Después de 3 largos días de viaje en bote, llegue a las puertas de la enorme academia, donde el director me recibió el mismo.

— Su majestad - al verme se inclino inmediatamente.

— No es necesario que se incline, de hecho quería hablar de eso con usted.

— Lo que usted desee, pero me parecería que discutamos esto en mi oficina mientras mandan sus cosas a su habitación.

— Gracias - el hombre de pelo canoso me tomo del brazo y me dirigió por los largos, pulidos y vacíos pasillos de su academia. No había nadie alrededor, era un lugar muy silencioso, me hacia extrañar la voz y risa de Anna.

— Ahora todos se encuentran en clases, por eso dudo que se encuentre alguien por aquí- pareció que leyó mis pensamientos.

— Ya lo veo - cuando empecé a oír muchas risas y gritos de niños, sonaban todos muy alegres.

Las risas se hacía cada vez mas fuerte conforme íbamos avanzando por el pasillo, el director Franchesco frunció el ceño cada vez más notorio. Fue cuando dimos vuelta en un pasillo y los vi.

— Jack! ¡Jack! ¡Más! ¡Más!

- nieve Jack! ¡Nieve!

Eran unos niños chiquitos en un campo, estos eran de 5 a 12 años, estaban jugando en nieve, nieve en primavera. Jugaban muy felices junto con un chico despeinado de hermoso cabello, color blanco como la luna. Aquel iba vestido con una sudadera azul y unos pantalones rotos color café; en sus pálidas manos llevaba una vara y sonreía con ternura a los chicos.

- Jack Frost - el director grito descontrolado al joven. La sonrisa de este se borró y pasó a una cara seria, los niños corrieron atrás de este y pararon de reír.

- ¿qué sucede? - hablo el peli plateado

- te he dicho que no puedes saltarte clases y menos enseñarle a estos niños a saltárselas, ni tu ni ellos deberían estar aquí. Desaparece toda esta nieve y vete, yo me encargare de estos niños - el chico se quedo viendo desafiantemente al principal sin moverse un centímetro - ¡ahora! – el chico hizo un suave movimiento con su vara y la nieve desapareció.
¡El al igual tenía poderes del hielo y nieve! El chico se fue molesto y sin decir nada más.

-¿estaba descalzo? - el director me respondió con un largo suspiro, dándome a interpretar que sí.

- ahora regreso - el principal se fue a donde estaban los niños y se los llevo a la fuerza, los niños lloraban desesperados mientras este los jalaba del brazo. Mi corazón se partió en dos al ver la crueldad de aquel hombre.
Pero el impacto de ver a aquel chico de mismos poderes me hizo imposible moverme, era increíble.

- ¿y tu quien eres?- una mano toco mi hombro por detrás dándome un susto.

- ahh- grite sorprendida al voltear y ver a ese chico, juraba que se había ido ya.

- cálmate no grites - me tapo la boca con sus grandes y heladas manos -¿ahora quien eres? -Quedo viéndome fijamente a los ojos llenos de curiosidad.

Lo mire sarcástica como respuesta, este se saco de onda y no comprendió hasta que señale sus manos tapando mi boca, enseguida las quito y me sonrió avergonzado.

- ¿quién eres tú?

- pero yo te he preguntado eso antes, ¿quién eres tú?

- Elsa, ¿tu?

- Jack, Jack Frost- ambos nos dimos una sonrisa, su sonrisa era hermosa, y sus ojos azules me enamoraron.

Nos quedamos un rato viéndonos el uno al otro hasta que llego el director.

- te he dicho que te fueras!

- por favor cállese - le grito burlonamente al director, este se enojo en una abrir y cerrar de ojos, y corrió lista para perseguirlo y hacerle pagar; logrando que se me escapara un risa.

Jack me guiño un ojo traviesamente y hecho a correr descalzo por el pasillo.

Después de varios minutos regreso el director agotado de intentar atrapar a Jack.

- ¿Qué me quería decir entonces?- se seco el sudor de la frente con su brazo.

- quería pedirle que no me llamase alteza o su majestad, no solo usted, quería pedirle que no se lo dijese a nadie, quiero que me traten como cualquiera, no como alguien de la realeza y tengan que inclinarse cada vez que me vean.

- si es lo que usted quiere, me asegurare que nadie sepa que es alguien de la realeza.

- gracias – le di un abrazo al agotado viejo.

— bueno, señorita Elsa, vaya a su dormitorio, porque en una hora le realizaremos una prueba para elegirle una clase.

— sí, enserio gracias- el viejito me sonrió y se desapareció por los pasillos de su academia dejándome ahí con la dirección de los dormitorios.

Siguiendo la dirección del director logre llegar a un enorme edificio con una recepción, donde me encontré a una dama que me guio hasta a mi habitación.

— aquí esta señorita – la dama me abrió la puerta dejándome ver la enorme habitación. – Sus pertenencias ya están adentro y tome – me entrego la llave con la que abrió la habitación – es su llave para entrar.

— gracias- la dama dio una pequeña reverencia y se fue dejándome sola en la habitación.

En la habitación había 3 camas, una estaba llena de ropa y peluches, mientras las otras dos estaban vacías. Me hacia preguntarme con qué tipo de personas compartiría habitación.

Agarre mis cosas y empecé a meter toda mi ropa en el closet de al lado de una de las camas vacías. Luego le di mi toque personal a mi cama, color azul y coloque en la cabecera un retrato mío con Anna, Olaf y Kristoff.

— nock nock – alguien llamo a mi puerta, e inmediatamente corrí a abrirla.

—señorita Elsa – era un señor vestido de todo negro – la prueba se realizara ahora.

— okey, vamos – el señor no dijo nada más y me dirigió por los pasillos a unas enorme puertas de madera.

— pase- temerosa me acerca a las puertas para abrirlas, pero con solo tocarlas se abrieron.
Volteé enseguida a ver al señor misterioso de negro, pero ya no estaba. Camine lentamente hasta entrar a la gigante habitación blanca. Era increíblemente enorme.

- finalmente llegas – atrás de mi aprecio el director junto a una pequeña niña, con los ojos cerrados, de largo pelo morado - ¿lista para la prueba?

- iniciemos ahora – había lago en su actitud que me estaba poniendo nerviosa y asustada.

- bien pues te presento a Istari Nanali – el director se hizo a un lado dejándome ver mejor a la indefensa y súper pálida niña – vamos saluda Istari – el director puso una macabra sonrisa en su cara, enseguida voltee a ver a la niña que lentamente fue abriendo sus ojos, su... su... Sus ojos estaban BLANCOS, no tenia pupilas.

-solo comencemos... - mi cuerpo se lleno de niña camino lentamente hacia mí, la tensión crecía conforme mas se acercaba. Una vez que quedo frente a mí, estiro su mano hacia mi cabeza.

Vi una luz muy brillante, y luego perdí el conocimiento.

Ahí esta mis segundo cap, y espero que le haya gustado