Young and Beautiful

"Blue Promise"

Gracias... - fue lo que susurro aquella figura menuda por igual mirando fijamente al mayor. Quizás Karma no conocía nada de aquella criatura, pero había algo en aquellos ojos que le quitaban el aliento.

- ¡Tks, Ya verás mocoso presumido! - Uno de los pandilleros no lo pensó dos veces antes de abalanzarse contra aquel demonio, seguido de su séquito completamente molesto a causa del golpe que había dejado a su líder completamente fuera de combate.

- Dame un segundo. - Pidió este arrojando su bolso al aire haciendo que la figura contraría lo tomara y se aferrara a él por inercia mientras veía como aquel joven de rojos cabellos destrozaba a los otros sin piedad alguna, ¿De dónde sacaba esa fuerza? No puedo evitar preguntarse viendo aquel espectáculo tan terrible y violento, al cual no podía quitarle los ojos de encima, un hombro disloca, un brazo fracturado, una nariz rota y sangrante y un rostro lleno de golpes, cada uno de aquellos extraños ahora recibían su merecido, quizás no solo por haber intentado aprovecharse de aquella situación sino por todos los pecados que hasta ahora habían llevado en sus hombros.

Sorpresa, era el sentimiento que lo inundaba, definitivamente era la primera vez que veía algo así, pero el escenario cambio un poco al darse cuenta de algo, una de aquellas bestia se había levantado a duras penas, y tomaba un tuvo roto que se encontraba tirado en el callejón, se rio y marco su vista hasta la violenta escena de aquel demonio golpeaba a más no poder a uno de los suyos, una expresión de burla se hizo presente en su rostro, pero antes de que pudiera ponerse en pie recibió un fuerte golpe en la cabeza de parte de un grueso libro que lo dejo fuera de combate, pero fue el golpe seco del cuerpo cayendo en un charco de agua, que hizo salir del pelirrojo de su mundo y solo se volvió a ver la escena.

Aunque no pudo hacer más que sonreír de forma ladina, aunque tenía claro que lo habían salvado de un golpe a traición. Sin embargo solo se levantó dejando los cuerpos completamente abandonados y adoloridos, sin embargo al percatarse de que comenzaban a moverse tomo la mano ajena con firmeza y comenzaron a correr lejos de ese lúgubre lugar, tenía que admitir que de haber estado solo hubiera podido divertirse más, pero ahora que aquella criatura estaba con él no era prudente, además de que con aquella lluvia podían pescar un resfriado.

Solo puedo correr, sosteniendo fuerte su mano, aunque era fría, era muy tersa y suave de alguna forma ese tacto le gustaba, no recordaba la última vez que pudo sentir algo así, pero ahora su mente estaba enfocada en buscar un lugar para resguardarse del frio y la lluvia y más aún que estuviera lejos de aquel lugar donde habían tenido ese problemita. Por suerte, no pasaron mucho más de un par de calles hasta llegar a un pequeño café. Al final era temprano no pasaban las 7, y como era de esperarse, no había mucha gente, quizás no era como los lujosos lugares de lo que acostumbraba ir, con sus amigos, o donde antes trabajaba Isogai, pero ahora eso era lo de menos.

- Vamos, esta vez yo invito, además... - No sabía bien que excusa poner ante aquellos ojos que aún seguían fijos en él, aunque profundos como el mar, filosos como un diamante. - Nos dará una pulmonía si no quedamos acá afuera. - No puedo evitar sorprenderse de la facilidad con la que fue completada su expresión, y dejando su mano libre se dispuso a abrir la puerta. - Exacto, ahora... adelante.

- Gracias... - De nuevo un susurro de aquella voz, comenzaba a acostumbrase a ellos de alguna forma, así que sin más entraron al lugar, unas campanillas sonaron, habían llego nuevos clientes al recinto, una joven con uniforme de Maid se posó frente a ellos y los llevo a una de las mesas para dos personas, pensando claramente que se trataba de una pareja, Karma iba a decir algo, pero prefirió abstenerse un momento, además de que si quiera recordaba la primera vez que tuvo una cita, y sabía si aquello se podía catalogar como una, aun en silencio tomaron asiento, y dejaron cada uno sus bolsos a un costado del mueble mientras tomaban los menús dados por la joven, la cual los dejo un momento para que pudieran pensar en su pedido y fue a atender otras mesas. El pelirrojo si quiera podía imaginarse como abordar un tema, así que opto por lo fácil y directo.

- ¿Cómo fue que alguien como tu termino envuelta con unas escorias humanas de ese tipo? No sabes que los ratoncitos no deben salir cuando hay depredadores. - Pregunto este en medio de una leve risa mientras paseaba su mirada por el menú viendo las opciones que podrían gustarle, pero de vez en cuando posaba su vista en su acompañante, quien no parecía muy feliz con el comentario antes dicho, pues puso sus ojos el blanco con el ceño levemente fruncido.

- No soy un ratoncito, además... No podía dejar que a mis amigas les pasara algo, soy un chico, y quizás no soy tan fuerte, pero... no me perdonaría que les pasara algo. - Confeso al fin por igual paseando su vista por los dulces de aquel menú, aunque en estos momentos una bebida caliente era lo que más deseaba, aunque al escuchar un pequeño ruido seco volvió su vista al mayor que parecía un poco anonadado, pero no había que ser un genio para saber el porqué, así que solo suspiro. - Puedes llamarme Nagisa, no es necesaria tanta formalidad, pero... no toquemos el tema de mi cabello, ¿Sí?

- Jo... Así que eres un chico, y yo pensé que había salvado a una linda señorita, aunque no me mal intérpretes, no me arrepiento de nada, golpearlos fue muy divertido. - De nuevo una sonrisa ladina se hizo presente en el rostro del mayor dándole una expresión maquiavélica que hizo que el contrario sintiera un escalofrió recorrer completamente su columna vertebral haciéndolo reír con gran nerviosismo o por lo menos fue así hasta que se vio de nuevo interrumpido. - Karma, no es necesaria tanta formalidad, ¿No, Nagisa?

De nuevo otro escalofrió recorrió su espalda, era la primera vez que su nombre era pronunciado de aquella forma, pero antes de que pudiera decir algo regreso la joven preguntando si habían decido, Karma al igual que el pidió algo de chocolate caliente, y un par de porciones de tarde, seguramente eso los haría entrar en calor, pues en las noches la temperatura descendía mucho, y más aún cuando la lluvia azotaba de aquella forma la ciudad como un vendaval. No paso mucho tiempo antes de que las ordenes llegaran, mientras los jóvenes hablaban de temas triviales, como si se conociera de toda la vida, en lugar de ser un par de extraños que comenzaban a hacerlo, aunque lo increíble e insólito fue que todo comenzó, al enterarse de que gustaban de un mismo manga siendo su favorito, vaya que a veces el destino le gustaba jugar sucio.

Ahora mismo parecían un par de chiquillos se secundaría, solo les faltaba hablar de videojugos y pelis y al final terminaron por hacerlo, Karma no podía evitar preguntarse qué edad se suponía que tenían, pero al ver la forma en que el contrario reía con tanta tranquilidad junto a él, todo perdía, quizás en parte porque no sabía quién era en realidad, y quizás eso era una ventaja, no quería ensuciar aquel momento con vanidades o frivolidades. Aunque jama pudo despegar su vista de él, siempre la mantenía fija como si buscara algo, pero solo trataba de que cada línea del cuerpo ajeno queda plasmada completamente en sus recuerdos, aunque en parte era algo estúpido pues simplemente podía retratarlo y mataría sus ansias, pero no quería exponerse, o por lo menos aún no.

- Karma-kun, ¿Pasa algo? ¿Te sientes mal? - Al pelirrojo no le dio tiempo de responder antes de sentir como el menor tomaba su temperatura comparándola con la de él, aquel mínimo acto lo desarmo completamente y al mismo tiempo lo hizo reír vagamente, solo puedo separarse un poco y tomando la taza donde habían servido aquel café decorado, dio un largo sorbo.

- No es nada solo me sorprende tener tanto en común con alguien, pero cambiando un poco de tema, ¿A qué te dedicas? O ser un héroe está bien para mí. - No puedo evitar reírse un poco, claramente se refería a lo que había pasado hace rato y fue más que suficiente para abochornar al joven frente a él.

- No creo poder ser un héroe, pero estudio lenguas extranjeras en una academia de bellas artes, quiero llegar a ser un buen profesor. - Explico este con una leve sonrisa mientras cortaba una porción del pedazo de tarta. - y ¿Qué hay de ti? ¿Estudiante de artes marciales o algo así?

- Para nada, pronto me graduare, estudiaba burocracia, no hay nada más divertido que poder manipular a los cerdos que hay en el gobierno. - No pudo evitar reírse con aquella expresión academia que siempre lo acompañaba mostrándose como todo un diablillo. - Y deje un poco el mundo del arte, ante pintaba mucho, ahora solo me enfoco en estudios...

- Así que el arte es tu pasatiempo, seguramente eres muy bueno, no deberías de dejarlo así... - Explicó el azulejo con tranquilidad mientras veía la ventana la lluvia caer en aquella cuidad iluminada por luces tenues. - Hace poco fui a un extraño festival de arte, una amiga tenía una presentación, o más bien un debut para una compañía de teatro, había muchas piezas en ese lugar, pero hubo una que me llamo mucho la atención era un cuadro de un día nevado, y en un primer plano se encontraba una sombrilla y un farol, no lo recuerdo bien pero me gustó mucho, pero... - Apoyo su brazo en la mesa y su mentón en su palma aun con la mirada fija en el exterior. - No sé porque, sentí... que esa persona estaba muy sola, sus obras eran hermosas, aun en escenarios cálidos todo está perfecto, pero aun con felicidad en ellos, se podía sentir claramente que estaba triste, como si algo le faltara, simplemente, esas piezas, no reflejaban su corazón. - Intentaba explicar aquello, aunque al final volvió su mirada hacia el mayor que parecía estar totalmente anonadado, sin poder creer que un completo extraño le dijeran tales cosas, y más que pudiera comprenderlo de aquella forma.

-Tienes razón, esos cuadros fueron hechos por compromiso, solo porque tenía un límite de tiempo, intente hacer todo lo que pude en ellos y reflejar lo que sentía, y aunque gane algunos premios, lo cierto es que estaban completamente vacíos. - Expreso en medio de una leve risa mientras al tiempo que busca tomar la mano del menor haciendo que este se sonrojara levemente. - Quizás tengas razón, y no vale el dejarlo, pero no lo haré con una condición.

- ¿Una condición? y ¿Cuál es? - Pregunto este algo nervioso pero por igual con la mirada fija en el mayor, no sabía que era lo que podría llegar a pedirle pero lo cierto era que si él era ese artista que tanto lo había cautivado no tenía nada que perder lo ayudaría en lo que pudiese.

- Se mi musa, no me importa que seas hombre, eres el único que se ha dado cuenta de eso, y no lo puedo dejar pasar eso, ¿Comprendes? - Vio la sorpresa posarla en la expresión ajena, como sus pupilas se dilataron y sus labios temblaron, definitivamente podía vivir con eso, pero ahora anhelaba la respuesta ajena, y aun si fuera un "no" sabría exactamente qué hacer.

- ¿Que? ¿Cómo se supone que haré eso? Tú mismo lo dijiste, soy un hombre igual que tú, no creo poder ayudarte con tu inspiración. - explicaba este apartándose un poco sin saber que hacer o como tomar aquello, no habían tomado completamente fuera de base.

- Nagisa-kun, soy un artista, tú lo sabes, así que tengo mis trucos, no tendrías que hacer mucho, solo lo que ahora justamente. - Explicaba tomando otro sorbo de chocolate dirigiendo su vista esta vez a la ciudad, aunque viendo el reflejo del pequeño en el cristal. - Puedes decirme que no, pero de ese ser el caso, entonces dejare completamente el mundo del arte, no creo tener alguna esperanza si no tengo inspiración ya. - Sentencio al fin, esa era su carta de triunfo, pero planeaba seguir con aquella apuesta.

-Karma eso es jugar sucio... - Susurro el menor mientras fijaba su vista en él un momento y luego en sus manos pensando un momento en lo antes dicho, no había que ser un genios para ver lo que el contrario quería lograr, pero el hecho de que se perdiera un talento así era muy triste en realidad, así que suspirando con cierto pesar asintió levemente. - Este bien solo con una condición, no quiero ser expuesto al mundo, apartando eso, prometo hacer todo lo necesario para ser tu inspiración.

-¿Así que… Todo lo necesario? - quizás no fueron las mejores palabras que pidieron de haber salido de los labios del menor, pero con eso estaba comenzando a derribar la guardia del mayor. - Esta bien, entonces… Prometo que te protegeré siempre, estarás a salvo.

En esos momentos las miradas de un ángel y un demonio se encontraron, un trato se firmó en el mismo momento en que sus manos se entrelazaron, ninguno sabía que podría pasar ahora, pero no era momento de darle tiempo a las dudas sino un camino a la aventura.

La charla siguió con tranquilidad, y terminaron de comer lo que habían pedido, la dama los atendió como era debido y dejo la cuenta, como era de esperarse Nagisa iba a sacar su cartera para poder apoyar con la mitad pero en un movimientos más rápido Karma dejo una tarjeta y una identificación para que cobraran todo, pues hasta donde recordaba él lo había invitado, así que costearía todos sus gastos, además de que era lo menos que podía hacer después de que se había prestado a aquello, aunque en parte él también lo había obligado, aunque no podía quejarse de aquello.

- Ya es tarde y debemos regresar a casa, la estación no está muy lejos de aquí, así que creo que podemos caminar desde aquí. - Propuso este con una leve sonrisa esperando la respuesta ajena la cual solo vino por con suspiro, mientras tomaba el paraguas manteniéndolo el alto para que ninguno se mojara, definitivamente aquello fue más que suficiente respuesta mientras caminaban con tranquilidad, aunque no hubiera una conversación plena, no era un silencio incomodo, por el contrario, solo disfrutaban de la lluvia en medio de aquel pequeño paseo de regreso a casa. Aún más porque se detuvieron en un par de tiendas para variar y divertirse.

Pudo notar que el pequeño tenía frío cuando se abrazó a su mismo y lo vio estremecerse un momento, así que aun en medio de todo le pidió que sostuviera el paraguas un momento y se quitó su abrigo y sin dudarlo lo coloco en los hombros del peliazul cubriendo sus cabellos con la capucha, solo para luego volver a tomar el objeto.

- No digas nada, no quiero que te enfermes solo por una lluvia, además. - Enlazo su brazos en torno a su cuello como si hiciese una llave, solo con menos fuerza, pues no quería lastimarlo. - Sería problemático que un ratoncito se enfermara.

- ¡Kar-Karma, idiota! ¡Deja de jugar! ¡Nos vamos a caer! - Lo cierto era que en cualquier momento podían resbalarse a causa de sus juegos, pero el simplemente no podía parar de reír, o por lo menos fue así hasta que vio el cartel que decía que la estación ya estaba cerca.

Al final llegaron a la misma, honestamente Karma solo lo acompañaba para que estuviera seguro, pues él vivía cerca de esa zona y caminar un poco más no le importaba.

Hablaron un rato largo, mientras esperaban que uno de los trenes llegara al andén, claro fue el hecho de que intercambiaron sus números para mantenerse en contacto ya que no podían estar seguros de la disponibilidad del otro, así que era mejor estar seguros.

Las luces comenzaban a verse y el sondo metálico solo les anuncio que el tren ya estaba cerca, inmediato Nagisa, devolvió aquel abrigo a su dueño, y se despidieron con tranquilidad aquellas puertas se abrieron y este entro con un pequeño grupo de personas al vagón, no obstante aun dentro de este, lo busco con la mirada y sujetándose de algo para no caerse de despidió con una leve movimiento de sus mano, antes de que el tren se pusiera en movimiento.

Karma Sintió como el calor que había invadido su cuerpo lentamente se esfumaba por sus poros, y un sentimientos de nostalgia se apoderaba de él, ¿Cómo era posible? No lo entendía, él siempre había estado solo muy pocas veces se había abierto a alguien y si quiera completamente, y ese joven llegaba de la nada como un tormenta, haciéndolo sentir de nuevo vivo. Era extraño, y no daba crédito a lo que sentía pero si había algo que estaba seguro, quería volver a ver aquella sonrisa.

Ya sin más comenzó a caminar de nuevo solo en lluvia hasta llegar a su hogar si es que aún se podía llamar así. - Estoy en casa. - Dijo a duras penas con algo de fastidio en su voz, sabía que nadie respondería, de inmediato fue a rezar junto al altar de su abuela, y subió a su habitación, no tenía nada de apetito, así que cenar no era de sus mejores opciones, subió a su habitación cambiándose por algo más cómodo y lanzándose en la cama tomo uno de sus cuadernos de dibujo y en el inicio un nuevo dibujo, este comenzó con un pequeño arreglo de flores, lirios para ser más exactos,

Pero de un momento a otro los trazos cambiaron completamente, no eran para dibujar los pétalos de aquellas flores, sino para dibujar el rostro de aquel ángel que había descubierto, sin embargo no fue hasta que su cuerpo busco resaltar aquellos ojos deslumbrantes como diamantes con algo más que tinta azul y lápiz que se dio cuenta de sentimientos se euforia que recorría sus venas, jamás había sentido algo así si quiera en sus trabajos anteriores se había sumergido de aquella forma por lo que una vez volvió a preguntarse ¿Que hechizo le había jugado aquel joven?

Una vez fuera de la estación el joven se dispuso a ir a casa, la verdad no quería llegar aun, pero no le quedó más remedio, al cruzar el hombre el departamento se dio cuenta de que estaba solo, posiblemente su madre había tenido que trabajar hasta tarde, y aun así le dejo la cena, pero igual no tenía nada de apetito, así que solo se dispuso a tomar un baño caliente y vistiéndose con algo cómodo fue a la sala donde yacía un bello piano de cola negro, se sentó en el banquillo y abrió la tapa que cubría las teclas, no pudo decir mucho, solo poso un pequeño cuaderno de pentagramas para escribir sus canciones, aunque en esos momentos no deseaba escribir nada, calentó un poco con algunas escalas que Kanzaki le había enseñado, ya que era estudiante de música en la misma academia que él.

Sin embargo una melodía se hizo presente en su mente, así que antes de intentarla, se levantó para correr las cortinas y dejar que la tenue luz nocturna iluminara la habitación, al final volvió a su lugar y comenzó a encantar el aire frió con aquella dulce tonada, aunque mientras deslizaba sus dedos en las teclas monocromáticas, al tiempo que su corazón resonaba al compás de la melodía, y recordaba el rostro de aquel demonio, ¿La razón? No la sabía, pero si sabía que gracias al pelirrojo deseaba tocar aquel instrumento que alguna vez tuvo todo su odio y ahora lo comenzaba

N/A

La canción del piano es Sweet 4th Moviment de Ao no Exorcist (Koukyou), me ayudo mucho a escribir este capitulo, prometo pronto tener el siguiente X3 Espero hayan disfrutado, no se olviden los compartir y dejar reviews, kissy 3