Capitulo 2 – amanecer turbio

En la pequeña isla de Odaiba, en Japón, se podía observar una figura femenina a través de un enorme ventanal, el cual, pertenecía al balcón de una de las habitaciones del edificio departamental ¨Palacio de Odaiba¨, la joven de cortos cabellos rojizos cuyas mejillas húmedas brillaban ante los débiles rayos del amanecer mostraba signos de agotamiento y dolor, observando su rostro descompuesto se podía casi sentir su angustia, su delicada figura se sostenía dificultosamente sobre sus piernas, mientras trataba de contener esas rebeldes lagrimas que presionaban sus hermosos ojos color carmesí , en ellos se veía confusión, furia, rabia, miedo y soledad, más que nada soledad, todos estos sentimientos luchaban entre sí y ella solo podía esperar para ver cuál sería el ganador, cuál sería el primero en salir esta vez, cuál sería el que la derrumbaría este día y teniendo como único testigo de su lucha interna al sol de la mañana, este momento de íntimo dolor fue interrumpido por el sonido de alguien ingresando a la habitación, la joven apenas y le dio importancia ya que estaba inmersa en su propio mundo, ni siquiera se molesto en observar a su acompañante, estaba casi segura de quien podría ser y como ratificando su teoría esa persona dijo.

-aún estas despierta, te dije que descansaras –escucho débilmente, sonrió para sí misma no había fallado en su hipótesis, como siempre "él" se mantenía pendiente de ella, de hecho llego a creer que había tardado demasiado y sin pensar mucho su respuesta dijo.

-no puedo hacerlo – muy bajo, tanto que cualquiera diría que era un susurro pero su acompañante la escucho y dejo salir un suspiro como respuesta, ella sabía que lo preocupaba de más actuando tan tercamente, pero que podía hacer no se sentía con ganas de dormir.

-lo sé cariño pero debes descansar -dijo de forma dulce y cansada el chico de piel tostada y ojos verdes, no le gustaba tener que regañar a su novia pero debía descansar, busco abrazarla por la espalda ya que está no había despegado su mirada del ventanal, al acercarse a ella observo en su rostro vestigios de que había llorado, se sintió culpable por no poder hacer desaparecer eso que la atormentaba, quería protegerla y la abrazo fuertemente como tratando de ocultarla del dolor, ella correspondió a su abrazo y volvió a llorar sobre el pecho del chico como venía haciendo desde hace unos días atrás, era su apoyo, su compañero, lo único que le daba fuerzas en ese momento para no dejarse caer.

El joven colocó sobre la cabeza pelirroja una de sus mano mientras la otra bajo a su espalda para acariciarla sobre la fina camisola de algodón, con un tono de voz mucho más calmado y dulce el joven dijo -está bien linda todo estará bien de acuerdo estoy aquí, no te dejare, lo prometo -hundiéndola más en su pecho si era posible para hacerle saber que estaba ahí, que la protegería de cualquier cosa, ella acepto gustosa profundizar el abrazo, lo necesitaba, necesitaba sentirse protegida, algo que solo lograba en los fuertes brazos de su chico, mientras ella se relajaba en su pecho él llenaba su frente con cariñosos y delicados besos intentando hacerla sonreír aunque sea un poco o por lo menos que se sintiera libre para llorar si así lo deseaba y fue lo que sucedió, la joven empezó a emitir pequeños sollozos mientras su novio acariciaba su cabeza suavemente.

La pareja compartía este momento de intimidad sin ser consientes que desde la puerta alguien los observaba con evidentes signos de desprecio y asco, pero antes de que alguno de ellos se diera cuenta de su presencia esta desapareció dejándolos solos.

Después de largo tiempo llorando, por fin la chica accedió a ir a descansar no solo por los ruegos de su novio ante el evidente cansancio de esta sino por el hecho de que su cuerpo lo pedía a grito, llevaba días sin dormir y aunque no lo deseara debía descansar, se acostó en la cama que había a un costado de la amplia habitación, era una cama pequeña pero muy bonita y arreglada, tenía unos pocos peluches y una mesita a lado con un velador dorado haciendo juego con la decoración del resto de la habitación.

-Te quedaras conmigo? –pregunto la colorina a su novio con ojos llenos de necesidad mientras él la observaba desde la cabecera de la cama, ante esta pregunta el rostro neutro del joven cambió, juntó las cejas en singo de molestia y se cuestiono internamente, como podía preguntarle algo así? por supuesto que se quedaría con ella, no podía dejarla sola y mostrando una hermosa sonrisa dijo–Como siempre –rodeando la cama para acercarse a ella, le proporcionó un dulce beso en la frente y tomo asiento a su costado.

Ella sonrió ante el acto de dulzura de su novio, le gustaba ver su cara de molestia y confusión cuando le preguntaba lo mismo cada noche, que mas podía pedir, Rio había estado a su lado desde que paso ese horrible accidente, no se había separado de ella ni un segundo, solo iba a su casa a buscar algo limpio que ponerse y volvía antes que pudiera sentir su ausencia, con ese pensamiento y la sonrisa aún plasmada en su rostro cerró los ojos y aspirando el aroma de su novio se dejo llevar por Morfeo al mundo de los sueños.

Observando que su novia ya se había quedado dormida, salió de la habitación y bajo las escaleras para dirigirse al comedor, quería tomar un café, la verdad era que también estaba muy cansado pero sabía que no podía darse el lujo de dormir, su novia podía necesitarlo y debía estar despierto, esos días habían sido muy duros para ella no dormía más de cinco minutos y despertaba gritando incoherencias, todos los días era lo mismo, él corría a su lado y la tranquilizaba, esa era su rutina desde los últimos días, al entrar al comedor pudo ver sentada en la larga mesa de mármol a una joven muy hermosa también de cabellos rojizos pero estos con pequeños mechones de un color mas claro, se notaba con claridad que era un poco menor que la otra pelirroja, suspiro ya sabía que pasaría y rogo internamente porque no pasara pero aún así dijo secamente -tú también deberías descansar –mientras pasaba a su lado para buscar una taza limpia, no tenía ganas de lidiar con ella ahora pero también debía descansar un poco llevaba varios días sin dormir al igual que ellos y la falta de sueño no hacía más que ponerla de mal humor y por desgracia la pagaba con él.

La pequeña peliroja solo lo miro con ojos llenos de furia y le respondió de la forma más sarcástica que podía.

-Acaso también vas a abrazarme y besarme para llevarme a dormir? -Dijo fingiendo una voz sensual y extendiendo los labios fingiendo un beso.

Este acto lo dejo sorprendido al principio pero al captar el tono que empleaba está su sorpresa cambio por molestia, giro los ojos en blanco, por supuesto que lo hacía para molestarlo, últimamente era lo único que hacía, pero no se sentía de humor como para soportarla entonces le respondió secamente -sabes Ruki a diferencia de ti, no estoy para molestar a Sora, estoy a su lado porque así lo quiero, además es la única forma que tengo de ayudarla.

La joven no pensaba dejar las cosas así de faciles, no dejaría que él la humillara de esa forma, no a ella y respondió -pues te tengo una noticia galán yo no pienso seguir mintiéndole a mi prima, ella merece saber la verdad -Haciendo amague de bajar de la mesa, en ese momento la mirada del chico se dirigió hacia ella y se acerco a donde está se encontraba.

- no te atrevas a incomodarla, bastante me costo que descansara – dijo con una voz ronca, bajando la mirada, podía hostigarlo todo el día y no le importaría pero no permitiría que fastidiara a Sora así que la sujetó del brazo antes de que bajara de la mesa completamente.

Ante esto con una mirada de odio puro ella respondió -mi prima merece saber qué clase de patán es su maravilloso novio –todo esto lo dijo haciendo movimientos de burla como imitando a Sora cuando esta hablaba de su novio.

Suspiró fastidiado, en verdad que esa chica no se cansaba de tratar de molestarlo y girando los ojos cansado dijo -Ruki deja de decir esas tonterías sabes que amo a Sora más que a nada, no la molestes, ella sufriría mucho, además –cambiando su tono de voz por uno más bajo y dolido dijo bajando la mirada hacia el suelo -no es un buen momento, por favor, te lo ruego –medio suplicando, parecía realmente sincero pero la chica no sedería tan fácil, no señor, no era de las que creían en las caras bonitas y mucho menos tratándose de ese chico a quien odiaba tanto.

-pues sabes Rio no veo cual es el mejor momento si no le digo ahora, se engañara mas y eso no pienso permitirlo –ahora sí logro escapar del agarre del chico ya que este suavizo su agarre, se dirigió hacia la puerta de salida para subir a la habitación de su prima.

Por supuesto que eso no podía permitirlo no podía permitir que esa niña lastimara a Sora con sus palabras y mucho menos en este momento tan doloroso para ella, la siguió y antes de que llegara a las escaleras la tomo del brazo y la atrajo hacia el comedor de nuevo y mirándola a la cara dijo –Escucha, sé que no te agrado y tampoco intento caerte bien pero no voy a permitir que le hagas esto a Sora y menos en este momento, si quieres destruir mi relación, hazlo, pero no en este momento te lo ruego, no por mí, por tu prima, por favor entiéndelo si ella escucha eso ahora solo le traerás más dolor del que ya está pasando, por favor, te lo ruego -Dice con un tono de voz más dolido que al principio y con los ojos cristalinos llenos de miedo y dolor, pareciera que lloraría en cualquier momento pero eso era imposible de creer para Ruki, ella creía que fingía igual que siempre pero en algo tenía razón, debía proteger a Sora de ese tipo, pero este no era el mejor momento, su prima estaba destrozada y si perdía a su novio por más basura que este sea ella caería sin remedio a la oscuridad, por mucho que le costara aceptarlo, Rio tenía razón, debía callar la verdad, no era el momento de decirle a su prima lo que sabía de su novio, solo le traería dolor y ya era suficiente con lo que estaba pasando en esos momentos, pero que haría con la rabia que la atacaba con solo ver a ese hombre con Sora? ella la quería tanto y quería decirle la verdad pero para su suerte Rio tenía razón, había ido a su casa para ayudarla y apoyarla no a causarle más problemas, pensando en eso se alejo lo suficiente del joven para mirarlo a los ojos y decirle.

-Está bien no se lo diré por ahora, pero en cuanto sea el momento debes saber que lo hare sin importar que ruegues o llores, entiendes? –después de decir esto con suma rudeza y frialdad se aleja del comedor dándole la espalda al chico, dejando salir de sus labios un suave maldito en voz baja pero lo suficientemente fuerte como para que este lo escuchase.

El de ojos verdes no sabía si alegrarse porque Ruki no diría nada o asustarse de que no diría nada todavía, después de todo esa chica era de cuidado, decidió calmarse tenía algo de tiempo antes de que ella quisiera hablar de nuevo y para entonces esperaba encontrar la forma de callar a esa niña, cansado se sentó en una de las sillas del comedor y coloco su cabeza sobre sus brazos para descansar un momento.

En su habitación ajena a todo lo que sucedía en el comedor descansaba Sora, quien llevaba rato revolviéndose entre sus sabanas, sin más abrió los ojos dejando salir de sus labios un pequeño quejido.

-Rrrr…en el momento en el que decido descansar un poco no puedo dormir -con resignación decidió levantarse para darse una ducha fría a ver si así el cansancio se alejaba, al parecer funciono ya que se sentía un poco mejor, se vistió y decidió ir a la cocina para preparar algo que desayunar y poder ir al hospital de nuevo, antes de salir de la habitación se observo en el gran espejo que colgaba de la pared , pudo ver con sorpresa su rostro demacrado, los ojos hinchados y mas rojos de lo normal de tanto llorar, su cuerpo se veía débil y frágil como si fuera de porcelana, sí, era verdad que últimamente no comía como era debido y tampoco dormía mucho pero no esperaba verse tan mal, era casi irreconocible parecía un fantasma de lo pálida que se encontraba, suspiro con resignación no tenía tiempo para pensar en su apariencia ahora así que bajo las escaleras en dirección al comedor.

Al entrar vio a su novio sentado en una de las sillas de madera con la cabeza hundida entre sus brazos sobre la mesa de mármol, parecía cansado y vulnerable así que una idea se le cruzo por la mente, se acerco a él desde atrás muy despacio para no alertarlo y sin que este se lo esperara se recostó sobre él y le susurro al oído -Deberías descansar en la cama amor -en un tono bastante sensual.

Al principio se asusto por sentir un peso sobre él, pero al escuchar la voz de su novia sonrió, no era común que Sora fuera dulce en esos últimos días mucho menos sensual, sin que ella se percatara se dio vuelta para tenerla frente a él, se apresuro a atraparla contra la gran mesa con maestría y la coloco sobre esta, con la joven todavía confusa por el cambio de papeles tan drástico Rio la observo, tan hermosa y dulce como siempre, pensó, aunque ella no estuviera en su mejor momento seguía teniendo esa belleza única que lo encandilo desde el primer momento en que la vio, acerco sus labios a los de ella y la beso lentamente con una mezcla de dulzura y necesidad, Sora correspondió al beso con la misma necesidad que su novio, el beso tomo cada vez más fuerza y cambio de un beso dulce y necesitado a uno lleno de pasión y deseo, las manos de la chica que hace unos minutos estaban en el pecho de su novio ahora descansaban en la nuca de este mientras ella besaba a su novio como hace tiempo no lo hacía, por su parte las manos del joven subieron despacio por las piernas de la pelirroja hasta su cintura pasando por su espalda donde se detuvieron y ejerciendo un poco de presión la atrajo más hacia sí, exigiendo más de ella, la deseaba ahí y ahora, al igual que su novio Sora lo deseaba pero una imagen apareció en su mente y pareció apagar ese deseo que hace unos segundos la movía y alejando a su novio como si se tratara de un extraño atacándola hizo crecer la distancia entre ellos terminando así con todo el deseo que su novio demostraba en ese momento.

-lo siento no puedo -Fue su respuesta ante la mirada confusa y sorprendida de su novio, no creyéndose todavía lo que Sora le decía grito histérico -demonios Sora hace más de un mes que no tenemos relaciones –levantando los brazos al aire con evidente molestia y furia.

Viendo los ojos llenos de furia de su novio dijo bajando la cabeza -lo siento Rio – y cambiando su tono apenado por un tono más elevado ella también grito -mi hermano esta en el hospital muriendo y tu quieres tener sexo! Lo siento mucho pero entiéndelo no puedooo! –mirándolo con rencor hizo amague de bajar de la mesa para salir del comedor pero su novio la detuvo y mirándola a los ojos pudo ver que estaban de nuevo vidrioso, se llenó de culpabilidad por ser el causante de sus lagrimas y dijo -Lo siento amor -viendo como su chica lloraba de nuevo ante él trato de abrasarla pero este gesto fue rechazado por ella con las manos espantando las de su novio.

-Eres un idiota lo sabías -dice llena de ira, lo peor de todo era que él lo sabía y no se sentía orgulloso de ello.

-Lo siento linda, por favor discúlpame pero entiéndelo también estoy cansado estuve a tu lado todo este tiempo y bueno, yo solo, te extraño, desde lo que paso no hemos pasado mucho tiempo juntos que no sea en el hospital y cuando no estamos allí te la pasas llorando, no soporto verte así, además, te necesito es solo eso –bajando la cabeza para que su novia no viera su rostro descompuesto prosiguió -prometo no volver a hacerlo hasta que tú quieras pero perdóname – dijo levantando el rostro y poniendo cara de niño bueno –me perdonas?

La chica pareció volver en si ante estas palabras, era verdad su novio había estado todo este tiempo con ella, no la había dejado sola nunca y ella le pagaba así? Solo porque él deseaba estar con ella, debía sentirse feliz de que después de todo este tiempo él todavía la deseara a pesar de verse horrible ya que llevaba más de un mes casi sin descansar y prácticamente ignorándolo, llorando todo el día.

Haciendo gala de su dulzura sin límites Sora tomo el rostro de su novio entre sus manos, lo beso dulce y tiernamente, al separarse lo miro con ojos llenos de amor y dulzura.

-no tengo nada que disculparte amor, soy yo la que te debe una gran disculpa, te he descuidado tanto en este tiempo, lo siento -dijo con las mejillas rosas por la pena y bajando la mirada avergonzada, no importaba cuanto tiempo pasara ella seguía sonrojándose al pensar en la intimidad con su novio, Ante este gesto el joven no pudo más que reír divertido y admirar a la mujer que tenía delante de él y es que Sora era así, podía estar furiosa, pero su infinito amor era más grande y aunque ella no tuviera la culpa de nada era ella la que al final pedía disculpas por el dolor de los demás, así que con una sonrisa en los labios la tomo de las manos y dijo –Te Amo –después de observar reaparecer la sonrisa en los labios de su novia este le ofreció llevarla al hospital y salieron de la casa juntos.