Capitulo 1: Comienzo

"… todo ha vuelto a la normalidad después del último ataque, gracias a la ayuda de Ladybug y Chat Noir…"

- Nat! Se te va a hacer tarde!..

Unos ojos marrones desviaron la mirada del televisor al escuchar la voz de su tío llamándola, terminó de arreglar sus cosas y se miró al espejo por última vez, asegurándose de que todo estuviera en orden. Salió de su cuarto, dirigiéndose a la cocina, tomó su almuerzo metiéndolo en su bolso y se encaminó hacia la puerta no sin antes darle un beso de despedida a su tío.

– Adiós Tío Edmond, nos vemos en la tarde – dijo amablemente con una leve sonrisa saliendo del apartamento donde vivía.

– Adiós cariño, que te vaya muy bien en tu primer día de escuela! – respondió este el cual terminaba de tomar su café mientras leía el periódico, sin darse cuenta que su sobrina ya se había ido.

La joven caminó lentamente, observando su alrededor, a pesar de lo que había dicho su tío aún tenia tiempo antes de que la escuela empezara así que podía caminar despacio, observar todo sin apuro y aun así llegar lo suficientemente temprano a la escuela. Aún era nueva en la ciudad pues no hace mucho desde que se había mudado con su tío y hoy iba a ser su primer día en una escuela nueva; a pesar de que aun no se sabia del todo las direcciones de la mayoría de los lugares se había asegurado de memorizarse bien la del camino hacia la escuela, por lo que después de unos 10 minutos de caminata llego a su destino.

Tenía que admitir que la estructura del lugar era hermosa, tenia un cierto aire de majestuosidad, su vieja escuela quedaba en la sombra en comparación. Revisando la hora para asegurarse de que tenía tiempo, entró al lugar, observó con curiosidad buscando a algún adulto que pareciera un profesor para que así le pudiera guiar a la oficina del director y le dieran su horario e indicaran que salón le tocaba. Sin embargo, después de recorrer con la mirada y darse cuenta que ningún adulto se encontraba cerca, optó por preguntarle a algún estudiante la información que necesitaba.

Después de mirar rápidamente de nuevo todo el lugar, decidió dirigirse hacia donde estaba sentado un chico de cabello negro que se encontraba leyendo, aunque le daba un poco de pena interrumpirlo en su lectura realmente necesitaba que le dieran las indicaciones para dirigirse hacia la oficina del director, pues no quería llegar tarde en su primer día de clases por perderse al no encontrar el lugar.

– Bonjour, disculpa la molestia, pero quería preguntarte si podías indicarme qué camino tomar para llegar a la oficina del director.

Sorprendido por la repentina interrupción el chico levantó la mirada fijándola en ella, la joven hizo una mueca mentalmente sintiéndose un poquito culpable por haberlo sobresaltado.

– Claro, no hay problema.

Fue lo que escuchó la chica después de que pasaron unos segundos, en el que el muchacho cerró el libro sin olvidar dejar marcado la página en donde se quedó, guardándolo en su bolso y levantándose para dirigirse hacia las escaleras. La joven se quedo confundida al ver que él empezaba a caminar sin haberle dicho la dirección que necesitaba.

– Creo que es mejor mostrarte el camino que indicarte como llegar ahí ¿No? El lugar es bastante grande y es fácil perderse.

Fueron las palabras que salieron de la boca del muchacho que se volteó al darse cuenta que la joven no lo estaba siguiendo. Entendiendo su intención, le agradeció con una sonrisa y empezó a seguirle, después de un par de minutos llegaron a su destino.

- Esta es la oficina del director.

Observando la puerta de grande de madera que el pelinegro le señaló, la joven se acercó para tocar la puerta, unos segundos después se escuchó la voz de un señor mayor proveniente del otro lado que respondía con un "Adelante", antes de abrir la puerta y entrar la chica dirigió su mirada al chico.

– Muchas gracias por mostrarme el camino – bajó levemente la cabeza como señal de agradecimiento el cual fue correspondida con una sonrisa por parte del joven que una vez que vio que había entrado se volteó para dirigirse a otro lado.

Luego de una pequeña charla en donde le explicaron las reglas y le entregaron su horario con toda la información necesaria, un profesor la acompaño hasta su salón de clases, presentándola ante la maestra encargada. Madam Louet era una señorita alta y esbelta de facciones suaves, sus lentes y su moño alto le daban un aire estricto haciendo que cualquiera se sintiera nervioso al tenerla de frente por primera vez, a pesar de su apariencia severa sus estudiantes la querían mucho pues a pesar de que era alguien estricta su pasión al enseñar y su preocupación ante sus alumnos lograban que acaparan un pequeño espacio en sus corazones.

– Bonjour, espero que todos vengan descansados para un buen inicio de semana. Como ya se había mencionado antes, hoy nos llega una nueva estudiante que estará con ustedes, quiero que le den la bienvenida y la ayuden si tiene alguna duda.

El salón fue envuelto en silencio cuando los alumnos escucharon la voz de Madam Louet, la cual le hizo señas con la mirada a la joven para que entrara y se presentara ante todos; siguiendo las órdenes, se dirigió al centro del pizarrón al lado de la profesora. Con tranquilidad observó a sus nuevos compañeros, había muchas caras con miradas curiosas dirigidas a ellas, otras que aun mostraban señales de no haberse despertado del todo esperando tener cinco minutos más para dormir y otras que no habían prestado atención a lo que Madam Louet había dicho.

La joven se sorprendió un poco al ver que había tocado en el mismo salón del muchacho que la había ayudado hace un rato, el cual se encontraba tres filas mas atrás hablando, sin prestarle atención a mas nada, con dos compañeros suyos.

– Bonjour, me llamo Natasha Bellerose, no hace mucho que mude a París, es un placer conocerlos a todos.

Se presentó sin mostrar una pizca de nerviosismo, con una mirada llena de calma y una sonrisa amable. Sin decir nada más, la profesora le señaló que se sentara en la segunda fila al lado en el tercer puesto y comenzó con la clase. Dirigiéndose a su puesto, Natasha saco su cuaderno y lápiz para anotar lo que se estaba dando.

- ¿Así que eres la chica nueva? Has sido el habla de estos últimos días. Me llamo Roxanne, es un placer, espero que podamos ser amigas.

Esas fueron las palabras de una joven de melena larga color castaño, pecas, ojos color ámbar y una sonrisa alegre que estaba sentada a su lado, su actitud era simpática y sus ojos mostraban gran curiosidad.

– No sabia que era el hablar de estos últimos días, más bien estoy sorprendida ya que solo llevo una semana de atraso desde que iniciaron las clases.

– No es por eso, es solo que no es común tener nuevos estudiantes que sean extranjeros, aunque no se nota que no seas de aquí pues tu acento es casi perfecto!

Natasha no pudo evitar soltar una risita ante el comentario colocando su dedo índice en sus labios como señal de que no hiciera tanto ruido para que la profesora no se diera cuenta; era cierto que provenía de otro país pero el francés lo había aprendido desde pequeña y era como su segunda lengua así que su acento era bastante bueno.

– Es como mi segunda lengua, lo he practicado desde pequeña por eso es que mi acento no es tan diferente.

Roxanne soltó un pequeño "ohh" comprendiendo y siguió conversando discretamente con su nueva amiga. Luego de que sonó la campana como señal de que era la hora de almuerzo, se aseguró de hacerle un recorrido para que su amiga se familiarizada con la escuela para luego dirigirse al patio para almorzar.

– Entonces, viviste toda tu vida en Inglaterra ¿no? ¿Qué te motivó a mudarte a Paris?

– Pues, siempre me ha gustado el arte, me gusta pintar y todo eso. Inglaterra es hermosa pero Paris siempre ha tenido un aire que atrae a los artistas, así que aproveche y me mude con mi tío, siento que puedo encontrar mucha inspiración aquí.

– Así que pintora, ahora que lo pienso tienes un aire de artista aunque al principio por tu apariencia pensé que eras una modelo y te habías mudado por trabajo.

Con una risa, Natasha negó con la cabeza ante la conclusión fantasiosa de su amiga. Agarrando otro bocado de su almuerzo volvió a dirigir su mirada hacia Roxanne, le agradaba la chica, tenia una actitud extrovertida y simpática con una sonrisa contagiosa aunque algo torpe. A pesar de que Natasha era una persona con una actitud tranquila que le gustaba la calma, no le molestaba tener a Roxanne a su lado, era fácil hablar con ella además de divertido.

– No puedes culparme al pensar eso pero bueno no te vas a arrepentir de haberte mudado a Paris. Una ciudad como esta no hay en ningún otro lado, además tenemos superhéroes! Así que inspiración no te va a faltar.

– Eso creo que fue lo que más me sorprendió al llegar, aunque desde que me mude no he presenciado ningún ataque de algún akuma. Solo he visto y escuchado lo que ha salido en las noticias.

– Aparecieron desde hace mas de un año, al principio solo ayudaban con cosas normales ¿Sabes? Que si un robo, o ayudaban a la policía. Pero desde hace ya un tiempo empezaron a ocurrir estos sucesos extraños, donde las personas eran akumatizadas, realmente provoca algo de miedo porque todos estamos expuestos al peligro. Sin embargo nuestros héroes siempre salvan el día… Yo realmente los admiro.

Un suspiro de fascinación salió de los labios de la castaña, sus ojos mostraban sus sentimientos: admiración y algo un poco más profundo. Natasha alzó una ceja y apoyando su barbilla en su mano con una sonrisa de medio lado quiso bromear un poco.

– Así que admiración ¿eh? Más bien me parece que uno de los héroes de Paris se ha robado el corazón de alguien.

– ¿Q-que? N-no se de que e-est-as hablando – trato de negar pero sus mejillas rojas la delataban además de su tartamudeo.

– Que tierna – Natasha soltó otra leve risita, lo que provoco que Roxanne le diera un leve codazo – No tiene nada de malo que te guste, a ver, cuéntame ¿Quién es el galán?

– ¿Es tan obvio? Aunque te equivocas en algo, lo que siento por él es platónico, es como estar enamorada de tu estrella favorita, así que es solo un pequeño crush nada más.

– Lo comprendo pero aun no me has respondido ¿Quién es?

– Es Chat Noir, admiro a todos los superhéroes pero Chat me salvó una vez así que es inevitable que tenga un pequeño enamoramiento con él. Soy su fan número uno, hasta formo parte del club de fans.

Después de eso siguieron hablando mas sobre los superhéroes y de otros temas también hasta que sonó la campana anunciando que la hora del almuerzo se había terminado. Levantándose de su sitio para regresar al salón, todo transcurrió con tranquilidad hasta que fue la hora de salida.

– ¿Quieres ir al nuevo café que abrieron? Me dijeron que los dulces de ahí son uno de los mejor de Paris, y es una buena forma de darte la bienvenida por tu primer día.

Al principio se iba a negar pero después de ver los ojos de perrito de Roxanne, Natasha no tuvo mas opción que suspirar y asentir, escribiéndole un mensaje a tío para avisarle que iba a salir con una amiga y regresaba más tarde a la casa. Luego de recibir una respuesta fue con Roxanne junto con otros tres compañeros al nuevo café.

"Si mal no recuerdo el chico de lentes se llama Louis, la chica de pelo negro es Sophie y el otro chico es Alan" pensó al verlos, Roxanne se los había presentado antes pero aún no había hablado mucho con ellos"

Al entrar al café se sentaron en una mesa cerca de la ventana, cada uno pidió lo que quería y después de un rato les trajeron lo que pidieron. Louis era un chico algo introvertido que le gustaban las historietas e historias de superhéroes, cuando el tema de conversación fue de los héroes de París se tomo su tiempo en explicarle a Natasha sobre cada héroe mostrando su gran admiración hacia ellos, ganándose las bromas de sus otros amigos.

Sophie y Roxanne tenían mucho en común, las dos eran soñadoras que se perdían mucho en sus fantasías; el pasatiempo de Sophie es escribir historias de ficción y su sueño es ser una gran escritora algún día, hablar con ella era fácil sobre todo si la discusión era sobre libros, un tema del que Natasha sabia bastante pues le gustaba leer. Alan era el deportista del grupo además del bromista, su mejor amigo era Louis a pesar de ser muy diferentes, le gustaba coquetear con Roxanne aunque esta no le prestaba atención.

– ¿Así que te gusta dibujar? No me lo esperaba, siempre pensé que los artista eran bohemios o hippies – comentó Alan al caer la conversación sobre Natasha.

– No es la primera vez que me lo dicen, algún día les traeré mi block de dibujo para que vean.

– Yo quiero ver uno de tus dibujos! Tengo mucha curiosidad – los ojos de Roxanne en los que casi podías ver la forma de corazones hicieron que todos se rieran apoyando su comentario.

Al final Natasha prometió en mostrarle alguno de sus dibujos al día siguiente, cuando vieron que se estaba haciendo tarde todos se despidieron no sin antes intercambiar números con Natasha, y cada quien se fue por su lado camino a su casa. La joven se dirigió por el parque para ir hacia su casa, era un poco tarde así que no había mucha gente por el lugar. Sin embargo, la tranquilidad fue interrumpida cuando gritos se empezaron a escuchar; las personas empezaron a correr hacia donde se encontraba empujándola en el proceso. Cayendo en el suelo, Natasha sintió el peligro y miró hacia arriba dándose cuenta que un carro iba a caer encima de ella sino se movía, sus ojos se oscurecieron y con una mirada seria se levantó lo más rápido posible para moverse y esquivar el carro. Para su sorpresa sintió unos brazos que la agarraban de la cintura sacándola de la zona de peligro de un salto justo en el momento antes de que el carro chocara con el suelo.

– ¿Estás bien?