilo arduamente y este a menudo aparecía y desaparecía a una velocidad sorprendente.
-Esa velocidad ni siquiera rompe el del sonido Kiki, puedes hacerlo mas rápido.
Kiki sin objetar nada hizo lo que su maestro le pedía, aumentando su velocidad y así duró hasta ya entrada la tarde, cuando el sol comenzaba a ocultarse.
-Es suficiente Kiki, ve a descansar.
Kiki sigue de largo a su maestro quien solo lo veía pensativo.
-Kiki¿Por qué no usaste tu telé transportación, es lo básico que llegué a enseñarte, incluso en momentos de mucho peligro.
Kiki volteó a ver a Mu, pero desvió levemente la vista y casi en un susurro contestó.
-Maestro Mu¿que sabe de mis padres, de mi madre.
Mu guardó silencio por breve tiempo.
-Tu llegaste al santuario siendo muy pequeño, lo siento, de ellos no se nada, aun que dudo que sigan con vida.
La mirada de Kiki entristeció, Mu pudo observar en él un aura llena de tristeza, como si hubiese reencontrado un sentimiento que desde hace mucho no había tenido y que tal vez poco necesitaba.
Sin decir mas el joven aprendiz se aleja de su maestro para dirigirse a descansar, desde esta mañana se encontraba así y en cierta forma le preocupaba a Mu.
-Mu.
La voz varonil de alguien acercándose detrás de él hace que este voltee encontrándose a un conocido.
-Milo¿Sucede algo.
-Han dicho que han habido disturbios en la aldea, parece que la policía ya no puede controlar la peste que se esta creando.
-¿Peste.
-Bandas. Se quieren adueñar de territorios, muchos ya comienzan a acercarse a este lugar.
-Pobres de ellos, Aquí solo encontraran la muerte, nadie puede entrar al santuario sin el consentimiento de Athena.
-Por desgracia ellos no lo saben. Iré hacer guardia en las afueras.
-Está bien, mañana lo haré yo.
Milo asiente y se aleja de allí, Mu lo observa detenidamente alejarse, viendo como la capa blanquecina ondeaba, su casco se encontraba a su costado, sostenido por su mano derecha, aquel traje dorado y en si aquel caballero sanguinario del escorpión se veía de temer.
-¡Milo!.
El caballero de bronceada piel voltea hacía Mu quien le había llamado.
-No seas tan rudo.
El caballero muestra una sonrisa sarcástica y acomodándose su yelmo se aleja de allí. Mu quien mostraba una ligera sonrisa la borra inmediatamente para mirar hacia donde se encontraba su pupilo descansando.
En las afueras del santuario ya la noche llegaba y esta parecía que se encontraba sola, una ligera llovizna comenzaba a correr, dejando caer gruesas gotas de agua, el sonido de un caballo galopando ágilmente hizo alertar al guardián, pero no salió de su escondite, siguió sentado tras una gran roca y esperó que esta persona o animal llegara.
El caballo pasó a toda velocidad por allí, mostrando a su jinete cubierto por una capa oscura que igualmente cubría su rostro, el caballero se levanta ágilmente y con rapidez comenzando a perseguir al animal, este extendió su mano haciendo resaltar en la punta de su dedo índice un fino brillo carmesí que dejaba ver una luz tenue y rojiza que llegaba a dar una pequeña iluminación, el rostro del joven se alegró de tener acción ese día y decidido se dispone a saltar para acabar con aquel animal y su jinete con solo un disparo de su temible aguja, pero este se detiene recordando el consejo de Mu, haciendo que su rostro volviera a dibujar esa risa burlona.
-¡Que rayos!.
Y abriendo sus ojos con seriedad alcanza al animal y con una rápida y leve patada en el trasero del caballo hace que este caiga junto con su jinete, haciendo que una especie de brazalete rodara hasta detenerse con la punta de su bota. El jinete voltea algo adolorido y sin descubrirse la cabeza mira donde cayó la joya, estirando su mano para tomarla, Milo estaba dispuesto a pisar la mano de aquella persona con fuerzas y rompérsela en forma de advertencia, pero se dio cuenta que aquella frágil mano pertenecía a una joven, quien tomó la prenda rápidamente para alejarse después, cayendo a un lado del animal que se encontraba aun en el suelo, dejando caer la capucha que la joven tenía, mostrando su rostro y sus cabellos cenizos alborotados por el viento. La chica mostraba sorpresa y miedo, ya que la imponente figura frente a ella permanecía seria y quieta, la capa blanca que se encontraba a su espalda ondeaba con fuerza y algunos rayos que iluminaban levemente el escenario mostraban el rostro de aquel caballero.
-Está prohibido la entrada al santuario, personas tontas como tú solo han perdido la vida intentándolo.
La mano del caballero se estira enseñando a la joven algo, esta mira hacia donde le guiaba el hombre y nota varios cráneos y huesos de personas esparcidas por el lugar, su rostro muestra sorpresa, pero después mira al caballero frente a ella y esta inclina levemente su cabeza.
-Disculpe mi atrevimiento, no sabía que en estas tierras se encontraba su santuario, y jamás fue mi intención quebrantar algunas de sus estrictas reglas. Solo que.
La chica levanta el rostro y mira fijamente al hombre.
-He venido en busca de Kiki y su hermano Mu. -¿Su hermano Mu!.
Milo frunció el seño y miró con mas atención a la chica.
-Si, así me dijo el pequeño que se llamaba su hermano.
El joven comprendió que Kiki tal vez quiso ocultar su vida, y dijo que Mu era su hermano.
-¿Qué es lo que deseas con ellos.
-Kiki olvidó esto en mi casa y quise venir a devolvérselo.
-Aquí no muy fácilmente pueden entrar, si quieres yo le regresaré eso a Kiki.
La mujer se quedó callada y no entregó la joya, Milo se molestó y frunció mas el seño.
-No soy ningún ladrón para que tenga esa desconfianza.
-No es eso, solo que, me gustaría poder verlo.
-Usted no entiende, aquí no puede entrar nadie. No se da cuenta le estoy perdonando la vida, yo no he tenido compasión de nadie aun que sea una mujer.
La chica solo bajó la cabeza y estiró la mano dispuesta a darle la joya al caballero.
-Por favor dígale a el señor Mu que no sea tan duro con Kiki, el solo quería ayudar. Y disculpe mi atrevimiento no lo haré mas.
La chica se aleja del lugar tratando de incorporar al caballo, este con trabajos se levanta y cuando la chica se disponía montar, una gran ventisca, acompañado por una fuerte lluvia le arrebata del cuello la capa que ella tenía llevándosela con el viento. Milo se quedo quieto viendo dispuesto a dejar ese lugar cuando sintió el cosmos de su diosa y esta por medio de esa leve energía imposible de percibir le daba su aprobación para que entrara. Era extraño, ella jamás hubiese permitido fácilmente el paso a algún extraño¿a ella por que si, que habrá pasado para que la diosa hubiera dado su consentimiento a través de su cosmos. De cualquier forma, era una orden de su diosa no la debía de desobedecer.
-¡Hey chiquilla.
-¡He.
-Parece que los dioses están de tu lado, te han permitido la entrada.
-¿Cómo.
-Vamos te guiaré hacia Kiki.
La chica baja dudosa. ¿Quién le había permitido la entrada, y veía que el caballero solo portaba una armadura, pero ningún tipo de radio donde le hubiesen avisado, a los pocos kilómetros el caballo es guiado por otra persona a un lugar donde estuviese cómodo y Milo y la chica siguieron a pie, la chica solo miraba seria al frente y al poco tiempo sintió que la capa del caballero la cubría de la llovizna, pronto llegaron a una casa, una de las mas retiradas, de hecho Milo se sorprendió que la chica no se quejara por lo largo del camino. Al llegar el caballero toca la puerta y a los pocos minutos Mu abre y se queda mirando a su compañero.
-Te busca esta joven.
Mu sale un poco de la casa y mira a la chica quien se encontraba de pie mirando fijamente a ambos con sus profundos ojos celestes. Milo saca el brazalete y se lo da a Mu.
-Dile a tu hermano que tenga mas cuidado con sus cosas.
Mu se queda extrañado mirando al caballero y este da media vuelta y se aleja, la chica le da alcance y le entrega su capa.
-Gracias.
Milo toma el manto, mirándola seriamente y sigue su camino, la chica apenada se acerca hacia Mu y esta queda en la puerta, Mu solo se adentra y la chica siente que puede pasar, esta cierra la puerta tras de si y ve que este tomaba asiento en una silla que se encontraba cerca de una cama en donde Kiki descansaba.
-¡Kiki!
El silencio volvió a reinar, la chica se acerca a la cama y mira a Mu.
-¿Puedo?.
Mu asiente con la cabeza y se retira de la silla, la chica toca a Kiki percatándose de su alta temperatura y aleja las sabanas, quitando con su mano el pañuelo húmedo que tenía en su frente para humedecerla mas en la bandeja que había a su lado y colocársela de nuevo.
-Me pareció que tenían plantas de regaliz cerca de aquí.
Mu asintió con la cabeza.
-Mi madre me enseñó que esa puede curar estas enfermedades, iré por un poco.
Mu la detiene y la regresa al asiento, al poco tiempo le acerca unas ropas algo parecidas a las que el usaba, la chica entendió que el quería que se quitara las ropas húmedas que traía.
-Gracias.
El joven solo asintió con la cabeza y se dispuso a salir del lugar, cerrando la puerta tras de si. La chica solo se quedó mirando aquella puerta cerrada por algunos momentos para después ver las ropas que él le había dado, para después mirar a Kiki en aquella cama.
Al poco tiempo mu llegaba a la casa y la chica ya se encontraba cambiada de ropas y a un lado de Kiki, esta toma la bandeja para tirar el agua y llenarla nuevamente, Mu por su parte dejó las hiervas a un lado de ella y tomó la bandeja y el paño limpio para seguir poniéndoselos a Kiki, la chica solo tomó las hiervas para preparar una medicina para el niño, algo raro sentía ella, pareciera que sin palabras ellos se hubiesen puesto de acuerdo para cambiar los turnos. Después de que la medicina estuviese preparada, fue bebida por Kiki, que obviamente mostró un rostro de desagrado, pero volvió a quedarse dormido.
-La fiebre ya cedió.
La chica mira al joven de largos cabellos, el cual solo tomó la bandeja y tiró su contenido, para después sentarse en la mesa de madera que se encontraba allí. Este se sorprende al sentir un manto enzima de el y voltea a ver a la joven.
-Estas empapado, podrás pescar un resfrío igual que el.
Mu se sorprende y se queda mirando fijamente a la chica, aquellos ojos azulados parecieran penetrar hasta en su alma, a pesar de tener las vestimentas de un hombre algo holgadas, la chica se veía tierna. Sus cabellos tenuemente dorados y levemente ondulados la hacían ver diferente a las mujeres del santuario, esta se había sujetado su cabello con una cinta de su vestido, haciéndola ver como una musa.
Mu dirigió la vista a otro lado, y le incitó con su mano a que tomara asiento, la chica lentamente y sin dejar de mirarlo se sentó en el otro extremo de la mesa. Al principio reinó el silencio, y ahora la incomodidad podía sentirse en el ambiente que poco aminoraba con el caer de la lluvia.
-Al parecer me buscabas.
La chica asintió sorprendida.
-No, no soy mudo.
La joven se sintió asustada y se levantó con brusquedad de la mesa asiendo que la silla cayera al suelo.
-Sientes miedo solo por que adiviné tus pensamientos.
-Pues la verdad acertaste, eso estaba pensando.
Mu se queda mirando a la chica y esta entiende que solo le quedaban dos opciones, o seguía la conversación o salía corriendo de ese lugar. Era extraño, era una completa intrusa en ese lugar, apenas y conocía al chiquillo cuando ya se encontraba galopando en busca de ese pequeño travieso que en cierta forma le alegró tener de huésped¿sería a caso aquella tristeza que se le vio cuando se despidió de ella?. La chica levanta la silla del suelo y vuelve a tomar asiento.
-Bueno, no se si usted sabe que en la aldea hay rumores que salieron desde que vieron el torneo galáctico, mostrando a caballeros con sorprendentes poderes.
-¿Puedo saber de que tratan esos rumores.
-Bueno se dice que los caballeros como ellos entrenan aquí. Pocos los han visto a lo que solo piensan que son solo historias.
-¿Te asusta la idea de que existan esos caballeros.
-No, solo que siento que son cuentos de hadas, solo eso.
-Bien será como tú dices, un cuento de Hadas.
Nuevamente el silencio, la chica miraba a aquel joven y sus labios querían formular varias palabras.
-Bueno, yo…Seguramente querrá saber el motivo de mi visita.
Mu la observó atento.
-Aparte de regresar la alhaja, quería que no reprendiera a su pequeño hermano.
-¿Por qué habría de reprenderlo?. ¿Por qué no debería hacerlo?.
La chica dudó en contestar y se alejó algunos flequillos de su frente, en cierta forma le intimidaba mas ese mirar tan serio que Mu tenía.
-Sonará algo estupido, pero, juraría que ese árbol se movió, algo que hizo el. Además cuando usted llegó, su mirada mostraba molestia.
Mu sonrió y bajó la mirada, la chica sentía que los colores se le subían al rostro que se cubrió con sus manos, como se le ocurría decir que mágicamente el chico hizo que el árbol saliera de sus raíces.
-No le objetaré nada de lo primero que me dijo, se que de esa historia, no quiere que de mi opinión, en cuanto a lo otro, no era molestia, estaba preocupado por el, prometió que regresaría antes de la puesta de sol y el nunca desobedece.
-Disculpe, de hecho el no me mencionó nada de eso.
-Me imagino que su trato fue de su agrado y perdió la noción del tiempo, por eso no lo castigué,
-¿No lo hizo.
-No. El casi no sale de aquí y me alegró que el estuviera a gusto y lo trataran bien. Lamento decir que en cierta forma fue en vano su visita.
-¿En cierta forma? Pues creo que solo importuné.
-Yo no lo diría así.
Mu se levanta del asiento y se dirige hacía la ventana abriendo levemente la puertesilla de madera.
-Será mejor que pase la noche aquí, no puedo garantizar su seguridad saliendo a las afueras del lugar.
-¿Las bandas.
Mu asiente con la cabeza.
-Es una lástima en lo que se esta convirtiendo la aldea.
La chica se levanta y toma la silla para acercarla a la cama de Kiki, Mu comprendió que no se apartaría de el en toda la noche, este sierra la ventana acercándose lentamente hacia ella.
-Si gusta puede dormirse en mi cama. Yo me quedare con el.
La chica mueve su cabeza negando con ella mirando a Kiki.
-No, gracias, pero si me permite, me quedare junto a el.
Mu solo la mira para después acercarse a la orilla de su cama y apoyarse en la pared y así permaneció toda la noche, sus ojos se serraron y su cabeza se mostraba levemente agachada, uno juraría que hubiese quedado dormido, pero la chica sentía que se encontraba alerta. Creo que en ese lugar lo que mas predominaba era ese molesto silencio, ya que este se volvió a apoderar del lugar.
-Como sabrás, mi nombre es Mu. ¿Cual es el tuyo?.
La chica lo miró apenada, había sido descortés desde el principio al no presentarse.
-Ángela, mi nombre es Ángela.
Mu miró sorprendido a la joven.
-¡Mensajero.
-¡Perdón.
-El significado de tu nombre.
La chica solo sonríe y asiente con la cabeza volviendo a estar al pendiente de Kiki, Mu solo la seguía viendo sorprendido.
-¿Un mensajero?. ¿Qué es lo que me quiere mandar el destino por medio de esta mujer?.
Mientras en templo de la diosa varios guardias se encontraban custodiando la puerta y escucharon las pisadas provocadas por unas botas metalizadas que provenían del oscuro y largo pasillo, al poco tiempo un hombre con armadura dorada aparece frente a ellos, quienes se pusieron derechos mostrando respeto al caballero de mayor rango.
-Caballero Milo.
-He venido a ver a Athena.
-Lo sentimos caballero, pero nos ha dado la orden de que no se le molestara, el día de mañana lo atenderá.
-Entiendo.
Sin decir mas el caballero da media vuelta y regresa por donde vino, tenía una duda, pero sentía que podría calmarla hasta el día de mañana.
Un nuevo día llegó y el brillo del sol volvió a aparecer, el rocío bañaba varias plantas que se llegaban a ver en aquel santuario, varias gotas cristalinas caían del tejado de una casa, una chica que había sido vencida por el sueño se encontraba sentada pero levemente recostada sobre una modesta cama, sus ojos celestes se abrieron lentamente y notó que no se encontraba en casa, repentinamente se acordó lo del día anterior y se acomodó en la silla rápidamente mirando a la cama de Kiki, la cual se encontraba vacía, algo resbaló por su espalda, la chica vio que una frazada la cubría y no evitó sonrojarse, pero regresando a la realidad se levantó y salió, trato de buscar por todos lados al pequeño¿que habría pasado con el?. Su andar la llevó por donde varios hombres entrenaban haciendo que su paso se acelerara, muchos de ellos fijaron la vista en ella y continuamente varios se daban un codazo entre si, para ver aquella desconocida. Esta por fin queda quieta, pareciera que hubiese visto un fantasma, su rostro solo mostraba asombro, un pequeño joven de cabellos rojizos levantaba con un solo dedo una enorme roca y este la arrojaba con gran rapidez hacia un barranco.
Sus ojos parecieran no parpadear, quedando abiertos, el chico solo seguía con su ejercicio y notaba su gran entusiasmo al hacerlo.
-Buenos días Ángela.
Mu llegaba detrás de ella y saludaba de forma cortés, pero sin perder ese aire de seriedad que siempre se le veía.
-He! Buenos días. Perdón, me quedé dormida. Gran ayuda di.
Ángela se regañaba a si misma pero mostraba una sonrisa.
-Tal ves no te diste cuenta, pero si fuiste de mucha ayuda.
-He!
-Muuu! Viste eso, lo logré. Hola Ángela, me alegro verte otra vez.
-Kiki, me alegra que estés bien. Entonces lo que decían el la aldea era verdad, hay un santuario donde los caballeros entrenan para obtener sus armaduras.
-Si, yo soy uno de ellos.
Kiki contestaba emocionado mientras la chica miraba perpleja, no sabía que los caballeros entrenaban a muy corta edad.
-¿Tú!. ¿Pero quien te enseña.
-Los caballeros deben entrenar desde muy pequeños para poder hacer explotar su cosmo energía.
-¿Cosmo energía?
-La energía que habita en nosotros.
Kiki contestó alegre, la chica solo miraba algo confundida a Mu desde que empezó hablarle del entrenamiento a temprana edad.
-Yo entreno a Kiki desde que llegó al santuario.
-¿Llegó¿acaso.
-Kiki quedó huérfano desde pequeño, así como la mayoría de los que estamos aquí.
-Así que ustedes no son hermanos.
Mu niega con la cabeza.
-Pero ¿por que no me lo dijiste ayer.
-Tu misma dijiste que esto solo es un cuento de hadas, yo no quise quitarte la venda que tu misma no querías remover.
Los ojos celestes de Ángela lo miraron seriamente, los cuales se desviaron hacia otro punto, Mu voltea hacia la dirección donde ella veía y pudo ver a su amigo Milo quien venía hacia ellos, claro sin usar su armadura.
-Valla entonces si se conocían.
-Milo.
El joven de morena piel mira a Mu con una sonrisa y sacude el cabello de Kiki fuertemente.
-Hey!
Milo ríe de su travesura y mira a Mu.
-Venía por ti para ir al templo.
Mu solo asintió con la cabeza y miró a Ángela y a Kiki.
-Me tengo que retirar. Kiki lleva a la joven a las afueras, para que regrese a casa.
-No Mu, que se quede, ella sabe preparar comida deliciosa. Anda Ángela¿le prepararas al señor Mu, anda digan que si, señor Mu permítele estar un rato mas.
Kiki jaloneaba continuamente el brazo de la joven, Mu solo lo veía serio y se jira comenzando a caminar hacia el templo de Athena.
-Está bien.
-¡Bien!. No se arrepentirá señor Mu. Vamos Ángela yo te ayudo.
-S-si.
La chica contestaba casi, casi en transe, se sentía muy apenada, jamás le había cocinado a un hombre, y mas por que apenas conocía a Kiki y obviamente a Mu. Ambos hombres se alejaron rumbo a otra dirección y Milo tubo que darle alcance a su compañero quien seguía avanzando y con la mirada fija al frente.
-Demasiado serio.
Mu ve de reojo a su amigo.
-Se que tu eres serio pero ahora estas peor.
Mu no le prestó atención.
-Que lindo¿desde cuando la conoces?.
No hubo contestación.
-Es muy bella, no lo niego.
Siguieron su andar y obviamente pareciera que Milo hablara solo por que el ariano no contestaba.
-¿Tuviste acción anoche.
-No se a que te refieres con eso.
El rostro de Mu mostró indiferencia y siguió caminando.
-Ha no te hagas Mu, sabes a que me refiero.
Mu se detiene mirando de frente a Milo quién había hecho lo mismo.
-No, sabes que yo no pienso en placeres como tu.
-De lo que te estas perdiendo. Pero entonces por que la cara larga.
-Su nombre.
-¿Que tiene que ver su nombre.
-Milo, yo no creo en las coincidencias, es un mensajero.
Mu dice las últimas palabras en un susurro, Milo se mostró serio.
En el templo de Athena, una joven de ojos puros y suave voz se encontraba sentada en un sillón elegante, su vestido blanco caía con suma delicadeza, mientras al frente dos de sus caballeros se encontraban arrodillados y con sus cabezas bajas.
-Milo, seguramente vienes por la rara orden que te di.
-A si es princesa, me gustaría saber por que esa extraña se ganó el derecho a pisar este santuario.
-Milo, como sabrás Kiki ha estado con migo en aquellas difíciles pruebas que he cruzado, nunca se rindió y pese a las condiciones que se encontraban aquellas batallas el jamás se movió de mi lado.
El rostro de Athena se fija en Mu.
-Mu lo supo desde que ella llegó a su puerta.
Milo volteó a ver a Mu quien seguía posado frente a la diosa y con su mirar bajo.
-Sabía que Kiki la necesitaba. ¿No es así?.
Milo observó a su diosa quien asintió con un rostro lleno de dulzura.
-Mu, no temas, y escucha al mensajero, no olviden que antes de ser santos de Athena, también son humanos.
Mu abre sus ojos de par en par sorprendido, siguiendo en la misma posición. Milo solo observó la escena serio.
La tarde había llegado, como siempre el día era como si fuese agua escurriéndosele de entre las manos, Mu caminaba metido en sus pensamientos, cuando llega a unos cuantos metros de su casa levanta la mirada y detiene su paso, mirando fijamente aquella humilde edificación.
-Escuchar, debo escuchar.
Al abrir la puerta Mu puede sentir algo diferente en el ambiente, no era aquel aroma delicioso que emanaba del interior, era algo que jamás había sentido pero que anhelaba sentir a pesar que no lo conoció nunca, como si fuese un hogar.
-¡Señor Mu!. Siéntese llegó justo a tiempo.
Kiki lo recibía alegre colocando los cubiertos en la mesa para después jalar del brazo de su maestro para guiarlo a su silla, Mu solo se dejaba guiar, a los pocos segundos un plato le era servido, al igual que a Kiki quien movía sus cubiertos con sus manos de un lado a otro. Mu mira a la joven quien mostraba una sonrisa, sus ropas habían cambiado dejando un vestido celeste que traía el día anterior.
-Gracias señor Mu por prestarme sus ropas, se las lavé y se encuentran dobladas encima de su cama.
-S-si. No hay de que.
-Esta sopa esta deliciosa me sirves un poco mas Ángela.
-¡Claro!.
Mu miro lo alegre que Kiki se encontraba y comenzó a comer en silencio, por suerte Kiki estaba tan distraído degustando su platillo que no noto que su maestro comenzaba a tartamudear.
El cielo se mostró rojizo con nubes amarillentas en el firmamento, en un camino largo y desolado dos personas caminaban en silencio. La joven se encontraba aun lado de un caballo color negro y del otro lado tomando las riendas Mu se encontraba llevando al animal.
-Me disculpas de Kiki por no despedirme de el.
-Pierde cuidado, se que el entenderá. No lo culpo en quedarse profundamente dormido después de comer tanto.
-Espero que también haya sido de su agrado.
-He! Si.
Mu voltea hacia otro lado mostrándose algo apenado, ambos se detienen, pues sabían que eran los límites del santuario y ella debía partir.
-Gracias por la ayuda.
Mu le extendía su mano y agradecía de forma seria a la joven ella la toma mira al caballero siempre mostrando una sonrisa
-No hay de que, Kiki es un niño que se lo merece y es bien guiado.
Mu la mira con atención.
-Sabe en cierta forma somos iguales, ambos somos maestros.
-¿Usted es maestra.
-Si, pero a diferencia de usted, yo enseño letras, no técnicas.
Mu sonrió levemente.
-Tiene razón.
-Bueno, hasta luego.
Mu asiente pero pronto se da cuenta que jamás soltó la mano de ella, haciendo que se ruborizara levemente al igual que la chica, esta es ayudada por Mu a subir al caballo, quien la tomó de la cintura y la subió con suma ligereza, que a la chica en cierta forma no le sorprendió. Agitando su mano levemente la chica comenzó su andar perdiéndose en el horizonte mientras Mu la seguía con la vista.
Continuara……..
Bue aquí pongo mi segundo capitulo, que dirán a que vieja tan loca actualiza rápido y es que así me pasa cada vez que me llega un fic a mi cabecita empiezo a escribir a cada ratito jejeje. Miren que suerte tengo que ya tengo la sorpresa que dos lectores han visto mi fic.
Shadir: Pues yo también espero que te siga gustando estas locas historias que esta servidora pone.
Pilla Doll: hay a ese Mu hasta yo le quito lo serio jeje y es que esta pa comérselo, gracias amiga por el review y espero te siga gustando la historia.
Una bienvenida a todos los nuevos lectores de este fic y pues ya saben me encantaría saber sobre sus comentarios.
Saludos a la banda lectora.
