Disclaimer de este capitulo:
Personajes: le pertenecen a Himaruya, yo solo soy dueña de la historia.
Canción: Se llama "A drop in the ocean" la canta Ron Pope. Me costó encontrar una cancion que se acomodara a la historia...
Capítulo 2
A drop in the ocean.
A drop in the ocean
A change in the weather
I was praying that you and me might end up together
It's like wishing for rain as I stand in the desert
But I'm holding you closer than most 'cause you are my heaven
Un mes pasó desde el día en que le vi llorar, con el tiempo me di cuenta de que Vladimir trataba realmente de ser fuerte. De vez en cuando solíamos encontrarnos por casualidad entre clases o al final de las mismas, hablamos sobre diversidad de asuntos y llegamos a ser buenos amigos…
La amistad que se forjó entre ambos empezó a cambiar paulatinamente, antes de darme cuenta me molestaba cuando no le veía o cuando el pasaba demasiado tiempo con otros, la excusa que me daba a mí misma para no aceptar mis celos, era que tenía miedo de verle llorar nuevamente. Engañarme parecía ser lo que más me beneficiaba por el momento.
"Gran Búsqueda del Tesoro." Miles de posters y panfletos estaban siendo esparcidos alrededor del instituto, cada año se llevaba a cabo una búsqueda del tesoro para "fortalecer" la relación de los estudiantes de todos los grados, dicha actividad se llevaba a cabo en un bosque al otro lado de la ciudad donde se hallaba el instituto.
La búsqueda del tesoro se basaba mayormente en permanecer en parejas tratando de encontrar el famoso tesoro que se hallaría oculto en el bosque… cada quien podía escoger al compañero que quisiese, Lily escogió ser la compañera de su hermano mayor, por lo que me quede sin nadie a quien escoger.
Vladimir parecía estar en la misma situación que yo, pues entre sus amigos del club de magia habían decidido sortear al que tendría que buscar a su propia pareja, del cual cierto rumano salió perdedor.
—Elizabeta, ¿Quieres ser mi pareja para la búsqueda del tesoro? A ti también te han abandonado, ¿no es así?—Estar con él durante esa actividad sería una tortura, aceptar significaría que ese día me arriesgaría a estar pegada a alguien que me gustaba y que no sentía nada por mi… acepté después de todo.
El día de la búsqueda del tesoro llego, y el rumano parecía más contento de lo normal, me parecía tierno que alguien se alegrara en gran manera por verme, estuvimos hablando durante un buen tiempo hasta que nos informaron que era hora de abordar los buses que nos llevarían al lugar donde se llevaría a cabo la actividad.
Vladimir se sentó a mi lado, parecía estar disfrutando el trayecto hacía el bosque al que nos dirigíamos.
Estuvimos hablando sobre lo increíble que sería si nos encontrásemos a Slenderman en el bosque, de repente ambos guardamos silencio, él me observó fijamente y pude percibir una pequeña sonrisa en su rostro.
Finalmente llegamos al bosque y todos los alumnos bajamos de los buses, recibimos instrucciones que debíamos tener en cuenta si nos perdíamos.
No nos dijeron como era la apariencia del tesoro que debíamos encontrar, pues los encargados de la actividad aseguraban que lo reconoceríamos al instante en que lo viésemos…
Vladimir y yo nos adentramos en el bosque; ambos caminamos sin dirección alguna hasta llegar a un pequeño riachuelo, el rumano se acercó a la orilla de este y se sentó, me dijo que se había cansado y que lo mejor sería recuperar las energías descansando en ese lugar. Me acerqué a él y me senté a su lado, él se recostó sobre el montón de hierbas que nos rodeaban, permanecimos en silencio durante diez minutos, solo se escuchaba el relajante sonido del agua proveniente del riachuelo.
— ¿No crees que deberíamos seguir buscando el tesoro?—Mi pregunta no tuvo respuesta, por lo que voltee a ver al rumano; el cual se hallaba con los ojos cerrados, lo que me faltaba… se había dormido.
Me levanté y me incliné sobre el riachuelo, observé mi reflejo sobre el agua y sumergí mis manos sobre el líquido, estaba frío… junté ambas manos y el agua relleno el hueco que había formado, luego me dirigí a donde Vladimir estaba y dejé caer el agua sobre su cara; inmediatamente reaccionó al frio contacto del líquido. No pude evitar reírme, él se levantó y me dirigió una mirada desafiante.
—Yo no hubiera hecho eso si hubiese sido tú. —La voz de Vladimir denotaba un deje de molestia.
—Pero como no eres yo... —No tuve oportunidad de terminar mi oración, Vladimir corrió hacía mí y me empujó hacía el riachuelo, antes de caer logré sujetarme de él haciendo que el cayera conmigo.
Salimos completamente empapados y con frio.
— ¡Ya sé que estás loco, pero no es excusa para que me lances al agua!—Sé que yo empecé con todo esto, pero jamás lo aceptaría frente a él.
— ¡Tú eres la loca que interrumpe el sueño de otros! Hay mejores técnicas para despertar a bellos durmientes como yo ¿lo sabes?
— ¿Te acabas de llamar bello durmiente a ti mismo? Eso suena ridículo desde cualquier perspectiva.
—Eso no le quita lo infantil y ridículo a tu forma de despertarme. La próxima vez utiliza algo más civilizado, por favor. —El rumano podía llegar a ser desesperante de vez en cuando.
— ¡Como si lanzarme al agua hubiese sido una acción civilizada!—Nuestra conversación no estaba llegando a ningún lugar, y ambos estábamos enojándonos realmente, pero lo que dije a continuación lo cambio todo…—No entiendo porque me gustas cuando me haces odiarte. —No podía ser cierto… había dicho eso en voz alta.
Vi directamente a los del rumano quienes me contemplaban con sorpresa, él estuvo a punto de decir algo, pero no se lo permití. — ¡Cállate! ¡No te atrevas a decir nada al respecto!—Luego de lo cual salí corriendo sin saber a dónde ir. Antes de darme cuenta me hallaba completamente sola entre los árboles. Golpeé el árbol más cercano a mi alcancé, estaba furiosa conmigo misma… ¿Cómo pude haber sido tan débil? Porque decirle a alguien lo que sentía era considerado debilidad.
Intenté tranquilizarme, no podía continuar golpeando al pobre árbol que tenía frente a mí… la naturaleza no era culpable de mi ingenuidad, observé mis manos, pude divisar varios rasguños de los cuales empezaba a brotar sangre.
Me senté al pie del árbol y abracé mis piernas, empecé a llorar… escuché la voz lejana del rumano, estaba gritando mi nombre, el impulso de golpearlo inundó mi ser, quería lastimarlo por haberme hecho sentir así… que ridículo sonaba, pero no había hecho nada más que actuar ridículamente últimamente.
La voz de Vladimir se escuchaba cada vez más cercana, no hice movimiento alguno.
— ¿Elizabeta? ¿Recuerdas que estoy en el club de magia? Puedo asegurarte que mi sexto sentido me dice que estás cerca. —Permanecí en silencio nuevamente.
Su voz desapareció completamente, imaginé que se había alejado, pero al levantar la vista lo vi parado frente a mí, su rostro demostraba preocupación.
— ¿Por qué saliste corriendo de esa forma?—no aparte la vista de él, pero permanecí sin decir nada, seguramente si hablaba lo único que lograría sería insultarlo y luego hacerme sentir peor.
Vladimir se acercó y se hincó frente a mí, sentí el contacto de su mano contra mi mejilla, secó las lágrimas que aún caían y luego escuché su voz nuevamente…
—Elizabeta… Tú también me gustas. —Fruncí el ceño, lo miré fríamente y lo empujé alejándolo de mí.
—Odio a los mentirosos así que no me digas esa clase de mentiras. —Mi subconsciente no podía creer lo que él me había dicho.
— ¡Estoy hablando seriamente!—Al rumano no le importó que lo hubiese tratado de esa forma y se volvió a acercar. — ¿Por qué no me crees?
—Por qué no hay razón alguna para que yo te guste. —Dije eso con voz lamentable; escuché una leve risa proveniente de él, sentí como sus brazos me rodeaban y dijo.
—Elizabeta, no necesito ninguna razón en especial para que me gustes, porque dar razones es dar justificaciones, y yo no estoy justificando lo que siento por ti. Por favor, sígueme queriendo. —Lo vi directamente a los ojos y vi sinceridad en ellos, simplemente asentí y empecé a llorar nuevamente; permanecimos abrazados por uno minuto más, luego me separé de él y le dije que lo mejor sería volver a la búsqueda del tesoro.
—Yo ya encontré mi tesoro, no tengo porque buscar otro. —Vladimir dijo eso mientras tomaba mi mano y me guiaba nuevamente al camino por el que yo había huido.
I don't wanna waste the weekend
If you don't love me pretend
A few more hours then it's time to go
Heaven doesn't seem far away anymore
No, no
Heaven doesn't seem far away
Que difícil fue pensar en este capítulo, pero bueno… creo que es lo más cursi que puedo escribir por el momento. Espero que les haya gustado. Hasta entonces Sayonara!
