Falsas esperanzas ¡¿año 1956?!
Hermione estaba contra la pared de su habitación paralizada por el miedo, lentamente vio como el giratiempo caía y se rompía en mil pedazos contra el suelo, notó una sensación muy rara, como si algo la cogiese por la espalda y la arrastrará hacia atrás, notó mucha presión, y al poco tiempo cayó desmayada.
Cuando despertó, estaba en una cama, en una habitación idéntica a la suya, miró por la ventana y el paisaje no había cambiado nada, contenta, pensó que solo había sido un sueño.
Detrás de si oyó como se abría la puerta y corrió a cambiarse de ropa, se puso unos shorts vaqueros muy, muy cortitos qué casi dejaban ver sus braguitas y la parte de arriba del bikini de color rojo muy llamativo con una gran flor estampada en el pecho como acostumbraba a llevar y se metió en la cama pensando que eran sus padres.
Pero se llevó una gran sorpresa al ver entrar a dos chicos, muy guapos, los dos bastante altos, uno con el cabello negro casi azulado y unos ojos grises muy profundos, qué vestía unas ropas muggles que remarcaban todos sus músculos y el otro con el cabello negro azabache, los ojos color café y anteojos dorados.
-¿Crees qué ya habrá despertado?- decía el chico de cabello negro azulado
-No lo sé Canuto, de todas formas ahora lo veremos-le contestó el otro chico, que como Hermione notó se parecía muchísimo a Harry.
-¿Peró de dónde puede haber salido, Cornamenta?
-La verdad es que no tengo ni idea.
El chico que respondía ante el apodo de Canuto se dirigió hacia la ventana mientras que el otro, Cornamenta, cerraba la puerta intentando hacer el mínimo ruido, después los dos se dirigieron hacia la cama en la que Hermione estaba tumbada, y Canuto volvió a preguntar
-¿Sabes si tardará mucho e venir Dumbledore?-Hermione al oír el nombre de su director en el colegio, abrió los ojos esperanzada y Cornamenta se fijó en eso
-Buenos días Bella Durmiente.
-Bu...Buenos días-realmente el chico era muy guapo y el parecido con Harry era asombroso-¿Perdona, pero has dicho que Dumbledore va a venir aquí hoy?
-Sí-respondio el muchacho muy sorprendido en que esa chica conociese a Dumbledore-Ah, por cierto de momento no te puedo decir mi nombre pero puedes llamarme Cornamenta y este de aquí-dijo señalando al otro chico-es Canuto-Hermione lo miró y vio a un chico mirándola como si fuera la primera vez que veía una chica en toda su vida-Dios mío que guapo-pensó Hermione, la verdad es que esos dos chicos le sonaban mucho, Cornamenta continuó-Por cierto bienvenida a la humilde casa de campo de mis padres.
-¿Casa de campo de tus padres?-fue entonces cuando Hermione se dio cuenta de que realmente había ido atrás en el tiempo, Cornamenta la miraba como si pensara que ella no lo había entendido, entonces ella se aventuro a preguntar-Puede que esto os suene muy raro pero ¿en qué año estamos?
-Pues tienes razón me parece muy raro pero bueno, estamos en 1956.-Entonces miró a su amigo, Canuto, para ver cual era el motivo de que no hubiese hablado nada, pero cuando lo vio comprendió algo, su amigo se estaba enamorando de aquella desconocida. Mientras Cornamenta pensaba eso Hermione se moría por dentro había retrocedido 49 años, sin darse cuenta empezó a sollozar, asustando a los chicos, entonces fue cuando Canuto reaccionó, rápidamente se acercó a ella y la estrechó entre sus brazos susurrándole-tranquilízate pequeña, ya pasó, ya está, venga preciosa no llores.
Hermione poco a poco fue dejando de llorar, se sentía tan segura, tan a gusto con Canuto abrazándola-Venga ahora vete al baño, esta puerta de la derecha y lávate la cara-Hermione se destapó, se levantó y fue caminando hacia la puerta del baño notando como los dos chicos la miraban todo el rato, sin comprender se giró para preguntar que les pasaba, cuando recordó como iba vestida y se sonrojó por sobremanera, mientras tanto Canuto pensaba que esa era la chica más linda qué jamás había visto.
Hermione ya no era aquella chiquilla de once años que no se preocupaba por su físico, ahora tenía su hermoso pelo castaño todo liso con destellos rubios, sus ojos almendrados en los que sus amigos tantas veces se habían perdido, unos labios bastante rojos y muy carnosos, las facciones de su cara eran muy suaves y delgadas, pero a la vez bastante estilizadas, era bastante morena, delgada, con muchas curvas, sencillamente era lo que cualquier chica de su edad desearía ser y cualquier chico desearía tener a su lado, pero ella no era solo linda por fuera, también lo era mucho por dentro, era una persona realmente simpática, si bien en clase era la primera, ella era una estudiante modelo, también había cambiado, ya no seguía las normas del colegio como si fueran la Biblia, ahora era más bromista, era una persona muy atenta con sus amigos, ayudaba tanto como podía, escuchaba los problemas con atención y buscaba soluciones e intentaba animar, si una cosa no salía bien y desesperabas ella estaba allí para apoyar y explicaba las cosa tantas veces como fuera necesario hasta que entendieras, se había vuelto bastante fiestera, era muy vivaracha, hacía amigos y amigas con suma facilidad, era un poco coquetona, pero su punto débil era que nunca pensaba mal de la gente. Ella era guapa y lo sabía y por eso había aprendido a vestirse de manera que su belleza se realzase y se dejase ver.
Hermione corrió hasta el cuarto de baño, se encerró allí y se lavó la cara, ella estaba muy triste, quería ver a Harry y a Ron pero no podía, ellos no estaban allí en esa época, sacó la cabeza por la puerta y le preguntó a Cornamenta si por casualidad tenía ropa de chica y él asintió, fue a buscar unas prendas a comedor, cuando volvió le dio a Hermione una falda larga, blanca, muy suelta, unas sandalias también blancas y una camiseta azul claro, de tirantes muy finos, bastante apretada al cuerpo, debajo del pecho era abierta, y caía por los lados, dejando al descubierto su ombligo, en el que llevaba puesto un pendiente de oro blanco que tenía forma de cabeza de león con una serpiente mordida entre los dientes.
