N/A: Se preguntaran por que vuelvo a subir este capítulo, es porque para continuar con la historia desde le punto que esta necesito cambiar varios puntos de este cap. Luego de un tiempo, es decir antes de subir el octavo capítulo, editare el capítulo original y lo cambiaré por este, perdón por esto, pero es necesario.
Canción: Somos tú y yo – Victor y Sheryl ; www. youtube. com watch?v=Ki5g9Lqx_co&list=PLadOQsPiFoyiUY0-wgU9hFXhDgPNPWYpr&shuffle=285, o pueden ir a mi perfil para buscar la canción.
Capítulo 1: El Nacimiento
Año 1986, 31 de Octubre
-Ahhh -se oyó un grito de dolor que resonó por todo el hospital, en este caso, San Mungo, era noche de brujas, donde los magos tenían un mayor poder que el que comúnmente tenían. Aunque en este momento, no les importaba mucho que digamos a dos personas que pasaban por el momento más "feliz" de su vida.
La primera persona que había dado el grito era una hermosa y joven mujer, de más o menos veinti-cinco años llamada Lily, de constitución delgada, cabellera larga y pelirroja, ojos verdes cual esmeraldas, labios rosados y carácter temperamental. Su compañero y esposo, de la misma edad que ella, llamado James, era un hombre alto y fornido, de ojos color avellana, cabello negro alborotado y con dos anteojos sobre sus ojos, su carácter extrovertido y bromista, en sus ojos siempre se podía leer esa chispa de travesura que no auguraba nada bueno, especialmente a unos cuantos Slytherins.
Lily y James Potter estaban en la sala 104 de maternidad, teniendo a su primogénito, Harry James Potter, pero en vez de la alegría que habían sentido en los últimos nueve meses, sentían un sufrimiento tremendo, James, porque Lily tenía más fuerza de la que aparentaba y le estaba rompiendo la mano y Lily porque ya estaba con mas de 8 horas de parto, parecía que Harry esperaba algo para poder nacer, pero ninguno de lo doctores lo sabía.
En un lugar muy alejado del hospital, específicamente en un antiguo castillo, una pareja sentía la primera patadita de su bebe, al mismo tiempo que este suceso ocurría en la sala de partos, Lily comenzó a coronar, el bebe de repente tenía muchas ganas de salir del hogar que había sido suyo por nueve meses y James no entendía por qué había tardado tanto, un poco más y se quedaba sin mano...y sin cabeza. Recordatorio: para próximas ocasiones quitarle la varita a Lily.
-Muy bien señora Potter -dijo un doctor , el mismo que había mantenido y cuidado del embarazo de Lily- Falta un poco más, voy a traer a las enfermeras para ayudar con el parto.
El doctor salió y James vio la perfecta oportunidad de hacer lo mismo, pero un par de brazos delgados, más fuertes de lo que parecían, atraparon su cuello con fuerza y lo jalaron hacia la cama, levanto la cabeza y su mirada se encontró con los ojos esmeraldas de su esposa.
-No, no, no, tú te quedas conmigo James Potter o te descuartizo vivo -amenazó Lily con cara de demonio, para repentinamente soltarse a llorar- Es mentira, no te voy a romper nada, pero por favor quédate, no me dejes.
-Nunca te dejare cielo -susurró James, pero aún así Lily no lo soltaba.
En ese minuto, le llegó una contracción a Lily, la misma apretó con fuerza el cuello de James, hasta casi dejarlo morado por la falta de aire, la contracción acabo y James pudo al fin coger un poco de aire para sus pobres e indefensos pulmones, Lily grito y volvió a apretar el cuello de James, de nuevo, el pobre animago casi muere.
El doctor oyendo el alboroto entró casi volando con muchas enfermeras y varios doctores, James no terminaba de entender por qué tanta gente, pero era mejor no preguntar, dos enfermeras y el Dr. Milles se acercaron a su esposa y entonces todo comenzó...Harry venía en camino.
-Vamos Lily si puedes, ya viene tu hijo, puja una vez más -Lily suspiró y pujo con too lo que tenía, pero ese niño no ayudaba para nada, tomando fuerzas del cuello de su querido marido, pujo de nuevo, solo que esa vez sintió a su pequeño moverse.
-Vamos Lily, sí puedes -susurró James mientras acariciaba los cabellos de su esposa.
-Te voy a matar James Potter -gritó Lily en el momento en que una contracción la atacó y parecía que estaba cumpliendo su amenaza, porque aplasto con más fuerza el cuellos de James, pera luego deterse y dejarse caer en la cama.
Un llanto pequeño y dulce se oyó por toda la habitación, Lily sonrió y James también, Lily acarició los cabellos de su esposo y espero a que le entregaran a su bebe.
-Muy bien, señores Potter les presentó a su hijo -susurró el medimago dándole el bebe a Lily, en ese instante ella levantó la cabeza y miró a las otras diez personas que se encontraban en la habitación tomando nota.
-Ja...James, cariño -dijo Lily mirando a tanta gente- Por qué hay tanta gente en mi sala de parto?
-Oh, eso -respondió el doctor- Deben de pasar un examen sobre las reacciones de una mujer en su parto, pero ya se van.
-Aha -Lily solo miraba como salían roja de la vergüenza, entonces su vista se fijo en un pequeño bulto de color celeste que era cargado por las enfermeras.
Un bebe ya limpio y tranquilo, de cabello negro y ojitos cerrados, cubierto con una manta de color celeste claro fue entregado a su madre, se había dormido después del llanto y se veía tranquilo y hermoso.
-Tengan señores Potter -susurró la enfermera entregándoles el bebe dormido, James sonrió y dejo que una lágrima cayera de sus ojos, Lily reía y acariciaba el pequeño mechón de color negro en al cabeza de su bebe.
-Es tan hermoso -susurró Lily, mientras besaba sus manitas y piecitos, cada uno con cinco deditos.
James se acercó y Lily le pasó a su hijo, James formo una torpe cuna con los brazos y Lily puso el bebe allí, al sentir unos brazos diferentes, el bebe se movió un poco y saco su manita izquierda de forma graciosa, la movía como si quisiera atrapar algo. James con mucho cuidado la volvió a meter debajo de la manta- Harry James Potter vas a ser cosas muy especiales.
-Debemos llevarlo a la sala de revisión -dijo una enfermera tomando al bebe- Se lo llevaremos a su habitación, creo que tiene visitas.
Lily se durmió con una sonrisa en el rostro, su bebe había nacido a las 20:03, el 31 de Octubre de 1986, en el hospital San Mungo.
Año 1986, 21 de Diciembre
-Abran paso, abran paso -gritaba un hombre mientras dejaba pasar a una pareja, el varón con cara de preocupación y la mujer caminando tranquila a su lado.
-Muy bien, necesito que se recueste en esta camilla -dijo una enfermera mientras comenzaba a llenar un formulario.
La mujer era muy hermosa, tenía cabello castaño ondulado, que caía en cascada hasta su cintura, tenía ojos color miel y aunque tenía cara de sufrimiento, de su boca no escapaba ni un solo sonido, a su lado y con porte elegante, caminaba un hombre gallardo y varonil, propio del príncipe y futuro rey Alexander Granger, su esposa iba a tener a la primera mujer en siglos, lo cual era preocupante, ya que eso significaba el cumplimiento de la profecía.
Él aunque no lo demostraba, estaba muy nervioso, quien no si tienes a tu primera hija, entraron en la sala adaptada para ellos y esperó, pero al parecer su hija tenía muchas ganas de conocer el mundo, Elizabeth Jane Granger, ese era el nombre de la mujer estaba asustada y entusiasmada por la llegada de su pequeña, aunque apenas se acostó, tuvo otra contracción, mucho más fuerte que las anteriores.
-Puje señora, solo una vez más, ya veo la cabeza -dijo la doctora ya en la sala de partos, pujo y al instante se oyó un llanto diferente, este era suave y dulce, para la doctora que había asistido en un parto hace un par de meses, el llanto se le hizo parecido a este, pero no le dio importancia- Aquí tiene.
Una hermosa bebe era entregada a su madre, está aunque tenía poco cabello, se veía que era castaño ondulado, tenía sus ojitos cerrados, al igual que su boquita en forma de botón de rosa, estaba cubierta por una manta color blanco, con detalles dorados en los bordes, estaba muy quieta, ya que después de llorar, se había quedado profundamente dormida, la doctora entrego la bebe a Elizabeth, se movió un poco y al ver a Alexander acercarse, se la entregó, con movimientos nerviosos, Alexander la meció suavemente y se sentó en la camilla con su esposa, la bebe al sentir unos brazos diferentes, se movió suavemente y con una delicadeza, nada propia de un bebe, saco su manita y la movió, intentado atrapar algo invisible, sus padres sonrieron dulcemente a su princesa.
-Es perfecta –susurraron, la bebe volvió a mover su manita y esta vez, Alexander la guardo en la manta- Princesa Hermione JaneGranger.
-Vaya es hermosa –susurro la doctora.
-Lo es, de ahí su nombre, perdón por pedir que asistieras a Ellie, pensé que se sentiría más cómoda si su mejor amiga la ayudaba –se disculpó Alexander.
-Tranquilo, no todos los días puedes asistir a la hija de los dos príncipes, futuros reyes de Inglaterra -susurró Marie- Me la llevo a observación.
-Pero la traes a la habitación –orde…pidió Alexander.
-Sí su majestad –le respondió sarcásticamente Marie. Ella le dio la bebe a una enfermera y salieron las dos.
Elizabeth cerró sus ojos y pronto quedó profundamente dormida. Su princesa había nacido a las 20:03, el 21 de Octubre de 1986, en el hospital San Mungo, solsticio de invierno.
Ya un tiempo después en dos lugares diferentes sucedió algo mágico, solo ellos de testigos.
En la primera una hermosa niña estaba virada a la derecha, con su manita extendida. En la otra un bebe estaba virado hacia el lado izquierdo, mientras estiraba su manita. Al mismo tiempo abrieron sus ojos y parpadearon. Una brillante luz apareció, al igual que dos pequeños tatuajes en cada mano de los bebes, en la bebe apareció una hermosa media luna, y mientras esta se formaba, una brillante luz plateada la adornaba.
Por otro lado, en la mano del niño había aparecido un pequeño sol y mientras se formaba, lo baño una hermosa luz dorada, los pequeños inconscientemente llevaron sus manos a su sus corazones, para luego volverlas a estirar, intentando tocar la mano del otro, aunque estuvieran muy lejos, pero muy pronto se sintieron cansados y se quedaron dormidos con una mano estirada y la otra en el corazón.
En el primer lugar, cuando las enfermeras volvieron y se encontraron con esta escena, sonrieron dulcemente, habían visto a muchos bebes en posiciones extrañas, pero la nena que les había tocado esa noche fue muy especial y en ese instante, aunque inconscientemente, supieron que sería muy importante en un futuro, tanto por sus padres, como por sus logros, la mecieron suavemente y sonrieron al ver la copia exacta de los ojos de su madre en la carita de la pequeña, se alejaron hacia la habitación de la familia, que casualmente se encontraba cerca de una que había sido usada hace mucho tiempo.
La diferencia, a la bebe se la llevaron a la habitación 110 y al bebe a la 104, lo que ninguno de los padres se percató hasta mucho después, apenas entró estirando su manita hacia la puerta, para intentar tocar algo que en un futuro será cierto. Al llegar con su madre, cayó en un profundo sueño, un hermoso sol brillaba en los sueños de la pequeña.
En el segundo lugar, dentro de una enorme mansión, se encontraba una hermosa habitación, el techo pintado de color blanco con un sol naciente, las paredes blancas, un gran ventana en el lado izquierdo de la habitación, dos guardarropas, una alfombra color dorado en el piso de madera, todo estaba decorado en blanco, dorado, celeste y rojo, más adentro, en al cuna de madera blanca, cubierto con una manta celeste con dibujitos en rojo que se movían y abrazando a un lobito de peluche llamado Moony, se encontraba un bebe.
Harry Potter, el cabello negro tapando sus ojitos y una dulce sonrisa en su cara, el bebe se encontraba solo en su habitación, era ya muy tarde para él, pero soñaba raro, se había movido mucho en su cuna, para al final terminar abrazando a su lobito, soñaba con una luna brillante en el cielo, sin una sombra que la tocase, se dio la vuelta mientras estiraba su mano y apretaba su pecho. Así lo encontró su padre, James Potter.
Con una sonrisa se acercó, arropo a su hijo y beso su frente, Harry volvió a abrazar a su peluche mientras soñaba tranquilo.
-Duerme bien pequeño -susurró James, mientras salía de la habitación con una sonrisa pintada en sus labios.
-Qué pasó? -preguntó su esposa.
-Nada -respondió sin realmente llegar a saber porque sonreía.
A la mañana siguiente las dos familias ya estaban cumpliendo sus funciones, la una en una hermosa mansión de vista antigua y llena de vida. Pronto el pequeño de la casa se levantó dando inicio a un nuevo día en el hogar de los Potter.
La otra, un poco diferente, se apareció en un imponente castillo, que aunque por afuera parecía frío, por dentro se sentía la calidez de un hogar, ya que aunque eran la familia real, primero eran un familia. Los dos bebes rieron por algo sin sentido, contagiando a sus familias, sin saber y probablemente nunca sabrían de la profecía que caía sobre ellos.
Rápidamente paso un año y ocurrió lo que más temían ambos padres, un mago tenebroso intentaba acabar con su familia, pero ellos no lo permitirían.
Gracias a todos por volver a leer y en serio, perdón por esto, pero espero que les haya gustado.
P.D: Espero les haya gustado igualmente y que me dejen su opinión.
P.D.D: Me dejan algún review, crítica, todo se acepta. Ideas para canciones?
P.D.D.D: Voy a actualizar pronto las demás historias y el octavo capítulo ya mismo viene.
P.D.D.D.D: Visiten /user/Alex_Black_Moon/albums para ver las imágenes presentes y futuras.
Se despide,
Alex Black Moon
