"Tranquilo triste corazón, no llores más por mí, estaré bien.
En la frontera en la que estoy puedo morir o revivir o huir de ti
He vuelto a mí, y no sé quién soy por no tener no tengo ni mi ser.
La gente es lo que no ves, detrás de la verdad hay algo más.
Soledad compañera de esperar, soledad cómo podría cambiar.
De mis sueños el final."

Capítulo II. Un recuerdo incesante

-¿Y qué quieres que haga? Yo no deseo…

Estalló en llanto mientras que un abrazo la acurrucaba con consuelo.

-Lucy… Debes hablar con él

La nombrada se separó un poco de su amiga y suspiró.

-Él es un tonto (Dijo), él nunca entenderá después de estos siete años

Y las lágrimas rebeldes recorrieron sus mejillas de nuevo.

-Pero si él no entiende, tú dáselo a entender

-Yo… Yo no… Yo ya no puedo y no quiero, no quiero ya… Ya no quiero hablarle después de eso… Él fue un idiota y nunca cambiará

Se irguió y se quitó las últimas lágrimas que amenazaban con salir.

-Además… (Continuó) Vine aquí para olvidarme de él, empezar una nueva vida y un nuevo futuro. No quiero volver hacia atrás sólo porque él recién se acordó que existía, Y… No hablemos más de esto ¿Si? Es muchísimo más importante preparar el ensayo que seguir con algo olvidado en el pasado

Tomó su netbook y comenzó a teclear rápidamente, ignorando a su amiga.

Nami suspiró.

-Si tanto te preocupa el ensayo, al menos, abre un nuevo documento de Word y no escribas en tu novela

Lucy cerró un momento sus ojos, resignada.

-Está bien (Susurró), pero mañana. Ahora quiero descansar, ha sido una semana dura

Nami se sentó a su lado y la miró comprensivamente.

-No trates de escapar

-Yo me preocupo de mis deberes

-Bien… (Le tiró una gran cantidad de papeles y carpetas) ¿Y qué significa esto? Lucy, tienes una montaña de deberes que ni siquiera te has puesto a mirar… ¿Preparaste tu práctica? (Lucy negó lentamente con la cabeza). Mira, sé que te afectó ese mensaje de voz…

-¡CÁLLATE! TE HE DICHO MIL VECES QUE NO ME AFECTÓ

Nami vio tristemente como su amiga la abandonaba en la sala de estar.

-Y lo peor es que me dejó con el desorden…

Y miró todos los papeles y carpetas revueltas en el lugar.

ooOoozoeooOoo

-¡Anda, Natsu! ¡Me prometiste que me acompañarías a ver mi primer barco!

Natsu bufó molesto. En aquella mañana Luffy le había despertado tocando continuamente el timbre y casi Erza lo despellejaba vivo por todo el ruido que este provocó.

-No estoy de humor, Luffy

Su amigo siguió insistiendo:

-Es sólo por poco tiempo, además, podrás salir de esta ciudad

-Te dije que no

-Pero…

-Natsu, cumple tus promesas

Una pelirroja de mirada castaña y asesina se plantó al lado de él, agarrándole por el brazo y levantándole con cierta dureza.

Natsu se estremeció.

-Prometiste ir con Luffy (Volvió a hablar la pelirroja)

-¡Aye!

-Así me gusta, disfruta tu paseo

Luego, lo soltó y entró al apartamento con un pequeño portazo.

-¿Eso significa que irás conmigo?

Natsu asintió aún tembloroso. Por mucho que pasasen los años, él aún seguiría temiendo a Erza.

En cuanto a Luffy… Saltaba y comentaba emocionado la idea de ver su primer modelo de barco hecho, inmune de todo el pavor que su amigo sentía a aquella mujer que, según Luffy, era simpática y amable.

Y a pesar de todos los reclamos de Natsu, Luffy lo tironeó hasta el tren que pronto partió, dejando a Natsu con sus mareos de niñez.

-Realmente, odio los transportes (Balbuceó mareado)

ooOoozoeooOoo

Contemplaba el vacío de la mano del continuo ir de la gente, de los gritos de pequeños y de las corridas caninas por una pelota.

Estaba en un parque…

Parque era el lugar, pero sus pensamientos no estaban allí.

Estaban con él, su recuerdo incesante…

Un recuerdo que la tomaba y la llevaba al pasado, un pasado que deseaba olvidar. Un pasado que empezó desde esa noche que terminó con sus ilusiones y que marcó su corazón… Un final que lo unía a él por mucho que ella se alejase, lo evadiese, se escondiese en lo extranjero y en kilómetros que los separasen.

Un pasado que sólo le traía dolor y… amor.

Había sido en una tarde de invierno, cuando los copos de nieve se acurrucaban adormilados entre las rendijas y huecos de cada casa y árbol de cerezo. Apurados por el frío, corrían ansiosos de guarecerse con la nieve abrazando sus cuerpos. La neblina empezó a ocultarlos bajo su manto cuando hallaron una casa abandonada y maltrecha por el tiempo que a él se le hacía muy familiar. Entraron en ella y se dejaran arropar por la tenuidad de la soledad.

Su cabello plateado resplandeció con un brillo sobrenatural que lo deslumbró. Fascinado, veía como sus pupilas azules se clavaban en las suyas, inquietantes, ansiosas. Sus labios tiernos se abrieron un instante y susurraron algo que él no pudo escuchar. Se acercó un poco, procurando oír esas palabras que se escapaban de sus labios. Un leve sonrojo vio en sus mejillas y se alejó asustado.

Habían estado muy cerca.

Un vendaval arrojó otro frío más penetrante y nivoso que la hizo estremecer y él, venciendo toda lógica que le prohibía acercarse más de lo que había hecho, la abrazó. El calor la hizo recobrar un poco de conciencia y levantó su vista para encontrarse con los ojos de él.

El tiempo se ralentizó

Se acercaron más y más…

Un ruido que venía de sus espaldas los hizo alejarse y voltear sonrojados.

No había nada.

Al otro día, él había acudido a una petición que le había hecho a una "amiga" que quería mucho. Sin embargo, en su espera recibió una llamada de auxilio de ella y salió corriendo antes los ojos llorosos de su amiga que no pudo soportar más como su amigo se iba y la dejaba plantada por aquella que, quizás, era quien realmente él amaba.

Y así, habiendo visto ese beso en la habitación contigua de ese hogar, su pequeño santuario maltrecho que la cobijaba de su padre, y la clara preferencia de él, decidió marcharse.

Marcharse… No por despecho ni odio, no. Sino que prefería que él fuese feliz y que con ella amargándose por aquella felicidad era mejor marcharse. No se despidió ni le contó nada a él, se hizo una nueva vida que él no debía saber. Como única testigo, fue Erza quien resguardó su secreto hasta ahora… Él había conseguido su número telefónico y la buscaba incesantemente. ¿Qué pretendía lograr? Ella no lo sabía. Sin embargo, su insistencia le dolía… Acaso ¿Él no había formado su futuro con ella, con… Lissana?

¡Ay, dolor! Aquel nombre le hería el corazón.

Lissana…

¡Qué hizo que ahora él la buscaba!

Según el mensaje, aquella había quedado en coma pero que despertó y que viajaba con sus hermanos para recomponer el tiempo perdido… ¿Y el tiempo de él era acordarse de ella y encontrarla de alguna forma? ¿Cómo…? ¡Cómo lo hizo! Él no debía saber de ella y Erza no pudo haberla delatado. Pero… eso ya no importaba. Él ya podía contactarla y ya no faltaría el minuto que lo volviese a ver…

¡No!

¡Siete años y aún así no era capaz ni tenía la fuerza de verlo sin llorar! ¡Siete años que fueron una tormenta de soledad y de una angustia permanente de que si hubiese sido mejor su olvido o recuerdo!

Las lágrimas amenazaron con huir de sus ojos y ella se las quitó como si así pudiese alejar una garra congelada que aprisionaba su corazón.

Suspiró.

Una suave y babeante sensación la desvió de sus recuerdos y vio a un cachorro de pelaje oscuro y de ojos vivaces que le movía su cola feliz. Su cuerpo estaba maltrecho y famélico pero una luz rauda y fervorosa se ocultaba en su mirada canina.

Le acarició en la cabeza y poco a poco una pequeña sonrisa se deslizó en sus labios.

"Quizás, ya sea hora de dejar todo esto atrás y… Vivir de verdad mi vida y que mi corazón ame a un verdadero amor… Debería, debería pero no puedo… Te amo a ti aunque nunca lo sepas. Te amo y te amo y me duele que me busques como a una amiga y no como una mujer. Eres tan tonto que… Nunca ves cuando se presenta tu verdadera felicidad…"

-Y aquella no es conmigo, lo sé (Susurró)

El perrito se subió en su regazo y le lamió las manos como un consuelo. Ella le acarició.

-¿Sabes? (Le sonrío) Creo que he encontrado un nuevo amigo

-¡Guau!

-¡Sí! Un nuevo amigo. Haber… ¿Qué nombre te quedaría bien?

Y en esos momentos su móvil sonó. Lo ignoró pero el can se hizo con él y se lo paso con su boca.

Era él.

Iba a guardarlo otra vez en su bolsa cuando el cachorro ladró contento y con su pata le señalaba que respondiera. Y antes que pudiera evitarlo, su dedo resbaló en el botón de contestar y una voz habló del otro lado, su voz.

-¿Aló? ¿Luce? Oh… Me alegra que al fin contestaras, yo sólo quería…

Terminó la llamada con nerviosismo.

Miró al perro que ahora la miraba preocupado.

-Pues… era Natsu

Intentó sonreír pero una mueca sólo pudo hacer. El cachorro le lamió la cara y tomó otra vez el móvil.

-¡Guau!

Ella volvió a cogerlo y un nuevo mensaje le había llegado. Cerró sus ojos y con lentitud leyó su contenido:

"Luce, ¿te gustaría que nos viésemos algún día como en los viejos tiempos? Si no… Al menos me gustaría saber porqué. Somos nakamas y… eres muy importante para mí"

Su vista se empañó y guardó su móvil. Tomó su bolsa y miró al perrito con tristeza. Este se acomodó en su regazo.

-En su honor… (Susurró) Te llamarás Blaz, mi nakama

Lo tomó entre sus brazos y junto a él regresó a su hogar, sonriendo con la expresión que haría Nami luego de ver al nuevo miembro de su casa.

"La pasaremos muy bien, Blaz"

Y sonrió feliz.

ooOoozoeooOoo

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=( o . o )=

\mUm\oooº

¡Gracias, muchísimas gracias a todos sus comentarios! ^^

A Flower of night, Lonely Athena, Vane-chan, dany14-black8 y diana-chan ^^, prometo que seguiré pronto y espero que le haya gustado. Sin más, me gustaría saber su opinión acerca del capi y bueno… ¡Que viva el NaLu! :3

Disculpen la demora, el cole y esas cosas no dejan escribir u.u, seguiré mis otros fics y espero verlos pronto ^^.

BYE Y CUÍDENSE!